Con el objetivo de ordenar y organizar el funcionamiento de los carros gastronómicos, el Ejecutivo Municipal evalúa el traslado de los mismos a otro espacio que contará con las medidas de seguridad necesarias para que puedan desarrollar su actividad.
El lunes, el Intendente Marcelo Orazi, acompañado de los Secretarios de Gobierno Guillermo Carricavur y de Obras y Servicios Francisco Lucero, recorrieron uno de los predios donde podrían instalarse los carros, ubicado sobre calle Italia, entre Monseñor Esandi y España. Estuvo también presente el responsable del Departamento de Estudio y Proyecto de Obras Luis Dal Piva.
“En el marco de un trabajo de planificación para reordenar el uso que se le da a diferentes espacios públicos, hemos decidido trasladar los carros gastronómicos de manera que tengan un funcionamiento más ordenado, que sea más cómodo tanto para quienes prestan el servicio como para los usuarios y que además cuente con las medidas de seguridad y sanitarias acordes al trabajo que realizan”, manifestó el Intendente Orazi.
Con este fin, el área de Obras y Servicios diagramará la distribución de los mismos, se unificarán los criterios en cuanto a dimensiones y estructura y se dotará al lugar de la iluminación adecuada. “Pensamos en que este espacio se convierta en un paseo que pueda ser disfrutado por los reginenses de una forma cómoda y segura”, agregó Orazi.
Cabe aclarar que la decisión del Ejecutivo de generar un espacio común para el funcionamiento de los carros gastronómicos había sido informada a sus propietarios al comienzo de la gestión aunque por el contexto de pandemia se determinó que continuaran trabajando en el sector ubicado sobre Avenida 9 de Julio.
La Municipalidad de Villa Regina informa que debido a las medidas sanitarias extraordinarias anunciadas por el Ministerio de Salud de Río Negro a las que adhiere la Municipalidad de Villa Regina se suspenden los siguientes eventos: -3° Fecha del Campeonato Patagónico de Motocross -3° Fecha del Rally Regional -16° Trekking al Indio Comahue -‘Mundo Boca…
Verdades y fantasías en torno al trabajo precario y la corrupción en obras públicas faraónicas que por más de un siglo atraviesan el imaginario histórico argentino.
Por Silvina Belén para NLI ·
Cada vez que la precarización laboral se agiganta, como ahora, asoma un viejo informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la república: el que Bialet Massé le presentó a principios del siglo pasado, en 1904, a Julio A. Roca y Joaquín V. González, presidente y ministro del interior, respectivamente, ese año.
Del interés por el apabullante informe suele pasarse a exaltar la figura de su autor, prácticamente convertida en mito tras los sucesivos redescubrimientos del texto de la investigación que realizó con tanto celo –un disgusto para los rancios González y Roca, seguramente, que se la habían encomendado- como sacrificios para su osamenta.
Incluso, a fines de los noventa, un historiador tan poco convencional como Javier Trímboli decidió emprender el mismo camino que casi cien años atrás había recorrido Juan Bialet Massé para realizar su trabajo. Trímboli plasmó su experiencia en el libro Mil novecientos cuatro. Por el camino de Bialet Massé (1999), que publicó Colihue en la colección “Puñaladas, ensayos de punta” que dirigía nada menos que Horacio González.
El historiador –fallecido tempranamente en 2025- ya en ese momento finisecular olfateaba la defunción de la política que hoy, por desgracia, debemos dar por consumada. Así, en la Presentación de su libro, Javier Trímboli decía que la obra giraría en torno a esa sospecha fúnebre y al homenaje que pretendía rendirle a Bialet Massé como hombre político.
Se refería, claro, a la faceta de político humanista que el autor del informe había mostrado a sus cincuenta y ocho años, no así a la trayectoria de empresario e inversor que este médico catalán había forjado por décadas codo a codo con la voraz élite cordobesa que reunía a personajes como Miguel Juárez Celman y Félix Funes, amigo de Bialet el primero y socio el segundo.
Este derrotero tuvo su pico más alto en fama, controversias y mito en torno al Dique San Roque, su construcción, financiamiento, puesta en marcha e intrigas palaciegas, muchas de las que hasta hoy permanecen en una obscuridad histórica teñida de polémicas entre entusiastas y detractores de la obra que dirigió el ingeniero Carlos Cassaffousth, otra figura mitificada por los panegiristas del dique.
El Horno “La Primera Argentina”
Quienes hayan visitado San Roque como turistas seguramente habrán escuchado de boca de los guías diferentes versiones de la historia del viejo dique, todas con Bialet y Cassaffousth como héroes trágicos, adelantados a su época, envidiados, víctimas de la injusticia que los empobreció y llevó a prisión con la ayuda del peritaje de un “falso” ingeniero –el villano Federico Stavelius en el relato-.
