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El intendente Marcelo Orazi, encabezó la Apertura de Sesiones Ordinarias del Concejo Deliberante

Su discurso comenzó con agradecimientos, tanto a las autoridades municipales, provinciales y nacionales, como a los vecinos y vecinas, por el constante apoyo y acompañamiento.

Brindó detalles de las obras y trabajos realizados durante la primera etapa de su gestión, destacando la labor y el compromiso de todos los involucrados. En relación al complejo escenario, Orazi sostuvo “No voy a redundar en lo difícil que han sido estos dos años de gestión, pero sí quiero destacar que esas dificultades nos han fortalecido y nos han motivado”.

Destacó los proyectos a desarrollar en ésta segunda etapa. Augurando un buen futuro para la localidad, con un importante plan de obras que mejorarán la calidad de vida de todos los reginenses.

Algunas de las mencionadas fueron: La remodelación de la calle Libertad, con aportes del gobierno provincial; el  recambio de luminarias a tecnología LED; remodelación de plazas; Construcción del destacamento Especial de la Policía de Río Negro; licitación de caminos rurales; implementación del programa provincial “Suelo Urbano”; proyecto de la colectora cloacal para el sector SUR OESTE, por un monto aproximado de $68 millones; la emblemática remodelación y puesta en valor de la terminal de ómnibus; reacondicionamiento del Centro de Desarrollo Infantil de barrio El Sauce y refacción de los centros de barrios 25 de Mayo y Matadero; adquisición del equipamiento informático para 8 bibliotecas barriales; creación de 3 playones deportivos; y el esperado anuncio, en el mes de marzo, se realizó la 42° edición de la Fiesta Provincial de la Vendimia. Además, este año se llevará adelante la primera “Fiesta de la Sidra”.

El intendente, cerró su discurso, alentando a los y las reginenses a seguir apostando al crecimiento de la ciudad, “Una Villa Regina unida es posible. Mi compromiso irrenunciable es ser quien articule todas y cada una de las

miradas, propuestas y acciones que sostengan este acuerdo no sólo político sino también social. Trabajemos con firmeza y convicción para reinstalar la confianza en nuestras instituciones”

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  • ¿Cómo enfrentar el “contragolpe cultural”?

     

    Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.

    Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.

    Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.

    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

    Acerca de la autocrítica

    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

    Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?

    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

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  • EN LA SÉPTIMA FECHA SE VUELVE A RINCÓN

    Ingresa en su segmento final el 37° Campeonato Patagónico de Karting. Un certamen que este domingo desarrollará la 7° fecha del calendario en el Kartódromo AKARS de Rincón de Los Sauces (Nqn), lo que significará la segunda visita al trazado en el presente año. Cinco serán las categorías presentes, en las que se registran regresos…

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    Milei relativizó el reclamo por Malvinas en una entrevista con The Telegraph y volvió a alinearse con la postura británica

     

    El presidente volvió a generar polémica internacional al sugerir que la restitución de las Islas Malvinas debería contemplar la voluntad de los kelpers. La afirmación, realizada en una entrevista con el diario británico The Telegraph, contradice la posición histórica argentina y reaviva el debate sobre una claudicación diplomática en materia de soberanía.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    Un reportaje en clave británica y una frase que encendió las alarmas

    En una extensa entrevista publicada por el medio conservador británico The Telegraph, Milei abordó distintos ejes de su política exterior, pero fue su referencia a la cuestión Malvinas la que generó mayor impacto en Argentina. Allí, el mandatario sostuvo que la soberanía argentina sobre las islas es “irrenunciable”, aunque inmediatamente introdujo un condicionante clave: la restitución debería darse mediante negociaciones y con el consentimiento de los habitantes actuales del archipiélago, es decir, los kelpers.

    Esa afirmación no pasó desapercibida. En el texto del diario inglés, la posición de Milei aparece alineada con la narrativa histórica del Reino Unido, que desde hace décadas intenta instalar la idea de la autodeterminación de los isleños como eje central del conflicto, desconociendo el carácter colonial de la ocupación británica.

