Granja Tres Arroyos ofrece pagar con pollos parte de los salarios

La situación crítica en Granja Tres Arroyos escaló al punto de que la empresa ahora les ofrece a sus trabajadores pagar parte de los salarios con pollos.

Así se conoció en las últimas horas en la planta de La Lonja, en Pilar donde están en riesgo cerca de 50 puestos.

Como viene contando LPO, la debacle de la principal avícola del país se espiralizó a la mayoría de sus plantas y en septiembre estalló con el envío de alrededor de 1.200 telegramas de despidos entre Capitán Sarmiento, Esteba Echeverría y Pilar.

Por la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, esas desafectaciones quedaron en suspenso. Es en ese contexto de discusión y audiencias en la cartera labora, que la firma ofreció pagar parte de los sueldos con pollos, según reveló Pilar a Diario.

Granja Tres Arroyos cerró sin aviso una de sus plantas y vació las oficinas

La conciliación obligatoria es por 15 días hábiles, con posibilidad de una prórroga de cinco días, que contempla la reincorporación de los trabajadores despedidos.

Los despidos afectan a 700 trabajadores de la planta de Capitán Sarmiento, 50 de la planta de Pilar y 450 de la planta de Esteban Echeverría, alcanzando a un total de 1.200 trabajadores.

Kicillof ordenó la reincorporación de 1200 trabajadores despedidos en Granja Tres Arroyos 

Como contó LPO, la escalada conflictiva se había iniciado en mayo, cuando GTA cerró por tiempo indeterminado su planta La China en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Luego, fueron paralizadas las plantas de Pilar, Ezeiza, Esteban Echeverría y Río Cuarto.

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  • “Las placas tectónicas” de la economía mundial

     

    La centralidad de los mercados de deuda en la economía mundial convierten a la guerra comercial o arancelaria en una guerra financiera. La guerra financiera (monedas y mercados de capitales) “será el conflicto más feroz jamás librado, con excepción de una guerra mundial”, sostiene un banquero en el Financial Times. Opina: Jorge Altamira.


    Los mercados financieros internacionales no han superado el ‘shock’ del 2 de abril pasado, cuando Trump anunció una suba catastrófica de los aranceles a la importaciones internacionales a Estados Unidos, bautizada como el Día de la Liberación. El mandamás de Estados Unidos se vio obligado a suspender la medida por 90 días, o sea hasta dentro de un mes. En el entretanto comenzó negociaciones con diversos países, que no han prosperado en la solución de los conflictos comerciales, aunque sí para crear otros mayores. En el día de ayer anunció un aumento del 50% de los aranceles a la importación de acero, con un grave perjuicio para Canadá, Brasil y México. La guerra comercial ha producido una desarticulación de las cadenas de producción que se desarrollaron en el período de la llamada “globalización». El reclamo de Trump a Apple para que reconvierta su cadena internacional a Estados Unidos es considerada poco menos que un despropósito, pero ilustra el extremo que ha alcanzado la disputa capitalista por un nuevo reparto de mercados. Numerosos observadores coinciden en que se trata de la preparación económica para una guerra mundial que ya se encuentra en desarrollo, y que exige una ruptura completa de la dependencia de los suministros de los países rivales. Es evidente, sin embargo, que una remodelación del comercio y las finanzas mundiales de esta magnitud, no podría imponerse sin la eclosión de una crisis financiera de dimensiones enormes. “Ustedes verán un crack”, declaró Jamie Dimon, el presidente del JP Morgan-Chase – una cita recogida por toda la prensa internacional.

    Es lo que ha demostrado, precisamente, el fracaso de dos licitaciones recientes de deuda pública, una en EE.UU., la otra en Japón. Ámbito Financiero señaló las “Tensiones en el mercado de bonos: EEUU colocó deuda a 20 años con baja demanda”, debido, dice, a “la creciente desconfianza del mercado hacia la sostenibilidad de la deuda estadounidense”. Es otra versión más de la “desconfianza” que obligó a Trump a recular temporalmente de sus anuncios arancelarios. La deuda en cuestión ha alcanzado los 36 billones de dólares, un 125% del PBI, y cuyo mercado oficia de referencia para todos los mercados internacionales. Esta hipoteca era de 5 billones antes de la crisis financiera de 2008 y rendía un interés del 1.5% anual; es un pasivo que ha subido un 600% en poco más de 15 años y cuya tasa de interés de los bonos a 30 años llegó, la semana pasada, al 5,01 por ciento. Esta suba extraordinaria de la tasa de interés obliga al Tesoro a pagar una suma equivalente al 7% del PBI – cerca de dos billones de dólares al año con pronóstico de crecimiento. Pero, por otro lado, implica una desvalorización muy significativa de la deuda que se encuentra en circulación, que ha sido adquirida a valores relativos mayores y por lo tanto a tasas inferiores. Esto explica el retiro del mercado de deuda norteamericana de parte de varios acreedores internacionales, como China, Japón o Gran Bretaña, y que debe ser ocupado por compras locales y de la Reserva Federal.

