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Hasta el lunes 18 se reciben postulaciones para cubrir cargo de Juez de Falta Suplente

La Municipalidad de Villa Regina recuerda que hasta el lunes 18 de octubre inclusive los/as interesados/as pueden presentar sus postulaciones al concurso abierto de antecedentes para cubrir el cargo de Juez de Falta Suplente, convocado mediante Decreto 126/21.

Los interesados deberán reunir los siguientes requisitos:

*Poseer título de Abogado, con no menos de 2 años de ejercicio en la profesión. Deberán acompañar certificaciones del colegio de abogados y/o de los Poderes Judiciales, según cual fuere el organismo que tenga el gobierno de la matrícula, en el que consten:

a) Fecha de matriculación y de su baja

b) Motivo de la baja

c) Antecedentes disciplinarios durante el lapso de la habilitación para el ejercicio profesional

En caso de que existieren sanciones disciplinarias deberá acompañar copia certificada de la causa y de la resolución que se hubiera dictado.

*Nacionalidad argentina con 2 años de residencia en la ciudad de Villa Regina

*No estar incurso en ninguna de las incompatibilidades previstas en el artículo 15 incisos 2 al 8 inclusive de la Carta Orgánica del Pueblo de Villa Regina.

Los/as postulantes deberán realizar su inscripción mediante nota y acreditar el cumplimiento de los requisitos legales previstos para el cargo al que aspiran, con documentación original o copia certificada, y detallar sus antecedentes. Las mismas serán recepcionadas en la Mesa de Entradas de la Municipalidad de Villa Regina en horario de 8 a 13.

En todos los casos se deberá consignar:

1)            Datos personales:

a.            Apellido/s y nombre/s completos

b.            Tipo y número de documento de identidad

c.            Domicilio real actual y domicilios anteriores durante los últimos dos años

d.            Número de teléfono personal

e.            Domicilio electrónico o domicilio procesal situado en el radio urbano de la ciudad

f.             Fecha y lugar de nacimiento

2)            Cargo al que aspira

3)            Antecedentes profesionales:

a.            Copia del título de abogado/a legalizado por ante el Ministerio del Interior y Ministerio de Educación

b.            Empleos o funciones desempeñados de carácter público, honorario o rentado, por designación o elección. Se indicará su carácter (titular, suplente, interino, etc), ascensos, licencias extraordinarias concedidas en los últimos 5 años, sanciones disciplinarias aplicadas y causas de cesación. En caso de que el empleo corresponda a un Poder Judicial, deberá acompañar un resumen anual certificado de las estadísticas de la función correspondientes a los últimos tres años del organismo en el que se desempeña.

c.            Empleos o funciones de carácter privado, honorario o rentado por designación o elección. En caso del ejercicio de la profesión liberal, descripción de la jurisdicción/es en las que actúa o actuó, fueros, tipo y volumen de trabajo.

d.            Ejercicio de la docencia, designación, cargos desempeñados, carga horaria, horario específico del desempeño de la función y períodos.

e.            Instituciones comerciales y civiles de la que forma parte o en las que tuviera intereses.

f.             Todo otro dato objetivamente comprobable en el orden al desempeño profesional.

4)            Antecedentes Científicos y Técnicos:

a.            Estudios de Posgrados

b.            Trabajos publicados, con especificación de naturaleza, títulos, editorial, obra y lugar en que aparecieron

c.            Conferencias dictadas, con certificación de fecha, lugar e institución patrocinante

d.            Congresos, seminarios, jornadas o cualquier otro acto colectivo de carácter científico o técnico en que haya participado, indicando la representación investida, fecha en que tuvieron lugar, institución patrocinante, tema desarrollado, designaciones que hubiera recibido, trabajos presentados, distinciones académicas, menciones honoríficas, etc.

e.            Instituciones científicas o profesionales a las que pertenezca, con indicación de nombre, domicilio de su sede, carácter de la institución, calidad que inviste en ella, y cargos que hubiera desempeñado.

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    Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.

    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

    Acerca de la autocrítica

    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

    Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?

