La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina renueva la oferta de emprendedores gastronómicos que ofrecen panificación y pastelería artesanal los fines de semana de 14 a 18 horas.
Música, dulzura y un café calentito para disfrutar el Paseo del Arroyo y la postal única que brinda la barda norte.
En esta oportunidad, acompañarán en ‘Tardes Dulces’:
-El sábado 31 ‘Dulce Sabor’ de la mano de Marlen Arrieta con variedad de opciones dulces y saladas (tartitas, pasta frola, alfajores, torta de 80 golpes)
– El domingo 1 de agosto estará Mariela Landaeta con pastelería artesanal.
La Dirección de Turismo invita a los interesados en exponer sus productos a comunicarse al 2984 904350 para conocer los requisitos y a los vecinos a acompañar y probar las delicias reginenses.
Hay un relato que se repite que coincide con la palabra “invasión”. Su vida cambió radicalmente al tener emprendimientos que utilizan de forma intensiva sus recursos: agua, tierra y aire.
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La comparación entre la causa que derivó en la condena de Cristina Fernández de Kirchner y otros expedientes recientes que involucran a funcionarios del actual gobierno expone una tensión cada vez más evidente: mientras en un caso bastó con una presunción interpretativa —“no podía no saber”—, en otros, con abundancia de indicios y documentación, la reacción judicial y mediática parece notablemente más tenue.
Por Ramiro C. Ferrante para NLI
La historia judicial argentina ofrece múltiples ejemplos de selectividad, pero pocos tan paradigmáticos como el contraste entre la denominada “causa Vialidad” y las investigaciones que hoy rodean a distintos funcionarios del gobierno de Javier Milei. En el primer caso, el eje de la condena a Cristina Fernández de Kirchner giró sobre un razonamiento que excede la prueba directa: la idea de que, por su investidura, “no podía no estar al tanto” de las irregularidades atribuidas a la obra pública en Santa Cruz.
Esa formulación, que en términos jurídicos tensiona principios básicos como la responsabilidad penal individual y la necesidad de prueba concreta, fue sostenida tanto por sectores del Poder Judicial como por buena parte del sistema mediático dominante. Sin embargo, cuando se observan expedientes actuales —donde aparecen transferencias, vínculos contractuales, decisiones administrativas documentadas o movimientos patrimoniales verificables— la vara parece desplazarse hacia un estándar mucho más laxo.
La lógica de la presunción: el caso Vialidad
En la causa que culminó con la condena de Cristina Fernández de Kirchner, uno de los aspectos más controvertidos fue la ausencia de evidencia directa que acreditara su participación personal en maniobras ilícitas. No se incorporaron registros de conversaciones, correos electrónicos, transferencias bancarias ni documentos firmados por la exmandataria que vincularan de manera concreta su accionar con los hechos investigados.
La construcción acusatoria se apoyó, en cambio, en una inferencia estructural: que la entonces presidenta debía necesariamente conocer lo que ocurría en la asignación de obra pública. Esta interpretación, si bien puede tener peso político, abre un debate jurídico profundo sobre el alcance de la responsabilidad por jerarquía y sobre los límites entre presunción y prueba.
En términos estrictamente legales, la doctrina penal exige certeza basada en evidencia. Sin embargo, el fallo incorporó un razonamiento más cercano a la sospecha estructural que a la demostración empírica, lo que fue celebrado por sectores mediáticos que durante años instalaron la idea de culpabilidad como sentido común.
ANDIS, $LIBRA y otras causas: cuando la prueba no moviliza
En contraste, investigaciones recientes como las vinculadas a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el denominado caso $LIBRA o las denuncias por enriquecimiento que salpican a figuras del oficialismo presentan un cuadro distinto: aquí sí aparecen elementos materiales, registros administrativos y circuitos financieros que permiten trazar relaciones más concretas.
Sin embargo, la respuesta institucional no ha tenido la misma intensidad. En el caso de ANDIS, por ejemplo, se mencionaron irregularidades en la asignación de fondos y contrataciones que derivaron en cuestionamientos internos, pero sin avanzar con la celeridad que se observó en otras causas de alto impacto político.
Algo similar ocurre con el entramado de $LIBRA, donde la existencia de documentación, decisiones administrativas y posibles beneficiarios identificables no logró instalar en el debate público la misma noción de escándalo estructural que sí se construyó en torno al kirchnerismo.
