La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante este martes trabajos de limpieza y acondicionamiento de calles en barrio Matadero.
En este sector de la ciudad se procedió a levantar los residuos no domiciliarios y escombros que se encontraban en distintos puntos del barrio. Por ello, la Municipalidad solicita a los vecinos no arrojar basura en lugares no permitidos.
Además las motoniveladoras realizaron tareas de acondicionamiento de las calles.
En paralelo al abrazo de apoyo que Javier Milei le dio a Manuel Adorni en el acto por Malvinas, este jueves trascendió la revelación de otro viaje de placer presuntamente realizado por el jefe de Gabinete, esta vez a Aruba, entre fines de 2024 e inicios de 2025.
De confirmarse el viaje de Adorni a la denominada «isla feliz» del caribe neerlandés, el presidente se queda sin margen para sostenerlo.
En la semana, fuentes del Gobierno señalaron a LPO que, de surgir una nueva propiedad o viaje que tribute al frenético crecimiento patrimonial de Adorni, su tiempo en el gabinete estaba terminado.
Según reveló el periodista Ignacio Ortelli, hay argentinos que veranearon en Aruba entre finales de 2024 y el 11 de enero de 2025 y que se estarían presentando como testigos de haber visto a Manuel Adorni en la isla.
Ya durante el período del presunto viaje de Adorni a Aruba, algunos usuarios manifestaron en redes haberlo visto vacacionando en un hotel all inclusive de ese paraíso del caribe.
En ese sentido, se conoció que la Justicia está investigando en Migraciones la lista de vuelos de Adorni, quien había dejado trascender a través de su amigo Marcelo Grandío que su viaje a Punta del Este en un vuelo privado se enmarcaba en sus primeras vacaciones en dos años.
A partir de la línea investigativa orientada hacia Aruba se conoció que, ya durante el período del presunto viaje de Adorni a esa isla, algunos usuarios manifestaron en redes haberlo visto vacacionando en un hotel all inclusive de ese paraíso del caribe.
Eso, días después de que Javier Milei les pidiera a sus funcionarios evitar vacacionar en los destinos de lujo convencionales.
Ida: 24 de diciembre de 2024. Vuelta: 10 de enero de 2025. Destino: Aruba. Hotel: Tamarijn Aruba All Inclusive. Costo por ese periodo para dos adultos y dos menores: 12 mil dólares. Sumemos:U$S 200.000 para la compra de la casa en Indio CuáU$S 30.000 de adelanto para un…
«El Presidente no recomienda dónde irnos de vacaciones, lo que nos pidió fue lógica, austeridad y razonabilidad. Y es lo que vamos a hacer todos», dijo Adorni en la conferencia de prensa del 17 de diciembre de 2024, una semana antes de volar al caribe.
Es que, según reveló el periodista Manu Jove, Adorni viajó el 24 de diciembre de 2024 y regresó el 10 de enero de 2025. Se alojó en el Tamarijn Aruba All Inclusive, con un costo por ese periodo para dos adultos y dos menores de 12 mil dólares.
Esta nueva línea investigativa surge tras conocerse que una de las jubiladas que le prestó a Adorni cien mil dólares para comprar un departamento en Caballito, le pidió al gobierno porteño un subsidio de 60 mil pesos mensuales.
En ese contexto, el fiscal Gerardo Pollicita, a cargo de la investigación ordenó valuar el costo de cada propiedad de Adorni y su financiamiento.
Al pelotudisimo de Adorni se lo cruzo una pariente en Aruba hace 2 dias parando en un hotel all inclusive pero claramente no trascendio porque tienen blindaje mediatico, y si trasciende igual nadie va a decir nada porque solo se indignan con las carteras de Cristina https://t.co/vNLdjUU1Tl
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina informa que el servicio de balsa en la Isla 58 durante los próximos feriados se prestará de acuerdo al siguiente cronograma: *Miércoles 24 de marzo y viernes 2 de abril: sin servicio. *Jueves 1 y sábado 3 de abril: el servicio se prestarán…
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La comparación entre la causa que derivó en la condena de Cristina Fernández de Kirchner y otros expedientes recientes que involucran a funcionarios del actual gobierno expone una tensión cada vez más evidente: mientras en un caso bastó con una presunción interpretativa —“no podía no saber”—, en otros, con abundancia de indicios y documentación, la reacción judicial y mediática parece notablemente más tenue.
Por Ramiro C. Ferrante para NLI
La historia judicial argentina ofrece múltiples ejemplos de selectividad, pero pocos tan paradigmáticos como el contraste entre la denominada “causa Vialidad” y las investigaciones que hoy rodean a distintos funcionarios del gobierno de Javier Milei. En el primer caso, el eje de la condena a Cristina Fernández de Kirchner giró sobre un razonamiento que excede la prueba directa: la idea de que, por su investidura, “no podía no estar al tanto” de las irregularidades atribuidas a la obra pública en Santa Cruz.
Esa formulación, que en términos jurídicos tensiona principios básicos como la responsabilidad penal individual y la necesidad de prueba concreta, fue sostenida tanto por sectores del Poder Judicial como por buena parte del sistema mediático dominante. Sin embargo, cuando se observan expedientes actuales —donde aparecen transferencias, vínculos contractuales, decisiones administrativas documentadas o movimientos patrimoniales verificables— la vara parece desplazarse hacia un estándar mucho más laxo.
La lógica de la presunción: el caso Vialidad
En la causa que culminó con la condena de Cristina Fernández de Kirchner, uno de los aspectos más controvertidos fue la ausencia de evidencia directa que acreditara su participación personal en maniobras ilícitas. No se incorporaron registros de conversaciones, correos electrónicos, transferencias bancarias ni documentos firmados por la exmandataria que vincularan de manera concreta su accionar con los hechos investigados.
