|

JUNTOS GANÓ REGINA OTRA VEZ

Villa Regina tiene nuevo intendente y asumirá el 10 de diciembre, Marcelo Orazi consiguió casi el 55% de los votos, pero el «dato» fue que lo hizo como cabeza de dos listas diferentes. Poco tiempo antes de las elecciones la Cámara Nacional Electoral aprobó que Orazi, candidato de Juntos también encabece la lista de la Alianza Somos Villa Regina.

JSRN vuelve a ganar en Villa Regina como en 2015, el partido provincial se afianza en la perla del valle luego de otra buena movida política, cuando el peronismo hizo estragos en casi todo el país, en Regina se quedó corto inclusive con un buen número de electores.

La jugada ganadora asume al menos dos autores materiales, el gobernador saliente Alberto Weretilneck y el concejal Carly Rodriguez. El equipo del ahora Senador captó el mensaje de los anteriores comicios reginenses y supo entender que en este caso la unión hacía la fuerza, y el concejal (mantuvo su banca en el CD) fue quien cedió su espacio como cabeza de lista bancando el destrato y las duras críticas de algunos de los suyos, ya que luego de ir a internas con Mónica Aón aceptó ser parte de la jugada política para lograr el cometido de cambiar el color de la próxima gestión municipal reginense.

El peronismo reginense mantiene una base de 7.100 votos durante las últimas seis elecciones, de hecho el candidato Máximo Daga obtuvo casi el 40% del total de votos, elevó ese número a 7.803, porcentaje que no es para menospreciar. Sin embargo, la jugada de JSRN habilitada por la Cámara Electoral Nacional, permitió la sumatoria de ambas listas lo que llevó al sorpresivo candidato de Juntos a acceder a los próximos 4 años de mandato al frente del ejecutivo municipal.

Del total (55%) que llevó a Orazi a la intendencia, el 34% del total de votos (6.876) fue para JSRN, el partido provincial se ha vuelto a instalar en nuestra ciudad con Marcela Ávila como principal motor local ahora con banca en la legislatura provincial. Casi el 20% fue de la Alianza Somos Regina, con base en la UCR reginense. El partido histórico rojiblanco que sostiene estas alianzas consiguió un poco más de su promedio clásico de 3.000, fueron 3.924 votos.

Votó en nuestra ciudad el 73% de los inscriptos en el padrón, casi un 10% más de las últimas elecciones excepcionales de 2018.
Aunque se puede pensar que lo determinante para ese ascenso cuantitativo fue haber ligado los comicios nacionales con los locales.

>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

CONCEJO DELIBERANTE, EL PENAL FINAL LO PATEA LA ALIANZA SOMOS REGINA

El Concejo Deliberante, nuevamente sin participación del Partido Obrero, movió solo una banca que viró del peronismo a «cambiemos«. De este modo cuatro espacios representan al nuevo oficialismo, otros cuatro al gobierno saliente y dos a la alianza Somos Regina, coparticipe del triunfo de Juntos.

Al ser una cantidad par de ediles (10) la importancia del presidente, con voto doble, recobra un valor primordial. ¿cómo se define el presidente del CD?

El Art 20 de la Carta Orgánica dice que en una sesión preparatoria presidida por el Concejal de mayor edad «se elegirán las autoridades del Concejo: Presidente, Vicepresidente 1º y Vicepresidente 2º, los cuales durarán cuatro (4) años en el ejercicio de dicho cargo…». El Art 21 explica que «Los candidatos que no resultaren electos, serán suplentes natos en primer término». En el Art 22 aclara que «Habiendo paridad de votos para la designación de autoridades del Concejo, prevalecerán los candidatos con mayoría de votos en la elección municipal»… Nuevamente la Alianza Somos Regina define la serie, sus dos votos pueden lograr la mayoría en el CD de un partido o el otro.

En una formalidad donde todos los ediles levanten la mano por su candidato a presidente, Martin Vesprini del Frente de Todos sería el presidente. De no temblarle el pulso al partido provincial, cristalizando los dos votos de la Alianza, Edgardo Vega debería ser el presidente del CD durante el mandato de Marcelo Orazi, esto le permitiría al oficialismo controlar la decisiones dentro de un espacio tan importante como lo es el Concejo.
¿Se atreverá a romper formalidades?

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Ucrania: una paz que avanza a la fuerza

     

    En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).

    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

    Difunde esta nota
  • Las Fuerzas del Cielo se entusiasman con el abrazo de Milei a Santiago Caputo en el balcón: «Vamos a estar en las listas»

     

    El abrazo que Javier Milei le dio a Santiago Caputo en el balcón de la Rosada fue interpretado por Las Fuerzas del Cielo como un gesto deliberado del presidente a ese sector para las listas del año que viene.

    El gesto confirma el buen momento del asesor estrella con Milei, que decidió mantenerlo a salvo en la cima del poder libertario pese a la interna que tiene con Karina Milei y los Menem.

    Caputo tuvo que sobrevivir dos momentos claves contra el avance de Karina. El primero fue luego de las elecciones de octubre del año pasado, cuando se impuso la estrategia de la hermana del presidente y La Libertad Avanza triunfó en todo el país. 

    Se especulaba entonces o bien con una salida de Caputo del gobierno o al menos con un avance de Karina sobre las áreas calientes que controla el líder de Las Fuerzas del Cielo, como la SIDE, ARCA e YPF.

    El otro momento fue la designación de Juan Bautista Mahiques en el ministerio de Justicia que, junto a la salida del caputista Sebastián Amerio de esa cartera, hacía suponer una nueva embestida del ala karinista.

    Pero fue entonces cuando Milei acentuó su relación personal con Caputo y no sólo le mantuvo todos los cargos, sino que le volvió a dar el rol de consultor permanente, si bien las decisiones políticas recaen en Karina.

    El propio Caputo subió una imagen artística del abrazo en el balcón, que fue viralizado por las milicias digitales de Las Fuerzas del Cielo. 

    El entusiasmo no se queda en el gesto: los caputistas interpretan que van a tener los lugares en las listas que Karina, los Menem y Sebastián Pareja les negaron en 2025.

    «Nos necesitan adentro porque si no, no llegamos», advirtieron ante LPO en Las Fuerzas del Cielo. 

    9/7/2026 pic.twitter.com/46N3qy2gOU

    — Santi C. (@slcaputo) July 9, 2026

     

    Difunde esta nota
  • Por medidas sanitarias, habrá modificaciones en LIMUFI

    A partir de las medidas sanitarias vigentes en Villa Regina, la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informa que se implementarán modificaciones en la Liga Municipal de Fútbol Infantil (LIMUFI). En ese sentido, se determinó que los partidos se disputarán cada 15 días cada categoría, lo que significa que el próximo fin…

    Difunde esta nota
  • |

    REGINA ESTARÁ PRESENTE EN EL ENCUENTRO PROVINCIAL DE GÉNERO Y DIVERSIDAD

    Referentes de las áreas de género municipales, provinciales y nacionales se reunirán el próximo 7 y 8 de abril en Las Grutas en el Encuentro Provincial de Género y Diversidad de Río Negro, Parra y Nievas disertarán en la 1ra jornada. La actividad de doble jornada, será histórica en la provincia y contará con paneles…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta