El día 7 de noviembre se llevará a cabo la carrera “Contrarreloj”, la que tendrá su lugar de partida en la calle General Paz, frente a la ex Fábrica Crybsa, con largada a partir de las 9 de la mañana. Contará con categorías, modalidad y participación libre, de 6 a 11 años y de 12 a 15 años.
Las inscripciones se reciben en la Oficina de Deportes en el polideportivo Cumelen, de 7 a 14 horas hasta el jueves 4 de noviembre. Los números de contacto son: 2984651398 y 2984914853. El valor de la inscripción es de $1500 y menores de 16, de $700.
La carrera cuenta con Categoría Modalidad Ruta, de 16 a 19 años, 20 a 29 años, 30 a 39 años, 40 a 49 años, 50 a 59 años, 60 a 69 años y 70 a 79 años, además damas hasta 35 años y más de 35. La Categoría Modalidad MTB de caballeros hasta 35 años y más de 35, y damas hasta 35 años y más de 35.
Se premiará con trofeos del primero al tercer puesto, medallas Finisher y Copa al ganador de la General Masculino y Femenino.
Este viernes 27 a partir de las 22 horas, Madisson Resto Bar será el escenario de una nueva edición de GastroArte de la mano de Luis Carrasco y Ema Calfin. El menú será pollo relleno con duxelle de vegetales ahumados, puré a la antigua y chips de manzana, brownie con helado y mix de fruta…
Lula conversó telefónicamente este lunes con Donald Trump en un nuevo contacto que confirma la buena sintonía entre ambos a pesar de las diferencias ideológicas.
El presidente de Brasil confirmó en redes sociales que «intercambiamos impresiones sobre la situación de Venezuela. Resalté la importancia de preservar la paz y la estabilidad de la región».
El líder brasileño también se refirió a la Junta de Paz, un órgano multilateral propuesto por Trump que busca ser la alternativa a la ONU. El jefe de estado le sugirió que se limite «a la cuestión de Gaza» y contemple un asiento para el Estado palestino.
Sobre la ONU, Lula dijo que requiere una «reforma integral» que incluya una ampliación de miembros permanentes del Consejo de Seguridad, algo que Brasil reclama para sí mismo hace tiempo.
Cabe recordad que el líder del Partido de los Trabajadores habló con Xi Jinping el día del lanzamiento de la Junta de Paz y defendieron el fortalecimiento de las Naciones Unidas.
En ese contexto, Lula agregó que conversaron sobre los indicadores económicos de ambos y países y que le reiteró sus propuestas de combate al crimen organizado, lavado de dinero y tráfico de armas.
«Celebramos la buena relación forjada en los últimos meses, que resultó en la eliminación de una parte significativa de los aranceles aplicados a los productos brasileños», remarcó.
Celebramos la buena relación forjada en los últimos meses, que resultó en la eliminación de una parte significativa de los aranceles aplicados a los productos brasileño
Los presidentes acordaron una visita de Lula a Washington luego de su viaje a Asia en febrero, con fecha todavía no determinada. Este encuentro sería un golpe para la candidatura de Flavio Bolsonaro, quien viajó a Washington para conseguir la foto de respaldo pero no tuvo resultados.
La convocatoria que Trump hizo en Davos no tuvo la recepción esperada. De la foto con los miembros que tuvieron que pagar mil millones de dólares para formar parte no participaron países importantes de Europa como Alemania, Francia o la Italia de su amiga Giorgia Meloni ni de América Latina, con la excepción del incondicional de Javier Milei y otro aspirante a aliado como el paraguayo Santiago Peña. Ni Brasil, ni México, ni Canadá como tampoco otros jugadores fuertes en el escenario global como India o China.
Los que sí estuvieron son países con cuestionables antecedente en materia de defensa de los derechos humanos y los valores democráticos como las monarquías petroleras del Gofo Pérsico de Bahrain, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, los reinos de Jordania y Marruecos, países de Asia Central como Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Uzbekistán y procesos autoritarios como Turquía y Hungría. También Mongolia, Indonesia, Pakistan, Argentina, Paraguay y países irrelevantes como Bulgaria y Kosovo que ni siquiera está reconocido por la ONU.