    Autodeterminación kelper: un giro peligroso en la política de Estado

    El planteo de Milei resulta especialmente sensible porque Argentina nunca reconoció a la población implantada en Malvinas como sujeto con capacidad de decidir sobre la soberanía. La posición sostenida por todos los gobiernos democráticos, y respaldada por resoluciones de Naciones Unidas, establece que la disputa es bilateral entre Estados y que el principio de autodeterminación no aplica a una colonia establecida tras una ocupación ilegítima.

    Al sugerir que las islas “volverían” cuando los isleños así lo deseen, Milei introduce un criterio ajeno a la tradición diplomática argentina y funcional a los intereses británicos, debilitando el reclamo histórico y constitucional del país sobre el territorio usurpado en 1833.

    Una mirada funcional al colonialismo británico

    Lejos de tratarse de un simple matiz discursivo, el enfoque expresado en The Telegraph implica un cambio de paradigma. En los hechos, traslada el eje del reclamo desde el derecho soberano argentino hacia la voluntad de una población que el propio Reino Unido implantó para consolidar su dominio colonial.

    Este tipo de declaraciones no solo contradicen la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional, que ratifica el reclamo irrenunciable sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, sino que también legitiman el statu quo que Londres busca perpetuar.

    Acercamiento al Reino Unido y señales de concesión

    En la misma entrevista, Milei destacó su intención de recomponer las relaciones con el Reino Unido, mencionó la posibilidad de avanzar en acuerdos comerciales y dejó entrever su interés en normalizar vínculos militares que permanecen limitados desde la guerra de 1982. Ese tono de acercamiento fue leído por analistas como una estrategia de alineamiento que tiene como costo la dilución del reclamo soberano.

    Mientras el gobierno insiste en que no hay renuncia formal a Malvinas, las palabras del propio presidente en un medio británico de referencia dibujan un escenario de concesiones simbólicas que no pasan inadvertidas ni en el plano interno ni en el internacional.

    Malvinas, entre la retórica y la claudicación

    La entrevista con The Telegraph deja una conclusión inquietante: aunque Milei repite que la soberanía argentina no se negocia, al mismo tiempo introduce condiciones que la vuelven impracticable. Al aceptar la autodeterminación kelper como variable decisiva, el reclamo histórico queda supeditado a una voluntad construida bajo dominio colonial.

    En un contexto global donde las disputas territoriales vuelven a ocupar un lugar central, la postura expresada por Milei no fortalece la causa Malvinas: la debilita, y la acerca peligrosamente al relato británico que Argentina ha combatido durante más de un siglo.

     

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    Milei firmó un Acuerdo Confidencial con el creador de $LIBRA antes del escándalo cripto

     

    Un acuerdo confidencial, firmado en la Casa Rosada y oculto durante semanas, vinculó formalmente al Gobierno con el impulsor de una memecoin que terminó en derrumbe y sospechas de estafa. Pagos millonarios en cripto, lobistas libertarios y una causa judicial marcada por demoras y conflictos de interés.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    El 30 de enero de 2025, dos semanas antes de que estallara el escándalo por el lanzamiento del token $LIBRA, Milei firmó en la Casa Rosada un acuerdo confidencial con Hayden Davis, impulsor de la criptomoneda. El contrato, revelado por Clarín y hoy bajo análisis judicial, lo designó como “asesor ad honorem” del Estado argentino en temas de blockchain e inteligencia artificial, con estrictas cláusulas de confidencialidad.

    Según los registros oficiales, Davis ingresó a las 13.56 por el acceso lateral de Rivadavia 250, reservado para visitas destacadas. Lo acompañaron Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy, quienes actuaron como nexo con el entorno local. En la misma fila llegó el entonces diputado José Luis Espert.

