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El Comité de Crisis provincial se reunió con referentes del sector comercial

El Intendente Marcelo Orazi participó esta mañana de la reunión que el Comité de Crisis de la Provincia mantuvo con referentes de distintos sectores comerciales de Villa Regina. En el encuentro estuvieron presentes el Vicegobernador Alejandro Palmieri y los Ministros de Gobierno Rodrigo Buteler y de Economía Luis Vaisberg.

La convocatoria tuvo como finalidad escuchar las inquietudes de los representantes de los diferentes rubros del comercio local, además de analizar la situación epidemiológica de la ciudad.

Este encuentro forma parte de la ronda de consultas que el gobierno provincial lleva adelante en distintos puntos de Río Negro, dando continuidad así al diálogo con los distintos actores de la sociedad para el análisis de cada localidad en particular.

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  • Macri reagrupa al PRO en el conurbano y promueve acciones territoriales sin los libertarios

     

    Luego de relanzar la estructura bonaerense del partido con el acto que encabezó en Vicente López, ahora Mauricio Macri promueve acciones territoriales del PRO en el Conurbano focalizadas en el purismo amarillo y sin libertarios a la vista.

    En Pilar, dirigentes del PRO que en las últimas elecciones jugaron en listas separadas volvieron a coincidir en una actividad impulsada por el senador Alex Campell relativa a la entrega de material deportivo a un club de Villa Rosa, lo que sirvió para dar una señal de incipierte reagrupamiento del espacio en ese municipio.

    De ese encuentro, participaron el concejal Sebastián Neuspiller -alineado a Diego Santilli y que integró la lista local de La Libertad Avanza en las últimas legislativas- y la ex diputada nacional Adriana Cáceres, que el año pasado rechazó un acuerdo con los libertarios y encabezó la lista local de Nuevos Aires.

    Según señalaron a LPO fuentes del PRO, la idea de esa actividad fue «mostrar unidad y acompañamiento al reacomodamiento nacional del partido». Eso, en un contexto donde La Libertad Avanza presenta fuertes tensiones internas en varios distritos del Conurbano, con Pilar como uno de sus máximos exponentes.

    En ese municipio de la Primera sección, los cortocircuitos desembocaron en un cambio de coordinación. Sebastián Pareja corrió a la concejal Solana Marchesán (que el año pasado había pegado un portazo de una reunión seccional) y puso en su lugar a otra concejal libertaria, María Ratti Repetto.

    Clamor en la cumbre del PRO bonaerense para que Macri sea candidato a presidente 

    Apartado de ese sector, aparecen otros armados libertarios como el de Juan Martín Tito y Andrés Genna, que días atrás recibió en el distrito a su jefa política, Patricia Bullrich, que empieza a profundizar desembarcos territoriales en medio de las tensiones con Karina. «Están todos peleados con todos», resumió una fuente conocedora de la convivencia libertaria de Pilar.

    Es ahí donde el PRO empieza a mostrar una contracara de unidad y autónoma del turbulento microclima libertario.

    Más allá de eso, en Pilar todavía no se apuran a hablar de una construcción conjunta a 2027. Neuspiller responde a Santilli y, como su referente, se inclina a una alianza con los libertarios. De hecho, el ex candidato a intendente del PRO ya se muestra en el Concejo en tádem con la libertaria Marchesán.

    Cáceres, por su parte, se orienta a una profundización de la identidad PRO que promueve el ex presidente y, de hecho, hoy se desempeña activamente dentro de la estructura nacional del partido.

    En la interna amarilla está latente la discusión entre quienes promueven la candidatura bonaerense de Santilli en confluencia plena con LLA y los que ven al Colo afuera de la estructura PRO y apelan a una candidatura pura del partido. Pero, por lo pronto, prevalece la instrucción de Macri de mostrar unidad y acción en la provincia en general y en el Conurbano en particular. 

     

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  • La Corte confirmó el decomiso de los bienes de Cristina y el kirchnerismo dice que es una «venganza»

     

    Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti dejaron firme este jueves el cálculo de $685.000 millones para la ejecución del decomiso de los bienes de Cristina Kirchner, Lázaro Báez y otros condenados en la causa Vialidad. 

