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Orazi recibió a las autoridades de la Agencia de Recaudación Tributaria

El Intendente Marcelo Orazi recibió al Director Ejecutivo de la Agencia de Recaudación Tributaria Martín Kelly, quien fue designado recientemente al frente del organismo provincial. En la oportunidad abordaron temas relacionados con la recaudación en el contexto de pandemia.

Kelly estuvo acompañado por la Subdirectora Ivana Fontana y el Gerente de Gestión Regional Carmelo Rossi, además de la Legisladora Marcela Ávila.  

Además de la Municipalidad, los funcionarios provinciales recorrieron la delegación de la Agencia en Villa Regina y las subdelegaciones del circuito Alto Valle Este.

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  • En una multinacional autopartista alertan sobre el riesgo de convertirse en un «parri-pollo»

     

    En un contexto de apertura indiscriminada de importaciones y de derrumbe de la producción automotriz local, la industria de las autopartes atraviesa uno de sus peores momentos. Frente a eso, en la multinacional de capitales alemanes ZF Sachs alertan sobre el riesgo de convertirse en «Parri-pollos» de no cambiar el panorama.

    En una columna de opinión publicada en el sitio especializado A Rodar Post, el director local de ZF, Andrés Fava, se preguntó: «¿Salvamos a la industria argentina manufacturera (la buena) o incrementamos la capacidad instalada de Parri-pollo for export?»

    El planteo del industrial se da semanas después de la decisión de ZF de desvincular a 43 operarios contratados en su planta de San Francisco, Córdoba, la única planta que el grupo posee en Sudamérica, donde también abrió retiros voluntarios.

    ZF produce amortiguadores en San Francisco. Más allá de la multiplicidad de factores, un dato concreto es el que golpea fuerte a la empresa: en 2025, las importaciones de amortiguadores, fundamentalmente provenientes de China, subieron un 300%.

    «No es una estacionalidad, es pérdida de competitividad de la industria nacional», había expresado Fava días atrás a El Periódico de San Francisco al dar cuenta del impacto de la apertura de importaciones.

      ZF produce amortiguadores en San Francisco. En 2025, las importaciones de ese componente, fundamentalmente provenientes de China, subieron un 300%. 

    Ahora, el director de ZF focalizó en la presión fiscal. «En el precio de venta de una heladera el 42% son impuestos, mientras que la misma heladera fabricada en México esa carga impositiva es de solo 25%», dijo.

    En ese punto, sostuvo: «Se la pone a la industria a competir contra la industria de otros países o regímenes (China), donde sus «costos país» son apenas una mínima fracción del «costo argentino».

    Además, Fava cuestionó la teoría del Gobierno de transferencia de la fuerza laboral de la industria al extractivismo.

    Depositar la confianza en que se generarán muchos nuevos empleos a partir de un vendaval de nuevas inversiones que pronto llegará, suena un poco iluso o inocente.

    «Solo algunos afortunados podrán reinsertarse en estos sectores emergentes de la economía (que además deberán estar dispuestos a hacer las valijas y mudarse a los centros geográficos donde se concentrarán dichos sectores emergentes)», dijo.

    Y agregó: «Otros en cambio -los más formados y preparados-, probablemente pasen a poblar «el mundo de los autónomos y monotributistas» vendiendo como servicios todo el conocimiento acumulado durante su paso por la industria».

    «Y otra buena porción -los menos formados o preparados y los de avanzada edad-, se adentrarán en el mudo de la informalidad tratando de sobrevivir de la mejor manera posible: algunos pondrán una verdulería en el garaje, otros se animarán a una despensa de barrio, algunos montarán un taller de reparación de motos, otros más diestros en la parrilla inaugurarán su «parri-pollo», etc.. Dicho de otra manera «puchereo para sobrevivir», sostuvo.

    La producción automotriz se derrumbó más del 20 por ciento y Ford amenaza con cerrar la planta de Pacheco

    La crisis autopartista ya se había declarado con fuerza el año pasado, en paralelo a la parálisis productiva de varias plantas automotrices.

    En el arranque de 2026, el desplome registrado, que marcó el peor enero en seis años, pegó en toda la cadena y, también en Córdoba, otro industrial autopartista habló de un año con fuertes recortes.

    «La reestructuración es inevitable. El que sostiene los costos con los números que está vendiendo, tarde o temprano va a tener problemas financieros», dijo Ramón Ramírez, gerente de Maxion Montich, fábrica de chasis y componentes automotrices de Córdoba, donde impactó fuerte la caída de la planta de Nissan.

