Orazi firmó el convenio para la remodelación integral de la terminal de ómnibus

Orazi firmó el convenio para la remodelación integral de la terminal de ómnibus

Orazi firmó el convenio para la remodelación integral de la terminal de ómnibus

El Intendente Marcelo Orazi firmó en la tarde de este jueves con el Ministro de Transporte de la Nación Mario Meoni el convenio que contempla la remodelación integral de la terminal de ómnibus de media y larga distancia de Villa Regina por un monto superior a los $65 millones.

La rúbrica se concretó en la ciudad de Cinco Saltos en un acto que contó con la presencia, además, del Senador Nacional Martín Doñate, y los jefes comunales de la localidad anfitriona Liliana Alvarado, Viedma Pedro Pesatti, Sierra Grande Renzo Tamburrini y Luis Beltrán Robin del Río.

Además de la firma del convenio, se anunció que el recorrido del Tren del Valle se extenderá hasta la localidad de Chichinales.

El Intendente Orazi destacó la importancia de ambas gestiones para Villa Regina que. En el caso de la terminal porque significará poner en valor un inmueble que hoy presenta graves falencias edilicias y así poder mejorar la prestación de los servicios a los usuarios.

El jefe comunal reginense recordó que la necesidad de remodelar integralmente la terminal había sido planteada en ocasión de la visita del Ministro Meoni a San Carlos de Bariloche en diciembre pasado. “En ese momento, lo puse en conocimiento de las conversaciones que llevábamos adelante con el actual concesionario que actualmente están en una etapa de definición, y de la necesidad de mejorar sus instalaciones. Ese diálogo dio sus frutos y hoy estamos firmando este convenio”, destacó Orazi.

Por otro lado, también valoró el anuncio de la extensión del recorrido del Tren del Valle a la localidad de Chichinales, lo cual, indicó, “también había solicitado al Ministro mediante nota elevada hace unos meses”.

“Son sin dudas dos excelentes noticias para Villa Regina y la región”, señaló.

Por su parte, el Ministro Meoni destacó que “para nosotros no hay nada más importante que estar cerca de cada intendente y poder seguir realizando importantes inversiones en el transporte, que necesita modernizarse al igual que las estaciones terminales”.

En otro tramo del discurso, el Ministro indicó que “es importante que desde el Estado Nacional podamos acompañar este tipo de inversiones en infraestructura que para muchos intendentes se les hace muy difícil.  Y esto forma parte de la Argentina que queremos, una Argentina activa, porque de concretarlo las terminales de ómnibus van a tener una actividad muy intensa, y no queremos tener sólo terminales en las grandes ciudades sino en cada lugar del país para que se pueda recepcionar a la gente de la mejor manera”.

Además, el Ministro también se refirió a la cesión de las tierras a la Universidad de Río Negro para que ésta pueda llevar adelante el proyecto de ampliación de la sede que actualmente tiene en Villa Regina. “Para nosotros el tema de la Universidad no es un inconveniente, nosotros trabajamos para que las tierras estén al servicio de cada vecino o localidad del país. Lo que hay en Regina es un centro muy importante de lo que será el desarrollo del Tren Norpatagónico, con la inversión seguramente se requerirán de esas tierras por lo tanto ya pudimos refuncionalizar ese espacio y así podrá funcionar el tren y la Universidad continuar con su construcción”.

Te puede interesar

  • ¿Por qué sobreviven los sobrevivientes?

     

    Fotos: Archivo Javier Sinay

    Noviembre de 2016 está terminando, el desastre aéreo se multiplica en las noticias, y me cruzo con un posteo en Facebook sobre la vida, la muerte y el viaje final del Chapecoense. Lo escribe Luã Marinatto, un periodista acostumbrado a narrar la violencia de cada día en Río de Janeiro, y yo lo leo una y otra vez:

