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EL PARQUE SUBMARINO DE LAS GRUTAS CONTARÁ CON CINCO BUQUES

El hundimiento controlado del “Magdalena María II” se unirá a los otros cuatro barcos que forman parte del Parque Submarino Las Grutas, el más grande de Sudamérica, en su estilo.

Este atractivo rionegrino sigue en constante evolución y día a día permite a buzos aficionados y experimentados vivir una gran aventura submarina, además de jerarquizar la actividad en la villa balnearia del Gol San Matías que, con su presencia, recibe practicantes del buceo de todos los rincones del mundo cada año.

Este proyecto se da mediante un convenio tripartito entre el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, el Gobierno de Río Negro y la Asociación Civil Cota Cero Club de Náutica y Buceo, que tuvo su origen en 2018 con el objetivo aumentar la oferta de los atractivos submarinos naturales con la incorporación de arrecifes (restingas) artificiales generados a partir de viejos cascos de barcos contando con el antecedente exitoso del hundimiento del Don Félix en el año 2007.

En esta ocasión, el navío a hundirse será el más grande hasta al momento en cuanto a superficie, con 45 metros de largo, 10 de ancho y 5 pisos de alto, y con esta embarcación, el Parque Submarino completará su flota planeada de 5 embarcaciones, convirtiéndose así en el atractivo de buceo más grande en Sudamérica en su tipo ya que son los primeros habilitados por la Autoridad Marítima para su penetración.

El navío a hundirse será el más grande hasta al momento en cuanto a superficie, con 45 metros de largo, 10 de ancho y 5 pisos de alto, y con esta embarcación, el Parque Submarino completará su flota planeada de 5 embarcaciones.

Durante los últimos meses, el barco se encontró amarrado en el Puerto de San Antonio Este, aguardando la llegada del viernes, las condiciones climáticas óptimas y marea favorable que serán adecuadas para ser acarreado hasta la locación final y su sumersión junto al Don Félix, el Chiarpesca 59, el Mariana Rojamar y el Polarborg I.

Esta ardua tarea es llevada adelante por la Asociación Civil Cota Cero Club Náutico y Buceo con el aporte económico del Gobierno Nacional y Provincial, la aprobación de la Prefectura Naval Argentina, el aval de la secretaría de Ambiente y Cambio Climático de la Provincia, el asesoramiento de la Universidad del Comahue y el Instituto de Biología Marina Alte. Sotrni y el apoyo del Municipio de S.A.O.

DESTACADO ENTRE LOS PARQUES SUDAMERICANOS

A diferencia del resto de parques submarinos de Sudamérica, el de Las Grutas se caracteriza por ser el único en el cual se puede acceder al interior de las embarcaciones hundidas, con entradas y salidas planeadas y llevadas adelante en cada barco, lo que significa tener un atractivo único y muy buscado por buzos de todo el continente e incluso del mundo.

“Además, esto impacta en todo el turismo grutense, ya que aquellos que vienen del exterior sólo por el Parque, van a necesitar un lugar donde dormir, donde comer y al venir de tan lejos, suelen quedarse por varios días, por lo que terminan haciendo distintas actividades que ofrece la ciudad”, señaló el buzo grutense Barbieri.

Así también, Barbieri agregó quenosotros ofrecemos todos los cursos necesarios para poder acceder a un atractivo de esta índole y, aunque el Parque requiere un nivel importante de experiencia en buceo, ofrecemos otras alternativas desde primeras inmersiones hasta cursos avanzados, los cuales se alimentan mucho de los visitantes que llegan curiosos a intentar bucear, por lo que se genera una especie de relación simbiótica con el resto de las actividades turísticas grutenses”.

El de Las Grutas se caracteriza por ser el único en el cual se puede acceder al interior de las embarcaciones hundidas, con entradas y salidas planeadas y llevadas adelante en cada barco

Cabe destacar que el Parque comienza a unos cinco kilómetros al sur de la villa balnearia, frente a las playas de las Piedras Coloradas y se extiende hasta 10km en dirección Sur / Sudeste, frente a las playas del Banco Buque, tomando como punto de partida la 3° Bajada al Mar. Sus inmersiones duran alrededor de 30 minutos, siempre en compañía de un buzo guía que se encarga de indicar el recorrido y procurar la seguridad de aquellos que contraten el servicio.

El desarrollo del Parque significó un avance muy importante no sólo para el turismo de Las Grutas, sino también para el desarrollo y evolución del buceo en la villa balnearia, una actividad en la cual se trabaja desde la década de los 90 con el objetivo de que la localidad costera sea considerada una de las capitales argentinas y sudamericanas en cuanto a atractivos submarinos.