     

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    Hacia la lucidez

     

    En la Argentina retrógrada se agolpan las preguntas sin respuesta: nuestro reino del revés es el imperio de la duda constante.

    Por Jorgelina Áster para NLI

    A medida que el espíritu autocrático se consolida en Argentina, se multiplican los decretos y en el Congreso se aprueban, con aplauso cerrado  de nuestros tribunos de la plebe, leyes antediluvianas, crecen interrogantes que hasta hace no mucho tiempo atrás hubiésemos descartado de plano por ridículos.

    Pero con una década mucho más signada por la infamia que la históricamente llamada infame, con una pandemia -nada aleccionadora por cierto, aunque quién sabe…-  entre medio,  y claros retrocesos civilizatorios, ya no es ridícula ninguna pregunta. En el reino del revés se activan todas las dudas.

    Querer saber, por ejemplo, si la ciudadanía en verdad ansiaba extenderle el certificado de defunción a la democracia e instaurar el vale todo, el sálvese quien pueda, hoy tiene pleno sentido. La vida precaria, la inequidad y la iniquidad en díada, el despojo a cielo abierto de recursos y derechos llevan a preguntarse, incluso, si no estaremos en las fauces de una pesadilla que se estira en la noche.

    ¿La precaria vida material y espiritual que padecemos las personas de a pie proviene del triunfo pírrico de una demostración de desprecio absoluto e irrevocable a las imposturas representativas que antaño sufrimos hasta el hartazgo? ¿Fue intencional entregarle las llaves del reino a la peor caterva, se trató de un escarmiento simbólico pero tan placentero que justificaba la inmolación?

    Aunque parezca mentira, hubo un hombre, un escritor galardonado con el Nobel, que imaginó un brote pandémico, primero, y un brote de lucidez, poco después. El broche de oro del segundo brilló en las urnas: un 83% de votos en blanco. ¿Será el nuestro un estado intermedio entre los efectos psicológicos inconscientes de una pandemia cercana, de evocación reprimida, y un inminente brote de lucidez plena?

    Saramago

    Aunque José Saramago presentó ambas obras como ficciones, usó en el título de las dos novelas la palabra ensayo: Ensayo sobre la ceguera y Ensayo sobre la lucidez. Las concibió, sí, como textos ficcionales, pero daría la impresión de que le resultaron excesivamente verosímiles, mucho más cercanas a la reflexión ensayística que a los placeres estéticos que caracterizan la buena narrativa.

    A medida que lo que aparenta ser una abulia cívica crece en occidente, nunca falta quien nos recuerde la premonitoria imaginación del portugués universal. Suele darse por sentado que la actitud de los votantes de Ensayo sobre la lucidez es digna e implacable, que desespera a los indignos politiqueros por cuestionar su representatividad.

    Sin embargo, tras el cachetazo cívico, no hay beneficios duraderos para la innominada localidad rebelde. La lucidez que representaría el voto, contracara del brote de “ceguera blanca” del “otro ensayo”, finalmente, se convertirá en un boomerang para la ciudadanía: el cuestionado poder político toma revancha con autoritarismo justificado en interpretaciones baladíes del voto en blanco.

    Si pensáramos, entonces, con muchas dudas pero cierta esperanza, que estuviéramos a medio camino pero en marcha hacia la lucidez, deberíamos conformarnos con la promesa de un futuro acto de dignidad que engalanase la ruina por venir, previsiblemente más dura que la actual. Sería quizá bastante para el espíritu, pero poco para el cuerpo. Sería, al menos, algo, podría decirse.

    Pero si, con realismo exacerbado, creyéramos que la necedad convirtió en masoquistas a los electores habilitados, que la frustración orientó su venganza hacia los inocentes y multiplicó el poder de los impostores, que hay un placer morboso en consentir la inequidad programada, ya no nos quedaría siquiera el consuelo de pensar en una lucidez que nos espera a la vuelta de la esquina.

    Podría esgrimirse, por otro lado,  que la idea de un archipiélago de individualidades que, de acuerdo con la triunfante cháchara economicista, configura el país, también alimenta la ficción mental del ego blindado, invulnerable mientras vele por sí mismo y se libere de empatías, rémoras sentimentales, solidarias y justicieras.

