Durante dos días, la Feria ReEmprender se vistió de rojo en su edición especial de ‘Carnaval del amor’. Las casitas de los artesanos, en la Plaza Primeros Pobladores, se convirtieron en el paseo de los reginenses que pudieron observar el trabajo de emprendedores y artesanos.
A esta posibilidad, se sumó durante el domingo la caminata ‘Atardeceres reginenses’ y el clásico ‘Domingos de Plaza’.
La Dirección de Turismo y la Dirección de Cultura agradecen a todos quienes participaron de las actividades propuestas.
A través del Decreto 126/21, la Municipalidad de Villa Regina llama a concurso abierto de antecedentes para cubrir el cargo de Juez de Falta Suplente. Los interesados deberán reunir los siguientes requisitos: *Poseer título de Abogado, con no menos de 2 años de ejercicio en la profesión. Deberán acompañar certificaciones del colegio de abogados y/o…
Mientras los peones rurales y los hacheros de principios del siglo XX eran obligados a comprar en las proveedurías de las empresas que los empleaban mediante vales y fichas, miles de repartidores argentinos del siglo XXI terminan endeudados con las propias plataformas para las que trabajan. Separados por un siglo de historia, ambos modelos revelan una misma lógica: trabajadores cada vez más dependientes de empresas extranjeras que convierten el salario en un mecanismo de control.
Por Alcides Blanco para NLI
Cuando el salario dejó de ser libertad
Hay escenas de la historia argentina que parecen haber quedado definitivamente enterradas en los libros escolares. La Patagonia Rebelde, entre 1920 y 1922, y las huelgas de La Forestal, entre 1919 y 1922, suelen recordarse por la brutal represión que sufrieron los trabajadores. Sin embargo, detrás de aquella violencia existía un sistema económico cuya esencia resulta sorprendentemente familiar para la Argentina de 2026.
Los peones rurales patagónicos trabajaban jornadas que podían extenderse entre 10 y 16 horas, mientras que los hacheros que desmontaban los quebrachales para la compañía británica The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, conocida simplemente como La Forestal, sobrevivían con salarios miserables y condiciones de vida extremadamente precarias. En ambos casos, la dependencia respecto del empleador iba mucho más allá del trabajo cotidiano.
En numerosos establecimientos, especialmente en La Forestal, una parte importante del salario no se entregaba en dinero sino mediante vales, bonos o fichas emitidos por la propia empresa. Aquellos papeles solamente podían utilizarse en las proveedurías de la compañía, donde los productos solían venderse a precios superiores a los del mercado o donde los vales eran reconocidos por un valor inferior al nominal. El trabajador cobraba de su patrón y, casi inmediatamente, ese mismo dinero regresaba al patrón.
Aquella práctica no solo reducía el poder adquisitivo de los obreros. También impedía que pudieran ahorrar, elegir dónde comprar o abandonar fácilmente el empleo. El salario dejaba de representar independencia para convertirse en un instrumento de subordinación.
La tecnología cambió, pero la lógica permanece
Un siglo después, la Argentina vuelve a exhibir un fenómeno que, aunque adopta formas digitales, reproduce mecanismos sorprendentemente similares.
Miles de repartidores que trabajan para plataformas de delivery comenzaron a recurrir masivamente a préstamos ofrecidos por las propias aplicaciones o por empresas financieras asociadas, en un contexto de caída del poder adquisitivo, precarización laboral y escasez de crédito tradicional.
Según un informe difundido en los últimos días, la deuda promedio ya ronda el millón de pesos, mientras que algunos créditos alcanzan costos financieros equivalentes a tasas cercanas al 700% anual, cifras que transforman el préstamo en una pesada carga para trabajadores cuyos ingresos dependen de jornadas cada vez más extensas.
El mecanismo presenta diferencias formales respecto del sistema de fichas de hace cien años, pero comparte un rasgo fundamental: el trabajador vuelve a quedar económicamente atado a la empresa para la que presta servicios.
Ya no recibe un vale de papel para comprar alimentos en la proveeduría. Ahora obtiene un préstamo digital cuyo cobro suele descontarse directamente de los ingresos que genera trabajando para esa misma plataforma. La dependencia deja de materializarse en una ficha de cartón y pasa a expresarse mediante algoritmos, aplicaciones móviles y débito automático.
En ambos casos, el empleador no solamente organiza el trabajo. También condiciona el modo en que el trabajador administra su economía personal.
