El agronegocio convirtió a todo el sistema alimentario en un riesgo para la salud. Hasta un típico menú que el nutricionismo considera saludable.
Te presentamos con datos oficiales e investigaciones de la ciencia o informes autogestivos de matrices ambientales, que demuestran como un menú saludable es impactado negativamente por el agronegocio a través de residuos de agrotóxicos, transformando una determinación esencial para una buena salud como lo es la alimentación saludable, en un factor de riesgo.
Se focaliza en la noción de un típico menú saludable para graficar hasta que punto el Agronegocio afectó el derecho a la alimentación. Porque en realidad, el agronegocio transformó a todo el sistema agroalimentario en un riesgo para la salud.
MENU SALUDABLE
– Pescado con Papa y rodajas de Cebolla, Tomate, Ajo y Limón. – Ensalada de Espinaca, Morrones, Lechuga y Huevo. – Copa de Frutas (Anana, Frutilla, Naranja, Durazno y Manzana) con crema. – Pancitos de Salvado de Trigo. – Agua.
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PLATO PRINCIPAL
Pescado/Sábalo 3 Agrotóxicos en los músculos Glifosato y ampa 3303 ug/k Glufosinato de Amonio 677 ug/k Piraclostrobina 50 ug/k Link
Papa 14 Agrotóxicos Acefato 8300 ug/k Heptacloro 440 ug/k Metamidofos 100 ug/k Link
Cebolla 10 Agrotóxicos Metoxifenocide 921 ug/k Acefato 330 ug/k Link
A lo largo de nuestras rutas y caminos se levantan y ofrecen distintos tipos de altares. Atrás de cada monumento podemos rastrear historias de todos los colores, pero cuando el rojo se destaca en las ofrendas sólo podemos pensar en una figura: el Gauchito Gil. Curuzú Gil de la novelista Adriana Hartwig es una ficción…
El endurecimiento del reclamo argentino sobre las Islas Malvinas tuvo una reacción inmediata en uno de los dirigentes más representativos del nacionalismo británico. Boris Johnson, ex primer ministro del Reino Unido y hombre que hasta hace poco elogiaba públicamente a Javier Milei, reclamó que Londres envíe refuerzos militares al archipiélago, incluyendo cazas, tropas y unidades navales. La respuesta expone una paradoja incómoda para el Gobierno argentino: la afinidad ideológica con figuras de la derecha británica no modifica, cuando se trata de Malvinas, la defensa cerrada que esas mismas figuras hacen de la ocupación colonial.
Por Luis Bulnes Valdez para NLI
Durante años Javier Milei hizo de su admiración por Margaret Thatcher uno de los aspectos más provocadores de su construcción política, aun cuando la ex primera ministra británica fue quien condujo al Reino Unido durante la guerra de 1982. También cultivó relaciones con referentes conservadores británicos y fue presentado por el propio Boris Johnson como una suerte de emblema internacional de la batalla contra el Estado y el intervencionismo económico. Pero el conflicto de soberanía demostró una vez más los límites concretos de esas afinidades: cuando Buenos Aires elevó el tono sobre Malvinas, Johnson abandonó cualquier camaradería ideológica y pidió incrementar la capacidad militar británica frente a la Argentina.
De los elogios a Milei al pedido de militarización
Johnson publicó una columna en el Daily Mail después de la cadena nacional en la que Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda argentina. El dirigente conservador reclamó al gobierno británico de Andy Burnham que actúe con rapidez y envíe refuerzos a las islas, planteando explícitamente la posibilidad de sumar aviones de combate, efectivos militares o unidades navales. Su artículo fue presentado bajo una consigna inequívoca: Londres debía “tomar el control” de la situación y reforzar inmediatamente el archipiélago.
El pedido no surge en el vacío. Milei anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que exploten hidrocarburos en el área de Malvinas sin autorización argentina, anticipó modificaciones legales para ampliar la capacidad punitiva del Estado y ratificó la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego. El principal foco económico es Sea Lion, el gigantesco proyecto petrolero operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, cuya explotación proyectada volvió a transformar el conflicto territorial en una disputa inmediata por recursos estratégicos.
En su intervención, Johnson también vinculó el cambio de clima diplomático con las recientes declaraciones de Donald Trump, quien admitió que Washington está revisando su posición sobre Malvinas. Estados Unidos mantiene históricamente una posición formalmente neutral respecto de la disputa de soberanía, aunque en 1982 el gobierno de Ronald Reagan terminó dando apoyo decisivo al Reino Unido durante la guerra. Trump no anunció todavía una modificación concreta de esa política, pero la sola posibilidad de una revisión fue interpretada por sectores británicos como una señal que obliga a Londres a extremar precauciones.
Johnson reconoció precisamente esa incomodidad. Según sostuvo, Milei habría aprovechado el nuevo escenario internacional para intensificar el reclamo argentino. El dato resulta particularmente significativo porque el ex premier británico conoce bien al Presidente argentino y anteriormente había destacado su admiración por Thatcher. Aquella simpatía política, sin embargo, termina exactamente donde comienza la cuestión territorial: para Johnson, Malvinas sigue siendo una posición británica que debe preservarse incluso mediante una ampliación de su despliegue militar.
