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Durante sábado y domingo, rige el DNU 334

La Municipalidad de Villa Regina recuerda que durante este sábado 5 y domingo 6 de junio regirá en el ejido municipal el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) N° 334 del Presidente Alberto Fernández.

De acuerdo a lo establecido en el mismo, la circulación estará permitida entre las 6 y las 18 horas.

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  • Milei y Lemoine respaldaron a Cerimedo y hay desconcierto entre los libertarios

     

     Javier Milei salió a defender a Fernando Cerimedo, preso tras el intento de asesinato de una ex pareja suya, y hay desconcierto entre los libertarios. La mujer atacada había dicho que el consultor fue parte del esquema de difusión de los audios de las coimas en Discapacidad.

    El presidente se subió a un tweet de Lilia Lemoine, donde se burlaba y ponía en duda que Nadia Beller hubiera sufrido un intento de asesinato.

    Según el parte médico difundido en Bolivia, Beller llegó al hospital con «heridas múltiples por proyectil de arma de fuego, con compromiso de mama derecha, brazo derecho y cuello y hombro izquierdo; una fractura expuesta conminuta de húmero derecho; y una herida supraclavicular izquierda sin evidencia radiográfica de compromiso óseo».

    Lemoine se lo tomó a broma: escribió que los sicarios que intentaron matar a la ex pareja de Cerimedo habían estudiado en la «academia para copitos ‘Montiel'» y fue retuiteada por Milei.

    Detienen en Bolivia al ex asesor de Milei Fernando Cerimedo por el ataque a tiros a una abogada

    En paralelo y tras un debate, el bloque de diputados libertario había decidido no salir a bancar a Cerimedo. El problema no fue la acusación por intento de femicidio, sino que el consultor fuera parte del esquema para difundir los audios de las coimas en Discapacidad. Y los diputados se negaron a avalar esa supuesta deslealtad con los Milei.

    El presidente habría respaldado esa posición de forma tajante. Hubo desconcierto entre los integrantes del bloque libertario cuando Milei retuiteó la teoría conspirativa de Lemoine que deja bien parado a Cerimedo.

    Como contó LPO, Lemoine está en una posición delicada. Karina tomó distancia y peligra su reelección en Diputados. La maquilladora quedó en medio del enfrentamiento entre las Fuerzas del Cielo y los Menem, sin banca en ninguna de las dos facciones. Temerosa de perder su banca, Lemoine salió a sobreactuar karinismo tras años de jactarse de su llegada directa a Javier Milei.

     

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  •  Un sector del ala política del gobierno cree que es un error suspender las PASO

     

    El gobierno decidió postergar la discusión de la eliminación de las PASO, como reveló en exclusiva LPO. «No hay apuro», es la frase que baja de la Casa Rosada a diputados y senadores libertarios.

    Es verdad que hay tiempo, pero también en un segundo plano se está desplegando un debate interesante. Importantes dirigentes libertarios le están pidiendo a Karina Milei y los Menem que abran el debate sobre la decisión, con un argumento importante: jugarse todo a la primera vuelta podría favorecer que los enemigos del Gobierno armen candidatos para comerle votos a Milei y forzarlo a un ballotage.

    «Si vamos derecho a la primera vuelta nos pueden plantar a Villarruel, Brito y hasta Patricia, con que cada uno nos coma dos o tres puntos pasamos derecho al ballotage. Si hubiera PASO, entre las primarias y la primera vuelta por el voto útil hay más posibilidades que se diluyan», explicó a LPO uno de los dirigentes que no está para nada convencido que sea lo mejor eliminar las PASO.

    El gobierno ahora dice que no tiene «apuro» para eliminar las PASO y patea la discusión para diciembre

    No es esta la postura del principal encargado de negociar la suspensión de las PASO, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, que cree que al final del camino ningunod e los outsiders, ni Brito ni Daniel Hadad, van a ser candidatos. «Hay que suspenderlas», repiten en su entorno.

