continua-‘tardes-dulces’-en-la-oficina-de-turismo

Continúa ‘Tardes Dulces’ en la Oficina de Turismo

La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina renueva la oferta de emprendedores gastronómicos que ofrecen panificación y pastelería artesanal los fines de semana de 14 a 18 horas.

Música, dulzura y un café calentito para disfrutar el Paseo del Arroyo y la postal única que brinda la barda norte.

En esta oportunidad, acompañarán en ‘Tardes Dulces’:

-El sábado 31 ‘Dulce Sabor’ de la mano de Marlen Arrieta con variedad de opciones dulces y saladas (tartitas, pasta frola, alfajores, torta de 80 golpes)

– El domingo 1 de agosto estará Mariela Landaeta con pastelería artesanal.

La Dirección de Turismo invita a los interesados en exponer sus productos a comunicarse al 2984 904350 para conocer los requisitos y a los vecinos a acompañar y probar las delicias reginenses.

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • |

    CON BASE EN EL PODER CONTINÚA SU PROCESO DE CRECIMIENTO

    El mundillo de Juntos Somos Rio Negro (JSRN) continúa creciendo en materia electoral, los números lo avalan y la tendencia verde continúa en proceso de alza en tiempos eleccionarios, desde el sobresalto de las intermedias del 2017 los estrategas de Juntos empezaron a atinar los tiros y el partido provincial se consolida con bases en…

    Difunde esta nota
  • |

    EMBARAZADAS DE CESÁREA

    Durante el mes de mayo se conmemoró en todo el mundo la “Semana del Parto Respetado” bajo el lema: «Menos intervenciones, más cuidados». Se intenta sensibilizar para promover la modalidad del parto humanizado ante prácticas que son antinaturales y que violentan a la mujer y al bebé. También, se busca visualizar la ley 25.929 (aprobada…

    Difunde esta nota
  • |

    “SE SIGUEN GASTANDO RECURSOS DEL ESTADO EN DESLEGITIMARNOS”

    El jueves 6 de mayo gendarmería Nacional en Senillosa detuvo por 4 gramos de marihuana a tres  integrantes de Ciencia Sativa de Bariloche, una agrupación que colabora con el Estado, prestando su experticia y sus saberes, acumulados en años de clandestinidad y estigmatización. Ciencia Sativa es parte del Consejo Consultivo Nacional y colabora, en el…

    Difunde esta nota
  • Bausili renovó el swap con China al mismo tiempo que Lamelas agrava la tensión con el gigante asiático

     

    La disputa entre Estados Unidos y China volvió a colocar a la Argentina en el medio del tablero. En menos de 24 horas quedaron expuestas dos señales que muestran la tensión. Por un lado, el Banco Central de Santiago Bausili renovó el swap con el Banco Popular de China y destacó la cooperación entre ambos países. Por el otro, la embajada estadounidense endureció su postura y advirtió que podría cancelar las visas de directivos de una cooperativa eléctrica de Neuquén si avanzan con un proyecto junto a Huawei.

    La decisión del Banco Central representa un gesto político de peso. El Banco Popular de China y el BCRA acordaron renovar el swap de monedas por un monto de 130.000 millones de yuanes equivalentes a 18.000 millones de dólares. 

    El nuevo convenio modifica una condición relevante: el plazo pasa de tres a cinco años, lo que extiende la vigencia del acuerdo y le da mayor previsibilidad a una herramienta que el Gobierno considera clave para la estabilidad financiera.

    El entendimiento también mantiene activa la utilización de 35.000 millones de yuanes, equivalentes a unos 5.000 millones de dólares, habilitados desde comienzos de 2023.

    En el comunicado oficial, el Central resaltó que la renovación consolida la cooperación entre ambas entidades y recordó que la relación bilateral ya suma 17 años desde el primer convenio firmado en 2009. El mensaje no pasó inadvertido en Washington, donde la administración de Donald Trump viene intensificando su presión para limitar la expansión china en América Latina.

    La coincidencia temporal con el conflicto en Neuquén alimentó las lecturas políticas. La embajada de Estados Unidos hizo llegar una advertencia a los integrantes de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF), la principal distribuidora eléctrica de la Patagonia. El mensaje fue claro: si la entidad concreta un acuerdo con Huawei para desarrollar un data center en la provincia, los directivos involucrados podrían perder el derecho a ingresar a territorio estadounidense.

    La información fue confirmada por el propio embajador Peter Lamelas, quien sostuvo que la decisión no implica una intromisión en la soberanía argentina sino una medida vinculada exclusivamente con la seguridad nacional de Estados Unidos. 

