Esta mañana, y tras las gestiones realizadas por el Intendente Marcelo Orazi, comenzaron los trabajos que lleva adelante Vialidad Nacional Distrito Río Negro en el sector de ruta nacional 22 y Pioneros, donde está ubicado el semáforo. Las tareas, de acuerdo a lo explicado desde el organismo nacional, consisten en el fresado sobre la autovía,…
La llegada de Carlos Presti al ministerio de Defensa está lejos de resolver la crisis de IOSFA, la obra social de los militares que desde la llegada del gobierno de Javier Milei acumula deudas millonarias que afectó progresivamente la cobertura social tanto de los activos como de los retirados.
Esta situación empeoró y fuentes afectadas por la situación revelaron que en Mar del Plata los afiliados de IOSFA se quedaron sin cobertura por una deuda de 800 millones de pesos con el Hospital Privado de la Comunidad.
Esta fuente afirmó que «hay un corte total de cobertura en Mar del Plata desde hace varios días sin solución a la vista.
Los afiliados deben pagar de su bolsillo «cifras astronómicas» en el HPC (donde normalmente tienen cobertura) y tienen problemas para conseguir turno».
El enojo y decepción arrastra a Presti porque, según afirman, se esperaba que el nuevo ministro saneara la obra social, pero «la realidad es que es peor todo y no ha servido de nada».
Esta fuente afirma que «en Mar del Plata están las tres fuerzas representadas, hay gente en actividad y retirados de las tres fuerzas y se quedaron sin obra social y sin alternativas porque en el HPC vas con problemas médicos o algún tipo de estudio».
«Tenés que ponerte tu bolsillo que en algunos casos llegan a los 400.000 pesos que te sale una tomografía o los 100.000 que te salen un análisis de sangre. Con los sueldos nuestros y sobre todo los que están con algún tema complejo o jerarquías bajas, imposible hacer frente a esos valores», remarca.
Tenés que ponerte tu bolsillo que en algunos casos llegan a los 400.000 pesos que te sale una tomografía o los 100.000 que te salen un análisis de sangre. Con los sueldos nuestros y sobre todo los que están con algún tema complejo o jerarquías bajas, imposible hacer frente a esos valores
«Es una situación muy compleja que no tiene viso de solución por el momento, a pesar de que habían hablado de que se iba a regularizar a través de un DNU y que se iban a separar las obras sociales con la fuerza de seguridad. De todo eso nada y con pagos muy a cuenta gotas que son insuficiente como para restablecer la prestación», lamenta.
Según esta fuente, otra ciudad con problemas similares es en el Hospital Italiano de Bahía Blanca y hay problemas con las farmacias que atendían IOSFA en todo el AMBA.
«CABA tiene otra situación porque también está el Hospital Militar Central, el Hospital Naval y el Hospital Aeronáutico como alternativas primarias. La situación está muy delicada, porque en este momento IOSFA no cuenta con caja como para hacer frente al pago de los prestadores, y entonces eso se va cortando», concluye.
El enojo es mayor porque consideran que las prioridades de Presti están desfasadas de estas necesidades. «Se preocupa más porque los militares de alto rango puedan tener cargos políticos sin pasar a disponibilidad en lugar de resolver estos problemas que son urgentes», reprochan.
LPO accedió a un comunicado en el que dice que «el Hospital Privado de Comunidad (HPC), a través de la Fundación Médica de Mar del Plata, notifica a la Base Naval que, debido a las deudas impagas por parte del Instituto Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), se suspenden la mayoría de los servicios programados» con la excepción de Oncología, Pediatría, Obstetricia y emergencias que pongan en riesgo la vida.
El Tesoro de Estados Unidos le mandó US$ 808 millones al gobierno para que puede enfrentar los próximos vencimientos de deuda con el Fondo Monetario Internacional. Se trata de una venta de Derechos especiales de giro (DEGs) que le permitirán a la Argentina pagar US$ 833 millones de intereses que estaban previstos para el 1 de febrero.
Lo llamativo es que esto contradice la narrativa del gobierno y el supuesto récord de reservas que presumen en el equipo de Caputo.
De esta manera, fuentes al tanto de la situación explicaron a LPO que «este movimiento lo hacen para no perder reservas. Tiene que acumular. Si vos con pesos del tesoro compras dolares para girar al FMI, perdes reservas. De esta manera no».
Según datos del Tesoro norteamericano publicados por Clarín, el organismo realizó el 29 de enero una operación de venta por US$ 808 millones a través del Fondo de Estabilización Cambiaria (Exchange Stabilization Fund).
Clarín destaca que el Gobierno habría pagado con pesos los derechos especiales de giro, aprovechando la vigencia del swap de monedas por US$ 20.000 millones con Estados Unidos y la escasez de DEGs propios. De confirmarse esa versión, el Tesoro argentino habría utilizado parte de los $ 2,3 billones de su cuenta en el Banco Central, equivalente a US$ 1.580 millones.
Este movimiento lo hacen para no perder reservas. Tiene que acumular. Si vos con pesos del tesoro compras dolares para girar al FMI, perdes reservas. De esta manera no
El objetivo sería cuidar las reservas y volver a reponer los DEGs a Estados Unidos con el desembolso pendiente del Fondo por US$ 1.000 millones, cuya llegada dependerá de la aprobación de la segunda revisión del programa. A fines de febrero, hay que pagar US$ 990 millones de los bonos colocados a las empresas (Bopreal).
