Para disfrutar de buenas películas al aire libre, este fin de semana comienza el ciclo ‘Cine en mi barrio’, una propuesta de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina.
El cronograma inicia este viernes en Santa Rita, continuando el sábado en Don Rodolfo y el domingo en Villa Alberdi. En todos los casos, a partir de las 21 horas.
En esta oportunidad se proyectará ‘Soul’, una película animada estadounidense de aventura, drama y comedia.
Se invita a los vecinos a participar, llevando reposera y tapabocas, y respetando en el lugar el distanciamiento.
Este viernes será la apertura del Campeonato Mundial FIM de Motocross 2023 con el MXGP Patagonia Argentina, esta mega competencia internacional comenzará con un pre-evento sin precedentes que será con entrada libre y gratuita. La competencia se disputará el 11 y 12 de marzo en Villa La Angostura. La cita será el viernes 10 de…
Los invito a hacer un repaso por la experiencia uruguaya sobre abortos inseguros y la mortalidad materna, en donde la interrupción voluntaria del embarazo es legal desde 2012. El mejor ejemplo está cruzando el río. Uruguay se encuentra según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el segundo lugar con la…
Maximiliano Pullaro abrió este sábado formalmente los Juegos Suramericanos en Santa Fe, desde el Monumento a la Bandera. El gobernador apuntó con su discurso a la reivindicación de su gestión provincial, tal como informó LPO, y la imagen de Rosario en particular: «bienvenidos a la ciudad más linda de nuestro país, a esta ciudad que intentaron poner de rodillas, pero hoy está de pie», dijo.
La presencia de la ex vicegobernadora y actual titular de Provincias Unidas, Gisela Scaglia, a su lado funcionó como una señal a la Casa Rosada. Después de reprochar que su distrito debió esperar 40 años para organizar un evento de esta magnitud, resaltó que pese a la complejidad de la situación económica «hoy están las obras, los estadios y los deportistas tienen la mejor infraestructura para practicar por los próximos años».
Frente al despliegue de referentes del arte, la cultura y el deporte, la diputada libertaria Romina Diez dedicó un tuit a la inauguración, con elogios a Pullaro y el intendente rosarino, Pablo Javkin. «Más allá de toda diferencia política, ver a Rosario volver a brillar, con seguridad y con su gente disfrutando de la ciudad, emociona», posteó en X, y agregó después de atribuirle a Javier Milei la supuesta batalla «contra el narco»: «Cuando las cosas se hacen bien, hay que reconocerlas. Gracias también al gobernador @maxipullaro y al intendente @pablojavkin por el trabajo conjunto».
La ceremonia contó con la participación de Soledad Pastorutti, que interpretó «Oración del remanso» para acompañar una escena de deportes acuáticos, y Valentino Merlo cantó «Agua» en una secuencia dedicada a la natación artística. Los emblemáticos «A Don Ata» y «Libertango» tuvieron su espacio para aludir al atletismo y la gimnasia, mientras que Luck Ra llevó «Ala Delta» a una puesta sobre disciplinas de combate. Agustín Rada Aristarán le tocó la escena dedicada a los deportes urbanos y el cierre quedó para la cumbia santafecina.
El acto de apertura congregó a más de 250 mil personas, según el gobierno provincial, y reunió a las delegaciones de 15 países. Durante la competencia, desfilarán más de 4000 deportistas provenientes de Aruba, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Curazao, Ecuador, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
Soledad Pastorutti.
El recorrido concluyó con Sofía Cairo y Rubén Rézola, referentes del hockey y el remo, que portaron la bandera argentina y encabezaron la delegación local. Luego ingresaron las insignias de la Organización Deportiva Suramericana (Odesur) y del Comité Olímpico Internacional.
El presidente de Odesur, Mario Moccia, definió el encuentro como una oportunidad de integración. «Somos 15 países, pero una sola familia: la familia sudamericana de Odesur», afirmó. También pidió a los atletas que compitan «con pasión», respeten a sus rivales y construyan amistades más allá de las medallas.
Tras su discurso, los atletas Nicolás Capogrosso y María Paz Casadevall, los entrenadores Sebastián Álvarez y Ana María Gallay y los jueces Mauricio Maceroni y Noel Salazar realizaron la promesa en nombre de sus pares.
Monumento a la Bandera, apertura de los Juegos Suramericanos.
