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Libro: «Ovejas», de Sebastián Ávila

ESCRIBE: FACUNDO FAJARDO

“Cada uno llevaba una pata de oveja. El camino serpenteaba entre playas y acantilados. Subidas y bajadas, pasando por antiguos cauces de ríos. Costaba mantener el equilibrio con el viento del estrecho y canto rodado en los pies. Eran las tres o las cuatro de la tarde. En media hora el sol se iba. Junio era así, un mes para aprovechar las pocas horas del día”. Así comienza el libro Ovejas (2021), de Sebastián Ávila. La novela recupera el derrotero de una especie de patrulla en Malvinas, con una historia que por momentos parece fantasmagórica y que a la vez podría ser real. Otorga nuevas narrativas para una guerra de la que sabemos muy poco y de la que ya han pasado 40 años.

“La de Malvinas no es una literatura complaciente”, dice Sebastián Ávila en una entrevista con el diario Ámbito. Y eso queda demostrado en esta gran novela sobre este suceso trágico en la historia argentina. “No me interesaba ni una novela de héroes ni de víctimas. No lo invento yo, es un poco la tradición literaria sobre Malvinas”, decía el autor en otra entrevista.

Ganadora de la segunda edición Premio Futurock Novela, Sebastián Ávila construyó una atmósfera gris e inquietante donde una patrulla intenta moverse siguiendo un faro en las Islas Malvinas mientras sus integrantes se pierden, se vuelven a encontrar, pasan hambre, organizan la comida y se debaten entre dormir o permanecer despiertos porque el miedo a lo que puedan soñar los atormenta. El libro relata las peripecias de esta patrulla argentina que, junto a un peculiar prisionero, deberá enfrentar no solo al enemigo británico, sino también al clima, la escasez y las tensiones propias del grupo durante el Conflicto del Atlántico Sur.

La novela fue elegida por un jurado compuesto por Claudia Piñeiro, Fabián Casas y Sergio Bizzio entre 589 novelas inéditas presentadas desde cien ciudades de Argentina y Uruguay. Los jueces del certamen destacaron que “es una de las novelas sobre Malvinas que más me ha emocionado porque hay mucha verdad en sus personajes” (Claudia Piñeiro); “el lector pasa permanentemente de la diversión a la emoción y al llanto: todo lo que se le puede pedir a un texto” (Fabián Casas); “es una gran novela: potente, atrapante, dramática y formalmente impecable” (Sergio Bizzio).

La novela no está ambientada en la Isla Soledad, en donde se desarrolló la mayor parte del combate, sino en la Isla Gran Malvina. El autor explica que le interesó que estuviera desenfocado el escenario principal y que la lupa estuviera sobre otro escenario del cual se habla muy poco. Explica que “la historia de esos soldados es algo que siempre me conmovió un montón, porque tienen como un doble olvido”. En aquella isla, salvo combates muy menores, que fueron entre comandos, o sea que ni siquiera eran ellos, el resto del tiempo estuvieron recibiendo fuego de artillería naval y aérea. Después camuflaban posiciones o inventaban cosas para engañar a la flota británica.

El libro propone un juego onírico. Los soldados se cuentan sus sueños, sus anhelos y eso les permite llevar adelante la dura realidad que les toca vivir. Entre ellos hablan mucho y el lenguaje también toma un lugar especial en la obra. El lenguaje es sencillo, mas no vacío. Tiene una particularidad: es muy “argentino”, si se permite ese término. El español que utiliza Ávila no es para nada neutro, sino que utiliza muchas expresiones que son características de Argentina, tales como: “Abran, ‘che’”, “ustedes no saben una ‘mierda’”, “acá no vamos a elegir un ‘carajo’”, “se ve que el artillero se fue a echar un ‘garco’”, “la estás ‘pifiando’”, “a mí me parecía medio ‘boludo‘”, entre muchas otras. Además, hay diferentes dialectos en los diálogos, ya que los soldados son de diferentes provincias argentinas.

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    El día que Argentina fabricó trenes: la historia de los talleres ferroviarios que fueron símbolo de industria y trabajo nacional

     

    Durante gran parte del siglo XX, los ferrocarriles argentinos fueron mucho más que un medio de transporte: fueron una herramienta de integración territorial, desarrollo industrial y movilidad social. En sus grandes talleres se formaron miles de trabajadores especializados y se construyó una capacidad tecnológica propia que permitió reparar, modernizar y hasta fabricar material ferroviario. La historia de esos espacios industriales también refleja el debate sobre el rol del Estado, la producción nacional y el destino de las empresas estratégicas del país.