    El proceso incluye más de 100 inmuebles sujetos a embargo y subasta. Aunque todavía no se precisaron con exactitud cuáles serían esas propiedades, se calcula que alrededor de 20 pertenecerían a Máximo y Florencia Kirchner, incluyendo el Hotel Los Sauces. 

    Sin embargo, dirigentes del kirchnerismo cuestionaron el fallo de la Corte Suprema. «Es una vergüenza: por un lado la Justicia la sobreseyó en dos instancias por enriquecimiento por el tema de la DDJJ y, por otro, la misma Justicia la decomisa», dijo una legisladora cercana a Cristina.

    En ese sentido, desde el entorno de la ex presidenta explicaron a LPO que «el decomiso debe probar que la cosa es producto del delito pero acá no hay prueba y además fue sobreseída por el tema bienes». En el kirchnerismo hablan de una «venganza» de la Corte a la que buscaron hacerle juicio político durante el gobierno de Alberto Fernández.

    Fuentes judiciales dijeron a LPO que tanto Cristina como su hijo, el diputado Máximo Kirchner, intentaron sin éxito que la Corte Suprema no rechazara el recurso presentado por los abogados Carlos Beraldi y Ari Llernovoy, basándose en el artículo 280 del Código Procesal, la misma jugada a la que apelaron los supremos cuando dejaron firme su condena a prisión.

    El kirchnerismo denuncia que Cristina tiene condiciones de detención más duras que genocidas 

    Allegados a la ex presidenta dijeron a LPO que «en la primera causa donde se analizó el patrimonio de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner se investigaron las declaraciones juradas del matrimonio entre 1994 y 2003 pero el juez federal Julián Ercolini sobreseyó al entonces presidente y a su esposa y el fiscal Eduardo Taiano no apeló la sentencia». 

    «La segunda oportunidad estuvo a cargo del juez federal Rodolfo Canicoba Corral, la denuncia la realizó el presidente de la Asociación Anticorrupción, Ricardo Monner Sans, a raíz de investigaciones periodísticas que señalaban irregularidades en las declaraciones juradas de los Kirchner entre 2005 y 2007 pero, en 2008, el magistrado desestimó la denuncia por inexistencia de delito», agregaron.

    Rosenkrantz, Rosatti y Lorenzetti.

    Luego de eso, el fiscal Manuel Garrido apeló la resolución de Canicoba Corral por considerarlo un acto «infundado y prematuro» y porque halló «inconsistencias e incongruencias» en las presentaciones. «La Cámara declaró mal concedido el recurso de apelación, la causa dejó de mostrar avances y casi cuatro años más tarde, después de la muerte del ex presidente Kirchner, Canicoba Corral sobreseyó a Cristina, que ya había iniciado su segundo mandato», recordaron.

    El Tribunal Oral Federal (TOF) N° 2, presidido por Rodrigo Giménez Uriburu, había estipulado el decomiso por perjuicio al Estado en $84.835 millones pero habilitó la posibilidad de que el monto fuese ajustado cuando la sentencia quedara firme.

    Para calcular la suma de dinero, intervinieron peritos de la Corte, las defensas y el Ministerio Público. La cifra final es resultado de la actualización por el IPC del Indec, entre noviembre de 2022 y mayo de 2025. Los abogados de Cristina trataron de desactivar esta resolución y rechazaron esa metodología pero no pudieron torcer la voluntad de la Corte.

    El decomiso incluye más de 100 inmuebles sujetos a embargo y subasta. Se calcula que alrededor de 20 pertenecerían a Máximo y Florencia Kirchner, incluyendo el Hotel Los Sauces.

    El fallo fue suscripto por los tres magistrados pero Rosatti y Rosenkrantz hicieron suyos los argumentos del voto de Lorenzetti. «El recurso extraordinario, cuya denegación originó esta queja, es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación)», dice en los considerandos del pronunciamiento, y agrega: «se desestima la presentación directa».