El patrimonio y las explicaciones: el caso Adorni
El caso de Manuel Adorni resulta ilustrativo en este esquema comparativo. Las discusiones sobre su patrimonio, operaciones inmobiliarias y financiamiento de adquisiciones abrieron interrogantes que, en otro contexto político, probablemente habrían derivado en investigaciones más profundas y en una cobertura mediática sostenida.
Sin embargo, la reacción predominante fue la relativización o la rápida disipación del tema en la agenda pública. La diferencia no es menor: mientras en la causa Vialidad se construyó una narrativa de culpabilidad sin prueba directa, en estos casos la existencia de elementos verificables no alcanza para generar una presión equivalente.
El rol de Karina Milei y las sospechas de intermediación
Otro punto que alimenta la discusión sobre la doble vara es la aparición de versiones vinculadas a presuntos esquemas de intermediación o retornos —como el denominado “3%”— que involucran a Karina Milei. Si bien muchas de estas denuncias requieren aún confirmación judicial, lo cierto es que el tratamiento mediático ha sido, en general, más prudente o marginal.
En términos comparativos, basta recordar cómo hipótesis mucho menos documentadas en el pasado fueron amplificadas durante meses hasta consolidarse como verdades instaladas.
A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa.
Créditos del Banco Nación y decisiones administrativas
Las operaciones crediticias otorgadas por el Banco Nación a determinados actores también ingresan en este análisis. La existencia de expedientes, montos y condiciones específicas ofrece un terreno fértil para la investigación judicial. No obstante, nuevamente, la intensidad de la respuesta institucional dista de la observada en otras etapas políticas.
El contraste no implica necesariamente afirmar culpabilidades, sino señalar una diferencia en el estándar de exigencia: lo que en un caso se interpreta como indicio suficiente, en otro parece no alcanzar ni siquiera para activar mecanismos de investigación robustos.
En este punto aparece un elemento particularmente revelador: la forma en que el propio Javier Milei queda sistemáticamente por fuera de las hipótesis de responsabilidad. A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa. Aun cuando los hechos investigados involucran áreas sensibles del gobierno o funcionarios de su máxima confianza, la interpretación dominante —tanto en ciertos sectores judiciales como mediáticos— tiende a considerar plausible que Milei “no esté al tanto”. Esta asimetría no es menor: mientras en un caso la jerarquía implicaba necesariamente conocimiento, en el otro habilita una presunción de desconocimiento que lo excluye preventivamente del análisis de responsabilidades.
Medios, justicia y construcción de sentido
El punto de convergencia entre todos estos casos es el rol de los medios de comunicación en la construcción de sentido. La condena de Cristina Fernández de Kirchner fue precedida por años de cobertura sistemática que instaló una narrativa de corrupción estructural, incluso en ausencia de pruebas directas.
En cambio, las causas que hoy afectan a funcionarios del oficialismo no han logrado —o no se ha buscado que logren— ese mismo nivel de penetración en la opinión pública. La diferencia no es sólo cuantitativa, sino cualitativa: cambia la forma en que se interpreta la evidencia y el peso que se le asigna.
Una justicia bajo sospecha
La comparación deja al descubierto una pregunta incómoda pero inevitable: ¿existe un criterio uniforme en la administración de justicia o las decisiones están condicionadas por el contexto político y mediático?
Cuando una condena puede sostenerse en una presunción y otras investigaciones con mayor volumen de pruebas no avanzan con igual firmeza, la percepción de doble vara se vuelve difícil de refutar. Y esa percepción, más allá de las posiciones partidarias, erosiona uno de los pilares fundamentales del sistema democrático: la confianza en la justicia.
En definitiva, el problema no es sólo jurídico, sino institucional. Porque una justicia que parece medir distinto según el acusado deja de ser justicia para convertirse en un instrumento de disputa política. Y en ese terreno, la verdad —con pruebas o sin ellas— corre siempre el riesgo de quedar relegada.
El lenguaje es una dimensión aún desconocida en donde las palabras adquieren sentido según el contexto en que se generen y apliquen. Pero es ahí, en la brecha entre el silencio y las palabras por donde aparece el guiño de la mujer… En estas tierras latinas, la colonización española marcó formas de nombrarnos, e impuso…
El día lunes 17 de enero asumirán dos nuevos funcionarios en el Gabinete Municipal. La nueva Directora de Turismo, Profesora María Luján Musso y el nuevo Director de Cultura, Martín Betancourt. El Intendente Marcelo Orazi agradece a Silvia Alvarado y Katerina Iogna por el trabajo y compromiso que han tenido en sus tareas. Convencido que…
Víctor Orbán dejará el poder luego de 16 años de liderazgo absoluto en Hungría. El premier de ultraderecha sufrió una durísima derrota que abre el interrogante sobre un posible cambio en la opinión pública mundial contra líderes disrruptivos y populistas de derecha como Trump, Milei y el propio Orban.