El Financial Times publicó que «reunir un grupo de cleptócratas y dictadores títeres de Vladimir Putin como el líder de Bielorrusia, Alexander Lukashenko y Viktor Orban para constituir una «Junta de Paz» es como tener al Cártel de Sinaloa dirigiendo Narcóticos Anónimos».
Las familias reginenses y de alrededores vuelven a encontrarse este domingo 21 de noviembre desde las 20:30 hs en el Anfiteatro Cono Randazzo de Villa Regina para vivir una noche inolvidable. Más de cuarenta años de trayectoria tiene el FOGÓN ESTUDIANTIL en nuestra ciudad y muchos de nosotros siendo estudiantes del Instituto Nuestra Señora del…
Continúa la guerra de arenas y los Werthein, La Nación y Fenix Entertainment competirán por quedarse con la concesión de Tecnópolis por los próximos 25 años.
Tres empresas se anotaron en la controvertida licitación que lanzó el gobierno: el ejecutivo solo dio un mes para presentar los proyectos para un predio de 54 hectáreas y hay sospechas de direccionamiento.
El gobierno dio 20 días de prórroga para presentar los dossiers, pero, a pesar de los pedidos de varias productoras, decidió cerras las inscripciones el 9 de febrero.
Lo más complejo del proceso es juntar los avales. Si se estiman 600 mil dólares mensuales por alquiler, son cerca de 180 millones de dólares para 25 años.
La Nación controla el Movistar Arena de Villa Crespo, uno de los principales espacios para recitales en la Ciudad. Además, en diciembre de 2025 se quedó junto a Clarín con el predio de Costa Salguero que en los años 2000 albergó decenas de fiestas electrónicas.
Como contó LPO, el grupo se expendió hacia el sector de feria y espectáculos ante el declive de los medios de comunicación. Ahora presiona fuerte para que le suspendan a DF Entertainment la obra del Luna Park que competiría con el Movistar Arena.
Fenix pertenece a Marcelo Fígoli y produjo recitales multitudinarios en los últimos años: organizó shows de Roger Waters, Ricky Martin, Shakira, The Rolling Stones, Luciano Pavarotti y Rod Stewart. Además del Parque de la Costa, Fígoli es el dueño de Radio Rivadavia y de Rock & Pop.
Foggia es una productora muy cercana a Karina Milei. Mara Gorni, mano derecha de la hermana presidencial, fue una de las dueñas de la empresa. La funcionaria le cedió a su pareja, Marcelo Dionisio, el control de la compañía.
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina informa que el camión que realiza la recolección de residuos domiciliarios los días martes, jueves y domingos por los barrios Albino Cánova, Piana, Puerto Argentino, Mitre, Los Ángeles, Malvinas y Belgrano comenzará su recorrido a las 23 horas. Mientras tanto, el recorrido que…
Cristian Jerónimo es considerado entre sus pares uno de los dirigentes más lúcidos de la nueva generación de sindicalistas. Secretario General del Sindicato del Vidrio, recibe a LPO en su despacho en el tercer piso del mítico edificio de la CGT de la calle Azopardo. Una decena de trabajadores del gremio conversa bulliciosamente en la antesala, después del Consejo Directivo que resolvió la movilización al Congreso para el próximo miércoles, cuando el Senado debata el proyecto de reforma laboral.
Jerónimo conversa con Omar Plaini, emblemático jefe de los canillitas, y otros dirigentes de la central que lidera desde el año pasado, en el triunvirato que comparte con Jorge Sola y Octavio Argüello. Suenan teléfonos, entran y salen dirigentes en medio del frenesí, ante el desafío histórico que el presidente Milei le planteó al sindicalismo argentino.
Este joven líder sindical, advierte que la nueva conducción de la CGT no teme discutir la reforma laboral. «Lo que nosotros planteamos es que eso se tiene que dar dentro de un ámbito de negociación con las partes interesadas, que son el sector empresarial y el sector sindical y tenemos una herramienta estratégica para eso, que es el convenio colectivo».
