En Córdoba se escapó la inflación en alimentos: subió 3,3% y la carne voló 5,5%
En un anticipo del IPC que el Indec dará a conocer el viernes 11, el relevamiento de precios de la Defensoría del Pueblo de Córdoba dio que en marzo la suba de alimentos promedió el 3,3 por ciento respecto de febrero, pero con la carne con un incremento de 5.5 por ciento, aunque con un pico de 6,8 por ciento en la nalga, el corte más común. El pollo también voló: 5.9 por ciento.
En su informe, la Defensoría del Pueblo indicó que el aumento registrado en el precio de la comida es “la mayor suba mensual en lo que va del año” y “acumula un alza del 8,10%”, con una suba interanual de 42 por ciento. La canasta básica alimentaria de marzo para una familia tipo fue en marzo de 460.725 pesos.
El precio de la carne es el que más complica a la baja de la inflación. Subió en promedio de los distintos cortes un 5,5 por ciento, con variaciones entre el 3,17 por ciento (molida) hasta la nalga que tuvo un aumento de 6,80 por ciento. Incluso el pollo, habitual sustituto de la carne vacuna, trepó el 5,9 por ciento en marzo de acuerdo con la Defensoría del Pueblo.
“Volvimos a superar el 3% mensual luego de dos meses en torno a los dos puntos porcentuales. Es necesario prestar atención a este dato por cuanto nuestro relevamiento mide sólo variaciones en el precio de alimentos, excluyendo precios regulados como tarifas y otros servicios”, explica Franco Jular, economista y Secretario de Relaciones Institucionales de la Defensoría del Pueblo.
“En una economía que proyecta aumentos de precios a partir de los movimientos del dólar, la incertidumbre cambiaria puede estar detrás de una parte de las variaciones de precios de este mes. En nuestro país, hacer las cuatro comidas diarias es un desafío para muchas familias”, agrega Jular.
Se derrumbó la clase media cordobesa: creció 12% el boleto educativo gratuito
Otro indicador, esta vez construído por el Centro de Almaceneros, que releva datos en los almacenes de barrio, también advierte el deterioro social: el 58 por ciento de las familias no pudo acceder a la totalidad de la canasta básica de alimentos.
De los hogares que sí pudieron hacerlo, el 74 por ciento tuvo ayuda estatal, a través de la Tarjeta Alimentar; y casi el 90 por ciento debió financiar las compras: el 43,5 por ciento utilizó la tarjeta de crédito, 37,8 por ciento pidió fiado al almacenero y el 6,2 por ciento pidió dinero prestado a familiares.