Diego Erlan nació en San Miguel de Tucumán en 1979. Desde los años noventa vive en Buenos Aires, cuidad en la que estudió historia del arte y periodismo. Colaboró en la sección literaria de la Revista Ñ. Tiene publicadas tres novelas, El amor nos destrozará (2012), La disolución (2016) y Satélite de amor (2017).

En 2017 fue incluido en la lista de los mejores escritores jóvenes de Latinoamérica por el proyecto “Bogotá 39”.

Esta novela iniciática nos invita a repensar el mundo sensorial de aquellos adolescentes que por algún motivo crecen acosados por la incertidumbre y la inestabilidad del entorno íntimo.

La obra refleja las desventuras que acompañan a Agustín desde los siete años hasta sus intempestivos diecisiete.

Durante su niñez viaja con su familia a un pueblo en el interior de la provincia de La Pampa. La idea era visitar a sus parientes y de paso descansar antes de volver a sus rutinas convulsionadas en Buenos Aires. La inexplicable muerte de Soledad, su hermana mayor, oscurece los planes familiares y los obliga a un retorno cargado de angustias y desencuentros.

Instalados nuevamente en la gran cuidad, su familia queda reducida a los incipientes desequilibrios psicológicos de su madre; el mutismo de su padre y a su tormenta de incógnitas que lo acompañará a todas partes.

El mundo territorial del protagonista es limitado y se constituye por dos estructuras indisolubles: sus horas de tortura en la escuela y la libertad que le ofrece el ascensor del edificio donde vive. Este aparato los transporta a dos puntos de esparcimiento y desintoxicación: el departamento de su amigo Alonso y la terraza que es copada a diario por el misterioso vecino rockero, Adrián.

Las novelas de aprendizaje, por lo general, nos toman de la mano para guiarnos en el devenir diario del protagonista durante un lapso temporal. Durante este proceso, el concepto de evolución puede aparecer por cualquier lado y de formas inesperadas. Diego Erlan, en este libro trabaja un narrador en primera persona que progresa desde lo discursivo a medida que se suceden los años del personaje principal.

La búsqueda y construcción de la identidad durante la adolescencia, seguramente generó muchos libros con rigurosidad teórica y artículos de especificidad científica. El mundo literario, situado en otra dimensión, siempre ofrece herramientas pertinentes que pueden ayudar en la profundización de determinadas problemáticas. De soslayo y sin marca de autoría, licencias que brinda la escritura literaria, Diego Erlan hace su aporte a la causa explorando los siguientes tópicos: despertar hormonal; orientación sexual; mitos y rituales relacionados a la masturbación; las sensaciones de la primera vez; conformación de grupos por intereses comunes; referencias culturales del entorno; deberes y derechos familiares; primeras salidas nocturnas; intoxicación precoz; revolución tecnológica, todo esto y otros temas recreados en la década del noventa de nuestro país.

El secreto, la omisión y el silencio narrativo atraviesan toda la novela y se nutren de las desgracias de cada personaje. En este contexto, la depresión de su papá; el trastorno emocional de su mamá; el oscuro suceso que marcó a su gran amigo; el tío que llegó del interior para instalarse en su casa; el misterio que enluta la muerte de su hermana y la enfermedad del rockero de la que nadie quiere hablar, se configurarán de una manera esotérica para crear un ambiente asfixiante, al estilo de “Casa tomada” de Cortázar, que expulsará a Agustín de su ámbito familiar para encaminarlo hacia una independencia forzada.

El amor nos destrozará, es un libro que incita a pensar en los siguiente:

La expresión que hace de título en este libro,¿Es una sentencia o todavía podemos dar lucha desde nuestra integridad?

“El amor nos destrozará” de Diego Erlan

1ra edición,Buenos Aires: Tusquets Editores, 2012

Colección andanzas, 264 páginas

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