    Por Redacción de NLI

    Hubo una época en la que los talleres ferroviarios argentinos eran verdaderas ciudades dentro de las ciudades. Lugares donde miles de trabajadores ingresaban cada día para reparar locomotoras, fabricar piezas, mantener vagones y transmitir conocimientos técnicos de generación en generación. No eran solamente instalaciones industriales: eran escuelas de oficios, centros de innovación y motores económicos de comunidades enteras.

    Desde fines del siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, el ferrocarril fue una de las principales herramientas de construcción del territorio argentino. Permitió conectar regiones alejadas, trasladar producción, acercar pueblos y consolidar un mercado interno. Pero detrás de cada tren circulando existía una enorme estructura humana y tecnológica que muchas veces quedó invisibilizada.

    La historia ferroviaria argentina es también la historia de una disputa sobre el desarrollo nacional: si un país debe limitarse a importar tecnología o si puede construir capacidades propias para producir y mantener sus herramientas estratégicas.

    Los talleres donde se construyó conocimiento argentino

    Los grandes talleres ferroviarios, como los de Tafí Viejo en Tucumán, Remedios de Escalada en Buenos Aires o Pérez en Santa Fe, fueron durante décadas centros industriales de enorme importancia. Allí trabajaban torneros, soldadores, mecánicos, ingenieros y técnicos especializados que dominaban conocimientos complejos vinculados con la industria pesada.

    Muchos de esos trabajadores aprendían el oficio dentro del propio sistema ferroviario. El conocimiento no estaba únicamente en los manuales técnicos, sino también en la experiencia acumulada de generaciones de ferroviarios que transmitían saberes sobre máquinas, materiales y procesos industriales.

    Ese entramado permitió que Argentina desarrollara una cultura ferroviaria propia. El país no solamente operaba trenes construidos en el extranjero, sino que fue creando capacidades para adaptarlos a sus necesidades, repararlos y producir componentes nacionales.

    En una economía donde la industria ocupaba un lugar central, los talleres ferroviarios representaban una pieza clave del modelo de desarrollo.

    El ferrocarril como herramienta de integración nacional

    Durante décadas, el tren fue mucho más que una alternativa de transporte. Para millones de argentinos significó la posibilidad de estudiar, trabajar, comerciar y comunicarse con otras regiones.

    Las líneas ferroviarias conectaron ciudades grandes con pequeños pueblos del interior y permitieron que zonas productivas tuvieran acceso a mercados nacionales e internacionales. La expansión ferroviaria modificó la geografía económica del país y acompañó el crecimiento de numerosas comunidades.

    Con la nacionalización de los ferrocarriles en 1948, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, el Estado argentino pasó a administrar una red considerada estratégica para el desarrollo nacional. La medida formó parte de una política más amplia que buscaba que áreas consideradas fundamentales para la economía quedaran bajo control estatal.

    Más allá de las discusiones históricas sobre la gestión ferroviaria, aquel período consolidó la idea de que el transporte no era solamente un negocio, sino también una herramienta de planificación territorial.

    El retroceso industrial y el cierre de capacidades

    A partir de las últimas décadas del siglo XX, los ferrocarriles argentinos atravesaron un proceso de deterioro marcado por cambios económicos, falta de inversiones y transformaciones en el modelo productivo.

    La privatización de los servicios ferroviarios durante la década de 1990 produjo una reducción significativa de la red y tuvo un fuerte impacto sobre los talleres y las comunidades vinculadas al ferrocarril. Muchos espacios industriales cerraron o redujeron drásticamente su actividad, mientras miles de trabajadores especializados perdieron sus puestos.

    El cierre de talleres no significó solamente la pérdida de empleos. También implicó la desaparición de conocimientos técnicos acumulados durante décadas.

    Cuando una sociedad pierde una fábrica, un astillero o un taller ferroviario, no pierde solamente edificios y máquinas: pierde capacidades que luego son muy difíciles de reconstruir.

