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Continúa ‘Tardes Dulces’ en la Oficina de Turismo

La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina renueva la oferta de emprendedores gastronómicos que ofrecen panificación y pastelería artesanal los fines de semana de 14 a 18 horas.

Música, dulzura y un café calentito para disfrutar el Paseo del Arroyo y la postal única que brinda la barda norte.

En esta oportunidad, acompañarán en ‘Tardes Dulces’:

-El sábado 31 ‘Dulce Sabor’ de la mano de Marlen Arrieta con variedad de opciones dulces y saladas (tartitas, pasta frola, alfajores, torta de 80 golpes)

– El domingo 1 de agosto estará Mariela Landaeta con pastelería artesanal.

La Dirección de Turismo invita a los interesados en exponer sus productos a comunicarse al 2984 904350 para conocer los requisitos y a los vecinos a acompañar y probar las delicias reginenses.

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  • Los libertarios postergan la salida de Romo de la jefatura de bloque de provincia

     

    El bloque de diputados de La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense evitó formalizar en la sesión de este jueves los cambios en el bloque. Agustín Romo sigue siendo el presidente de la bancada libertaria y la llegada de Juan Osaba deberá esperar quizás hasta después del mundial.

    La salida de Romo de la jefatura del bloque supone un enroque con Osaba por el cual el legislador que responde a Santiago Caputo pasará a ocupar una de las vicepresidencias de la Cámara que hoy tiene Osaba, mano derecha de Sebastián Pareja en La Plata.

    Se esperaba que este jueves quedarán formalizados los cambios, sin embargo eso no ocurrió. Todo indica que existe un acuerdo para los cambios en la jefatura del bloque, pero no hay un consenso para aprobar la llegada de Romo a una de las vicepresidencias, un cambio que supone la votación de todos los bloques. «Romo va a tener que salir a conseguir los votos», dicen diputados del bloque libertario.

    Romo negoció con Pareja dejar la jefatura del bloque libertario y será vice en Diputados

    Desde el bloque explicaron a LPO que se inició el proceso administrativo, vía notas del bloque, tanto para el cambio en la presidencia de la bancada como en la vicepresidencia de la Cámara. Y agregan que los cambios se efectivizaran en la próxima sesión.

    Mientras tanto, el bloque pareció estar acéfalo durante la primera sesión del año. Ni Romo, ni Osaba pidieron la palabra para defender los cambios que impulsa el gobierno de Javier Milei al régimen de Zona Fría.

    Ese proyecto de ley que discute el Congreso fue el eje de los discursos durante la sesión. Por parte del bloque libertario salió Oscar Liberman quien expuso las distorsiones distributivas del sistema vigente basándose en investigaciones de la Universidad Nacional del Sur y el Conicet.

    Oscar Liberman.

    «Con el modelo actual en la zona ampliada, el 80% del subsidio se lo apropia entre el 10 y el 15% de la población con más altos ingresos. Es un subsidio para ricos», aseguró Liberman. Además, dijo que existe cierta injusticia de que los sectores vulnerables que no tienen acceso a la red de gas natural terminen financiando el consumo de las familias con mayor poder adquisitivo.

    Sin embargo, sobre el final de la sesión, cuando los presidentes de los bloques dan un cierre a los debates, nadie en La Libertad Avanza pidió la palabra. El camporista Facundo Tignanelli se mostró sorprendido por la actitud de los diputados libertarios.

     

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  • PREMIOS DEPORTIVOS E-TAPAS 2019/LA FINAL

    A la e-TAPA final accedieron los 8 ganadores de cada categoría, ahora podés VOTAR a tu deportista favoritx para que sea el/la DESTACADX del año 2019. La encuesta cierra el domingo 08 a las 20:00hs. Agradecemos infinitamente a todos los que participaron de los premios e-TAPAS: Deportistas, referentes deportivos, entrenadores, dirigentes, auspiciantes y a quienes…

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  • Estalló la interna peronista en el Senado: Ishii y Berni cruzaron a Kicillof y chocaron con Magario

     

    La interna del peronismo bonaerense estalló en el Senado bonaerense, donde Mario Ishii y Sergio Berni salieron al cruce de Axel Kicillof y protagonizaron momentos de fuerte tensión con la vicegobernadora Verónica Magario.

    En un contexto donde los cortocircuitos entre el kirchnerismo y el axelismo escalaron al cumplirse un año de la detención de Cristina Kirchner, la primera sesión del año en la Cámara Alta bonaerense fue la válvula de escape de esas tensiones.

