La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante este martes trabajos de limpieza y acondicionamiento de calles en barrio Matadero.
En este sector de la ciudad se procedió a levantar los residuos no domiciliarios y escombros que se encontraban en distintos puntos del barrio. Por ello, la Municipalidad solicita a los vecinos no arrojar basura en lugares no permitidos.
Además las motoniveladoras realizaron tareas de acondicionamiento de las calles.
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina comenzó la semana pasada con trabajos de limpieza general del tramo de la ruta nacional 22, comprendido entre calle Pioneros hasta Moño Azul. Las tareas abarcan tanto el sector norte como el sur. El cronograma de trabajo establece que una vez realizada la…
Hoy forma parte de la vida cotidiana de millones de argentinos y es uno de los símbolos más reconocidos de la identidad nacional. Sin embargo, hubo un tiempo en que tomar mate era considerado una mala costumbre, una práctica «viciosa» e incluso una amenaza para el orden social. La historia de la yerba mate es también la historia de un producto nacido de los pueblos originarios que resistió prohibiciones, intereses económicos y prejuicios hasta convertirse en uno de los rasgos culturales más fuertes del Río de la Plata.
Por Redacción de NLI
Pocas escenas representan tanto a la Argentina como un grupo de personas compartiendo un mate. Está presente en una reunión familiar, en una universidad, en una fábrica, en una oficina, en una plaza o en la cabina de un camión que atraviesa el país. Es un gesto cotidiano que parece haber existido desde siempre. Sin embargo, esa costumbre que hoy une generaciones y atraviesa todas las clases sociales estuvo a punto de desaparecer hace más de cuatro siglos. La Corona española, sectores de la Iglesia y distintos funcionarios coloniales intentaron prohibir su consumo convencidos de que se trataba de un hábito perjudicial que fomentaba la ociosidad y alteraba las costumbres de la población.
La historia del mate comienza mucho antes de la llegada de los europeos. Los pueblos guaraníes ya consumían las hojas de la Ilex paraguariensis, tanto por sus propiedades estimulantes como por el valor social que tenía compartir la bebida. Para esas comunidades, la yerba no era una mercancía sino un elemento integrado a la vida cotidiana, al intercambio y a las relaciones entre las personas. Fueron los propios conquistadores quienes, después de observar esa práctica con desconfianza, terminaron adoptándola hasta convertirla en un producto de enorme demanda en todo el Virreinato del Perú.
Lo que inicialmente había sido visto como una curiosidad indígena comenzó a expandirse con una velocidad inesperada. A comienzos del siglo XVII, el mate ya circulaba desde las actuales provincias del Litoral hasta el Alto Perú y Chile. Su consumo atravesaba sectores populares y también llegaba a las élites coloniales, lo que despertó preocupación entre autoridades civiles y religiosas que observaban con desconfianza cualquier costumbre nacida fuera de la cultura europea.
Una bebida perseguida por la Corona
Las primeras críticas contra el mate no tenían fundamentos científicos, sino morales y políticos. Algunos gobernadores afirmaban que provocaba «vicios», debilitaba el carácter y hacía perder tiempo a quienes debían trabajar. Desde sectores eclesiásticos también aparecieron cuestionamientos porque se trataba de una práctica asociada a pueblos originarios y porque las reuniones alrededor del mate escapaban al control de las autoridades.
Hubo gobernadores que impulsaron restricciones al comercio de yerba y documentos coloniales donde se proponía limitar su circulación. Las críticas eran tan insistentes que algunos cronistas de la época llegaron a describir el consumo de mate como una verdadera «enfermedad social». Paradójicamente, mientras aumentaban las prohibiciones, también crecía el número de personas que no concebían su vida cotidiana sin esa infusión.
La historia terminó demostrando que aquellas medidas tenían pocas posibilidades de éxito. La demanda continuó creciendo y la yerba mate se transformó rápidamente en uno de los productos más importantes del comercio regional.
Los jesuitas y el nacimiento de una economía
El gran cambio llegó cuando las reducciones jesuíticas lograron domesticar el cultivo de la yerba mate. Hasta entonces, gran parte de la producción dependía de la recolección silvestre, una tarea difícil y peligrosa. Los jesuitas desarrollaron técnicas de cultivo que permitieron organizar una producción más estable y con mayor calidad, impulsando un circuito económico que benefició a numerosas comunidades de la región.
