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Divisores en calle Cipolletti y Villarino

La Secretaría de Obras y Servicios informa que se están colocando divisores sobre calle Cipolletti esquina Villarino por lo que se solicita transitar con precaución mientras se desarrollen los trabajos.

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  • Monteoliva sobre el policía que disparó en la marcha: «Era un arma de estruendo, lo único que hace es ruido»

     

    La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva pasó por Córdoba, donde encabezó el almuerzo de la Bolsa de Comercio. Y allí, frente al Círculo rojo mediterráneo salió a bancar el accionar de Gustavo Gauna, el comisario de la Federal que disparó, de civil, en la marcha contra la Ley de Tierras del pasado jueves.

    Monteoliva respaldó la portación de arma por parte del efectivo de civil al decir que «es probable que el comisario o subcomisario (sic) haya tenido su placa colgada». «Con respecto al arma es una escopeta de estruendo. ¿Qué sale de un perdigón de estruendo? Ruido, estruendo», dijo la cordobesa Monteoliva en la disertación en la Bolsa de Comercio.

    Situación, la del comisario Gauna que derivó en una denuncia y una citación a la integrante del Gabinete nacional al Congreso por parte de la oposición.

    «Los que tienen que explicar son los que van con una masa, un martillo, que expliquen los que queman a los gendarmes o los escupen. Tengo personas con lesiones en columnas, irrecuperables. Tengo 200 efectivos que quedaron con lesiones por la marcha del jueves», dijo Monteoliva, visiblemente molesta.

    Tensión que se hizo más notoria cuando le preguntaron en el recinto, y frente al empresariado cordobés, por la polémica de la bandera de Malvinas en el Mundial. «Lo aclaro una vez más: las recomendaciones no fueron mías. Quien define los parámetros es la FIFA», dijo e insistió con «el dibujito de las banderas», frase que repitió este mediodía en Córdoba.

    «Lo que hicimos fue comunicar para que la gente no se quedara con la entrada en la mano y la camiseta puesta. Este es el Gobierno que más hizo por la recuperación de Malvinas. Hay otros que hablan mucho, pero cuando estuvieron no hicieron nada», afirmó Monteoliva.

    La bandera

    De los líderes de la oposición, particularmente de ese eje que componen el diputado Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez, quien estuvo fue el referente libertario. No así el integrante de la Cámara alta, muy crítico de Monteoliva por su pasado como funcionaria de De la Sota en el acuartelamiento policial en el 2013 y muy cercana, ahora, al ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros. Quien se sentó en la mesa central junto a Bornoroni y al presidente de la entidad, Manuel Tagle.

     

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  • Ascienden a 1.116 los fallecidos por coronavirus y a 49.851 los contagiados en el país

    Treinta y ocho personas murieron y 2.635 fueron diagnosticadas con coronavirus en las últimas 24 horas en la Argentina -la mayor cifra de casos positivos en una jornada-, con lo que suman 1.116 los fallecidos y 49.851 los contagiados desde el inicio de la pandemia, informó hoy el Ministerio de Salud de la Nación. A…

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    ETAPAS 2022: LA FINAL 

    En esta segunda edición de los Premios Deportivos Digitales eTapas 2022, al igual que en la primera lxs finalistas son 8 deportistas. Las disciplinas representadas en esta final son: arquería, karate, fútbol, basquet, hockey, kick boxing, volley y mountain bike. Fueron más de 7.500 votos los que se realizaron en la primera instancia del certamen. …

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    Cuando el mate estuvo prohibido: la historia de la infusión que sobrevivió a reyes, virreyes y dictaduras culturales

     

    Hoy forma parte de la vida cotidiana de millones de argentinos y es uno de los símbolos más reconocidos de la identidad nacional. Sin embargo, hubo un tiempo en que tomar mate era considerado una mala costumbre, una práctica «viciosa» e incluso una amenaza para el orden social. La historia de la yerba mate es también la historia de un producto nacido de los pueblos originarios que resistió prohibiciones, intereses económicos y prejuicios hasta convertirse en uno de los rasgos culturales más fuertes del Río de la Plata.

    Por Redacción de NLI

    Pocas escenas representan tanto a la Argentina como un grupo de personas compartiendo un mate. Está presente en una reunión familiar, en una universidad, en una fábrica, en una oficina, en una plaza o en la cabina de un camión que atraviesa el país. Es un gesto cotidiano que parece haber existido desde siempre. Sin embargo, esa costumbre que hoy une generaciones y atraviesa todas las clases sociales estuvo a punto de desaparecer hace más de cuatro siglos. La Corona española, sectores de la Iglesia y distintos funcionarios coloniales intentaron prohibir su consumo convencidos de que se trataba de un hábito perjudicial que fomentaba la ociosidad y alteraba las costumbres de la población.

