La Municipalidad de Villa Regina recuerda la vigencia de la Ordenanza 10/2009 que reglamenta el arbolado urbano y establece el procedimiento para la autorización de extracción de árboles, los criterios de plantación y el sistema de multas para quienes infrinjan la presente normativa.
En este sentido, se informa que multará a los frentistas que no soliciten permiso para la extracción de los mismos y, también, a aquellos que habiéndolo solicitado no realizaron la reposición correspondiente.
Cabe recordar que, de acuerdo a lo establecido, todos los inmuebles de la zona urbana, con edificación o sin ella, deben poseer dos árboles cada 10 metros de frente.
El arbolado urbano es un bien de dominio público municipal y los árboles son generadores de un sinnúmero de beneficios como purificar el aire, atenuar los vientos, filtrar ruidos y formar parte de los ciclos ecológicos vitales, entre otros.
El Intendente Marcelo Orazi participó el miércoles de la presentación de la tercera edición del South American Rally Race que se pondrá en marcha el 15 de febrero en La Rioja, recorrerá más de 4.000 kilómetros uniendo las provincias de San Juan, Mendoza y Río Negro. Dentro de Río Negro Villa Regina será una de…
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina agradece a los y las artistas que participaron de las intervenciones artísticas durante las jornadas de vacunación COVID-19 desarrolladas viernes y sábado en el Galpón de las Artes. Docentes y alumnos de la Escuela Municipal de Arte ‘Eduardo Andreussi’ estuvieron presentes brindando momentos de música…
Hay que ver las dinámicas de sabotaje que tiene cada uno, que lo privan de darse el gusto de dar un pasito más. Puedo usar otras palabras y también decir que hay miles de excusas que nosotros mismos creamos, sostenemos y MATERIALIZAMOS cada vez que elegimos “seguir igual”, no tomar desafíos. Ojo acá, porque nada…
Una bicicleteada recorriendo el entorno rural de Villa Regina es la propuesta de la Dirección de Turismo y la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina para este sábado 23. La actividad denominada ‘Bicicleteada rural’ tendrá como punto de encuentro la Oficina de Turismo ubicada en Florencio Sánchez 817 a las 19 horas…
Durísimo fracaso de la ofensiva de Javier Milei contra el diario La Nación, que incluyó un dato inquietante al interior de la interna libertaria y los movimientos del establishment por encontrar un candidato alternativa al Presidente para el 2027.
El juez federal Marcelo Aguinsky, muy cercano a Patricia Bullrich, archivó en un trámite relámpago la denuncia penal contra Saguier por la presunta evasión agravada de unos 3.000 millones de pesos contra la firma Buenos Aires Arena SA, razón social que administra el Movistar Arena, que pertenece al grupo La Nación.
El organismo recaudador argumentó que la firma manipuló su declaración jurada de ganancias del 2023, presentando una actualización -sin respaldo- de quebrantos de años anteriores por inflación y evadió así más de 2.360 millones, que junto a multas y una parte que está en discusión en el Tribunal Fiscal, generaría una deuda de unos 3.000 millones.
Pero lo más grave es que junto con este reclamo económico, el gobierno denuncio penalmente al presidente del grupo, Julio Saguier y otras autoridades por evasión agravada, un delito que preve penas que no son excarcelables. La decisión se parece mucho a un intento del gobierno de presionar al diario, que mantiene una cobertura crítica de la administración libertaria.
Un experto en impuestos que conoce el caso, desestimó los argumentos del gobierno en diálogo con LPO: «Está mal planteada la denuncia de ARCA, el tema de los ajustes por inflación está en debate y el monto de la evasión no da para denuncia penal», afirmó.
Milei está obsesionado con La Nación y como reveló LPO, los intentos de acercamiento entre el directos del diario Fernán Saguier y el presidente, terminaron de muy mala manera.
El juez federal Marcelo Aguinsky, muy cercano a Patricia Bullrich, archivó en un trámite relámpago la denuncia penal contra Saguier por presunta evasión de 2.300 millones de pesos del Movistar Arena, que pertenece al grupo La Nación.
Milei ve la mano de Mauricio Macri detrás de cada uno de los titulares que lo sacan de quicio y ordenó a sus funcionarios equiparar a los Saguier con Cristóbal López, que tiene una causa en la Justicia por apropiación indebida de tributos por miles de millones.
Fue en el marco de esa pelea la agencia recaudadora ARCA (ex AFIP) presentó la denuncia contra La Nación y sus directivos. La agencia fiscal está conducida por Andrés Vázquez, que enfrenta sus propias denuncias por no declarar inmuebles en Miami, como publicó el diario, provocando el enojo de Santiago Caputo, jefe político del funcionario.
La senadora Patricia Bullrich.
El expediente aterrizó en el juzgado penal económico de Marcelo Aguinsky, quien tras analizar la denuncia de ARCA, rechazó la presentación y advirtió que había sido la propia empresa la que avisó a la agencia recaudadora que había realizado una actualización en sus gastos «por desvalorización monetaria/inflación de los quebrantos impositivos contra ganancias gravadas», en el pasado.
En un trámite express el juez decidió archivar la denuncia y subió la tensión de la interna libertaria. Aguinsky es muy cercano a Patricia Bullrich y formó parte de sus equipos de trabajo cuando la hoy senadora se había lanzado a la presidencia.
