El Social Café Resto Bar es el primero en sumarse a la propuesta GastroArte, iniciativa de las Direcciones de Cultura y de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina. La cita será este sábado 3 a las 22 horas para disfrutar de la voz y el encanto de nuestra artista Zule Vega acompañando como propuesta gastronómica jamón de cerdo con salsa de manzana y vegetales asados.
Cabe aclarar que durante el desarrollo de la propuesta se aplicarán los protocolos correspondientes a los comercios gastronómicos, respetando el horario de circulación.
Un nuevo DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS y, una vez más, nos movilizan las injusticias y las violencias. Por eso paramos y nos manifestamos, con la fuerza de esta organización colectiva, para recuperar las calles nuevamente. La consigna desde NI UNA MENOS este año es «La deuda es con nosotres y nosotras. ¡Que la…
En el subsuelo del hotel Alvear Icon en Puerto Madero la Argentina se ve desde la cima. Y desde esta cima subterránea el país es otro. Ochocientos ejecutivos de las empresas de energía más importantes del mundo hormiguean trajeados y sonrientes entre los salones y el auditorio de conferencias. Se chocan o se buscan, ni uno con cara de preocupado. Se abrazan, se reencuentran. Hablan del futuro con alegría. Aquí abajo -aquí arriba- todo es optimismo e ilusión. Lo vienen repitiendo: la energía que moverá el mundo en los próximos años saldrá de Argentina. En este sur se instalarán los data centers que ya no caben en Estados Unidos. De esta tierra saldrá el gas, el litio y el petróleo que alimentarán a los que crean en la transición energética y a los que no. Para todos hay mercado.
Daniel González – el secretario Coordinación de Energía y Minería de Milei– trae el dato del Instituto Argentino de Petróleo y Gas: en Vaca Muerta hay treinta mil millones de barriles, prácticamente el doble de la última estimación. Esto, dice, permitirá exportar petróleo por 250 años. Lo que no se sabe, advierte, es cuánto tiempo durará la demanda, y eso lo saben todos. Por eso hay que sacar el recurso lo más rápido posible. Aprovechar la ventana de oportunidad, se dice en el lenguaje de los negocios. La ventana es enorme y está abierta de par en par. Aquí todo es excitación y vértigo feliz. La Argentina de la semana pasada y sus mil quinientos heridos en las veredas alrededor del Congreso parece un mal sueño que ya se olvidó, que pocos registraron o ven como parte del folclore de un país que avanza a toda velocidad. Y lo que queda atrás no importa, porque la dirección es clara y el destino es luminoso. Los que no lo entienden ya lo van a entender.
De lo que sí hablan en el escenario es de lo que pasó puertas adentro del Congreso. Una y otra vez elogian la reforma regulatoria de Milei y la previsibilidad que ganó hoy el país para los negocios. El público aplaude varias veces. En las poco más de cuatro horas que dura el evento hablan once CEOS, tres gobernadores, dos banqueros, un intendente, un senador, tres secretarios de gobierno. Antes de todos ellos, el embajador de Estados Unidos:
—Hoy veo que todo es posible en Argentina— dice Peter Lamelas en un español tropezado pero clarísimo — La energía es fundamental para todos los aspectos de nuestra vida. Y es la base del desarrollo económico y de la seguridad nacional. Pero faltan ciertas condiciones claras. Estas condiciones son posibles gracias a reformas del presidente Javier Milei. Una visión compartida plenamente por el presidente y mi amigo Donald Trump: menos burocracia, más libertad, liderazgo del sector privado, crecimiento impulsado por el mercado.
Un segundo antes de que se le corte el micrófono por un desperfecto técnico, el embajador vuelve a halagar reformas de Milei y remarca su éxito:
—El RIGI recibió cuarenta proyectos por cien mil millones de dólares y la mitad de ellos ya están aprobados.
Ahora balbucea y gesticula mientras la voz se le pisa y se pierde en el enorme salón, así que toma aire y advierte que va a gritar. Habla más fuerte y más rápido. Habla seis minutos sin micrófono y dice que hay que avanzar con las reformas y las inversiones van a llegar. Así es el entusiasmo. Y dice una frase bien argentina: cocodrilo que se duerme es cartera. El público ríe hasta que el embajador empieza a hablar de China. Y entonces la voz de Lamelas brota otra vez poderosa por los parlantes. Alguien arregló el problema con los cables:
—Empresas estadounidenses y del mundo quieren entrar en la Argentina. Pero quieren garantías de que sus datos son protegidos y están en redes de confianza— dice el embajador — China exige a sus empresas que le den al Estado chino acceso a sus redes de tecnología y a sus datos que pasan por sus redes de IA. ¡Entiendan! — se lleva el índice a la sien— Cualquier dato que pasa por su tecnología y sus redes de IA, todo controlado por el Partido Comunista chino. Esto no vale.