    Todas estas cursilerías desaparecerían cuando al fin volviésemos a la Edad de Piedra: darle el poder a los más retrógrados, entonces, valdría la pena. Los caminos del abstencionismo, en las antípodas del voto en blanco, serían tan efectivos como la transitoria asociación de retrógrados que, mientras haya que tolerar al estado, se encargaría de capturarlo con el mínimo de sufragios.

    Después, cada cual seguiría atendiendo su juego. Al fin y al cabo así, desde la infancia, nos instruyó el sabio Antón, insanamente olvidado. En algún momento ya no habría que compartir nada, solamente una idea: las mejores islas serían las islas perdidas. La privacidad de la caverna estaría cerca, y con la IA allí haríamos la pata ancha.

    Quizá, entre hipótesis, sospechas y conjeturas, nos alcance la nada. Una nada más cercana al tropo de La historia interminable que a las inasibles especulaciones filosóficas. El culto a los Gmork del presente puede estar repleto de espejismos para el ego y exacerbar morbos, pero no deja de ser destructivo. Michael Ende es claro: Gmork representa el poder que fortalece la nada.

    Gmork

    Sin Áuryn ni Falcor, que igual de nada servirían porque nuestro Reino de Fantasía se volatilizó hace más de medio siglo –al tiempo que nuestras porciones en la torta de los ingresos se convertían en migajas-, Gmork es la realidad. Y aunque la nada sea difícil de imaginar, bien podría estar a la vuelta de la esquina en lugar de la lucidez.

    Mientras tanto, en el limbo de las dudas, nos quedan tres lecturas –o relecturas- para matizar la espera de unas respuestas que, seguramente, no nos satisfarán.


     

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    TERRENO PROPIO, VIDA DIGNA

    El acceso a la vivienda es un derecho y como tal, debe respetarse y cumplirse. Nuestros representantes deben trabajar en pos de un desarrollo integral y una organización comunitaria de los sectores más humildes y necesitados de la ciudad. La casa propia con servicios básicos es la base de una vida digna y saludable. #Elecciones #DéficitHabitacional #LoteoSocial #VidaDigna#VillaRegina #LaTapa #PeriodismoAlternativo #Multimedia Difunde…

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    APOSTAR EN TIEMPOS COMPLEJOS

    Un par de semanas atrás en la Clínica Regina el doctor Mariano Ortiz y su equipo llevaron a cabo una cirugía con imanes inédita en la Patagonia, dicha operación fue una “histerectomía videolaparoscópica” sin huellas asistida por imanes. El doctor Guillermo Dominguez inventor de Imanlap (método para operar mediante imanes) realizó 5 operaciones de este…

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  • Trabajadores en extinción

     

    La resistencia física de los trabajadores de Fate atrincherados en la planta no arrancó el 18 de febrero, cuando anunciaron el cierre y los despidos de 920 empleados. Fue mucho antes y fue más paulatino. Esos cuerpos que hoy aguantan en el predio de Virreyes, San Fernando, están acostumbrados a la adversidad y a las enfermedades laborales. Las máquinas y los materiales son pesados y los horarios son rotativos: una semana hay que levantarse cerca de las tres para llegar a las seis, a la siguiente fichar a las dos de la tarde, la otra a las diez de la noche y después volver a empezar. Llevar a una persona al límite de sus capacidades le produce fatiga, pero también la entrena. Hoy pasan largas horas sin dormir y permanecen funcionales pese al cansancio, como siempre lo han hecho.

    Los gritos y los nervios de las primeras horas dejaron disfónico a Enzo, el operario del sector donde se elaboran los tejidos engomados —la T y la E de FATE—, que él mismo describe como “el corazón de la fábrica”. No da muchos detalles, pero cuenta que se cayó y se golpeó feo la espalda. Toma analgésicos por eso y por su dolor de muela. Como esta etapa del conflicto detuvo su vida por completo, tuvo que frenar un tratamiento de conducto. Enzo le quita importancia.

