El Día Mundial del Agua se celebra cada año el día 22 de marzo. La Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina recuerda que es una fecha creada para reflexionar y discutir acerca de la importancia vital que posee este recurso para nuestra supervivencia como habitantes de este planeta.
El agua es necesaria para la subsistencia de la especie humana y, en general, de todos los seres vivos del planeta, sin ella es imposible la conservación de la vida o del ecosistema. El agua es un recurso no renovable, es decir, que es limitado y por ello el educar a la población acerca de su conservación puede ser una herramienta que nos ayude a futuro como especie humana.
¿Cómo podemos cuidar el agua?
*Cuando te duches, afeites o cepilles los dientes, cerrá la canilla. Esto ahorra efectivamente muchos litros que no están siendo utilizados por nadie.
*Cuando laves tu ropa intenta usar la carga completa en el lavarropas, de esta forma, utilizarás menos cantidad de litros de agua.
*No utilices el inodoro como una papelera. El inodoro es una de las fuentes que más gasta agua en toda la casa. Se utilizan alrededor de 5 litros de agua en una sola descarga.
*Repara las fugas de las tuberías de tu casa. Ahorras dinero en tu factura total de final de mes y también ayudas a no desperdiciar agua.
*Si podés recoge el agua de la lluvia para regar las plantas, esta es una muy buena forma de reciclar este vital recurso.
Sanatorio Mater Dei, Palermo Chico, Ciudad de Buenos Aires. Miércoles 17 de junio de 2026. Apenas dos días después de haber recibido el alta, Samuel Chiche Gelblung fue reinternado de urgencia por un cuadro confusional y líneas de fiebre. Se había caído en su casa, se había golpeado el ojo izquierdo, había sido tratado por una trombosis en el tobillo durante casi un mes. La situación había empeorado hasta llegar a terapia intensiva y la colocación de dos stents en una pierna.
El 15 de junio, Chiche se presentó en los estudios de Crónica TV en silla de ruedas y con sus eternos tiradores. Sus compañeros lo recibieron con un brindis y aplausos. En Chiche en vivo por Net TV aseguró que se había recuperado. Y en su ciclo 70 20 Hoy por Canal 9 disparó ante su colega Mercedes Cordero las frases que lo devolvieron al protagonismo mediático: “Si había que perder el pie, lo perdía. El primer médico que me ve, me dice: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’. Sentí que querían matarme. Le pregunté: ‘¿Vos me estás hablando de la vida o de una pierna?’ ‘No, te estoy hablando de la vida’”.
Cuando Cordero le preguntó por qué había vuelto a trabajar, Chiche respondió: “Porque me sentía en deuda… tenía que devolver todo el afecto que recibí… Yo ya estaba resuelto que si había que perder el pie, lo perdía. Antes de entrar al quirófano, yo le dije a mi mujer: “Yo creo que se va a perder el pie, pero si es el precio para que salgan las cosas bien, vamos”. Pero además se produjo una cosa insólita: era una batalla entre el cirujano vascular que estaba tratando de salvar el pie, y el traumatólogo que quería sacar el pie. Estaban decidiendo si era abajo de la rodilla, arriba de la rodilla. Eso no era al pie, era la pierna.”
Para un editor periodístico y alguien que también editó su propia vida y supo cortar y confeccionar como un sastre, la referencia al corte de pie o de pierna, dicha en plena euforia mundialista, remite necesariamente a la saga mística maradoniana. Chiche dijo todo eso a una semana de que se cumplieran los cuarenta años de La Mano de Dios, el comienzo de la sacralización de Diego Armando Maradona, que tuvo su correlato necesario en el antidoping positivo del Mundial 1994, cuando Diego lanzó su célebre frase: “Me cortaron las piernas”.
Así, a los 82 años, Chiche Gelblung fue preparando el terreno para editar, acaso también, su paso a la inmortalidad. Él, su propio cirujano, ya no el vascular ni el traumatólogo, sino el periodista, relativiza el dolor, le quita peso al melodrama, parece decir: No lloren por mí. Yo no voy a llorar.