Una ocupación sostenida por una estructura militar permanente
El reclamo de nuevos refuerzos tampoco parte de una presencia militar simbólica. El Reino Unido mantiene desde hace décadas una infraestructura permanente en las islas cuyo eje es el Mount Pleasant Complex, construido después de la guerra de 1982. La propia Royal Air Force informa actualmente que allí se encuentran desplegados cuatro cazas Typhoon FGR4, además de un avión cisterna Voyager y un transporte militar Atlas A400M. Londres define oficialmente a las British Forces South Atlantic Islands como una estructura destinada a realizar una “demostración visible” de su soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
El Ministerio de Defensa británico evita informar públicamente la cantidad exacta de efectivos actualmente destinados en el Atlántico Sur alegando razones de seguridad operativa. En marzo de este año, ante una pregunta formal presentada en el Parlamento británico sobre el nivel de fuerzas existente en Mount Pleasant, el gobierno se negó expresamente a proporcionar las cifras. Lo que sí sostiene Londres es que revisa periódicamente el despliegue y que su presencia militar posee, según su interpretación, carácter “defensivo”.
Esa caracterización resulta inevitablemente discutible desde la perspectiva argentina. Para Buenos Aires, las islas forman parte del territorio nacional ocupado ilegalmente por una potencia extranjera desde 1833, mientras que la disputa de soberanía permanece reconocida en el sistema de Naciones Unidas y la Argentina sostiene constitucionalmente que su recuperación debe realizarse respetando el derecho internacional y los intereses de los habitantes. Londres, en cambio, fundamenta su posición en el principio de autodeterminación y en el referéndum celebrado entre los habitantes de las islas en 2013. La existencia de esas posiciones contrapuestas es precisamente la razón por la que Naciones Unidas ha reclamado históricamente negociaciones entre ambos Estados.
El elemento nuevo es que la disputa dejó nuevamente de ser exclusivamente diplomática. La próxima explotación de hidrocarburos convierte al Atlántico Sur en un espacio donde se cruzan soberanía, petróleo, rutas marítimas, proyección antártica y presencia militar. El yacimiento Sea Lion tendría recursos estimados en alrededor de 1.700 millones de barriles, una dimensión suficiente para modificar estructuralmente la economía de las islas y consolidar todavía más la ocupación británica mediante ingresos provenientes de recursos cuya explotación la Argentina considera ilegítima.
El límite de las afinidades ideológicas
La reacción de Johnson deja además una enseñanza política que excede la coyuntura. Durante buena parte de su carrera, Milei subordinó numerosas definiciones internacionales a afinidades ideológicas y personales: su cercanía con Trump, su admiración por Thatcher o su identificación con dirigentes conservadores europeos y británicos fueron presentadas como herramientas capaces de mejorar la inserción argentina. Pero los Estados actúan primordialmente según intereses nacionales, y Malvinas vuelve a ofrecer una demostración difícilmente más gráfica.
Johnson puede elogiar el programa económico de Milei, compartir su discurso contra el Estado y celebrar su admiración por Thatcher. Nada de eso impide que, frente al reclamo argentino, pida más cazas, más soldados y más barcos británicos en territorio cuya soberanía reclama la Argentina. La afinidad partidaria desaparece allí donde Londres considera comprometido un interés estratégico propio.
El episodio también obliga a administrar cuidadosamente el nuevo giro discursivo del Gobierno argentino. Milei aseguró en su cadena nacional que la Argentina no busca una resolución militar y que su estrategia continuará dentro de los canales diplomáticos. La respuesta británica, sin embargo, demuestra cómo cualquier escalada retórica puede ser utilizada por los sectores más duros de Londres para justificar una mayor militarización del Atlántico Sur. Johnson cerró su planteo recuperando una máxima de tradición militar: la paz, sostuvo, exige estar preparado para la guerra.
Para la Argentina, el desafío es exactamente el inverso: fortalecer el reclamo soberano sin entregar argumentos para consolidar la ocupación militar que pretende cuestionar. Eso supone recuperar capacidad diplomática, construir apoyos internacionales, impedir jurídicamente la explotación unilateral de recursos y sostener una política de Estado consistente en el tiempo. Porque la respuesta de Boris Johnson acaba de recordarlo con una claridad brutal: detrás de las sonrisas, los elogios y las coincidencias ideológicas, cuando Londres escucha la palabra Malvinas, responde todavía pensando en términos de poder, recursos y control territorial.
Los senadores peronistas analizan la posibilidad de presentar esta semana un proyecto de «Ficha Sana» para contrarrestar el impulso de los aliados al proyecto de Ficha Limpia, una iniciativa que se frustró el año pasado pero que el gobierno incorporó a la reforma política que empuja para eliminar las PASO.