    El lateral izquierdo, aunque no muy popular, fue citado para vestir la camiseta de la selección brasilera. El técnico, ya con mucha más experiencia, debutaría en finales internacionales, al igual que el propio club. El arquero, en una etapa excelente —ver ese balón defendido con los pies, que podría haberlo cambiado todo, es una prueba de lo frágil que es nuestra existencia—, estuvo a punto de fichar con el primer gran club de su carrera. El periodista dejó sola a su esposa, embarazada de un hijo al que no conocerá. El locutor superó un cáncer en el intestino, otro en el pulmón (con metástasis en ambos casos), una infección generalizada y un mes en coma, e incluso así volvió a trabajar. El chico de mi edad, que buscaba un lugar en la misma profesión que yo, era visto por todos como talentoso y prometedor. Otro, aún más joven, fue apodado por sus colegas «labrador humano», como Guga, por su carisma y alegría. El camarógrafo que se inició en la empresa como portero y hoy era una de las figuras más respetadas del país en la materia.

    Historias, historias, historias… Más de setenta historias interrumpidas abruptamente. ¿Jugaría el lateral un Mundial? ¿El padre creería que el hijo sería más parecido a él o a la madre? ¿Se convertiría el reportero en un referente, ganaría premios, dejaría el periodismo para abrir un bistró? Preguntas sin respuesta porque, como dice el refrán, para morir basta con estar vivo. Para sufrir y llorar también. Que tengamos fuerza. Y comprendo —de nuevo— que la línea que divide la tragedia del triunfo es borrosa, y que «tragedia» y «triunfo» son dos cuestiones quizás no completamente opuestas, quizás incluso semejantes como ramas de un mismo árbol.

    El desenlace de noviembre en Buenos Aires suele traer un aire caliente, húmedo. Esa es la atmósfera en la que encuentro el posteo en Facebook de Luã Marinatto y en la que ocurre algo más, algo importante, algo inesperado: una noche me entretengo pasando noticias en mi teléfono mientras viajo en un taxi con la ventanilla abierta y dejo que el viento me pegue en el rostro. Noticias hay. Noticias nunca faltan. Sin embargo, no recordaré ninguna de las que leí. Excepto esta:

    «¿Y si hubiese hecho el gol?», dice el jugador argentino que casi impidió la llegada del Chapecoense a la final de la Sudamericana.

    Ese es el título de una entrevista de Folha de São Paulo a Marcos Angeleri, el defensor de San Lorenzo que tuvo esa última chance en el minuto 48, y que casi logra convertir. El arquero Danilo desvió su remate con el pie. Un milagro, pensaron los fans del equipo brasilero entonces. Ahora se preguntan si no fue una maldición.

    Esa entrevista me impresiona, me conmueve, me sacude, me estremece —y un diccionario de sinónimos no será suficiente para describir el impacto. Angeleri carga en sus hombros con una pregunta sin respuesta y en esa entrevista admite lo que muchos sentimos ante las tragedias una vez que han ocurrido: la ilusión de que se podrían haber evitado. Es un dolor sin consuelo y se vuelve todavía peor porque ya no queda nada por hacer. La culpa es un garrote vil. Angeleri ha quedado estaqueado en una paradoja, en el remordimiento de algo que jamás estuvo bajo su control.

    Pensar que una jugada de fútbol puede encender o apagar tantas vidas ajenas seguramente es una trampa mental. Sin embargo, ¿no hay algo de eso? ¿Quién se animaría a negar que el fútbol tuerce la existencia de miles de seres humanos, en tantas circunstancias distintas? Después de leer aquella entrevista, no podré olvidar lo que él puso en palabras ni el abismo que abrió.

    «Lo atormenta la posibilidad de haber podido cambiar el destino», sigo leyendo en Folha de São Paulo. No sólo el de San Lorenzo, sino el de una tragedia aérea.

