FINALIZÓ EL NOCTURNO Y ANUNCIA UN GRAN AÑO
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FINALIZÓ EL NOCTURNO Y ANUNCIA UN GRAN AÑO

FINALIZÓ EL NOCTURNO Y ANUNCIA UN GRAN AÑO

Todo se conjugó para que sea una noche ideal la tercera y última fecha del Campeonato Nocturno de Karting 2020.

Una noche de clima más que ideal, impresionante marco de público, el gran poder en convocatoria de pilotos mostrado y las excelentes competencias que en pista se generaron; dejó en los asistentes una gigantesca expectativa por una pronta iniciación del 37° Campeonato Patagónico de Karting.

Una apasionante final en la 125cc dejó a Marcos Mungai como vencedor, mientras que Fabrizio Iogna se quedó con el título de campeón. La 150cc tuvo en lo mas alto del podio en la final a Piero Moriones, quien a su vez se adjudicó el campeonato. Misma situación que ocurrió en la 200cc con Germán Sosa. Una increíble y ajustada definición tuvo en la Master a Cristian Azzolino como ganador de la fecha y el certamen.
A esto se suma el gran espectáculo que aportaron los pequeños pilotos de la divisional Escuela, que dejan un parque y calidad de pilotos, que se incrementa con cada fecha, auspicioso para el certamen anual de pronta iniciación.

CATEGORIA 125cc

Sin dudas la recuperación de importantes animadores que se reincorporaron, así como los que están en pos de hacerlo; dejó en claro que es la categoría emblema por potencia, calidad conductiva y exhibición en pista. Lo que se vío potenciado con el gran marco de pilotos en competencia. Siendo un claro reflejo de esto fue la última fecha del certamen estival donde todas las posiciones presentaron enfrascadas maniobras en pos de avanzar en el clasificador.
Un retorno acorde a lo que significa haber sido el último tricampeón consecutivo, mostró Marco Mungai (Villa Regina). Quien marcó el mejor tiempo en clasificación con un tiempo de 40,834 seg. Logrando posteriormente la victoria en la serie.
En la final llegaron las grandes batallas por los puntos de privilegio, que dejó maniobras al límite; como lo fueron las que llevaron a los cambios en la punta; en la que finalmente Mungai logró imponerse por sobre Fernando Kogut (Choele Choel). Tercero terminó Maximiliano Donolo (Villa Regina).
El dato de color de la fecha la aportó la familia Donolo, dado que compitieron en la cateogría Pablo y sus dos hijos (Nicolás y Maximiliano)
Mas allá de haber sido una carrera en la que no pudo ser protagonista, Fabrizio Iogna (Villa Regina), logró el título de campeón con los 53 puntos obtenidos, solo 5 más que Maximiliano Donolo. A 9 unidades culminó tercero Nicolás Donolo (Villa Regina), al que un problema técnico en la final le impidió cerrar una gran fecha y campeonato.

CATEGORIA 150cc 4 TIEMPOS

La divisional mas convocante, manteniendo su esquema de competencia, desarrolló la clasificación dividiendo a su parque de pilotos en dos grupos; teniendo a Angel Scuadroni (Neuquén) como el piloto más rápido con un tiempo de 42,149seg.
Dos fueron las series de ordenamiento llevadas adelante, siendo Luciano Corral (Gral. Roca) el ganador de la primera, la cual fue mas rápida que la ganada por Nicolás Scuadroni (Villa Regina)
La final tuvo en pista a Benjamín Zuain (Choele Choel) como ganador, el cual perdió este privilegio por una sanción por un toque en pista; heredando la victoria Piero Moriones (Gral. Roca), siendo Zuian segundo y Corral tercero.
Moriones se adjudicó el título de campeón del verano con los 69 puntos reunidos. Donato Langowski (Villa Regina) y Zuian igualaron en la segunda posición con 41 unidades.