    La recuperación del debate sobre la industria nacional

    En los últimos años, el sistema ferroviario volvió a ocupar un lugar importante en la discusión pública. La necesidad de mejorar el transporte de cargas, reducir costos logísticos y recuperar conexiones regionales reabrió el debate sobre la importancia de contar con una industria ferroviaria propia.

    Países que hoy son potencias industriales no abandonaron sus sistemas ferroviarios; por el contrario, los transformaron en sectores estratégicos vinculados con tecnología, producción e innovación.

    Argentina posee una tradición técnica que demuestra que puede desarrollar capacidades complejas cuando existe una decisión política orientada a sostenerlas.

    La experiencia de los talleres ferroviarios muestra que la industria nacional no es solamente una cuestión económica: también es una forma de construir autonomía.

    Una historia que todavía espera su próximo capítulo

    Los viejos talleres ferroviarios representan una parte importante de la memoria industrial argentina. Allí quedaron grabadas historias de trabajadores, familias enteras vinculadas al ferrocarril y comunidades que crecieron alrededor de la producción.

    Pero también representan una pregunta hacia el futuro: qué lugar quiere ocupar Argentina en un mundo donde la tecnología y la capacidad industrial vuelven a ser factores decisivos.

    La historia del ferrocarril argentino demuestra que un país puede construir conocimiento, formar trabajadores especializados y desarrollar industrias complejas cuando existe una estrategia de largo plazo. Los trenes no son solamente vías y locomotoras: son una expresión concreta de un modelo de desarrollo y de la capacidad de una sociedad para producir su propio futuro.

     

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    OIR Syrah 2021

    La Bodega Favretto se encuentra en Villa Regina (Río Negro) y para esta oportunidad les acerco al Syrah de la etiqueta OIR. Como siempre la bodega y su enología se encuentran a cargo de Gustavo Favretto. Este Syrah proviene de un viñedo de 18 años y es cosechado la primera semana de Abril; el vino…

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  • De Indios y duelos

     

    El duelo deportivo entre Argentina e Inglaterra reinscribió lo que se había abierto con la pérdida del Indio Solari. El enfrentamiento de estos otros indios también comunica un exceso: el carácter enigmático de lo que perdimos (y ganamos) junto a la pregunta irresuelta acerca del devenir de su potencia política.

    Estupor 1:

    Lo que vino después de la muerte del Indio Solari produjo enorme sorpresa y estupor en quienes nunca se habían aproximado a la dimensión teológica de los fenómenos plebeyos/populares. Lo teológico nombra aquello que sucede entre sujetos corporizados y que enlaza y excede a sus meros cuerpos individualizados. 

    La sociabilidad que ese estar-con-otrxs produce aparece como un plusvalor que nos religa y vuelve práctico -en cierto modo sabido- que el otro no es amenaza sino aquel que permite que “yo” pueda existir y sienta que puedo más. 

    Cuando la percepción del otro como amenaza se desactiva, en virtud del reconocimiento de una tenue pertenencia común, se movilizan lógicas de cuidado recíproco. Ese difuso nosotros que la pérdida torna patente amplía los confines de la comunidad. En esas ocasiones el aparato represivo del Estado pierde sustancia y queda involuntariamente restringido a la función de organizador, de asistente. 

    Cristina Sille

    La pérdida del Indio, su duelo público, nos reunió en esa procesión donde advertimos no sólo la dignidad de su vida, sino también la de nuestras vidas, reconfigurando el orden y alcance de lo común. Esa ocupación amorosa del espacio público amplía los espacios a ocupar, convoca el reclamo de una más igualitaria distribución de las vidas vivibles. 

    Aquello que ilumina esa pérdida se refracta en otro escenario: el duelo deportivo. También allí hay un exceso que es preciso interrogar. 

    Nunca fue sólo un partido de fútbol porque, al menos en Argentina, nunca es sólo un partido de fútbol. En esos potreros en los que se forjaron y forjan subjetividades se pone en valor el sentido de comunidad, los atributos que la caracterizan, las memorias y extracciones sociales que se honran y transforman. En un Inglaterra-Argentina esto sucede a otra escala. Lo supimos antes de ese encuentro, lo afirmamos contra la mesura -adecuada- del técnico, lo sancionaron los protagonistas al exponer la bandera, nuestra bandera. Ese duelo nos afirma a partir de otras pérdidas: de vidas no debidamente lloradas, ni dueladas, de territorios aún reivindicados y demandados, de heridas narcisistas colectivas, de reparaciones truncas e injusticias vigentes. De otros espacios ocupados y por ocupar.