Dos días antes, durante una audiencia en la legislatura de Neuquén, la Cámara de Servicios Públicos y Comunitarios de esa provincia -la mayor cooperativa proveedora de energía eléctrica de la Patagonia- denunció que la embajada de Estados Unidos amenazó con restringirles visas si avanzaban en un proyecto con la empresa china Huawei.
—No hay duda de que las empresas de Estados Unidos son líderes de seguridad y transparencia —dice Lamelas ahora en el escenario— Y esas empresas de los Estados Unidos no usan tecnología crítica de China. ¡Entonces ya saben!
Después nadie más habla de China. Salvo el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilnek. Dice que las rutas de su provincia, por donde entran y salen el 97 por ciento de los camiones y los veinte mil trabajadores que van a Vaca Muerta, tiene las rutas destruídas y abandonadas por el gobierno nacional. Que hay accidentes y hay muertes y que hay cosas que no entiende. Por un momento, parece desentonar, pero no. Rápidamente agrega que no hay nadie en la oposición argentina que pueda ganarle la próxima elección a Milei. Y está seguro de algo más el gobernador Weretilnek:
—Hay ciertas cosas que planteó Milei que ya no tienen cambio: ningún presidente o candidato a presidente puede poner en duda nunca más la alineación con Occidente y fundamentalmente con los Estados Unidos. Ya no tienen ni matices. Podés hacer negocios con China, sí, podés. Lo que no podés es ir a embanderarte con Venezuela o con Irán.
Muy sereno, el gobernador de Chubut, Nacho Torres, dice que hay que desdramatizar la cuestión electoral, sostener acuerdos básicos y garantizar la paz social. Y también habla de los data centers que pueden empezar a instalarse en la Patagonia:
—Es una industria electrointensiva que crece exponencialmente la demanda de energía y tenemos la responsabilidad de aggiornarnos. Entender que tenemos que agilizar cualquier proceso burocrático para ser punta en la posibilidad de tener inversiones muy importantes, que generan incertidumbre porque muchos no entienden.
Más tarde, la que explica algo más es Marcela Romero, CEO de la francesa Schneider Electric:
—Los data centers hoy representan casi el 13 por ciento del consumo energético global, y a partir del 2030 van a consumir más del 35 por ciento de la generación de energía— y remarca luego un dato aún más impactante—El 60 por ciento de lo que se genere de energía nueva de acá a 2030 va a ser usado por la inteligencia artificial, entonces si Argentina quiere realmente tomar esa oportunidad tiene que estar lista.
Casi nada se dice del impacto ambiental de los data centers. Tienen mala prensa, advierte el empresario Jorge Brito, uno de los últimos en hablar. Pero destaca que serían muy importantes si se los pudiera sostener con energía renovable. El hombre fuerte del Banco Macro es también presidente de Genneia, empresa líder en energías renovables, con ocho parques eólicos, seis solares y una amplia cartera de clientes. En los últimos días fue muy agitado como posible candidato a Presidente. Lo propuso con énfasis en declaraciones televisivas Daniel Hadad. Y Brito dice en el escenario algo que nadie ha dicho hasta aquí:
—El sector energético junto con el sector minero y el petrolero son sectores ganadores pero todavía hay muchos otros sectores que no están en una situación acorde. Y creo que vamos a poder empezar a pensar a largo plazo el día que se estabilice y los sectores perdedores hayan tenido la oportunidad de compartir.
No queda claro compartir qué cosa. Rápidamente cambian de tema. Sí queda claro que los sectores perdedores están lejísimos del subsuelo del Alvear Icon. En el escenario alguien insinúa que el sector energético, que es el que infla los números del crecimiento argentino, no genera tanto empleo como los sectores que están perdiendo. Lo dejan pasar y la conversación sigue optimista. Los que están afuera, en los dos salones donde se cruzan y conversan y se reencuentran, hablan de los números que se disparan, de la ventana de oportunidad, se intercambian tarjetas, se presentan unos a otros, se sonríen con dientes perfectos.
