La debacle del Parque de la Innovación: más cerca de ser un gran baldío que del Silicon Valley porteño

La debacle del Parque de la Innovación: más cerca de ser un gran baldío que del Silicon Valley porteño

 

El Parque de la Innovación sigue sin arrancar. A pesar de los anuncios, el predio de Núñez se parece más a un enorme baldío que al Silicon Valley que promocionaba la Ciudad allá por 2019. Con un agravante: los cientos de incautos que compraron en pozo viviendas de lujo a precios de lo mejor de Palermo y pasan los años y lo único que crece es el pasto.

«Es un páramo, no hay nada», reconoció a LPO un funcionario porteño. El parque fue una de las grandes apuestas de Horacio Rodríguez Larreta, pero hasta ahora no hubo avances y solo se construyeron un edificio público y la Ciudad instaló dos gazebos.

Poca gente circula por el lugar. «Un entorno flexible y estimulante», dice un cartel que perdió casi todo su color y gran parte de su pintura. Es el anuncio del edificio perteneciente a una universidad. Otro centro de estudios también promete sede, aunque detrás de las chapas verde solo haya pastizales de más de un metro de altura.

Las universidades de la elite tecnológica argentina como la Di Tella o el ITBA, promocionaban sedes de lujo con estudios de arquitectura de vanguardia. Hasta los carteles de despintaron.

Jorge Macri quiere lanzar un trambus eléctrico que vaya desde Ciudad Universitaria a Retiro

«La Ciudad iba a ocuparse de la remediación del suelo, pero al final le quedó a los privados. Está muy caro construir, todo viene muy lento. Y las universidades no tienen un peso», explicó a LPO un peso pesado del desarrollo inmobiliario porteño.

La Ciudad iba a ocuparse de la remediación del suelo, pero al final le quedó a los privados. Está muy caro construir, todo viene muy lento. Y las universidades no tienen un peso.

«En su momento se dijo que el estadio de River iba a trasladarse al otro lado de la avenida Cantilo, para sacarlo de ejido urbano, pero al final en ese terreno el club decidió armar un centro de entrenamiento para el plantel profesional. Entonces, la gente sabe que como sigue el estadio donde está, mudarse a Nuñez es complejo, cuando juega River no podes entrar ni salir del barrio», explicó a LPO un desarrollador.

Cerca de Lugones se ve algo de humo. Es el típico asado de los viernes que sale de dos de los terrenos que tienen alguna actividad, pero ningún avance que permita ilusionarse con un edificio terminado en poco tiempo.

En el edificio público del Parque funciona un centro Tumo y de allí salen algunos grupos de estudiantes. El Tumo es la principal apuesta educativa de Jorge Macri. En ese lugar también están las oficinas del Ente Público No Estatal Parque de Innovación que tiene a Yamil Santoro como CEO.

El supuesto desarrollo del Parque de la Innovación está a cargo del ex legislador Yamir Santoro, que tiene un presupuesto asignado de 1.100 millones. Por ahora, la única actividad de «innovación» conocida es el alquiler de las oficinas y los gazebos para eventos.

El ex legislador controla un presupuesto de 1.151.105.259 pesos para «coordinar, impulsar, y dar desarrollo» al Parque de la Innovación «como centro urbano que potencie la ciencia y la tecnología, la generación, atracción y desarrollo de la innovación, del conocimiento y del talento», según se explica en el presupuesto porteño.

Desde la administración del Parque se negaron a responder preguntas, pero este sitio pudo averiguar que el ente recauda dinero con el alquiler de oficinas y de gazebos para eventos.

El panorama parece complejo: el predio de la UTN que limita con los gazebos que se alquilan para eventos es un baldío de bolsas de consorcio negras y basura suelta. Los emprendimientos de viviendas están vacíos. Es comprensible, la zona no es demasiado atractiva por la noche.

En el gobierno de Jorge Macri hay bronca por la «pesada herencia». Dicen que Larreta apuró a empresas como Sancor Seguros para que invirtieran en el Parque, pero que nunca hubo interés real en el desarrollo.