    El rafaelino incluyó en su voto una cita a una resolución tomada por él mismo, Rosatti y los ex jueces Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco, en un fallo anterior. «Cabe poner de relieve -a fin de evitar interpretaciones erróneas acerca del alcance de los fallos de la Corte Suprema- que la desestimación de un recurso extraordinario mediante la aplicación de dicha norma no importa confirmar ni afirmar la justicia o el acierto de la decisión recurrida», argumentó.

    Es una vergüenza: por un lado la Justicia la sobreseyó en dos instancias por enriquecimiento por el tema de las DDJJ y, por otro, la misma Justicia la decomisa.

    Un camarista deslizó ante LPO que ahora se abre un período indeterminado para la concreción del decomiso de bienes, que supone el pasaje hacia «la ejecución integral» contra Cristina. La imposibilidad de fijar un plazo con precisión también se debe, según la fuente, a la intervención de la UIF en tanto la investigación buscó determinar la existencia de lavado.

    Acaso por decoro, dirigentes del kirchnerismo no precisaban al cierre de esta nota cuáles eran los bienes que la Justicia le decomisaba a Cristina.

     

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    TOMÁ PICHICHO

    Durante los últimos días, distintos vecinos reginenses recibieron, por parte del municipio, apercibimientos por alimentar en sus veredas a perros callejeros: ¿Está prohibido darle de comer a los animales de la calle? La respuesta la podemos encontrar en diferentes cuerpos legislativos, tanto a nivel municipal (Ordenanza Municipal 014-14), como nacional (Ley Nº 14.346) e internacional…

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  • Villa Alberdi festeja su 74º aniversario

    El Municipio de Villa Regina, invita a todos y a todas las habitantes nuestra localidad y alrededores a un nuevo aniversario del barrio Villa Alberdi.  Organizado por su Junta Vecinal, las celebraciones por el cumpleaños se realizarán el domingo 8 de diciembre a partir de las 18 horas en el Parque Temático Villa Alberdi, ubicada…

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  • El Aleph de los mundiales

     

    Cuán importante será la influencia de la digitalidad en el arte que el último poema del Indio Solari fue un audio de WhatsApp nunca enviado. “Lionel, compatriota, habla Indio (sin el artículo). Acá soy uno más que te quiere saludar, que te quiere aplaudir. Has sido un tesoro deportivo argentino. Dios y el Diablo te dieron una destreza inimaginable (…) ¿Qué tal si ganás un campeonato del mundo más? Estás para eso, viejo. Estás para eso”.

    El Indio murió en las vísperas de esta Copa del Mundo y no verá si Leo logra o no su presagio. Jorge Luis Borges, igual o mejor artista, aunque más aburrido, falleció en el medio del Mundial de México, jugado en 1986. Su muerte cumplió estos días cuarenta años, como los está cumpliendo la gesta que consagró a Diego Armando Maradona. 

    Los caminos de los héroes pueden tener conexiones, cuatro décadas después. Se puede encontrar parecidos, trazar contrastes, tirar paredes.

    Si seguimos con Borges, esa copa maradoniana fue el aleph de los mundiales. Messi nos hace entender que vivir solo cuesta vida. Quizás los ídolos son como la poesía. Decía Borges, sobre ella: “Sabemos lo que es, pero no podemos definirla”. 

    Mi genio amor

    En su texto “Lionel Messi, autor del Quijote” (2007), Juan Sasturain comparaba un gol de Messi por Copa del Rey con el tanto de Maradona a los ingleses. El joven del Barcelona había eludido a tantos jugadores rivales como Diego, desde la misma posición y realizando casi las mismas gambetas. Copia y calco. Sasturain usó a Pierre Menard, que en la literatura borgeana quería escribir exactamente la misma novela que llevó a la inmortalidad a Miguel de Cervantes. Messi empezaba a hacer lo propio con esa gesta que hoy cumple cuarenta años.