    Angeleri asume que es injusto consigo mismo al pensar en eso. Pero no lo puede evitar. «Cuando supe lo del accidente, fue lo primero que pensé. La oportunidad perdida. En el vestuario estaba molesto porque había tenido la oportunidad de poner a nuestro equipo en una final y darles una alegría a los hinchas. Pero lo que sucedió después va mucho más allá del fútbol. Es inevitable pensar: ¿y si hubiera hecho el gol?». Y si hubiera hecho el gol…

    La sola chance desafía las certezas del pensamiento asertivo, fáctico, lógico. Inesperadamente, un jugador de fútbol habla de metafísica y coloca a uno de los diarios más importantes de Brasil fuera del foco de lo usual, en una zona nebulosa. Por un momento, algo en el orden de lo real se deforma. Y si hubiera hecho el gol…

    Una pregunta conduce a otra: ¿existe un destino que hizo que el disparo de Angeleri fallara y que 71 personas murieran? Y si existe, ¿esa misma fuerza hizo que hubiera seis sobrevivientes? Finalmente, ¿por qué sobreviven los que sobreviven y cuál es su secreto?

    El diario Infobae reproduce las palabras de Angeleri en una nota del 30 de noviembre, y parece creer que sí, que hay un destino. Título: «Marcos Angeleri, el hombre que pudo cambiar el destino del Chapecoense».

    En Folha de São Paulo, el 4 de diciembre, el columnista Juca Kfouri escribe sobre algunos escenarios alternativos: «Si no hubiera existido la defensa de Danilo, si no hubiera existido el delito de falta de combustible, si no hubiera…».

    ¿Es el destino? ¿Es el azar? ¿Es la mala suerte? ¿Es una coincidencia? ¿Es el libre albedrío? ¿Es una simple narración? ¿Es la torpeza del ser humano o es su habilidad?

    Al día siguiente también hace calor en Buenos Aires, también hay un aura espesa. Todas esas preguntas se vuelven un solo acertijo que sigue ahí, acechando entre mis pensamientos. Acecha cuando abro los ojos. Acecha cuando vuelco un poco de café. Acecha cuando me preparo para salir. Acecha. Y continuará acechando.

    El filósofo Michael Gelven escribe en The Asking Mystery [El misterio de la pregunta] que los grandes interrogantes valen más que las grandes respuestas, y que no preguntamos para aprender, sino que aprendemos para preguntar.

    «El acto de preguntar es en sí mismo una especie de razonamiento y un recurso para encontrar la verdad», señala. Aunque hay muchas respuestas flotando entre nosotros, hay pocas preguntas sustanciales, fundamentales, correctamente planteadas. Y cuando una de estas preguntas aparece, hay un camino por delante. Escribe Gelven: «Nada —ni la fundación de los imperios, ni la división de los átomos, ni la procreación de las especies— es tan espectacular como esto».

    ***

    Destino, del latín destinare: hacer puntería, apuntar, dar en el blanco. Según la Real Academia Española, es «el encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal». En inglés hay dos palabras para «destino»: destiny y fate. El primero suele implicar un propósito, una corona esperando al final del camino. Lo que se llama fate, en cambio, es una fuerza que arrolla las voluntades. Muchas veces impone una tragedia. Azar, del árabe az-zahr: el juego de dados. Apuntar y tirar los dados: un mismo gesto de arrojo hacia un resultado que todavía no se conoce. En el minuto 48, el disparo de Angeleri fue las dos cosas a la vez —apuntó, decidió, pateó hacia un lado— y fue, también, un dado en el aire: ni él ni el arquero Danilo sabían, en el instante del impacto, hacia dónde iba a salir la pelota.

    Meses más tarde le voy a preguntar por el destino y el azar, y también por la jugada de Angeleri y el rechazo de Danilo, a un matemático, en una oficina vidriada de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Va a escuchar con atención y después de pensar un rato me dirá que las preguntas están mal hechas. 

    —Hablamos de Marcos Angeleri porque Marcos Angeleri erró el gol. Si no, no estaríamos hablando de él —dirá Pablo Groisman—. ¿Cuál era la probabilidad de que Angeeri no hiciera un gol en el minuto final y de que justo después se cayera el avión? Esas son las preguntas correctas.