Finalmente, una compañera del sindicalista invita a pasar a su oficina a LPO, disculpándose por la demora en medio de la vorágine. «Es que Cristian no vino a calentar la silla», aclara.
-¿Qué decisión tomó la CGT frente al inminente tratamiento de la reforma laboral?
-La decisión fue movilizar el 11 de febrero, a las 15:00 a la Plaza de los dos Congresos, repudiando este proyecto de ley de reforma laboral regresivo, que tiene un impacto negativo en el mundo del trabajo con quita de derechos colectivos e individuales. El Consejo Directivo de la CGT ratificó el plan de acción que había aprobado ya en diciembre, con la movilización a Plaza de Mayo y logrando la postergación del debate para febrero. En ese momento, el Gobierno decía que era un trámite exprés. Ahora se ratificó el plan de acción y, en la medida que vaya pasando el tiempo, iremos escalando en las acciones.
El gobierno decía que la reforma laboral era un trámite express y con la movilización a Plaza de Mayo logramos que posterguen el debate para febrero, ahora vamos a movilizar al Congreso, en la medida que vaya pasando el tiempo, iremos escalando en las acciones.
-En la reunión del Consejo Directivo debe haber habido diferentes posturas. Por ahí, algunos planteos de ir a un paro nacional, otros que pretendían un plan de lucha con medidas escalonadas. ¿Cómo fue esa deliberación?
-Los dirigentes tienen responsabilidad institucional. Sabemos que, en este momento tan difícil que vive la Argentina, está claro que no todos pensamos de la misma manera y somos muy respetuosos de las posiciones y los pensamientos que tenemos los distintos compañeros. Por eso somos un cuerpo colegiado y tenemos un consejo directivo, en el cual las diferencias se plasman y se termina aprobando lo que acompaña la mayoría.
-Y dada la gravedad que ustedes le atribuyen a la ley por la quita de derechos o por la regresividad de su contenido, ¿no sabe a poco simplemente una movilización sin paro?
-No, yo creo que no, porque nosotros tenemos una estrategia, plasmada y desarrollada ya desde diciembre para acá. Digo, no es que es una movilización y nos vamos a quedar en eso solamente. Vamos a seguir trabajando para erosionar lo más posible ese proyecto de ley.
-Estuvieron reuniéndose con legisladores y gobernadores de distinto signo político y la información que manejamos es que de parte de gobernadores del peronismo hay una demanda hacia ustedes de que agiten, muevan más y convenzan a los gobernadores que no son peronistas que manden a sus legisladores a rechazar la ley. ¿Qué sienten ustedes en esa conversación con los gobernadores peronistas?
-Nosotros hablamos con todos y no desde ahora. Desde hace unos meses, cuando empezó todo esto, nos juntamos con todos los gobernadores y les hicimos el planteo y marcamos cuál era nuestra posición. Y también les generamos conciencia que lo que se estaba discutiendo era cuál es el impacto real que tiene esta reforma en el mundo del trabajo, que es negativo, que no va a generar nuevas incorporaciones. La realidad es que acá lo que no está funcionando es el plan económico de este gobierno.
-¿Y qué les contestaron?
-En su momento muchos de los gobernadores lo que nos plantearon era que ellos no iban a acompañar nada que no estuviese acordado y avalado por la CGT. Nosotros entendíamos que era la posición correcta. A medida que va pasando el tiempo (fueron cambiando), por una cuestión de intereses propios que tienen de su provincia y con algunas cláusulas maliciosas que tiene este gobierno dentro del proyecto de ley para persuadir o extorsionar de alguna manera que acompañen este proyecto… por ejemplo, el tema del impuesto a las ganancias en la coparticipación.
Acá lo que no está funcionando es el plan económico del Gobierno. La reforma no va a generar empleo y nosotros vamos a seguir trabajando para erosionar lo más posible este proyecto de ley.
