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Nuevo encuentro de ‘Domingos de Plaza’

La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a disfrutar de un nuevo encuentro de ‘Domingos de Plaza’.

El domingo 7 a partir de las 20 horas se presentarán en la Plaza de los Próceres  Ángeles Fuentes, M2 Dúo Sofi y Mi mamá no me deja. También estarán Francisca y Zoe, con sus ‘Trocitos de arte’, regalando una melodía y un dibujo a cambio de una bolsita de alimento para los perritos callejeros.

(Foto archivo)

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    En silencio, se publicó la Resolución que lleva al Ministerio de Seguridad a convertirse en «El Gran Hermano»

     

    Bajo el lenguaje técnico de la “interoperabilidad”, el Ministerio de Seguridad habilitó el acceso automático y en tiempo real a bases de datos sensibles. Sin debate público ni control parlamentario, la Resolución 1404/2025 profundiza una lógica de vigilancia permanente que concentra poder y erosiona garantías.

    Por Roque Pérez para NLI

    El backend del control

    La Resolución 1404/2025, firmada por el Ministerio de Seguridad Nacional y publicada hoy en el Boletín Oficial, no crea una nueva base de datos ni anuncia cámaras adicionales. Hace algo más eficaz: automatiza y normaliza el acceso de las fuerzas federales al SIFCOP mediante APIs y servicios web, integrándolo a sus sistemas internos en tiempo real. En términos políticos, reduce fricciones para mirar y acelera la capacidad de actuar.

    El SIFCOP reúne pedidos de captura, prohibiciones de salida del país, búsquedas de personas, secuestros vehiculares y datos sobre documentos y armas. Hasta ahora, ese acceso exigía pasos y tiempos. Desde ahora, la consulta puede ser constante, silenciosa y transversal, sin que el ciudadano sepa cuándo ni por qué fue consultado.

    De la excepción a la rutina

    El problema no está solo en qué datos existen, sino en cómo se usan. La resolución convierte lo excepcional en cotidiano: consultas automáticas, cruces en segundo plano, alertas internas. La vigilancia deja de ser un acto puntual para convertirse en una función permanente del sistema. Así, el control se vuelve burocrático, técnico y difícil de impugnar.

    Aunque el texto prohíbe usos ajenos a la seguridad pública y promete auditorías, la experiencia argentina demuestra que la trazabilidad no siempre implica sanción. Más usuarios, más credenciales y más integraciones significan más superficie de riesgo para filtraciones, abusos o “carpetazos” sin firma.

    Sin contrapesos democráticos

    Nada de esto pasó por el Congreso. No hubo debate público ni evaluación de impacto en derechos. La norma concentra poder informacional en la cartera de Seguridad, que decide quién accede, cómo y con qué límites, y además se reserva la facultad de dictar actos complementarios. El control judicial queda relegado a ver resultados (detenciones, procedimientos), no el uso cotidiano de los datos.

    En términos institucionales, la resolución ensancha la discrecionalidad de las fuerzas federales y profundiza asimetrías con provincias y CABA, que dependen del acceso autorizado a un backend centralizado.

    El Gran Hermano del siglo XXI

    No es el ojo visible de la pantalla gigante. Es el Gran Hermano del backend: legal, eficiente, permanente. Como en 1984, el control no necesita mostrarse; alcanza con que funcione todo el tiempo. La certeza de que el Estado puede mirar, cruzar y actuar en tiempo real disciplina conductas y desplaza derechos, sin necesidad de anuncios grandilocuentes.

    La Resolución 1404/2025 no es ilegal ni improvisada. Es peor: es prolija, técnica y silenciosa. Y en ese silencio administrativo se consolida una forma de vigilancia que avanza sin votos, sin debate y sin límites claros.

     

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    Virtualidades argentinas: atenienses

     

    Mirémonos en el ejemplo de aquellas mujeres de Atenas: cuando fustigadas, no lloran, se arrodillan, piden, imploran, más duras penas, cadenas.

    Por Alfonsina Madry para Noticias La Insuperable

    Si nos apartamos de las islas de bienestar ideológico que nos crean los algoritmos, veremos no sin asombro el exitismo que hace delirar a unos cuantos compatriotas devenidos fanáticos del libertarianismo en todos sus aspectos pero, sobre todo, del económico. Fuera del archipiélago, hay una vida mental entre desopilante y desoladora.

    Esta suerte de grotesco tiene su patio de conventillo en el amplio éter argento. Los emprendedores con agua al cuello, los menesterosos con esperanza, los clasemedieros que catan arroz partido y los funcionarios que se ufanan de triunfos pírricos, se unen en letanías motivacionales y denuestos a fantasmales comunistas.

    Año a año tenemos la sensación de vivir en un mundo distinto e imprevisible. Sin embargo aquí, en nuestro reino del revés, todos los esfuerzos parecerían destinados a crear un microclima de eterno retorno. Como párvulos, estaríamos a la búsqueda de la repetición; como masoquistas, daría la impresión de que también ansiáramos la repetición del sufrimiento y el esquilme.

    Festejamos las figuritas repetidas de los súper villanos, tarareamos los cantos de sirena que vuelven, nos embelesamos por igual con las bicicletas de José Alfredo o de Toto, con tablitas de cualquier tipo, como si fueran de la ley, con las manos duras de Albano o Pato, con las metáforas de economía doméstica aplicadas a un país que festeja endeudarse y, en fin, seguimos atribuyéndole sabiduría al que esgrime un par de citas abstrusas.

    La letanía de las mismas reformas imprescindibles nos encuentra siempre tan bien dispuestos como al sinceramiento de tarifas de servicios y al reacomodamiento de precios relativos. El consabido “esta vez es distinto” nunca deja de ser música para los oídos. El Dios que es argentino toma las formas de Martínez-dios, de la condena al éxito o de las fuerzas del cielo.

    Mientras los corifeos de una caterva de funcionarios enardecidos hacen gala, en X o donde los bits los lleven, del pogromo que extermina con burocrática saña a discapacitados y pasivos, empleados rasos con ínfulas de economistas reclaman más castigo a científicos e investigadores.

    Entre noticias falsas e inverosímiles sesgos informativos, el optimismo torna en festejo diario. El fin de la historia del vetusto Fukuyama revive para la historia argentina que, por lo visto, terminó a fines de 2023: ya nada es igual, ni parecido, ni similar, todo es nuevo y exitoso.

    Como memes de la memoria, como burladores burlados, queremos dólar barato, amamos los importados y que no haya más jubilados. Nada de derechos, ni feminismo, salvo el de las Mujeres de Atenas:

    Mírense en el ejemplo de aquellas mujeres de Atenas / Viven para sus maridos, orgullo y raza de Atenas / Cuando amadas, se perfuman / Se bañan con leche, se arreglan sus melenas / Cuando fustigadas, no lloran / Se arrodillan, piden imploran, más duras penas, cadenas…

     

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