También hablan de una promesa incumplida de mudar el Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti a un predio vecino, una idea que bien podría haber sido de Victor Lustig, el hombre que vendió la Torre Eiffel.

Uno de los grandes inconvenientes del espacio es la falta de conectividad. Llegar y salir de Núñez es muy complicado. El gobierno porteño proyectó un trambús hasta Ciudad Universitaria, pero aún no está en funcionamiento. Lo que sí funciona es un pequeño colectivo eléctrico que recorre el predio fantasma, en medio de pastizales.

«La gestión anterior loteó los negocios, pero no planificó nada. No hubo ningún interés en desarrollar la zona», explicaron desde Parque Patricios. 

Pero, el gobierno porteño sí realizó una fuerte inversión en crear el parque, abrir las calles internas y hasta una extraña escultura pasarela fuente en el centro. Un esfuerzo presupuestario que continúa ahora con la obra de la ampliación de la avenida Campos Salles y la adecuación del Cenard.

La gestión anterior loteó los negocios, pero no planificó nada. No hubo ningún interés en desarrollar la zona.

«No tiene mucho sentido la plata que se están gastando ahí, deberían destinar esos fondos a desarrollar otras zonas de la ciudad», afirmó a LPO un desarrollador que agradece cada día no haberse subido al proyecto.

Hasta ahora la única obra que parece avanzar es el megacomplejo de lujo Udaondo de los Werthein, que promete tres torres y un hotel, que en rigor está fuera del parque, sobre la avenida Libertador.

La obra de la ampliación de la avenida Campos Salles.

 

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • EL PANAMERICANO DE JUDO SE VIVE EN LA TAPA

    El reginense Miguel Corsi, competirá en el panamericano de judo para veteranos durante el 18 y 19 de agosto en el mismísimo Centro Nacional de Alto Rendimiento (Cenard) y no sólo nos representará a nosotros, los oriundos de Villa Regina, sino también a Río Negro, la Patagonia y toda la Argentina. El judoca de Villa…

    Difunde esta nota
  • ¡El regalo para las fiestas encontralo en la Feria ReEmprender!

    Este sábado y domingo a partir de las 19 horas tendrá lugar la Feria ReEmprender especial Navidad. En la Plaza Primeros Pobladores se podrá encontrar la mejor opción para regalar en estas fiestas de la mano de artesanos y emprendedores reginenses. Además acompañará la música de distintos artistas para disfrutar de este espacio. ¡Te esperamos!…

    Difunde esta nota
  • |

    «No hay más secundario»: empresas de colectivos descargan la crisis sobre los estudiantes y ponen en jaque un derecho conquistado

     

    La escena se repite cada vez con más frecuencia y expone una realidad alarmante. Este mediodía, estudiantes que intentaban viajar con el boleto estudiantil secundario en la línea 8 recibieron una respuesta tan contundente como preocupante: «No hay más secundario», les dijo el chofer del interno 722. A partir de allí, los jóvenes quedaron ante una disyuntiva imposible: pagar una tarifa que muchos no pueden afrontar o descender de la unidad y perder la posibilidad de llegar a la escuela o retornar a sus hogares.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    El episodio no aparece como un hecho aislado. Según denuncian usuarios y familias, situaciones similares comienzan a multiplicarse en distintas líneas de transporte, en un contexto marcado por el aumento permanente de los combustibles, la crisis financiera que atraviesa el sector y la reducción de la asistencia estatal. Sin embargo, detrás de cada estudiante obligado a pagar o a bajarse de un colectivo existe una pregunta de fondo: ¿quién debe garantizar el acceso a la educación, las empresas privadas o el Estado?

    Cuando la crisis la pagan los estudiantes

    El boleto estudiantil no es un beneficio comercial ni una concesión graciosa de las empresas. Se trata de una herramienta destinada a garantizar el acceso a la educación pública, evitando que el costo del transporte se transforme en una barrera para miles de familias trabajadoras.