Truck System
En la historia del trabajo existe incluso un nombre específico para este tipo de mecanismos: eltruck system. Así se conocía al sistema mediante el cual los empleadores pagaban total o parcialmente los salarios no con dinero, sino con vales, fichas, mercancías o créditos que únicamente podían utilizarse en comercios pertenecientes a la propia empresa o vinculados a ella. Muy extendido durante la Revolución Industrial en Gran Bretaña y luego replicado en distintos países, este esquema permitía a los patrones recuperar buena parte de los salarios abonados mediante la venta de productos con sobreprecios, generando un círculo de dependencia económica que impedía a los trabajadores disponer libremente del fruto de su trabajo.
La gravedad de este mecanismo fue tal que numerosos países comenzaron a prohibirlo desde fines del siglo XIX mediante las denominadas Truck Acts británicas y otras legislaciones similares, que establecieron como principio básico que el salario debía abonarse en dinero y quedar bajo el control exclusivo del trabajador. Más de un siglo después, las plataformas digitales no pagan en fichas ni obligan a comprar en una proveeduría, pero cuando el trabajador termina financiándose con créditos otorgados por la propia empresa o por entidades asociadas, cuyos descuentos se realizan directamente sobre sus futuros ingresos, vuelve a aparecer una lógica muy parecida: el empleador deja de limitarse a organizar el trabajo y pasa también a controlar, en buena medida, la economía personal de quien trabaja para él. La tecnología cambió, pero el principio que el truck system buscaba imponer —mantener cautivo al trabajador mediante la dependencia económica— encuentra hoy nuevas formas de manifestarse.
De los capitales británicos a las plataformas globales
Existe otro elemento que vuelve especialmente sugestivo el paralelismo histórico.
La Forestal era una empresa de capitales británicos que llegó a controlar millones de hectáreas, ferrocarriles, pueblos enteros, puertos y hasta fuerzas parapoliciales propias para defender sus intereses económicos. Su poder excedía ampliamente la producción de tanino: construía un verdadero Estado dentro del Estado argentino.
Las principales plataformas de reparto que hoy dominan el mercado argentino también responden a grandes corporaciones internacionales, cuyos centros de decisión se encuentran fuera del país y cuyos modelos de negocios son diseñados para maximizar rentabilidad a escala global.
Naturalmente, las diferencias históricas son enormes y nadie podría equiparar mecánicamente las condiciones de violencia física que caracterizaron a La Forestal o a la Patagonia Rebelde con la realidad contemporánea. Sin embargo, la comparación permite observar una continuidad inquietante: la subordinación económica de trabajadores argentinos frente a grandes empresas extranjeras que concentran el poder de fijar condiciones laborales, ingresos y mecanismos de dependencia financiera.
El escenario tecnológico cambió radicalmente. Donde antes había obrajes, hoy existen aplicaciones. Donde antes había fichas impresas, hoy aparecen créditos digitales. Donde antes un capataz vigilaba el rendimiento, hoy lo hace un algoritmo que asigna pedidos, califica desempeños y determina ingresos.
Pero la concentración del poder económico conserva una estructura reconocible.
Las luchas obreras de comienzos del siglo XX surgieron precisamente para cuestionar un modelo que transformaba al trabajador en un engranaje completamente dependiente de la empresa. Cien años después, el desafío parece regresar bajo nuevas formas, impulsado por la economía de plataformas, la financiarización del trabajo y la pérdida progresiva de derechos laborales conquistados durante décadas.
Quizá la mayor diferencia entre ambas épocas sea que la explotación ya no necesita alambrados ni fichas de cartón. Ahora cabe en el bolsillo, dentro de un teléfono celular, y puede administrarse mediante una aplicación que promete flexibilidad mientras convierte el salario futuro en garantía de una deuda cada vez más difícil de cancelar.
En Viedma, el Intendente Marcelo Orazi fue recibido por la Gobernadora Arabela Carreras en Casa de Gobierno, oportunidad en la que repasaron las obras y las iniciativas que se llevan adelante entre la Provincia y el Municipio y los proyectos en carpeta. De esta manera, el Intendente y la Gobernadora dieron continuidad al diálogo que…
El equipo económico había comprado una ilusión, pero MSCI le devolvió una planilla fría. Toto Caputo estaba convencido que la calificadora que establece la norma de los mercados, sacaría a la Argentina de su condición de paria financiero -standalone- para ubicarlo como «mercado de frontera». Eso tenía un efecto concreto, los grandes fondos de pensiones de Wall Street quedarían habilitados para invertir en papeles del país, una cifra que en Economía estimaban en USD 7.000 millones, como reveló LPO en su momento.
