¿INOCENTE?: HASTA QUE SE DEMUESTRE QUE SEA POLÍTICO/A.

Una de las tantas estrategias que tienen los partidos y sus candidatos/as es sacar a la luz la cantidad de causas en trámite, o finalizadas que tienen cada uno/a de sus rivales. En el medio, la prensa aprovecha y utiliza estos datos para transmitirlos de una manera muy distorsionada, generando así en la ciudadanía una situación de bronca, indignación y desinformación a la vez.

Es muy difícil tratar de explicar en pocos minutos, en un programa o en una nota, causas tan complejas en las que suelen revestir la calidad de “imputados/as” dichos candidatos/as. Una causa implica muchas aristas: lenguaje muy técnico, se muestran cuestiones procesales, de derecho, resoluciones, sentencias, etc. Cuestiones que, si no se aclaran de la mejor manera, se produce una total desinformación, generando así un criterio demasiado subjetivo que es absorbido por los receptores de esa información.

También es cierto que el conocimiento de ciertas cuestiones “de derecho”, son desconocidas por gran parte de la ciudadanía (los motivos son varios, pero no es su culpa), entre estas cuestiones encontramos derechos que están reconocidos por nuestra Constitución Nacional, los Tratados Internacionales y las Constituciones Provinciales. Uno de estos derechos es la presunción de inocencia, ésta “constituye la máxima garantía constitucional del imputado, que permite a toda persona conservar el estado de “no autor del delito” en tanto no se expida una resolución judicial firme; por lo tanto toda persona es inocente, y así debe ser tratada, mientras no se declare en juicio su culpabilidad”. A su vez “el imputado no tiene que construir su inocencia y no debe ser tratado como culpable”.

Más claro todavía lo dice la Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 11: “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa”.

Todo esto viene a colación por el hecho de que hay algunos/as que piensan que gran parte de la sociedad considera que el simple motivo de estar involucrado en una causa, y más si se trata de delitos como corrupción, implica la inmediata culpabilidad de la persona, y ante esto tenemos que preguntarnos:

¿El/la candidato/a, pierde legitimidad así?; ¿El pueblo se deja influir tan fácilmente por una noticia mal informada?

Estas dos preguntas a manera de reflexión quiero que se tengan en cuenta como un llamado de atención hacia los grandes medios y hacia los/las candidatos/as que subestiman la capacidad, la inteligencia y el poder de decisión que tienen nuestras sociedades. Pensar que las personas no simpatizan con un/a candidato/a por el gran número de causas que pueda tener sería un error grave, a su vez, como sociedad deberíamos plantearnos qué tipo de información es la que realmente debemos tener en cuenta a la hora de decidir y no caer en esa jugarreta en la que quieren que caigamos tanto los medios, como los candidatos/as, que pareciera que la única plataforma ideológica es “tirar basura” a su contrincante.

La gente necesita saber cuál será su presente y futuro económico, cómo se van a educar a los niños, niñas y adolescentes, cómo serán las jubilaciones de los adultos mayores, cómo erradicar la pobreza y generar igualdad económica, cómo será la salud del presente y la del futuro, cómo dar una calidad de vida digna y adecuada para todas las personas, etc.

    

Ya es momento de sacar de nuestra consciencia colectiva este jueguito periodístico y política barata que lo único que genera es correr el foco de lo que realmente importa.  

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • EL FENÓMENO POKÉMON, DE LA CONCEPCIÓN A LA EVOLUCIÓN

    Al momento de armar este contenido, viendo la saga de Pokémon y su evolución, no pude evitar compararlo con los cambios que han sufrido otras de las sagas mas emblemáticas de Nintendo. Pokémon da mucho que escribir por eso lo voy a armar en tres partes, como las opciones al momento de elegir un personaje….

    Difunde esta nota
  • La Sociedad de la Nieve: una pelicula de Netflix para ver en el Cine

    «La Sociedad de la Nieve» dirigida por J.A. Bayona se ha convertido en la película más vista en Netflix debido a su excepcional calidad. La intensidad emocional, la representación cruda de la realidad, el brillante guion, los personajes memorables y la dirección impactante destacan en esta joya cinematográfica, la cual ha revolucionado el éxito en Netflix.

    Difunde esta nota
  • |

    AGENDA CULTURAL

    Te acercamos una nueva AGENDA CULTURAL para este fin de semana El Cine Teatro Círculo Italiano te ofrece las siguientes películas: Este sábado #bellytime en sala uno de La Hormiga Circular. Desde 21 hs, se podrá disfrutar este workshop El sábado Dr. Funkenstein va a estar tocando en Monkey (Ing. Huergo) a partir de las 00hs Domingo a las…

    Difunde esta nota
  • |

    Los mayas no desaparecieron: la historia que estamos obligados a reescribir

     

    Durante décadas, la explicación dominante combinó crisis climáticas, guerras internas y agotamiento de recursos para justificar un supuesto abandono total de las grandes ciudades.

