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EL GRAN PREMIO «LA VUELTA DEL VALLE» TIENE SU 9NA ETAPA EN VILLA REGINA

Los mejores exponentes del ciclismo nacional tienen una cita obligada en el Gran Premio Vuelta al Valle. Este fin de semana comenzará la 78° edición de la histórica competencia ciclística más importante del Sur argentino, durante ocho días reunirá a 181 ciclistas, en representación de 24 equipos, quienes deberán superar un recorrido total de más de 1000 kilómetros por las rutas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Las actividades comenzarán este sábado en lo que será la primera etapa del certamen bautizada “Luis Viedma”, en homenaje a quien fuera en vida, miembro de la Comisión Central Organizadora de la competencia, durante varios años. La misma se disputará en las rutas y calles urbanas Allen en un circuito de 130km, en la que los equipos comenzarán a medirse y diseñar estrategias para los días siguientes.

El domingo, por otra parte, las acciones se mudarán a Neuquén capital, que volverá a recibir al evento tras 20 años de ausencia. En este caso los pedalistas deberán superar los 100 kilómetros de la etapa que recorrerá en 2 vueltas, el tramo que une la Plaza de las Banderas y unos 25km de la ruta de Circunvalación.

Posteriormente los competidores tendrán doble jornada en Zapala durante el lunes y el martes en un circuito que se repetirá en ambas etapas de 120km, diagramado para unir las rutas 22 y 40 con la circunvalación, en 8 giros.

Este año, 181 serán los ciclistas que estarán compitiendo en las localidades neuquinas y del valle rionegrino, los cuales estarán representando a 24 equipos de distintos puntos del país.

Una situación similar ocurrirá en Cutral Có el miércoles y jueves para cumplimentar las etapas 5 y 6, las cuales cada una estará compuesta de 130km de recorrido. El miércoles, la caravana multicolor transitará por la ruta N°17, desde la ciudad, en orientación al Sudoeste, camino a Picún Leufú y retomarán la vía hasta llegar al casco urbano. El jueves, la misma ruta guiará a los pedalistas al cardinal Noreste rumbo al lago Mari Menuco, para regresar y culminar en el centro de la localidad.

Para la séptima etapa, los equipos retornarán a la ciudad de Allen, “Capital del ciclismo” en lo que será la jornada bautizada en homenaje a Néstor Tort, en memoria de quien fundara junto a don Arrigo Cecchi y otros pobladores de la época, el Gran Premio Ciclista, en la década del 40. Ese viernes 19, el desafío constará de 110km por la calle rural N°11, hacia General Roca, donde comenzará el ascenso por ruta N°6 hacia la zona protegida de Paso Córdoba, y el cerro de Las Tres Cruces, en una etapa de mucha exigencia física.  

El sábado 27 por otra parte, en el ocaso de la competición, Ingeniero Huergo recibirá la octava etapa, la cual contará con 16km sobre la ruta N° 22 y será cronometrada e individual. Ese mismo día se disputará también la novena, la cual unirá a esta localidad con General Godoy, Chichinales y Villa Regina en 130km de trazado.

Mapa de la Etapa 9 en Villa Regina

El cierre de la 78° edición de la Vuelta al Valle se dará con la décima y última jornada, el domingo 28 en la conocida etapa “Calesita”, al tratarse de varios giros en un circuito callejero entre el centro de la ciudad y el Parque Industrial. Esta vez con 100km de acción constante, la colorida y emocionante etapa culminará en la siempre apasionante llegada frente a los vecinos que con aliento apoyan a los competidores.

En la línea de partida estará presente el campeón 2019, el bonaerense Juan Pablo Dotti representando al Sindicato de Empleados Públicos (SEP) de San Juan. También estarán quienes lo acompañaron en el podio de la general de esa última realización, el olavarriense Pablo Brun y el allense Nicolás Traico.

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    RETROCESO: La Argentina afuera de la Organización Mundial de la Salud

     

    La decisión del gobierno de Milei de retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud no puede leerse como un gesto aislado ni como una mera diferencia técnica. Se trata de un movimiento político de alto impacto que redefine el posicionamiento internacional del país y abre interrogantes profundos sobre el rumbo del sistema sanitario nacional.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Una salida que excede lo sanitario

    La oficialización del retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud marca un punto de inflexión en la política exterior y sanitaria del país. No se trata simplemente de abandonar un organismo internacional, sino de romper con un entramado de cooperación global construido durante décadas, en el que la Argentina había tenido una participación activa, tanto en la articulación de políticas como en el acceso a recursos estratégicos.

    La OMS no es una estructura burocrática más dentro del sistema internacional. Es el espacio donde se coordinan respuestas ante emergencias sanitarias, donde se comparten datos epidemiológicos en tiempo real y donde se definen estrategias conjuntas frente a amenazas que, como quedó demostrado durante la pandemia, no reconocen fronteras. Salir de ese esquema implica, en los hechos, correrse de una red de contención global en materia de salud.

