CUENTEN CONMIGO: Kicillof se postuló como candidato en 2027
En un multitudinario plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro realizado en Avellaneda, Axel Kicillof dejó de esconder detrás de la palabra “alternativa” su proyección presidencial. “Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa”, afirmó ante dirigentes y militantes llegados desde distintos puntos del país. Con un armado que ya salió de las fronteras bonaerenses, fuertes críticas a Javier Milei y un mensaje directo hacia la interna del peronismo, el gobernador dio el paso político más contundente hasta ahora en su camino hacia 2027.
Por Luis Bulnes Valdez para NLI

Hay momentos en los que la política deja de necesitar declaraciones explícitas porque las palabras, el escenario y los gestos terminan diciendo bastante más. Axel Kicillof eligió este sábado 19 de septiembre de 2026 Avellaneda para dar uno de esos pasos. Frente a una multitud reunida en el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el gobernador bonaerense cerró su discurso con una frase que, en el contexto del acto y del armado que viene desplegando, sonó a lanzamiento presidencial: “Cuenten conmigo para que el año que viene haya una alternativa para terminar con este modelo y empezar una etapa distinta”. Kicillof no presentó formalmente una candidatura con los mecanismos electorales correspondientes, pero su definición fue interpretada por distintos medios como el lanzamiento de hecho de su proyecto presidencial para 2027.
El escenario elegido tampoco fue casual. El plenario del MDF se realizó en la Universidad Tecnológica Nacional de Villa Domínico y reunió, según distintas estimaciones periodísticas y de los organizadores, a más de 30.000 personas y dirigentes provenientes de distintas provincias. El objetivo declarado era mostrar que el espacio que conduce Kicillof dejó de ser solamente una construcción bonaerense y comenzó a adquirir una dimensión nacional. La jornada incluyó diez plenarios temáticos sobre cuestiones como economía, producción, salud, educación, trabajo, seguridad y políticas sociales, mientras dirigentes y militantes de distintos distritos participaron de una actividad que tuvo una evidente lectura electoral.
“Una alternativa no se construye desde una oficina”
El mensaje más importante de Kicillof no estuvo únicamente en el “cuenten conmigo”, sino en el destinatario de buena parte de su discurso. El gobernador está planteando que la reorganización del peronismo no puede resolverse mediante acuerdos cerrados entre dirigentes ni desde las estructuras tradicionales del partido. “Una alternativa nacional no se construye desde una oficina”, afirmó, para agregar luego: “No me interesa una construcción a control remoto. Tenemos que escuchar, tenemos que sumar, tenemos que organizar en todos los rincones de nuestra República Argentina”.
La frase tiene una lectura evidente dentro de la interna peronista. Kicillof viene construyendo el MDF como una herramienta política propia, con estructura territorial y dirigentes que responden a su conducción, y ahora busca convertir ese espacio en una organización de alcance nacional. No está esperando que el peronismo defina desde arriba quién será su candidato: está construyendo las condiciones para llegar a esa discusión con estructura propia. Esa diferencia es sustancial porque desplaza la discusión desde la candidatura hacia algo que puede resultar todavía más importante: quién tiene capacidad real de construir una alternativa nacional al Gobierno de Milei.
El gobernador insistió en que esa mayoría no surgirá de una negociación secreta ni de un acuerdo entre cúpulas. “Las nuevas canciones se componen colectivamente y de abajo para arriba”, sostuvo, en una de las frases que más claramente apuntaron a la discusión interna del peronismo. El mensaje es también una respuesta a quienes pretenden ordenar la oposición mediante acuerdos entre los dirigentes de mayor peso. Kicillof plantea otro camino: recorrer el territorio, ampliar la convocatoria y construir desde allí el volumen político necesario para disputar el poder nacional.
Y en ese punto aparece una de las novedades de la jornada. Kicillof ya no habla solamente como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Habla como dirigente que pretende representar una alternativa para toda la Argentina. En las últimas semanas recorrió Misiones, Tierra del Fuego, Chaco, Corrientes, La Pampa y Córdoba, entre otras provincias, y presentó esos viajes como parte de un proceso de escucha y construcción política. En Misiones, días atrás, había pronunciado una frase similar: “Cuento con ustedes, cuenten conmigo”, mientras militantes peronistas lo recibían al grito de “Axel Presidente”.