Aquella experiencia convirtió a la yerba en uno de los productos más valiosos del nordeste sudamericano. La llamada «yerba de las misiones» adquirió prestigio en buena parte del territorio colonial y consolidó un mercado que sobrevivió incluso después de la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767.
Con el paso del tiempo, el mate dejó de ser solamente una bebida para transformarse en un hábito cultural profundamente arraigado. A diferencia de otras infusiones, su consumo estaba asociado al encuentro, la conversación y la construcción de vínculos sociales. Compartir un mate implicaba compartir un tiempo, una ronda y una confianza.
De costumbre regional a símbolo nacional
Tras la independencia, el mate siguió acompañando la vida cotidiana de gauchos, trabajadores rurales, soldados y familias de todo el territorio. A medida que Argentina fue consolidando su identidad nacional durante el siglo XIX, la infusión comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en el imaginario colectivo. La literatura gauchesca, las pinturas costumbristas y más tarde el cine y la fotografía ayudaron a convertir al mate en uno de los emblemas culturales del país.
La inmigración europea, lejos de desplazar esa tradición, terminó incorporándola. Millones de italianos, españoles, sirios, libaneses y otros inmigrantes adoptaron el mate como parte de su nueva vida en la Argentina. De esa manera, una práctica nacida en los pueblos guaraníes terminó integrando una identidad nacional construida a partir de múltiples raíces culturales.
Ese recorrido también deja una enseñanza histórica. Muchas de las expresiones culturales que hoy parecen naturales fueron, en algún momento, objeto de discriminación o desprecio. La historia del mate demuestra que la identidad de un pueblo no surge de decretos ni de imposiciones oficiales, sino de prácticas que las propias comunidades sostienen y transmiten a lo largo del tiempo.
Una tradición que sigue generando debates
En los últimos años, la yerba mate volvió a ocupar un lugar en la discusión pública por razones económicas. La situación de los pequeños productores, el funcionamiento del mercado yerbatero y el papel del Estado en la regulación del sector fueron motivo de fuertes controversias, especialmente a partir de las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei sobre organismos vinculados a la actividad.
Detrás de esos debates no solamente está en juego el precio de un paquete de yerba. También aparece una vieja discusión argentina: si productos profundamente ligados a la cultura nacional deben quedar exclusivamente sometidos a las reglas del mercado o si el Estado tiene la responsabilidad de proteger a los pequeños productores frente a la concentración económica. La experiencia histórica muestra que, cuando desaparecen los mecanismos de regulación, quienes suelen quedar en desventaja son precisamente los actores más pequeños de la cadena productiva.
Cuatrocientos años después de que las autoridades coloniales intentaran erradicar el consumo de mate, la infusión sigue acompañando la vida cotidiana de millones de personas. Sobrevivió a prohibiciones, prejuicios y cambios políticos porque nunca fue solamente una bebida. Es una forma de encontrarse, de conversar y de compartir. Tal vez por eso el mate continúa siendo uno de los pocos símbolos capaces de atravesar diferencias sociales, generacionales e ideológicas, recordando que la identidad de un pueblo suele construirse alrededor de gestos sencillos que el tiempo termina convirtiendo en patrimonio común.
El nuevo salto del petróleo por el recrudecimiento de la guerra con Irán le mete presión a uno de los pilares del modelo económico de Javier Milei. La escalada del Brent por encima de los USD 100 mejora los ingresos de Vaca Muerta, pero también reabre un problema que el Gobierno había logrado contener durante las últimas semanas: la presión sobre la inflación. El mecanismo que mantuvo relativamente quietos los surtidores durante un mes y medio muestra señales de agotamiento.
La tensión volvió a dispararse tras los ataques a buques en el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, dos de los corredores marítimos más sensibles del comercio mundial de energía. El aumento del riesgo llevó a aseguradoras y compañías navieras a evitar operar en la zona o a encarecer fuertemente sus coberturas. El resultado fue inmediato: el Brent superó los USD 100 por barril y el precio del gas natural licuado regresó a los niveles más altos desde febrero.
La transmisión al mercado local es hoy mucho más directa que en años anteriores. El Gobierno consolidó un esquema de paridad con el precio internacional, por lo que las naftas y el gasoil quedaron atados a la evolución del Brent. Cada dólar adicional del barril incrementa la presión sobre los precios domésticos de los combustibles.