    ***

    Quizás hay un extraño malentendido. Quizás somos nosotros quienes nos contamos historias que en realidad sólo existen en nuestra mente, y aun así las llamamos «destino». Quizás somos nosotros quienes queremos detener el caos en el que se mueve el mundo y alimentamos una máquina de crear cuentos a la que llamamos «predeterminación».

    Sospecho esas cosas y algunas otras, y acaso sea mejor que las sospechas nunca se confirmen, que la vida siga adelante con sus misterios. Esta no es mi tragedia, me digo. Pero hay algo que me está empujando hacia ella una y otra vez. Y las preguntas difíciles que provoca me dejan una marca. A esas preguntas sí las puedo considerar propias. En el núcleo de esta narración empiezo a compartir algo con el arquero Danilo, con el defensor Marcos Angeleri y con las personas que vivieron los hechos. Como ellos, yo también necesito saber si lo del minuto 48 y todo lo que vino después fue una gran coincidencia o qué.

    Porque ¿quién podría aceptar que un equipo modesto como el Chapecoense reciba un espaldarazo del destino —supongamos— sólo para, después, ser engullido de un mordiscón por la muerte? ¿Y qué pasaría si existiera una explicación a todo esto? ¿Y si esa explicación no fuera sólo una fantasía? No sé qué pasaría.

    Cuando uno desarma el envoltorio de una historia, a veces aparece lo imprevisto. Resulta que ibas tras la pista de un equipo de fútbol y de una compañía aérea, y de repente estás descendiendo —ya sin marcha atrás— hacia las consecuencias de un enigma tan antiguo como la humanidad: azar o destino.

    Esto es lo que se llama «serendipia».

    Buscando algo, uno encuentra otra cosa. En 1961, Gay Talese, que más tarde se convertiría en un héroe del Nuevo Periodismo Americano, escribió su primer libro, la crónica sorprendente de un paseo por su ciudad. Lo tituló Nueva York: Una jornada de hallazgos casuales (en inglés, New York: A Serendipiter’s Journey). Y ahora pienso que, de pronto, la pregunta desvelada que surge luego del desastre aéreo parece conducir a una particular jornada de hallazgos casuales: «¿Y si hubiera hecho el gol?».

    La entrada ¿Por qué sobreviven los sobrevivientes? se publicó primero en Revista Anfibia.

     

  • Vigo ahora pide correr a la legisladora de De Loredo que tiene un asesor detenido por abuso

     

    Con la Legislatura cordobesa convertida en un hervidero a raíz de las denuncias por violencia de género y abuso sexual de algunos asesores y empleados, tanto del peronismo como de la UCR, la senadora nacional Alejandra Vigo salió a pedir la cabeza de la radical Alejandra Ferrero. Dentro de cuya oficina trabajaba Omar Ludueña, el radical de la capital cordobesa que militaba para el deloredismo y que se encuentra detenido desde el viernes pasado en una compleja causa por abuso sexual intrafamiliar.

    «Ferrero debe renunciar», lanzó Vigo este lunes a La Voz del Interior, para fijar una coherencia en su conducta con respecto al pedido que había hecho sobre Ramón Flores, el legislador del peronismo que tenía entre sus asesores a José Villarreal, el hombre detenido por grooming y abuso sexual a menores en el norte de la provincia.

    «Tengo la misma convicción que expresé firmemente en la oportunidad anterior. La nueva denuncia por abuso sexual contra un empleado de la Legislatura que cumple funciones en el despacho de Alejandra Ferrero (UCR) exige una respuesta contundente», dijo Vigo este lunes.

    Presión que, puertas adentro de la Legislatura vuelve a ocasionar un ruido como en aquel momento, también dentro del oficialismo. «No hay que revolear pedidos así. No es la forma. Ella tiene que estar por encima de esto», dijo a LPO un llaryorista puro sobre el nuevo pedido de Vigo, ahora para una legisladora del radicalismo.