Pero hay algo más: las frases que Chiche repite en la entrevista más de una vez, antes de hacer una pausa y mirar a su colega, y que reitera en otras apariciones, tienen un efecto poderoso: van a ser viralizadas, y eso lo sabe alguien que fue mediático antes de que la expresión “ser mediático” existiera. Al decir “golpeando las puertas del cielo”, una frase bíblica hecha canción por Bob Dylan pero que la cultura pop y rockera de los 90 conoció en la versión de Guns N’ Roses, Chiche —que supo mucho sobre cómo llegar a la gente con golpes de impacto— musicalizó su propio drama. Tal vez atendiendo a lo que Raúl Urtizberea, su jefe en editorial Atlántida, donde dio sus primeros pasos en 1966, le dijo: “No sé si te irá bien en la letra, pibe. Pero vos tenés la música”. El pibe Gelblung tenía entonces 22 años, se había infiltrado en una reunión privada del entonces presidente Arturo Illia y obtuvo, “por izquierda”, su ansiada primicia. La música y el olfato. Pero no sólo eso, sino que parece haber escrito un guión al que sólo le faltaba el final.
Y el final llegó para recordarnos que nadie es inmortal aunque haya prendido mil velitas pidiendo seguir vivo para siempre; o, como él mismo dijo alguna vez, para vivir “doscientos años” (algo así como una larga procrastinación de la muerte). Llegó el miércoles 9 de septiembre de 2026, a los 82 luego de una nueva internación en el Sanatorio Los Arcos por un nuevo episodio respiratorio. La última. Fue lo que pudo un cuerpo.
Lo que sigue es un repaso por los mojones dispuestos en el camino de un hombre que fue “hacedor de sí mismo”, como se lee en su libro Manual Chiche. Llegó la hora de explicarlo todo (Ediciones B, 2006), escrito “con la colaboración de Fernanda Kersman”.
Allí escribió: “Estoy convencido de que hay que trabajar hasta el día que te mueras… El parar es un pasaporte a la muerte”.
Chiche Gelblung fue el hijo de un comunista industrial del cuero y una madre judía religiosa que sólo terminó la escuela primaria. El chico de 14 años que, como no soportaba más “el llanto de la abuela” que culpabilizaba al padre ”por todo”, dejó la casa familiar en el barrio de Villa Devoto para irse a vivir a un depósito de huevos podridos, feliz de forjar su propio destino. El que hizo de todo para sobrevivir y descubrió muy joven su gran poder de venta (vendió desde costureros hasta kits de fantasías para chicas) que luego aplicaría a su profesión deseada . El que se hizo cargo de su hermana menor Olga luego de la muerte de su hermano. El que se propuso seguir su pasión de “trabajar de periodista” y no paró hasta convertirse paulatinamente en testigo privilegiado, actor, transgresor de todos los límites, capaz de maltratar en vivo con evidente fastidio a periodistas de las nuevas generaciones, consciente de sus propios actos y de su capacidad narrativa, hábil constructor, gran vendedor de noticias, provocador, inventor de un modo de hacer periodismo — polémico, denostado y revalorizado— , infiel “serial” asumido y escandaloso. Fue también esposo, casado dos veces, primero con María Inés Velazco y luego con la modelo Cristina Seoane, hasta que la muerte los separó. Padre de tres y abuelo de siete. Humano, demasiado humano. Y algo excéntrico: coleccionista, acumulador, declaró que llegó a tener 3 mil lapiceras y mil corbatas. Se tatuó una estrella en el dedo índice de la mano izquierda. Lo hizo en vivo en diciembre de 2013 en su programa en C5N, de la mano del tatuador Mariano Antonio (fundador de American Tattoo). Quería hacerse un anillo, pero se lo desaconsejaron porque, dijo, su piel tenía capilaridad débil y sangraba mucho.
Consciente de su poder camaleónico, escribió: “Toda persona que decida tomar las riendas de su vida debe hacerse cargo de componer el personaje que desea representar” y advirtió sobre el peligro de “transformarse en una caricatura de sí mismo, para impedir que el personaje se coma al titiritero”.
