Los gobernadores pidieron la capital nacional del cerdo negro y la bubalina para votar la reforma del Banco Central

Los gobernadores pidieron la capital nacional del cerdo negro y la bubalina para votar la reforma del Banco Central

 

Para habilitar la reforma de la carta orgánica del Banco Central y avanzar en la Inocencia Fiscal II, los gobernadores negociaron con el Gobierno el ingreso al temario de sesión en Diputados de un paquete de declaraciones de capitales nacionales que van desde el Cerdo Negro en Salta hasta la producción bubalina en Corrientes.

Marcela Pagano denunció que «se vendieron a cambio de los votos» un «rosario de capitales nacionales que no le cambian la vida a nadie pero sirven para que un gobernador se muestre en redes sociales».

También, aparecen otros proyectos de interés en las provincias, como en el caso de Misiones es la rebaja del IVA para la fécula de mandioca, ingrediente estratégico para la elaboración del chipá, de consumo masivo y diario sobre tierra colorada.

 Otra capital nacional en danza es Cerrillos, en Salta, donde se cría la raza Cerdo Negro. La distinción a la cuna de este porcino alimentado a base de bellota fue impulsada por la diputada Yolanda Vega, que responde al gobernador salteño Gustavo Sáenz. 

Según detalló la diputada, la más beneficiada en este aspecto es Tucumán, que tendrá la Capital Nacional del Ecoturismo, San Miguel como capital simbólica cada 9 de julio y la reorganización de la Cámara Federal de Tucumán. «El bloque de Jaldo (Independencia) firmó el pedido de sesión. ¿Casualidad?», preguntó Pagano.

Si bien estas declaraciones no tienen a priori costo fiscal, tienen un peso simbólico a nivel regional y provincial que posiciona al legislador y/o gobernador que lo promueve, además de abrir la puerta a la tramitación de subsidios.

Caballos de Troya en la reforma del Central

Otra capital nacional en danza es Cerrillos, en Salta, donde se cría la raza Cerdo Negro. La distinción a la cuna de este porcino alimentado a base de bellota fue impulsada por la diputada Yolanda Vega, que responde al gobernador salteño Gustavo Sáenz.

Quienes promueven la iniciativa destacan el sabor de las bondiolas elaboradas de forma artesanal y curadas en bodegas durante un mínimo de tres años, inspirados en el clásico jamón ibérico de bellota.

Por otro lado, aparecela declaración de la localidad correntina de Caá Catí como Capital Nacional de la Producción Bubalina. El proyecto es impulsado por el diputado nacional por Corrientees Diogenes Gonzalez, alineado a los Valdés.

 Aparecen otros proyectos de interés en las provincias, como en el caso de Misiones es la rebaja del IVA para la fécula de mandioca, ingrediente estratégico para la elaboración del chipá, de consumo masivo y diario sobre tierra colorada 

Como fundamento, Gonzalez expuso en su proyecto que Corrientes tiene casi la mitad del stock nacional de bubalinos y ponderó las «cualidades diferenciales» de la carne de búfalo, como «menor contenido graso, buena terneza y alto valor proteico».

También aparecen en el temario las declaraciones de capitales nacionales de la Educación (San Juan), de Aguas Frías (Santa Cruz), del Teatro (CABA), del Coleccionismo (Buenos Aires).

Pagano sostuvo que, tras exponerse que algunas provincias recibieron recursos del fondo fiduciario SisVial (Sistema Vial Integrado) días antes de votacionees clave para el Gobierno, «ahora que fueron descubiertos no pueden pagar con asfalto, cambiaron de moneda: pagan con leyes».

Pagano pidió que Lijo cite a la pareja de Cerimedo por la causa Andis y la incluya en el régimen de testigos protegidos

«El canje es este: al gobernador le dan una Capital Nacional del Cerdo Negro. A cambio, sus diputados votan que el Central no pueda asistir a su provincia ni por la ventana y que el empleo deje de ser un objetivo. Otra avivada para hambrearte», dijo la diputada.

Pagano advirtió que la reforma del BCRA prohíbe toda asistencia del Central al Tesoro, a las provincias y a los municipios y borra «empleo» y «desarrollo con equidad social» de los objetivos del Banco.

En cuanto al proyecto de Inocencia Fiscal II la diputada denunció la «cláusula Adorni»: «Los funcionarios quedan afuera porque el ex jefe de Gabinete y su mujer adhirieron al régimen con dólares sin declarar, investigados por enriquecimiento ilícito. Esta ley es la respuesta del gobierno a mi denuncia», sostuvo. 

 

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • |

    MORBOSIDAD Y VIOLENCIA MEDIÁTICA

    El virus mutó y se transformó en un medio masivo de comunicación que no para de propagarse monotemáticamente. Un medio masivo de comunicación que está a la espera de un nuevo anónimo contagiado, un nuevo muerto que desfilará por sus indiferentes venas de transmisión de pura catástrofe. La morbosidad devorando nuestras miradas atrapadas en un…

    Difunde esta nota
  • Denuncian que Caputo escondió un artículo en la reforma del Central para endeudarse sin pasar por el Congreso

     

    La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que obtuvo media sanción en Diputados esconde entre los artículos destinados a garantizar su supuesta independencia, una modificación de enorme alcance: habilita expresamente al BCRA a poner las reservas como garantía para conseguir financiamiento en el exterior. 

    La nueva norma abre la puerta a respaldar préstamos, repos y otras operaciones financieras con oro, divisas y activos líquidos que forman parte de las reservas. El cambio está contenido en el artículo que sustituye el actual artículo 33 de la Carta Orgánica. «Metieron el artículo, entre otras cosas, para blanquear la operación con el oro que nunca aclararon», afirmó a LPO un experimentado operador del mercado. 

