Una nueva edición de la Feria Raíces en Los Gansos Restó se suma a las actividades de ‘Vendimia Celebra 2021’ durante el próximo fin de semana a partir de las 18 horas.
El domingo 14 la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina estará presente con un espacio para degustación y la posibilidad de comprar vinos a precios promocionales.
Los Gansos Restó también formará parte del programa Gastro Arte ofreciendo un menú vendimial.
Cabe destacar que dicho emprendimiento forma parte de la mesa de trabajo de Turismo Rural.
El 15 de marzo, de 1972, comenzaban a dictarse las primeras clases en la Universidad Nacional del Comahue. Hoy, uno de los centros académicos más importantes del del norte de la Patagonia, cumple 50 años de vida. Las celebraciones por su medio siglo de historia, se extenderán a lo largo de todo el 2022, con…
En plena interna del peronismo santafesino, un grupo de intendentes empezó a moverse con el fin de darle volumen al espacio de Axel Kicillof en la provincia y viajaron a La Rioja donde compartieron actividades con el gobernador Ricardo Quintela, uno de los que empuja una liga federal para reordenar al PJ frente a Javier Milei.
Pablo Corsalini es intendente de la localidad de Pérez desde 2015 y conduce el sello de «Vamos» que reúne a otros jefes comunales y referentes territoriales del sur de la provincia y una delegación de ese espacio se reunió con Quintela para acelerar la articulación con el proyecto presidencial de Kicillof y el de Corsalini en la provincia.
Entre los que participaron estuvieron Pablo Giorgis, de Santa Isabel; Gonzalo Goyechea, de María Teresa; José López, de Pavón; David Segura, de Miguel Torres; Marcos Strifezza, de Juncal; Adrián Visobich, de Palacios; Darío Baiocco, de Máximo Paz; y Eduardo Lorinz, de Arroyo Leyes, entre otros dirigentes que vienen participando del armado.
Quintela junto con los intendentes de «Vamos»
Según explicó a LPO Giorgis, el encuentro formó parte de «una estrategia donde el campo nacional, popular y federal tiene que juntarse para buscar alternativas al modelo económico y de país que impulsa Milei».
En ese sentido, sostuvo que durante la reunión «se establecieron vínculos políticos para que desde los territorios poder avanzar en la unidad de un frente que pueda ofrecer un plan de gobierno que le pueda resolver los problemas de la gente».
Se establecieron vínculos políticos para que desde los territorios poder avanzar en la unidad de un frente que pueda ofrecer un plan de gobierno que le pueda resolver los problemas de la gente
Con un PJ fragmentado y sin conducción clara, sectores del interior buscan referencias nacionales donde alinearse que estén disputando la reconstrucción del peronismo y Corsalini que fue el jefe de campaña de Monteverde, ahora busca posicionarse como candidato a gobernador.
En paralelo, otros alcaldes de la provincia tambíen movieron sus fichas con el objetivo puesto en la interna peronista. El funense Roly Santacroce avisó que quiere ser parte de la disputa, mientras que desde el norte también se anotó el intendente de Reconquista, Enri Vallejos.
Estos nombres se suman a los jugadores fuertes de la provincia como el senador Marcelo Lewandowski y el ex gobernador Omar Perotti que, como anticipó LPO, encargó una encuesta para definir si vuelve a competir por un nuevo mandato o da la pelea en la Legislatura provincial.
Por lo pronto, el hombre de Perotti en el PJ, Juan Manuel Pusinieri, amenazó con romper e ir por afuera del partido si no hay una democratización de la conducción: «Es el secretario de Organización del PJ», respondió con ironía una referencia del peronismo local ante la consulta de este medio.
Por otro lado, otro sector del sur de Santa Fe agita la candidatura del massista Diego Giuliano, ex ministro de Transporte de Alberto Fernández y en la Corriente, el espacio de Agustín Rossi, están midiendo a Germán Martínez, el presidente del bloque en Diputados. Todos los nombres en danza hasta que se ordene el tablero nacional.