    Las similitudes van solas. Ambos zurdos, capitanes, ganadores, escribas de un mundo mejor con cada una de sus gambetas. Comprometidos, los dos, con el liderazgo de sus equipos. La humildad de los genios que son buenos servidores y malos amos. Campeones mundiales sub 20 (1978 y 2005), cada uno también sabe cuánto pesa la Copa del Mundo de mayores (1986 y 2022). Ambos debutaron en la selección ante Hungría con edad juvenil: Maradona a los dieciséis y Messi a los dieciocho. Diego quedó afuera del corte del que hubiera sido su primer Mundial (1978) y Lionel no: jugó el 2006 y convirtió un gol en su debut contra Serbia y Montenegro, con “Pelusa” mirando desde la tribuna. Los dos perdieron una final del mundo contra Alemania con una camiseta azul y con imágenes icónicas. Messi relojeando el trofeo dorado mientras caminaba para recibir el premio al mejor jugador del certamen; Maradona lagrimeando con la medalla de plata en el pecho. Llorar es decir. 

    Una triste curiosidad acompaña su línea de tiempo. Messi nació en junio de 1987, un año después de México 86. Diego, por su parte, falleció en noviembre del 2020, ocho meses antes de la Copa América 2021, el comienzo de la seguidilla de trofeos de Messi. Nunca uno vio campeón del mundo al otro.

    Las diferencias suelen encontrarse en el campo político. El compromiso de Maradona lo colocó como pionero de la Italia pobre contra los perfumes chic de Milán, Turín y Roma. Su filosa lengua marcó a varios enemigos, entre ellos, el entonces jefe de la FIFA, João Havelange, y el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush (hijo). Mostraba un habitual andar por las causas populares. Es evidente que Messi no es de ese palo. Nobleza obliga: la mayoría de los jugadores son más como Lionel que como Diego.

    Volvamos a las coincidencias. Los dos tuvieron técnicos absolutamente cuestionados que acallaron a la “opinión pública” con victorias. Carlos Bilardo llegó al Mundial 86 en el foco de las críticas: hasta el presidente Raúl Alfonsin lo quiso sacar de su cargo. La situación de Lionel Scaloni no puso en tensión a ningún gobierno, pero la enorme mayoría del periodismo lo encontraba “inexperto” hasta su primer título. No somos vigilantes; cada uno sabe lo que dijo.

    Hasta en las cábalas podemos ver cosas que siguen, cuarenta años después. En 1986, Carlos “Chino” Tapia se afeitó sin que eso fuera necesario antes del partido con Inglaterra. Hoy, su homónimo Claudio Fabian, “Chiqui”, toma mate con algunos de los jugadores en la previa de cada encuentro. Ricardo Giusti guardó caramelos dentro de un pozo en un rincón del Estadio Azteca: el hecho había nacido como un eventual resguardo ante las altas temperaturas y terminó por convertirse en ritual. Estas revelaciones, y otras más, son puestas de manifiesto en el libro El Partido de Andrés Burgo, que sirvió de base para el largometraje del mismo nombre que acaba de estrenarse en cines. Hoy Leandro Paredes y Rodrigo De Paul siguen probando caramelos en el medio de la cancha cuando el equipo llega al estadio. 

    Messi y Maradona tienen, además, sus héroes secundarios. La actuación de Diego contra Inglaterra fue memorable, pero podría haber terminado mal si en el minuto 87´ Julio “Vasco” Olarticoechea no sacaba una pelota casi en la línea del arco propio con la parte de atrás de su cabeza. “La nuca de Dios”. Todavía podríamos preguntarnos cómo estaría Messi hoy, pero más importante, cómo estaríamos nosotros hoy, si la jugada de Randal Kolo Muani hubiera terminado en gol y no en la famosa atajada del “Dibu” Martínez en Qatar 2022.

    Borges habló de “máxima expresión de belleza” en referencia a la poesía. Messi y Maradona son como la poesía. Yo no me caí del cielo.

    Pausa. Sin hidratación, ni espacios publicitarios de apuestas online: ¿cuántas veces será aludido Borges en el texto? Con el perdón de la audiencia, las que considere el cronista. Seguimos.

    Cuarenta años no son una eternidad, pero casi. Alguna vez Borges dijo que en la eternidad hay belleza. Messi. Maradona. Las tensiones de los ídolos, la valentía de los héroes, la pausa de los normales, lo bello de la poesía. La expectativa latente de que el mundo puede cambiar y de que nos merecemos que cambie. Messi. Maradona. La vida misma.