Ese movimiento impacta rápidamente sobre toda la economía. El gasoil es el principal insumo del transporte de cargas y cualquier incremento eleva el costo de los fletes. Esa suba termina incorporándose al valor de las mercaderías. El agro tampoco escapa a esa lógica: la siembra, la cosecha y el traslado de la producción dependen del combustible, por lo que el mayor costo termina reflejándose en el precio final de los alimentos.
Hasta ahora, el principal amortiguador fue la política comercial de YPF. Durante unos 45 días, la petrolera estatal absorbió parte del aumento internacional sin trasladarlo completamente a los surtidores. Las demás compañías que venden al público siguieron una estrategia similar. La apuesta era recuperar ese margen cuando el Brent retrocediera y el mercado internacional se normalizara.
La nueva escalada del barril volvió a desalinear los precios locales respecto de la paridad internacional. Actualmente los precios en las estaciones de servicio equivalen a un crudo de algo más de USD 80, una diferencia del 20%.
Pero ese escenario dejó de existir. La nueva escalada volvió a desalinear los precios locales respecto de la paridad internacional. Actualmente los precios en las estaciones de servicio equivalen a un crudo de algo más de USD 80, una diferencia del 20%.
La consultora 1816 calculó que, con un Brent que cotiza USD 98, la nafta en Argentina se vende como si el barril cotizara alrededor de USD 84. A esa diferencia todavía debe sumarse el costo que las petroleras absorbieron durante la primera etapa del conflicto en Medio Oriente.
Barcos varados en el Estrecho de Hormuz en Bandar Abbas, Iran
El informe subraya el contrapunto más relevante: el mayor precio del petróleo mejora las perspectivas de la balanza de pagos por el aporte de Vaca Muerta, aunque advierte que «podría ralentizar el proceso de desinflación».
La Cepal también evaluó ese riesgo. El organismo elaboró tres escenarios para medir el impacto directo sobre el IPC argentino durante 2026. Con un aumento internacional de la energía del 25% interanual, la presión adicional sería de 0,9 puntos porcentuales en la inflación anual. Si la suba alcanza el 38%, el efecto escala a 1,4 puntos. En un escenario crítico, con el Brent instalado en valores de tres dígitos y una suba de la energía del 67%, la inflación anual podría sumar 2,5 puntos porcentuales adicionales.
La Cepal destacó que Argentina se encuentra en una posición intermedia dentro de América Latina gracias a su capacidad de producción local, especialmente por el aporte de Vaca Muerta. Esa fortaleza evita una exposición similar a la de los países centroamericanos, altamente dependientes de las importaciones. Sin embargo, advierte que el traslado hacia los costos logísticos y los alimentos resulta inevitable si el petróleo permanece elevado.
El Gobierno volvió a postergar la actualización plena del Impuesto a los Combustibles Líquidos para evitar una aceleración de la inflación durante julio y agosto. La decisión funciona como un freno transitorio sobre los precios, pero acumula un costo fiscal.
EcoGo, la consultora que dirige Marina Dal Poggetto, puso números al impacto sobre el IPC. Los combustibles representan el 3,8% de la canasta que releva el Indec. Sobre esa base, estimó que cada aumento neto del 10% en el precio de los surtidores agrega de manera directa 0,38 puntos porcentuales a la inflación mensual. El informe recuerda además que el valor de la nafta responde en un 33% al precio del crudo, mientras el resto corresponde a biocombustibles, refinación e impuestos.
Ese último componente explica otra de las tensiones del programa económico. El Gobierno volvió a postergar la actualización plena del Impuesto a los Combustibles Líquidos para evitar una aceleración de la inflación durante julio y agosto. La decisión funciona como un freno transitorio sobre los precios, pero acumula un costo fiscal que deberá resolverse más adelante.
La consultora Equilibra coincide en que el «buffer» aplicado por YPF fue determinante para contener la inflación de junio, que se ubicó en 1,9%. Pero advierte que ese colchón tiene un límite. Según Equilibra, un ajuste brusco para recomponer márgenes no sólo golpearía al transporte y al agro, sino que también pondría en riesgo la todavía frágil recuperación económica prevista para el segundo semestre de 2026.
Javier Milei estalló cuando se enteró que la pelea de Federico Sturzenegger con los prácticos que manejan los barcos había paralizado el comercio exterior, causando pérdidas por al menos 300 millones de dólares en poco más de 24 horas. «Lo voy a echar a patadas», gritó en Olivos.
Así lo confirmaron a LPO dos importantes funcionarios al tanto de la bronca presidencial. En el gabinete no tienen claro si se trato de uno d elos tantos brotes de Milei o realmente tomó la decisión de desembarazarse de suministro de Desrregulación, harto de los costos políticos que le genera.
LPO adelantó que el conflicto con los prácticos y la posterior derrota que implicó la caída de la ley de extranjerización de la tierra, colmó la paciencia de la Casa Rosada que tomó la decisión de congelar sus próximas reformas como venta de medicamentos en famacias, disolución de los institutos de la Carne y el Vino y desrregulación de los martilleros, entre otros. «Cada proyecto es una pelea y no está el gobierno para seguir sumando gene enojada en contra», confió a LPO un legislador oficialista.
Pero la factura más grande que le pasan a Sturzenegger no es de la derrota política en el Senado la crisis que se generó con los prácticos. LPO reveló que Karina Milei corrió al ministro de Desregulación en medio del conflicto que desató un paro de 48 horas del gremio y la furia de las grandes empresas argentinas que operan en los puertos y necesitan de las funciones de esos trabajadores para su negocio.
Por la pelea con los prácticos, hubo 180 buques demorados y las pérdidas económicas rondaron los 300 millones de dólares, con exportaciones de Vaca Muerta y el campo paralizadas. Un tiro en el pie al modelo exportador de Milei y Caputo.
Para pero la respuesta del gobierno al paro de los prácticos fue caótica. Primero se los intimó a trabajar y luego quisieron reemplazarlos con marinos y prefectos hasta que se enteraron que la Armada sólo contaba con seis oficiales disponibles para la tarea y la Prefectura con ninguno.
Cada proyecto es una pelea y no está el gobierno para seguir sumando gene enojada en contra.
«Ni un prefecto ni un oficial naval pueden simplemente ocupar el lugar de un práctico si no cuentan con la formación, titulación y habilitación correspondientes. Y existe además un problema adicional: los seguros de los buques podrían no cubrir un servicio realizado por una persona que no posee el título requerido», detalló a LPO un militar que conoce la actividad. El conflicto ademeas potenció la interna entre la Prefectura y la Armada que el mismo Sturzenegger tiene la intención de fusionar, como reveló LPO.
Es por eso que en el Gobierno ahora quieren congelar todos los proyectos de su autoría. Aunque no se pueden retirar proyectos que ya tienen media sanción, como el de la ley Hojarasca, se pueden dejar morir en un cajón. Esto volvería irrelevante su posición en el gabinete y este gobierno se precia de no acumular cargos políticos sin función clara.
Entre los proyectos que buscan descartar también aparece la ley de Lobby, una iniciativa para blanquear el cabildeo sectorial. También se analiza abortar el proyecto de Desregulación, otra iniciativa ampulosa que por el momento es nada más que un borrador sujeto a revisión de Milei y que tiene unas 144 páginas.
Entre sus propuestas, se impulsan modificaciones a normativas como el Régimen de Corretaje y las leyes de Protección de la Actividad Librera, se promueve la comercialización de medicamentos fuera en kioscos o por canales digitales y flexibiliza el mercado de Gas Licuado de Petróleo, entre otros aspectos. «Cada uno de esos renglones es una pelea con un sector», lamentó uno de los funcionarios consultados.
Y mirá si no será rally, que allá en los ’60 las carreras de cafeteras en el famoso chiripá eran un espectáculo de jerarquía nacional. “Eran Ford-T hechos, eran catangos hechos, abiertos. Corría el viejo Ledda, Leonardo Nardini, Riffo. A fondo fondo andaban a 140”, recuerda el Flaco Felicevich mientras cepilla con nafta una tapa…
TORNEO FEDERAL DE BASQUET MANU NAVARRO-FERRO GRAL PICO Comenzó la actividad del Torneo Federal de Basquet, 3er escalón del basquet argentino y contamos con un EMBAJADOR reginense salido de la cantera del Atlético Regina, Manu Navarro defenderá los colores de Ferro de General Pico La Pampa que tendrá participación en la división Patagonia. El equipo…
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