¿Indemnización segura? Ahora depende de cómo le vaya a los fondos de inversión

La CNV impulsa una reforma laboral histórica: las indemnizaciones por despido se convierten en instrumentos financieros

La Comisión Nacional de Valores (CNV) publicó hoy la Resolución 1066/25, que introduce un cambio radical en el régimen de indemnizaciones por despido en Argentina. La medida, implementada sin debate en el Congreso ni participación de los sindicatos, transforma el pago tradicional en un producto del mercado de capitales, generando críticas por el traslado de riesgos a los trabajadores.

¿Qué son los «Fondos de Cese Laboral»?

La resolución crea un nuevo instrumento financiero: los «Fondos de Cese Laboral», estructurados como Fondos Comunes de Inversión (FCI) o Fideicomisos Financieros. Estos fondos serán administrados por entidades privadas (fiduciarias, gerentes de inversión) y controlados por la CNV, pero sin garantía estatal de que el monto acumulado cubra el monto de un despido.

  • ¿Quién aporta? El empleador.
  • ¿Quién asume el riesgo? El trabajador. Si el fondo pierde valor por inflación, devaluación o mala gestión, no hay obligación del empleador de cubrir la diferencia.
  • ¿Reemplaza la indemnización actual? Sí. En lugar de recibir un cálculo basado en la antigüedad (art. 245 de la Ley de Contrato de Trabajo), el empleado recibirá solo lo acumulado en el fondo, sin importar si trabajó 1 año o 10.

Financierización de los derechos laborales

La reforma convierte la relación laboral, históricamente protegida por el derecho, en una relación financiera. El trabajador pasa de ser sujeto de derechos a un «inversor forzado», sin control sobre el capital que debería resguardar su estabilidad.

Aunque el gobierno afirma que el sistema será voluntario (a través de convenios colectivos), expertos advierten que en contextos de precarización, alta rotación y sindicatos débiles, la «opción» se vuelve una imposición.

  • Fondos de Cese Laboral: Las indemnizaciones se constituirán como fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros.
  • Aportes patronales: Los empleadores depositarán montos periódicos, pero no garantizan el valor final de la indemnización.
  • Riesgo para el trabajador: El monto a recibir dependerá del rendimiento financiero del fondo, expuesto a inflación, devaluación o pérdidas.

Principales diferencias con el sistema actual

Sistema tradicionalNuevo sistemaCálculo Proporcional a antigüedad y salario Según rendimiento del fondo Garantías Obligación directa del empleador Sin respaldo estatal Protección Ajuste por inflación judicial Depende del mercado

Principales diferencias con el sistema actual

Sistema tradicionalNuevo sistemaCálculo Proporcional a antigüedad y salario Según rendimiento del fondo Garantías Obligación directa del empleador Sin respaldo estatal Protección Ajuste por inflación judicial Depende del mercado

Falta de debate y comparación internacional

El proceso de consulta de la CNV duró 15 días hábiles, fue no vinculante y sin devolución institucional, lo que para muchos fue una «puesta en escena» para legitimar una decisión ya tomada.

En países como Austria, Italia o Chile existen mecanismos de ahorro para ceses laborales, pero nunca como reemplazo de la indemnización por despido sin causa. En Argentina, un sistema similar rige en la construcción, pero fue diseñado para un sector de alta rotación y con aportes patronales del 12% y 8%, no como modelo general.

Más litigios y menos poder sindical

Lejos de terminar con la «industria del juicio», la medida podría multiplicar los conflictos judiciales por:

  • Pérdidas de los fondos.
  • Vacíos legales.
  • Demandas por inconstitucionalidad.
  • Diferencias en liquidaciones.

Además, debilita la negociación sindical, ya que el despido ya no requiere acuerdo: solo la transferencia del saldo acumulado en el fondo.

