Durante dos días, la Feria ReEmprender se vistió de rojo en su edición especial de ‘Carnaval del amor’. Las casitas de los artesanos, en la Plaza Primeros Pobladores, se convirtieron en el paseo de los reginenses que pudieron observar el trabajo de emprendedores y artesanos.
A esta posibilidad, se sumó durante el domingo la caminata ‘Atardeceres reginenses’ y el clásico ‘Domingos de Plaza’.
La Dirección de Turismo y la Dirección de Cultura agradecen a todos quienes participaron de las actividades propuestas.
I “abrir cámara de compresión (…) cerrar cámara de compresión”. en casi todas las películas de ciencia ficción, la voz (no se sabe por qué siempre latosa) de una computadora superinteligente que hay en la nave nos dice muy didáctica y redundantemente más de la mitá de lo que hay que saber de la trama…
La propuesta ‘Elegí pescado, elegí Río Negro’ del Ministerio de Producción y Agroindustria tuvo una gran recepción por parte de los vecinos reginenses, quienes desde temprano se acercan al predio ferial ubicado frente a la Plaza de los Próceres. En este espacio tienen la posibilidad de adquirir pescados y mariscos de calidad a precios promocionales….
Mientras el gobierno de Javier Milei repite hasta el cansancio su discurso contra “la casta” y aplica un ajuste feroz sobre jubilados, trabajadores y beneficiarios de políticas sociales, una polémica designación dentro de la ANSES vuelve a poner en evidencia el doble estándar del oficialismo. El protagonista es Guillermo Arancibia, funcionario del organismo previsional que quedó en el centro de un escándalo por el uso de fondos públicos para gastos personales tan insólitos como yogures, barritas de cereal y otros consumos menores.
Por Roque Pérez para NLI
Un caso que estalló dentro del propio organismo
La historia de Guillermo Arancibia comenzó a circular con fuerza en los pasillos de la Administración Nacional de la Seguridad Social cuando trabajadores del organismo denunciaron un uso irregular de la caja chica destinada a gastos institucionales. Según trascendió en distintas publicaciones periodísticas, entre ellas informes difundidos por Perfil y Minuto Uno, el funcionario habría justificado con fondos públicos la compra de alimentos y productos de consumo cotidiano, desde bebidas hasta yogures y barritas de cereal.
El detalle, que podría parecer anecdótico si se lo observa aisladamente, terminó adquiriendo dimensiones políticas mucho más profundas. No solo por el carácter de los gastos, sino porque los mismos habrían sido respaldados mediante comprobantes y documentos oficiales firmados dentro del propio organismo, bajo el argumento de que se trataba de consumos vinculados a reuniones o actividades institucionales.
Sin embargo, puertas adentro de la ANSES la interpretación fue otra. Para muchos trabajadores, el episodio se transformó rápidamente en un símbolo de los privilegios que sobreviven dentro del Estado incluso en momentos en que el gobierno habla permanentemente de austeridad.
La bronca de los trabajadores y los afiches que lo expusieron
La indignación interna no tardó en traducirse en un gesto visible. En distintos sectores del edificio central del organismo aparecieron afiches y mensajes que apuntaban directamente contra Arancibia. En esos carteles, que circularon entre empleados y terminaron trascendiendo públicamente, se lo acusaba de cobrar un salario elevado mientras utilizaba fondos institucionales para financiar consumos personales.
La frase que más se repitió en esos carteles condensaba la bronca de quienes trabajan en el organismo: “ganás cinco palos y te comprás yogur con la caja chica”.
Más allá del tono irónico, el episodio dejó expuesta una tensión profunda dentro de la ANSES. Mientras miles de trabajadores del sector público enfrentan congelamientos salariales, recortes presupuestarios y presión por reducción de gastos, algunos funcionarios parecen manejarse con criterios muy distintos a los que el propio gobierno proclama en su discurso público.
El contexto del ajuste y el significado político del escándalo
El caso adquiere una dimensión todavía más polémica si se observa el contexto general en el que ocurre. La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) es el organismo encargado de administrar jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y diversas políticas sociales que constituyen el principal ingreso de millones de argentinos.
En ese marco, el gobierno de Javier Milei viene impulsando una política económica marcada por fuertes recortes del gasto público, licuación de ingresos previsionales y un discurso permanente sobre la necesidad de eliminar privilegios dentro del Estado.
Sin embargo, episodios como el de Arancibia generan un contraste difícil de explicar. Mientras el relato oficial insiste en que el país necesita sacrificios para ordenar las cuentas públicas, aparecen situaciones que muestran cómo ciertos sectores del aparato estatal continúan operando con niveles de discrecionalidad que poco tienen que ver con la austeridad prometida.
El problema, en definitiva, no es el precio de un yogur ni el costo de una barrita de cereal. El problema es quién paga esos consumos y bajo qué lógica se administran los recursos públicos en un organismo que maneja fondos destinados a jubilados y sectores vulnerables.