    Nike es la cultura

    “Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. El fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”. Borges y su amigo Adolfo Bioy Casares tienen un cuento llamado Esse Est Percipi (Ser es ser percibido). Es el único sobre fútbol. En la historia, Honorio Bustos Domecq, que nació en Pujato como Lionel Scaloni, recibe una noticia impactante: el fútbol no existe, son solo actores para la publicidad y el negocio.

    A veces la realidad se acerca a la ficción: el deporte existe, pero el del business ya no es él.

    En 1986 ya se prefiguraba un mundo en el que las transmisiones televisivas ordenaban al fútbol, y no al revés. Maradona y Jorge Valdano, entre otros jugadores, se quejaron del horario de los partidos, que se disputaban al mediodía del verano mexicano para priorizar el prime time europeo. Se les dijo “callense y jueguen”.

    Hoy parece todo al revés, pero es lo mismo. El famoso hydration break no es contra el calor: persigue la finalidad de recaudar. Un trabajo periodístico reciente de Gonzalo Finlez (Filo News), con datos del Wall Street Journal, estima que esta nueva modalidad permite siete horas más de espacio publicitario, con 832 spots y una ganancia de entre 166 y 333 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Exprimir cada centavo. Por su parte, en suelo argentino, el periodista Diego Genoud reveló lo que genera la privatización de los partidos del Mundial. La TV Pública sólo retransmite a cuenta gotas y le sale más caro al Estado argentino, que le paga 410 mil dólares por partido a DirecTV, del Grupo Werthein. En Qatar 2022 el costo era de 250 mil por encuentro.

    Dentro de ese entramado digital se nos aparece un Maradona hecho con inteligencia artificial incitando a apostar y varios jugadores de la Selección, como Messi, promocionando a petroleras, marcas de cerveza y locales de comida rápida. Dice la doctora en comunicación Yamila Heram en su texto “Por qué el Mundial sigue siendo un fenómeno televisivo en plena era del streaming”: “En primer lugar, resulta difícil escapar de la publicidad omnipresente con la cara de Messi. Todo tiene un aire de semejanza; durante estos meses previos va construyéndose una narrativa épica, sufrida y pasional que recubre con un halo comercial las más diversas opciones cotidianas. (…) El Mundial nos conecta con ese placer por el juego, por el deporte y por la grupalidad. El fútbol nos conecta con algo de esa infancia y ese deporte que se jugaba en la calle, en el barrio, en el club, en la playa y en cuanto potrero se podía encontrar. Pero ahora todo parece cambiar. Del juego propiamente dicho a las apuestas online; así, el mayor sponsor de este deporte pregona un negocio que trae consecuencias de escala global. Del placer por jugar a la adicción a ´jugar´”.

    La consultora Sustantiva publicó el pasado fin de semana un estudio sobre esta cuestión. Según esta empresa, el 72% de las personas que se manifestaron en redes sociales sobre el Maradona con IA mostraron indignación. De esa miel no comen las hormigas.

    Salando las heridas

    En su cuento “Juan López y John Ward” (1985), Borges describe a dos jóvenes enfrentados en la Guerra de las Malvinas (1982). Podrían haber sido amigos, o ni siquiera conocerse: terminaron enterrados. Jorge Luis no cantó con nosotros “Muchachos”, porque murió treinta y seis años antes. Y porque no le hubiera gustado. Vale, igualmente, razonar lo obvio: Juan López sería un pibe de Malvinas.

    Resulta imposible separar a Maradona de esa temática. El partido entre Argentina e Inglaterra, que ayer cumplió cuarenta años, estuvo atravesado por esa contienda. Al revés del Indio, vencidos vencedores. Dice Lucas Zalduendo, en La selección de los valientes, publicado recientemente: “Para el pueblo argentino representó una revancha simbólica que transformó el fútbol en un abrazo de desahogo nacional. También lo fue para las antiguas colonias británicas. Habitantes de India, Bangladesh y Pakistán pudieron ver, desde el televisor de su casa, cómo la corona británica se arrodillaba ante los pies de un futbolista tercermundista”. El apoyo que a veces encuentra el fútbol argentino en esos países contiene raíces profundas. El lujo es vulgaridad.