El empleo estable, en riesgo

Con esta reforma, la estabilidad laboral queda supeditada a la lógica financiera, la responsabilidad del empleador se traslada a un producto bancario, y el derecho laboral se reduce a un sistema «voluntario» que, en la práctica, podría ser obligatorio.

Enlace CNV

#Indemnizaciones #CNV #Despidos #ReformaLaboral


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  • Juez le advirtió a De Loredo que no se meta en la pelea por Córdoba Capital: «Ahí voy yo»

     

    Hay algo que Rodrigo de Loredo no le dijo a Lule Menem en el encuentro que mantuvieron hace un par de semanas a solas en Casa Rosada. Lo que el radical le ocultó al armador de Javier Milei es que piensa que la imagen del presidente en Córdoba seguirá cayendo y que el libertario estará obligado a negociar con él la candidatura del rival del peronista Martín Llaryora.

    Esto sí se lo comentó en un café mano a mano a Luis Juez, en un reencuentro entre ambos después de varios meses de frío.

    No obstante, lo curioso fue lo que vino después. «Rodrigo le dijo a Juez que Milei no llegará bien para imponer la candidatura de Bornoroni y que estará obligado a negociar con el radicalismo y con él. Ahí Juez le dijo lo que todo el mundo sabe: si Milei no llega, ese acuerdo lo va a hacer con el peronismo, no con Rodrigo», dijo una fuente al tanto de la charla.

    Sin embargo, lo más jugoso fue lo que vino después. Porque frente a ese escenario, De Loredo intentó salir por la tangente y ratificar su candidatura a intendente para suceder a Daniel Passerini y la respuesta de Juez fue contundente: «no, ahí el candidato voy a ser yo».

    Imputan al vice de Juez por sobrefacturar 1400 millones en el Pami 

    Lo que siguió fueron rumores de invitación a un asado que se concretó -una vez más- entre el juecismo y Bornoroni, pero al que De Loredo dicen que no fue invitado. Mientras que, del lado del radical, sostienen que no asistió por una cuestión de viaje y agenda.

    Rodrigo le dijo a Juez que Milei no llegará bien para imponer la candidatura de Bornoroni y que estará obligado a negociar con el radicalismo y con él. 

    De manera tal que el armado opositor con el que se ilusionan algunos todavía no maceró. Le falta. Incluso lo reconocen funcionarios con despacho en Casa Rosada como Lule Menem o Diego Santilli, que reciben a todos, tantean las cartas y tienen en carpeta el otro ofrecimiento del PJ cordobesista: la candidatura de un peronista que salga de un acuerdo entre los gobernadores y quiebre el voto de Axel Kicillof.

    Los libertarios cercanos a Karina en Buenos Aires reconocen que van a esperar hasta el verano y allí definirán si van por el plan A que es con Bornoroni encabezando la fórmula provincial o si cuidan al diputado cordobés para la segunda mitad del 2027. Porque, se sabe, en Córdoba la elección a gobernador se definirá en el primer cuatrimestre del año próximo.

    Lule Menem le dijo a De Loredo que están abiertos a alguna conversación para que se sume, pero que no van a resignar la candidatura de Bornoroni. Situación que incomoda al radical porque el vínculo entre él y el libertario se rige por la desconfianza.

    Lule Menem le dijo a De Loredo que están abiertos a alguna conversación para que se sume, pero que no van a resignar la candidatura de Bornoroni. 

    Más aún cuando algunos le avisaron al jefe del bloque oficialista en la Cámara baja que, después de la reunión de De Loredo con Lule, hace pocos días el radical volvió a hablar con el macrismo puro. Entre ellos, con el funcionario porteño, Valentín Díaz Gilligan, cercano al macrista Fernando de Andreis.

    La noticia del reencuentro entre De Loredo y Juez disparó sensaciones divididas entre los que creen probable el gran acuerdo opositor para derrotar a Llaryora en el 2027; y los que aún se muestran escépticos de la unidad en el frente. Pero, sobre todo, dejó en evidencia que la sucesión de Passerini, parece apetecible para el arco opositor.