    Por Alcides Blanco para NLI

    La antigua ciudad maya de Tikal albergaba millones de habitantes en redes urbanas densamente conectadas.
    Imagen: pxhidalgo/Depositphotos/IMAGO

    Durante más de un siglo, manuales escolares, documentales y discursos académicos repitieron una idea casi apocalíptica: la civilización maya colapsó y desapareció misteriosamente en la selva. Sin embargo, un reciente y exhaustivo artículo publicado por The Guardian propone algo mucho más inquietante para la historia tradicional: casi todo lo que creíamos saber sobre los mayas está equivocado.

    Lejos del relato romántico de ciudades devoradas por la vegetación y pueblos extinguidos por causas desconocidas, la nueva evidencia arqueológica obliga a revisar de raíz la narrativa del “colapso”.

    Una civilización mucho más poblada y compleja

    Las investigaciones recientes, impulsadas por tecnologías como el escaneo láser LiDAR, revelan que las tierras bajas mayas no eran espacios marginales con algunos centros ceremoniales aislados. Por el contrario, se trataba de un territorio intensamente urbanizado, con redes de caminos elevados, terrazas agrícolas, reservorios de agua y sistemas de planificación territorial de enorme sofisticación.

    El artículo de The Guardian destaca que las estimaciones actuales sugieren que la población pudo haber alcanzado cifras cercanas a los 15 o 16 millones de habitantes durante el período clásico, una magnitud comparable con varias regiones densamente pobladas de Eurasia en la misma época. Esto cambia radicalmente la percepción de los mayas como una sociedad dispersa o limitada demográficamente.

    Investigadores como Francisco Estrada-Belli sostienen que el enfoque tradicional puso demasiado énfasis en la idea del derrumbe súbito, cuando en realidad lo que ocurrió fue un proceso complejo de transformación política, reconfiguración territorial y adaptación ambiental.

    No hubo “fin del mundo” maya. Hubo reacomodamientos.

    El mito del colapso y la mirada colonial

    Durante décadas, la explicación dominante combinó crisis climáticas, guerras internas y agotamiento de recursos para justificar un supuesto abandono total de las grandes ciudades. Sin embargo, la nueva evidencia muestra que muchas comunidades continuaron activas, que hubo desplazamientos hacia otras regiones y que la cultura maya jamás dejó de existir.

    El problema no fue solo arqueológico, sino también ideológico. La narrativa del colapso encajaba cómodamente en una visión colonial que veía a las civilizaciones indígenas como frágiles, autodestructivas o incapaces de sostener estructuras complejas en el largo plazo.

    El artículo de The Guardian subraya que millones de mayas viven hoy en México, Guatemala y Belice, hablan sus lenguas originarias y mantienen tradiciones culturales vivas. Es decir: no estamos hablando de una civilización desaparecida, sino de un pueblo históricamente invisibilizado.

    La política contemporánea también entra en juego. Dirigentes indígenas como Sonia Gutiérrez plantean que la revisión histórica no es un mero debate académico, sino una cuestión de reconocimiento, derechos y memoria.

    Yaxhá en la cuenca del Petén, Guatemala.
    Fotografía: Marcus Haraldsson

    Adaptación, no apocalipsis

    Las nuevas investigaciones muestran que los mayas desarrollaron sistemas agrícolas intensivos, manejo sofisticado del agua y estrategias de resiliencia frente a sequías prolongadas. En lugar de una caída instantánea, lo que se observa es una transición: algunas grandes ciudades perdieron centralidad, pero otras regiones ganaron protagonismo.

    Esto obliga a revisar la idea misma de “colapso”. ¿Fue un derrumbe total o una transformación estructural? ¿Estamos proyectando sobre el pasado categorías modernas que no se ajustan a las dinámicas antiguas?

    La historia maya, lejos de cerrarse, se abre. Y lo que emerge es una civilización profundamente adaptable, con estructuras políticas cambiantes y una continuidad cultural que llega hasta nuestros días.

    Reescribir la historia no es un gesto menor. Implica aceptar que la arqueología del siglo XX pudo haber estado atravesada por prejuicios, limitaciones tecnológicas y marcos teóricos hoy superados.

    Y también implica algo más incómodo: reconocer que la civilización maya no fracasó. Simplemente no encajaba en el relato que Occidente quería contar.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta