Con el objetivo de definir y coordinar acciones a desarrollar en forma conjunta, el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros y la Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra visitaron esta mañana la sede de APANDI y se reunieron con su titular José Luis Fuertes. Acompañaron además el Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable Hugo Curzel y la Directora de Turismo Katerina Iogna.
En la oportunidad, los funcionarios municipales recorrieron las instalaciones de la institución junto a Fuertes, quien les ofreció un detalle de las actividades que realizan diariamente y cómo ha se adaptado su funcionamiento a los protocolos en el marco de la pandemia por COVID-19.
Durante el encuentro Oliveros le transmitió a Fuertes la decisión y el compromiso del Intendente Marcelo Orazi de llevar adelante un trabajo coordinado junto a las instituciones, y, en este contexto, destacó la importancia que tiene APANDI en la vida comunitaria de la ciudad a través del trabajo que lleva adelante.
La tarea en conjunto se comenzará a concretar en la colaboración que prestará el Municipio para que la Asociación pueda iniciar su proyecto para contar con una huerta, para lo cual las áreas de Desarrollo Social y Ambiente prestarán el asesoramiento y aportes necesarios.
Por otro lado, el área que conduce Luisa Ibarra pondrá a disposición de APANDI de una asistente social que visitará la entidad cada 15 días y así evaluará demandas y necesidades.
Por su parte, la institución tendrá a su cargo la construcción de maceteros a través del taller de carpintería que serán utilizados en el marco de las actividades de ‘Vendimia Celebra 2021’.
El próximo sábado 6 a partir de las 9 horas, llega a Villa Regina ‘Elegí pescado’, iniciativa del Ministerio de Producción y Agroindustria de Río Negro donde se podrá comprar pescados y mariscos de calidad a precios promocionales. Será a partir de las 9 horas en el predio ferial ubicado frente a la Plaza de…
El clima político que rodea la reforma de la Ley de Glaciares sumó un nuevo episodio de tensión en la Patagonia: el diputado libertario Jairo Guzmán fue escrachado en El Calafate luego de lanzar declaraciones ofensivas contra quienes se movilizan en defensa del ambiente. La escena —huevazos, insultos y repudio popular— expone no solo el rechazo a sus palabras, sino el creciente malestar frente a una política que muchos sectores identifican como un retroceso ambiental.
Por Roque Pñerez para NLI
Un insulto que encendió la mecha
El detonante del conflicto fue una frase que sintetiza el tono con el que sectores del oficialismo vienen abordando el debate. Guzmán se refirió a quienes participaron de un abrazo simbólico al Glaciar Perito Moreno asegurando que “no desarrollaron mucho conocimiento o les faltó ácido fólico cuando eran chiquitos”, un comentario que fue rápidamente repudiado por amplios sectores sociales.
La respuesta no tardó en llegar. Vecinos autoconvocados, junto a organizaciones sindicales y culturales, se concentraron frente a un local partidario en El Calafate, donde el legislador tenía previsto participar de una actividad. Allí, el rechazo se expresó con insultos, cánticos y el lanzamiento de huevos, obligando al dirigente a esquivar la protesta en un contexto de fuerte tensión.
Lo ocurrido no es un hecho aislado. Es, en todo caso, la manifestación concreta de un conflicto político más profundo: el choque entre un modelo de desarrollo basado en la expansión minera y una sociedad que percibe esa avanzada como una amenaza directa sobre recursos estratégicos como el agua.
El diputado libertario Jairo Guzmán votó a favor de la ley de Glaciares y no había vuelto aún a El Calafate; pero un día iba a tener que volver… Parece que va a tener que pasar su estadía recluido en su casa y sin poder ni asomarse a la vereda… pic.twitter.com/TznosASq42
El trasfondo del episodio es la reciente modificación de la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno de Milei, que fue aprobada en Diputados tras una sesión marcada por insultos, cruces y una fuerte polarización política.
La reforma redefine la protección de las zonas periglaciares, habilitando actividades productivas —principalmente mineras— en áreas que antes estaban restringidas. El argumento oficial gira en torno al “desarrollo” y al “federalismo”, pero desde la oposición, el ámbito científico y organizaciones ambientales advierten que se trata de un retroceso en la protección de reservas hídricas clave para millones de argentinos.
No es menor el dato de que más de 100 mil personas se inscribieron para participar en las audiencias públicas, en una muestra clara del interés social que despierta el tema, aunque con mecanismos de participación fuertemente limitados por el oficialismo.
En ese contexto, las declaraciones de Guzmán no solo resultan ofensivas, sino también reveladoras de una lógica política: deslegitimar la protesta social y minimizar la preocupación ambiental.
Un conflicto que recién empieza
El escrache en El Calafate anticipa lo que puede venir. La reforma ya enfrenta cuestionamientos judiciales y, en algunas provincias, incluso fue frenada de manera provisoria.
Pero más allá de lo institucional, lo que está en juego es un debate estructural: quién decide sobre los bienes comunes y en función de qué intereses. La reacción social frente a Guzmán muestra que, lejos de apagarse, el conflicto por la Ley de Glaciares está entrando en una nueva fase, donde la disputa ya no es solo parlamentaria, sino también territorial.