     

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    El cuento del pendrive: Adorni, Pinocho y la mentira que terminó escribiéndose sola

     

    Copete

    La historia de Manuel Adorni ya no se parece solamente a una investigación patrimonial. Se parece, sobre todo, a un cuento. Un muñeco de madera que aseguraba decir siempre la verdad, un Gepetto dispuesto a defenderlo contra cualquier evidencia, un misterioso pendrive convertido en cofre del tesoro y una enorme ballena esperando al final del camino. La diferencia es que Carlo Collodi escribía ficción. La política argentina, a veces, parece empeñada en superarla.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    Hay una razón por la que Pinocho sigue siendo uno de los personajes más universales de la literatura. Su historia no habla simplemente de un niño de madera que miente, sino de la imposibilidad de sostener una mentira indefinidamente. Cada engaño deja una marca visible. Cada intento de explicar una contradicción genera una nueva contradicción. La nariz crece porque la realidad termina imponiéndose sobre el relato.

    Manuel Adorni parece haber encontrado una versión del siglo XXI para esa vieja metáfora. En lugar de una nariz de madera, apareció un pendrive. No cualquier pendrive: según explicó en televisión, allí permanecieron guardados durante años más de medio millón de dólares en Bitcoin, un patrimonio que definió como un «trofeo» y que no había sido incorporado a sus declaraciones patrimoniales hasta que la investigación judicial y periodística comenzó a exponer inconsistencias difíciles de explicar.

    La imagen es poderosa por sí sola. Mientras el personaje insiste en que siempre dijo la verdad, la memoria USB termina ocupando el lugar que en el cuento ocupaba la nariz. Allí se almacenan archivos, movimientos, operaciones, declaraciones rectificativas y explicaciones sucesivas que modifican las anteriores. Ya no se trata solamente de una discusión contable sino de un problema narrativo: la historia original dejó de ser suficiente para explicar la realidad.

    Durante meses, el jefe de Gabinete sostuvo que su patrimonio estaba debidamente declarado y que las denuncias respondían a operaciones políticas. Sin embargo, con el avance de la investigación comenzaron a conocerse compras inmobiliarias, refacciones de alto valor, viajes, operaciones con criptomonedas y finalmente la existencia de activos que no habían sido declarados oportunamente y que luego fueron incorporados mediante declaraciones rectificativas aprovechando el nuevo régimen de regularización fiscal impulsado por el propio Gobierno.

    La paradoja política resulta inevitable. La administración de Milei llegó al poder prometiendo una superioridad moral sobre la denominada «casta», presentándose como el gobierno que venía a terminar con los privilegios, las maniobras oscuras y la opacidad patrimonial de los funcionarios públicos. Sin embargo, uno de sus hombres más importantes terminó admitiendo la existencia de cientos de miles de dólares no declarados mientras argumentaba que se trataba de una situación habitual entre los argentinos.

    Allí aparece otro personaje del cuento.

    Gepetto.

    En la historia de Carlo Collodi, el viejo carpintero construye a Pinocho con paciencia y amor, convencido de que algún día se convertirá en un niño de verdad. En esta versión política, Milei parece decidido a defender a su criatura incluso cuando el propio relato comienza a resquebrajarse. Las críticas son calificadas como operaciones, las investigaciones como persecuciones y las contradicciones como simples malentendidos administrativos. Pero ni siquiera Gepetto podía impedir que la nariz creciera cuando el muñeco elegía el camino de la mentira.

    La filosofía siempre distinguió entre la verdad y la verosimilitud. Una mentira bien contada puede parecer verdadera durante mucho tiempo, hasta que los hechos empiezan a acumularse. Aristóteles sostenía que la coherencia es una condición indispensable de la verdad: un relato que necesita corregirse permanentemente termina revelando sus propias fisuras. En política ocurre exactamente lo mismo. No es una sola explicación la que genera desconfianza, sino la necesidad constante de reemplazarla por otra.