    Una mayor importancia tuvo probablemente el fracaso de una licitación de deuda a 40 años en Japón – una menor demanda de bonos. La deuda pública japonesa, de 8 billones de dólares, es equivalente al 270% del PBI. Los inversores reclaman una mayor tasa de interés, que es excepcionalmente baja en Japón con el propósito (infructuoso) de revitalizar una economía largamente estancada. El Banco de Japón tiene en su cartera el 60% de la deuda pública local en circulación. El capital nipón ha ido a buscar tasas mayores a otros mercados, en primer lugar al de Estados Unidos. Por esta razón, el sistema monetario japonés representa una piedra angular del sistema de represión de tasas (contención de la suba) en el mercado internacional. Los grandes inversores institucionales de Japón (compañías de seguro, fondos de pensiones) han sostenido la demanda global de bonos soberanos, en particular del Tesoro norteamericano. Un aumento de la tasa de interés en Japón, como viene ocurriendo a tientas, como reclaman los inversores, desarticularía este esquema de represión y llevaría las tasas internacionales a valores más altos – lo suficiente como para asestar un golpe al sistema financiero internacional. Dada la magnitud sin precedentes de la deuda contraída por un elevado número de empresas privadas, la suba de la tasa de interés de referencia, provocaría su definitivo “”knock out”. Por eso la Reserva Federal se abstiene de elevar esa tasa, a pesar de los pronósticos inflacionarios que acompañan la decisión de emprender una guerra arancelaria, de parte de Trump. Las autoridades japonesas, advertidas de la necesidad de EEUU de evitar un retiro extranjero de los bonos del Tesoro, buscan servirse de esta Espada de Damocles, para obtener una excepción a la suba indiscriminada de aranceles de parte de Trump. Japón ha reclamado a Trump, por de pronto, el levantamiento de la prohibición a una adquisición de la United Steel estadounidense por la Nippon Steel, ahora afectada por la suba de aranceles al acero de Brasil, desde donde la nipona exporta a Estados Unidos. Trump ha presentado la cesión de la US como “una asociación”.

    La centralidad de los mercados de deuda en la economía mundial convierten a la guerra comercial o arancelaria en una guerra financiera. La guerra financiera (monedas y mercados de capitales) “será el conflicto más feroz jamás librado, con excepción de una guerra mundial”, sostiene un banquero en el Financial Times. Un caso explosivo, precisamente, se plantea con Taiwán, el cuarto acreedor extranjero del Tesoro norteamericano y una cuenta corriente exterior ampliamente positiva. Las reservas de la Isla, de 583 mil millones, se encuentran invertidas, en un 92%, en bonos de Estados Unidos. Las compañías de seguro taiwanesas, por otro lado tienen un hoja de balance de 1.1 billón de dólares, sin protección cambiaria, colocadas en su mayor parte en deuda norteamericana. La presión de EEUU para que Taiwán revalorice su moneda, para inclinar en su favor el comercio bilateral, resultaría en una desvalorización del activo de las compañías de seguro, que han asumido el pago de los riesgos de sus clientes pagar en moneda local, que sería más cara. Una media de prevención debería llevar a estas compañías a retirar sus dólares en bonos del Tesoro norteamericano.

    Los dardos envenenados de la crisis se han intensificado como consecuencia del voto favorable de la Cámara de Representantes de EE.UU. a un proyecto fiscal enviado por Trump, que contiene una masiva reducción de impuestos a las compañías capitalistas. Trump bautizó a esa iniciativa como “grande y bella”, en mayúsculas. Aunque contempla, por sobre todo, la aplicación de una ‘grande y fea’ motosierra a gastos sociales, en especial, en Salud, los observadores auguran que incrementará la necesidad de financiamiento público mediante una creciente emisión de deuda. La situación del Tesoro y del dólar se convertiría en muy peligrosa. Trump no lo niega, pero asegura que el bache financiero sería cubierto por los aranceles a la importación, que se convertirían en un masivo impuesto al consumo. La implantación de aranceles con propósitos fiscales, además de un arma de guerra contra los trabajadores, implicaría una enorme distorsión del comercio y la inversión. Que se recurra a este tipo de herramientas, sólo se explica por la envergadura que han alcanzado las contradicciones del conjunto de la economía mundial. No se debería excluir la posibilidad de que la inviabilidad de estas maniobras se manifieste a corto plazo, como ocurrió en el Reino Unido, en septiembre de 2022, cuando un proyecto fiscal similar detonó un estallido bursátil y la caída del gobierno que había asumido seis semanas antes. Las operaciones de deuda se hacen a crédito, que se autofinancian con la suba de los bonos y que quedan sin cobertura en las bajas. Según diversos estudios, el apalancamiento (crediticio) de las compras de títulos públicos y de arbitrajes entre operaciones de futuros e inmediatas, alcanza en promedio 50 puntos (un punto de inversión compra activos cincuenta veces superiores), pero puede llegar a 100. Son el terreno de especulación de los excedentes de la oligarquía financiera.