    Finalizado el temario, el intendente en uso de licencia de José C. Paz pidió la palabra para cuestionar que sus dos proyectos de emergencia -una alimentaria y la otra, sanitaria- no hayan contado con los dos tercios necesarios en Labor Parlamentaria para ser tratados sobre tablas.

    «El gobernador no quiso que se trate sobre tablas», acusó directamente Ishii, que sostuvo que, con el giro a comisión de los expedientes, «esto se dilata» cuando «es un tema que no puede esperar».

    Como contó LPO, Ishii extremó las tensiones con Kicillof semanas atrás, al dar a conocer esos dos proyectos de emergencia, en los que enumera una serie de fallas de la gestión provincial.

    Ishii volvió a tensar su relación con Kicillof con fuertes críticas al sistema de salud

    «Yo invité al gobernador a que camine un poco por el Conurbano, dos o tres veces, para que vea cómo están desbordados los hospitales y la falta de insumos que hay. No lo ha hecho», acusó Ishii.

    Ahí, intervino Magario para informarle que se habían cumplido los cinco minutos establecidos para las exposiciones por temas que no fueron acordados en Labor Parlamentaria. «Sí, pero necesitaría hablar, son temas que nos competen a todos», dijo Ishii. «Se terminó el tiempo», insistió la titular del Senado.

    «Esto es más importante que todos los proyectos que se han presentado», retrucó el paceño que había empezado a elevar el tono cuando Magario le cortó el micrófono.

    En momentos que el gobernador desde su mirada de izquierda escribía artículos que tenían que ver con una oposición a las políticas económicas de Néstor Kirchner, Cristina le abrió la puerta 

    Pero las cosas lejos estuvieron de calmarse ya que quien siguió en el uso de la palabra fue Sergio Berni. «Me gustaría que nuestro compañero, su compañero -remarcó en dirección a Magario- pueda terminar de expresar lo que estaba diciendo. No me parece correcto que en este recinto se le corte el micrófono a alguien».

    El ex ministro de Seguridad hizo una moción para que siga hablando Ishii, pero no tuvo el apoyo de la mayoría.

    «Venimos golpeados, igual es un día para festejar», dijo Berni al aludir con rictus irónico a la reapertura del palco de prensa. Fue un mensaje directo a Magario, que había cerrado ese acceso el año pasado, razón por la que los periodistas legislativos debieron que seguir el desarrollo de la sesión en el hall de ingreso por pantalla. Tras los reclamos de la prensa y del gremio Siprebo, finalmente se logró la reapertura.

    Berni se atribuyó esa medida: «Les prometí -dijo el dirección al palco de prensa- que en la primera sesión ordinaria el palco iba a estar abierto. Esto es magia, está abierto».

    Luego, el ex ministro se refirió a un proyecto que modifica el régimen previsional especial para oficiales y suboficiales combatientes de Malvinas. Pero poco después volvió a cuestionar el funcionamiento del Senado y que destacó que no se sesionó en seis meses donde «pasaron cosas importantes».

    Ahí, puso en el centro el aniversario de la condena a Cristina Kirchner y cuestionó a los dirigentes del peronismo que no salieron con un fuerte repudio, recriminación sobre la que se centran las recientes críticas del kirchnerismo a Kicillof.

     Los senadores del axelismo evitaron salir al cruce en la sesión. Pero el clima de tensión se extrema en la interna del peronismo. «Se rompió todo», señalaron a LPO desde el entorno de Ishii.  

    En ese momento, Magario le informó que se le había terminado el tiempo de intervención, algo que exasperó a Berni: «Es la misma persona que la hizo dos veces vicepresidenta -NdR: quiso decir vicegobernadora-, así que me parece que necesito un poquito más de tiempo», dijo.

    Y agregó: «No solo la hizo dos veces vice, sino también, apelando a su grandeza, en momentos que el gobernador desde su mirada de izquierda escribía artículos que tenían que ver con una oposición a las políticas económicas de Néstor Kirchner, la presidenta le abrió la puerta, lo llevó como gerente de Aerolíneas, lo hizo viceministro de Economía, ministro de Economía, todos los compañeros trabajamos para que sea diputado nacional».

    Ahí, Magario volvió a intervenir y le insistió que se había terminado su tiempo. «No, esto no se termina», retrucó Berni y fue al choque directo de la vice: «Qué lastima, porque usted sabe lo que son las proscripciones, usted viene de una familia que fue exiliada». Ante eso, Magario le cortó el micrófono y acusó una «falta de respeto» y le entregó la palabra al senador de Hechos, Marcelo Leguizamón.

    Los senadores del axelismo evitaron salir al cruce en la sesión. Pero el clima de tensión se extrema en la interna del peronismo. «Se rompió todo», señalaron a LPO desde el entorno de Ishii. 

     

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  • Cultura invita a inscribirse en el Registro Municipal de Artistas Reginenses

    La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina recuerda a artistas y a grupo de artistas de la ciudad que se pueden inscribir en el Registro Municipal de Artistas Reginenses que concentra la información de todas las expresiones artísticas existentes. Deben hacerlo en la página web de la Municipalidad a través del siguiente…

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  • ¿Por qué funciona el discurso anticomunista?

     

    En la campaña electoral de 2023, los gritos vehementes de Javier Milei denunciando el “zurdaje comunista” generaron incredulidad y hasta risas. ¿A quién le hablaba?, ¿a quién convocaba con ese discurso antiguo? pensamos muchos. Un asombro similar produjeron las declaraciones de Donald Trump, que en 2019 denunció el “Green New Deal” (la propuesta de un nuevo acuerdo ecologista) como “un Caballo de Troya para el socialismo en Estados Unidos”. Más lejano aun pudo parecer el lema “Comunismo o libertad” usado en la campaña electoral de 2021 por Isabel Díaz Ayuso, la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid. Y desde luego, está el caso de Jair Bolsonaro, uno de los pioneros en reavivar la tradición anticomunista. Hasta hace poco tiempo, en su dispersión y heterogeneidad estas menciones podían parecer trasnochadas o anacrónicas, dada la desaparición del horizonte del comunismo soviético. Sin embargo, esos candidatos han llegado al poder. Entonces: ¿trasnochados ellos o ingenuos nosotros?

    Estos líderes forman parte de una lista más larga de quienes, con mayor o menor vehemencia, reclaman contra la conspiración comunista, socialista o colectivista que aqueja al mundo. De la ecología a las políticas de género, de los impuestos al cuidado humanitario de inmigrantes, o la educación sexual, hoy muchas de las causas y valores de la renovación de la cultura democrática de las últimas décadas han sido tachados de comunistas, como un avance totalitario y opresor. En el caso de los sectores ultraliberales, la educación y la salud públicas –y todas las políticas redistributivas o progresivas– son consideradas nuevas formas de comunismo. Así, la gran familia de las nuevas derechas parece estar viviendo otra vez la Guerra Fría, más cerca del delirio paranoide que de algún enfrentamiento real con opciones anticapitalistas.

    ¿Anacrónico?

    El primer dato a considerar es que el anticomunismo de estos líderes no es una novedad; tiene una larga historia de persecución política y pensamiento conspirativo que atraviesa todo el siglo XX de Occidente y que se remonta incluso a décadas anteriores a la Guerra Fría, al menos hasta la Revolución Rusa de 1917. Lo mismo sucede con la historia de estas derechas: la novedad que representan tiene profundas raíces en la historia del conservadurismo y el nacionalismo de cada país y a escala global (1). Por tanto, el anticomunismo es tan antiguo como la historia de las derechas que hoy tratamos de entender. Pero esto no significa que el fenómeno actual sea la mera continuidad de ese pasado o que pueda pensarse como la simple reverberación del fascismo de entreguerras. Hay en las derechas radicales una novedad indiscutible en la manera en que disputan sus intereses bajo el juego político de la democracia liberal, al mismo tiempo que la socavan por dentro, tal como han señalado agudos observadores (2). ¿Cuál es la novedad de su anticomunismo? ¿Por qué y para qué movilizar imaginarios en apariencia old fashioned, especialmente para las jóvenes generaciones a las que se dirigen?

    Se suele decir que el anticomunismo es un discurso anacrónico, en un mundo donde, desde la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la Unión Soviética (1991) el comunismo no existe más como opción política. Por esa razón, el componente antimarxista de las nuevas derechas suele ser relegado como un dato más de una retórica florida. Esta perspectiva tiende a descartar el problema, considerando como una mera estrategia discursiva al elemento ideológico que organizó buena parte del conflicto político del siglo XX. La dificultad reside en entender “comunismo” en términos geopolíticos literales, como si solo se refiriese al mundo soviético, a los partidos comunistas en Occidente o a la defensa de un modelo anticapitalista. Y tal vez ese no sea el ángulo más productivo para pensar el problema. La pregunta es, más bien, otra: ¿qué están diciendo cuando dicen “comunismo”, y qué potencial político tiene hoy volver a movilizar este término?