    Los trabajadores del primer turno se encontraron con la noticia a las seis de la mañana, en un cartel ploteado en una estructura que lo sostenía de pie: cesar actividad, extinguir contratos, gracias. Después se bancaron la represión de la Policía Bonaerense, que ya estaba apostada en el predio desde antes de su llegada: tiros, forcejeos y la retención en un patrullero del secretario general del Sindicato Único de de Trabajadores del Neumático (SUTNA), Alejandro Crespo. Enzo llegó un rato más tarde. Junto a un grupo de sus compañeros tiró un alambrado y entraron. Esa reacción aceleró las respuestas: la Secretaría de Trabajo dictó una conciliación obligatoria y el juez de Garantías Nº 4, Esteban Eduardo Rossignoli, firmó una orden de desalojo de la planta. Desde ese momento Enzo sube a la terraza del predio todos los días y no logra entender del todo por qué no lo concretan. Ahí siguen, con la inminencia de que los obliguen a liberar ese espacio que ya es un símbolo y con un fracaso atrás del otro en el diálogo con la patronal.

    Para llegar hasta ahí hay que subir por sectores por los que algunos operarios no habían pasado nunca. “Tenemos experiencia como trabajadores y como organización. Vemos que esto está explotado de materia prima, que el predio está energizado, que el domingo previo al cierre les pagaron a los de mantenimiento al 200 por ciento —los domingos la planta no tiene actividad— y les hicieron hacer arreglos grandes, a largo plazo”, dice Enzo. Ven indicios, sacan conclusiones, creen que es una maniobra para deshacerse de un grupo de personas organizadas, asumen que el holding de la familia Madanes Quintanilla no tiene excusas financieras para llevar a cabo una acción como esta. Y planean respuestas colectivas.

    ***

    Trabajar en Argentina nunca fue solo asistir y desempeñarse un día atrás del otro para luego cobrar. La actividad sindical en nuestro país y la conflictividad empleado/patrón tuvo altos y bajos que hoy parecen condensarse en un laberinto con muy pocas salidas. Según datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, durante  el  gobierno de Javier Milei se perdieron más de 270 mil puestos de empleo formal. De ese total el sector más afectado fue el de la Administración pública, algo lógico si se tiene en qué prometió en en campaña y repitió varias veces en funciones. Fue un recorte planeado y defendido en varias ocasiones. Tanto que hoy el oficialismo se jacta de que el aparato gubernamental “sigue funcionando con 50 mil empleados menos”. En su lugar, proponen, las personas que antes se desempeñaban en cargos públicos deberían buscar oportunidades en el sector privado.

    Pero el camino hacia ese lado —el salto de lo público a lo privado— tampoco parece llevar, necesariamente, hacia la resolución del problema del desempleo. Según lo registrado en la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), hay casi 22 mil empresas menos de las que había hace dos años (se entiende por “empresa” a cualquier persona física o jurídica que tenga al menos un empleado registrado en relación de dependencia, con la excepción del personal doméstico y de casas particulares).

    A Nahuel lo despidieron de su puesto de logística en Whirlpool cuando la empresa cerró su planta en Pilar en noviembre de 2025 y dejó sin fuentes de ingresos a 220 familias. Con la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el sindicato que los representaba, lograron un monto de indemnización más favorable y él empezó a sentir el apuro del tiempo cuando gastaba lo que tenía, ya que su hija tenía apenas cuatro meses y el dinero disponible era, en sus palabras, pan para hoy y hambre para mañana. “A partir de ese momento, para el puesto que yo buscaba, veía en Computrabajo que había 15 mil postulantes para tres vacantes. Ahí me empecé a preocupar. Al toque conseguí que me tomaran en Mercado Libre como representante de envíos por un anuncio que encontré en las redes sociales. Me apalabraron un contrato de seis meses, pero terminó siendo de uno y ya lo rescindieron”, cuenta. 

    En su paso por Mercado Libre, otros trabajadores le contaban las mismas historias de desvinculaciones, retiros voluntarios y contratos finalizados. A Nahuel lo que más lo conmovía eran los más jóvenes: habían conseguido su primer trabajo ilusionados y al mes ya estaban afuera. Nahuel es escéptico con respecto a los motivos: “Les decían que los echaban por falta de volumen, pero enseguida contrataban a otros, los capacitaban para que hicieran lo mismo y así. A mí me lo rescindieron con la promesa de que si hay más laburo me vuelven a llamar, pero no creo que pase. Ahora voy a tener que volver a buscar y la posta es que no hay. Cuando me quedé sin laburo estuve con dolor estomacal, insomnio, dolor de cabeza. No quería volver a eso. Yo, la verdad, estaba dudando si decirte el nombre de la empresa, pero estoy re caliente”. 