CATEGORIA MASTER

Era en la previa la de mayor número de pilotos con posibilidades de adjudicarse el campeonato, y la de menor diferencia entre estos. Lo cual presagiaba una ajustada definición; Y finalmente sucedió.
Nicolás Rodriguez (Gral. Roca), con un tiempo de 42,595 seg., sumaba el punto de la pole. A lo que sumó la victoria en la serie, llevando a que en la final solo unos pocos puntos dejaban a varios pilotos con chances de campeonar.
Un movimiento de su kart en la grilla de partida empaño el triunfo que en la final consiguió Rodriguez, dado que recibió una sanción por esta razón. Lo cual le permitió heredar la punta y conseguir el triunfo a el bicampeón de la categoría Cristián Azzolino (Gral. Roca). Segundo culminó Sebastián Herrera (Darwin) y Franco Fossatti (Plottier). Azzolino sumó un total de 51 unidades, superando por solo 1 a Fosatti, dos por sobre Herrera y 3 de Rodriguez.
La gran paridad, número y cualidades de los pilotos es un claro presagio de un año de grandes carreras en la búsqueda del título de campeón.

CATEGORÍA 200cc

Si bien Juan José Revert (Villa Regina) lograba en el inicio la vuelta mas rápida en clasificación con un tiempo de 43,338 seg. Un problema eléctrico lo complicó seriamente en la serie en la que se impuso Germán Sosa (Villa Regina).
Nada complico en la final al actual campeón a lograr un nuevo triunfo, teniendo a Marina Salvioni (Villa Regina) y Cristián Fernandez (Villa Regina) acompañándolo en el podio.
Con los 71 puntos Sosa fue el claro campeón. Fernandez consiguió el subcampeonato con 49 unidades, cuatro mas que Salvioni.

CATEGORIA ESCUELA

Tras una gran recuperación en el pasado año, sigue la divisional menor sumando pilotos para su formación. Logrando con el nivel mostrado, poner una vara alta en cuanto a desempeño, que conlleva a que los jovencitos recientemente incorporados logren rápidamente un refinado manejo.
En esta ocasión la final culminó con las siguientes posiciones. Santiago Marcolongo (Villa Regina), Tiago Revert (Villa Regina), Laureano Martinez (Gral. Roca), Nicolás Ibargüen (Villa Regina), Fausto Rodas Ibarra (Gral. Roca), Francisco Bonacci (Bahia Blanca), Benjamín Oliveros Pagliaricci (Villa Regina) y Francisco López (Gral. Roca).

Con amplio optimismo con miras al 37° Campeonato Patagónico de Karting se cerró un nuevo Campeonato Nocturno de Karting. El cual se logró gracias al acompañamiento de los pilotos, el público asistente y el trabajo de la comisión del Moto Club Reginense que permite ofrecer infraestructura y comodidades únicas, del que es uno de los mejores kartódromos del país.

 CAMPEONATO POR CATEGORIAS 

  RESULTADO 3° FECHA 

► IMÁGENES 3° FECHA ◄

Fuente: Prensa Motoclub reginense

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  • El peronismo analiza presentar un proyecto de «Ficha Sana» en respuesta a Ficha Limpia

     

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    Como informó LPO, Patricia Bullrich le indicó al fueguino Agustín Coto que convoque para este martes a la comisión de Asuntos Constitucionales con el objetivo de darle tratamiento a la iniciativa oficialista, contemplando las propuestas de los senadores del PRO Martín Göerling y Andrea Cristina y la chubutense Edith Terenzi sobre Ficha Limpia.

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    Fuentes parlamentarias comentaron a LPO que la idea de los legisladores liderados por el formoseño José Mayans sería que cualquier candidato que se postule a un cargo electivo tenga que pasar un test psicotécnico. «Si para cualquier trabajo cualquier ciudadano tiene que rendir un examen psicológico, para ser presidente, gobernador, legislador o intendente, también», dicen.

    Bullrich suma Ficha Limpia a la eliminación de las PASO, para conseguir los votos aliados

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    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

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