Porque cuando la política responde con insultos a una demanda social masiva, lo que se profundiza no es el consenso, sino la crisis. Y en ese terreno, el oficialismo empieza a mostrar una dificultad creciente para sostener su relato frente a una realidad que —como quedó claro en El Calafate— ya no está dispuesta a callarse.
A través del decreto 033/21, el Intendente Marcelo Orazi declaró día no laborable para el personal femenino el día lunes 8 de marzo, con motivo de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer. En el decreto se considera que esta fecha se presenta como un día para materializar una acción concreta y colectiva mundial de…
La historia de Buenos Aires no es lineal ni épica en el sentido clásico: es una historia de intentos fallidos, abandono y refundación. Pero también es una historia simbólica, atravesada por la fe, los intereses imperiales y una decisión clave que terminaría definiendo el nombre de una de las ciudades más importantes de América Latina.
Por Alcides Blanco para NLI
La ciudad que nació dos veces no es una casualidad: es el resultado de la precariedad del proyecto colonial español en el Río de la Plata y de una persistencia estratégica que terminó imponiéndose.
La primera fundación: hambre, guerra y abandono
El 2 de febrero de 1536, el adelantado español Pedro de Mendoza desembarcó en las costas del Río de la Plata y estableció un asentamiento que llamó “Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire” .
Ese acto —que muchas veces se menciona como “fundación”— en realidad fue más precario que solemne: se trató de un campamento fortificado, levantado en condiciones extremas, sin infraestructura ni recursos suficientes .
La situación se volvió rápidamente insostenible. El hambre, las enfermedades y los enfrentamientos con los pueblos originarios —especialmente los querandíes— devastaron la expedición. Los propios cronistas narraron escenas brutales: los colonos llegaron a comer cuero, ratas y hasta carne humana para sobrevivir .
Finalmente, en 1541, el asentamiento fue abandonado. Buenos Aires, en su primera versión, desapareció.
La segunda fundación: la ciudad que sobrevivió
Décadas después, la Corona española insistió con el proyecto. El 11 de junio de 1580, el conquistador Juan de Garay llevó adelante la segunda fundación, esta vez con una organización más sólida y población proveniente de Asunción .
Garay bautizó formalmente a la ciudad como “Ciudad de la Santísima Trinidad”, aunque el puerto mantuvo el nombre de “Santa María de los Buenos Aires”, que con el tiempo se impondría en el uso cotidiano .
A diferencia del intento de Mendoza, esta fundación logró consolidarse. La ciudad empezó lentamente a desarrollarse como enclave estratégico del imperio español, primero marginal y luego central en el comercio del Atlántico sur.
El origen del nombre: entre la fe y el mar
El nombre “Buenos Aires” no fue una ocurrencia casual ni un gesto poético. Tiene una raíz profundamente religiosa y marítima.
Proviene de la advocación de la Virgen María conocida como Nuestra Señora del Buen Aire, vinculada a los marineros y navegantes .
El origen de esta devoción se remonta a Cerdeña, donde una imagen de la Virgen —según la tradición— sobrevivió milagrosamente a un naufragio en el siglo XIV y fue venerada como protectora de quienes se hacían a la mar .
En el siglo XVI, esta advocación ya era popular entre los navegantes españoles, especialmente en Sevilla. Por eso no resulta extraño que Mendoza y su expedición hayan encomendado el viaje a esa protección.
El “buen aire” no alude al clima: alude a los vientos favorables para la navegación, a la esperanza de llegar a destino y sobrevivir al océano.
Entre la leyenda y la historia
La historia del nombre mezcla documentación y tradición. Algunos relatos sostienen que Mendoza habría hecho una promesa a la Virgen durante la travesía; otros apuntan a la presencia de religiosos mercedarios en la expedición, devotos de esa advocación.
Lo cierto es que el nombre quedó. Incluso después del fracaso de la primera fundación, “Buenos Aires” persistió como una idea, como un proyecto y como un símbolo, hasta concretarse definitivamente en 1580 .
Una ciudad marcada por su origen
Buenos Aires nació dos veces, pero su nombre fue uno solo desde el inicio. Esa continuidad no es menor: revela que, más allá del fracaso material, había una intención estratégica y simbólica que la Corona no estaba dispuesta a abandonar.
Entre el hambre de la primera fundación y la consolidación de la segunda, la ciudad se construyó como una promesa persistente: la de un puerto abierto al mundo, sostenido tanto por la geopolítica como por la fe.
Y en ese cruce —entre imperio, religión y supervivencia— se explica por qué Buenos Aires se llama así. No por el aire que se respira, sino por el viento que permitió llegar.
En la jornada de ayer, en un convocante encuentro, se presentaron las nuevas autoridades del Consejo Pastoral local. La Comisión, quedó conformada por: Presidente Pr. Juan Ríos, Secretario Pr. Andres Brandimartte, Tesorero Pr Gabriel Peña, Vocales Pr. Jorge Lastra, Pr. Pablo Navarro y revisora de cuentas Nilda Laborda. Participaron del evento, el Presidente de la…
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