En el cierre del evento, el CEO de Amcham, Alejandro Díaz, dice que lo más importante es que Argentina hoy tiene previsibilidad, algo que hace cinco años no tenía. Y habla, al final, de movilidad social:
—La movilidad social va a cambiar, hay que repensar que lo que fue el movimiento industrial de los ‘40, ‘50 y ‘60, donde se generaron los suburbios en las grandes ciudades de la Argentina, tendrá que moverse a los lugares de desarrollo. Hay sociedades que van a tener que ir… grupos familiares a contextos relevantes, van a tener que moverse a los lugares de desarrollo donde la empleabilidad va a surgir. Y probablemente no sea más en la industria del conurbano bonaerense.
Así dicho, la Argentina del futuro parece estar lejos. Al menos para los que viven en la Argentina del presente, lejos de Puerto Madero. Las familias endeudadas y los morosos récord. Quizás estén aquí mismo algunos de sus padres o sus hijos, muy disimulados en sus pulcros uniformes sirviendo el café y las frutas elegantemente cortaditas y las masas finas, o limpiando los baños perfumadísimos y silenciosos. Pero no importa. Quizás esos hombres y mujeres a los que sirven los arrastren pronto con ellos a ese futuro luminoso y energizado que ya se puede tocar con la punta de los dedos. Quizás el destino sea otro. Lo dijo el embajador: hoy todo es posible en la Argentina.
Javier Milei descartó que el gobierno contemple algún plan de ayuda para los millones de argentinos endeudados. «Nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse», los culpó.
Al igual que Luis Caputo, el presidente se desentendió de un problema que afecta al 12,8% de las familias argentinas, según el último informe del Banco Central. Según una encuesta de Opina Argentina, la mitad de los argentinos se endeudó para pagar gastos cotidianos, como la comida.
Milei dijo que el salto de la morosidad es un «problema entre privados». «¿Es correcto que yo le haga pagar a usted eso?», preguntó en una entrevista con Luis Majul.
El presidente sostuvo que «obviamente» los endeudados tienen responsabilidad y se mostró poco empático con la situación que atraviesan millones de argentinos. «¿Les pusieron una pistola en la cabeza para endeudarse? Bueno», afirmó.
«Decir que lo tiene que arreglar el Estado es pasarle la cuenta a todos los demás. Eso no está bien», agregó Milei y dijo que el gobierno «fomenta» que los bancos refinancien las deudas.
Los dichos de Milei están en línea con las declaraciones de Caputo, que sostuvo que «es un tema entre privados» y que los deudores tienen que hacerse cargo de sus decisiones. «Si yo te ayudo a vos porque tomaste mal un crédito… y yo no sé si vos tomaste mal el crédito porque no llegabas a fin de mes o porque alguien te había contado que Milei se iba y el dólar se iba a ir», indicó el ministro de Economía.
«Tampoco hay mucho que nosotros podamos hacer ahí. Es parte también de la gimnasia de los bancos. Nosotros en su momento le dijimos a más de un banco: ‘Si estás prestando plata al 10% mensual, los sueldos crecen al 2%, lo más probable es que esta gente no te pague'», completó Caputo.
Según la consultora EcoGo, hay 20,9 millones de argentinos con algún crédito vigente, pero el dato más alarmante es que 5,8 millones ya registran atrasos mayores a 90 días.
Empieza a levantar la temperatura, se acerca la primavera, toma mayor protagonismo el turismo en la costa atlántica y el pintoresco balneario de Las Grutas aparece como destino. La villa tiene mucho más que ofrecer que sus hermosas playas paradisiacas de aguas templadas. Como todas las primaveras el Avistaje de Fauna Marina es el foco…
La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante reparaciones y actualizaciones en semáforos y señalización vial en la ciudad. En este sentido, se procedió a cambiar el controlador semafórico en la Avenida Cipolletti, Pioneros y Juan XXIII que había sufrido una rotura producto de un acto vandálico. Además…
Un scroll infinito de imágenes basura: frutinovelas; relatos ilustrados con personajes caricaturizados de manera grotesca; plantas y objetos de limpieza personificados que nos dictan cómo cuidarlos; campañas políticas realizadas con animaciones de estética Lego; gatos musculosos que prometen el éxito financiero; ancianos hiperrealistas que miran fijamente a cámara para revelar «el secreto que los médicos no quieren que sepas»; reconstrucciones históricas de «la verdad jamás contada», protagonizadas por personajes sintéticos de expresiones decadentes y gestos sobreactuados. Un flujo incesante de imágenes que combinan hiperrealismo, absurdo, sentimentalismo y espectacularidad, producidas para detener el dedo durante el scroll. Esta gramática visual constituye una de las expresiones más características del AI slop: contenidos generados con inteligencia artificial, producidos en serie para captar y sostener nuestra atención en pantalla.