    Y la exigencia de Vigo se conoció este lunes por la tarde, cuando también salió a la luz otra denuncia en contra de otro funcionario del peronismo: Pablo Ortíz, funcionario de Cormecor, el ente intergubernamental que gestiona los residuos de Córdoba y el Gran Córdoba. Hombre que, además, responde a Facundo Torres, el jefe del bloque del oficialismo en la Unicameral que esta mañana salió a acusar al radicalismo de «mear agua bendita cuando tenían a un abusador trabajando para el bloque».

    Frase que desató la furia de un sector de la oposición y que dejó con la guardia alta a los 70 parlamentarios de la Unicameral.

    Rodrigo de Loredo

    Sobre el pedido de Vigo, en torno a la renuncia de Ferrero, otro peronista admitió que «no hay un orden, ni una estrategia», acerca de pedir la dimisión de la legisladora que es parte del deloredismo. «No tenemos una coordinación con el tema. Entonces, salen y piden esto, ahora saltan algunos casos cercanos a Facundo y no podemos caer en un pedido de renuncias constante», agregó la fuente del peronismo.

    Torres, además, es el presidente del PJ cordobés y uno de los que se convirtió en el vocero de la acusación en contra del radicalismo desde el pasado jueves cuando estalló el caso Ludueña, el hombre que militaba para el deloredismo y antes lo había hecho para Oscar Aguad. 

     

  • La Cámara Federal de Rosario pide una auditoría por las 8 mil causas cajoneadas

     

    La Cámara Federal de Rosario iniciará una auditoría que explique por qué se detectaron unos 8 mil casos paralizados en juzgados federales de primera instancia, que al no haber sido trasladadas a tiempo a las fiscalías no tuvieron ningún impulso investigativo, lo que puede implicar delitos no esclarecidos y con impunidad hacia sus posibles autores.

    La anomalía llegó a conocimiento de la Procuración General de la Nación, que está a cargo de todos los fiscales federales, luego de que en el Ministerio Público Fiscal de Rosario advirtieran que les cursaban extemporáneamente causas ingresadas a los juzgados federales 3 y 4, en algún caso hasta con seis años de demora. Algo que hizo que se pronunciara sobre esto con preocupación el gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro. «Acá hay responsabilidades funcionales», declaró.

    El juzgado federal 3 está a cargo de Carlos Vera Barros y el 4 de Marcelo Bailaque, actualmente con prisión domiciliaria acusado por tres delitos en el desempeño de ese cargo considerados hechos de corrupción institucional.

    Detectan ocho mil causas penales paralizadas en los juzgados federales de Rosario

    Frente a esta situación, que dio a conocer LPO, la Cámara Federal de Rosario ordenó este martes a los secretarios de los juzgados 3 y 4 que informen en 48 horas los criterios de actuación utilizados para supervisar la información documentada que explique que esas causas hayan quedado paralizadas.

    La Cámara Federal pide eso para cotejar el número excedente con las cifras que se confeccionaron en mayo de 2024 cuando dejó de tener vigencia el sistema de juicio escrito y comenzó el modelo acusatorio. Entonces los juzgados hicieron un listado de los expedientes que estaban en trámite para una transición hasta que tuvieran sentencia. Eran según fuentes de la Procuración unos 1.180 legajos. Pero ahora aparece una cifra de ocho mil adicionales que son anteriores a esa fecha límite y que no se comunicaron.

    Al mismo tiempo, la Cámara también pidió al Ministerio Público Fiscal que les remita un listado de esas 1.180 causas a fin de contrastarlo con los guarismos de los informes que ahora encargan a los juzgados.

    Pullaro criticó a la justicia federal por las 8 mil causas paralizadas en Rosario

    Esta situación de limbo en el que quedaron esas causas puede deberse a motivos burocráticos que impliquen negligencia pero no intenciones deliberadas de ocultarlos. «Puede haber una mala gestión de los expedientes u otra cosa más grave que se verá», dijo a LPO una fuente de la Cámara Federal. Pero esto ocurre en una jurisdicción donde hay causas penales en curso por expedientes cajoneados sin explicación o hechos que prescribieron por falta de impulso, en especial delitos tributarios, que tienen como infractores a personas de capacidad económica. 

     

Deja una respuesta