De los tres apellidos principales relacionados con la construcción, Funes, Bialet Massé y Cassaffousth –el cuarto sería Dumesnil-, el menos mentado es Funes[i], que eludió la cárcel por fueros parlamentarios. Del legendario empobrecimiento de don Juan, se sabe que duró casi nada: recompró en remate, a precio módico, sus antiguas posesiones, quizá con un “canuto” atesorado.
El mote de “falso ingeniero” colgado como Sambenito a Stavelius, se sabe que nació del tecnicismo legal que salvó a los encarcelados y motivó la indignada renuncia del gobernador cordobés de turno: Stavelius no había revalidado su legítimo título de ingeniero obtenido en Suecia, su país de origen. No hubo, claro, ni revisión de su peritaje ni mucho menos uno nuevo…
Se habla aún de la perfidia inglesa que, con malas artes e influencia, hizo caer en desgracia a los constructores por haber usado cales hidráulicas cordobesas y no cemento portland. Pero los préstamos para financiar el costo de la obra vinieron de las islas. Haber impuesto su portland sin necesidad de complejas venganzas, por lógica, hubiese sido muy sencillo para los ingleses.
Una revisión asequible de la historia del dique es la de Lázaro Llorens, “Viejo Dique San Roque: el monumento a la corrupción de Roca y Juárez Celman”, artículo publicado en 2019. Por el contrario, la más amplia, mistificadora y encendida defensa de la obra y sus responsables en todos los aspectos puede leerse en el libro La historia del Dique San Roque (1985), de Luis Rodolfo Frías –disponible en PDF-, que el autor dedica “A la memoria venerable de mi abuelo materno Senador de la República Don Augusto Manuel Funes.”.
Los muñones del dique de 1890 todavía pueden verse con aguas bajas del lago San Roque. Se dice que resistieron la dinamita. Para algunos esta imagen es símbolo de calidad indiscutible; para otros, vestigio de corrupción inocultable. A ciento cincuenta metros hay otro paredón, el del dique nuevo, de 1944, hecho a puro portland y con el embudo gigante que le valió el sobrenombre.
Juan Bialet Massé
Los biógrafos de Bialet Massé todavía no han logrado reconstruir totalmente su historia de vida ni aclarar cómo fueron sus últimos años en España y los primeros en Argentina, cómo a pesar de haberse cambiado el nombre para entrar al país –presumen los investigadores una interdicción política en la península- logró hacer valer su título de médico y hasta dónde llegó su responsabilidad o participación en los beneficios espurios, incluyendo negocios inmobiliarios relacionados, que los Juárez, Roca y Funes le sacaron a la construcción del dique. Misterios aún sobran.
Volviendo al informe, motivo principal de sus cíclicas reapariciones, también hay misterios y un halo de leyenda. El contenido, por supuesto, conserva su valor incuestionable. Sin embargo, el que González y Roca se lo hayan encomendado a un hombre de cincuenta y ocho años, avanzada edad para la época, no deja de llamar la atención. Al respecto, un lapidario crítico como Llorens reflexiona:
Luego del culebrón del dique San Roque, el médico catalán siguió manteniendo estrechos lazos económicos con el “Zorro” Roca. Así fue que en 1904, durante su segunda presidencia, fue el mismísimo Roca quien contrató a Bialet Massé para que confeccionara su famoso informe “El Estado de las Clases Obreras en el Interior de la República Argentina”. Informe con el que el constructor del dique fallido, se compró la buena opinión a todo el progresismo local. A pesar de haber vivido siempre comiendo de la mano de la oligarquía más agria de la República Argentina.
Tal vez Bialet Massé, previendo sospechas como esta, se apresuró a aclararles a los funcionarios que haría el informe ad honorem. Y así fue: en lo formal no hubo honorarios. Sin embargo, la suma que finalmente se le otorgó en concepto de viáticos, gastos de preparación y edición[ii] del informe fue de 25.000 pesos, una friolera para 1904, podría decirse.
A más de un siglo y con tantos ceros quitados de por medio, solo puede hacerse una comparación apelando al respaldo oro del peso en la época. Gramo más, gramo menos, serían unos once kilos de oro aproximadamente lo que el estado invirtió en gastos para un informe al que ni quienes lo encargaron le dieron importancia ni lo hicieron valer políticamente para legislar[iii] en favor de la mejora de las condiciones de trabajo en el país.
El esposo catalán de Zulema Laprida, hija del célebre Narciso, falleció en Buenos Aires en 1907 sin apuros económicos. Se llevó a la tumba no pocos secretos y dejó los mitos que se asocian a su apellido: el del hombre que a caballo y bajo la lluvia descubrió el milagro de las piedras calizas cordobesas, y el del mártir del progreso y defensor de la dignidad del trabajador, que le escupió las verdades del sufrimiento obrero en la cara a funcionarios venales de alto rango.