La decisión de Aguinsky coincide con un deslizamiento en la cima del poder, revelado por LPO, del que están advertidos en la Casa Rosada: Bullrich es vista por buena parte del establishment, empezando por Paolo Rocca, como una opción interesante para reemplazar a Javier Milei en las presidencial del 2027, si el libertario llega en tan malas condiciones que pone en peligro la continuidad del actual modelo.
A dos años y medio de haber asumido, el gobierno de Milei ya no puede escudarse en la “herencia” ni en la “pesada estructura estatal”. Los resultados están a la vista y el contraste con las promesas de campaña es, en muchos casos, brutal. Donde se prometía libertad, hay concentración; donde se hablaba de casta, hay privilegios; donde se anunciaba prosperidad, hay caída del poder adquisitivo y deterioro social.
Por Tomás Palazzo para NLI
Durante la campaña, Milei construyó su figura sobre una serie de ejes que conectaron con el malestar social: terminar con la inflación “en poco tiempo”, dinamitar la casta política, achicar el Estado para liberar al sector privado y generar crecimiento. El discurso era simple, directo y, sobre todo, contundente. El problema no era lo que decía: era lo que implicaba.
Dos años y medio después, el balance obliga a poner cada una de esas promesas bajo la lupa. Porque si algo caracteriza a este gobierno no es la falta de rumbo, sino la coherencia entre su programa económico real y sus consecuencias sociales. Lo que se prometió y lo que se hizo no coinciden, pero lo que se hizo sí responde a un modelo claro.
Inflación: del “en semanas” al ancla recesiva
Uno de los pilares del discurso libertario fue la promesa de terminar con la inflación rápidamente. Milei llegó a hablar de plazos cortos, casi inmediatos, apoyado en la idea de un ajuste fiscal severo y una política monetaria restrictiva.
La realidad fue otra. Si bien la inflación mostró desaceleraciones en algunos períodos, lo hizo a costa de un mecanismo conocido: la licuación del salario y la recesión profunda. El consumo se desplomó, la actividad económica se contrajo y el poder adquisitivo cayó a niveles que no se veían en años.
Es decir, la inflación no se “resolvió”: se contuvo mediante el empobrecimiento generalizado.
La casta: un relato que se volvió en contra
“Vengo a terminar con la casta”, repetía Milei. Sin embargo, con el correr de los meses, esa promesa se fue diluyendo frente a decisiones concretas.
Nombramientos cuestionados, alianzas con sectores tradicionales de la política, designaciones en cargos estratégicos para quienes apoyaron leyes clave del oficialismo. La famosa casta no desapareció: cambió de nombre y se reacomodó dentro del nuevo esquema de poder.
Incluso en materia salarial, varios funcionarios del gobierno quedaron envueltos en polémicas por aumentos y privilegios, en abierta contradicción con el discurso de austeridad que se pregonaba hacia afuera.
Estado: del “afuera” al uso selectivo
El mantra de “achicar el Estado” fue otro de los ejes centrales. Pero lo que se observó no fue una retirada del Estado, sino una reconfiguración de su rol.
Se redujeron partidas en áreas sensibles como salud, educación y ciencia, se desfinanciaron programas sociales y se avanzó en procesos de privatización o vaciamiento de empresas públicas. Pero, al mismo tiempo, el Estado siguió presente donde el modelo lo necesitaba: garantizando negocios, regulando a favor de sectores concentrados y sosteniendo estructuras clave para el funcionamiento del esquema económico.
No hubo menos Estado: hubo un Estado al servicio de otros intereses.
Libertad económica: para quiénes
La promesa de una economía libre se tradujo en desregulación, apertura y quita de controles. En teoría, esto debía generar competencia, inversión y crecimiento.
En la práctica, lo que se consolidó fue otra cosa: mayor concentración económica. Las grandes empresas, especialmente en sectores estratégicos, lograron ampliar márgenes y posicionamiento, mientras las pymes enfrentaron un escenario adverso marcado por caída de ventas, aumento de costos y falta de financiamiento.
La libertad, en este contexto, no fue pareja. Fue selectiva.
El impacto social: la variable de ajuste
Quizás el punto más evidente del contraste entre promesas y gestión está en lo social. Milei aseguró que el ajuste lo pagaría la política. Sin embargo, los datos muestran otra cosa.
Caída del salario real, aumento de la pobreza, deterioro de jubilaciones, recortes en programas esenciales. El ajuste tuvo destinatarios claros: los sectores medios y populares.
Lejos de un “derrame” prometido, lo que se consolidó fue una transferencia regresiva de ingresos.
Modelo, no error
A esta altura, ya no se trata de errores de gestión ni de medidas aisladas. Hay una lógica que atraviesa toda la administración Milei.
Un modelo que prioriza el equilibrio fiscal por sobre la actividad, que apuesta a la desregulación aun cuando profundiza desigualdades, que reduce el rol social del Estado mientras fortalece su función económica en favor de determinados actores.
Las promesas de campaña fueron una cosa. La gestión, otra. Pero ambas no son contradictorias por accidente: son parte de una misma construcción política donde el discurso fue la puerta de entrada y el programa real, la ejecución de fondo.
Dos años y medio después, la pregunta ya no es qué prometía Milei. La pregunta es quiénes ganaron y quiénes perdieron con lo que efectivamente hizo.
Y ahí, los números —y la vida cotidiana— hablan por sí solos.
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.