El proyecto de ordenanza del Ejecutivo Municipal que establece la colocación de radares para el control de velocidad en el ejido de Villa Regina tuvo tratamiento y aprobación en el Concejo Deliberante.
La iniciativa adhiere a la Ley Nacional 23.363 que en el artículo 4 inciso ñ) establece la homologación y remite a la Ley Nacional 25.650 donde se expresa claramente la prohibición de utilizar radares de control sin homologar.
Además se aclara que la contratación de cualquier empresa que quiera ser concesionaria de este servicio deberá contar con la aprobación de los 2/3 del Concejo Deliberante.
En caso de multas por ingesta de alcohol positiva, no se otorgará el beneficio de reducir la multa un 50%.
La iniciativa del Ejecutivo apunta a que el dinero que se recaude en concepto de multas por infracciones de tránsito quede en las arcas municipales para ser destinado pura y exclusivamente a los distintos programas de capacitación, prevención y educación vial de la Dirección de Tránsito Municipal.
El modelo extractivista se impone a la fuerza, Rio Negro no está exento de este tipo de políticas antidemocráticas. Las empresas demandan y los gobiernos cumplen. La sociedad defiende el medio ambiente. Para construir el oleoducto y el puerto exportador en Punta Colorada, el Estado provincial se vio obligado a derogar la Ley 3.308 que…
Extractos de la investigación de la historiadora reginense Silvia Zanini presentada en las Primeras Jornadas de Historia del Delito en la Patagonia, organizadas por el GEHiSo y las Facultades de Humanidades y de Derecho y Ciencias Sociales (UNCo), General Roca. Relatando el asesinato de Ana Familiares de la víctima han redactado de esta forma los…
En su discurso de hoy en el Foro Económico Mundial de Davos, Milei volvió a desplegar una narrativa que excede largamente la economía y se adentra en una concepción ideológica de la historia, la cultura y la civilización. Más allá de las reiteradas defensas del capitalismo de libre mercado, hubo un eje particularmente revelador: la idea de que América arrastra una supuesta “deuda civilizatoria” con Occidente y que su misión histórica sería saldarla regresando a la filosofía griega, el derecho grecorromano y los valores judeocristianos.
Lejos de ser una simple reflexión cultural, este planteo condensa una visión profundamente política, excluyente y funcional a un proyecto de poder.
La “deuda civilizatoria”: una noción problemática desde el origen
Cuando Milei afirma que América debe “pagar una deuda civilizatoria” a Occidente, introduce una categoría que no es neutra ni inocente. Hablar de deuda implica subordinación, implica aceptar que existe un centro civilizatorio legítimo —Europa y su tradición occidental— y una periferia que debe agradecer, imitar y reparar.
Esta idea desconoce deliberadamente que América no es una hoja en blanco escrita por Grecia, Roma o el cristianismo europeo. Es un continente atravesado por civilizaciones milenarias, por procesos históricos propios, por luchas sociales, políticas y culturales que no pueden reducirse a una herencia importada. La noción de deuda borra de un plumazo a los pueblos originarios, las tradiciones populares, las experiencias emancipatorias y los proyectos políticos que disputaron —y disputan— el sentido mismo de la modernidad. Nos deja sin identidad.
Además, el concepto remite peligrosamente a las viejas justificaciones coloniales: Europa como portadora de civilización, América como territorio incompleto que debe “agradecer” lo recibido. No es una novedad discursiva: es un reciclaje ideológico con lenguaje contemporáneo.
Filosofía griega y derecho grecorromano: apropiación selectiva del pasado
El llamado de Milei a “inspirarse en la filosofía griega” y “abrazar el derecho grecorromano” opera como una selección interesada de la historia. No se trata de un análisis académico ni de una reivindicación crítica del pensamiento clásico, sino de una utilización simbólica para legitimar un orden político y económico actual.
La Grecia clásica y Roma no fueron paraísos de libertad universal: fueron sociedades atravesadas por la esclavitud, la exclusión política, la desigualdad estructural y la negación de derechos a amplios sectores de la población. Presentarlas como modelos morales sin esas contradicciones es falsear la historia.
Más aún, Milei invoca estas tradiciones como si condujeran de manera natural a un capitalismo desregulado y a un Estado mínimo, cuando buena parte de la filosofía clásica discutió justamente los límites del poder económico, la función de la comunidad y la centralidad de lo público. No hay herencia universal: hay recortes ideológicos.