Acto I. Entre guerras
Tuvo una vida intensa, llena de peripecias y anécdotas para contarle a sus nietos y a una gran audiencia que lo siguió en distintos medios gráficos, radiales y televisivos. En 2025 recibió el Martín Fierro al mejor magazine por cable. Fue un total autodidacta y un “pillo”: fraguó un título secundario para estudiar periodismo y se reconocía un gran lector. No entendía por qué las nuevas generaciones no leían nada y les reclamaba la falta de perspectiva histórica. El hombre de la voz arrastrada que, ya a los 20, se sentía de 60. Como si hubiera estado cansado desde siempre.
Tenía 21 años cuando, con el seudónimo de Mariano Ovejero —con el que también cantó tangos en La botica del Ángel, de Bergara Leumann, antes de ser obligado a elegir entre el periodismo y el canto—, fue corresponsal de la Guerra de los Seis Días. El conflicto relámpago enfrentó a Israel con una coalición de repúblicas árabes conformada por República Árabe Unida (Egipto) Jordania, Siria e Irak, entre el 5 y el 10 de junio de 1967, que terminó con el triunfo de Israel y cambió para siempre la geopolítica de Oriente Medio. La postura de Chiche siempre fue de apoyo a Israel, un posicionamiento que se endureció luego del 7 de octubre de 2023.
En una entrevista con Padro Rosemblat para Gelatinaen noviembre de 2025, resumió los motivos de su postura: “Si a los veinte tenías 60, a los 80 qué te preocupa. Las mismas cosas: me molesta la pobreza, me molesta la incultura, me jode la injusticia. Todo eso no ha cambiado. Obviamente hay menos gente que se muera de hambre, el futuro de la gente gorda. Yo conozco África como si fuera la Argentina, y yo veía el hambre, veía a los chicos con las panzas hinchadas por el hambre, hoy no pasa eso, más o menos no pasa, pero siguen muriéndose, siguen matando, sigue habiendo la estupidez del antisemitismo”.
Había cubierto la Guerra de Biafra (1967-1970) y estuvo dos veces en Vietnam. “Pude escaparme en un avión de China Airlines, bajé del avión, nos cagan a tiros, conseguimos refugiarnos en un hotel abandonado. Cuando llegamos a Tailandia, no podía parar de llorar, toda la tensión que había pasado me llevó un día llorando”.
También participó de la búsqueda de los restos del Che Guevara y, según contó en una de sus últimas entrevistas, dejó de hacer esos viajes de riesgo cuando tuvo su primer hijo. “Antes de tener hijos sos invulnerable, después te volvés vulnerable. ya cuando tenés tu primer hijo, te empezás a cuidar”.
Ya hacía mucho tiempo que era abuelo y tenía 78 cuando, en un gesto que puede considerarse auto paródico y sin duda, de alto impacto, viajó a Ucrania para cubrir la guerra contra Rusia, donde destacó que se trataba de un conflicto “al viejo estilo”, en el que un país invadía al otro. «Nunca sale bien para el invasor”, destacó. Hubo memes en X mostrando algunas torpezas del periodista “grande”, pero que terminaban con mensajes cariñosos.
Acto 2. Gente y la campaña antiargentina
Chiche Gelblung dirigió la revista Gente en los años más duros de la última dictadura militar. Él mismo viajó a Francia para entrevistar a los organismos que denunciaban las violaciones a los derechos humanos y luego publicó una nota titulada: “Cara a cara con los jefes de la campaña antiargentina”, la denominación con la cual se intentó contrarrestar el peso de las acusaciones contra la Junta Militar en el exterior. Su postura no tuvo demasiadas variaciones en el tiempo. Un caso emblemático del uso que editorial Atlántida hizo de la figura de los desaparecidos fue el de Alejandrina Barry Mata. Sus padres fueron secuestrados y desaparecidos como parte de una serie de operativos en Uruguay y, en una causa por delitos de lesa humanidad, ella denunció a distintas publicaciones que la expusieron cuando aún era una adolescente y también falsearon información. Como esta nota de la revista Gente, donde se hablaba de sus padres como «dos asesinos».
