Empieza la cuenta regresiva y el avispero digital mediático y político se agita cada día más, el recorrido de los candidatos no se detiene, se intensifica. Las campañas sucias machacan todos los días un poquito más, las acusaciones, las fake news, las denuncias, los trolls y los millones del marketing político cobran cada día más protagonismo. Las propuestas, por ahí andan, si como ciudadanos después no exigimos su cumplimiento, en campaña es tiempo mal gastado. La cosa va por otro lado.
Por fuera de ese patético panorama, esta elección será afortunadamente extraordinaria, por lo menos desde el proceso de conformación de las fórmulas de campaña. No lo digo porque la candidatura del actual Gobernador se haya caído tan cerca a la fecha de los comicios. Sino desde un plano macro que sigue en línea con la historia de la reivindicación del rol de la mujer dentro de la política rionegrina y en sintonía con un movimiento social nacional admirable.
Lo atípico es la conformación de las fórmulas, y bienvenidas sean, tres de las cuatro están encabezadas por mujeres y la que no, tiene a una mujer como vice.
La fórmula de Cambiemos se debatió largamente, una interna reñida que terminó siendo 100% femenina Matzen-Boschi, imponiéndose en este duelo la diputada sobre su colega Sergio Wisky que pretendía ocupar ese espacio. La negativa de la CSJ a la re reelección de Alberto Weretilneck posicionó a quien iba como vicegobernadora, la ministra de turismo Arabela Carreras encabezará la lista con Alejandro Palmieri jefe de diputados del bloque JSRN como compañero. El FIT no dudó en posicionar a la incansable Norma Dardik como candidata con la compañía del joven barilochense Facundo Britos. Y el FPV del intendente roquense Martin Soria, única lista encabezada por un hombre generó una alianza con la líder cordobesa de la fuerza provincial Rio y senadora Magdalena Odarda.
Río Negro es una provincia pionera en legislación de género desde 2002 cuando votó la Ley de Paridad, algo que se evidencia en la conformación de la cámara actual con un 45% de mujeres. La conformación de listas intercaladas es una de las claves de la norma, evitando así, que siendo primeros en las listas entren solo hombres. Pero lo que nunca se logró, hasta el momento, es que la gobernación esté encabezada por una mujer. Este 7 de abril, existe un 75% de posibilidades que eso pase.
En las elecciones de junio los rionegrinos elegiremos gobernador, vicegobernador y 46 legisladores provinciales. Nuestra provincia es pionera en materia legislativa de igualdad de género desde 2002 cuando votó la Ley de Paridad, algo que se evidencia en la conformación de la cámara actual con un 45% de mujeres (21). La conformación de listas intercaladas es una…
Las transformaciones dentro del lenguaje como en la naturaleza misma, son inevitables, considerar nulo el uso de la E como género neutro es como mínimo poner al utilitarismo conservador adentro de una caja académica, caja engalanada por la monarquía endocéntrica española. En la cual no me siento reflejado. El lenguaje como todo sistema vivo evoluciona…
Joaquín Cottani fue viceministro de Economía de Caputo al comiendo de la gestión de Milei, pero renunció a mediados del año pasado y desde entonces cuestiona la falta de un modelo económico y la resistencia de Toto Caputo de acumular reservas.
El economista consideró «deficiente» la política cambiaria del gobierno a pesar del último ajuste de los límites de las bandas debido a la resistencia de Economía de acumular reservas y en vísperas de vencimientos de deuda millonarios.
En una entrevista a Ámbito, el ex funcionario dijo que el principal error de diagnóstico del equipo económico «fue pensar que la acumulación de reservas no era importante o, si lo era, que ocurriría espontáneamente gracias al control de la oferta monetaria en pesos (dolarización endógena)».
Caputo sigue subestimando la importancia de fortalecer las reservas a pesar de la insistencia del Fondo Monetario que teme que se acelere la inflación. En Argentina, la estabilidad monetaria y el éxito de una política cambiaria se consigue cuando hay dólares y los tiene el Tesoro que permite ahuyentar el riesgo de devaluaciones.
Para Cottani, la economía se mantendrá en zona de riesgo mientras se siga atrasando el tipo de cambio como política para frenar la inflación porque «mantiene alto el riesgo de devaluación», dijo.