    En Washington consideran a Huawei un actor estratégico del Estado chino. Sostienen que, pese a presentarse como una empresa privada, mantiene vínculos con el Partido Comunista y con el Ejército Popular de Liberación, por lo que su tecnología podría utilizarse con fines de inteligencia.

    El conflicto salió a la luz cuando el portal patagónico Sur Política reveló que funcionarios de la embajada habían transmitido informalmente la advertencia a CALF. La cooperativa evitó hacer declaraciones públicas en ese momento, aunque envió una nota formal a la representación diplomática estadounidense y otra copia a la Cancillería para solicitar precisiones sobre el alcance de la advertencia. Según fuentes de la entidad, los potencialmente alcanzados serían los 16 integrantes del consejo de administración, además de un síndico titular y otro suplente. En total, 18 directivos.

    Lamelas defendió la postura de su país y aseguró que la preocupación está concentrada únicamente en el posible acuerdo entre CALF y Huawei. Citó además una frase del secretario de Estado, Marco Rubio: «Ingresar a Estados Unidos es un privilegio, no un derecho». En esa línea, desde la embajada remarcaron que las autoridades estadounidenses revisan de manera permanente la elegibilidad de las visas y que quienes, a su criterio, realicen acciones que afecten la seguridad nacional pueden perder ese beneficio.

    El diplomático sostuvo además que fue la cooperativa la que impulsó el acercamiento con Huawei y que la embajada simplemente intentó abrir un canal de diálogo para entender por qué empresas estadounidenses no habían sido consideradas para el proyecto. Según esa versión, los representantes de CALF evitaron mantener ese contacto por tratarse de un asunto especialmente delicado para Washington.

    La advertencia encuentra respaldo en una ampliación de la política de restricciones migratorias anunciada por el Departamento de Estado el 16 de abril. La medida amplía los supuestos para cancelar o negar visas a ciudadanos del hemisferio occidental que, según la interpretación de Washington, actúen en representación de gobiernos considerados adversarios o de empresas vinculadas a ellos. La política también alcanza a quienes autoricen, financien o colaboren de manera significativa con esas actividades.

    El episodio provocó reacciones políticas. El parlamentario del Mercosur por Neuquén de La Libertad Avanza, Fabricio Cascino, cuestionó las amenazas y defendió la búsqueda de un proveedor con mejores condiciones económicas. 

    «En ningún momento CALF fue a hablar con la embajada de China para hacer una sociedad geopolítica. Lo único que buscó fue una empresa con tecnología de punta, calidad y mejor precio», afirmó. 

    Sin embargo, medios patagónicos recordaron que directivos de la cooperativa viajaron a China invitados por Huawei en abril para avanzar en el proyecto del futuro data center regional y analizar la compra de equipamiento.

    Lejos de retroceder, CALF difundió este miércoles un comunicado dirigido a sus usuarios. La cooperativa confirmó que recibió advertencias informales vinculadas con las visas, precisó que el único contacto fue un mensaje de WhatsApp y recordó que el 29 de julio presentó una nota formal tanto ante la embajada estadounidense como ante la Cancillería argentina. También afirmó que nunca recibió objeciones técnicas por los canales institucionales y ratificó que continuará definiendo sus compras según criterios de calidad, precio y financiamiento.

     

    Difunde esta nota
  • |

    La ciudad argentina que desapareció bajo el agua y nunca volvió a ser la misma

     

    Durante décadas fue uno de los pueblos más prósperos del interior bonaerense. Tenía hoteles, comercios, una intensa actividad turística y miles de visitantes cada temporada. Pero una inundación extraordinaria cambió para siempre su historia y convirtió a Villa Epecuén en una ciudad fantasma que hoy atrae visitantes de todo el mundo.

    Por Redacción de NLI

    Las ruinas de una ciudad suelen asociarse con civilizaciones antiguas o con guerras devastadoras ocurridas a miles de kilómetros de la Argentina. Sin embargo, existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido hace apenas unas décadas. Calles que ya no conducen a ningún sitio, árboles convertidos en esqueletos blancos por la sal, edificios sin techos y automóviles deformados por el agua conforman un paisaje que muchos comparan con un escenario posapocalíptico. Se trata de Villa Epecuén, en el partido bonaerense de Adolfo Alsina, una localidad cuya historia resume tanto la capacidad de progreso del interior argentino como la fragilidad de las obras humanas frente a la naturaleza.

    Un pequeño pueblo que soñó con convertirse en un gran centro turístico

    La historia de Villa Epecuén comenzó a principios del siglo XX alrededor de un recurso natural excepcional: las aguas hipersalinas de la laguna Epecuén, cuya concentración de sal supera ampliamente la del mar. Desde muy temprano se difundió la idea de que esos baños poseían propiedades terapéuticas para aliviar enfermedades reumáticas, afecciones dermatológicas y distintos trastornos musculares. Más allá de las discusiones científicas sobre la magnitud de esos beneficios, el fenómeno alcanzó una enorme popularidad y transformó a la localidad en uno de los principales destinos turísticos del país.

    Durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, miles de familias llegaban cada verano para disfrutar de los baños salados. La ciudad creció al ritmo de esa actividad. Se construyeron hoteles, hosterías, restaurantes, comercios y centros recreativos que generaban empleo para buena parte de la región. En su mejor momento, Villa Epecuén llegó a contar con más de un centenar de establecimientos hoteleros y una infraestructura capaz de recibir decenas de miles de visitantes por temporada. Era uno de esos ejemplos de desarrollo regional que demostraban cómo un recurso natural podía convertirse en el motor económico de toda una comunidad.

    Sin embargo, ese crecimiento convivía con un riesgo conocido desde hacía décadas. La laguna formaba parte de un complejo sistema hídrico del sudoeste bonaerense donde las variaciones climáticas podían modificar considerablemente el nivel del agua. Ingenieros y especialistas advertían periódicamente sobre la necesidad de mantener y reforzar las defensas que protegían al pueblo, aunque durante años la amenaza pareció lejana.

    La inundación que borró una ciudad del mapa

    A comienzos de la década de 1980, una sucesión de lluvias extraordinarias alteró el equilibrio de toda la cuenca. Los niveles de agua aumentaron de manera constante y comenzaron a ejercer una presión cada vez mayor sobre el terraplén que protegía Villa Epecuén. Finalmente, el 10 de noviembre de 1985, una parte de esa defensa cedió y el agua avanzó sobre la localidad.

    Lo que inicialmente parecía una inundación más terminó convirtiéndose en una catástrofe sin precedentes. En cuestión de semanas, el nivel del agua siguió creciendo hasta cubrir completamente calles, viviendas y edificios públicos. La evacuación de la población evitó una tragedia humana de mayores dimensiones, pero significó el abandono definitivo de una ciudad que había tardado más de medio siglo en construirse.

    Con el correr de los años, la laguna llegó a cubrir Villa Epecuén con varios metros de agua. Allí quedaron automóviles, muebles, hoteles enteros y recuerdos de miles de familias que nunca pudieron regresar. Durante casi dos décadas, el pueblo permaneció oculto bajo la superficie, convertido en una especie de Atlántida bonaerense cuya existencia sobrevivía únicamente en fotografías y relatos de antiguos habitantes.

    El regreso de las ruinas y la memoria de un pueblo

    A partir de los primeros años del siglo XXI, un prolongado descenso del nivel del agua comenzó a revelar lentamente las estructuras que habían permanecido sumergidas durante años. El paisaje que emergió sorprendió incluso a quienes habían vivido allí. La acción combinada del agua y de la sal había transformado completamente la ciudad. Los árboles aparecieron blanqueados como esculturas minerales, las paredes conservaron apenas sus esqueletos de hormigón y muchos objetos quedaron cubiertos por gruesas capas de cristales salinos.

    Lejos de desaparecer del imaginario colectivo, Villa Epecuén encontró una nueva forma de existencia. Fotógrafos, documentalistas, historiadores y turistas comenzaron a visitar las ruinas atraídos por un escenario único en América Latina. Incluso deportistas de reconocimiento internacional eligieron ese paisaje para filmaciones y producciones audiovisuales, contribuyendo a que las imágenes del antiguo pueblo recorrieran el mundo.

    Pero detrás del atractivo turístico permanece una historia profundamente humana. Las ruinas no representan solamente una curiosidad paisajística; son el recuerdo de una comunidad que perdió su lugar de pertenencia, de comerciantes que vieron desaparecer su trabajo y de familias que debieron reconstruir su vida lejos del sitio donde habían nacido. Al mismo tiempo, la experiencia de Villa Epecuén continúa alimentando debates sobre la planificación territorial, las obras hidráulicas, el impacto de los eventos climáticos extremos y la necesidad de pensar el desarrollo con una mirada de largo plazo.

    Hoy, caminar por las calles de Villa Epecuén significa recorrer una ciudad donde el tiempo parece haberse detenido en 1985. Cada pared derruida y cada árbol petrificado por la sal recuerdan que el progreso nunca está completamente garantizado y que la relación entre las sociedades y la naturaleza exige planificación, inversión y conocimiento. Tal vez por eso su historia siga despertando fascinación: porque demuestra que incluso en la inmensidad de la llanura bonaerense existen lugares capaces de condensar, en unas pocas cuadras, la grandeza y la fragilidad de toda una comunidad.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta