Nicolás Ferreyra, es nacido en la ciudad de Villa Regina, tuvo que recorrer muchos kilómetros y disciplinas para convertirse (hace ya un lustro) en el «Mago Niko». A los 18 años (hoy 33) conoció a unos chicos de Allen que hacían malabares, la actividad le llamó la atención y los allenses lo invitaron a entrenar. «Lo loco de esta historia» cuenta Niko, es que a él nunca le habían llamado la atención los malabares, ni el circo, ni la magia. Sin embargo, curioso y autodidacta no se achicó a la invitación y al poco tiempo estaba acompañando a la «Compañía Malvaviscos» en distintos eventos en la zona. «Tuve la fortuna que los trucos no tardaron en salirme y eso promovió un aprendizaje más rápido», explica relojeando las barajas mareadas.
Mago Niko
Una vez que se sintió cómodo y seguro con el malabarismo supo que quería vivir de eso, algo impensado para él unos años atrás. A través de una amiga se enteró de una escuela en Brasil que contaba con las modalidades que a él le interesaban (como acrobacia individual y grupal, trapecio, sancos, telas, entre otras). Se informó y sentó a sus padres para contarles cuál era su idea, irse a Brasil durante los 6 meses que duraba el internado de la escuela. «Mi familia me apoyó sin dudarlo y a la semana estaba en Brasil» dice el Mago Niko sin dejar de barajar las cartas un sólo segundo, como si fuesen un apéndice de sus manos. Así comenzó su camino.
Pero con el paso del tiempo, del malabarismo y el circo, pasó a la magia y como dice él entre carcajadas «fue muy loco». Se encontró con un amigo de Cipolletti en una terminal de Brasil y el cipoleño estaba incursionando en los trucos con cartas, «lo vi y me llamó la atención, yo tengo eso de ver algo y querer probar hacerlo, es casi automático. Lo vi, y al otro día ya había comprado una baraja. Como buen autodidacta busqué en internet, practiqué, y cuando sentí que me estaba limitando fui a un festival de magia donde habían más de 100 magos, cada uno haciendo sus trucos y compartiendo todo. Para mí era como un idioma nuevo, no conocía el lenguaje, entendía poco pero fue alucinante porque igual te enseñaban y te mostraban todo aún sabiendo que yo recién estaba empezando», Niko lo cuenta de tal modo que te hace entender, que él comprendió que eso era lo que quería para su vida.
Hace más de 10 años que vive en Curitiva, Brasil, una ciudad de más de 2 millones de habitantes, donde se casó y tuvo una hija, la más pequeña es nacida en Argentina «la traje para que naciera acá» dice orgulloso y agrega “los lazos familiares en Argentina son muy fuertes”, en parte por eso hoy está en Villa Regina «estuve afuera siempre con la idea de volver, pensaba en la idea que las nenas estén más cerca de sus abuelos y sus tíos argentinos que por causa de la distancia casi no se veían». A fin de año, el Mago Niko y su familia retornan a Curitiba con la idea de retomar los trabajos que tenía allá «tengo amigos, y contactos en compañías, así que intentaré retomar todo eso». Explica por qué Curitiba le sienta tan bien y no le será complejo reinsertarse en la rueda, «es una ciudad cultural. Es muy fuerte en teatro,en circo, en danzas, tan así que las obras nacionales las prueban ahí, por que si funcionan, lo hacen en todo el país ya que el público es algo más refinado a causa de lo fuerte que es culturalmente».
Niko no quiso dejar afuera de la entrevista una de sus grandes escuelas, “la escuela de la calle también la tuve. Hice semáforos, plazas, eventos a la gorra, y todavía los hago, porque me sigue gustando. Disfruto cuando las personas se divierten, busco mucho el humor. Me gusta que la persona se ría que se diviertan pero a la vez vean magia.Las cosas que más aprendí de cómo pararme en público o como presentar un show, las aprendí en la calle. Es una escuela bien grande, porque te enfrentás a un público que no está ahí para verte, tenés que hacer que te vea”.
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La participación del Gobierno de Javier Milei en una cumbre impulsada por Donald Trump abrió interrogantes sobre el alineamiento argentino con una estrategia internacional que busca construir una coalición contra la izquierda y ampliar la cooperación en inteligencia y seguridad.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Alejandra Monteoliva, Andrew Bailey y Peter Lamelas
Detrás de una cumbre internacional presentada oficialmente como un encuentro para fortalecer la cooperación contra el terrorismo, la administración de Donald Trump comenzó a desplegar una estrategia mucho más ambiciosa: construir una coalición internacional que identifique a la izquierda como una amenaza geopolítica. La presencia de funcionarios argentinos en ese encuentro no pasó inadvertida y abrió interrogantes sobre el rumbo que está tomando la política exterior de Javier Milei y el grado de alineamiento que su gobierno está dispuesto a asumir con Washington.
Durante buena parte de su gestión, Javier Milei convirtió la llamada «batalla cultural» en uno de los ejes centrales de su discurso político. El Presidente no sólo planteó una confrontación permanente contra el socialismo, el progresismo y lo que denomina «la agenda woke», sino que además buscó internacionalizar esa pelea participando de foros conservadores y estrechando vínculos con referentes de la nueva derecha global. Sin embargo, lo que hasta hace poco parecía limitarse al plano discursivo comienza ahora a trasladarse al terreno de la diplomacia, la seguridad y la inteligencia internacional.
Ese cambio de escala quedó expuesto tras la cumbre organizada por la administración de Donald Trump, donde participaron representantes de más de sesenta países y a la que la Argentina asistió a través del vicecanciller Pablo Quirno. Según reveló la periodista Luciana Bertoia, la reunión no estuvo orientada únicamente a fortalecer mecanismos tradicionales de cooperación contra organizaciones terroristas, sino que tuvo como uno de sus objetivos centrales comenzar a articular una coalición internacional frente a lo que Washington define como la amenaza del «terrorismo de izquierda», una categoría que abre numerosos interrogantes por su amplitud conceptual y por las consecuencias que podría tener en términos políticos e institucionales.
Una definición de «terrorismo» que ya no parece limitarse a organizaciones armadas
Uno de los aspectos más relevantes del encuentro es que la administración estadounidense comenzó a utilizar un lenguaje que amplía considerablemente el concepto tradicional de terrorismo. Históricamente, esa categoría estuvo asociada a organizaciones armadas específicas cuya caracterización surgía de tratados internacionales, resoluciones de Naciones Unidas o listados confeccionados por distintos Estados. Sin embargo, el discurso presentado durante esta cumbre parece incorporar una dimensión mucho más ideológica, donde la principal preocupación deja de ser exclusivamente la existencia de grupos armados para pasar a concentrarse también en organizaciones y movimientos que Estados Unidos considera parte de una amenaza política vinculada a la izquierda internacional.
Ese corrimiento no es un detalle menor. Cuando una categoría jurídica tan sensible como la de terrorismo comienza a mezclarse con definiciones ideológicas, inevitablemente aparecen preguntas sobre cuáles serán los límites de esa clasificación, qué actores podrían quedar incluidos bajo ese paraguas y hasta dónde podrían extenderse los mecanismos de vigilancia, cooperación e intercambio de información entre los distintos países participantes.
Por ese motivo, distintos especialistas en derecho internacional y organismos de derechos humanos vienen advirtiendo desde hace tiempo que cualquier ampliación de esas categorías exige controles institucionales particularmente rigurosos para evitar que herramientas diseñadas para combatir organizaciones violentas terminen utilizándose con finalidades políticas.
El alineamiento con Washington ya dejó de ser solamente diplomático
Desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, el acercamiento con Estados Unidos se transformó en uno de los pilares de la política exterior argentina. Las coincidencias ideológicas con Trump, la afinidad con sectores conservadores norteamericanos y el respaldo permanente a la agenda impulsada por Washington en distintos organismos internacionales fueron consolidando una relación que ya trascendió el plano estrictamente diplomático.
En los últimos meses comenzaron a multiplicarse las reuniones entre funcionarios de ambos gobiernos en áreas sensibles como seguridad, defensa e inteligencia. La reciente visita a la Argentina de autoridades del FBI y la participación de representantes nacionales en distintos encuentros organizados por Estados Unidos forman parte de esa profundización del vínculo, que para el oficialismo representa una oportunidad para fortalecer la cooperación internacional, pero que para buena parte de la oposición implica un proceso de alineamiento cuya magnitud todavía no fue suficientemente explicada ante la sociedad.
Porque una cosa es coordinar acciones contra organizaciones terroristas internacionalmente reconocidas y otra muy distinta es integrar una estrategia geopolítica donde la definición misma de quién constituye una amenaza pasa a depender, en buena medida, de criterios políticos establecidos por la principal potencia mundial.
Las preguntas que la Cancillería todavía no respondió
Hasta el momento, el Gobierno argentino no difundió documentación oficial que permita conocer con precisión qué compromisos asumió durante esa reunión ni cuál fue exactamente la posición que llevó la delegación encabezada por Pablo Quirno.
Tampoco explicó si la participación argentina implicará nuevos acuerdos de intercambio de información entre organismos de inteligencia, si habrá modificaciones en los mecanismos de cooperación existentes o si se avanzará en convenios específicos con agencias estadounidenses.