    Feminismo, género, diversidades sexuales, raciales o religiosas, educación sexual, cambio climático, migraciones, islamismo, redistribución del ingreso, protección de las minorías y de los sectores sociales más vulnerables… La lista de ideas, proyectos o sujetos tachados de “marxismo cultural” o “socialismo” –según las declinaciones de cada profeta– muestran, de una punta a la otra del mapa global, que “comunismo” designa hoy los valores del llamado mundo “progresista” de las últimas décadas (“woke”, en su versión despectiva). En otros términos, el anticomunismo es una declinación a la antigua del actual antiprogresismo, con la diferencia de que hoy la disputa se produce dentro del capitalismo y con variaciones muy relativas. Sin embargo, en esas variaciones relativas, que parecen marginales dentro del capitalismo, se juega la vida de millones de personas. Al apelar a la potencia simbólica del término “marxista” o “comunista”, los líderes de derecha buscan recuperar la fuerza mayor de ese combate en el Occidente liberal (de todas maneras, la evocación no es igual en todos, y de hecho algunos líderes, como Marine Le Pen o Giorgia Meloni, no recurren tanto a la batería discursiva anticomunista). En cualquier caso, todos defienden el mismo sentido antiprogresista que los vehementes antimarxistas Santiago Abascal o Javier Milei.

     

    Antiprogresismo

    El segundo dato clave –ya muy conocido– es que el antiprogresismo es hoy el centro de la batalla cultural de las nuevas derechas globales, que en cada país adquiere sus propios contornos –antiperonista y ultraliberal en Argentina, islamobófico y antimigratorio en Europa o Estados Unidos–. Esa guerra cultural de la “internacional reaccionaria” parte del supuesto de que la izquierda, a pesar de su fracaso en la construcción del socialismo, se impuso en el terreno cultural. La verdadera lucha debería apuntar, para las fuerzas conservadoras, a la hegemonía del progresismo que destruye la sociedad occidental con su pensamiento “políticamente correcto” (3). Por eso mismo, se presentan como la rebelión contra un sistema que suponen conquistado y dominado por el progresismo y la izquierda. Por muy anacrónico que parezca, el anticomunismo es coherente y está en el corazón del proyecto ideológico de las nuevas derechas.

    El anticomunismo propone respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social.

    Una mención aparte merece el combate contra el feminismo y la “ideología de género”, combate que va más allá de sus élites dirigentes. ¿Por qué el feminismo y la diversidad sexual están en el centro de la disputa y de la denuncia anticomunista sobre el “marxismo cultural”? En la actual configuración de las democracias liberales, pocas cosas –o casi ninguna– representan una amenaza real al orden social. Sin embargo, el feminismo, en su impugnación antipatriarcal (que incluye el cuestionamiento del orden heterosexual como norma), conserva un poder subversivo y antisistema que no tiene ningún otro factor del progresismo actual (independientemente de las corrientes dentro del feminismo). Así, estas derechas, que se proclaman antisistema, luchan en realidad por la preservación de un orden social blanco, masculino y colonial que sienten socavado. Tal como lo hacía el anticomunismo del pasado, que veía el orden occidental en peligro e imaginaba conspiraciones paranoicas de la Casa Blanca a la Casa Rosada, de los hippies a las guerrillas, de las minifaldas al peronismo. Es aquí, en la lucha por la preservación del sistema, donde la impugnación de “marxista” o “comunista” aplicada al feminismo encuentra todas sus resonancias pasadas.

    Si bien la batalla cultural antiprogresista unifica a las nuevas derechas radicales, sus diferencias no son menores, especialmente en cuestiones como la economía y el nacionalismo. Estas variaciones indican, también, que el florecimiento de fuerzas radicales de derecha debe ser explicado en función de procesos y tradiciones locales –y no meramente como una “ola global”–. Es aquí donde el anticomunismo de Milei adquiere su rasgo distintivo: no se trata de la impugnación de las agendas culturales del progresismo biempensante, sino de la destrucción de todo resabio de políticas orientadas a las grandes mayorías sociales entendidas como formas de estatismo y colectivismo. Se trata de la gestión desnuda en favor de los intereses del tecno-capitalismo concentrado internacional. Con ello, el neoliberalismo argentino –en la versión iracunda de Milei– retoma una larga tradición de nuestras derechas. Basta con evocar la última dictadura para constatar que las derechas fueron tan anticomunistas como neoliberales y autoritarias, y que su principal oponente fueron las políticas estatistas, keynesianas y redistributivas, en general asociadas al peronismo y al kirchnerismo. Desde luego, esto parece dejar a Milei lejos del proteccionismo de Trump, pero muy cerca de la defensa compartida del tecno-capitalismo. En todo caso, el anticomunismo neoliberal de Milei se alinea cómodamente con el de Bolsonaro o José Kast.