    Eugenia Neme

    Con la victoria y la bandera no se recuperan esas vidas —ni las Islas— ni se saldan los conflictos morales, políticos, ideológicos y culturales que ese episodio de nuestra historia significa. A partir suyo, no obstante, podemos reconocernos en un frágil nosotros, procurando remendar en lo material y simbólico algo del amor propio hoy, más que nunca, en riesgo.

    Estupor 2:

    El asombro que provocó la reunión masiva de ambos acontecimientos  habla del olvido de esa dimensión gregaria que,  pese a toda guerra ideológica, todavía nos atraviesa y constituye.  

    Somos sujetos sociales, dependemos de otros de formas que no somos capaces de asumir, advertir ni anticipar. Los otros -como afirma Butler- nos deshacen con la misma intensidad con la que nos configuran. El sabernos interdependientes emerge en situaciones más o menos excepcionales: en pandemias, en muertes, en ciertas victorias. 

    En cada una de ellas experimentamos cómo y de qué honda manera nuestras vidas están sujetas al destino de otras vidas; de cómo podrían tornarse más o menos dignas de ser vividas, de cómo se empobrecen o potencian en esa compleja trama, de cómo se desrealizan o adquieren formas novedosas y enriquecedoras. 

    Eugenia Neme

    Pero aquello que en esas situaciones excepcionales se vuelve por un instante presente, casi una obviedad, amenaza con desaparecer en cada rutina cotidiana, con cada bombardeo mediático, con cada incursión en el lenguaje jurídico, ideológico y punitivo. Se diluye en los relatos cotidianos poblados de mitos heroicos o culpabilizadores, ambos individualizantes. En las fantasías de una vida plena ofrecidas por el mercado; en la tentación avasallante de hacer de la deuda privada la salvación timbera. 

    Olvidamos esa condición gregaria cuando queremos huir, a través de múltiples narcóticos (legales e ilegales), de la angustia que produce el fracaso ante ese mandato imposible tan individualizante como violento. Olvidamos esa condición cuando somos llevados por la impotencia producida por este sistema a descargar el odio contra otros iguales de impotentes. 

    Lo gregario no debería, como se señala en la cancha, aplastar la inventiva singular. Más aún: sólo sobre el fondo de esa interdependencia lo singular puede aflorar, dando sentido y gratificando a cada una de las posiciones que lo (nos) tornan posible. 

    Estupor 3:

    El asombro se instala ante la imaginación desbordada que impregna cada paisaje social. La identificación ideológica de la creatividad con un atributo o “don” individual explica este estupor. 

    Quienes se fascinan o asombran con estos acontecimientos plebeyos desconocen que en los encuentros con otros —no siempre iguales a uno mismo— está la clave de la imaginación colectiva. Se puede improvisar una bandera porque se reúnen experiencias, saberes, memorias, que custodian las formas plurales de hacerlo, dejando siempre un margen para crear algo imprevisto. 

    Sofía Schiavonni

    La efervescencia que los acontecimientos produce hace circular afectos irreductibles a los individuos. Justamente porque los gobiernos tienen una sospecha inconfesada sobre estos efectos es que reprimen las movilizaciones populosas y abusan de los protocolos represivos. 

    El valor de lo social, que con doctrinas y métodos gubernamentales buscan arruinar, opone resistencia y da muestras de su vitalidad en cada procesión. No importa si esa procesión es fúnebre o festiva, porque en el límite existe entre ambas una semejanza inmaterial. Si en la primera se hace gala de una dulce (y alegre) despedida, en la segunda se relame una feliz justicia y una genuina gratitud. Nos sentimos mejores después de transformarnos en esas miradas.

    Lo que no puede provocarnos estupor es la felicidad que se permite asaltarnos aún en la peor de las circunstancias y en la más triste de las coyunturas. Porque, sin esos momentos de felicidad colectiva, tendríamos la amarga certeza de que ya todo está perdido. Ahora, en cambio, sabemos que eso no es así, ni tiene por qué serlo. 

