“Debemos ser solidarios y corresponsables”

“Debemos ser solidarios y corresponsables”

El Director de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina Mario Figueroa se refirió a los controles que ha realizado el área a su cargo para evitar que se circule fuera del horario permitido a partir de las medidas vigentes desde el último lunes en la ciudad.

“Junto con la Policía de Río Negro, en nuestro caso las Comisarías Quinta y 35°, estamos trabajando en los controles ya que entre las 0 y las 6 horas no se puede circular”, recordó Figueroa.

Agregó que “los vecinos deben tener conocimiento que quien viole las restricciones va a tener dos consecuencias. Por un lado, un expediente penal por violación a los artículos 205 y 239 y, por el otro, a partir del decreto municipal 059/21, se le va a retener el vehículo por 48 horas y se le va a hacer una infracción de 2 SAM”.

Además insistió en que “debemos seguir usando el tapabocas, respetar el distanciamiento, ser solidarios y corresponsables. No queremos llegar a restringir más, nuestro motor es la actividad comercial, la actividad frutícola, no queremos que se pierda el esparcimiento, las actividades culturales, las deportivas. Tenemos que cuidar nuestra ciudad”.

“Hasta ahora es muy poca la gente que circula después de la medianoche, las bajas temperaturas contribuyen a ello pero nos preocupa lo que puede pasar este fin de semana y por ese motivo hemos decidido incrementar los controles nocturnos junto a Policía”, finalizó Figueroa en declaraciones a distintos medios realizadas en la jornada de este viernes.

Te puede interesar

  • |

    Día Internacional del Orgullo LGBTI+, con el plus de que el cupo laboral travesti trans es ley en el país

    Este lunes se conmemora el Día Internacional del Orgullo que coincide con la Marcha del Orgullo, y este año en Argentina viene con el plus de que el cupo laboral travesti trans es ley en el país. El Estado entonces tiene la obligación de contratar al menos el 1 por ciento de la dotación de la administración pública…

  • ¿Cómo enfrentar el “contragolpe cultural”?

     

    Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.

    Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.

    Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.

    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

    Acerca de la autocrítica

    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

    Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?

    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

  • Lo positivo de estos acontecimientos es poder identificarnos

    Si de algo sirve un hecho movilizador es saber que a partir de ahí la identificación de los comunes es el resultado más esperanzador de una civilización. Platicar, debatir y decidir de espalda a los comunes es un acto muy lejano a la democracia. Peor aún, si quienes están ahí fueron definidos en su representación…

  • Las sanciones de Milei a petroleras de Malvinas impactan en la trama de traders y servicios de Vaca Muerta

     

    La decisión de Javier Milei de sancionar a todas las empresas que participen de la explotación petrolera alrededor de Malvinas amenaza con causar problemas en la explotación de Vaca Muerta y otros yacimientos de la Argentina continental, si es que el Presidente habló en serio en su mensaje por cadena nacional.

    El Presidente y su canciller, Pablo Quirno, anunciaron que las sanciones alcanzarán a accionistas, directivos y proveedores, sin importar su nacionalidad. Si cumple con ese criterio, Argentina deberá cerrarles la puerta a compañías que también necesita para desarrollar Vaca Muerta y su propio offshore. 

    Quirno incluso festejó este sábado que Halliburton anunciara que iba a respetar la decisión de Milei y no operaría en Malvinas. El detalle es que esa empresa -una de las más grandes en servicios petroleros- no opera en Malvinas. Es decir, no está alcanzada por las sanciones. No sucede lo mismo con otras corporaciones globales de la industria.

    Declaración de Halliburton, la 2da empresa de servicios petroleros más grande del mundo sobre las Islas Malvinas%uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7%uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7%uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7%uD83D%uDC47%uD83C%uDFFC%uD83D%uDC47%uD83C%uDFFC%uD83D%uDC47%uD83C%uDFFC pic.twitter.com/bLOBVjIgFZ

    — Pablo Quirno (@pabloquirno) September 5, 2026

    El caso más evidente es Noble Corporation, uno de los gigantes mundiales de la perforación offshore. Un reporte internacional del mercado de plataformas identifica al semisumergible Noble Endeavor con un contrato para una campaña de once pozos en Sudamérica a partir de fines de 2026 que lo ubica en el yacimiento Sea Lion de las Malvinas. La cantidad coincide exactamente con los once pozos previstos para la primera etapa del proyecto. La petrolera israelí Navitas confirmó que el contrato de la plataforma está firmado, aunque mantiene bajo reserva el nombre del proveedor. 