    En El Partido, Andrés Burgo dio a conocer la historia de Hector Rebasti, uno de los 9.804 soldados argentinos trasladados a las islas para la contienda bélica. Era arquero y entrenaba con el plantel profesional de Huracán cuando partió para Malvinas. No retomó su carrera nunca más. Entrevistado por el autor, Rebasti dijo lo siguiente: “Cuando cayó Puerto Argentino, con otros compañeros seguimos peleando: dos de ellos murieron por no querer rendirnos. Esa derrota me afectó mucho, me sentí culpable, y el partido contra Inglaterra lo viví como agua fresca, como otra oportunidad, como si estuviera otra vez en la guerra. Miraba el partido y me sentía en combate”.

    Lo de Messi, claro está, es menos explícito. Mucho menos. Pero a veces la cultura popular se apropia de relaciones que, a simple vista, parecen ajenas. En este país hay una masiva canción que dice, en sus estrofas, “los pibes de Malvinas que jamás olvidaré” y “alentándolo a Lionel”.

    Hay una ausencia en esta relación simbiótica. Algo que aleja a Diego de Messi. Una pieza que no encaja en el rompecabezas. Por razones del azar, Lionel jamás disputó un partido contra Inglaterra. El último encuentro entre Argentina y el conjunto británico fue un amistoso de noviembre del 2005, con un joven Messi de 18 años suspendido en la tribuna.

    Me pregunto si podríamos cruzarnos con los ingleses en esta Copa del Mundo, cuarenta junios después. Los simuladores virtuales dicen que sí, que sería en semifinales si ambos lideran su grupo y ganan los duelos de eliminación directa. Tengo la certeza de que sería un partido más parecido al de México 86 que a los encuentros de Francia 98 y Corea Japón 2002. No tengo claro el por qué, pero se siente una hinchada y un tiempo más maradoniano. Indago en la duda sobre si estaríamos o no preparados como hinchas para un encuentro de esas características. Con el mejor del mundo de nuestro lado, con los odiados piratas del otro. Me convenzo de que no lo sé. Las Malvinas son argentinas.

    Esos dolores dulces

    Bioy Casares escuchó cómo en un quiosco de Ayacucho y Alvear un joven le dijo que su amigo se había muerto. Noticias de ayer. Extra, extra. Adolfo encaró hacia adelante con una suerte de tristeza desafiante. “Seguí mi camino sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges”.

    Ese sábado 14 de junio fue el único en diecinueve días sin partidos mundialistas de México 86. Fue la jornada de descanso entre el cierre de la primera ronda, que finalizó el día 13 con los partidos del grupo E, Escocia-Uruguay (0 a 0) y Dinamarca-Alemania Federal (2 a 0), y el comienzo de los octavos de final, abiertos el 15, con Bélgica-URSS (4 a 3) y México-Bulgaria (2 a 0). Vaya homenaje para el Borges anti-fútbol. Un minuto de silencio era poco: hubo todo un día.

    Aquella primera fase de la Argentina de Bilardo fue sólida: terminó invicta y en el primer puesto. Dos victorias y un empate. Este último, 1 a 1, ante la Italia campeona del mundo, con el debut goleador de Maradona haciendo de lo cotidiano algo icónico: diagonal hacia afuera, saltito con la marca encima, caricia, balón lento y cansino acomodándose al lado del palo derecho de Giovanni Galli. Nueva Roma, te cura o te mata. 

    Esta primera ronda del 2026 tiene sus sobresaltos, como siempre. Los primeros minutos contra Argelia y el segundo tiempo contra Austria mostraron adversidades. Nadie dijo que era fácil. No obstante, lo esencial es visible a los ojos: dos victorias contundentes, con buen volúmen de juego y superioridad ante sus rivales. Un Messi desorbitante. Con cinco goles en dos encuentros se convirtió en el mayor goleador de la historia de este torneo: dieciocho tantos en cinco mundiales y dos partidos. El equipo quedará primero en su grupo y es uno de los mejores equipos de la primera rueda.