Si valiese definir sencillamente el mito como unión de ínfima verdad y mucha fantasía, habría que considerar si Juan Bialet Massé forma parte o no de nuestra mitología histórica, de todo aquello que nos gustaría creer sin vacilaciones ni peros.
[i] Félix Funes, concuñado de Juárez Celman y Julio A. Roca.
[iii] “Su presentación, en 1904, no fue bien recibida y la Ley Nacional de Trabajo que originara este relevamiento, tampoco llegó a ser sancionada.”: https://proyectobialet.com/bio/.
El Slack llega a Villa Regina de la mano de innovadores, de curiosos; hace cinco años Polo Alencastre, trajo consigo desde Neuquén una cinta e invitó a sus amigos a la plaza a conocer el Slack. “Hace 5 año miraba como caminaban la cuerda y no entendía cómo podían dar dos pasos seguidos, ninguno de…
Tenemos recetas para todo, y para todos. Todos sabemos lo que está bien y lo que está mal. Tenemos las soluciones para los problemas de los demás, también tenemos una palabra que se nos escapa sin haber conectado con aquél que estaba enfrente. Resolvemos temas de afuera rapidísimo, casi sin emoción alguna, con perspicacia y…
En la trastienda del fallo de Casación que confirmó todas las investigaciones contra el escribano Santiago Busaniche, un lobbysta del máximo nivel de la Justicia Federal, hubo movimientos eléctricos. Desde adentro del tribunal que falló en este caso de corrupción institucional contaron a LPO que el celular de Coco Mahiques, el camarista que tenía que resolver un caso que venía empatado, se descargaron presiones de todo tipo para que desnivelara a favor del implicado.
El fallo contra Busaniche tocó resortes muy delicados de la justicia y horas antes de la votación hasta circuló sin firma una presunta carta del lobbysta con duras acusaciones al presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.
En Santa Fe, donde se tramita la causa contra Busaniche se comenta que el lobbysta tenía cercanía con el juez Ricardo Lorenzetti, adversario en el máximo tribunal de Rosatti.
Como sea, dos funcionarios del Tribunal de Casación comentaron a LPO que el camarista Mariano Borinsky había decidido votar en favor de Busaniche argumentando que la acción penal estaba extinguida y esto dejaba a Mahiques en situación de desempatar, porque su colega Guillermo Yacobucci se inclinaba por votar contra el lobbysta.
Mahiques finalmente decidió apoyar la posición contra el lobbysta, lo que permitió ratificar la validez de la investigación y rechazar el pedido de recusación de todos los fiscales hecho por la defensa de Busaniche.
El contexto del dictamen fue una caldera, alimentada por la interna frenética que este tema desata en la Corte Suprema, al punto que de acuerdo a los informantes la notificación de la resolución se demoró un día. Al mismo tiempo Busaniche habría distribuid una carta donde anunciaba su intención de quitarse la vida porque, según dice, van a condenarlo de manera inconstitucional. En un texto de siete páginas donde demuestra un conocimiento muy fino de magistrados a los que nombra y de pormenores del mundo judicial.
El fallo contra Busaniche tocó resortes muy delicados de la justicia y horas antes de la votación hasta circuló sin firma una presunta carta del lobbysta con duras acusaciones al presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.
Busaniche tiene un pedido fiscal de seis años de prisión por estar involucrado en una causa de extorsión y en una de sobornos que implican la primera al ex juez federal Marcelo Bailaque y al actual juez federal Gastón Salmain, ambos de los tribunales federales de Rosario. Bailaque tiene prisión domiciliaria y renunció durante el trámite de esta causa. Salmain está procesado por la causa de cohecho y aunque le dictaron la prisión preventiva tiene inmunidad por sus fueros.
El tema es incómodo para Lorenzetti por su conexión con personas ligadas a una de las dos causas ratificadas contra Busaniche. Es en relación a la inserción en el caso de extorsión de Héctor Daniel Marchi, el poderoso ex administrador general de la Corte Suprema, quien fue impulsado a ese cargo por el ministro del máximo tribunal, que además lo defendió en soledad cuando lo destituyeron en 2023.
El juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
Oriundo de Rafaela, Marchi fue señalado como el impulsor de una extorsión contra dos agentes bursátiles de Rosario por el testimonio de un arrepentido en esa causa, el ex director regional de AFIP Carlos Vaudagna, partícipe el mismo de esa trama de chantaje. Los abogados de Busaniche pidieron que los fiscales llamen a declarar a Marchi y omitan tomarle juramento por si no resultara un mero testigo del caso, ya que si surgieran sospechas no está obligado a decir la verdad.