Otro caso fue el haber fraguado la noticia de la muerte de Norma Arrostito. Norma fue una de las fundadoras de Montoneros y había participado en el secuestro de Pedro Eugenio Aramburu. Gente publicó que la habían matado en diciembre de 1976, cuando en realidad había sido secuestrada, trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y asesinada en enero de 1978. Sin embargo, hasta el regreso de la democracia, no se supo que la noticia era falsa. Hoy Norma permanece desaparecida.
Chiche se defendió en una entrevista que le hizo Claudia Acuña para la revista Mu, en la que, entre otras cosas, dice no recordar haber participado de la edición de la nota sobre Barry. Reconoce que había presiones de la Armada y que sí había colegas que se reunían con militares y hasta presenciaban sesiones de tortura. Pero no él. Se despega.
También contó que el comandante de la Marina, Emilio Eduardo Massera, se la tenía jurada porque él había descubierto su relación con la escritora Marta Lynch y por eso sufrió “una persecución de la Armada hacia mí”: tres atentados con bombas en 1976 durante, como siempre denominó al período genocida, “el proceso”.
Pese a algunas confusiones sobre su participación como corresponsal en la Guerra de Malvinas o el haber estado al frente de la otra guerra mediática, la de la revista Gente que apoyaba al gobierno militar en el conflicto bélico, para 1982 Chiche ya no dirigía esa revista, sino La semana, de editorial Perfil. Según declaró, sus discusiones con integrantes de la Armada lo llevaron a un breve exilio entre 1982 y 1983.
Acto 3. La autopsia del extraterrestre
Casi veinte años después, en plenos 90, Chiche Gelblung debuta en Canal 9 con Memoria, un ciclo que al principio cocondujo con Silvia Fernández Barrio y en el que inauguró un estilo televisivo propio que iba a hacer historia: una combinación de hechos desopilantes y aprovechamiento de los avances tecnológicos, algo a lo que siempre estuvo atento.
En 1995 se convirtió en el autor de la primera fake news de la televisión argentina, aunque con un aditamento importante: la intención de aleccionar, de mostrar que la tecnología permite el engaño. Gustavo Yankelevich, por ese entonces dueño de Telefé, viajó a Estados Unidos para comprar un video en el que se mostraba la autopsia de un presunto extraterrestre, algo que “la CIA esconde”. El informe se emitió en el programa Siglo XX Cambalache, presentado por Fernando Bravo. Las imágenes en blanco y negro muestran a un extraterrestre que es abierto al medio y de quien se extraen las vísceras que luego Chiche explicará que consistieron en “tres kilos de menudos de pollo”. Antes de finalizar la emisión, la pantalla se torna en color, Chiche entra en el estudio y dice que todo era una puesta en escena.
Sin dudas, las cosas del espacio exterior lo atraían. Se mostró dispuesto a viajar a la Luna en un proyecto de la NASA. En 2023, entrevistó en Crónica TV a un Javier Milei candidato y le preguntó: “¿Vos sos un humano o un marciano?”. Indagó sobre el valor de las cosas, como el precio de un litro de leche o un viaje en colectivo: “¿Sabés cuánto vale una jubilación mínima?” “No”. Todas las respuestas fueron negativas. Fue uno de los pocos periodistas que dejó en offside a Milei y lo hizo aparecer avergonzado. Una cancha, la del set de televisión, que el periodista conocía de memoria y en la que llevaba, claramente, ventaja.
Acaso Gelblung haya leído El 18 brumario de Luis Bonaparte, de Karl Marx, y se le ocurrió aplicar en su trayectoria aquel principio de que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. Así puede leerse la parábola de su vida. Acaso el títere “se comió” al titiritero. O quizás se hayan fusionado en un solo y auténtico “chiche”.