Ezcepto, que no ocurrió. Este jueves MSCI publicó su Global Market Accessibility Review 2026, donde da pistas muy concretas sobre las calificaciones que difundirá el próximo martes. Ese informe mide qué tan fácil o difícil resulta para un inversor extranjero entrar a un mercado, operar, cobrar, mover activos y retirar dólares. En el caso argentino, el diagnóstico fue calcado al de los últimos tres años. Peso la continuidad del cepo para las empresas. En el mercado descuentan que el martes, se mantendrá la pésima categoría actual.
La expectativa en la City era alta. Subidos al entusiasmo del equipo económico, descontaban que Argentina pasaría a «mercado de frontera» y de ahí a emergente. Durante la rueda, esa esperanza ya se había sentido en los precios. Las acciones bancarias, las más sensibles a un cambio de categoría, subieron más de 4% en Wall Street. En Buenos Aires, el Merval también acompañó y cerró con una mejora de 1,2% medido contado con liqui. Se esperaba que MSCI completaría una cadena de buenas noticias macroeconómicas, que acompañara las mejoras de nota de Fitch y S&P Global sobre la deuda argentina. Pero no ocurrió.
El analista Christian Buteler resumió el golpe en X: «MSCI, en su Revisión Global de Accesibilidad a los Mercados, ve en este 2026 las mismas condiciones que veníamos teniendo en el 2024 y 2025». Sebastián Maril que preside el fondo de inversión Latam Advisors había marcado lo mismo con una comparación de los reportes: «MSCI Argentina: Comparación avances 2024, 2025 y 2026. Idénticos». En la City, el comentario cayó como un balde de agua sobre el brindis anticipado.
El cuadro de MSCI muestra que el país todavía tiene problemas en puntos sensibles. En facilidad para el ingreso y salida de capitales, Argentina aparece con observaciones negativas en restricciones al flujo de capital y en liberalización del mercado cambiario.
El reporte mantiene a Argentina dentro del grupo de mercados standalone. Esa categoría no integra ni el índice de mercados emergentes ni el de mercados de frontera. En términos prácticos, significa quedar fuera del camino automático por el que se mueven muchos fondos internacionales.
El cuadro de MSCI muestra que el país todavía tiene problemas en puntos sensibles. En facilidad para el ingreso y salida de capitales, Argentina aparece con observaciones negativas en restricciones al flujo de capital y en liberalización del mercado cambiario.
La desilusión no es menor, una parte de esos USD 7.000 millones que estimaban en el palacio de Hacienda podía destinarse a acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York.
Es que muchos fondos institucionales, incluidos los famosos fondos de pensión de Estados Unidos, a la hora de invertir siguen mandatos atados a índices de referencia. Si un país integra el MSCI Emerging Markets Index o el MSCI Frontier Markets Index, esos fondos deben asignar una parte de sus carteras para no alejarse de su benchmark. Si queda afuera, como ocurre hoy con Argentina, directamente desaparece de sus pantallas.
Argentina fue degradada de emergente a frontera en 2009. Recuperó el estatus de emergente en 2018, con efecto en 2019. Pero en 2021 cayó al nivel de standalone por los controles de capital reinstalados al final del gobierno de Mauricio Macri y sostenidos luego durante el gobierno de Alberto Fernández y el actual de Milei. Esto fue determinante en el análisis de MSCI que se conoció este jueves. Un riesgo que el ex ministro Domingo Cavallo se cansó de advertir a Milei.
Argentina fue degradada de emergente a frontera en 2009. Recuperó el estatus de emergente en 2018, con efecto en 2019. Pero en 2021 cayó al nivel de standalone por los controles de capital reinstalados al final del gobierno de Mauricio Macri y sostenidos luego durante el gobierno de Alberto Fernández y el actual de Milei.
En el informe, MSCI también pide mejoras en clearing y liquidación, préstamos de acciones, ventas en descubierto, disponibilidad de instrumentos financieros y estabilidad del marco institucional.
Un dato curiosos es que la cuestión idiomática también pesa. La falta de información financiera amplia y sistemática en inglés sigue siendo una dificultad para muchos inversores extranjeros. A eso se suma una competencia acotada entre intermediarios, costos operativos elevados y limitaciones para usar herramientas básicas en otros mercados.
En el mercado, algunos todavía no pierden la esperanza y esperan al martes. Galicia Research recordó que el 23 de junio se conocerá si Argentina entra o no en la lista de revisión, también llamada consultation o watchlist.
El Galicia planteó cuatro escenarios. El primero es que el país siga como standalone, sin cambios. El segundo, que se mantenga en standalone pero se abra una consulta para volver a frontera. El tercero, que se abra una consulta para ir directo a emergente. El cuarto, mucho más difícil, sería una reclasificación inmediata a frontera.