Valores judeocristianos: moral selectiva y contradicción política
El tercer pilar del discurso fue el llamado a “retornar a los valores judeocristianos para salvar a Occidente”. Aquí la operación es doble. Por un lado, se construye un supuesto consenso moral único, invisibilizando otras tradiciones éticas, espirituales y culturales que forman parte tanto de América como del mundo occidental contemporáneo.
Por otro lado, se produce una contradicción evidente entre el discurso y la práctica política. Valores como la solidaridad, el cuidado del prójimo, la justicia social y la dignidad humana, históricamente asociados a la tradición judeocristiana, chocan de frente con políticas de ajuste, desprotección social y mercantilización extrema de la vida.
La apelación religiosa funciona así como un recurso retórico de legitimación, no como una guía ética real. Se invocan valores abstractos mientras se impulsan medidas concretas que profundizan la desigualdad y la exclusión.
Una idea de civilización que excluye
El discurso de Milei en Davos no propone una civilización plural ni un diálogo entre culturas. Propone una restauración: un Occidente idealizado, homogéneo, jerárquico y alineado con un modelo económico específico. Todo lo que queda fuera de ese canon —otras identidades, otros proyectos políticos, otras formas de organización social— aparece como desviación, amenaza o atraso.
La “deuda civilizatoria” no es, entonces, una reflexión histórica. Es una herramienta política que busca ordenar el mundo entre quienes encajan en ese relato y quienes deben ser corregidos, disciplinados o descartados.
En definitiva, el discurso de Milei en Davos revela con claridad que su proyecto no se limita a la economía: aspira a redefinir qué se entiende por civilización, quién tiene derecho a representarla y quién debe someterse a ella. Bajo una retórica grandilocuente sobre Grecia, Roma y los valores judeocristianos, se esconde una visión regresiva que empobrece el pasado, simplifica el presente y clausura la diversidad del futuro.
El día sábado a partir de las 19hs hasta las 23hs el equipo del EL GARAGE junto con la A.T.T.S (Asociación de Trans y Trabajadorxs) y la AHS Argentina (AIDS Healthcare Foundation) estarán con su stand en la Plaza de los Próceres realizando los test rápidos. Invitamos a todas las personas que quieran realizarse el test y también…
«Para mí un fuerte cruce fue el de la cordillera de los andes. ¿cómo una conversación banal entre el bobo de flavio mendoza y victoria tonta en un programa conducido por el hijo de un sexólogo va a ser un “fuerte cruce”?». Apuntes rápidos sobre medios & comunicación (3) en Latapa.com.ar
Jorge Macri pidió correr al actual presidente del Mercado Central, un funcionario que tiene el aval de Toto Caputo. Por ley, ese cargo es rotativo y le corresponde a la Ciudad, pero Fabián Miguelez se niega a abandonarlo.
Miguelez debería haber salido de la presidencia hace 9 meses. El cargo le corresponde a Leonardo Sarquís, el ex ministro de Agricultura de María Eugenia Vidal, pero no puede asumir hasta que el actual presidente no libere su silla.
La Ciudad venía reclamando que se apartara, pero en las últimas horas formalizó el pedido mediante una nota firmada por el ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia.
El funcionario invocó el reglamento del Marcado Central y pidió que Sarquís asuma la presidencia.
La gestión de Miguelez atravesó varias controversias y de hecho asumió procesado por un escándalo de corrupción por contrataciones a familiares y amigos, irregularidades con los gastos de representación y otras maniobras ocurridas durante la presidencia de Mauricio Macri.
En 2018 salió a la luz un informe de 90 páginas de la Oficina Anticorrupción detallando irregularidades en la gestión del Mercado y allí se mencionaba un desvío de 1.400 millones de pesos a siete empresas.
El desmanejo del Mercado Central que ya fue objetado por el síndico del organismo. Como explicó LPO, el último informe realizado por el síndico reveló que, de los 80 puntos auditados, Miguelez cumplió sólo tres.
La situación no cambió en los últimos meses: el Mercado Central vive una situación de abandono por la falta de higiene tal, que se pueden ver ratas gigantes entre la comida.
Miguelez se sostuvo en el cargo gracias a la cercanía con el líder del PRO, pero sobre todo con Toto Caputo, cuyo hermano Flavio es íntimo amigo de Miguelez y su esposa.
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