Scott Bessent.
Febrero es una mes importante porque el FMI hará una nueva misión técnica del FMI para evaluar el cumplimiento de las metas y la marcha de las reformas y por eso son tan necesarios los dólares.
Otra información importante que publica Clarín es que Argentina viene de comprar US$ 1.100 millones de reservas en enero después de hacer un giro en su política cambiaria con el ajuste de las bandas al ritmo de la inflación de los dos meses previos y lanzar un plan de compras.
En este contexto y para no desviarse de la meta es que es el Gobierno pide un waiver, recibe un préstamo del Tesoro para pagarle al Fondo y cuando pase la revisión le de devuelve los dólares.
Clarín sostiene que hay expectativas de un retorno a los mercados para refinanciar los pagos de la deuda, con un riesgo país debajo de los 500 puntos.
Nosotres, les argentines, nos estamos demostrando a nosotres mismes nuestra capacidad y esfuerzo mancomunado para lograr disminuir el contagio y sus posibles consecuencias… Y si bien esto ya lo destacó el presidente, se han borrado las confrontaciones partidistas y de cualquier otro tipo para que esta crítica situación se detenga. Resignar salir de tu casa,…
La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, justo antes de la publicación de un nuevo índice de inflación, dejó al descubierto una situación tan delicada como inquietante: los números que debía mostrar el organismo no coincidían con el relato económico del gobierno de Milei. La decisión oficial de postergar la nueva metodología y cambiar a su máxima autoridad reavivó las sospechas sobre la intervención política en las estadísticas públicas, en un contexto donde la inflación real sigue golpeando los bolsillos mientras el Ejecutivo necesita vender un éxito que los datos no confirman.
Por Roque Pérez para NLI
La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, a pocos días de que se conociera un nuevo índice de inflación con metodología actualizada, encendió todas las alarmas políticas. No se trata de un cambio administrativo más: el movimiento ocurre en un momento clave para el relato económico del gobierno de Milei, que necesita mostrar una desaceleración sostenida de precios para justificar el ajuste brutal que atraviesan los hogares argentinos.
Lavagna, que había sostenido un perfil técnico y de bajo ruido político desde su llegada al organismo, dejó su cargo justo cuando el Indec estaba en condiciones de publicar los primeros datos con una nueva fórmula de medición del IPC, basada en una canasta más actualizada y representativa del consumo real. La coincidencia temporal es demasiado evidente como para ser ignorada.
Una salida en el peor momento para el relato oficial
Según distintas reconstrucciones periodísticas, el nuevo índice no mostraba el resultado que el Gobierno esperaba. La inflación medida con la nueva metodología daba más alta de lo que Milei y el ministro Luis Caputo venían prometiendo, lo que implicaba un golpe directo al discurso de “desinflación exitosa” que el oficialismo intenta instalar.
En ese contexto, la continuidad de Lavagna se volvió incómoda. El ahora ex titular del Indec habría insistido en publicar los datos tal como estaban previstos, respetando los criterios técnicos y los tiempos ya trabajados por el organismo. Del otro lado, el Ejecutivo optó por patear la implementación del nuevo índice, una decisión que, lejos de ser inocua, tiene impacto político inmediato.
La versión oficial habló de “diferencias de criterio” y de la necesidad de esperar “condiciones más estables”. Sin embargo, puertas adentro del propio Estado nadie logra explicar por qué un índice terminado, probado y listo para difundirse debe ser guardado en un cajón justo cuando los números dejan de acompañar.
Postergar datos también es una forma de intervenir
Tras la renuncia, el Gobierno confirmó que Pedro Lines quedará al frente del Indec y que la nueva fórmula de medición de la inflación será postergada. En los hechos, se seguirá utilizando un índice que subestima consumos actuales, mientras los precios de alimentos, transporte, servicios y alquileres siguen golpeando el bolsillo real.
La decisión no es técnica, es política. Medir distinto cambia el resultado, y cambiar el resultado altera el clima social. Milei necesita mostrar una inflación en baja para sostener el ajuste, contener el malhumor y negociar con el poder financiero. Publicar un dato que contradiga ese relato sería admitir que el sacrificio no está dando los frutos prometidos.
El problema es que el Indec no es una consultora del Gobierno: es un organismo público cuya credibilidad fue duramente dañada en el pasado y que había logrado recomponer prestigio con criterios profesionales. Forzar salidas, demorar índices y acomodar tiempos vuelve a sembrar dudas que el país ya conoce demasiado bien.
Cuando la estadística molesta
La inflación no es una cifra abstracta: es el precio de comer, viajar, calefaccionarse y vivir. Si los números oficiales no reflejan esa realidad, el problema no es la gente, sino la estadística. Y cuando un director técnico se va justo porque los datos no cierran con el discurso presidencial, la sospecha deja de ser una hipótesis para transformarse en una señal política.
La renuncia de Lavagna expone una tensión de fondo: entre la necesidad del Gobierno de sostener su relato y la obligación del Estado de decir la verdad, aunque incomode. En esa disputa, Milei parece haber elegido priorizar la narrativa antes que la transparencia.
Porque cuando los números no le dan, el problema no es el índice. El problema es la realidad.
En el nuevo escenario político energético mundial el consumo de energía se expande en un 30% hacia 2040, lo que equivale a sumar una nueva India y China a la demanda energética mundial actual. La población mundial crece a más de 9.000 millones en 2040, a modo de ejemplo el proceso de urbanización agrega una…
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