    Un acuerdo firmado y una salida exprés

    La reunión con Milei duró poco más de veinte minutos y quedó asentada en el Registro Único de Audiencias bajo el motivo “analizar las tecnologías descentralizadas y blockchain”. Sin embargo, fuentes con conocimiento directo del encuentro confirmaron que en ese breve lapso se firmó un acuerdo confidencial de dos páginas, redactado en español —idioma que Davis apenas maneja— y con las firmas de ambos.

    El documento establece tareas de asesoramiento en digitalización de documentos, smart contracts y capacitación, incluye una renuncia expresa a honorarios y obliga a guardar absoluto secreto. Esa misma noche del viernes 31, Davis dejó el país rumbo a Miami.

    Transferencias cripto y compras anticipadas

    Durante las horas que Davis pasó en la Argentina se registraron transferencias en criptomonedas a intermediarios locales que, según sospecha la Justicia, están directamente vinculadas al proyecto $LIBRA. El día de la reunión, billeteras asociadas al empresario enviaron más de un millón de dólares y, en total, se detectaron pagos por unos 5,7 millones de dólares antes del lanzamiento del token.

    La fiscalía también identificó compras anticipadas de $LIBRA realizadas por cuentas ligadas a un divulgador cripto, con ganancias estimadas en 180 mil dólares, un dato que refuerza la hipótesis de información privilegiada.

    Antecedentes, festejos y mensajes comprometedores

    Davis ya había visitado el país en noviembre de 2024, cuando realizó una gira por Ushuaia, Vaca Muerta, Salta y Catamarca, antes de viajar a Paraguay. A su regreso, el 21 de noviembre, volvió a ingresar a la Casa Rosada con autorización de Karina Milei.

    Según publicó La Nación, esa noche celebró con su equipo en el Hotel Four Seasons que “Milei les había firmado todo”. Semanas después, Davis envió un mensaje de texto a un conocido en el que se jactó de su influencia sobre el Presidente, afirmando que podía hacerlo tuitear, reunirse y promocionar proyectos, y mencionando transferencias de dinero a su entorno familiar. Ese intercambio, al que accedió The New York Times, se convirtió en una de las piezas más sensibles del expediente.

    $LIBRA se lanzó el 14 de febrero de 2025 en Dallas. Tras un tuit de Milei, el precio se disparó y luego se desplomó. El Presidente borró el mensaje y sostuvo que desconocía los detalles del proyecto.

    Memecoins, empresas opacas y antecedentes judiciales

    Davis, especializado en memecoins —activos de extrema volatilidad—, operaba a través de Kelsier Ventures, señalada en una causa del Juzgado del Distrito Sur de Nueva York por desarrollar esquemas “extractivos” en lanzamientos previos, como la memecoin M3M3 o la asociada a Melania Trump.

    La reunión del 30 de enero fue solicitada formalmente por Novelli. Ese mismo día, Milei y Davis se tomaron la selfie que el Presidente publicó en X, asegurando que había mantenido una “muy interesante charla” con el empresario, quien lo estaba asesorando en blockchain e inteligencia artificial. Detrás de esa foto, hoy bajo la lupa judicial, se selló un vínculo formal entre el Gobierno y el impulsor de $LIBRA.

    Una causa lenta y conexiones incómodas

    La investigación judicial avanza con demoras llamativas bajo la conducción del fiscal Eduardo Taiano, cuyo apartamiento fue solicitado por el querellante Martín Romeo, representado por el abogado Nicolás Ozsust. La recusación se basó en la falta de diligencia y en el rechazo sistemático de medidas de prueba solicitadas por la querella.

    Más allá del rechazo formal, persiste un punto sensible que Noticias La Insuperable adelantó oportunamente: el nuevo rol profesional del hijo del fiscal. Federico Taiano dejó su puesto en la estructura del gobierno de Milei y pasó a trabajar para Holder Partners LLC, dirigida por Frank Holder.

    El entramado final

    Holder es una figura reconocida en el mundo de la due diligence, el compliance y las investigaciones sensibles, con trayectoria en litigios complejos y auditorías forenses en América Latina. La conexión se vuelve aún más delicada cuando ese entramado se cruza con Leonardo Scatturice, empresario con contratos con el Estado y presencia en el negocio aeronáutico, señalado en reconstrucciones periodísticas por la logística aérea utilizada por Hayden Davis.