    Dentro de estas variaciones nacionales, algunos argumentos de orden geopolítico explican los tópicos anticomunistas de manera más concreta, sin los efectos anacrónicos que parecen tener en boca de líderes como Milei. El caso más claro es Trump y su batalla por la supervivencia del poder imperial estadounidense frente a China. Ello le permite, sin excesivos retorcimientos históricos, identificar su enemigo en el “comunismo oriental”. De la misma manera, su electorado de origen latino vota entusiasta la condena a la “troika de la tiranía”, tal como la llamó su Consejero de Seguridad Nacional en 2018, John Bolton, a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por la misma razón estratégica pero en sentido inverso, en Hungría Viktor Orban dejó de lado su discurso anticomunista –que asociaba la Rusia de hoy con la Unión Soviética– para pasar a una cercanía más pragmática con Vladimir Putin.

    Significante vacío

    Volvamos a nuestras preguntas de partida: ¿por qué y para qué movilizar el imaginario anticomunista? Si, una vez más, dejamos de pensar el comunismo en términos literales, surge un último elemento clave: el potencial político-simbólico del discurso anticomunista en su larga historia. Con mayor o menor pregnancia según los países, “comunista” ha funcionado también como un potente significante vacío negativo, capaz de ser llenado con los más diversos contenidos y sujetos, como un otro absoluto, peligroso y amenazante. Tanto es así que Alice Weidel, la dirigente de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), puede permitirse decir que Adolf Hitler era un “comunista”.

    La noción de significante vacío es particularmente útil para entender el peso del anticomunismo en Argentina, donde –salvo algunos momentos– no ha habido fuerzas de izquierda importantes, a diferencia de países como Brasil o Chile, donde el comunismo evoca miedos históricos bien reales. En Argentina “comunista” es, entonces, un sentido a ser llenado, que sirve para polarizar y designar un otro peligroso que pone en riesgo “nuestro” orden social y moral, nuestra comunidad. Es, por ello, un enemigo absoluto que debe ser eliminado (4). En la historia argentina, la denuncia del “peligro rojo” ha servido para generar miedos sociales y justificar la persecución de trabajadores, partidos de izquierda, peronistas y antiperonistas, mujeres, jóvenes, gays o artistas “transgresores”, cuyas prácticas, ideas o deseos parecían hacer tambalear el orden occidental y cristiano. Movilizado con fines instrumentales o con auténtica convicción ideológica, “comunista” o “marxista” ha funcionado en boca de las derechas como designación automática de un culpable de todos los males. Así, el anticomunismo finalmente propone certezas y respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social y amenaza sobre la comunidad de pertenencia. Esta potencia simbólica es la que sigue funcionando en el apelativo “comunista” aplicado en el presente. Por eso mismo, la pandemia de Covid –epítome máximo de la disolución final por venir– fue también un momento de renacimiento del anticomunismo.

    Es entonces este gran poder performativo de la acusación de “comunista”, tan sedimentado históricamente en el mundo occidental, lo que permite que las nuevas derechas –herederas al fin y al cabo de largas tradiciones conservadoras– sigan utilizando el término para arremeter en su batalla cultural. Sin duda, la movilización antiprogresista ha logrado dar una nueva vida al “miedo rojo” para las generaciones desencantadas de nuestro tiempo.

    1. Para el caso argentino, véase: Sergio Morresi y Martín Vicente, “Rayos en un cielo encapotado: la nueva derecha como una constante irregular en Argentina”, en Pablo Semán (coord.), Está entre nosotros, Buenos Aires, Siglo XXI, 2023.
    2. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las democracias, Barcelona, Ariel, 2018; Steven Forti, Democracias en extinción, Barcelona, Akal, 2024.
    3. Pablo Stefanoni, “Las mil mesetas de la reacción: mutaciones de las extremas derechas y guerras culturales del siglo XXI”, en J. A. Sanahuja y Pablo Stefanoni (eds.), Extremas derechas y democracia: perspectivas iberoamericanas, Madrid, Fundación Carolina, 2023.
    4. Ernesto Bohoslavsky y Marina Franco, Fantasmas rojos. El anticomunismo en la Argentina del siglo XX, UNSAM, 2024.