    La historia del mate comienza mucho antes de la llegada de los europeos. Los pueblos guaraníes ya consumían las hojas de la Ilex paraguariensis, tanto por sus propiedades estimulantes como por el valor social que tenía compartir la bebida. Para esas comunidades, la yerba no era una mercancía sino un elemento integrado a la vida cotidiana, al intercambio y a las relaciones entre las personas. Fueron los propios conquistadores quienes, después de observar esa práctica con desconfianza, terminaron adoptándola hasta convertirla en un producto de enorme demanda en todo el Virreinato del Perú.

    Lo que inicialmente había sido visto como una curiosidad indígena comenzó a expandirse con una velocidad inesperada. A comienzos del siglo XVII, el mate ya circulaba desde las actuales provincias del Litoral hasta el Alto Perú y Chile. Su consumo atravesaba sectores populares y también llegaba a las élites coloniales, lo que despertó preocupación entre autoridades civiles y religiosas que observaban con desconfianza cualquier costumbre nacida fuera de la cultura europea.

    Una bebida perseguida por la Corona

    Las primeras críticas contra el mate no tenían fundamentos científicos, sino morales y políticos. Algunos gobernadores afirmaban que provocaba «vicios», debilitaba el carácter y hacía perder tiempo a quienes debían trabajar. Desde sectores eclesiásticos también aparecieron cuestionamientos porque se trataba de una práctica asociada a pueblos originarios y porque las reuniones alrededor del mate escapaban al control de las autoridades.

    Hubo gobernadores que impulsaron restricciones al comercio de yerba y documentos coloniales donde se proponía limitar su circulación. Las críticas eran tan insistentes que algunos cronistas de la época llegaron a describir el consumo de mate como una verdadera «enfermedad social». Paradójicamente, mientras aumentaban las prohibiciones, también crecía el número de personas que no concebían su vida cotidiana sin esa infusión.

    La historia terminó demostrando que aquellas medidas tenían pocas posibilidades de éxito. La demanda continuó creciendo y la yerba mate se transformó rápidamente en uno de los productos más importantes del comercio regional.

    Los jesuitas y el nacimiento de una economía

    El gran cambio llegó cuando las reducciones jesuíticas lograron domesticar el cultivo de la yerba mate. Hasta entonces, gran parte de la producción dependía de la recolección silvestre, una tarea difícil y peligrosa. Los jesuitas desarrollaron técnicas de cultivo que permitieron organizar una producción más estable y con mayor calidad, impulsando un circuito económico que benefició a numerosas comunidades de la región.

    Aquella experiencia convirtió a la yerba en uno de los productos más valiosos del nordeste sudamericano. La llamada «yerba de las misiones» adquirió prestigio en buena parte del territorio colonial y consolidó un mercado que sobrevivió incluso después de la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767.

    Con el paso del tiempo, el mate dejó de ser solamente una bebida para transformarse en un hábito cultural profundamente arraigado. A diferencia de otras infusiones, su consumo estaba asociado al encuentro, la conversación y la construcción de vínculos sociales. Compartir un mate implicaba compartir un tiempo, una ronda y una confianza.

    De costumbre regional a símbolo nacional

    Tras la independencia, el mate siguió acompañando la vida cotidiana de gauchos, trabajadores rurales, soldados y familias de todo el territorio. A medida que Argentina fue consolidando su identidad nacional durante el siglo XIX, la infusión comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en el imaginario colectivo. La literatura gauchesca, las pinturas costumbristas y más tarde el cine y la fotografía ayudaron a convertir al mate en uno de los emblemas culturales del país.

    La inmigración europea, lejos de desplazar esa tradición, terminó incorporándola. Millones de italianos, españoles, sirios, libaneses y otros inmigrantes adoptaron el mate como parte de su nueva vida en la Argentina. De esa manera, una práctica nacida en los pueblos guaraníes terminó integrando una identidad nacional construida a partir de múltiples raíces culturales.

    Ese recorrido también deja una enseñanza histórica. Muchas de las expresiones culturales que hoy parecen naturales fueron, en algún momento, objeto de discriminación o desprecio. La historia del mate demuestra que la identidad de un pueblo no surge de decretos ni de imposiciones oficiales, sino de prácticas que las propias comunidades sostienen y transmiten a lo largo del tiempo.

    Una tradición que sigue generando debates

    En los últimos años, la yerba mate volvió a ocupar un lugar en la discusión pública por razones económicas. La situación de los pequeños productores, el funcionamiento del mercado yerbatero y el papel del Estado en la regulación del sector fueron motivo de fuertes controversias, especialmente a partir de las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei sobre organismos vinculados a la actividad.

    Detrás de esos debates no solamente está en juego el precio de un paquete de yerba. También aparece una vieja discusión argentina: si productos profundamente ligados a la cultura nacional deben quedar exclusivamente sometidos a las reglas del mercado o si el Estado tiene la responsabilidad de proteger a los pequeños productores frente a la concentración económica. La experiencia histórica muestra que, cuando desaparecen los mecanismos de regulación, quienes suelen quedar en desventaja son precisamente los actores más pequeños de la cadena productiva.