-Los gobernadores enfrentan una situación delicada de sus finanzas, comprometida aún más por la caída de la recaudación…
-Sabemos que las arcas de las provincias están desfinanciadas, que tienen una situación difícil, pero me parece que alguna vez tiene que primar la convicción y no olvidarse que los que los votan son el pueblo y, dentro del pueblo, están los trabajadores. La gente no se olvida fácilmente cuando su dirigente político le da la espalda con una medida de esta magnitud, que flexibiliza y deja a los trabajadores desguarnecidos. Lo que plantean algunos sectores, o este gobierno, cuando te dice ahora la gente joven quiere ser monotributista, es una falacia. Todos quieren tener derechos, todos quieren tener movilidad social ascendente, poder vivir mejor, tener un buen salario. Esperemos que los gobernadores manden tanto a sus senadores como senadoras con las convicciones necesarias para que no las dejen en la puerta del Senado. Que tengan claro lo que van a votar.
-¿El objetivo de la CGT sigue siendo frenar o voltear la reforma laboral o ya hay en marcha algún plan B como modificarla o atenuarla?
-La CGT rechaza de plano esta ley, como lo dijimos el primer día. Estamos trabajando para tratar de conseguir la mayoría de los votos para que sea rechazada y no nos resignamos hasta último momento. En el caso que no sea así, tenemos una estrategia distinta para encarar y ver cómo hilamos y rompemos la matriz de este proyecto de ley, que tiene ciertos artículos que tienen un impacto muy regresivo.
-Hay dirigentes, incluso de la CGT, que plantean en voz baja que sostener la negociación por rama antes que por empresa, mantener la ultraactividad de los convenios o también la cuota sindical podría verse como un triunfo del movimiento obrero contra el Gobierno. ¿Compartís esa mirada?
-Nosotros no queremos resguardar solamente lo colectivo, que es el financiamiento de las estructuras sindicales y que es la fortaleza para poder defender los derechos individuales. Ahora, si rompen las instituciones sindicales, ¿desde qué lugar vamos a defender los derechos individuales? Hay que tener muy claro y estar con la cabeza muy fría, que a la hora de definiciones tenemos que tratar de salir lo mejor posible con un proyecto que realmente no haga el daño que ellos aspiran a hacer, porque tiene una carga muy ideológica la redacción de este proyecto. A la Argentina la quieren llevar a parecerse, sin calificar a ningún otro país… Pero, digo, veamos cómo funciona en Perú, con el 80% de su población trabajadora en la informalidad, con salarios por abajo de la línea de pobreza.
-El gobierno dice que bajó la pobreza…
-Sin ir más lejos, el escándalo que acaba de pasar con el índice inflacionario, digo, terminan marcando una realidad que nosotros lo venimos planteando hace un tiempo, que no es la realidad (lo que muestra el Indec), no tiene impacto real en la economía de los trabajadores.
-¿Con qué índice van a ir a negociar paritarias este año?
-Nos vamos a poner a trabajar con equipos técnicos y estamos hablando con algunos sectores académicos para poder construir nuestro propio índice de inflación.
Nosotros no queremos resguardar solamente lo colectivo, que es el financiamiento de las estructuras sindicales y que es la fortaleza para poder defender los derechos individuales. Ahora, si rompen las instituciones sindicales, ¿desde qué lugar vamos a defender los derechos individuales?
-¿Te parece que el Gobierno ganó una pulseada al instalar públicamente que la discusión pasaba por la negociación del capítulo de ganancias con los gobernadores y no, por ejemplo, con lo referido a indemnizaciones y lo que le capturan al ANSES?
-Creo que también distorsionan un poco, ¿no? Este fin de semana salieron en los medios diciendo que tenían los votos como para que se genere un ambiente de frustración, pero nosotros en diciembre del año pasado, un día antes que se discutiera la aprobación, estuvimos en el Senado y daban como un hecho que al otro día se aprobaba y no sucedió. Hasta el miércoles, hasta la hora que se sienten, nosotros vamos a seguir trabajando para que esto no pase.