El ex funcionario dijo que el principal error de diagnóstico del equipo económico fue pensar que la acumulación de reservas no era importante o, si lo era, que ocurriría espontáneamente gracias al control de la oferta monetaria en pesos (dolarización endógena)
Además, el economista prevé un 2026 complejo y advierte que será muy difícil que el gobierno repita el superávit fiscal primario de este año amenazado por el aumento de gastos que obligó la oposición en el Congreso al rechazar el ajuste en discapacidad y a las universidades y tambíen por las rebajas impositivas que sacrificó el gobierno.
Cottani insiste en la necesidad de que Caputo libere el tipo de cambio y flexibilice la meta inflacionaria y de esta manera consiga las metas fiscales. «Liberar el dólar significa licuar los gastos y reduciría la tasa de interés en pesos y aumentaría la recaudación real de las retenciones y otros impuestos ligados al comercio exterior incluido el IVA a las importaciones».
En ese sentido, el ex funcionario señalo que el estancamiento del salario real a pesar del atraso cambiario, es uno de los problemas más graves que deberá afrontar el gobierno porque está relacionado al estancamiento de la economía real que ya lleva 15 años sin crecer, dijo.
El ex funcionario señalo que el estancamiento del salario real a pesar del atraso cambiario, es uno de los problemas más graves que deberá afrontar el gobierno porque está relacionado al estancamiento de la economía real que ya lleva 15 años sin crecer
«Todos estos problemas se podrían resolver de un plumazo si el Gobierno aceptara la idea de liberalizar totalmente el sistema cambiario y dejar que el peso flote libremente hasta encontrar su nivel de equilibrio», sugirió.
Para concluir Cottani dijo que a Estados Unidos no le conviene que Argentina «mantenga una política cambiaria insostenible como tampoco le conviene a los prestamistas e inversores» y pronosticó que, a pesar del poco convencional apoyo de Trump, el financiamiento externo no va a ser abundante o a costo razonable si el BCRA no acumula reservas y el Tesoro Nacional no usa los pesos del superávit primario para pagar los intereses de la deuda externa».
Al despertarme en el día de ayer, encontré a mi compañera viendo atentamente una película que estaban dando por cable. Al presta atención veo que se trataba de Mujer Bonita. Un clásico de los 90 que inmediatamente me trajo a la mente un maravilloso artículo del filósofo José Pablo Feinmann.
Es verdad que en la película Mujer bonita, Hollywood, vendió un cuento de hadas moderno, pero JP Feinmann supo leer ahí algo más que romance y vestidos caros. En su célebre texto “Julia Roberts contra el capitalismo salvaje”, el filósofo supo desarmar la película hasta mostrar su núcleo ideológico: una crítica —suave, edulcorada, pero crítica al fin— al capitalismo financiero depredador. Sí, el mismo que volvió a invadir nuestras vidas con el ascenso al poder de Javier Milei, un presidente que, como Edward Lewis, no habla de producir sino de destruir, no habla de trabajo sino de costos laborales, y no concibe al Estado ni a las empresas como espacios de organización social, sino como objetos a ser desarmados y liquidados. Todo es un loop que nos lleva y trae a los 90.”
Edward Lewis, es un millonario obsceno, no produce nada. No fabrica, no crea, no emplea. Se dedica a desarmar empresas, las desguaza en mil pedazos para convertirlas en papeles, negociables en mesas de “inversionistas” que multiplican su valor sin producir absolutamente nada. La película muestra al capital financiero en estado puro. Vivian Ward, una prostituta de Hollywood Boulevard, entiende algo que el magnate no: que ganar dinero sin producir nada es moralmente vacío. Ella, que vende su cuerpo, conserva una ética; él, que compra empresas, no sabe nada de eso.
Un detalle que me llamó mucha la atención y que Feinmann lo dejó pasar, es que Edward Lewis es una persona rota. El millonario menciona la ausencia de un padre que abandona a su madre, y lo hace en términos de odio y ruptura. Cuenta que su primer gran negocio fue comprar la empresa de su propio padre para desmantelarla y venderla en partes.
No es un detalle menor, el odio es el acto fundacional de su identidad como empresario del capital financiero, es lo que conocemos con el nombre de neoliberalismo. Edward no hereda la empresa para continuarla, la destruye. No la transforma, no la moderniza, no la hace más productiva: la hace desaparecer. Es un parricidio simbólico. Matar al padre equivale a matar el modelo de capitalismo que ese padre representaba: probablemente productivo, industrial, ligado al trabajo y a la continuidad.