    En cuanto al Mercado de Valores de Estados Unidos (acciones, obligaciones negociables, operaciones de crédito) se infla cada vez más. Las cotizaciones se encuentran por las nubes; el propósito del plan fiscal de Trump es que se infle varias veces más. Estados Unidos atrae cada vez más capital y también supera la atracción de los mercados rivales (“outperformance”). En 2024, inversores extranjeros metieron 1 billón dólares. Atrae el 70% del flujo de los 13 billones del mercado global de inversiones privadas. En un mundo que se pretende multipolar, el mercado de capitales es definidamente “unipolar’. De acuerdo a un observador: “Estados Unidos está sobreconcentrado, sobrevaluado y sobreacelerado, como no se ha visto nunca antes”. Un estudio que firman Thomas Ferguson y Servaas Storm, señala lo siguiente: “el sector financiero se ha expandido exponencialmente. Los activos de las instituciones financieras no bancarias (“bancos en las sombras”), que consisten en préstamos e inversiones financieras, igualaban a alrededor del 93% del PBI de Estados Unidos durante los años 2006-2023, mientras que los activos de los bancos comerciales añadían otro 81% (en promedio); la escala total de la intermediación financiera es de alrededor del 174% del PBI, mientras que la inversión fija no residencial se elevaba a sólo el 13% del PBI”. La euforia de los negocios ha sido siempre, sin embargo, el síntoma más seguro de un derrumbe – como la melodía del canario en la boca de una mina a punto de explotar.

    Las correlaciones de la crisis, por otra parte han cambiado. En el pasado, una contracción o derrumbe en el mercado de valores producía una fuga hacia el mercado de deuda en dólares, que cuenta con el respaldo del Tesoro más poderoso del mundo. En la actualidad, una crisis en el mercado de deuda, como por ejemplo en el caso de que se revierta el carry trade Japón-Estados Unidos, sería un golpe fatal para el mercado de acciones y de crédito, y una crisis en este último podría no encontrar refugio en el mercado del Tesoro. Por eso se dispara el precio del oro – también influido por los vaivenes militares de la guerra y por la compra preventiva de los bancos centrales. La centralidad del dólar se vería fuertemente cuestionada, sin que hubiera emergido una divisa sustituta. La economía mundial se encuentra afectada por “placas tectónicas”, vuelve a advertir el catastrofista del JP Morgan-Chase; “el riesgo”, prosigue, “es que la suba de las tasas de largo plazo eleven el costo de capital”.

    Los mercados han reaccionado a la suba de tarifas de Trump con un aumento del dólar. Es que la guerra arancelaria ha debilitado al yuan, la moneda china, y ha producido una salida de capitales de China, a pesar del control cambiario. China ha inflado su deuda pública, un 250% del PBI, como consecuencia, no solamente de estímulos fiscales sino por las operaciones de rescate debido al derrumbe del sobre expandido mercado inmobiliario, y también a la deflación. El ciclo de la economía real y de la financiera – la última se infla para levantar a la primera, creando un fuerte impasse. Algo similar ocurre en Europa, donde inversores norteamericanos se quedan con compañías devaluadas, en un marco de demanda interna insuficiente. La globalización financiera se expande, en medio de un mercado comercial internacional que se deprime. Mientras fracasan las licitaciones de deuda del Tesoro, crecen las cotizaciones en el mercado accionario, así como las fusiones y adquisiciones. Recogen los excedentes de las grandes empresas con elevadas ganancias. Los especialistas en estos asuntos las denominan inversiones oportunistas o tácticas Son movimientos contradictorios en una crisis de alcance general que ‘busca’ (si se puede decir así) su desenlace. En este marco, las grandes potencias reclaman financiamiento para militarizar sus economías.