De la polémica al ascenso
Lejos de implicar un freno en su carrera dentro del organismo, la polémica no impidió que Arancibia siguiera consolidando su posición dentro de la estructura de la ANSES. Según distintas versiones periodísticas, el funcionario fue impulsado a un rol de mayor relevancia dentro del organismo previsional, lo que terminó alimentando aún más las críticas internas.
Para muchos trabajadores, la señal política fue clara: las denuncias no generaron sanciones ni explicaciones públicas, y el episodio quedó reducido a un escándalo mediático sin consecuencias concretas dentro de la estructura estatal.
Ese desenlace es precisamente lo que transformó el caso en un símbolo del doble discurso que rodea al gobierno libertario.
La “casta” que nunca desaparece
Desde su campaña electoral, Milei construyó buena parte de su identidad política sobre la promesa de terminar con los privilegios de la política tradicional. La palabra “casta” se convirtió en el eje central de su narrativa y en una etiqueta destinada a señalar a quienes, según el discurso libertario, se beneficiaban del Estado mientras el resto de la sociedad pagaba la cuenta.
Sin embargo, episodios como el de Arancibia parecen mostrar que el problema no desapareció, sino que cambió de protagonistas. El relato anticasta convive hoy con prácticas que recuerdan demasiado a aquellas que el propio oficialismo decía combatir.
En ese sentido, el caso del “yogur de la ANSES” terminó convirtiéndose en algo más que una anécdota administrativa. Para muchos dentro y fuera del organismo, funciona como una metáfora incómoda de la política argentina contemporánea: un Estado que exige sacrificios a millones de personas mientras algunos funcionarios continúan moviéndose con privilegios financiados con dinero público.
Y allí aparece la pregunta inevitable que atraviesa todo el episodio: si el ajuste es para todos, ¿por qué hay funcionarios a los que seguimos pagándoles hasta el yogur que se toman?
Un reciente artículo de El País expone con crudeza una dinámica que ya no puede ocultarse: frente a los escándalos de corrupción que rodean a su gobierno, Milei no explica, no responde y, en muchos casos, directamente niega o distorsiona los hechos.
Por la Redacción de NLI
Un silencio cada vez más ruidoso
El texto de Hugo Alconada Mon publicado por El País pone el foco en un fenómeno central: el silencio selectivo de Milei. Mientras el presidente mantiene un estilo confrontativo para atacar opositores o periodistas, opta por el mutismo cuando las preguntas apuntan a los escándalos que salpican a su entorno.
Según describe el artículo, ese silencio no es casual sino estratégico: evitar conferencias incómodas, elegir entrevistas sin repreguntas y esquivar ámbitos institucionales como el Congreso. En otras palabras, controlar el escenario para no dar explicaciones.
El caso $Libra y la trama de fondo
Uno de los episodios más graves señalados es el colapso del criptoactivo $Libra, promovido públicamente y que terminó generando pérdidas millonarias. Lejos de aclarar su rol, Milei habría minimizado o negado su participación, pese a las evidencias de su impulso inicial.
Investigaciones previas ya habían advertido que el esquema presentaba características típicas de maniobras especulativas, donde unos pocos ganan mientras miles pierden sus ahorros.
A esto se suman sospechas de vínculos con los impulsores del proyecto y posibles beneficios económicos indirectos, lo que agrava el cuadro político y judicial.
Discapacidad, audios y denuncias
El otro eje crítico es la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), atravesada por denuncias de corrupción en la compra de medicamentos. Audios filtrados de funcionarios cercanos al presidente describen un presunto sistema de sobornos que, según distintas denuncias, podría haber escalado hasta niveles altos del poder.
Frente a esto, la respuesta oficial volvió a ser la misma: desmentidas genéricas, desplazamientos puntuales y ausencia de explicaciones de fondo.
Mentiras, evasivas y construcción de relato
El artículo también apunta a un patrón discursivo: cuando Milei habla, muchas veces no aclara sino que desvía, insulta o desacredita. En lugar de asumir responsabilidades, recurre a teorías de persecución política o directamente a negar los hechos.
Esta lógica no es nueva. En episodios anteriores, el presidente ya había respondido a denuncias de corrupción calificándolas como “mentiras” sin aportar pruebas contundentes en sentido contrario.
Una estrategia que erosiona la democracia
El punto más fuerte del análisis es político: el problema no es solo la corrupción, sino la falta de rendición de cuentas. El silencio sistemático y las respuestas evasivas debilitan los mecanismos básicos de control democrático.
El País advierte que este modelo —silencio ante lo incómodo, agresividad ante lo crítico— se parece a estrategias vistas en otros liderazgos globales, donde la verdad pierde centralidad y la comunicación se vuelve una herramienta de poder más que de transparencia.