    Cada nueva versión agrega un nuevo archivo al pendrive. Primero fue la defensa absoluta. Después aparecieron las criptomonedas. Luego llegaron las rectificaciones patrimoniales. Más tarde la explicación del «trofeo». Finalmente la apelación al régimen de Inocencia Fiscal impulsado por el propio oficialismo. El dispositivo ya no guarda solamente bitcoins: almacena una cronología completa de justificaciones que fueron modificándose a medida que avanzaban las preguntas.

    Y entonces aparece la ballena.

    En el cuento original, Pinocho termina dentro del enorme animal marino después de una larga cadena de errores. No es un castigo divino sino la consecuencia de sus propias decisiones. La ballena de Adorni podría ser su propio relato, una construcción que fue creciendo hasta volverse imposible de controlar. Cada nueva declaración intenta explicar la anterior y, al hacerlo, crea una nueva incógnita. No hay persecución capaz de fabricar esas contradicciones; nacen del propio discurso.

    Queda un último personaje por ingresar a escena.

    El hada madrina.

    En la literatura aparece para ofrecer una oportunidad de redención, pero sólo cuando el protagonista decide abandonar el engaño. En la Argentina ese papel quedará reservado para Comodoro Py, el lamentable lugar donde las verdades no importan y que avergüenzan a una Justicia. Quedará por verse si Lijo (viajecito a París mediante) acepta interpretar al hada madrina o si, por el contrario, decide que la madera siga siendo madera. Una cosa distingue a los cuentos de la realidad: en la vida pública las narices no siempre crecen, pero los patrimonios sí.

    Porque existe una sentencia que no depende de ningún tribunal. La confianza pública se construye sobre la coherencia entre lo que un funcionario dice y lo que termina admitiendo cuando las evidencias aparecen. Carlo Collodi escribió que Pinocho sólo pudo convertirse en un niño verdadero cuando dejó de mentir. La política argentina ofrece una versión distinta del cuento: un muñeco cuya nariz ya no es de madera sino un pendrive repleto de archivos, un Gepetto que insiste en defenderlo y una ballena hecha de contradicciones que amenaza con tragarse una historia que pretendía ser perfecta.

    Porque en los cuentos las narices crecen. En la vida pública, a veces, lo que crece son las explicaciones. Y cuando eso ocurre, la metáfora deja de ser literatura para convertirse en noticia.

     

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  • Entrega de indumentaria para personal de Tránsito

    El personal de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Villa Regina recibió nueva indumentaria que incluye zapatillas Funcional (calzado de seguridad), pantalones tipo cargo y chalecos reflectivos. De acuerdo a lo explicado por el responsable del área Mario Figueroa, los pantalones y chalecos fueron adquiridos con el fondo que se genera mensualmente en…

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  • Aumentaron casi 20% los peajes en rutas que Caputo privatizó hace una semana

     

    A una semana del traspaso, las rutas privatizadas por Luis Caputo ya registran aumentos en las tarifas de peaje cercanas al 20%. Eso, luego de los despidos masivos que el Gobierno aplicó en los corredores días antes de entregarlos a las empresas.

    Corresur, el consorcio integrado por las firmas Concret Nor, Marcalba, Pose y Coarco que se quedó con el control de las rutas 3, 205, 226 y la autopista Ricchieri, anunció un incremento del 19,14% en los peajes de la 226 que se suma al aumento del 16% que la estatal Corredores Viales había aplicado meses atrás.

    En paralelo, el consorcio privado que tendrá el control de estas rutas durante los próximos 20 años planteó obras menores y de mantenimiento para el corto plazo, confirmando las alertas que entidades de usuarios viales habían lanzado sobre la ausencia de inversiones de magnitud en los pliegos de concesión.

    Concretamente, se especificaron tareas como reparación de banquinas, sellado de fisuras y el reemplazo de elementos de seguridad vial dañados, además de trabajos puntuales sobre tramos de las rutas 3 y 226.