    Pero el principal problema que tienen lo que argumentan que hay que mantenerlas es que el primer interesado en suspenderlas es el propio Milei, que quiere evitar que se repita la corrida que tuvo que soportar en las elecciones del 2025, hasta que apareció la ayuda del Tesoro de Estados Unidos.

    «Milei dice que son muchas semanas con elecciones, entre agosto y octubre o noviembre si hay segunda vuelta y eso complica los mercados», reconoció a LPO un funcionario libertario.

    Como sea, el gobierno todavía no tiene asegurados los votos para suspender las primarias, porque de manera deliberado el PRO se muestra renuente, para guardarse una palanca en la negociación que recién empieza con la Casa Rosada.

     

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    El día que la Argentina tuvo su propia “ciudad de los muertos” y cambió para siempre la forma de enterrar a sus muertos

     

    Mucho antes de los cementerios-parque y de las grandes necrópolis suburbanas, Buenos Aires desarrolló una verdadera arquitectura de la muerte. El crecimiento de la ciudad obligó a trasladar cementerios, modificar costumbres y construir espacios monumentales donde las familias reproducían, incluso después de la muerte, las diferencias sociales de la vida cotidiana.

    Por Redacción de NLI

    Hay ciudades dentro de las ciudades que casi nunca miramos. Buenos Aires tiene una de ellas y está habitada por millones de personas que ya no están. Entre mausoleos, galerías, esculturas, árboles centenarios y calles perfectamente trazadas, los grandes cementerios porteños conservan una historia que excede ampliamente la cuestión funeraria. Son archivos arquitectónicos, sociales y políticos donde pueden leerse las transformaciones de la Argentina, desde la epidemia de fiebre amarilla hasta la inmigración masiva, el ascenso de las clases medias y la construcción de una identidad nacional.

    El caso más conocido es el Cementerio de la Recoleta, pero su historia no comienza allí. Antes de que ese lugar se convirtiera en una de las necrópolis más famosas de América Latina, Buenos Aires había tenido otros cementerios ubicados mucho más cerca del centro urbano. El crecimiento demográfico y las sucesivas epidemias obligaron a las autoridades a replantear dónde y cómo debía enterrarse a los muertos.

    El problema era sanitario, pero también profundamente cultural. Durante siglos, enterrar a una persona había estado ligado a iglesias y parroquias. La expansión de las ciudades modernas comenzó a separar progresivamente la muerte del espacio religioso y a convertir los cementerios en instituciones públicas, organizadas, reglamentadas y administradas por autoridades civiles.

    La muerte también cuenta la historia de una ciudad

    El traslado de los cementerios porteños estuvo estrechamente relacionado con las grandes epidemias que golpearon a Buenos Aires durante el siglo XIX. La fiebre amarilla de 1871, que provocó una de las mayores tragedias sanitarias de la historia argentina, aceleró una transformación que ya estaba en marcha: los cementerios ubicados dentro de zonas densamente pobladas comenzaron a ser considerados un problema para la salud pública.

    La epidemia dejó decenas de miles de muertos y produjo una conmoción social enorme. Las autoridades comprendieron que la expansión urbana exigía nuevas políticas sanitarias, sistemas de agua y cloacas, hospitales y también una reorganización de los espacios destinados a los entierros.

    Fue en ese contexto que adquirió importancia el Cementerio de la Chacarita, creado originalmente como consecuencia de la emergencia sanitaria. Lo que comenzó como una solución frente a una catástrofe terminó convirtiéndose en una de las principales necrópolis de la ciudad.

    Pero mientras Chacarita adquiría una función más vinculada con el entierro masivo y popular, Recoleta desarrollaba otra característica: la monumentalidad.

    En sus calles internas aparecen mausoleos familiares, esculturas, vitrales y obras realizadas por arquitectos y artistas de enorme prestigio. La explicación no es solamente estética. El cementerio se transformó también en un escenario donde las familias pertenecientes a los sectores más acomodados podían exhibir su posición social.