Milei y Trump se involucraron personalmente en la reelección de Orbán, al punto de romper la tradición presidencial de no expresar abiertamente su preferencia en elecciones de otros países. Milei viajó a Budapest hace unas semanas tan sólo por 24 horas para apoyar a Orbán y Trump mandó a su vice JD Vance a participar del cierre de la campaña.
La caída de Orbán marca además un giro de nivel geopolítico. El húngaro era el principal aliado de Trump y Vladimir Putin en la OTAN y acompañaba las posturas rupturistas con la alianza atlántica de ambos líderes. Ahora la Europa democreatica que lideran Francia, el Reino Unido y Alemania, se ve fortalecida.
Orbean cayó ante el opositor Péter Magyar del partido conservador Tisza, que logró superar el umbral de una mayoría de dos tercios (132 escaños) en el Parlamento y no tendrá problemas para conformar gobierno.
El nuevo primer ministro no es una figura del progresismo sino que polarizó con Orbán a través de un perfil pro-europeo contra el proyecto de ultraderecha que gobernó por casi dos décadas y erosionó fuertemente la democracia húngara.
La durísima derrota de Orbán que abre el interrogante sobre un posible cambio en la opinión pública mundial contra líderes disrruptivos y populistas de derecha como Trump, Milei y el propio presdiente húngaro.
Por eso, la Unión Europea celebró la victoria como propia. La jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fetejó que Hungría retome «su camino hacia Europa». El ahora ex primer ministro de Hungría fue el sostén de partidos de ultraderecha como Vox en España y había tejido buenos vínculos con Agrupación Nacional de Marine Le Pen en Francia y la italiana Giorgia Meloni, que desde que estalló la guerra con Irán viene acentuando su distanciamiento de Trump.
En efecto, la derrota de Orbán es ante todo una derrota de Trump, que participó de lleno en la campaña electoral mediante apoyos en redes sociales pero también con la presencia de su vicepresidente JD Vance, en el acto de cierre de campaña. El líder republicano mandó un audio desde el teléfono de Vance para pedir a los húngaros que voten por Orbán.
Milei junto a Orbán en Budapest en la visita que realizó el pasado 21 de Marzo.
Esta nueva intervención fallida de la Casa Blanca confirma que Trump se ha convertido en un lastre para sus aliados a partir de la caída de la imagen por el aumento de la inflación y el desempleo en Estados Unidos y la guerra en Irán, que llevó la aprobación del presidente de Estados Unidos a sus mínimos históricos y sugiere una posible derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio término de noviembre en EEUU.
No es un tema menor. Si Trump pierde las mayorías, podría enfrentar un proceso de impeachment que hunda la segunda mitad de su mandato. La última encuesta publicada por Newsweek, indica que la mayoría de los estadounidenses quiere que el Congreso inicie un juicio político contra el presidente.
La derrota de Orbán en las presidenciales, coincide con una catastrófica caída de sus aliados Trump y Milei en las encuestas, que se encuentran en mínimos históricos.
El sondeo de Newsweek sostiene que el 52% de los votantes registrados apoya el juicio político, frente al 40% que se opone. El resultado incluye a uno de cada siete republicanos que apoyan el proceso de destitución.
En esa línea, The Economist publicó que el rechazo a Trump está en el 57 por ciento contra un 37 de aprobación con la suba de precios como el tema de mayor preocupación.
Cifras muy similares a las que otorgan casi todas las encuestas a Milei, cuyo nivel de desaprobación se acerca al 70 por ciento.
Orbán en el acto de cierre de campaña en Budapest junto al vicepresidente de EEUU, JD Vance.
Por eso, para las derechas latinoamericanas, la caída de Orbán es importante. Milei lo tiene como el principal referente europeo y el chileno José Antonio Kast también lo incluyó como parte central de su gira europea y se reunió las semanas previas de la elección.
En el caso de Brasil, Orbán le ofreció a Jair Bolsonaro la embajada de Hungría en Brasil para refugiarse y evitar la detención y su hijo y candidato presidencial, Eduardo Bolsonaro también tiene relaciones muy estrechas el todavía presidente húngaro.
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