El intendente de La Plata, Julio Alak, participó del Congreso Federal de Ciudades Inteligentes «Urban Cities», realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde planteó la necesidad de avanzar hacia un nuevo pacto fiscal para la Argentina que permita una distribución más equitativa de los recursos entre todas las provincias.
«Nuestro país necesita un nuevo pacto fiscal que garantice una distribución justa y equitativa de la coparticipación federal, dando respuestas a las necesidades de cada provincia y municipio», dijo el jefe comunal platense.
La provincia sufre una discriminación sistemática por parte del Gobierno nacional ya que aporta el 40% de los recursos nacionales y recibe apenas el 8%
Alak formó parte del panel «Federalismo desde los gobiernos locales: desafíos comunes y soluciones concretas», junto al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, y los intendentes de Vicente López, Soledad Martínez; Córdoba, Daniel Passerini; San Juan, Susana Laciar; y San Salvador de Jujuy, Raúl «Chuli» Jorge.
«La provincia sufre una discriminación sistemática por parte del Gobierno nacional ya que aporta el 40% de los recursos nacionales y recibe apenas el 8%», ratificó el jefe comunal platense.
Durante su exposición, sostuvo que resulta necesario revisar el actual esquema de distribución de los recursos nacionales y reclamó un federalismo que contemple las necesidades y responsabilidades que afrontan los gobiernos provinciales y municipales.
El encuentro fue organizado por el Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, y participaron 300 intendentes de todo el país.
Cerramos las competencias al aire libre en el playón del río con Leñakingos campeón de los dos torneos, en abril se juega la 6ta edición en gimnasio cerrado. Una gran jornada se vivió este domingo en el playón del río en la ISLA 58 donde se desarrolló el 5to torneo organizado por @3x3basquetregina, el clima…
Santiago Muzio renunció a la Casa Argentina en París tras meses de polémicas por su gestión, memoria histórica y vínculos con sectores de ultraderecha.
Por Redacción de NLI
La renuncia de Santiago Muzio a la dirección de la Casa Argentina en París cerró, al menos por ahora, un capítulo incómodo para el gobierno de Milei. El funcionario, designado por la actual administración en 2024, dejó el cargo después de meses de cuestionamientos por su gestión, denuncias de residentes y polémicas que incluyeron el retiro de una placa en homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura y actividades vinculadas a sectores de ultraderecha. La salida, además, ocurre a pocas semanas de una nueva visita de Milei a Francia, en un contexto en el que el Gobierno habría buscado evitar que el escándalo siguiera creciendo y terminara salpicando directamente al Presidente.
La Casa Argentina funciona dentro de la Cité Universitaire de París y tiene una particularidad que vuelve especialmente sensible cualquier disputa sobre su conducción: no es simplemente una residencia para argentinos que estudian o investigan en Francia, sino también una institución vinculada con la presencia cultural y académica argentina en el exterior. Por eso, lo ocurrido durante la gestión de Muzio excede una discusión interna sobre administración. La controversia terminó involucrando memoria histórica, convivencia universitaria, política exterior y la orientación ideológica que el Gobierno pretende imprimirle a espacios que tradicionalmente estuvieron vinculados con la universidad pública, la cultura y la investigación.
Una gestión atravesada por denuncias y polémicas
Muzio había llegado a la conducción de la Casa Argentina durante el gobierno de Milei y su administración fue acumulando cuestionamientos. El funcionario enfrentaba denuncias y que el Gobierno terminó presionándolo para evitar que el conflicto adquiriera mayor dimensión política antes de la visita presidencial a Francia.
Uno de los episodios que mayor repercusión generó fue el retiro de una placa que recordaba a los desaparecidos durante la dictadura argentina. El hecho resulta particularmente significativo porque la memoria de los crímenes de lesa humanidad constituye una de las construcciones democráticas más importantes de la Argentina desde 1983 y porque la Casa Argentina se encuentra inserta en un ámbito universitario internacional donde esa dimensión histórica no puede separarse de la propia identidad del país.
La controversia se profundizó con cuestionamientos relacionados con residentes y con la realización o recepción de encuentros vinculados a sectores de extrema derecha. Distintos medios señalaron que la gestión de Muzio había quedado bajo observación por decisiones internas y por sus vínculos con ámbitos políticos de ese espacio ideológico.
