El Intendente Marcelo Orazi participa en Bariloche de la ‘III Asamblea Nacional de Intendentes de la Red Argentina de Municipios Frente al Cambio Climático’, el Primer Congreso presencial desde el inicio de la pandemia.
El acto de apertura estuvo presidido por la Gobernadora Arabela Carreras, junto al ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación Juan Cabandie y el intendente local Gustavo Gennuso.
El encuentro, que cuenta con la participación de más de 70 intendentes de todo el país, será de doble jornada y tendrá como objetivo trabajar en la planificación de acciones conjuntas e intercambiar experiencias positivas sobre el tema.
En su disertación, Orazi explicó ante sus pares de otros puntos de Argentina que “Villa Regina se encuentra en el Alto Valle de la provincia de Río Negro, es una de las mayores productoras de manzanas y peras de la provincia y del país, pero donde también se viene diversificando la economía y la producción”.
“No es una producción fácil, se lucha contra las inclemencias del tiempo en forma permanente, como la piedra y la helada”, comentó el Intendente y dio precisiones sobre las prácticas que se venían llevando adelante para proteger a los frutos de estos fenómenos.
Por otro lado, señaló que “estamos trabajando en pos de una producción orgánica, que deje de lado el uso de productos contraproducentes para la salud y para el ambiente. Desde comienzos de mi gestión en el 2019 y gracias a la tarea del Director de Ambiente Hugo Curzel, quien me acompaña, venimos trabajando fuertemente en políticas ambientales. De hecho, fuimos el único municipio de Río Negro en recibir un millonario equipamiento para el tratamiento de los residuos sólidos urbanos y aprovecho para agradecer al Ministro de Ambiente de Nación por esta decisión, y a la Secretaría de Ambiente de Provincia por el acompañamiento en la gestión”.
Finalmente manifestó el compromiso del municipio en continuar trabajando en este sentido, haciendo hincapié en “la educación ambiental para la concientización y adopción de conductas en pos del cuidado de nuestra casa”.
El Intendente Marcelo Orazi encabezó esta mañana el acto en conmemoración por los 205 años de la Declaración de la Independencia Argentina que se desarrolló en la Plaza de los Próceres. En la oportunidad estuvo acompañado por los legisladores Silvia Morales y Luis Albrieu, el presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega, los concejales Claudia Maidana,…
FELICITACIONES Pablo Galletta! Ganador de la primera edición de los premios deportivos E-TAPAS 2019 #PABLOGALLETTA se convirtió en el primer ganador de un e-TAPA y queremos felicitarlo por convertirse en el deportista destacado del año siendo elegido por la gente, el motociclista reginense recibió 1244 votos en la final y el multicampeón de Trickline Emma…
La Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina informa que en la jornada de este lunes 3 de mayo se completó el cupo de castraciones, superando ampliamente el total de 300 animales, entre caninos y felinos. Próximamente se comunicarán las nuevas fechas de inscripciones. Difunde esta nota
El oficial alcanzó un nuevo máximo nominal por tercer día consecutivo. También avanzaron el mayorista, el MEP y el CCL, mientras los bonos volvieron a caer y el riesgo país siguió en alza. En las mesas financieras aseguran que las declaraciones del vocero presidencial sobre un dólar de $1.800 terminaron de acelerar la demanda de cobertura.
El dólar cerró este viernes otra jornada alcista y volvió a marcar un récord nominal. Fue la tercera rueda consecutiva de subas para el tipo de cambio oficial, en un mercado que llegó al cierre con más demanda de cobertura y con los bonos bajo presión. La tensión también se reflejó en el riesgo país, que volvió a subir a 437 puntos, en una señal de mayor cautela entre los inversores.
En las pantallas del Banco Nación, el dólar minorista terminó en $1.510 para la venta y $1.460 para la compra, su valor más alto desde la implementación del nuevo esquema cambiario. El dólar mayorista cerró en torno a $1.489, mientras que el MEP finalizó cerca de $1.515, el contado con liquidación alcanzó $1.574. Por su parte el blue terminó en $1.550, con una leve baja del 0,3%.