    El problema es que Noble trabaja para la Argentina. TotalEnergies contrató a la compañía para perforar el yacimiento Fénix frente a Tierra del Fuego. Noble llevó la plataforma Noble Regina Allen hasta la Cuenca Austral para perforar los tres pozos horizontales del desarrollo. 

    Yo quiero a mi bandera

    La misma compañía especializada que Argentina necesita para perforar frente a Tierra del Fuego aparece ahora en la maquinaria que permitirá producir petróleo alrededor de Malvinas. Ese es el dilema que se esconde detrás del anuncio. El petróleo offshore funciona con un reducido club mundial de empresas capaces de perforar a cientos de metros de profundidad, operar barcos de producción, construir instalaciones submarinas, asegurar una plataforma o conseguir miles de millones de dólares para financiar un desarrollo. No hay demasiados reemplazos disponibles. 

    Si Milei cumple con el anuncio que hizo por cadena nacional, debería sancionar a Noble Corporation que aparece como la firma que provee las plataformas para sacar el petróleo de Malvinas. Esta firma es también la que extrae gas en el proyecto Fenix, frente a Tierra del Fuego. El Gobierno debería cancelarle ese permiso.

     Otro nombre directamente involucrado es Bluewater Energy Services. Navitas contrató a la compañía para aportar el Aoka Mizu, el FPSO sobre el que descansará Sea Lion. El Aoka Mizu es prácticamente una refinería flotante. Recibirá el petróleo de los pozos submarinos, separará los fluidos, procesará y almacenará el crudo y permitirá cargarlo sobre los tanqueros que después lo llevarán al mercado internacional. Sin Aoka Mizu no hay Sea Lion. 

    La reconversión del barco ya suma más compañías a la lista. ICE Marine Design Group fue contratada para realizar trabajos de ingeniería sobre el casco. También aparecen proveedores vinculados a la enorme red de equipos que debe instalarse para conectar once pozos submarinos con una planta industrial que flota en medio del Atlántico Sur. 

    El CEO de Noble Corporation, Robert Eifler junto al vicepresidente de TotalEnergies, Thomas Gautherot. 

    La telaraña llega rápidamente al sistema financiero. Macquarie Bank aparece directamente vinculado a la estructura de Sea Lion. La sociedad británica mediante la cual Navitas desarrolla el proyecto constituyó en diciembre de 2025 una garantía sobre sus activos a favor del banco australiano, en los mismos días en que el proyecto cerró su financiamiento. Sea Lion consiguió alrededor de 1.000 millones de dólares de deuda senior, divididos en unos 650 millones para Navitas y 350 millones para Rockhopper. Macquarie no es solamente un banco. Es uno de los grandes jugadores mundiales en financiamiento de petróleo y gas. 

    La petrolera israelí invirtió en Mercado Libre y ahora Milei debería sancionar a Galperin

    Por el lado de Rockhopper aparecen Canaccord Genuity y Peel Hunt. Las dos firmas son brokers de la petrolera británica y participaron de sus operaciones de capital. Canaccord funciona además como asesor de Rockhopper en el mercado de deuda de Londres. 

    Otro engranaje es Netherland, Sewell & Associates, NSAI, una de las grandes consultoras internacionales de reservas. NSAI evaluó los recursos de Sea Lion para Navitas y realizó una nueva certificación para Rockhopper. Sobre esos informes se construyó la operación y la búsqueda de financiamiento que la hizo posible. 

    La consultora NSAI fue la que certificó las reservas del yacimiento Sea Lion de Malvinas, lo que permitió financiar la operación. Esa consultora trabajó con YPF en yacimientos de Neuquén y Mendoza. Las nuevas sanciones de Milei deberían prohibirle operar en la Argentina.

    NSAI no es ajena al petróleo argentino. La consultora trabajó en evaluaciones de reservas de YPF en las cuencas Neuquina y Cuyana y mantiene vínculos con el ecosistema petrolero local. Este año representantes de la compañía participaron en Buenos Aires de actividades técnicas vinculadas a la evaluación de reservas, algunas realizadas en la torre de YPF. 

    La lista puede crecer mucho más. Ese es el problema para las sanciones. El mercado mundial de servicios petroleros está concentrado en gigantes como SLB, Halliburton, Baker Hughes y Weatherford. Para instalaciones submarinas, el club vuelve a achicarse alrededor de empresas como TechnipFMC, Subsea7 y Saipem.  

    SLB, Halliburton, Baker Hughes y Weatherford, al mismo tiempo, forman parte del engranaje cotidiano de Vaca Muerta. La Argentina necesita sus equipos, tecnología y servicios para aumentar la velocidad de perforación y fractura que requiere el salto exportador que proyecta Milei. 