La denuncia fue elevada por el estudio de abogados Burwick Law. Varios damnificados exigen una compensación. El estudio de abogados Burwick Law, uno de los más poderosos de Nueva York, presentó ante la Corte Suprema de ese estado una demanda colectiva por el criptofraude con $LIBRA. La denuncia apunta contra Kelsier, KIP, Meteora y las demás proveedores, y…
La comparación entre la causa que derivó en la condena de Cristina Fernández de Kirchner y otros expedientes recientes que involucran a funcionarios del actual gobierno expone una tensión cada vez más evidente: mientras en un caso bastó con una presunción interpretativa —“no podía no saber”—, en otros, con abundancia de indicios y documentación, la reacción judicial y mediática parece notablemente más tenue.
Por Ramiro C. Ferrante para NLI
La historia judicial argentina ofrece múltiples ejemplos de selectividad, pero pocos tan paradigmáticos como el contraste entre la denominada “causa Vialidad” y las investigaciones que hoy rodean a distintos funcionarios del gobierno de Javier Milei. En el primer caso, el eje de la condena a Cristina Fernández de Kirchner giró sobre un razonamiento que excede la prueba directa: la idea de que, por su investidura, “no podía no estar al tanto” de las irregularidades atribuidas a la obra pública en Santa Cruz.
Esa formulación, que en términos jurídicos tensiona principios básicos como la responsabilidad penal individual y la necesidad de prueba concreta, fue sostenida tanto por sectores del Poder Judicial como por buena parte del sistema mediático dominante. Sin embargo, cuando se observan expedientes actuales —donde aparecen transferencias, vínculos contractuales, decisiones administrativas documentadas o movimientos patrimoniales verificables— la vara parece desplazarse hacia un estándar mucho más laxo.
La lógica de la presunción: el caso Vialidad
En la causa que culminó con la condena de Cristina Fernández de Kirchner, uno de los aspectos más controvertidos fue la ausencia de evidencia directa que acreditara su participación personal en maniobras ilícitas. No se incorporaron registros de conversaciones, correos electrónicos, transferencias bancarias ni documentos firmados por la exmandataria que vincularan de manera concreta su accionar con los hechos investigados.
La construcción acusatoria se apoyó, en cambio, en una inferencia estructural: que la entonces presidenta debía necesariamente conocer lo que ocurría en la asignación de obra pública. Esta interpretación, si bien puede tener peso político, abre un debate jurídico profundo sobre el alcance de la responsabilidad por jerarquía y sobre los límites entre presunción y prueba.
En términos estrictamente legales, la doctrina penal exige certeza basada en evidencia. Sin embargo, el fallo incorporó un razonamiento más cercano a la sospecha estructural que a la demostración empírica, lo que fue celebrado por sectores mediáticos que durante años instalaron la idea de culpabilidad como sentido común.
ANDIS, $LIBRA y otras causas: cuando la prueba no moviliza
En contraste, investigaciones recientes como las vinculadas a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el denominado caso $LIBRA o las denuncias por enriquecimiento que salpican a figuras del oficialismo presentan un cuadro distinto: aquí sí aparecen elementos materiales, registros administrativos y circuitos financieros que permiten trazar relaciones más concretas.
Sin embargo, la respuesta institucional no ha tenido la misma intensidad. En el caso de ANDIS, por ejemplo, se mencionaron irregularidades en la asignación de fondos y contrataciones que derivaron en cuestionamientos internos, pero sin avanzar con la celeridad que se observó en otras causas de alto impacto político.
Algo similar ocurre con el entramado de $LIBRA, donde la existencia de documentación, decisiones administrativas y posibles beneficiarios identificables no logró instalar en el debate público la misma noción de escándalo estructural que sí se construyó en torno al kirchnerismo.
El patrimonio y las explicaciones: el caso Adorni
El caso de Manuel Adorni resulta ilustrativo en este esquema comparativo. Las discusiones sobre su patrimonio, operaciones inmobiliarias y financiamiento de adquisiciones abrieron interrogantes que, en otro contexto político, probablemente habrían derivado en investigaciones más profundas y en una cobertura mediática sostenida.
Sin embargo, la reacción predominante fue la relativización o la rápida disipación del tema en la agenda pública. La diferencia no es menor: mientras en la causa Vialidad se construyó una narrativa de culpabilidad sin prueba directa, en estos casos la existencia de elementos verificables no alcanza para generar una presión equivalente.