La historia documentada de Pablo Agüero, un africano que acumuló poder sobre distintas organizaciones afro de Buenos Aires a fines del siglo XVIII y cuya figura fue vinculada por la historiadora Lea Geler con la posible existencia de un “Rey de Reyes” africano en la ciudad.
Por Alcides Blanco para NLI
En la Buenos Aires colonial hubo un hombre africano que llegó a ocupar una posición de poder tan singular que una investigación histórica reciente encontró elementos para compararlo con la figura de un “Rey de Reyes” africano. Su nombre fue Pablo Agüero, y su historia obliga a mirar de otra manera una ciudad que durante mucho tiempo fue narrada como si la población africana y afrodescendiente hubiera sido apenas una presencia secundaria. Agüero aparece en documentos de las últimas décadas del siglo XVIII como comerciante, empresario, curtidor, prestamista y propietario de personas esclavizadas, pero también como un hombre que mantenía vínculos con sectores de la elite y que había recibido autorización de las autoridades coloniales para intervenir sobre los bailes, reuniones y desplazamientos de africanos y afrodescendientes. La historiadora Lea Geler reconstruyó su trayectoria utilizando documentación del Archivo General de la Nación y plantea que detrás de ese personaje puede encontrarse una estructura de organización afro mucho más amplia de lo que tradicionalmente se reconoció.
Un hombre africano en el centro del poder colonial
Agüero vivió en una sociedad atravesada por la esclavitud y por una compleja clasificación racial, en la que los africanos y sus descendientes eran sometidos a distintas formas de vigilancia, pero también construían sus propias redes comunitarias, religiosas y económicas. En Buenos Aires existían cofradías y “naciones” africanas, organizaciones que reunían a personas provenientes de determinados pueblos o regiones, muchas veces alrededor de prácticas religiosas, ayuda mutua, ceremonias, entierros y celebraciones. Algunas tenían reconocimiento institucional y funcionaban vinculadas a iglesias y conventos, mientras que otras desarrollaban actividades con mayor autonomía. En sus estructuras internas aparecían figuras denominadas “reyes” o “reinas”, una tradición que no debe confundirse automáticamente con una monarquía territorial europea: se trataba de autoridades dentro de comunidades africanas y afrodescendientes que conservaban y adaptaban formas de organización propias en el contexto colonial americano.
En ese mundo aparece Pablo Agüero. Los documentos muestran que las autoridades coloniales reconocían su capacidad para intervenir sobre buena parte de la población africana y afrodescendiente de la ciudad. Una de sus funciones consistía en mantener bajo control los bailes y reuniones, y también participaba en la persecución y captura de personas esclavizadas que habían escapado. El dato resulta particularmente revelador porque muestra la enorme ambivalencia de su posición: Agüero era africano y tenía una profunda inserción en las redes de su comunidad, pero al mismo tiempo colaboraba con el aparato colonial de vigilancia. De hecho, recibió una comisión oficial y llegó a contar con auxiliares para desarrollar esas tareas, además de aportar dinero de su propio bolsillo para sostener parte de la estructura que utilizaba.
El misterioso “Rey de Reyes” de Buenos Aires
La parte más extraordinaria de la historia aparece cuando se observa qué clase de autoridad ejercía Agüero. Una denuncia presentada por integrantes de la cofradía de San Baltasar ante las autoridades coloniales señalaba que el “mayoral” de distintos congresos de bailes era Pablo Agüero y que otras “naciones” quedaban bajo su mando porque él había obtenido autorización gubernamental para permitir esas reuniones. Es decir, no se trataba simplemente de un dirigente de una agrupación particular: los documentos permiten observar que su influencia atravesaba diferentes comunidades africanas organizadas en la ciudad.