En algunas mesas de dinero atribuyen buena parte de la suba de la cotización a las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier. El funcionario sostuvo eque un dólar de $1.800 «es una posibilidad» y relativizó ese escenario al considerar que implicaría una corrección acotada. La definición cayó en un mercado especialmente sensible a cualquier señal oficial sobre el tipo de cambio.
«Cuando un funcionario pone un número sobre la mesa, el mercado deja de discutir si puede pasar y pasa a calcular cuándo», resumió un operador consultado por LPO. En la City sostienen que esas declaraciones terminaron de darle impulso a una demanda de cobertura que ya venía creciendo en las últimas ruedas.
Pero el efecto más fuerte de los dichos del vocero presidencial se estaba dando por fuera de lo visible para el público común. Fuentes del mercado dijeron a LPO que empezaron a verse desarmes de posiciones de carry trade.
Una devaluación de ese tenor deja sin sentido el carry trade y que nada menos que el vocero de Milei salga a anticiparla, le mete presión extra al dólar. Lo que es casi lo mismo que decir que atenta contra la estabilidad del programa económico que se sostiene con la tranquilidad del dólar.
Es que los operadores del mercado apuestan a la estabilidad del tipo de cambio para seguir haciendo una diferencia con las tasas en pesos frente al dólar planchado, un negocio que se vuelve inviable si el vocero presidencial anticipa que podría haber una devaluación del 20 por ciento.
Otra fuente del mercado dijo que en los últimos días ya venía subiendo de a poco el desarme de carry trade. «Esperemos que no impacten mucho esos comentarios», agregó.
Un operador consultado por LPO intentó restarle dramatismo a la declaración al sostener que Ravier dijo «una obviedad» y agregó que todo el mercado cree que el dólar estará arriba de $ 1700 en diciembre. El problema es que Ravier lo ubicó incluso más arriba y no precisó cuando ocurriría el salto.
El episodio dejó expuesta una contradicción incómoda para el Gobierno. Mientras el equipo económico insiste en que el régimen cambiario funciona y que no existe atraso del dólar, uno de sus principales voceros instaló públicamente una cotización bastante más alta para los próximos meses. Ese mensaje fue leído como una validación implícita de una depreciación adicional del peso.
De manera cautelar, sin definir por el momento el fondo de la cuestión, el STJ reafirmó esta semana la suspensión de la ordenanza del Municipio de Chimpay que permite el uso de radares de control de velocidad en la ruta nacional 22. En la misma decisión, el STJ se declaró competente para seguir interviniendo en…
Mientras muchos países en desarrollo quedaron relegados a importar tecnología, Argentina construyó durante décadas una capacidad nuclear propia que la ubicó entre las naciones con mayor conocimiento en la materia. Desde el primer reactor de investigación de América Latina hasta la exportación de tecnología a otros países, la trayectoria de la Comisión Nacional de Energía Atómica muestra cómo una política de Estado sostenida puede transformar conocimiento científico en soberanía.
Por Redacción de NLI
La energía nuclear suele asociarse en el imaginario mundial con las grandes potencias militares o con países que poseen enormes recursos económicos. Sin embargo, existe una historia menos conocida: la de un grupo reducido de naciones que logró desarrollar capacidades nucleares con fines pacíficos, y entre ellas Argentina ocupa un lugar destacado.
La historia comenzó oficialmente en 1950, cuando el país creó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), uno de los organismos científicos más antiguos de la Argentina. En una época donde el dominio de la tecnología nuclear estaba concentrado en Estados Unidos, la Unión Soviética y unas pocas naciones europeas, Argentina decidió apostar por la formación de científicos, la investigación propia y el desarrollo de infraestructura tecnológica.
Esa decisión permitió que, con el paso de las décadas, el país construyera reactores de investigación, centrales nucleares, empresas tecnológicas y una cadena de especialistas capaces de intervenir en proyectos de enorme complejidad.
La experiencia argentina demuestra que la ciencia no avanza únicamente por tener recursos abundantes, sino también por la existencia de políticas públicas que sostengan objetivos estratégicos durante generaciones.
El primer reactor nuclear de América Latina
Uno de los primeros grandes hitos ocurrió en 1958, cuando Argentina puso en funcionamiento el RA-1 Enrico Fermi, el primer reactor nuclear de investigación de América Latina.