    Javier Corbalán

    La entrada De Indios y duelos se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • PROVINCIA ACOMPAÑA A LOS MAYORES CON EL PLAN: RIONEGRO +60

    A partir de hoy está disponible en toda la provincia, una propuesta destinada a adultos mayores de 60 años, quienes conforman el grupo con mayor vulnerabilidad ante la pandemia del COVID-19. El plan Río Negro +60 busca ayudar y acompañar a los mayores, hasta tanto se extienda el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Se proporcionará…

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  • La mano derecha de Sturzenegger pidió un dólar más alto y agita la interna económica

     

    Lucas Llach no es un economista más dentro del oficialismo. Aunque no ocupa un cargo es la mano derecha real del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Por eso, cuando afirmó que el dólar está «forzado hacia abajo», dejó expuesta una discusión interna que enfrenta la estrategia de pisar el dólar de Toto Caputo y objeta el FMI.

    Durante una entrevista con Maxi Montenegro en Ahora Play, Llach cuestionó la explicación oficial sobre la desaceleración de la economía. «¿Cuál es la hipótesis oficial de por qué la economía está a baja intensidad? El riesgo Kuka ya no puede ser. El riesgo país es de 400 puntos», afirmó. Para el economista, tampoco alcanza con atribuir el menor desempeño a la apertura comercial o al cambio estructural. «Cuando se habla de dos velocidades dicen que es lógico que la industria caiga por las importaciones o por el cambio estructural. Pero, aun suponiendo que eso pudiera argumentarse para la industria, en la construcción no», sostuvo.

    Su diagnóstico fue todavía más lejos. Señaló que la construcción incluso se beneficia de insumos importados más baratos, pero aun así no logra recuperarse. «La construcción tiene insumos en dólares más baratos por la apertura, si querés. ¿Y por qué falla? Porque el costo de construir es muy alto respecto a los precios». 

    Luego comparó el escenario actual con los primeros años de la década del noventa. «Cero no es una tasa de crecimiento para una Argentina que está en una revolución de recursos naturales, orden fiscal y reformas. A principios de los 90 el crecimiento era del 5, 6 o 7%». Y remató con una definición que cayó como una piedra en el equipo económico: «A mí no se me ocurre otra hipótesis que un tipo de cambio que está forzado hacia abajo».

    Georgieva sugirió en una reunión con empresarios que el dólar tiene que estar más alto

    Las declaraciones de Llach tampoco aparecen en el vacío. Expresan una mirada que circula en el entorno de Sturzenegger, es uno de los funcionarios con mejor vínculo con Kristalina Georgieva, que como reveló LPO en exclusiva, en la reunión que mantuvo en Buenos Aires con empresarios afirmó que el dólar debería estar más alto y dijo que al organismo no le preocupa el impacto que tendría en la inflación. La titular del FMI incorporó este año a Sturzenegger a un Consejo Asesor del Fondo y la sintonía entre ambos volvió a quedar en evidencia durante la reciente visita de Georgieva al país.

    ¿Cuál es la hipótesis oficial de por qué la economía está a baja intensidad? El riesgo Kuka ya no puede ser. El riesgo país es de 400 puntos. A principios de los 90 el crecimiento era del 5, 6 o 7%. A mí no se me ocurre otra hipótesis que un tipo de cambio que está forzado hacia abajo.

     La afirmación de Georgieva pidiendo una devaluación controlada en la cena en el Palacio Duhau, surgió luego que ella comentara que el gobierno tenía que acumular más reservas y un empresario le preguntara cómo se podía seguir acumulando divisas un programa económico que ya exhibe exportaciones en niveles récord. Fue ahí que dijo que se podían aumentar por precio o cantidades y todos entendieron que se refería a una corrección, que por ejemplo empuje al campo a liquidar los USD 10 mil millones que atesora. 

    Ese planteo choca de frente con la estrategia de Milei y Caputo. En las últimas semanas, distintos informes privados revelaron que el Gobierno intervino para impedir que el dólar mayorista superara la zona de los $1.500. La versión comenzó a circular entre las mesas de dinero y terminó ganando fuerza cuando los datos diarios del Banco Central, que mostraron un movimiento inusual en la cuenta que el Tesoro mantiene en la autoridad monetaria.

    Los analistas detectaron que el 28 de julio, justamente el día en que el Banco Central interrumpió una racha de 135 jornadas consecutivas de compras de divisas y el dólar mayorista tocó los $1.500, los depósitos en dólares del Tesoro cayeron unos USD 146 millones mientras sus depósitos en pesos aumentaron el equivalente a USD 141 millones.