El desarrollo del Parque significó un avance muy importante no sólo para el turismo de Las Grutas, sino también para el desarrollo y evolución del buceo en la villa balnearia

Al respecto, Dionisio, experimentado buzo de Buenos Aires que presta sus servicios en Las Grutas indicó que “el Parque nos generó muchísimo más trabajo a los prestadores, ya que la evolución de la actividad en los últimos años ha sido enorme, hasta hace un par de décadas Las Grutas era un destino de playa y un poquito de buceo, hoy esa ecuación ya no es así, la villa balnearia se ha convertido en un punto de referencia para todo el país y esto es muy significativo en el contexto de post pandemia que está viviendo el turismo argentino y todo lo que ello significa”.

Fuente: Prensa Gobierno Río Negro

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  • El último pogo bestial con JiJiJi

     

    Publicado el 15 de diciembre de 2021

    Si la crisis del 2001 tuvo una banda de sonido, esa música latió a ritmo de cumbia. Y la cumbia se metió en el rock, como parte de una latinoamericanización general. La otra parte se la llevó el llamado rock barrial: un espasmo  callejero narrativo empecinado en contar qué ocurría en las esquinas del Conurbano. Hoy ese espacio fue ganado por el trap y derivados: una cazuela en el que se cocen ecos del hip hop, el reggaeton y también, omnipresente, la cumbia. Más allá de la rítmica, hay similitudes: ambos momentos históricos revelaron una música de “texto” que delimita una línea tensada entre, digamos, Pablo Lescano y L-Gante.

    El presente de fines de diciembre de 2021 aparece definido por el desastre doble de macrismo y pandemia. Los dos años de cuarentena propulsaron una música indoors, compuesta con los elementos con los que se contaba –una reactualización de la filosofía punk- y diseminada a través de las redes. El encierro pandémico exacerbó los cambios de paradigmas de la industria del entretenimiento e impulsó aún más a las plataformas digitales, esa tendencia hacia las “no cosas” a las que refiere el pensador coreano-alemán Byung-Chul Han. 

    El periodista Nicolás Igarzábal investigó las llamadas “nuevas músicas urbanas” y menciona los vínculos entre aquella escena y la actual y el “hazlo vos mismo” que supone esta estética. “Pensemos nada más que L-Gante, un cumbiero influido por el reggaeton con vocación rapera, cuyo despegue se dio en plena pandemia a través de una session de Bizarrap: allí arengan con dos vinos de cartón en mano, en un ejemplo de trap barrial”. Igarzábal también avanza sobre la veta tecnológica del fenómeno. “El trap es una música muy económica al momento de hacer un tema, todo lo contrario de lo que implica armar una banda con instrumentos y alquilar salas de ensayo y de grabación. Ahí está el poder de adaptación de la escena trapera: tanto la producción como el consumo suceden en computadoras y celulares. Es la música popular ideal para superar la crisis de la industria discográfica”.

    La historia de Los Redondos es singular por donde se la mire. Sobre todo cuando el Indio, en los 90, se reconfigura en héroe de la clase trabajadora.

    Así como hace dos décadas el abismo político, social y económico tuvo más que ver con la perversión de arrastre de la década menemista que con la impericia de la Alianza, musicalmente el abismo de esa escena ocurrió tres años después, con Cromañón. Siempre las fechas de los procesos históricos aparecen desfasadas. 2004 fue para el rock lo que el 2001 para el país: mucha muerte, demasiada. Ambos hechos se relacionan profundamente, desde lo político y lo cultural: la corrupción estructural de ciertas instituciones, la futbolización del rock, la precariedad empresarial, una pauperización generalizada. La pérdida de la inocencia de la fiesta de las bengalas salió muy cara. A barajar y dar de nuevo.

    El menemismo fue largo y algunas canciones que resultaron proféticas engalanaron las cortinas de los programa de televisión. Ya en 1998 Bersuit Vergarabat anunciaba el estallido –como su fuera el epílogo de Sr. Cobranza, y desde los bordes –desde la periferia de París, desde Barcelona, desde Cartagena, pero esencialmente desde la calle de cualquier lugar- Manu Chao deslizaba una música urgente que funcionaba como un machacante loop rebelde. Cualquiera podía tocar sus canciones, cualquiera podía cantar. El rock se maceraba en las ochavas de los arrabales y en los monoblocks con lo que había: cerveza, fasito, algún aparato para grabar adquirido en el 1 a 1. Para formar una banda bastaba aprender un par de acordes con la profesora de guitarra de la cuadra, llamar a tres amigos y calcar yeites de los Rolling Stones y Creedence. La degeneración de ese rock fue lo que se incendió en Cromañón. 