La construcción acusatoria se apoyó, en cambio, en una inferencia estructural: que la entonces presidenta debía necesariamente conocer lo que ocurría en la asignación de obra pública. Esta interpretación, si bien puede tener peso político, abre un debate jurídico profundo sobre el alcance de la responsabilidad por jerarquía y sobre los límites entre presunción y prueba.
En términos estrictamente legales, la doctrina penal exige certeza basada en evidencia. Sin embargo, el fallo incorporó un razonamiento más cercano a la sospecha estructural que a la demostración empírica, lo que fue celebrado por sectores mediáticos que durante años instalaron la idea de culpabilidad como sentido común.
ANDIS, $LIBRA y otras causas: cuando la prueba no moviliza
En contraste, investigaciones recientes como las vinculadas a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el denominado caso $LIBRA o las denuncias por enriquecimiento que salpican a figuras del oficialismo presentan un cuadro distinto: aquí sí aparecen elementos materiales, registros administrativos y circuitos financieros que permiten trazar relaciones más concretas.
Sin embargo, la respuesta institucional no ha tenido la misma intensidad. En el caso de ANDIS, por ejemplo, se mencionaron irregularidades en la asignación de fondos y contrataciones que derivaron en cuestionamientos internos, pero sin avanzar con la celeridad que se observó en otras causas de alto impacto político.
Algo similar ocurre con el entramado de $LIBRA, donde la existencia de documentación, decisiones administrativas y posibles beneficiarios identificables no logró instalar en el debate público la misma noción de escándalo estructural que sí se construyó en torno al kirchnerismo.
El patrimonio y las explicaciones: el caso Adorni
El caso de Manuel Adorni resulta ilustrativo en este esquema comparativo. Las discusiones sobre su patrimonio, operaciones inmobiliarias y financiamiento de adquisiciones abrieron interrogantes que, en otro contexto político, probablemente habrían derivado en investigaciones más profundas y en una cobertura mediática sostenida.
Sin embargo, la reacción predominante fue la relativización o la rápida disipación del tema en la agenda pública. La diferencia no es menor: mientras en la causa Vialidad se construyó una narrativa de culpabilidad sin prueba directa, en estos casos la existencia de elementos verificables no alcanza para generar una presión equivalente.
El rol de Karina Milei y las sospechas de intermediación
Otro punto que alimenta la discusión sobre la doble vara es la aparición de versiones vinculadas a presuntos esquemas de intermediación o retornos —como el denominado “3%”— que involucran a Karina Milei. Si bien muchas de estas denuncias requieren aún confirmación judicial, lo cierto es que el tratamiento mediático ha sido, en general, más prudente o marginal.
En términos comparativos, basta recordar cómo hipótesis mucho menos documentadas en el pasado fueron amplificadas durante meses hasta consolidarse como verdades instaladas.
A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa.
Créditos del Banco Nación y decisiones administrativas
Las operaciones crediticias otorgadas por el Banco Nación a determinados actores también ingresan en este análisis. La existencia de expedientes, montos y condiciones específicas ofrece un terreno fértil para la investigación judicial. No obstante, nuevamente, la intensidad de la respuesta institucional dista de la observada en otras etapas políticas.
El contraste no implica necesariamente afirmar culpabilidades, sino señalar una diferencia en el estándar de exigencia: lo que en un caso se interpreta como indicio suficiente, en otro parece no alcanzar ni siquiera para activar mecanismos de investigación robustos.
En este punto aparece un elemento particularmente revelador: la forma en que el propio Javier Milei queda sistemáticamente por fuera de las hipótesis de responsabilidad. A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa. Aun cuando los hechos investigados involucran áreas sensibles del gobierno o funcionarios de su máxima confianza, la interpretación dominante —tanto en ciertos sectores judiciales como mediáticos— tiende a considerar plausible que Milei “no esté al tanto”. Esta asimetría no es menor: mientras en un caso la jerarquía implicaba necesariamente conocimiento, en el otro habilita una presunción de desconocimiento que lo excluye preventivamente del análisis de responsabilidades.
Medios, justicia y construcción de sentido
El punto de convergencia entre todos estos casos es el rol de los medios de comunicación en la construcción de sentido. La condena de Cristina Fernández de Kirchner fue precedida por años de cobertura sistemática que instaló una narrativa de corrupción estructural, incluso en ausencia de pruebas directas.
En cambio, las causas que hoy afectan a funcionarios del oficialismo no han logrado —o no se ha buscado que logren— ese mismo nivel de penetración en la opinión pública. La diferencia no es sólo cuantitativa, sino cualitativa: cambia la forma en que se interpreta la evidencia y el peso que se le asigna.
Una justicia bajo sospecha
La comparación deja al descubierto una pregunta incómoda pero inevitable: ¿existe un criterio uniforme en la administración de justicia o las decisiones están condicionadas por el contexto político y mediático?
Cuando una condena puede sostenerse en una presunción y otras investigaciones con mayor volumen de pruebas no avanzan con igual firmeza, la percepción de doble vara se vuelve difícil de refutar. Y esa percepción, más allá de las posiciones partidarias, erosiona uno de los pilares fundamentales del sistema democrático: la confianza en la justicia.
En definitiva, el problema no es sólo jurídico, sino institucional. Porque una justicia que parece medir distinto según el acusado deja de ser justicia para convertirse en un instrumento de disputa política. Y en ese terreno, la verdad —con pruebas o sin ellas— corre siempre el riesgo de quedar relegada.
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