     Portfolio Personal Inversiones interpretó esa secuencia como una venta de dólares del Tesoro para abastecer la demanda y evitar un salto del tipo de cambio. Según esta sociedad de bolsa, habría sido la primera intervención de ese tipo desde octubre del año pasado.

    La compra de dólares de personas creció en julio y agita el debate sobre el tipo de cambio

    Ese mismo día se fijaba el tipo de cambio de referencia para una letra atada al dólar. Cuanto más alto cerrara la cotización, mayor sería el costo para el Tesoro. Por eso, el Gobierno tenía un incentivo extra para contener la suba. Así, el Central tampoco compró dólares por primera vez desde enero e incluso habría intervenido en el mercado secundario de bonos dólar linked, donde el volumen operado alcanzó los USD 403 millones, el mayor desde junio.

    Desde la consultora 1816 hablaron directamente de una nueva «línea en la arena». Si durante buena parte del primer semestre ese límite había sido $1.400, ahora el mercado interpreta que el Gobierno no quiere que el dólar supere los $1.500.

    La consultora 1816 habla de una nueva «línea en la arena» que Caputo trazó para el dólar. Si durante buena parte del primer semestre ese límite fue $1.400, ahora el mercado interpreta que el Gobierno no quiere que el dólar supere los $1.500.

    Según 1816, entre letras y bonos que protegen frente a una devaluación ya hay alrededor de USD 12.000 millones de valor nominal en manos privadas, de los cuales USD 6.600 millones vencen antes del final del mandato de Milei. 

    La discusión excede al equipo económico. El nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que dentro del esquema de bandas el dólar podría ubicarse cerca de los $1.800 sin comprometer el programa económico. Una opinión que no compratió el equipo económico que enfureció con el vocero.

    En las redes apareció enseguida el «dólar Ravier», una forma irónica de describir un tipo de cambio más alto. Detrás de la chicana del «dólar vocero» quedó instalada una discusión de fondo sobre si el peso se apreció demasiado y si conviene permitir una corrección para recuperar competitividad, como pide el campo.

    El ministro Toto Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Caputo.

    Uno de los primeros en respaldar esa idea fue Salvador Di Stefano, un habitual defensor del equipo económico, que dejó en evidencia con su giro el malestar de los productores agropecuarios, a quien suele asesorar. En un extenso posteo explicó las maniobras del gobierno para sostener el tipo de cambio en sus valores actuales y luego en una entrevista con radio La Voz, confirmó que existe una gran retención de soja, maíz y trigo por parte de los productores y sugirió que el Gobierno debería «poner un terroncito de azúcar» para incentivar la venta de granos. 

    Carlos Maslatón aprovechó esa explicación para cargar contra la política cambiaria oficial. «Agradezco que confirmes que el gobierno sostiene el tipo de cambio artificial bajo pagando intereses y aumentando la deuda pública. 100% Martínez de Hoz puro», escribió.

    Arriazu advirtió que «la corrida va a existir» y afirmó que el crecimiento dependerá de que los argentinos dejen de comprar dólares

    La referencia a Martínez de Hoz apunta los faroles hacia Ricardo Arriazu, uno de los pocos economistas respetados por Milei y uno de los diseñadores del programa económico de la última dictadura, que volvió a colocar la dolarización de los ahorros en el centro de su análisis. 

    «Por lejos la variable macro más importante es cuántos dólares compra la gente», afirmó. Recordó que el año pasado los argentinos adquirieron USD 40.000 millones y estimó que este año podrían comprar alrededor de USD 30.000 millones. 

    Así, mientras el debate gana intensidad, los datos del balance cambiario muestran la tensión del programa. En junio la cuenta corriente cambiaria registró un superávit de USD 857 millones, un 60% menor al de un año atrás. Las exportaciones alcanzaron un récord de USD 9.438 millones, pero las importaciones crecieron hasta USD 6.420 millones. Y la salida de utilidades y dividendos por USD 1.023 millones, la cifra más alta desde 2010.

    La cuenta financiera, en tanto, mostró un déficit de USD 3.181 millones. La formación de activos externos financiera alcanzó USD 2.458 millones y la no financiera otros USD 2.065 millones, parcialmente compensados por préstamos financieros por USD 961 millones. 