    Es claro que la lucha de clases se desarrolla en un marco estratégico; no apto para reformas progresistas, ni para concesiones parciales que no sean forzadas por amenazas revolucionarias. Es el marco en que está haciendo su experiencia la nueva generación de trabajadores.

    Fuente: https://politicaobrera.com/14231-las-placas-tectonicas-de-la-economia-mundial

     

  • Los libertarios en la Legislatura se negaron a repudiar al fallo de la Corte que habilitó la venta de tierras a extranjeros

    El sorpresivo fallo de la Corte que quitó los límites a la venta de tierras a extranjeros tuvo una repercusión directa en la Legislatura bonaerense. El peronismo apuró un repudio a la decisión de los supremos que fue rechazada de plano por los libertarios. En momentos en que trascendió la decisión de los jueces, Diputados…

  • ¿A qué apuntan Trump y Netanhyahu?

     

     

    Tras un comienzo arrasador, el Estado de Israel parece estancarse en Irán, mientras sus cielos ya no se ven impenetrables presiona a Estados Unidos para que se involucre en una guerra . Trump acude al rescate de palabra, aunque también parece estancarse y y dudar. ¿Cuáles son los objetivos de ambos jefes de estado, qué chances tienen de lograrlos?. La guerra que se define en estos días podría cambiar Medio Oriente. Por Leo Rodríguez para ANRed.


     

    El martes de la semana pasada Israel comenzó una guerra al iniciar la operación llamada «León ascendente», se inició con el asesinato de la mayor parte de la dirección militar y científica iraní, (al menos, 15 cientificos y unos 20 oficiales de altos cargos militares) y destruir una parte importante de las baterías antiaéreas del país. Al día siguiente Irán empezó a responder con el lanzamiento de misiles, mientras Israel continuó destruyendo objetivos militares, nucleares y de infraestructura básica.

    Al día de hoy, el 14 de junio, Israel comenzó a sostener bombardeos diarios, mientras que Irán respondía con ataques que penetran diariamente el sistema defensivo israelí, supuestamente inexpugnable. El balance provisorio fue que Israel mantenía su ofensiva pero a la vez Irán no dejaba de responder. Así que la situación continuaba abierta. Irán logro mantener la capacidad de disputar la iniciativa en la guerra.

    Comenzaron las especulación sobre si ambas fuerzas son capaces de mantener la escalda belica. ¿Cuáles son los objetivos de uno y otro bando en este momento?

    Netanhyahu logró con el inició de los ataques a Irán, escapar  de dos escollos simultaneos, la crisis genocida en Gaza cuestionada de forma masiva por la comunidad internacional (Marcha global por Gaza) y una crisis interna de gobierno que cuestionaba la conducción que no termina de lograr el objetivo de aniquilar a la resistencia palestina. Pero contra Irán se lanzó a  la destrucción del plan nuclear como el lograr la caída del regimen. Ninguno de los dos objetivos parecen alcanzables en el corto plazo.

    Irán plantea «resistir», manteniendo su extructura interna (sostener la cohesión social, evitar el pánico, mantener un piso de actividad económica) y la par demostrar que no pierde capacidad para responder día a día el bombardeo contra Israel penetrando las defensas antiaereas. Por ahora estos objetivos vienen siendo logrados.

    Aquí entra la decisión de Trump de intervenir en la guerra, amenazando a Irán con la destrucción total. Esta amenaza ha sido respondido firmemente por el ayatolla Ali Jamenei. Veamos la saga de los acontecimientos.

    Trump ha comenzado afirmando que “se le había agotado la paciencia”, que destruiría de inmediato las centrales nucleares y que estaba pensando si ordenaría el asesinato de Jamenei, para anunciar que se tomará 15 días para decidir si hacerlo. Ante ello, el gobierno israelí empezó a esgrimir que, de no cumplir Trump con el bombardeo de las centrales nucleares, Israel podría mandar comandos por tierra para destruirlas ellos mismos. Las cosas se van complicando evidentemente.

    Trump no tiene tan fácil involucrarse directamente, más allá de sus palabras.

    Desde un punto de vista práctico, si EEUU interviene, cómo evitará que se empantane como sucedió en las invasiones en Irak y Afganistán? Estará a tiempo de simplemente obtener concesiones y desescalar?

    Pero si las implicancias estratégicas no son tenidas en cuenta por el gobierno norteamericano, de todas maneras una cuestión más cercana le puede explotar en las manos. Hay que tener en cuenta que la fuerza política que expresa Trump se divide a la mitad entre los guerreristas y los aislacionistas, como Bannon, que no quieren meterse en Irán.