La combinación es políticamente explosiva para un gobierno que hizo de la batalla cultural uno de los ejes centrales de su identidad: una institución argentina en París, estudiantes y residentes, una placa de memoria retirada y actividades asociadas a la ultraderecha. Todo ello en el marco de una administración que desde su llegada al poder modificó radicalmente el discurso oficial sobre derechos humanos, memoria y el papel del Estado.
La renuncia de Muzio no borra esos episodios. Apenas cambia el nombre que estará al frente de la institución.
Cuando el problema deja de ser administrativo
La salida adquiere otra dimensión si se observa el calendario. Muzio renunció a pocos días de que el escándalo pudiera convertirse en un problema diplomático y político para Milei en Francia. La prensa argentina informó que la salida se produjo en medio de la preocupación oficial por el impacto que la controversia podía tener sobre la visita presidencial y sobre la agenda vinculada a la Paris Week, prevista para fines de septiembre.
Es allí donde una renuncia aparentemente menor empieza a revelar algo más profundo sobre el funcionamiento del Gobierno.
La administración Milei ha construido buena parte de su política exterior alrededor de la exposición internacional del Presidente, sus encuentros con líderes extranjeros, sus intervenciones políticas y su particular estrategia de alineamiento con Donald Trump y otros referentes de la derecha global. En ese esquema, cualquier escándalo producido dentro de una institución argentina en el exterior puede dejar de ser un problema burocrático para transformarse rápidamente en una incomodidad presidencial.
Y la Casa Argentina en París no es un lugar cualquiera. Está en una de las capitales políticas, culturales y diplomáticas más importantes del mundo y dentro de un espacio universitario de enorme visibilidad internacional. Una controversia vinculada con derechos humanos, estudiantes y organizaciones de ultraderecha difícilmente podía permanecer encerrada entre las paredes de una residencia.
De allí que la renuncia de Muzio pueda leerse también como una operación de control de daños.
Antes que asumir públicamente el costo político del escándalo, el Gobierno optó por cambiar al funcionario cuestionado.
El problema de fondo: qué Argentina se representa afuera
La discusión plantea además una pregunta que excede el nombre de Muzio: ¿qué Argentina quiere representar el gobierno de Milei en sus instituciones culturales y académicas en el extranjero?
Durante décadas, las casas argentinas en distintas ciudades del mundo funcionaron como espacios de encuentro para estudiantes, investigadores, artistas y ciudadanos que construían su experiencia fuera del país. La política exterior cultural podía tener gobiernos de distinto signo, pero existía una continuidad vinculada con la universidad, la investigación, la cultura y la memoria democrática.
El modelo libertario introdujo otra mirada sobre el Estado y sobre las instituciones públicas. En su concepción, buena parte de esas estructuras son vistas como espacios atravesados por privilegios, burocracias o intereses políticos que deberían ser revisados, reducidos o directamente eliminados. El conflicto de París aparece así como una expresión pequeña, pero significativa, de una disputa mucho mayor por el sentido de las instituciones argentinas.
Porque quitar una placa de homenaje a los desaparecidos no es simplemente retirar un objeto de una pared. Tampoco lo es convertir una residencia universitaria en escenario de determinadas disputas ideológicas. Son decisiones que transmiten un mensaje acerca de qué acontecimientos se consideran dignos de memoria y qué sectores políticos son considerados legítimos interlocutores.
En una institución que lleva el nombre de la Argentina, ese mensaje trasciende al funcionario de turno.
Por eso la renuncia de Muzio no debería clausurar el debate. Si el Gobierno considera que hubo errores de gestión, deberá explicar cuáles fueron. Si existieron denuncias, deberá aclararlas. Y si la salida estuvo vinculada con la necesidad de evitar un costo político para Milei antes de su visita a Francia, también sería saludable que lo explicara.
Porque cambiar al director puede apagar momentáneamente los titulares, pero no resuelve las preguntas que dejaron los meses de polémica.
La Casa Argentina seguirá allí, en París, como una representación del país. Y el verdadero interrogante ahora será qué orientación tendrá esa institución después de la salida de Muzio y si el Gobierno pretende recuperar su perfil académico y cultural o profundizar la transformación ideológica que atravesó su gestión.
La renuncia puede cerrar una crisis de nombres. Lo que todavía no está resuelto es la crisis de sentido.
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