El rol de Karina Milei y las sospechas de intermediación
Otro punto que alimenta la discusión sobre la doble vara es la aparición de versiones vinculadas a presuntos esquemas de intermediación o retornos —como el denominado “3%”— que involucran a Karina Milei. Si bien muchas de estas denuncias requieren aún confirmación judicial, lo cierto es que el tratamiento mediático ha sido, en general, más prudente o marginal.
En términos comparativos, basta recordar cómo hipótesis mucho menos documentadas en el pasado fueron amplificadas durante meses hasta consolidarse como verdades instaladas.
A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa.
Créditos del Banco Nación y decisiones administrativas
Las operaciones crediticias otorgadas por el Banco Nación a determinados actores también ingresan en este análisis. La existencia de expedientes, montos y condiciones específicas ofrece un terreno fértil para la investigación judicial. No obstante, nuevamente, la intensidad de la respuesta institucional dista de la observada en otras etapas políticas.
El contraste no implica necesariamente afirmar culpabilidades, sino señalar una diferencia en el estándar de exigencia: lo que en un caso se interpreta como indicio suficiente, en otro parece no alcanzar ni siquiera para activar mecanismos de investigación robustos.
En este punto aparece un elemento particularmente revelador: la forma en que el propio Javier Milei queda sistemáticamente por fuera de las hipótesis de responsabilidad. A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa. Aun cuando los hechos investigados involucran áreas sensibles del gobierno o funcionarios de su máxima confianza, la interpretación dominante —tanto en ciertos sectores judiciales como mediáticos— tiende a considerar plausible que Milei “no esté al tanto”. Esta asimetría no es menor: mientras en un caso la jerarquía implicaba necesariamente conocimiento, en el otro habilita una presunción de desconocimiento que lo excluye preventivamente del análisis de responsabilidades.
Medios, justicia y construcción de sentido
El punto de convergencia entre todos estos casos es el rol de los medios de comunicación en la construcción de sentido. La condena de Cristina Fernández de Kirchner fue precedida por años de cobertura sistemática que instaló una narrativa de corrupción estructural, incluso en ausencia de pruebas directas.
En cambio, las causas que hoy afectan a funcionarios del oficialismo no han logrado —o no se ha buscado que logren— ese mismo nivel de penetración en la opinión pública. La diferencia no es sólo cuantitativa, sino cualitativa: cambia la forma en que se interpreta la evidencia y el peso que se le asigna.
Una justicia bajo sospecha
La comparación deja al descubierto una pregunta incómoda pero inevitable: ¿existe un criterio uniforme en la administración de justicia o las decisiones están condicionadas por el contexto político y mediático?
Cuando una condena puede sostenerse en una presunción y otras investigaciones con mayor volumen de pruebas no avanzan con igual firmeza, la percepción de doble vara se vuelve difícil de refutar. Y esa percepción, más allá de las posiciones partidarias, erosiona uno de los pilares fundamentales del sistema democrático: la confianza en la justicia.
En definitiva, el problema no es sólo jurídico, sino institucional. Porque una justicia que parece medir distinto según el acusado deja de ser justicia para convertirse en un instrumento de disputa política. Y en ese terreno, la verdad —con pruebas o sin ellas— corre siempre el riesgo de quedar relegada.
La basura es un hecho cultural que nos concierne a todos, a todos los sectores de la sociedad sin distinción alguna. Todos somos asociados responsables del daño ambiental que genera nuestra basura. Una de las actividades humanas más inadvertidas es la producción de deshechos. Somos la basura que producimos, y como la tratamos habla de…
Mauricio Macri ya no descarta una eventual candidatura presidencial en 2027 y, para reposicionar al PRO, arrancó este viernes con una gira federal en Chaco, donde protagonizó un momento de fuerte desconcierto, al retirarse intempestivamente de una conferencia de prensa.
La salida abrupta de Macri de la conferencia que compartía con Fernando de Andreis y otros legisladores de esa provincia se dio cuando lo consultaron por su relación con Javier Milei.
Visiblemente molesto mientras le estaban formulando la pregunta, el ex presidente hizo una leve señal para que responda De Andreis y, un segundo más tarde, se levantó del asiento central de la mesa apostada en la sala de conferencias de un hotel de Resistencia.
La actitud desconcertó a los presentes, algunos de los cuales aseguraron escuchar gritos tras bambalinas del auditorio, mientras los legisladores del PRO se reagrupaban rápidamente para cubrir el hueco estelar dejado por Macri.