    Al mismo tiempo la directora de inteligencia nacional de EEUU, Tulsi Gabbard, declaró que Irán no tiene armas nucleares (además de que ese país declara no querer tenerlas). El presidente de la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica) el argentino Grossi declaró ahora en el mismo sentido, contradiciéndose de lo que anunció antes y fue usado como el disparador para el inicio de la guerra.

     

    Irán resiste, en medio de sus problemas

    Los puntos más débiles de Irán son: a) las fallas de inteligencia instalan la duda de hasta qué nivel están infiltrados, lo que favorece una desconfianza interna en altos niveles y b) el no tener ningún aliado militar directo, excepto los Hutíes de Yemen. En el caso de China hay versiones no confirmadas de cierto apoyo material. Esta situación se agrava si tenemos en cuenta que hasta hace poco se consideraba que «el eje de resistencia» pro iraní incluía importantes milicias en Irak, un despliegue conjunto de Irán con Hezbollah y cierta asociación con Hamas, lo que le daba a Irán una línea directa hasta cercar a 1srael por completo, más cierto colchón que le daba el régimen de Al Assad y las bases rusas en Siria.

    En contraste, Israel en el campo de la inteligencia y de las alianzas se muestra mejor. Tiene un apoyo muy activo de EEUU (si bien con las dudas dichas de Trump) y un apoyo muy cercano de Alemania y el Reino Unido.

     

     

    La cuestión estructural en el trasfondo

    La tendencia estructural al avance chino en el plano mundial viene expandiéndose hacia Asia suroccidental («Medio Oriente») por medio de la Ruta y la Franja de la seda. Irán, como en tiempos anteriores, es un nudo esencial para la misma.

    En mayo pasado se inauguró un ferrocarril directo de China a Irán. Los pactos de estos años de China y de Irán con los países del golfo plantean la consolidación de ese nudo por medio de infraestructuras de gran escala en el plano de la comunicación y los transportes, así como de un fluido intercambio de manufacturas por energía. Desde allí permiten la continuidad de la ruta terrestre y la franja marítima de cara a Africa y a Europa.

    Por supuesto, esa extensión y la consecuente integración orgánica de Eurasia no es posible sin algún tipo de acuerdo en relación con el conflicto palestino israelí, ahora extendido al conflicto persa israelí (al margen también debe resolverse la cuestión vecina de la guerra de Ucrania).

     

    Las alternativas planteadas

    Si bien Netanhyahu y Trump no lo explicitan en este sentido, en la práctica las alternativas planteadas, en términos estructurales son:

    1. resolución militar favorable a «occidente» (EEUU, Israel, Reino Unido) y sus halcones, un triunfo militar israelí tan aplastante que sea un punto de inflexión que haga que el capital occidental vuelva a hegemonizar medio oriente y por esa vía a la India, concretando el aislamiento chino.
    2. desescalada y acuerdo paritario, abriendo el camino de un pacto de asociación entre los capitales occidentales (EEUU, europeos, de Israel) con los capitales chinos. Un pacto que permita una mayor asociación «win-win», donde todos ganen. Este pacto sería ideal para los moderados dentro de Irán y dentro de Israel.
    3. Empantanamiento de la guerra. Situación de inestabilidad en Medio Oriente. Mientras siga desarrollándose la tendencia a la mayor competitividad mundial de China y el espacio orgánico que viene construyendo (BRICS ampliado), y al mismo tiempo se agudicen los problemas económicos y subjetivos en Europa y EEUU. Incentivos para que los países del golfo sigan orientandose cada vez más hacia China y el régimen iraní pueda recomponerse.

     

    La política de Netanhyahu va hacia la opción 1) pero tiene grandes dificultades para realizarse. Primero las limitaciones militares urgentes necesita del armaento yankee para penetrar las defensas iranies en torno a el desarrollo nuclear y necesita la aprovición de armemento incluso su defensa anti-aerea para defenderse de una guerra prolongada con Irán.

    La política de Trump es muy equívoca, no se orienta con claridad a ninguna de las tres opciones en disputa, aunque no puede descartarse que termine haciéndolo por alguna de ellas. Trump que supuestamente venía a detener las guerras y sus gastos, ahora es presionado por la coalicción israelí a una guerra con altas probabilidades que sea prolongada.

    Por lo tanto el conflicto tiene amplias posibilidades de continuar sin llegar a una resolución clara. Si bien el gobierno de Irán y los BRICS en general apuestan a “volver al multilateralismo” previo al ataque hecho por el Estado de Israel.