    ***

    Aplicaciones como Uber, Cabify y Didi parecen ser la primera opción de quien busca un mango más, pero también del que solía tener un trabajo formal y ya no lo tiene. Para todas esas aplicaciones hay que tener auto, lo que requiere una inversión inicial, una capa más de dificultad. Aunque en internet ya hay una vasta oferta de vehículos para alquilar por semana o por mes para trabajar.

    Ese sistema no está aguantando el caudal de gente que recibe. Nahuel cuenta que entre sus compañeros de la empresa la mayoría aprovechó la indemnización para comprarse un auto y salir a hacer Uber. Pero se da cuenta que para hacer la diferencia tienen que trabajar doce o dieciséis horas. Y le ve el otro costado al asunto: “La realidad es que es un trabajo bastante esclavo. Además, la gente no tiene plata para tomarse un auto”. Alejandro, un operario del área de vulcanizado de Fate —donde se le agrega resistencia y durabilidad a las cubiertas—, dice que sus excompañeros que ya aceptaron retiros voluntarios tomaron ese camino o venden productos importados.

    Incluso quienes ya se desempeñan en empleos registrados buscan sumar un extra. Una policía de la Bonaerense cuenta que con su sueldo no le alcanza y por eso cuando le sobra un rato agarra el auto y cambia de rubro a conductora de aplicaciones de viajes. Mientras esquiva el tránsito de la Ciudad de Buenos Aires, admite que la forma de hacer más plata siendo policía es teniendo un laburo extra o hacer las tareas de seguridad que te ofrecen y cobrás aparte: “Con una jerarquía de Sargento con diez años de antigüedad cobro $1.200.000. Y con Uber terminás ganando más porque en seis horas en el auto hacés más que con los adicionales”.

    Rappi, Glovo y Pedidos Ya configuran un nivel más bajo de condiciones, ya que no requieren auto y, sin moto, el traslado es por tracción a sangre. El director de políticas públicas de Rappi, Gabriel Buenos, fue el encargado de dar la cara por la empresa tanto en el Congreso como en los medios de comunicación para defender la postura favorable de la corporación a la reforma laboral. Para Buenos, los repartidores “no son precarizados, son independientes”, porque “es el repartidor el que elige conectarse a la plataforma”. Entonces, entiende que no se configura una relación de dependencia ni sus obligaciones como empleador. Un trabajador de estas apps le respondió a Radio Rivadavia que trabaja siete días a la semana y quince horas por día para que le rinda.

    ***

    Un hombre exaltado se apura por regalarles las plantas, que hasta hace un momento estaba vendiendo, a dos chicas en una plaza. Ellas se quedan y se las reciben con algo de desconcierto. Dos oficiales de la Policía de CABA lo rodean amenazantes. Algunos vecinos se acercan, otros siguen de largo. Está desesperado, discute para un lado, pide ayuda para el otro. El video se viraliza en redes sociales.

    Hace meses los vendedores ambulantes denuncian que además de sufrir violentos desalojos los agentes se llevan su mercadería sin actas que lo constaten ni información sobre adónde ir a recuperarla. Lisa y llanamente, un robo, acusan. Los cartoneros dicen que les sacan los carros. Los manteros, que ya no es posible apostarse donde antes lo hacían. El gobierno de Jorge Macri, mientras tanto, se jacta de haber limpiado las calles.

    ***

    Tras el cierre de Fate, varios funcionarios —incluido el presidente— empezaron una pelea en redes sociales y a través de los medios con Javier Madanes Quintanilla, el dueño de la fábrica perteneciente a una histórica familia de empresarios ligados a la industria. Crítico de Milei, se terminó de ganar el odio libertario al tomar la decisión de cerrar la planta de San Fernando un día antes de la discusión del proyecto de Modernización Laboral en la Cámara de Diputados. “¿Conspiranoico, yo?”, tuiteó Milei el día en el que se conoció la noticia, dando a entender que era una afrenta personal. Y al otro día, Manuel Adorni arremetió: “El caso de Fate tiene un origen en que los tipos cazaban en el zoológico. Vos al argentino no le podés cobrar las cosas tres veces más de lo que valen para que una empresa sobreviva. Esa era la lógica de una política que no existe más. Entendemos que incluso los empresarios no lo entiendan, pero se acabó vender por precio, hay que vender por volumen”.