Detrás de este nuevo hábito de consumir contenidos digitales en redes sociales con el uso de las imágenes generativas aparece una promesa recurrente de los discursos tecnológicos hegemónicos: producir con mayor velocidad, alcanzar más usuarios, optimizar recursos y aumentar la efectividad de los procesos creativos. Ya lo sabemos: la tecnología no es neutral y las inteligencias artificiales no pueden entenderse sólo como mera herramientas técnicas. La novedad es preguntarnos de qué manera su aplicación en la creación de dispositivos audiovisuales organizan nuevas formas de percepción y producción simbólica e hipnotizan nuestros modos de ver y desear.
Hay vida más allá de las narrativas tecnocráticas. La cultivan distintas disciplinas. Tiene que ver con otras maneras de hacer mundo en la era digital, de imaginar relaciones entre tecnología, sensibilidad y creación. Desde las artes visuales nos preguntamos: ¿es posible imaginar otras narrativas dentro de las sociedades artificiales mediadas por el aceleracionismo de la IA? ¿De qué modo esa hegemonía visual afecta nuestra cognición y nuestras subjetividades latinoamericanas? ¿Habitamos una simulación digital de avatares en la que nuestros cuerpos, ideas y pensamientos son computados y reducidos a entidades calculables por las máquinas? ¿Cómo se configuran la circulación y el flujo de datos en la generación de imágenes? ¿Cuál es el carácter simbólico, social y político de nuestros datos?
Las obras que analizaré a continuación habilitan un espacio de reflexión sobre cómo construimos mundo, cómo distribuimos la agencia creativa y qué porvenir imaginamos cuando la tecnología deja de ser un instrumento de aceleración para convertirse en un territorio de escucha, fricción y cohabitación. Proponen desajustes, fricciones y desplazamientos hacia otras formas de percepción, temporalidad y agencia. Un llamado a la descolonización y la experimentación en el arte y la tecnología del futuro.
Imaginemos que le pedimos a una IA la fotografía de una mujer tomando un café en una cafetería un día de lluvia. A primera vista, la escena resulta perfectamente creíble hasta que la mirada descubre un sexto dedo, falanges que se entrecruzan y dedos que nacen unos de otros sin respetar ninguna continuidad anatómica. Estas inconsistencias, conocidas comúnmente como «alucinaciones de la máquina», dejan al descubierto la naturaleza probabilística de los modelos generativos: la imagen no comprende la anatomía de una mano, sino que calcula la forma más probable de representarla a partir de millones de ejemplos. Hoy, los modelos de IA generativa son pre-entrenados para borrar esos errores de la máquina. Nuestra mirada se adoctrina hacia una estética más plástica, bajo una retórica lisa y pulida, y se asocia al concepto de render hiperrealista.
Los modelos ya no imitan el mundo físico, sino que operan a partir de imágenes sintéticas producidas por computadora: representaciones gráficas de modelos 2D y 3D conocidas como renders. Esta marca de agua digital —invisible pero persistente— se convierte en la hendija a través de la cual vemos, interpretamos y producimos mundo. La curadora y comunicadora especializada en arte, ciencia y tecnología Agustina Rinaldi retoma la noción de simulacro de Jean Baudrillard para señalar: “Creer que detrás del modelo que hoy rige la vida se encuentra el original, es no advertir que la realidad no es más que un flujo de signos validado en un tiempo y espacio determinado, imponiendo un modo específico sobre cómo debemos conducir nuestra existencia”.
Los modelos de generación de imágenes mediados por máquinas operan a través de un progresivo borramiento de identidades. ¿Cómo aborda el arte digital esta hipótesis? La obra de lx artista peruana Claudix Vanesix habla de esto en su pieza Xenorealidad: Un manifiesto en movimiento. Explora realidades expandidas a través de la performance y la producción híbrida con IA desde un enfoque que se sitúa más allá de lo humano y del determinismo biológico. A partir del concepto de xeno, Vanesix establece un diálogo con las alucinaciones de la máquina, interviniendo un cuerpo digital proyectado mientras una voz en off problematiza el vínculo entre tecnologías, corporalidad y subjetividad.
En esta colonización del lenguaje biológico para nombrar estructuras tecnológicas, aparece la llamada arquitectura de las redes neuronales. En palabras del diseñador de IA Ebenz Augustave, es un algoritmo avanzado que «recuerda» o «piensa» visualmente, no en narrativas lineales, sino en redes de datos fragmentadas e interconectadas.
La configuración de datos basada en fluctuaciones algorítmicas produce una inconsistencia visual, por ende, narrativas, narrativas no lineales propias de las producciones audiovisuales generativas. En ellas, el sentido no se organiza a partir de una progresión temporal continua, sino mediante asociaciones, saltos, superposiciones y discontinuidades.