El caso en el que está implicado Busaniche tiene al ex juez Bailaque y al financista Fernando Whpei en prisión preventiva y procesados por cohecho. La trama empezó a develarse cuando Vaudagna admitió que en 2019 entre ellos tres armaron una causa judicial contra los agentes bursátiles Claudio Iglesias y Jorge Oneto en un asado en la casa del ex magistrado. En su declaración ampliatoria como arrepentido, en octubre pasado, Vaudagna declaró que Marchi impulsaba desde Buenos Aires ese chantaje, presionando a Busaniche para que a su vez empujara el armado de la causa penal.
Lorenzetti afirma no tener nada que ver con Marchi y tampoco con Busaniche. Pero un trámite casi de rutina para un tribunal de alzada como es la definición de un pedido de nulidad, tuvo un seguimiento y resonancia desmedidos. ¿Qué lo explica? Que lo que se juega en las causas de Busaniche son posiciones de poder real en el más alto escalón. Ya que la actividad de este escribano está en un nudo que conecta a servicios de inteligencia, a jueces de alta jerarquía y a funcionarios del aparato estatal.
Busaniche conoce, tuvo tratos o intercambió favores con más de la mitad de los jueces federales de Comodoro Py. Construyó su influencia pese a ser externo a la Justicia Federal a partir de intercambios con magistrados de todo nivel y hasta habría incidido, según fuentes judiciales, en designaciones de funcionarios que no se definen por concurso.
Lo que se juega en las causas de Busaniche son posiciones de poder real en el más alto escalón. Ya que la actividad de este escribano está en un nudo que conecta a servicios de inteligencia, a jueces de alta jerarquía y a funcionarios del aparato estatal.
Los abogados de Busaniche habían acudido a Casación para pedir la nulidad de las investigaciones que tienen doble decisión judicial que confirma las imputaciones y para recusar a los fiscales. Decían además que habían recibido tardíamente una notificación que el tribunal rechazó porque la defensa no negó haberla recibido, por lo que el trámite cumplió su fin.
Tanto Mahiques como Yacobucci rechazaron la idea de que la investigación está extinguida por el vencimiento de plazos. Argumentaron que en casos de corrupción existe un imperativo internacional al que Argentina adhiere de avanzar en el juzgamiento. Yacobucci incluso citó como jurisprudencia el voto de Lorenzetti en un caso como precedente, la causa Price, donde sostuvo que «la fijación de un plazo de caducidad tan breve es irrazonable porque sus consecuencias llevarán a la impunidad, contraria a los principios y valores de la Constitución Nacional y tratados internacionales». Para los entendidos fue un mensaje encriptado.
En el centro, el juez Guillermo Yacobucci.
Desde el lado de la fiscalía ironizaban. «Es increíble el planteo de plazos vencidos. Hotesur es de 2008 y está avanzando. Y esta investigación contra Busaniche, Bailaque y los demás es de 2024».
Para Borinsky, el voto disidente, se vulneró la garantía del plazo razonable en el caso de Busaniche para formalizar la investigación y por tanto debe considerarse extinguida. Borinsky propuso hacer lugar a las impugnaciones de la defensa y anular las decisiones de las instancias anteriores que convalidaron el proceso contra el lobbysta. Por otro lado, Borinsky sí rechazó la recusación de los fiscales que pedían los defensores de Busaniche.
En agosto pasado se dio una situación llamativa en Casación también en el trámite de esta extorsión que ahora implica a Busaniche. Fue cuando de manera sorpresiva se abrió un recurso en favor de un implicado en un rol secundario, en coincidencia con la llegada de Borinsky a integrar la sala que trató el caso. El implicado era el abogado de Rafaela Guillermo Zenklusen.
El abogado de Zenklusen fue Juan Ignacio Pascual, ex secretario de Borinsky cuando era fiscal y redactor junto con él de artículos jurídicos en diversos medios. La defensa la ejerció María Masanti que es del estudio de Pascual. Borinsky había sido designado el 1º de junio del año pasado en esa sala y Pascual diez días después. Borinsky votó abrir el planteo de Zenklusen junto con Mahiques. Pero hay que decir que cuando se trató el caso, Borinsky y el resto de sus colegas votaron por unanimidad contra la pretensión de Zenklusen.
Durante este fin de semana, GastroArte navideño se constituye en una propuesta para disfrutar de la gastronomía y de los artistas locales en distintos comercios de la ciudad. El cronograma es el siguiente: *Sábado 18 El Clu: Fabián Mora Dublín: La Lokura Madisson: Jeremías Hernández 250 Resto Bar: Julio Okares Mon Bohemi: Última Alternativa *Domingo…
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