Pero el consenso de bancos de inversión que recoge Galicia, entre ellos Morgan Stanley y JP Morgan, no apuesta a un salto instantáneo. El escenario central es una consulta este año, ya sea hacia frontera o hacia emergente, con un upgrade efectivo recién entre junio de 2027 y 2028.
Grandes compañías estadounidenses y multinacionales con fuerte presencia en el mercado norteamericano salieron a pedir formalmente al gobierno de Donald Trump que no aplique los aranceles adicionales del 25% propuestos sobre miles de productos brasileños, al advertir que la medida también perjudicaría a la economía de Estados Unidos.
Según reveló Folha de San Pablo, empresas como Tesla, Coca-Cola, Nestlé, eBay, Siemens, Faber-Castell, WEG, Bauducco y CSN presentaron observaciones ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), en el marco de la investigación abierta bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense.
Las audiencias públicas sobre el caso se desarrollan esta semana y serán determinantes para definir si Washington avanza con la nueva política arancelaria. Las compañías sostienen que una aplicación generalizada de los aranceles encarecería insumos esenciales para la industria estadounidense, afectaría las cadenas de suministro y terminaría trasladando mayores costos a consumidores y fabricantes locales.
Uno de los casos más relevantes es el de Coca-Cola, que solicitó mantener la exención para los insumos derivados de naranja provenientes de Brasil e incorporar también los productos elaborados a partir de limón.
La empresa argumentó que la producción citrícola estadounidense, especialmente en Florida, sufrió una fuerte caída en los últimos años debido a enfermedades, eventos climáticos y cambios en el uso del suelo, lo que convirtió a Brasil en un proveedor estratégico para abastecer al mercado norteamericano.
Coca Cola argumentó que la producción citrícola estadounidense, especialmente en Florida, sufrió una fuerte caída en los últimos años debido a enfermedades, eventos climáticos y cambios en el uso del suelo, lo que convirtió a Brasil en un proveedor estratégico para abastecer al mercado norteamericano.
Sin esos insumos, advirtió, aumentarían los costos de producción y podrían registrarse problemas de abastecimiento. Por su parte, Tesla alertó que los nuevos aranceles podrían afectar sectores avanzados de la manufactura estadounidense.
La automotriz explicó que aún depende de componentes e insumos críticos provenientes de Brasil y que reemplazarlos por proveedores nacionales llevará tiempo. En su presentación, la empresa sostuvo que la política comercial debería «acelerar la competitividad estadounidense, no restringirla», y advirtió que una suba abrupta de costos terminaría perjudicando tanto a la industria como a los consumidores.
Tesla alertó que los nuevos aranceles podrían afectar sectores avanzados de la manufactura estadounidense. La automotriz explicó que aún depende de componentes e insumos críticos provenientes de Brasil y que reemplazarlos por proveedores nacionales llevará tiempo
Nestlé también pidió excepciones para determinados productos brasileños, entre ellos el colágeno bovino utilizado como insumo en diversos alimentos y suplementos fabricados en Estados Unidos. La compañía señaló que existen pocos proveedores alternativos capaces de garantizar el mismo volumen y calidad, por lo que una sobretasa elevaría significativamente los costos de producción.
En tanto, eBay solicitó que los productos usados y de segunda mano queden excluidos de la medida. La plataforma argumentó que gravar ese tipo de mercaderías no protege a los fabricantes estadounidenses y, en cambio, perjudica a millones de pequeños vendedores y consumidores que dependen del mercado de reventa.
Más del 70% de los vendedores estadounidenses que operan en eBay comercializan artículos usados. Las presentaciones empresariales se producen mientras el gobierno de Trump analiza imponer una tarifa adicional del 25% sobre una amplia gama de productos brasileños como resultado de la investigación comercial abierta contra Brasil.
El USTR deberá resolver en los próximos días si mantiene la propuesta original o amplía la lista de excepciones solicitadas por empresas y asociaciones industriales. El creciente número de compañías que pide flexibilizar las tarifas refleja la preocupación de parte del sector privado estadounidense por el impacto que una escalada comercial con Brasil podría tener sobre las propias cadenas de producción de Estados Unidos, en momentos en que numerosas industrias continúan dependiendo de materias primas e insumos brasileños para mantener su competitividad.
La Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informa que el 24 de octubre se realizará en el polideportivo Cumelen una clínica de Newcom a cargo del profesor Jony Ahumada. La misma tendrá un costo de $1000 por persona. Los interesados en participar pueden comunicarse a los teléfonos 299-4220453 o 2984-692829. Difunde esta…
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