    Los primeros partidos mundialistas son traicioneros. En las once copas del mundo de los últimos cuarenta años, Argentina salió “mejor tercera” en 1990 y 1994, quedó afuera en Corea-Japón 2002, clasificó con un gol ante Nigeria en el minuto 86 en Rusia 2018, perdió el primer encuentro del 2022. No es poco estar como estamos.

    En 2026 se juegan el doble de partidos que en 1986, porque participan el doble de equipos: cuarenta y ocho contra veinticuatro. Las primeras rondas construyen en nosotros una sensación holística de fútbol permanente. Generan adicción y necesidad. Eso es lo curioso: en algún momento empezamos a extrañar al Mundial. El primer día sin partidos, que será el 8 de julio, nos generará el vacío del fin. Como aquel 14 de junio, con Bioy Casares preparándose para vivir en un mundo sin Borges. Las despedidas son, en definitiva, esos dolores dulces.

    Me gusta más que el rock

    “El fútbol es popular porque la estupidez es popular”, Borges dixit, con la fineza del distinto y la maldad soberbia del distinguido. Jorge Luis, como ya dijimos, llegó a decretar el fin del fútbol en su cuento co-escrito con Bioy Casares. Hay algo curioso en la fecha elegida. Los autores dicen que el último episodio real de este deporte se dio el 24 de junio de 1937, cincuenta años exactos antes del nacimiento de Messi, que vio la luz ese mismo día de 1987 en Rosario. 

    Borges falleció en Suiza. Antes de su partida, frecuentaba la calle Corrientes. El poeta Roberto Alifano caminaba por allí junto a él cuando escuchó a una persona que gritaba desde un camión. “Borges, sos más grande que Maradona”. El escritor, que alguna vez había declarado “disculpe mi ignorancia” cuando le preguntaron si conocía a Diego, le dijo en privado a Alifano: “Estaría bien si lo gritaran en Estocolmo, tal vez podría influir en los académicos suecos”. A Borges no le dieron el Nobel. Diego no se llevó el balón de oro de 1986, reservado para jugadores europeos.

    ¿Por qué los ídolos son importantes? Como la poesía, no encuentran en la utilidad su mayor relevancia. Alguna vez Borges se enojó por una duda similar. “Dos personas me han hecho la misma pregunta: ¿para qué sirve la poesía? Y yo les he dicho: bueno, ¿para qué sirve la muerte? ¿para qué sirve el sabor del café? ¿para qué sirve el universo? ¿para qué sirvo yo? ¿para qué servimos? Qué cosa más rara que se pregunte eso, ¿no?”. Los ídolos son como la poesía.

    ¿Por qué Maradona y Messi? Porque fueron los únicos héroes de nuestros líos, respondería el Indio. Agregamos nosotros: porque generan la expectativa de que el mundo, en un par de minutos u horas, puede ser mejor de lo que es ahora. Un pueblo entero tuvo mejor vida a las dos de la tarde (horario mexicano) del 22 de junio de 1986, cuando terminaron los cuartos de final contra Inglaterra, que al mediodía de ese mismo día, cuando todo era nerviosismo. Teníamos mil elucubraciones sobre el debut de la selección en esta Copa del Mundo: en poco más de una hora y media y con tres goles ante Argelia, Messi cambió todas las dudas por sonrisas, como quien entrega y recibe figuritas para un álbum mundialista en Parque Rivadavia.

    La definición puede darnos sensación de precisión, pero muchas otras solo implica límites. Cuarenta junios después, el paso de los años es parte del paisaje. En ese mes de 1986 murió Borges y brilló Diego. En este junio se fue el Indio y Messi renueva su contrato con la belleza. Los ídolos, perdonen la repetición, son como los poemas. “¿Qué es el tiempo? —se preguntó Borges, cerrando una conferencia con una cita de San Agustín—. Si no me preguntan qué es, lo sé. Si me preguntan qué es, no lo sé. Pienso lo mismo de la poesía”.

    La entrada El Aleph de los mundiales se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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