La imagen algorítmica se manifiesta como un campo inestable y mutable, en permanente reconfiguración, donde el error no desaparece sino que es administrado, redistribuido y normalizado por la lógica probabilística de la clasificación y filtración de datos. Este proceso abre nuevas preguntas: ¿Cómo son clasificados los datos? ¿Cuáles son filtrados y cuáles descartados? ¿Quiénes deciden qué es visible y qué permanece opaco? ¿Quiénes entrenan, curan y jerarquizan esos conjuntos de información?
Cuando los modelos comienzan a entrenarse sobre datos generados por ellos mismos se activa un bucle de retroalimentación en el que la distinción entre datos “originales” y datos generados se vuelve difusa. Esta imaginación artificial, de carácter no humano, no genera/inventa en un sentido radical, sino que recicla, recombina y repite. El filósofo Yuk Hui llama “recursividad” a este proceso, y lo describe como movimiento circular en el que cada salida vuelve a ingresar como entrada, condicionando lo que vendrá. En este giro continuo, la IA no avanza en línea recta hacia el futuro, sino que orbita sobre el pasado, acelerando un intervalo en el que la novedad se ve constantemente tensionada por la repetición.
Robots que dominan el planeta, vigilancia 24/7 de los ciudadanos, confusión entre realidad e invención digital, catástrofes climáticas y desplazados ambientales… “Todo lo que nos está pasando lo habíamos visto en las películas, en los libros –decía Lucrecia Martel hace unos meses, en una conferencia en Bogotá-. Parte de esa angustia loca de nuestro tiempo, es que la profecía se cumplió. Yo digo, ¿no será que la profecía genera el cumplimiento? Como no tenemos muchas chances como especie y nos quedan pocos tiros para hacer, propongo que desde el cine, la literatura, el teatro y el microrrelato de las redes, inventemos el futuro para que dentro de cien años las cosas estén un poco mejor. La maravilla de nuestro trabajo es inventar el mundo, inventar el futuro.”
¿Cómo pensar otras formas de relación entre arte y tecnología que no se limiten a la reproducción automatizada de imaginarios dominantes? Nuria Rodríguez, doctora en Historia del Arte y máster en Ciencias Cognitivas trabaja en eso: invoca la noción de cocreación con máquinas, facilitando la emergencia de un nuevo paradigma cognitivo. Este paradigma se articula a partir de decisiones conceptuales y técnicas, y el resultado no es una obra cerrada, es un entorno dinámico en el que la producción estética surge del intercambio, la fricción y la negociación entre distintas lógicas de pensamiento: un nuevo espacio de hibridación conceptual.
Las artes electrónicas contemporáneas también usan la IA como medio de expresión artística y dispositivo relacional. En esa búsqueda, el artista ecuatoriano Angel Salazar propone un diálogo entre lo humano y lo no humano. En Rizomancias, su instalación bioelectrónica-generativa, mezcla el crecimiento del hongo micelio -sensada en tiempo real- con imágenes de IA generativa. Su obra deviene de una pregunta: ¿qué pasaría si nuestra existencia estuviese mediada por otros ciclos?
Experimentan con múltiples tecnologías —sensores, cámaras, redes neuronales generativas, sistemas de programación visual como TouchDesigner y herramientas de modelado 3D como Blender—, para desarrollar piezas contemporáneas no se reducen al uso de las IA como solución autónoma. En el proceso, evidencian que la construcción de una narrativa visual consistente requiere ecologías técnica complejas, decisiones conceptuales situadas y una mirada crítica sobre los sistemas que median nuestra percepción.
En este marco, también emergen ficciones especulativas visuales que indagan las consecuencias materiales, simbólicas y sensibles de la acción humana sobre los ecosistemas. Mi propio proyecto en proceso, Organismos pseudoaleatorios: especulaciones de nuevos imaginarios sintéticos en la era digital, se sitúa en la construcción de espacios submarinos futuros, donde líquenes, algas y otras especies han mutado genéticamente al entremezclarse con desechos humanos, particularmente plásticos.
El arte observa y conversa sobre otras narrativas visuales que se desplazan de la masividad y propone prácticas contemporáneas de hacer mundo, comprendiendo a las tecnologías como dispositivos activos en la producción de sentido. Sitúa el foco en el carácter simbólico, político y sensible de la imagen en un contexto de construcción oculocentrista de lo real.
Pensar la IA desde el arte no sólo implica interrogar sus infraestructuras técnicas sino también disputar los regímenes visuales que organiza, las representaciones que habilita y las que deja fuera de campo.