-¿El Gobierno dice a los periodistas que tiene los votos, pero en algún canal de comunicación con ustedes, sugiere que no es tan así?
-No existen los canales informales. El gobierno, hacia afuera, demuestra que ellos están dispuestos a negociar, pero a la hora de la verdad nunca generan el ámbito de negociación.
-Pero había un canal formal de diálogo con el Gobierno. ¿Eso se rompió?
-No, no existe. Una cosa es dialogar y otra cosa es que ese diálogo no lleve a ninguna definición concreta. Los diálogos se tienen que dar en la medida que se puedan definir cosas concretas que nosotros estamos pidiendo, que el gobierno tiene que recepcionar.
-¿A qué pedidos te referís?
-A que nosotros no decimos que no hay que discutir una modernización laboral. No estamos en desacuerdo con sentarnos a discutir con la contraparte natural, que son los sectores empresariales, sobre este nuevo mundo de trabajo. El trabajo, tal cual como lo conocíamos, ha mutado. Lo que nosotros planteamos es que eso se tiene que dar dentro de un ámbito de negociación. Ahí tienen que estar las partes interesadas, que son el sector empresarial y el sector sindical, y hay una herramienta que para nosotros es estratégica, que hasta acá funciona y funcionó muy bien, que es el convenio colectivo de trabajo. Nunca tuvieron la predisposición realmente de sentarse a discutir un proyecto que esté asociado a la realidad de lo que necesita la Argentina. Porque tampoco nos olvidemos que estamos en un país que tiene arriba del 50% de informalidad laboral. Entonces, si este gobierno plantea que este proyecto, tal cual como está redactado, va a incorporar a todos los trabajadores, que empiece por no perder todos los días arriba de 10 o 20 mil puestos de trabajo.
-A propósito de la informalidad laboral, el peronismo supone que la mejor reforma laboral es la creación de condiciones económicas para que se generen puestos de empleo y eso incorpore trabajadores registrados, pero durante la década kirchnerista persistió un nivel de informalidad también alto, incluso con crecimiento a tasas chinas.
-Creo que se han cometido errores en el mejor momento del país. Cuando tuvimos la oportunidad de dar discusiones mucho más profundas, muchas veces por la propia comodidad de la política… En la Argentina hay una deuda que no se pudo saldar desde el 2001 para acá, cuando el país tocó fondo y un montón de trabajadores y trabajadoras se cayeron del sistema. Nunca realmente se dio una política para pensar cómo se hacía estratégicamente para incorporarlos. También, en alguna medida, se sobregiraron con la famosa economía popular y los planes sociales, entendiendo que eso terminaba siendo un ordenador social y, para los que abrazamos y reivindicamos la causa del peronismo, el ordenador social es el trabajo con dignidad, con cobertura, salud.
Si este gobierno plantea que este proyecto, tal cual como está redactado, va a incorporar a todos los trabajadores, que empiece por no perder todos los días arriba de 10 o 20 mil puestos de trabajo.
-Por más que sea clara tu identificación con el peronismo y la de la CGT, o por más que históricamente se haya dicho que el movimiento obrero era la columna vertebral del peronismo, ¿podemos decir que hoy la central obrera se ha quedado sin proyecto político por la crisis del peronismo?
-Yo creo que el movimiento obrero sigue siendo la columna vertebral del peronismo. Muchas veces las vanidades y los egos de algunos dirigentes no permiten transitar la construcción de un proyecto más amplio que vuelva a representar y vuelva a interpelar a la sociedad argentina, que vuelva a sentirse que ese proyecto político le va a volver a dar la dignidad necesaria y la esperanza a la que muchos aspiran. Lo que se ve en Argentina es un grado de frustración muy grande y de poca previsibilidad. La gente termina apostando a un proceso político que la arrincona hacia un abismo.
-Por qué el peronismo no logra articular un liderazgo alternativo a Milei?