    Cuatrocientos años después de que las autoridades coloniales intentaran erradicar el consumo de mate, la infusión sigue acompañando la vida cotidiana de millones de personas. Sobrevivió a prohibiciones, prejuicios y cambios políticos porque nunca fue solamente una bebida. Es una forma de encontrarse, de conversar y de compartir. Tal vez por eso el mate continúa siendo uno de los pocos símbolos capaces de atravesar diferencias sociales, generacionales e ideológicas, recordando que la identidad de un pueblo suele construirse alrededor de gestos sencillos que el tiempo termina convirtiendo en patrimonio común.

     

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  • Bronca con Quirno por su silencio ante las presiones de Lamelas a empresas argentinas

     

     La Cancillería mantiene un llamativo silencio respecto de la presión del embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, a las empresas argentinas que trabajn con la compañía de telecomunicaciones china Huawei. El diplomático norteamericano fue citado por el Congreso pero nadie del Ministerio de Relaciones Exteriores consideró que tenían que intervenir. 

    LPO pudo saber que los funcionarios de la Cancillería tienen prohibido hablar con medios independientes y los diplomáticos afirman que Pablo Quirno no dice nada por una orden directa de Karina, que no quiere desautorizar al embajador que amenazó con retirarle la visa a los directivos de una cooperativa de telefónica Neuquén, que trabaja con Huawei.

    Del lado empresarial lo que reina es la sorpresa y la indignación ante la crudeza de un embajador extranjero que impone condiciones por las que debería velar el Estado argentino. Hasta el propio gobernador de Chubut, Ignacio Torres, dijo nada menos que en Amcham, que él se reserva el derecho de trabajar con empresas chinas en su provincia. 

    En paralelo, el enojo con Quirno crece tanto dentro del Palacio San Martín como fuera. «Quirno, Caputo y Bausili son los más pro-chinos del gobierno. La estrategia de contención de inflación sólo se entiende con los productos importados», afirma con cierta ironía un diplomático con experiencia en el gigante asiático que remarca que «le renovaron el swap porque si se le va 20 mil millones queda expuesto el fracaso del modelo de Milei». 

    El interés de EE.UU. por la red de fibra óptica más grande de Argentina, detrás de la pelea con Huawei

    Por su parte, un empresario cercano a importantes firmas chinas afirmó a LPO que «no recuerdo si alguna vez una embajada se expuso con la literalidad que hace Lamelas». «Tenes que ser muy desapegado de la diplomacia para soportar todo esto», agregó con fuertes críticas al canciller. 

    Quirno, Caputo y Bausili son los más pro-chinos del gobierno. La estrategia de contención de inflación sólo se entiende con los productos importados», afirma con cierta ironía un diplomático con experiencia en el gigante asiático que remarca que «le renovaron el swap porque si se le va 20 mil millones queda expuesto el fracaso del modelo de Milei

    Otro diplomático consultado por LPO aseguró que «esta ofensiva debe entenderse dentro de la recuperación de la Doctrina Monroe y del Corolario Trump». 

    Peter Lamelas.

    «Pero la contracción es inmensa: mientras Milei parece importar la rivalidad entre Washington y Beijing como si fuera nuestra, Estados Unidos y China compiten pero también administran su enorme interdependencia: después de la cumbre Trump-Xi acordaron una relación de Estabilidad Estratégica Constructiva y mecanismos institucionales para comercio e inversiones», remarcó. 

    No recuerdo si alguna vez una embajada se expuso con la literalidad que hace Lamelas. Tenes que ser muy desapegado de la diplomacia para soportar todo esto

    «El alineamiento automático nos conduce así hacia una doble dependencia. Nos subordinamos financiera y geopolíticamente a Estados Unidos mientras nuestra estructura económica continúa necesitando comercialmente a China. El swap es la demostración perfecta: Milei prometió dolarizar, cuestionó ideológicamente a Beijing y terminó necesitando renovar con el Banco Popular de China un instrumento denominado en renminbi. China no cambió su estrategia; quien tuvo que cambiar fue Milei», completó.

    Lamelas volvió a atacar a Huawei y las telefónicas temen que avance contra ellas 

    Por último, lo que sostiene con mucha potencia es que el antecedente que esta dejando el Gobierno en términos de soberanía en términos de desarrollo es peligroso y debilita la capacidad de intervención del Estado nacional en favor de los intereses económicos y comerciales de los argentinos.

    «Lo de Lamelas es perfecto para los intereses de Estados Unidos. Nunca mintió, dijo en el Senado de Estados Unidos que iba a recorrer las provincias argentinas para frenar el avance chino en el país. Lo hizo y redobla la apuesta. El problema es la cobardía de los que tienen que ponerlo en su lugar», concluyó la fuente consultada. 

     

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