    Cuando una empresa decide desconocer ese derecho o limitar su aplicación, el impacto no recae sobre balances empresariales ni sobre funcionarios. Lo sufren directamente los estudiantes. Cada viaje que deja de estar cubierto implica un gasto adicional para hogares que ya enfrentan aumentos constantes en alimentos, tarifas, alquileres y servicios.

    La consecuencia es tan sencilla como brutal: estudiar se vuelve más caro. Y cuando la educación pública comienza a incorporar costos que antes estaban garantizados por políticas estatales, quienes terminan pagando son los sectores populares.

    La situación remite inevitablemente a una larga historia de luchas estudiantiles. El reclamo por el boleto estudiantil forma parte de una tradición de organización juvenil que tuvo uno de sus capítulos más trágicos durante la dictadura con la recordada Noche de los Lápices, cuando estudiantes secundarios fueron secuestrados, torturados y desaparecidos tras participar, entre otras reivindicaciones, de la defensa de ese derecho. Por eso, cada retroceso en esta materia tiene una carga simbólica que trasciende la discusión económica.

    El Estado se corre y los derechos quedan a merced de privados

    La situación también expone una tendencia cada vez más visible durante la gestión de Milei: la retirada del Estado de áreas sensibles y la transferencia de responsabilidades públicas hacia actores privados.

    Desde NLI ya habíamos advertido sobre este fenómeno el pasado 26 de mayo, cuando se conoció la eliminación de compensaciones para los pasajes gratuitos de personas con discapacidad, en una decisión que no tuvo la trascendencia necesaria ni la dimensión esperada, oculta tras el mando de discusiones internas o Declaracines Juradas no presentadas. En aquel caso, el Gobierno dejó de financiar una política pública y trasladó la carga económica a las empresas, convirtiéndolas de hecho en administradoras de un derecho que debería estar garantizado por el Estado.

    Ahora el mecanismo parece repetirse. Mientras el transporte enfrenta aumentos de costos y problemas de financiamiento, los controles estatales brillan por su ausencia y los usuarios quedan atrapados en el medio. En lugar de garantizar el cumplimiento efectivo de los derechos adquiridos, el Gobierno parece optar por correrse y dejar que cada empresa resuelva la situación como considere conveniente.

    El resultado es previsible: cuando los números no cierran, quienes primero sufren las consecuencias son los sectores más vulnerables.

    Un nuevo golpe contra la educación pública

    La negativa a reconocer el boleto estudiantil no puede analizarse únicamente como un conflicto de transporte. También constituye un nuevo capítulo en el deterioro de las condiciones de acceso a la educación pública.

    Durante los últimos meses, estudiantes, docentes y universidades protagonizaron múltiples reclamos frente a recortes presupuestarios, pérdida salarial y reducción de programas de asistencia. Ahora, a ese escenario se suma la incertidumbre sobre una herramienta fundamental para que miles de jóvenes puedan asistir a clases.

    Detrás de cada estudiante obligado a pagar un pasaje que antes estaba cubierto existe una definición política. Porque cuando el Estado abandona su rol de garante y permite que derechos básicos queden sujetos a la capacidad económica de empresas privadas, lo que está en discusión ya no es solamente una tarifa de colectivo. Lo que está en juego es la igualdad de oportunidades.

    Y una vez más, quienes terminan soportando el peso del ajuste son aquellos que menos tienen y más necesitan de la presencia estatal para ejercer derechos que deberían estar fuera de cualquier discusión.

     

    Difunde esta nota
  • 31.000 personas gestionaron su permiso de circulación provincial

    Un total de 31.457 rionegrinas y rionegrinos exceptuados del cumplimiento del aislamiento obligatorio obtuvieron su permiso de circulación a través de la aplicación digital lanzada por el Gobierno de Río Negro. El permiso tiene validez dentro del territorio provincial y será un complemento al Certificado Habilitante de la Nación. En los últimos días se lanzó…

    Difunde esta nota