La investigación de Geler plantea que esta posición presenta similitudes con la institución de los “Reyes de los Congo” o “Reyes de Reyes” documentada en otras sociedades americanas. En distintos lugares de América, personas de origen africano podían asumir simbólicamente títulos de realeza dentro de las comunidades, organizar ceremonias, recaudar limosnas, resolver conflictos, intervenir en cuestiones comunitarias y, en determinados contextos, incluso reconocer o nombrar a otros reyes. En Buenos Aires existen documentos sobre reyes de distintas “naciones”, pero la evidencia disponible no permite afirmar de manera categórica que Agüero haya sido formalmente coronado como un “Rey de los Congo”. Lo que sostiene la investigación es algo más prudente y, precisamente por eso, más interesante: su poder y sus funciones se parecen considerablemente a las de un Rey de Reyes.
Una de las evidencias más significativas es que Agüero aparece relacionado con la designación de otros dirigentes. La investigación señala que Pedro Duarte fue instituido por Agüero como rey de la nación Congo, mientras que posteriormente su propio sucesor habría sido designado por él y no mediante una elección interna de las naciones. La concentración de funciones resulta llamativa: Agüero podía intervenir sobre los bailes, administrar las limosnas recolectadas, supervisar a diferentes grupos y ejercer autoridad sobre personas que pertenecían a distintas organizaciones. Esa combinación de funciones es justamente la que lleva a la historiadora a considerar que su figura se aproxima a la de un rey de reyes africano.
Pero hay otro aspecto que impide convertirlo en un personaje romántico o idealizado. Agüero también participó del sistema esclavista. Los registros notariales analizados por Geler documentan compras y ventas de personas esclavizadas realizadas por él durante la década de 1780. La investigación identifica operaciones concretas y demuestra que su actividad económica incluía ese comercio. Por eso, su historia no puede presentarse como la de un líder africano que simplemente resistió al poder colonial: fue una figura profundamente contradictoria, capaz de construir autoridad y redes de solidaridad dentro de la población afro y, simultáneamente, de beneficiarse de las estructuras económicas y sociales de la esclavitud.
Una historia que cambia la imagen de la Buenos Aires colonial
Precisamente esa contradicción convierte a Pablo Agüero en un personaje histórico extraordinario. Su trayectoria permite observar que la población africana de Buenos Aires no estaba compuesta solamente por personas sometidas pasivamente a las decisiones de los propietarios y de las autoridades. Existían redes de organización, liderazgo, ayuda económica, prácticas religiosas, jerarquías internas y mecanismos de solidaridad que podían sobrevivir incluso dentro de una sociedad esclavista. Las llamadas “naciones” podían colaborar para ayudar a sus integrantes, acompañar a los enfermos, asistir a las familias, organizar funerales y sostener a personas necesitadas.
Al mismo tiempo, el caso de Agüero muestra hasta qué punto esas estructuras comunitarias estaban atravesadas por las relaciones de poder del mundo colonial. El hombre que podía representar a los africanos ante las autoridades también podía ser utilizado por esas mismas autoridades para controlar a otros africanos; el dirigente que habilitaba bailes y ceremonias podía ser denunciado por sus adversarios por la administración de las limosnas; el comerciante que había acumulado recursos y contactos podía participar del comercio de personas esclavizadas. No hay una figura sencilla detrás del nombre Pablo Agüero, sino un personaje situado exactamente en las tensiones de una sociedad donde las personas africanas buscaban preservar espacios propios mientras intentaban sobrevivir dentro de un sistema que las explotaba y vigilaba.
La historia tampoco termina con su desaparición. Según la investigación, después de la muerte de Agüero continuaron existiendo redes de solidaridad entre las diferentes organizaciones africanas y afrodescendientes de Buenos Aires. Agüero fue enterrado en el Convento de Santo Domingo, y los integrantes de la nación de los mondongos, bajo el liderazgo de Miguel Viera, le dedicaron una misa cantada. Para Geler, esas prácticas posteriores ayudan a dimensionar la importancia que había alcanzado aquel hombre dentro de las redes afroporteñas.