El paralelismo con Javier Milei es evidente y perturbador. Así como Edward Lewis compra la empresa del padre para hacerla desaparecer, el actual presidente argentino construyó su identidad política prometiendo dinamitar el Estado, destruir lo público y borrar toda forma de capitalismo productivo nacional. En ambos casos, el gesto fundacional no es crear algo nuevo, sino odiar y demoler lo existente. El parricidio simbólico se transforma en programa económico.
El modo de acumulación de Edward nace del odio: ganar dinero destruyendo lo que otros han construido con esfuerzo. Por eso no produce nada. Por eso no crea empleo. Por eso sólo sabe comprar, desarmar y liquidar. El millonario de la película es un hijo que confunde emancipación con demolición. Cree que ser libre es arrasar con todo lo anterior. No supera al padre: lo borra. Y al hacerlo, inaugura su adhesión total al capitalismo financiero salvaje, abstracto, sin rostro ni responsabilidad social. ¿Te suena conocido?.
Ahora volquemos un instante la mirada sobre Vivian Ward. Ella no sólo vende “placer”, en el guion queda muy claro, vende tiempo, disponibilidad corporal y fuerza de trabajo. Es exactamente lo que describe Karl Marx en El Capital: el trabajador no vende el producto, vende su capacidad de trabajar durante un lapso determinado. Vivian negocia por hora, por noche, por semana. Hay tarifa, contrato verbal, condiciones, penalidades y hasta cláusulas implícitas. Edward no compra a Vivian: alquila su fuerza de trabajo, como cualquier capitalista alquila mano de obra. La diferencia es sólo el rubro. No hay romanticismo ahí: hay mercado.
Han intentado vender esta película como una moderna historia de princesa. Lamento decirles que no, en esta historia Vivian produce valor en términos económicos, no son mercancías materiales. Produce servicio. Edward, en cambio, no produce nada. Vive de la valorización abstracta del capital. En términos clásicos, Vivian está más cerca del trabajo productivo que Edward, aunque el sistema declare lo contrario.
Y podemos darle una rosca más de tuerca. Vivian pertenece al sector más desprotegido del proletariado como son los repartidores del estilo Rappi. No tiene derechos laborales. No tiene seguridad social. No tiene estabilidad. No controla el proceso, ni el resultado, pero la prostituta tiene lo aventaja al repartidor en un aspecto: cobra por adelantado porque sabe que el capital incumple.
Volvamos al texto de Feinmann, el filósofo señaló otra arista, con ironía nos cuenta sobre la inversión de roles: la prostituta es quien humaniza al capitalista. Vivian no sólo enamora al príncipe; lo civiliza. Cuando Lewis decide salvar la empresa naviera de James Morse y sostener el trabajo de cientos de obreros, no se vuelve socialista: retrocede al viejo capitalismo burgués, productivo, industrial, con fábricas, máquinas y salarios. Vuelve a la producción industrial. El dinero vuelve a estar al servicio de la producción y no de la especulación.
Por otro lado tenemos al villano, que no es casual. Philip Stuckey, el abogado financiero, es la encarnación del capital salvaje, sin rostro ni escrúpulos que te recuerda rápidamente al 3% de las coimas, el cierre de los fondos para el CONICET, el cierre de escuelas, la quita de alimentos para comedores… La escena donde el abogado intenta violar a Vivian, no es un exceso del guion, es la metáfora brutal y más cercana a la realidad de un sistema que avanza sobre todo lo que no comparte su ideología, incluso sobre los cuerpos. Esa escena se repite a diario cuando se quitan los remedios a los discapacitados o a los jubilados. Cuando Lewis lo expulsa, también expulsa —momentáneamente— a la lógica financiera extrema. Es lo que sucedió en diciembre del 2001 cuando la sociedad toma conciencia y expulsa el gobierno de De la Rua.
Lo importante de este análisis es no idealizar a Hollywood, al contrario, darnos cuenta de que en el corazón mismo del imperio cultural y económico, el capital financiero aparece y es señalado como reprochable. Mientras que la producción y el trabajo conservan un resto de legitimidad moral. El príncipe es bueno porque crea empleo; la Cenicienta es hada porque devuelve sensibilidad a un millonario desalmado. Y acá caemos en la cuenta de que se trata sólo de un simple cuento. Muy difícil que se haga realidad.
Pero hagamos con el cine como enseñó Feinmann: pensar la política donde otros veían sólo entretenimiento. Y por eso esta película sigue siendo incómoda, necesaria y actual. Porque el problema que vio en Mujer bonita en los ’90 es el nuestro en pleno 2025/2026.
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