    Caputo privatizó otra tanda de rutas pero denuncian que no hay obras de magnitud previstas

    Como contó LPO, el Gobierno avanzó en despidos masivos de trabajadores de peajes de esa ruta, días antes de hacer el traspaso a Corresur, que ya anunció que las estaciones operarán sin pago en efectivo y, por ende, el cobro será por medios electrónicos y automáticos.

    Además de los 120 trabajadores que se desempeñaban en el tramo de la Ruta Nacional 226 que tiene como epicentro el peaje de Hinojo, en Olavarría, la estatal Corredores Viales echó a 45 empleados del peaje El Dorado, entre Balcarce y Mar del Plata y a otros 35 del peaje La Vasconia entre Tandil y Balcarce.

    El Gobierno avanza con despidos masivos en los peajes antes de entregarle las rutas a los privados

    Mientras, Caputo acelera con la concesión de otro paquete de rutas nacionales. Esta semana se realizó la apertura del segundo sobre de ofertas económicas de la licitación de la Etapa II-B de la Red Federal de Concesiones.

    Esa etapa incluye más de 2.500 kilómetros de rutas nacionales distribuidos en los Tramos Mediterráneo, Puntano, Portuario Sur y Portuario Norte. En esta instancia se presentaron 13 oferentes y 31 ofertas.

    Denuncian que las concesiones viales de Milei triplican los peajes

    «Vialidad Nacional será el organismo encargado de supervisar el cumplimiento de los contratos mediante un esquema de control por resultados», señalaron en Economía, donde autorizaron que Corresur aplique un aumento del 19% en peajes a seis días de tomar el control.

    En el Gobierno definen a la Red Federal de Concesiones como un nuevo modelo que «se desarrollará sin subsidios del sector público». No obstante, ya en su primer tramo concesionado, Nación lanzó créditos multimillonarios del BICE, el banco que controla Economía, para que las empresas que ganen las concesiones financien las obras.

     

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  • Caputo reconoció que el swap con Estados Unidos de USD 20 mil millones hay que renegociarlo

     

    El ministro Toto Caputo salió a mostrar que el Gobierno tiene cubiertos los próximos vencimientos de deuda, pero dejó una frase que abrió otra discusión. El ministro reconoció que el swap con Estados Unidos de USD 20 mil millones está supuestamente disponible, aunque no puede usarse de manera automática, ni ingresa en las reservas. Si la Argentina necesitara activarlo otra vez, habría que volver a negociar con Washington.

    La definición apareció durante la conferencia de prensa en la que Caputo presentó el programa financiero del Gobierno. La puesta en escena buscó transmitir calma. Pero la explicación sobre el swap dejó una zona gris.

    «El swap con Estados Unidos está disponible. Si se requiriera, por supuesto tendríamos que ir a, tendríamos que charlarlo nuevamente», dijo Caputo. La frase fue el dato político de la conferencia. Confirmó que la línea existe, pero también reconoció que su uso depende de una nueva conversación con el Tesoro norteamericano.

    Después completó: «hay como una especie de creencia que porque el año que viene es un año electoral, algo va a pasar. Nosotros, si bien nos preparamos para eso, no es el escenario base. De vuelta, nuestro trabajo es prepararnos para el peor escenario, y así lo hacemos».

    Vivir con lo nuestro: Caputo presentó una hoja de ruta para cubrir los vencimientos hasta el final del mandato de Milei

    Lo concreto es que para el mercado, el respaldo del Tesoro de Estados Unidos funcionaba como un prestamista de última instancia, comprometido a volcar la cantidad de dólares que sean necesarios para contener una corrida cambiaria, figura que se diluyó con las declaraciones del ministro.  

    El swap con Estados Unidos está disponible. Si se requiriera, por supuesto tendríamos que ir a, tendríamos que charlarlo nuevamente.