    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

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  • El gobierno agita la causa Malvinas y la oposición critica: «Buscan para tapar los problemas»

     

     La causa Malvinas se volvió un tema central en la agenda del gobierno. La tensión de Donald Trump con Inglaterra por la falta de apoyo en la guerra contra Irán hizo crecer rumores vinculados con cambios profundos promovidos por Estados Unidos en su relación con la OTAN, entre ellos, una revisión respecto de la disputa por las Islas Malvinas.  

    Esta versión, publicada por la agencia Reuters con base a un correo electrónico del Pentágono al que tuvo acceso, generó una respuesta de Reino Unido que exacerbó a los libertarios en un giro inédito si se comparan las declaraciones de funcionarios del gobierno y del propio Milei que dijo admirar a Margaret Thatcher y contradijo la posición histórica de Argentina al manifestar que «los isleños tienen que ser argentinos, cuando lo deseen».

    Este sábado, Estados Unidos aclaró que mantendrá la neutralidad en el diferendo pero nada de esto calmó la retórica del gobierno en medio de la crisis económica, el repunte de la inflación y las causas que rodean al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

    El canciller Pablo Quirno fue el primero en salir en defensa de la soberanía de las islas con largo posteo que resumen el planteo histórico con la diplomacia que el mismo gobierno había abandonado. Milei lo compartió con su habitual grito de guerra virtual. 

    Reuters dice que Trump respaldaría a Argentina con Malvinas porque Inglaterra no lo apoyó con Irán

    Quienes fueron más allá fueron las milicias digitales. El director de Comunicaciones del Gobierno,  el tuitero Juan Doe compartió una publicación del periodista inglés Pierce Morgan que planteaba de una forma irónica que «si el presidente Trump quiere arrebatarle las Islas Malvinas a Gran Bretaña, entonces nosotros debemos reclamar los Estados Unidos. Manera perfecta de celebrar el 250 aniversario de la Independencia Americana. El rey Carlos puede anunciarlo al Congreso la próxima semana».

    Doe escribió sin rodeos: «Ya están los inglesitos culo roto diciendo que si Trump le devuelve las Malvinas a Argentina, ellos tienen que invadir Estados Unidos JAJAJAJAJA SE IMAGINAN? Los ingleses contra los americanos no pudieron ni cuando tenían mejores armas, imaginense ahora que EEUU tiene TODO». 

    En esa línea, apareció el ex ministro de Defensa Luis Petri que en una suerte de defensa de su paso por el gabinete dijo que «en Defensa estamos recuperando capacidades militares concretas: F-16, Stryker y P-3 Orión. Bajo el liderazgo del Presidente Milei fortalecemos nuestra alianza estratégica con EE.UU. e Israel y con un sistema de defensa moderno. Con una diplomacia fuerte e inteligente vamos a recuperar nuestras Islas Malvinas!». 

    Pareciera haber una certeza dentro del gobierno vinculado a que la alianza con Trump (y para Petri, también con Netanhayu) será clave para avanzar en el reclamo de la isla cuando en realidad el líder norteamericano está tensionando con la OTAN para reforzar su posición de poder interna con Europa.

    Cabe recordar que el tema Malvinas siempre ha sido un punto débil de la gestión libertaria que ha sido acusada por «traición a la patria» por diferentes organizaciones de veteranos a raíz de lo que en el mundo de la diplomacia se conoce como «la Doctrina Plaza», destinada a suavizar el tono del reclamo malvinero a cambio de un mayor intercambio comercial. 

    Estamos en un momento en el que Milei y el mileísmo están en modo Galtieri, es decir, centrando sus expectativas en un apoyo estadounidense y buscando transmitir a la sociedad de que Estados Unidos apoyaría a la Argentina en un sentido que se traduciría en la posibilidad de recuperación de el ejercicio de soberanía sobre Malvinas por parte de de la Argentina

    En este marco, el ex secretario de Malvinas Guillermo Carmona, dijo a LPO «estamos en un momento en el que Milei y el mileísmo están en modo Galtieri, es decir, centrando sus expectativas en un apoyo estadounidense y buscando transmitir a la sociedad de que Estados Unidos apoyaría a la Argentina en un sentido que se traduciría en la posibilidad de recuperación de el ejercicio de soberanía sobre Malvinas por parte de de la Argentina». 