     

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  • Martilleros acusan que el proyecto de desregulación inmobiliaria «retrocede más de medio siglo»

     

    El Colegio de Martilleros bonaerense salió al cruce este martes de la iniciativa en la que trabajan diputados libertarios de la provincia para desregular el mercado inmobiliario, en línea con lo que proyecta Federico Sturzenegger a escala nacional.

    «Roza con lo ignaro y lo obsoleto, además de que, a prima facie, retrocede más de medio siglo en la evolución histórica profesional de la provincia», dijo el titular del colegio profesional, Luis Eusebio Colao.

    Y agregó que la iniciativa «busca equiparar a un profesional universitario con cualquier entusiasta en la materia, bajo una supuesta premisa desregulatoria».

    El proyecto al que se alude es promovido por los nueve diputados provinciales alineados a Sebastián Pareja y, entre los puntos más salientes, plantea que «la intermediación, corretaje y conclusión de contratos de compraventa de inmuebles podrá ser ejercida libremente por personas humanas y jurídicas no matriculadas».

    También, establece el «libre pacto entre partes». Así, en ese bosquejo los libertarios detallaron que la ley tiene por objeto «desregular el mercado inmobiliario en la provincia mediante la eliminación de restricciones al ejercicio de la intermediación».

    Desregulación inmobiliaria: Quién es el principal impulsor cercano a Sturzenegger

    Como contó LPO, a escala nacional el principal impulsor de la desregulación inmobiliaria es Jorge Amoreo Casotti, un empresario oriundo de La Plata muy cercano a cercano a Sturzenegger y los Benegas Lynch.

    El tema ya desata una discusión de alto voltaje en el plano político bonaerense. Semanas atrás, Sergio Massa visitó el Colegio de Martilleros provincial para expresar su apoyo a la entidad ante una eventual embestida desregulatoria inminente.

    Ahí, el líder del Frente Renovador defendió la «necesidad e importancia del rol de los Colegios Profesionales como protección y contención frente a las múltiples modalidades de estafas inmobiliarias que podrían proliferar sin el control de la matricula existente».

    Sergio Massa apoyó al Colegio de Martilleros de PBA en su rechazo al intento libertario por desregular la actividad.

    Poco después de esa visita de Massa, se filtró el texto de los diputados de Pareja en la Cámara baja bonaerense que proyecta la eliminación de sanciones para quienes participen en operaciones inmobiliarias sin título habilitante. Hoy, la legislación vigente estipula multas que pueden llegar al doble de los honorarios.

    «La tentativa de estos nueve legisladores, de los veinte que integran el bloque de La Libertad Avanza bonaerense, es esconder, a través del enmarañado proyecto, la equiparación de los profesionales universitarios con cualquier persona humana o jurídica no matriculada», dijo Colao.

    Los martilleros pusieron de relieve el dato político de los firmantes de la iniciativa que, por lo pronto, solo tendría el impulso de los diputados que integran el núcleo duro del karinismo en la Legislatura, con el platense Juan Esteban Osaba a la cabeza.

     La tentativa de estos nueve legisladores, de los veinte que integran el bloque de La Libertad Avanza bonaerense, es esconder, a través del enmarañado proyecto, la equiparación de los profesionales universitarios con cualquier persona humana o jurídica no matriculada 

    «Con inusitado desparpajo modifican el Art. 80 de las infracciones con el siguiente texto: ‘Queda excluida de las infracciones y multas previstas en el presente artículo toda persona que intervenga en la compraventa de inmuebles sin poseer título de martillero o corredor público’. Dicha modificación no solo equipara la ilegalidad, sino que además la despenaliza», advirtió Colao.

    Al acusar que ese proyecto «legaliza la ilegalidad y se abre la puerta al reino de las estafas», el titular de Martilleros PBA acusó un intento de «vulnerar, caprichosamente, la dedicación y el esfuerzo de cientos de personas que estudiaron una carrera y se perfeccionan con cursos y talleres para brindar un mejor servicio».

    Así, sostuvo que la iniciativa «precariza o podría terminar definitivamente con las fuentes de trabajo de más de 200 mil familias que laboran de modo directo e indirecto en el mercado inmobiliario de la provincia».

     

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