    Resulta llamativo que, visto en perspectiva, el rock barrial –también llamado peyorativamente rock chabón– se espejara en el fenómeno de los Redonditos. La trayectoria de “Los Redó” –como lo apocoparon “las bandas”, la manera que encontraron de asesinar el espíritu de Patricio Rey – es singular por donde se la mire. Surgidos como una banda de niños ricos que no tenían tristeza pero sí deseos de experimentar, brote de la alta burguesía de La Plata, los Redonditos conjugaron en una misma propuesta contracultura, política, hippismo, vanguardia y ambición. Sobre todo el Indio, en los años 90 se reconfiguraron en héroes de la clase trabajadora. O, con más precisión, héroes de los expulsados del régimen menemista. Si se tiene en cuenta que el disco debut fue de 1985 (Gulp!), Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fueron estupendos comentaristas de la democracia recuperada en 1983. No parece casual que se disolvieran centímetros antes del precipicio por donde se despeñaron De la Rúa, Cavallo y compañía. Pasaron del “¡a brillar mi amor!” de la primavera alfonsinista al “lujo es vulgaridad” de los años del menemato, para diluirse con la Alianza y la enfática desolación que supone la frase “¡No da más la murga de los renegados!”.

    Patricio Rey fue un estupendo comentarista de la democracia: su debut fue en el 85, con Gulp! Se disuelve centímetros antes del precipicio por donde se despeñaron De la Rúa, Cavallo y compañía.

    Los Redonditos tocaron el 4 de agosto en el 2001 en el estadio Chateau Carreras de Córdoba y anunciaron el show de fin de año en Unión de Santa Fe para el 8 de diciembre. Ese concierto nunca se realizó. La fecha programada provocó tensiones internas: la banda iba a tocar sobre un volcán en erupción. Con la sabiduría con que siempre manejaron las tensiones, el terceto encargado de tomar decisiones dijo “basta”. El 2 de noviembre de 2001, Poli Castro, Skay Beilinson y el Indio Solari lanzaron el comunicado oficial que decía que paraban. El impasse que se volvió definitivo.

    El rock barrial tomó la colectora de los Redonditos. Cuando la banda de La Plata se disolvió, como diría T. S. Eliot, “en un rápido suspiro”, otros artistas ocuparon el espacio vacío. Algunos sobrevivieron y construyeron su propia épica; otros desaparecieron. Fue en aquellos tiempos en que el periodista Pablo Plotkin observó al rock como uno de los últimos espacios de aventura: “El acceso a la informática encerró a una parte de los jóvenes compositores argentinos a la soledad de su disco rígido. La banda de rock sigue siendo el lugar de la aventura, pero el individualismo electrónico se afianza como alternativa perfecta para aquellos que no están dispuestos a lidiar con problemas de convivencia y caprichos de baterista”, escribió.

    Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado no son un premio consuelo: son parte del sistema de eslabones que supone una tradición.


    Esa idea de aventura es la que proyecta el Indio Solari con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Los conciertos realizados el último fin de semana en La Plata –el regreso a la presencialidad, luego del fantástico show virtual de Epecuén – reafirmaron la vigencia de una épica. La aparición del Indio Solari como un holograma para cantar seis canciones le da un nuevo condimento heroico a la leyenda ricotera. Todo lo que ocurre alrededor del Solari es gesto, hazaña, epopeya. Las “bandas” no necesitaron la presencia del líder para llevar a cabo cada uno de los rituales: los cantitos, el pogo bestial con Ji ji ji, el desborde emotivo.  Muchos recién habían nacido cuando los Redonditos se separaron. Sin embargo, el rescate de los Fundamentalistas es más que un premio consuelo: es el sistema de eslabones que supone una tradición.

    Hoy los festivales esponsorizados post pandemia diseñan listas sábanas en las que se mezclan el rock con traperas y traperos para todos los gustos. Se trata de una escena abigarrada, que combina emergentes con consagrados que aspiran esquivar los quince minutos de fama warholianos: Ysy A, Duki, NeoPistea, Ca7riel, Nicki Nicole, Zaramay, Acru, Cazzu y, en otro nivel, Wos. Habrá que volver a escuchar qué dicen las canciones –en estos casos, largas parrafadas- para concluir que siempre el rock y derivados como el noble freestyle fueron y son uno de los más certeros testimonios líricos del doloroso péndulo político y social de la Argentina.

    Fotos: Télam

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