    La discusión tiene un bache: el Gobierno no toma a los trabajadores como interlocutores. En esa misma entrevista, el jefe de Gabinete dice que “lo de las 920 familias es un drama” y que “es complejo”, sin mayor interés. Seguido de eso, menciona la intervención de la Secretaría en la conciliación obligatoria y, a pesar del encontronazo, concluye que “la última decisión la va a tomar el empresario, por supuesto”. Pero la vida de los trabajadores despedidos sigue, y la reforma laboral que impulsó el Ejecutivo, dice Matías Cremonte, presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL), “de modernización solo tiene el título”.

    En su exposición en las comisiones de Legislación y Trabajo y Presupuesto y Hacienda, en la previa a la discusión en el recinto, Cremonte señaló que el texto tiene como objetivo empoderar a los empresarios, ya que “es una ley que aumenta la rentabilidad de las empresas solo por la disminución del salario, sea directo o indirecto. Además, aumenta el sometimiento de los trabajadores y las trabajadoras porque va en contra de la esencia del derecho del trabajo que legisla para intervenir en una relación que se sabe intrínsecamente desigual. Y eso no va a generar empleo”.

    ***

    El día de los despidos, a través de un video publicado en redes, uno de los trabajadores convocaba, desde la terraza, a “todos los compañeros de Fate a venir a la fábrica y defender los puestos de trabajo”. Cuenta Alejandro que había gente de vacaciones a la que todavía le quedaba unos días e interrumpió sus viajes para estar en la empresa. Además, asume que esta situación es un golpe muy grande para las familias que están preocupadas y se asustan. También para él mismo, que tiene 49 años, hace 21 que trabaja en la misma compañía y sabe que es muy difícil conseguir otro puesto a su edad. Por la experiencia de sus compañeros, Alejandro vaticina su futuro y se lamenta: “Voy a terminar vendiendo ventiladores por mi cuenta como hacen los que se fueron, si no hay laburo en ningún lado”.

    Enzo también tiene el teléfono explotado de mensajes de familiares: los ven adentro conviviendo con la Policía y están preocupados por cómo se trata el tema en los medios. De todos modos, apoyan su actividad sindical desde siempre y se turnan para cuidar a su hija. La madre de la nena, mientras tanto, procura cuidar su propio trabajo que, de momento, es el único ingreso con el que cuentan.

    Sebastián, del sector de clasificación de cubiertas, dice que no hay seguridad de que se conserven los puestos si retiran la permanencia. Los trabajadores no confían en la patronal ni encuentran motivos para obedecer la exigencia de que lo hagan y concluye: “Nos van a sacar muertos a nosotros. No tenemos nada que perder”. Alejandro suma que más o menos 350 personas son del barrio, por lo que el cierre sería significativo también para la zona que rodea al predio.

    ***

    En la madrugada del jueves, la luz subía apenas por el horizonte de la fábrica. Hacía aproximadamente seis horas había empezado el cuarto paro general de la CGT contra el gobierno de Javier Milei. En San Fernando, el dron del fotógrafo Matías Baglietto tomaba altura en los alrededores del predio de Fate. El que ya estaba arriba, en lo más alto de la planta, era Enzo. Miraba taciturno, desde la parte superior del tanque de agua que expone el logo, los alrededores del predio.

    La noche había sido calma. Corría una brisa “hermosa, espectacular”, recuerda Enzo. Sin embargo, durante todas esas horas había estado pensando cómo sería el próximo golpe, en qué momento podrían ponerse tensas las cosas, por dónde y cómo entrarían las fuerzas de seguridad. La presencia de la Policía es común durante conflictos sindicales, pero acatar la orden del juez requería más personal, otra táctica y, asume Enzo, violencia. Mientras lo rodeaba la cámara aérea, dice, chequeaba su fuente de información más confiable: miraba a los alrededores y buscaba algún movimiento extraño que indicara que venían por ellos. “Los desalojos se hacen a la luz del día, nosotros ya lo sabemos. Y el día ya estaba empezando. Ese lugar es el último al que llegarían en caso de entrar. Si pensaras en una invasión, sería algo así como tomar una posición estratégica. Y, por otro lado, porque ya hemos acompañado muchos conflictos como este, yo pensaba: bueno, ahora nos toca a nosotros”. Los despedidos de Fate no se dan por despedidos. Ellos siguen en el techo. Hoy, el empleo formal está en peligro de extinción y la trama de conflictividad entre empleados y patrones, mediados por la organización sindical, cruje. Después de un despido, la vida de un trabajador sigue. Como resistencia, como búsqueda, como vericueto, como doble esfuerzo, pero sigue.

    La entrada Trabajadores en extinción se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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