Como informó LPO, Patricia Bullrich le indicó al fueguino Agustín Coto que convoque para este martes a la comisión de Asuntos Constitucionales con el objetivo de darle tratamiento a la iniciativa oficialista, contemplando las propuestas de los senadores del PRO Martín Göerling y Andrea Cristina y la chubutense Edith Terenzi sobre Ficha Limpia.
Aunque en el peronismo no creen que el gobierno tenga los votos para sancionar la reforma política, un grupo de senadores trabajó con hermetismo en un proyecto para neutralizar la discusión de Ficha Limpia, que consiste en prohibir la postulación de dirigentes políticos que hayan sido sentenciados por el Poder Judicial.
Fuentes parlamentarias comentaron a LPO que la idea de los legisladores liderados por el formoseño José Mayans sería que cualquier candidato que se postule a un cargo electivo tenga que pasar un test psicotécnico. «Si para cualquier trabajo cualquier ciudadano tiene que rendir un examen psicológico, para ser presidente, gobernador, legislador o intendente, también», dicen.
La idea estaría bastante avanzada. Uno de sus impulsores aclaró que se le daría intervención al equipo de psicólogos de la Corte Suprema, mueca o concesión del peronismo al Poder Judicial después de la discusión que se abrió en el bloque de senadores de UP por haber votado el pliego de Pablo Yadarola.
Como sea, Ficha Limpia fue una bandera del PRO, sobre todo de Silvia Lospennato en la Cámara de Diputados, que complicó a Javier ante su base militante. Como el proyecto se había ideado para inhabilitar la candidatura de Cristina Kirchner, los activistas libertarios deseaban con fervor que la iniciativa macrista se convirtiera en ley.
Silvia Lospennato, en Diputados.
Frente a esa postura de sus seguidores, el Presidente sobreactuó su furia contra el kirchnerismo y llegó a decir en un acto en Parque Lezama que «quería presa» a Cristina. Sin embargo, en noviembre de 2024 Martín Menem acordó con la bancada peronista en la Cámara de Diputados dejar sin quórum la sesión en que se le daría media sanción al proyecto de Ficha Limpia, a cambio de continuar como titular del cuerpo. Lospennato lloró en el recinto.
Durante el período de sesiones extraordinarias inmediatamente posterior, los diputados terminaron dándole media sanción a la iniciativa y el tema pasó al Senado, pero el 7 de mayo de 2025, el día de Evita, los misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Omar Arce terminaron volteando el proyecto junto a la oposición, después de una negociación que habría incluido gestiones de Sergio Massa y Santiago Caputo con Carlos Rovira.
Ahora, los aliados del gobierno vuelven a la carga con la misma idea, pese a que Cristina cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111. El interbloque de José Mayans planea desactivar la jugada con un proyecto que desafía a Milei.
La reconversión del Hogar Municipal La Esperanza ya comenzó, los adultos mayores residentes fueron trasladados al Hogar Juan Pablo II, en la Esperanza ya se empezó a recibir adultas mayores, aunque estará dispuesto para mujeres de cualquier edad. Organizaciones y agrupaciones que estaban en contra de la decisión realizaron un abrazo simbólico para evitar el…
Este programa, que hicimos hace algunos meses y se sube a La Tapa ahora, está dedicado a jugar un poco con la historia del roc en diferentes países (Holanda, Australia, Perú). Pero empieza con uno de esos ridículos mensajes tuiteados de Macri, hecho a fin del año pasado con un teléfono desde el sur, en…
Los abogados de Cristina Kirchner convocaron a una conferencia de prensa para este martes en el que anunciarán novedades en la resolución de la ONU contra su prohibición de ser candidata.
«Son novedades muy positivas», dijeron a LPO allegados a los nuevos abogados de Cristina, que llevaron el caso al Comité de Derechos Humanos de la ONU. Los letrados dijeron que en octubre ese órgano podría aceptar el reclamo y se entusiasman con una recomendación del organismo internacional a favor de la ex presidenta.
La defensa de Cristina en el plano internacional está integrada por Javier Borrego, ex juez del Supremo Tribunal de España y el brasileño Rafael Valim, ex abogado de Lula y especialista en Lawfare, que se sumaron al penalista Carlos Beraldi.
En los tribunales argentinos repiten que un pronunciamiento del Comité de la ONU no tiene ninguna validez legal y que hay doctrina de la Corte Suprema que niega que exista una cuarta instancia internacional contra fallos locales.
Por más que no tenga validez legal, el kirchnerismo quiere usar el pronunciamiento de la ONU para lanzar la candidatura de Cristina y, como anticipó LPO en exclusiva, espera hacerlo el 17 de octubre. La elección del Día de la Lealtad Peronista es un mensaje directo a Axel Kicillof.
Como se reveló en el podcast A Sangre Fría de LPO, cerca de Cristina y en distintos sectores del peronismo están trabajando para unirse en una candidatura contra el gobernador bonaerense.