Ese vacío informativo comenzó rápidamente a generar pedidos de informes desde distintos sectores opositores, que consideran indispensable que el Congreso conozca el alcance de cualquier entendimiento que pueda afectar áreas tan sensibles como la inteligencia, la seguridad nacional o la política exterior.
La preocupación no gira únicamente alrededor del contenido de la reunión, sino también sobre el modo en que este tipo de acuerdos suelen desarrollarse, muchas veces mediante memorandos o mecanismos de cooperación administrativa que no siempre reciben un debate público acorde con su importancia institucional.
De la batalla cultural a una política internacional coordinada
Quizás el dato más significativo de todo este episodio sea que la denominada batalla cultural, que durante años funcionó como una herramienta de construcción política y electoral para las nuevas derechas occidentales, comienza a institucionalizarse como un eje de coordinación entre gobiernos.
Lo que antes aparecía como un discurso pronunciado en campañas, conferencias o foros ideológicos empieza ahora a traducirse en reuniones diplomáticas, estrategias de seguridad y posibles mecanismos permanentes de cooperación internacional.
En ese contexto, la participación argentina adquiere una relevancia que excede largamente un simple encuentro protocolar. Si el Gobierno efectivamente acompaña la estrategia impulsada por Washington, la Argentina podría quedar incorporada a una arquitectura internacional cuya lógica ya no se limita a combatir organizaciones terroristas tradicionales, sino que incorpora una fuerte dimensión ideológica en la definición de las amenazas globales.
Por eso, más allá de las simpatías o diferencias políticas que puedan existir respecto del gobierno de Milei o de la administración Trump, el debate de fondo pasa por otra cuestión mucho más trascendente: hasta dónde puede llegar el alineamiento internacional de un país sin que exista una discusión pública, parlamentaria e institucional sobre los compromisos que ese alineamiento implica, especialmente cuando involucra áreas tan sensibles como la inteligencia, la seguridad y la definición misma de quiénes pasan a ser considerados enemigos políticos en el escenario internacional.
Mercado Libre recibió 42 millones de dólares en beneficios del Estado. La empresa de Marcos Galperin se ahorró de pagar 29 millones de Impuesto a las Ganancias y otros 13 millones de dólares de contribuciones sociales en los primeros seis meses del año. Equivale a 68 mil millones de pesos.
La presentación del balance de Mercado Libre ante la SEC hizo que sus acciones se desplomaran más de 7%, aunque repuntaron y terminaron con una caída cercana el 5% un día más tarde.
La compañía marcó un récord de facturación superior a los 10 mil millones de dólares de ingresos netos, pero su margen de ganancias fue menor al esperado.
En el balance presentado ante la SEC, la empresa explicó que en la Argentina recibió beneficios fiscales por 42 millones de dólares, cerca de 63 mil millones de pesos en la primera mitad del año. Por la Ley de Economía del Conocimiento se ahorró 29 millones de dólares correspondientes al Impuesto a las Ganancias.
También hubo cuestionamientos por el acoso a sus deudores: Agustín, un usuario de la plataforma, denunció que Mercado Pago había llamado con insistencia a su ex jefa para reclamarle por la deuda contraída.
Cuando la acusación contra Mercado Libre se volvió viral, la compañía se contactó con el damnificado y le explicó que «los términos y condiciones les permiten leer los contactos de su teléfono pero que esa respuesta sido un ‘error’ de mala interpretación del agente de soporte», según reveló Maximiliano Firtman.
Oficialmente, Mercado Libre argumentó que el teléfono de su ex jefa lo habían obtenido de un pedido realizado por Agustín años atrás y que nada tenía que ver con el préstamo.
Según se desprende del balance de Mercado Libre, el 64,3% de su facturación en la Argentina corresponde al negocio financiero, casi el doble de lo obtenido por e commerce. Una parte se explica por la caída del consumo y otra por la explosión de préstamos de instituciones no bancarias con condiciones de acceso más flexibles.
Casi una cuarta parte de los préstamos otorgados por Mercado Libre en Latinoamérica está en mora. Eso no impide un negocio fabuloso.
«Hay un modelo de tasa muy alta contra pérdida muy alta, donde un cuarto de la cartera está en atraso y el precio del crédito es lo que hace que el negocio cierre igual», sostiene el economista y consultor Emiliano Estrada.
«Este trimestre Mercado Libre vendió préstamos ya otorgados a terceros en dos países: en Argentina colocó US$ 66 M y ganó US$ 8 M, un 12,1%; en México, US$ 53 M con una ganancia de US$ 2 M, 3,8%. El comprador paga más cuanto más alta es la tasa del crédito que se lleva», agregó.