Según señalaron a LPO voces que participaron de la actividad, Macri ya había manifestado internamente su enojo por la escasa convocatoria, apenas 150 personas, contando contingentes provenientes de Corrientes y Misiones. Molesto por esa foto, la pregunta por Milei terminó por desencajarlo.
Previo a eso, el titular del PRO se había reunido con el gobernador de Chaco, el radical Leandro Zdero.
Macri mantiene activo el vínculo con dirigentes del radicalismo sin descartar un eventual resurgir de esa sociedad, como amagó hacerlo en 2025 para las legislativas en provincia de Buenos Aires en clave de condicionar la negociación con los libertarios.
La preocupación central del ex presidente a 2027 es conservar su territorio, la Ciudad de Buenos Aires. En esa discusión es donde muchos leen los movimientos nacionales de Macri y creen que sus intentos de posicionar un candidato presidencial del PRO va de la mano con tensionar la negociación con los libertarios para que le despejen la Ciudad.
En esa línea, los análisis que giran en torno a esa maniobra ven que un eventual postulante presidencial PRO hoy por hoy estaría lejos de un triunfo, pero podría lograr entre 8 y 10 puntos, los suficientes para arruinarle una reelección al libertario.
Inicialmente, el titular del PRO había tanteado las posibles candidaturas presidenciales de Jorge Brito y Marcos Galperín. Pero el CEO de Mercado Libre no mostró interés y el dueño del Banco Macro hoy está en conversaciones con Emilio Monzó en el marco de un eventual esquema más cercano al pan-peronismo.
Ya sin una carta outsider, en las últimas reuniones que tuvo con su mesa chica Macri dejó abierta la posibilidad de ser candidato presidencial, algo que meses atrás rechazaba de plano.
Macri ya había manifestado internamente su enojo por la escasa convocatoria, apenas 150 personas, contando contingentes provenientes de Corrientes y Misiones. Molesto por esa foto, la pregunta por Milei terminó por desencajarlo
«Ahora anda con ganas», dicen a LPO desde su entorno, donde señalan que se está abriendo «una oportunidad» frente al derrumbe en las encuestas de Javier Milei. La imagen presidencial transita su peor momento, con más de 60% de negativa.
Con el libertario debilitado, cerca de Macri creen que se abre un escenario de orfandad para el voto de la centro-derecha que podría volver a ser ocupado por el fundador del PRO.
En ese sentido, en el entorno del ex presidente analizan que la ancha avenida del medio que plantea Horacio Rodríguez Larreta no existe y trazan la competitividad electoral en un esquema de polarización entre una opción de centro-derecha liberal y otra de centro-izquierda progresista.
Con el libertario debilitado, cerca de Macri creen que se abre un escenario de orfandad para el voto de la centro-derecha que podría volver a ser ocupado por el fundador del PRO.
Por eso, en el PRO siguen convencidos que hay que pararse en el polo de la centro-derecha y buscar votos de centro desde ahí. Por eso mismo es que Macri no le suelta la mano al rumbo económico de Milei, que sigue poniendo bajo el paraguas del cambio.
Desde ahí, marca sus diferencias: «La lealtad es al cambio que se prometió y eso nos obliga a reconocer lo que está bien y a señalar lo que está mal. Aquellos que dicen que el silencio ayuda al cambio están equivocados, lo traicionan», dijo en Chaco, poco antes de la accidentada conferencia. Y agregó: «Nosotros no somos un paso atrás, somos el próximo paso».
Ese reseteo del PRO que está haciendo Macri tiene la orden a los territorios de armar pensando en liderar propuestas electorales, tanto en los distritos como en las provincias.
De eso se habló en la última reunión del PRO bonaerense, en martes pasado. Con estructura y municipios propios, una eventual candidatura amarilla a la Gobernación, al igual que en Nación, alcanzaría para arruinarle a los libertarios la posibilidad de quitarle la provincia de Buenos Aires al peronismo.
Eso cobra mayor fuerza aún luego del realineamiento en el PRO de Guillermo Montenegro que -como contó LPO- empezó a tensionar con los libertarios en Mar del Plata, luego de que Karina Milei le obture su llegada al Ministerio de Justicia.
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