    Lo que queda expuesto, entonces, es que la decisión no responde únicamente a cuestionamientos técnicos o a diferencias puntuales, sino a una concepción más amplia sobre el rol del Estado y el lugar de la Argentina en el mundo.


    Alineamiento internacional y lógica ideológica

    En este punto es donde la medida adquiere una dimensión más profunda. La salida de la OMS no ocurre en el vacío, sino en un contexto de redefinición de alianzas internacionales donde el gobierno de Milei ha mostrado una clara inclinación hacia ciertos liderazgos globales. En particular, la coincidencia con la postura adoptada previamente por Donald Trump no pasa desapercibida y funciona como una clave interpretativa central.

    Más que una decisión autónoma basada en un diagnóstico sanitario propio, la medida parece inscribirse en una lógica de alineamiento político-ideológico con corrientes que cuestionan los organismos multilaterales y promueven una visión más unilateral de las relaciones internacionales. En ese marco, la salud pública queda subordinada a una narrativa más amplia que prioriza la ruptura con estructuras globales en nombre de una supuesta soberanía.

    Sin embargo, la paradoja es evidente. En un mundo interdependiente, donde los virus circulan con la misma velocidad que las personas y los bienes, la cooperación internacional no debilita la soberanía: la fortalece. Renunciar a esos espacios no implica ganar autonomía, sino perder herramientas.


    El impacto real: un sistema más expuesto

    La discusión pública ha estado atravesada por argumentos oficiales que apelan a la crítica de la gestión internacional de la pandemia y a la necesidad de recuperar márgenes de decisión propios. Pero más allá del discurso, lo cierto es que la salida de la OMS tiene consecuencias concretas que no pueden soslayarse.

    El sistema de salud argentino, ya tensionado por recortes presupuestarios y reconfiguraciones institucionales, pierde con esta decisión acceso a circuitos clave de cooperación, financiamiento y provisión de insumos. En contextos de emergencia, donde la rapidez en la respuesta es determinante, quedar fuera de esos canales puede significar una diferencia sustancial en términos de capacidad de acción.

    La experiencia reciente del dengue, con brotes de magnitud histórica, dejó en evidencia la importancia de contar con redes de información y coordinación internacional. En ese escenario, la salida de la OMS no aparece como un gesto abstracto, sino como una decisión que puede tener efectos tangibles sobre la vida cotidiana de la población.


    Un modelo de país en discusión

    Lejos de ser un hecho aislado, el retiro de la OMS se inscribe en un proceso más amplio de transformación del rol del Estado. La reducción de políticas públicas, la desarticulación de programas sanitarios y el ajuste sobre áreas sensibles configuran un escenario en el que la salud deja de ser concebida como un derecho garantizado colectivamente para pasar a depender, cada vez más, de lógicas individuales o de mercado.

    En ese contexto, la ruptura con organismos multilaterales refuerza una tendencia hacia el aislamiento, no sólo en términos diplomáticos, sino también en términos de capacidades concretas. La Argentina no sólo se aleja de un espacio de cooperación, sino que lo hace en un momento histórico en el que el resto del mundo, tras el impacto del COVID-19, avanza en sentido contrario, fortaleciendo los mecanismos de articulación global.

    La pregunta que subyace es qué modelo de país se está construyendo. Uno que se integra a redes internacionales para potenciar sus capacidades, o uno que opta por retraerse en nombre de una autonomía que, en la práctica, puede traducirse en mayor vulnerabilidad.


    Más que un gesto, una señal de rumbo

    La salida de la Organización Mundial de la Salud funciona, en definitiva, como un síntoma de un cambio de época en la política argentina. No es sólo una decisión administrativa ni un desacuerdo puntual, sino una señal clara de hacia dónde se orienta el proyecto de país que impulsa el gobierno.

    En ese marco, la salud pública queda atravesada por una tensión cada vez más evidente entre la lógica del derecho y la lógica del alineamiento político. Y cuando esa tensión se resuelve en favor de esta última, las consecuencias no se miden únicamente en términos diplomáticos, sino en la capacidad concreta del Estado para proteger a su población.

    El retroceso no es sólo institucional. Es, sobre todo, una advertencia sobre los riesgos de tomar decisiones estratégicas en función de afinidades ideológicas antes que de las necesidades reales de la sociedad.

     

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  • Papelón de Bullrich, quiso voltear una declaración contra la dictadura pero se aprobó por unanimidad

     

    Patricia Bullrich empujó al bloque libertario al papelón al cierre de la sesión de este miércoles, cuando todos los bloques votaron una proyecto de resolución de Eduardo Wado De Pedro para declarar el compromiso del Senado con la consigna de «Memoria, Verdad y Justicia» a 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

    La jefa del bloque oficialista buscó entorpecer el debate y hasta trató de dejar sin quórum el recinto pero la jugada no le salió y terminó arrastrando a la bancada de LLA a la abstención. La declaración de Wado, cuyos padres fueron secuestrados y desaparecidos por los militares, se aprobó por unanimidad, con 49 votos por la afirmativa y 20 abstenciones del oficialismo.