    El dirigente mendocino planteó que «esta situación recuerda a las expectativas que puso la dictadura cívico-militar a partir de una errónea evaluación del escenario internacional y de las posiciones estadounidenses durante la guerra de Malvinas, lo cual habla de lecciones no aprendidas y un riesgo enorme de que se puedan, en función de esas expectativas, sacrificar construcciones de apoyos internacionales y de construcción de una política de estado sobre la cuestión Malvinas». 

    Para Carmona «esto se ha venido gestando en un proceso, ya venían instalando desde el gobierno, e incluso desde algunas expresiones no mileístas esta expectativa de que Trump podía decidir romper con el Reino Unido y crear condiciones para que Argentina recupere el control de Malvinas. Esta tentación de utiliza esta situación coincide con un escenario muy crítico para el gobierno, en lo económico, en lo social, en las cuestiones vinculadas a la corrupción, y me parece que han intentado aprovechar esta operación de Trump para apretar a Keir Starmer, para intentar utilizarlo en en con objetivos de política interna».

    «Esto no significa que no haya en este momento de desorden internacional o que no existan posibilidades y oportunidades para la Argentina. Yo considero que cuando hay situaciones de statu quo, es más difícil avanzar en la cuestión Malvinas que en los momentos en que se producen algún tipo de quiebres, y, por lo tanto, me parece que la Argentina tiene que buscar aprovechar las fisuras que se produzcan, por ejemplo, entre Estados Unidos y Gran Bretaña, pero sin caer en posiciones ingenuas, y mucho menos en posiciones que estén destinadas al consumo interno dentro dentro del país», puntualizó.

    El ex funcionario detalló que «la filtración de un documento del Pentágono es altamente probable que sea una operación de Trump para poner en una situación de de señalamiento y exigencia a los a los países europeos en relación con el conflicto en Medio Oriente. Hay que tener en cuenta que lo que se comunica en ese supuesto memo no se ajusta a la realidad de la posición de Estados Unidos en relación con la cuestión Malvinas».

    Por otra parte, Carmona afirmó que quieren «disimular los graves problemas que tiene el gobierno y apunta a buscar darle alguna justificación a un alineamiento absolutamente inconveniente para la Argentina en el actual escenario internacional. No solamente de buscar disimular una una situación crítica al interior del gobierno y en la situación general que está viviendo la la sociedad argentina, sino también un intento de mostrar algún beneficio de una relación con Estados Unidos que hasta hasta el momento solo le ha servido a Milei con el apoyo de Trump en medio de la campaña de la elección del año pasado». 

    Quieren disimular los graves problemas que tiene el gobierno y apunta a buscar darle alguna justificación a un alineamiento absolutamente inconveniente para la Argentina en el actual escenario internacional.

    Por último, Guillermo Carmona destacó que «por primera vez, el canciller Quirno publica en Twitter una declaración de rechazo de las afirmaciones británicas, que evidentemente ha sido redactado por el equipo de la cancillería ajustándose al canon que se sigue en relación con la cuestión Malvinas. ¿Por qué lo hace ayer y no lo hicieron antes ni Mondino, Werthein o Quirno desde que asumió? Han considerado una habilitación a fijar una posición de rechazo a partir de la operación que lanza el gobierno de Estados Unidos en torno a la a la cuestión de este supuesto cambio de posición estadounidense. A ese punto llega el nivel de alineamiento del gobierno de Milei». 

    «Esto lo deberían haber hecho desde diciembre de 2023, cuando asumió durante la presencia de el vicecanciller británico de ese momento que era David Rutley o cuando estuvo David Cameron en Malvinas. Creo que hay una pose malvinera que tiene mucho dignitativo de los caminos que transitó la dictadura durante la guerra de Malvinas, fundamentalmente porque hay una lectura del escenario internacional y de las posiciones del gobierno de Estados Unidos que no se ajustan a una adecuada evaluación de lo que está pasando en el mundo y lo que está pasando fundamentalmente en en Estados Unidos», concluyó.

    Keir Starmer, premier británico.

     

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