La verdadera curiosidad histórica, entonces, no es afirmar que Buenos Aires tuvo un “rey africano” exactamente igual a un monarca europeo, porque eso no está demostrado por las fuentes. Lo extraordinario es algo más complejo: en una ciudad colonial donde la población africana era sometida a esclavitud y discriminación, un hombre africano consiguió acumular suficiente autoridad, riqueza, contactos y reconocimiento como para convertirse en una figura con influencia sobre distintas organizaciones de esa comunidad. Pablo Agüero fue, como mínimo, uno de los personajes más poderosos y controvertidos de la sociedad afroporteña de fines del siglo XVIII, y la posibilidad de que su posición haya tenido características semejantes a las de un “Rey de Reyes” abre una ventana hacia una historia de Buenos Aires que durante mucho tiempo quedó prácticamente fuera del relato tradicional.
Con mucho éxito se llevó a cabo el ‘Coloreando mi ciudad’ en el barrio Villa Alberdi. La actividad convocó a niños y niñas de entre 8 a 12 años que disfrutaron de una caminata guiada por la plaza del barrio recibieron información sobre la Era de los Gigantes y terminaron dibujando lo aprendido. La actividad…
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TRABAJO COMUNITARIO EN REGINA ¿VOS QUÉ PROPONÉS? La iniciativa fue presentada por el intendente Carlos Vazzana y aprobada por el Concejo Deliberante (CD). De esta forma, y por medio de la ordenanza 097/18, se aprobó la figura de trabajo comunitario y se modificó el Código de Faltas Municipal, facultándolo al Juez de Faltas a implementar…
Los bomberos voluntarios harán un sirenazo nacional en todos los cuarteles del país para reclamarle a Alejandra Monteoliva que les pague una deuda de 60 mil millones de pesos, ante la
La medida se hará este jueves a las 10 y los bomberos pidieron a los vecinos de cada cuartel que no se alarmen. Con el sirenazo los bomberos buscan visibilizar el creciente malestar del sector ante la falta de respuesta de la ministra de Seguridad ante los reclamos presupuestarios.
Monteoliva mantiene sin ejecutar ni distribuir $59.330,7 millones contemplados en la Ley Nacional N° 25.054, correspondientes al remanente del ejercicio 2025 y años anteriores. El Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios agrupa a más de 1000 asociaciones y 52.000 efectivos voluntarios en toda la Argentina,
En un contexto en que Nación no baja recursos a las provincias ni las provincias a los municipios, los bomberos están desamparados para atender la emergencia de El Niño.
«Nos están dejando con la manguera a medias», dijeron a LPO desde el cuartel de bomberos de Gualeguaychú. Los bomberos dijeron a LPO que generalmente el pago del subsidio se cancela entre marzo y mayo, por lo que van entre cuatro y seis meses de demora este año.
Desde el sector remarcaron que esos fondos provienen de un régimen de afectación específica recaudado por ley, por lo que desestimaron que se trate de asistencia extraordinaria o aportes discrecionales. El congelamiento de las partidas representa un recorte directo estimado en unos $45 millones por cada asociación de bomberos del país.
En un contexto en que Nación no baja recursos a las provincias ni las provincias a los municipios, los bomberos están desamparados para atender la emergencia de El Niño.
A la disputa presupuestaria se suman otras tres demandas operativas que impactan directamente en las arcas de los 1000 cuarteles locales. Por un lado, los bomberos reclaman ser compensados por la atención médica y técnica en siniestros dentro de rutas concesionadas, y solicitan que la licitación de la nueva Red Federal de Concesiones impulsada por el Decreto 97/2025 incluya convenios obligatorios, una contraprestación fija mensual por disponibilidad, el reintegro de gastos extraordinarios y mecanismos de compensación por daños en equipamiento.
Por otra parte, la conducción de Bomberos exige la aplicación integral de la Ley de Fortalecimiento 27.629, sancionada en 2021, con especial énfasis en la devolución del IVA por compras de bienes, servicios y equipamiento a cargo de ARCA. A esto se añade un reclamo directo al Ministerio de Economía y al Banco Central para que se agilicen los pagos al exterior.
Ante los elevados costos de los vehículos de emergencia en el mercado interno, los cuarteles recurren a la compra de unidades usadas en el extranjero, una operatoria que requiere pagos anticipados totales contra factura proforma y que hoy enfrenta severas trabas operativas.
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