    Caputo intentó desactivar la idea de que el año electoral pueda derivar en una crisis cambiaria o financiera. Pero al mismo tiempo reconoció que el Gobierno trabaja con un plan de emergencia. «Si uno mira las herramientas que vamos a tener el año que viene, son muchísimo más grandes y más amplias de las que tuvimos en el 2025», aseguró.

    El ministro también ató la calma financiera a los fundamentos de la economía. «Pero la realidad es que creemos que estas reacciones obedecen también a los fundamentos económicos, o sea, no son casuales», afirmó. Luego agregó: «Y la economía va a seguir mejorando, la inflación va a seguir bajando, la economía va a seguir recuperando, y el escenario político se va a ir clarificando».

    «Entonces, en ese escenario, la verdad, no creería que algo de eso va a pasar. Pero como dije, nos preparamos para que si eventualmente pase, no sea un, pues pasara, no sea un problema para los argentinos», cerró Caputo. La frase dejó expuesta la tensión del mensaje oficial. No espera una crisis, pero prepara un dique. 

    Lo cierto es que el swap con Estados Unidos nunca funcionó como una transferencia directa de dólares a las reservas. Al momento de la firma, no sumó un solo dólar a las brutas ni a las netas del Banco Central. Quedó asentado apenas como una «línea de liquidez vigente contractualmente» dentro de las notas marginales de los estados contables del BCRA.

    El Tesoro de Estados Unidos también aclaró desde el inicio que no estaba transfiriendo dinero a la Argentina. Lo que habilitaba era un cupo disponible. Es decir, una línea que podía ser usada bajo determinadas condiciones. El Gobierno la presentó como un respaldo de gran volumen, pero en los papeles no engrosó la caja del Banco Central.

    La operación también tuvo otra cara. Scott Bessent, el secretario del Tesoro norteamericano, la calificó públicamente como un negocio sumamente rentable para Estados Unidos. La describió como un «home run deal», un éxito total. No habló como un funcionario que había hecho asistencia financiera clásica. Habló como alguien que había cerrado una operación ganadora.

    La estrategia que ejecutó el Tesoro de Estados Unidos mezcló auxilio geopolítico a Javier Milei con una jugada de mercado muy conocida en el mundo de los fondos de cobertura. Bessent viene de ese universo. Y la mecánica tuvo el ritmo de una apuesta financiera: entrar cuando el activo está castigado, cobrar tasa y salir cuando el precio mejora.

    El primer movimiento fue comprar pesos baratos. Durante la corrida cambiaria previa a las elecciones legislativas de octubre de 2025, el Tesoro norteamericano volcó dólares del tramo activado, unos 2.500 millones, para comprar pesos argentinos en plena devaluación. Esa intervención ayudó a frenar la escalada del dólar libre y le dio aire político al Gobierno en un momento crítico.

    El segundo movimiento fue hacer tasa. Los pesos adquiridos por Estados Unidos no quedaron quietos. Fueron colocados de inmediato en instrumentos financieros remunerados del propio Banco Central, con tasas muy elevadas, cercanas al 4 por ciento mensual en ese momento. Según balances oficiales posteriores del BCRA, la Argentina terminó pagándole al Tesoro norteamericano más de 17 millones de dólares netos sólo en concepto de intereses por el trimestre que duró la operación.

    El tercer movimiento fue la salida con ganancia. En enero de 2026, ya con el mercado cambiario estabilizado después de las elecciones, el Gobierno argentino recompró la totalidad de esos pesos y le devolvió los dólares a Washington. Estados Unidos se desprendió de los pesos a un valor conveniente y cerró su posición con decenas de millones de dólares en ganancias líquidas.

    El resultado fue nítido. Washington no se quedó con un solo peso argentino en su cartera. Cobró intereses. Recuperó los dólares. Y además obtuvo una ganancia financiera sobre la operación. Para Estados Unidos fue una jugada redonda. Para la Argentina, fue una asistencia con un costo significativo. 

     

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