-Desde el peronismo habrá que tener la capacidad suficiente, con nuevos actores, nuevas caras. Soy muy respetuoso de todos aquellos que han pasado por un proceso en la Argentina dentro del peronismo. Porque, para mí, el 2003-2015 fue un proceso virtuoso. No creo que haya sido malo todo lo que se le quiere endilgar, que no hubo movilidad social ascendente. Se generaron casi 2 millones de puestos de trabajo, hubo un montón de conquistas que sucedieron del 2003 al 2015, tanto con Néstor Kirchner como con Cristina Fernández de Kirchner, y yo creo que desde el 2015 para adelante había cosas que corregir.
-¿Qué fue lo que pasó?
-No es que estaba todo bien, había que cosas que corregir. En algún momento, quedaron un poco encerrados en algún relato que se había construido. La realidad es que hoy se ve que en la Argentina se fueron miles de empresas, se perdieron miles y miles de puestos de trabajo. Si nosotros no volvemos a generar certidumbre, seguridad jurídica, seguridad política, quién puede venir a invertir en Argentina. Todas las políticas y las modificaciones que hizo este Gobierno diciendo que iban a atraer las famosas inversiones, nunca llegan.
-Entonces, ¿por qué creés que lo sigue apoyando una parte de la sociedad, si no ve un horizonte promisorio?
-Yo creo que la gente está desencantada con la política tradicional, que se cansó del status quo. Como no se construya otra cosa que hable un idioma muy parecido a lo que quiere escuchar la gente, va a ser muy difícil. Milei es un outsider, pero no deja de ser una consecuencia de errores del pasado. Por errores que ha cometido la política en el pasado se terminó instalando y posicionando a un outsider de la política.
Desde el peronismo habrá que tener la capacidad suficiente, con nuevos actores, nuevas caras. Para mí, el 2003-2015 fue un proceso virtuoso con Néstor y Cristina, pero en algún momento, quedaron un poco encerrados en algún relato que se había construido.
-¿Qué pasa si sale la reforma laboral?
-Primero, confiamos en que no va a salir y, en el caso de que salga, que salga con el menor daño posible para el mundo de trabajo. Lo vamos a trabajar hasta el último minuto para que esto no salga, ¿eh? Y la realidad es que después de la reforma laboral en la Argentina, al otro día se va a estar discutiendo otra cosa. Acá, lo que tenemos que tener claro es que hay un plan económico que ya fracasó. Está a la vista de todos, se pierden todos los días puestos de trabajo, la gente no llega a fin de mes, cierran empresas. Entonces es fácil tapar el fracaso del proceso económico con un proyecto de ley que supuestamente viene a transformar la vida de las personas. Hoy te ponen esto en agenda, mañana inventarán otra cosa para que seguir distrayendo, pero yo creo que estamos ante un momento muy sensible y puede ser bisagra. Sabemos lo que pasa a lo largo y a lo ancho del país y que la sociedad un día es muy así y, por cualquier cosa, cambia de opinión.
-¿Y qué pasa si no se logra aprobar y fracasa el intento de la reforma laboral?
-Y si no sale, nosotros lo vamos a celebrar y lo vamos a festejar mucho, pero vamos a estar siempre resguardando que mañana no vengan con otra embestida contra el mundo del trabajo.
-La pregunta es si serviría eso como un punto de acumulación para los sectores populares y construir una alternativa a Milei…
-¿Pensando de cara al 2027? A mí algunas veces me dicen que soy demasiado optimista y si nosotros no somos optimistas…
-¿Te dicen optimista porque creés que Milei no va a revalidar en el 27?
-No, nosotros no nos podemos quedar en lo que ellos van a hacer, sino en lo que vamos a hacer nosotros. Si vos me decís ‘che, cuál es la oposición a este gobierno’, está fragmentada en mil pedazos, nunca tenés claro realmente cuál es y quién le puede discutir desde un lugar de fortaleza.
-Entonces, ¿cuál sería el camino?
-Queremos que la CGT vuelva realmente a ser un factor de poder, que sea protagonista y que, por sobre todas las cosas, vuelva a tener la centralidad de la discusión política de la Argentina de cara a los laburantes. Que los laburantes la vean como una representación genuina.
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