    La iniciativa del senador peronista contaba con las firmas de la cordobesa Alejandra Vigo y el santacruceño José María Carambia. Aunque sus efectos prácticos eran meramente declarativos, su aprobación tiene una potencia simbólica que incomoda a Bullrich y otros dirigentes del gobierno.

    El texto de la resolución decía: «El Senado de la Nación declara su compromiso permanente con la Memoria, la Verdad y la Justicia al conmemorarse el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976». «Asimismo, reafirma el valor del consenso democrático construido por la sociedad argentina a partir de 1983, expresado en el principio del Nunca Más al terrorismo de Estado, en la continuidad de los juicios de lesa humanidad y en la defensa irrestricta del Estado de Derecho, como bases indispensables de la convivencia pacífica y para que las diferencias políticas sean dirimidas a través del debate público y las instituciones de la democracia», completaba.

    Patricia convocó a una sesión para que el peronismo destroce a Adorni 

    Sin embargo, Joaquín Benegas Lynch intervino en el debate para plantear que la dictadura fue fruto del «terrorismo» y las «organizaciones guerrilleras».

    Por eso, Bullrich insistió hasta el final con maniobras para trabar el tratamiento del proyecto. De Pedro accedió a conversar durante la tarde para arribar a un texto consensuado pero, ante la falta de acuerdo, el interbloque de José Mayans propuso que se votara la parte resolutiva de la declaración sin la incorporación de los fundamentos, que suelen estar imbuidos de consideraciones políticas sin inhibiciones ideológicas.

    Bartolomé Abdala.

    A las 18:40, la jefa de bloque oficialista leyó un texto que le pasaron por WhatsApp, para contraponer al del kirchnerismo. En su pieza, se borraba la referencia a la consigna que defienden los organismos de derechos humanos sobre la memoria, la verdad y la justicia y se incorporaba la «condena a cualquier tipo de violencia», algo que para la jurisprudencia argentina roza la equiparación entre los crímenes de Estado y la violencia de organizaciones guerrilleras.

    De hecho, Bullrich apeló a su usuario en la red social X para quejarse después de la sesión. «El kirchnerismo se adueñó durante décadas de los DDHH para convertirlos en un negocio político. Impuso un relato, persiguió al que pensaba distinto y adoctrinó a toda una generación. Hoy repitieron lo mismo con una declaración sesgada y excluyente en el Senado de la Nación. La Libertad Avanza propuso algo distinto: una mirada completa, sin relato y sin grieta», tipeó.

    De Pedro se plantó y le pidió a Bullrich que informe el número del proyecto que ella quería votar, exponiéndola a que asumiera que no tenía expediente presentado y que solo leía una declaración que le habían hecho llegar a través de un grupito de WhatsApp.

    Además, aseguró que «se terminó el monopolio de la memoria». «La historia es completa o no es», afirmó.

    Su frustración ya había empezado a percibirse durante la discusión, cuando tuvo que pedir un cuarto intermedio al presidente provisional de la cámara, Bartolomé Abdala, para ver si llegaba a elaborar un proyecto. Bullrich había querido hallar un atajo antirreglamentario que el puntano Abdala no sabía cómo impedir, en medio de los gritos del peronismo, para que se sometiera a votación el proyecto de De Pedro y, si no reunía suficientes voluntades, se aprobara su propuesta.

    El kirchnerismo se adueñó durante décadas de los DDHH para convertirlos en un negocio político. Impuso un relato, persiguió al que pensaba distinto y adoctrinó a toda una generación.Hoy repitieron lo mismo con una declaración sesgada y excluyente en el Senado de la Nación. La… pic.twitter.com/yZuautJTrQ

    — Patricia Bullrich (@PatoBullrich) March 18, 2026

    Pero eso tampoco prosperó. De Pedro se plantó y le pidió a Bullrich que informe el número del proyecto que ella quería votar, exponiéndola a que asumiera que no tenía expediente presentado y que solo leía una declaración que le habían hecho llegar a través de un grupito de WhatsApp. «Deme un cuarto intermedio, deme tiempo para que pueda presentarlo», dijo la senadora con gesto burlón que incluyó hasta un guiño de ojo.

    La discusión por un simple proyecto de resolución acaso esconde un debate subterráneo en el gobierno, que se reaviva cada año en las cercanías del 24 de marzo: el indulto a los represores condenados por lesa humanidad.

    Una altísima fuente de LLA le explicó a LPO que, aún cuando no se conozca nada más que rumores al respecto, una gestión de ese tipo estaría reñida con la legalidad. «El kirchnerismo sentó jurisprudencia y ahora no se puede indultar en lesa humanidad, como indultó (Carlos) Menem en los 90′», argumentó.

     

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