El logro fue extraordinario para la época. Mientras muchos países de la región dependían completamente de tecnología extranjera, científicos argentinos habían desarrollado la capacidad para operar una instalación nuclear propia.
El reactor no tenía como objetivo la producción de energía eléctrica, sino la investigación científica, la formación de especialistas y el desarrollo de aplicaciones vinculadas con la medicina, la industria y la agricultura.
Aquel proyecto marcó el nacimiento de una comunidad científica nuclear argentina que con el tiempo alcanzaría reconocimiento internacional.
De la investigación a la generación de energía
Décadas más tarde, Argentina avanzó hacia la construcción de centrales nucleares destinadas a producir electricidad.
La inauguración de Atucha I en 1974 convirtió al país en el primero de América Latina en contar con una central nuclear de potencia. Posteriormente llegó Embalse, en Córdoba, y más adelante Atucha II, completando un sistema que permitió incorporar generación eléctrica de origen nuclear a la matriz energética nacional.
Más allá de las diferencias políticas y económicas de cada etapa histórica, el desarrollo nuclear argentino tuvo una característica particular: la búsqueda de capacidades propias.
No se trató solamente de comprar una central y operarla, sino de formar técnicos, crear proveedores nacionales y desarrollar conocimientos que permitieran intervenir en distintos aspectos de la tecnología.
INVAP y la capacidad argentina de exportar conocimiento
Uno de los ejemplos más destacados del desarrollo tecnológico argentino es INVAP, empresa estatal de la provincia de Río Negro que se convirtió en una referencia internacional en áreas como tecnología nuclear, radares y satélites.
La empresa participó en proyectos de reactores de investigación que fueron exportados a países como Australia, demostrando que Argentina no solo podía consumir tecnología avanzada, sino también producirla y venderla al exterior.
Ese punto resulta central para entender la importancia estratégica de la ciencia. La inversión en conocimiento no genera únicamente publicaciones académicas: también puede convertirse en industria, empleo calificado y capacidad exportadora.
Cada reactor, cada satélite o cada desarrollo tecnológico argentino tiene detrás una cadena invisible de universidades, investigadores, técnicos y trabajadores formados durante años.
La ciencia como cuestión de soberanía
El desarrollo nuclear argentino también estuvo atravesado por debates políticos. A lo largo de las últimas décadas hubo momentos de expansión y períodos de reducción de inversiones, pero la capacidad acumulada permitió que el país conservara un lugar relevante.
Especialistas suelen señalar que áreas de alta complejidad tecnológica no pueden desarrollarse con una lógica de corto plazo. Formar científicos e ingenieros, construir laboratorios y sostener equipos de investigación requiere décadas de esfuerzo, mientras que desmantelar esas capacidades puede ocurrir en pocos años.
Por eso, la discusión sobre ciencia y tecnología no se limita a una cuestión presupuestaria. También involucra el modelo de país que se pretende construir.
Un país que desarrolla tecnología propia tiene mayores herramientas para decidir sobre su futuro. Uno que depende exclusivamente de proveedores externos queda condicionado por decisiones tomadas fuera de sus fronteras.
Un legado que vuelve a estar en discusión
En un mundo donde la energía, la tecnología y los recursos estratégicos ocupan un lugar cada vez más importante, la experiencia nuclear argentina adquiere una nueva relevancia.
La transición energética, la necesidad de reducir emisiones contaminantes y la creciente demanda de electricidad vuelven a poner a la energía nuclear en el centro del debate internacional.
Para Argentina, el desafío consiste en aprovechar una capacidad construida durante más de siete décadas y adaptarla a los nuevos desafíos tecnológicos.
La historia nuclear argentina es una prueba de que un país latinoamericano puede desarrollar conocimiento de frontera cuando existe una decisión política sostenida, instituciones fuertes y una comunidad científica capaz de transformar ideas en tecnología.
En tiempos donde muchas veces se discute la ciencia únicamente como un gasto, la trayectoria de la CNEA muestra otra realidad: detrás de cada investigador formado y cada laboratorio funcionando existe una herramienta concreta de desarrollo, independencia y soberanía nacional.
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