    La ciudad de los vivos tenía sus palacios, sus avenidas y sus grandes edificios. La ciudad de los muertos también tenía los suyos.

    Una sociedad entera quedó dibujada en sus mausoleos

    Caminar por un cementerio monumental permite descubrir algo que los libros de historia muchas veces no muestran: cómo una sociedad quería ser recordada.

    Los mausoleos familiares muestran apellidos vinculados con la política, la economía, las Fuerzas Armadas, la cultura y las grandes familias tradicionales. Pero entre esas construcciones también aparecen nombres de inmigrantes que lograron ascender socialmente y quisieron dejar una marca visible de ese recorrido.

    La arquitectura funeraria se convirtió así en una especie de autobiografía colectiva.

    Hay familias que eligieron monumentos sobrios; otras construyeron verdaderos templos en miniatura. Algunas encargaron esculturas de mármol importado y otras incorporaron símbolos vinculados con profesiones, creencias o acontecimientos familiares. Cada decisión transmitía una idea sobre quién había sido aquella persona y qué lugar había ocupado dentro de la sociedad.

    El fenómeno no fue exclusivamente argentino. En las grandes ciudades de Europa y América, los cementerios monumentales se convirtieron durante los siglos XIX y XX en verdaderos espacios de representación social. Pero en Buenos Aires adquirieron una particularidad vinculada con la historia de una ciudad que recibió millones de inmigrantes y experimentó una transformación social extraordinariamente rápida.

    En pocas generaciones, una familia podía pasar de la pobreza de los conventillos a la prosperidad económica. El mausoleo podía funcionar entonces como una declaración pública de ese ascenso.

    La muerte, paradójicamente, se convirtió en otra forma de contar la movilidad social.

    Cuando los cementerios dejaron de parecerse a una ciudad

    Durante el siglo XX comenzó a cambiar nuevamente la relación de los argentinos con la muerte. La expansión de las ciudades llevó los cementerios cada vez más hacia las periferias. Aparecieron nuevas formas de entierro, nichos, bóvedas colectivas y, posteriormente, cementerios privados y parques.

    También cambió la arquitectura. Los enormes mausoleos familiares dejaron de tener el protagonismo que habían alcanzado décadas atrás y comenzaron a ganar espacio soluciones más simples y funcionales.

    La transformación no fue solamente económica. También cambió la relación cultural con la muerte. Las sociedades urbanas modernas tendieron a esconder cada vez más aquello que antes formaba parte visible de la vida cotidiana. Los antiguos velorios prolongados, las procesiones y determinadas ceremonias familiares fueron perdiendo presencia.

    Los cementerios monumentales quedaron entonces como testimonios de una época en la que la muerte todavía ocupaba un lugar mucho más visible dentro de la vida social.

    Y por eso resultan tan interesantes.

    No son simplemente lugares donde descansan personas famosas. Son documentos históricos construidos en piedra. En ellos pueden estudiarse estilos arquitectónicos, transformaciones sociales, epidemias, migraciones, conflictos políticos, religiones, profesiones y hasta las aspiraciones de una sociedad.

    Quizás por eso recorrer una necrópolis antigua produce una sensación extraña: uno camina por calles silenciosas, pero cada esquina cuenta una historia. Una escultura puede hablar de una tragedia familiar. Una fecha puede recordar una epidemia. Un apellido puede conducir hasta una empresa, un partido político o una institución que todavía existe.

    Buenos Aires tiene varias de estas ciudades silenciosas. Y aunque millones de personas pasan cada año frente a sus puertas sin detenerse, detrás de ellas existe una parte fundamental de la historia argentina.

    Porque los vivos construyen ciudades para vivir, pero también construyen lugares para ser recordados. Y cuando esas construcciones sobreviven durante más de un siglo, terminan contando una historia que ya no pertenece solamente a quienes fueron enterrados allí.

    También pertenece al país que dejaron atrás.

     

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