Milei, el adversario que ordena la construcción
El otro gran componente del discurso fue, naturalmente, Javier Milei. Kicillof presentó el modelo libertario como el problema que la futura alternativa deberá superar y sostuvo que la Argentina necesita cambiar su rumbo económico. En su diagnóstico, la estabilidad no puede reducirse a determinadas variables macroeconómicas si las familias no llegan a fin de mes, si los hogares se endeudan para sostener el consumo y si se deterioran la producción, el trabajo, la industria y las economías regionales. “No hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes. No hay orden si los hogares están tapados de deuda”, afirmó.
Kicillof también cuestionó la política de Milei hacia las provincias y contrapuso esa estrategia con su propia idea de federalismo. Según sostuvo, no existe una solución provincial para una crisis nacional, y por eso planteó la necesidad de unir a las provincias en un proyecto común. En su recorrida nacional, dijo haber encontrado problemas similares en distintos territorios: economías regionales golpeadas, obras paralizadas, comercios afectados, sectores productivos sin horizonte y gobiernos provinciales condicionados por la falta de asistencia nacional.
El discurso tuvo además una definición política que merece atención: Kicillof no parece dispuesto a esperar que un eventual desgaste de Milei haga el trabajo por la oposición. Su planteo es que el peronismo y sus aliados deben ofrecer una propuesta propia, con un programa y una estructura capaces de convencer incluso a quienes alguna vez votaron al actual Presidente. En ese sentido, sostuvo que la oposición debería preguntarse qué llevó a millones de argentinos a apostar por Milei y no limitarse a reprocharles ese voto. El razonamiento es simple pero políticamente significativo: para recuperar esos sectores no alcanza con decir que Milei gobierna mal; hay que explicar qué alternativa se les ofrece.
La pelea por el liderazgo del peronismo
El lanzamiento de Kicillof se produce, además, en el momento más delicado de la reorganización del peronismo. La relación entre el gobernador bonaerense y otros sectores del PJ continúa atravesada por fuertes diferencias y por una disputa de liderazgo que tiene como telón de fondo la conducción del principal espacio opositor al Gobierno nacional. En los días previos al acto de Avellaneda, incluso hubo críticas públicas dentro del peronismo bonaerense hacia la construcción del MDF y acusaciones de que Kicillof contribuye a dividir al partido.
Por eso el “cuenten conmigo” no debe leerse aislado del resto del discurso. Es una señal hacia afuera, contra Milei, pero también hacia adentro, hacia el peronismo. Kicillof está diciendo que quiere participar de la construcción de la alternativa nacional y que no acepta que esa alternativa sea definida sin su espacio, sin su estructura y sin el territorio que viene construyendo. La frase “no me interesa una construcción a control remoto” adquiere así una segunda lectura: no solamente habla de federalismo, sino de poder político.
El desafío será transformar la fortaleza territorial bonaerense en una estructura verdaderamente nacional. Una cosa es ser gobernador de la provincia con mayor cantidad de habitantes del país y otra muy distinta es construir una candidatura presidencial competitiva en todo el territorio argentino. El acto de Avellaneda mostró que existe una organización capaz de movilizar a miles de personas y reunir dirigentes de diferentes provincias; el proceso que comienza ahora deberá demostrar hasta dónde puede extenderse esa estructura y qué sectores políticos y sociales está en condiciones de sumar.
Kicillof, por lo pronto, decidió no esperar más. Después de meses en los que evitó formular una candidatura explícita y repetía que primero había que construir una alternativa y después discutir nombres, este sábado el nombre apareció detrás de la alternativa. “Cuenten conmigo” es una frase deliberadamente abierta, pero pronunciada desde un escenario federal, frente a miles de militantes y con un discurso íntegramente orientado a 2027, adquiere un peso político difícil de ignorar.
La escena de Avellaneda deja así planteada una nueva etapa. Milei ya tiene enfrente a un Kicillof que dejó de hablar solamente como gobernador y empezó a hablar como candidato. El gobernador bonaerense pretende construir una alternativa nacional desde el territorio, disputar el liderazgo del peronismo y ampliar la convocatoria más allá de sus fronteras tradicionales. Y para hacerlo eligió una fórmula tan sencilla como contundente: no anunció formalmente una candidatura, pero dijo exactamente lo que dice alguien que quiere estar en la boleta.
“Cuenten conmigo”.
En política, a veces no hace falta decir mucho más.