    Richard Talley, CEO de la consultora especializada en reservas NSAI.

    Pero el cuello de botella es aún más delicado en los seguros. Ninguna plataforma offshore, buque licuefactor, refinería flotante o campaña de perforación de esta magnitud puede operar sin cobertura. 

    El nombre del broker que estructuró el programa y la nómina de aseguradoras y reaseguradoras que tomaron el riesgo de garantizar la operación en el mar que circunda las Malvinas no fueron revelados. Es uno de los secretos más importantes de la estructura de Sea Lion. El problema es que ese mercado también está concentrado. Marsh, Aon y WTW están entre los pocos grandes brokers capaces de estructurar coberturas energéticas internacionales de semejante escala. Los tres operan en Argentina. 

    Tensión entre Toto Caputo y Milei por la relación con Reino Unido y el destino del oro del Banco Central

    Sea Lion necesita además traders capaces de comprar cargamentos, conseguir barcos, financiar inventarios y colocar los barriles entre las refinerías internacionales. Otra vez aparecen pocos nombres: Vitol, Trafigura, Gunvor, Glencore y Macquarie, además de las grandes mesas comerciales de Shell, BP, Chevron y TotalEnergies. 

    Varias ya están profundamente conectadas con Argentina. Trafigura construyó una posición importante como compradora de crudo Medanito y desarrolló infraestructura petrolera en Bahía Blanca. Vitol también compra petróleo producido en Argentina. 

    El nombre del broker que estructuró el programa y la nómina de aseguradoras que tomaron el riesgo de garantizar la operación en el mar que circunda las Malvinas no fueron revelados. Es uno de los secretos más importantes de Sea Lion. El problema es que ese mercado está concentrado. Marsh, Aon y WTW están entre los pocos brokers capaces de estructurar coberturas energéticas internacionales de semejante escala. Los tres operan en Argentina. 

    La contradicción se vuelve todavía más visible con las petroleras. TotalEnergies, que contrató a Noble para Fénix, es uno de los grandes productores de gas de Argentina. 

    La presencia británica en la cadena argentina, por tanto, está lejos de limitarse a alguna empresa marginal, forma parte d ela trama densa del negocio petrolero. Buena parte del mercado internacional de seguros, financiamiento, servicios marítimos y trading que necesita la expansión petrolera argentina tiene una fuerte conexión con Londres. Por eso la tensión que el giro malvinera causó con el ministro Toto Caputo, como reveló LPO. 

    La amenaza anunciada por Milei consiste precisamente en utilizar el mercado argentino como arma: una compañía que contribuya a producir petróleo alrededor de Malvinas puede quedar impedida de trabajar en el territorio continental. 

    Pero lo curioso es que en el mercado petrolero nadie cree que las sanciones anunciadas avancen en serio, por el impacto que causaría en uno de los pocos sectores que funcionan en la economía argentina. «Va a quedar en nada», afirmó a LPO el ejecutivo de una firma importante del sector. 

    El CEO de Transfigura, Richard Holtum.

    La potencia del castigo depende de que Argentina esté realmente dispuesta a prescindir de jugadores claves para su propio desarrollo petrolero. Ahí está el efecto búmeran que deberá administrar el Gobierno. 

    La petrolera israelí desafía a Milei y dicen que no frenará la operación en Malvinas: «Los anuncios no tendrán efecto»

    Para intentar aislar Sea Lion, Milei necesita amenazar a compañías que le dan financiamiento, tecnología, perforación, seguros y mercado. Pero el gobierno libertario quiere acelerar Vaca Muerta y avanzar sobre su propio offshore. Para conseguirlo necesita exactamente a ese mismo puñado de empresas que ahora debería sancionar.

    En el mercado petrolero nadie cree que las sanciones anunciadas por Milei avancen en serio, por el impacto que causaría en uno de los pocos sectores que funcionan en la economía argentina. «Va a quedar en nada», afirmó a LPO el ejecutivo de una firma importante del sector. 

    Sea Lion ya dejó atrás la etapa de las promesas. Navitas Petroleum, de Israel, controla el 65% y la británica Rockhopper Exploration conserva el 35%. Las compañías tomaron la decisión final de inversión y proyectan unos 2.100 millones de dólares para la primera etapa. Frenar esa operación no será sencillo, como dejaron en claro este viernes ambas petroleras, con un comunicado que ninguneó sin piedad el anuncio de Milei.

     

Deja una respuesta