    Hasta ahora, la ley establecía que el Central puede mantener parte de sus activos externos en depósitos, operaciones a interés en bancos del exterior o papeles de reconocida solvencia y liquidez pagaderos en oro o moneda extranjera. La reforma amplía de manera considerable ese menú y, sobre todo, agrega una facultad decisiva: esos activos podrán utilizarse como garantía en operaciones propias de banca central.  

    Caballos de Troya en la reforma del Central

    La modificación abarca un universo amplio. Incluye oro, divisas y activos financieros líquidos. Al mismo tiempo, incorpora dentro de la Carta Orgánica la inembargabilidad de los bienes que integran las reservas, una protección que hasta ahora estaba contemplada en el artículo 6 de la Ley de Convertibilidad. 

    Es decir, las reservas quedan protegidas frente a embargos de terceros, pero el propio Central queda habilitado para ofrecerlas voluntariamente como garantía de sus operaciones financieras. 

    Metieron el artículo, entre otras cosas, para blanquear la operación con el oro que nunca aclararon.

    La reforma no se agota ahí. Otro artículo busca ampliar las fuentes de financiamiento a las que puede recurrir el BCRA e incorporar a bancos internacionales privados entre las contrapartes de las que puede tomar préstamos. Y también busca sacar del camino restricciones legales para los contratos financieros internacionales, de manera de permitir acuerdos bajo las condiciones habituales del mercado internacional. 

    El paquete encaja como las piezas de un rompecabezas: el Central puede endeudarse con más actores, puede firmar contratos bajo estándares internacionales de banca privada y puede garantizar esas operaciones con activos de sus reservas, sin requerir autorización del poder legislativo. Ese es el punto clave.

    El punto tiene una derivación especialmente sensible. Una parte de las reservas brutas del Banco Central tiene como contrapartida los encajes correspondientes a depósitos en dólares del sistema financiero.Dentro de las reservas aparecen divisas originadas en los requisitos de efectivo mínimo que los bancos integran en el BCRA sobre depósitos de sus clientes. 

    El libertario Santiago Pauli.

    La reforma no distingue en esa autorización entre reserva . En los hechos, habilita una arquitectura donde activos que respaldan obligaciones del BCRA pueden quedar afectados a operaciones de financiamiento externo. 

    La nueva norma también parece escrita a la medida de una operación que ya generó una fuerte controversia: el traslado del oro de las reservas al exterior. La historia del oro es una de las operaciones más opacas del Banco Central. Como reveló LPO, los lingotes comenzaron a salir del país en vuelos comerciales y en plena madrugada, en operativos que no fueron informados oficialmente. 

    La Bancaria detectó envíos realizados a través de la transportadora Loomis y British Airways. El Gobierno primero negó la maniobra y recién después Luis Caputo reconoció que el oro había sido trasladado al exterior para obtener un rendimiento. 

    Pero ni Caputo ni Santiago Bausili explicaron oficialmente cuánto oro salió, dónde quedó depositado, bajo qué contratos ni qué operación financiera respaldaba.

    La historia del oro es una de las operaciones más opacas del Banco Central. Los lingotes salieron del país en plena madrugada, en operativos que no fueron informados. La Bancaria detectó envíos a través de Loomis y British Airways. El Gobierno primero negó la maniobra y después Luis Caputo reconoció que el oro había sido trasladado al exterior, pero nunca explicaron cuánto oro salió, dónde quedó depositado y bajo qué contratos.

    Otra cuestión para nada menor, que se desprende del artículo 13, es que el Banco Central puede realizar operaciones de endeudamiento externo sin necesidad de pasar por el Congreso. 

    El artículo 13 de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central fue el que encendió la discusión en Diputados. La tensión explotó durante la votación en particular. El oficialista Santiago Pauli pidió votar el proyecto por títulos y no artículo por artículo. Germán Martínez reclamó que los puntos más sensibles se pudieran votarse de manera separada y chocó directamente con Martín Menem. 

    «No tenés palabra», le lanzó el jefe del bloque peronista al presidente de la Cámara. Menem respondió: «Conmigo no». Martínez redobló: «Bajá el dedito que no te da». La discusión escaló a los gritos. Tuvo que intervenir Cristian Ritondo para destrabar el conflicto. 

     

    Difunde esta nota
  • Orazi insistió ante Vialidad Nacional por el mantenimiento de la ruta 22

    El Intendente Marcelo Orazi reiteró su pedido ante Vialidad Nacional por el estado de la ruta nacional 22 en el tramo comprendido en el ejido de Villa Regina. En una nota elevada al Jefe del Distrito Río Negro del organismo nacional Gustavo Casas, el Intendente le realizó dos solicitudes. Por un lado, el recambio de…

    Difunde esta nota
  • ¿Cómo enfrentar el “contragolpe cultural”?

     

    Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.

    Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.

    Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.

    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

    Acerca de la autocrítica

    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

    Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?

    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

    Difunde esta nota
  • |

    HIGHLINE: DEPORTE, TURISMO Y MUCHAS COSAS MÁS

    Diez días atrás la asociación de Slackers de Villa Regina decoró el Indio Comahue con sus cintas y maravilló, como suele hacerlo cuando se lo permiten, a todos los reginenses que disfrutaron de la zona de bardas en un finde caluroso que se prestó para pasear y hacer actividad al aire libre. Se armó un…

    Difunde esta nota