Cuando el silencio ya no alcanza
La acumulación de escándalos, denuncias y contradicciones empieza a configurar un escenario complejo para el gobierno. Porque el silencio puede servir como táctica momentánea, pero no resuelve las preguntas de fondo.
Y esas preguntas siguen abiertas: qué pasó con $Libra, qué ocurrió en la ANDIS, qué responsabilidades existen y, sobre todo, por qué el presidente elige no responder.
La biblioteca al aire libre en la Isla 58 ha tenido una gran recepción por parte de quienes se acercan al balneario municipal a disfrutar de un entorno natural único. Este espacio brinda la posibilidad de sumergirse en el placer de la lectura pero además ofrece distintas propuestas para toda la familia. La Dirección de…
Las inconsistencias entre ingresos declarados, deudas millonarias y viajes de lujo volvieron a colocar a Manuel Adorni en el centro de un escándalo político. Mientras el funcionario intenta justificar el uso del avión presidencial para viajar con su pareja, surgen nuevos datos que ponen en duda la compatibilidad entre sus ingresos y su nivel de gastos.
Por Roque Pérez para NLI
Deudas millonarias con ingresos oficiales mucho menores
El jefe de Gabinete Manuel Adorni percibe un sueldo cercano a 3,5 millones de pesos mensuales, según datos difundidos en los últimos días. Sin embargo, registros del Banco Central indican que en enero acumulaba deudas por más de 9 millones de pesos, una cifra que resulta difícil de explicar en relación con sus ingresos oficiales.
Las inconsistencias no se limitan al funcionario. También aparecen interrogantes sobre las finanzas de su pareja, Bettina Julieta Angeletti, en un contexto donde ambos protagonizan polémicas por viajes costosos y movimientos económicos que todavía no han sido aclarados públicamente.
El viaje en el avión presidencial que desató el escándalo
El caso estalló cuando se conoció que Angeletti viajó a Nueva York junto a la comitiva oficial en el avión presidencial, pese a no ocupar ningún cargo en el Estado. La situación generó fuertes críticas y obligó al propio Adorni a admitir que su esposa fue invitada a subir al Tango 01.
El funcionario intentó justificarse argumentando que quería que su pareja lo acompañara mientras él viajaba para trabajar, en medio de una agenda oficial. Sin embargo, lejos de cerrar la polémica, la explicación abrió nuevas preguntas sobre quién paga realmente esos viajes y bajo qué criterios se utilizan los recursos del Estado.
El dato que reveló NLI: vuelos privados, consultora y negocios alrededor del poder
Pero la polémica no se limita al vuelo presidencial. Una investigación exclusiva publicada por NLI reveló información adicional que amplía el escándalo y coloca a la pareja en el centro de un entramado de viajes, negocios y vínculos políticos.
Según esa investigación periodística, Adorni también habría realizado en febrero un viaje a Punta del Este en un avión privado cuyo costo rondaría los 10.000 dólares, acompañado por su familia y un periodista de la TV Pública. El episodio generó nuevas preguntas sobre el origen de los fondos utilizados para financiar ese traslado, dado que el monto resulta difícil de compatibilizar con los ingresos declarados por el funcionario.
El informe de NLI también puso el foco en la actividad empresarial de Bettina Angeletti, quien creó recientemente su propia consultora llamada “MasBe”, dedicada a asesoramiento y coaching empresarial. La aparición de esa empresa coincide con el ascenso político de su esposo y, según la investigación, habría comenzado a sumar clientes vinculados al entorno del oficialismo.
La conexión con el negocio de Tecnópolis
El punto más delicado del informe apunta a los vínculos comerciales entre la consultora de Angeletti y sectores cercanos al entorno de Karina Milei, particularmente en torno a proyectos vinculados con Tecnópolis, un espacio estratégico del Estado que podría quedar bajo nuevas concesiones privadas.
Según los datos publicados, la consultora de la esposa del jefe de Gabinete tendría relaciones laborales con actores empresariales vinculados a ese proceso, lo que abre interrogantes sobre posibles conflictos de intereses entre los negocios privados del entorno familiar de Adorni y decisiones políticas del gobierno.
Un escándalo que golpea el discurso oficial
La polémica resulta particularmente incómoda para el gobierno de Milei, que construyó buena parte de su narrativa política denunciando a la “casta” y prometiendo austeridad en el manejo del Estado.
En ese contexto, el caso Adorni funciona como una paradoja difícil de disimular: un funcionario que defiende el ajuste y la motosierra estatal, pero que no logra explicar con claridad sus propios números ni los negocios que orbitan alrededor de su entorno familiar.
Mientras el jefe de Gabinete continúa en el exterior y las denuncias políticas y mediáticas se multiplican, el interrogante permanece abierto. En un gobierno que hizo de la transparencia un eslogan, las cuentas del hombre encargado de comunicar el rumbo oficial parecen ser, por ahora, las más opacas de todas.
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