    A eso se suma el comportamiento de los ahorristas. En junio las personas humanas compraron USD 2.445 millones en billetes y divisas sin destino específico, por encima de mayo, y acumulan USD 15.300 millones en lo que va del año.

    Con ese telón de fondo, la frase de Llach adquiere un peso político distinto. Mientras Caputo y Bausili tratan de sostener un dólar de $1.500, desde el entorno de Sturzenegger -el funcionario más cercano al FMI- aparece una voz que sostiene que esa ancla cambiaria es hoy el principal freno para la actividad. La discusión dejó de ser un intercambio entre economistas. Ya atraviesa el corazón del programa económico de Milei. 

    Qué buen posteo, Salvador, ideal que así lo expliques y que seas vos el autor. Agradezco que confirmes que el gobierno sostiene el tipo de cambio artificial bajo pagando intereses y aumentando la deuda pública. 100% Martínez de Hoz puro. Que se fundan todos. https://t.co/UsmO15KJBz

    — Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) August 3, 2026

     

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  • Bornoroni le dio a Juez la foto con Santilli para enfriar el fantasma del pacto con Llaryora

     

    Después de los gestos de Casa Rosada al llaryorismo, y viceversa, este martes el esquema opositor en Córdoba tuvo un manto de tranquilidad por la foto en jefatura de Gabinete entre Diego Santilli, Gabriel Bornoroni y Luis Juez. Reunión que fue casi a pedido del senador para tratar de enfriar el fantasma del pacto que agita el peronismo cordobés con los Milei de cara al 2027.

    Y que, en el último tiempo, se tradujo con envío de fondos adeudados a la provincia y otra sintonía desde que el gobernador Martín Llaryora puso como interlocutor con Balcarce 50 al nuevo jefe de gabinete provincial, Manuel Calvo. En un rol casi inédito para la orgánica del cordobesismo en este cuarto de siglo.

    Si bien a la salida de la reunión de la oposición cordobesa con Santilli, el libertario Bornoroni se mostró exultante en redes; el más apurado de ambos por la demostración de una foto que sirva para seguir conteniendo tropa y rechazar el acuerdo entre el peronismo y la Casa Rosada era Juez. Molesto, sobre todo en el último tiempo, por los envíos de partidas del Gobierno nacional y una foto que rápidamente logró Calvo con Santilli.

    «Juez necesitaba que Bornoroni se de cuenta que hay cosas que le están pasando por el lado, como el envío de 400 mil millones de pesos de un saque, y eso el peronismo lo va a capitalizar. Porque son pícaros y hace rato que están en esto», dijo una fuente al tanto de lo que ocurrió en la reunión con ‘el Colorado’.

    En las últimas semanas, Bornoroni y Juez -con mucha más vehemencia que el libertario- salieron a desestimar la posibilidad de un acuerdo de la Nación con el cordobesismo y repiten a coro que los Milei quieren ganar Córdoba. Análisis que no comparten en el PJ mediterráneo donde ven la posibilidad de reeditar el pacto con Macri del 2015 y el 2019, con el rol del exgobernador Juan Schiaretti jugando en el tablero nacional para dividir el voto PJ.

    Llaryora nombra a Calvo jefe de Gabinete para cerrar el acuerdo con Milei

    Posibilidad de la que descreen por completo en el juecismo. «Ya lo liquidó el año pasado (Gonzalo) Roca en la elección. Esos famosos 7 puntos que dicen que tiene Schiaretti son del 2023. ¿Vos te crees que después de la paliza del año pasado los conserva?», lanzó un juecista frente a la hipótesis de un Schiaretti al servicio de la reelección de Llaryora.

    En tanto, hay otro factor que observa el Frente Cívico y no está en el fantasma del pacto, sino en la chance de que Bornoroni quiera jugar la doble chance: candidatura a gobernador primero (la elección sería entre marzo y abril) y después al Senado en caso de derrota. «Si gana de arranque en la primera, no hay por qué pensar en el Senado», dicen.

    No obstante, esa receta en el manual de Karina y Lule Menem existe: jugar a ganador con Bornoroni en la Provincia y, en caso de que no funcione, llevar al libertario al Senado. Porque, como ya contó LPO, los Milei quieren puros en el Congreso en caso de una reelección del libertario.

     

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