    Viajes en aeronaves privadas, operadores locales, contratos estatales y transferencias cripto completan un mapa que enlaza política, finanzas y negocios. Un entramado que expone, una vez más, cómo detrás del discurso libertario contra “la casta” se multiplican los pactos secretos, los intermediarios y las sombras que hoy ponen contra las cuerdas al propio Milei.

     

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    Adorni echó a Rolandi (pero seguirá cobrando 70 palos al mes en YPF)

     

    En un nuevo capítulo del caos interno libertario, Manuel Adorni decidió echar a José Rolandi de la vicejefatura de Gabinete. Pero mientras la puerta de salida se le cierra en la Rosada, una ventana más jugosa se le abre en YPF: Rolandi continuará cobrando alrededor de 70 millones de pesos mensuales como integrante del directorio de la petrolera estatal. Libertad, sí; pero siempre para los suyos.

    Por Celina Fraticiangi para Noticias La Insuperable

    El enroque que expone otra vez la interna libertaria

    Fuentes oficiales confirmaron a Noticias Argentinas que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, desplazó a José Rolandi y designó en su lugar a Aimé “Meme” Vázquez, una funcionaria que ya orbitaba en el universo libertario y que ahora será la número dos en la Jefatura de Gabinete.
    El movimiento no sorprende: hace semanas que el propio Adorni había deslizado que definiría su estructura. Lo que sí sorprende —o tal vez ya no— es la forma y el timing: a los empujones y bajo un clima de improvisación permanente.

    El último sobreviviente del “posseísmo”

    Rolandi llegó al Gobierno en diciembre de 2023, arrastrado por Nicolás Posse cuando Milei desembarcó en la Casa Rosada con su elenco inicial.
    Cuando Posse cayó en desgracia, Rolandi se refugió bajo el ala de Guillermo Francos, el entonces ministro del Interior y figura clave de la mesa ministerial.
    Aquella jugada le permitió esquivar la primera purga. Pero la salida de Francos a fines de octubre lo dejó sin red: desde entonces caminaba por la cornisa. La confirmación de su desplazamiento es, simplemente, el final anunciado.

    Las áreas que quedan bajo la órbita de Adorni

    Con los cambios, la estructura de la Jefatura de Gabinete quedará conformada por:

    • Secretaría de Prensa y Comunicación, a cargo de Javier Lanari.
    • Secretaría de Ambiente y Turismo, donde se sostiene Daniel Scioli.
    • Secretarías Ejecutiva; de Relaciones Parlamentarias e Institucionales; de Innovación, Ciencia y Tecnología; y de Asuntos Estratégicos, además de la Subsecretaría de Relaciones Parlamentarias e Institucionales.

    Un organigrama cada vez más grande, para un gobierno que jura que vino a achicar al Estado.

    El detalle que más irrita: Rolandi afuera… pero cobrando como adentro

    La perlita del día: mientras Adorni lo expulsa del cargo político, Rolandi mantendrá su asiento en el directorio de YPF, un puesto que —según la propia información oficial de la petrolera— se paga en torno a los 70 millones de pesos por mes.
    Sí: despedido en la Rosada, pero bien asegurado en la petrolera estatal.
    Otro ejemplo perfecto del doble estándar libertario: ajuste para los demás, privilegios para los amigos.

    El mismo desorden, el mismo modelo

    La salida de Rolandi, más allá del nombre propio, vuelve a dejar expuestas las internas y la falta de conducción real dentro del espacio libertario.
    Milei juega al jefe solitario, Adorni juega al jefe de Gabinete, y entre ambos el tablero se mueve a los golpes, sin estrategia y sin orden.

    Mientras tanto, las decisiones que afectan la vida de millones siguen secuestradas por un pequeño grupo que solo se garantiza bienestar para sí mismo: 70 palos al mes mediante.

     

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