La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a disfrutar de la propuesta del Museo Felipe Bonoli ‘Coloridas vacaciones’ que se realiza de lunes a viernes de 13 a 18 horas.
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Tricampeona del básquet femenino bahiense, goleadora histórica de la competencia y MVP del último torneo, entrevista a Nadia Vrizz, tan bahiense como reginense. Antes de iniciar esta nota hay que ponernos en contexto, los amante de Back to the Future van a pensar en el Delorian, pero cada unx puede subirse al habitáculo imaginario que…
50 carteles de velocidad máxima permitida (40 km/h) fueron confeccionados en el taller de mantenimiento y señalización vial de la Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina. Los mismos serán colocados en las calles Cipolletti, Mitre, Juan XXIII, Brown, General Paz y arterias del casco céntrico con el objetivo de…
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Una frase de Lionel Messi antes de salir a jugar la final del Mundial disparó una serie de teorías conspirativas sobre una «mano negra» contra la Selección argentina, que perdió el título contra España sin un solo tiro directo al arco en 120 minutos. En la AFA rechazan todas las explicaciones conspiranoicas y aseguran que el equipo perdió dejando todo en la cancha.
En el video se ve a Messi cuando sale junto al resto de los jugadores del vestuario y les da una arenga inusual para un partido semejante. «Olvidémonos de todo», dice el astro. «Estemos tranquilos, tranquilidad. Pensemos en jugar nomás», dijo Messi.
Esas palabras motivaron interpretaciones en las redes y entre algunos periodistas deportivos que se preguntaron si no había algo más detrás de las declaraciones del capitán de la Scaloneta.
El partido que jugó la selección, que no llegó al área rival hasta el último minuto del alargue, abonó la teoría de que el equipo que venía remontando todos los partidos había jugado condicionado por un factor externo.
«Empezaron las teorías conspiraticas y desestabilizadoras desde el mismo lugar de siempre», dijo el periodista deportivo Hernán Castillo, que viajó a EEUU a cubrir el mundial para ESPN.
«Messi dijo ‘olvidémonos de todo’ por los jugadores españoles y sus dichos (muy calientes los argentinos estaban) y porque el árbitro era europeo. Quiso sacarlos de ese clima a sus compañeros. Eso fue en una arenga casi pública porque ellos saben que ahí hay cámaras. La verdadera arenga fue un rato antes y puertas para adentro y apuntó al corazón y al grupo bien armado y unido como siempre. Argentina perdió porque España fue mejor. Y el grupo lloró íntimamente y en público sabiendo que dejó todo y que quiere seguir juntos. Incluso van a intentar ellos convencer a Scaloni de que se quede. No desestabilicen con pavadas», dijo Castillo.
En otro video, filmado en el entretiempo, aparece el Dibu Martínez pidiéndole a sus compañeros que vayan para adelante. «Para atrás juegan los cagones», gritó el arquero de la selección.
En las redes recordaron que tras la presión que ejercieron los españoles sobre el arbitraje en la previa del partido, la FIFA designó una terna europea. El árbitro Slavko Vini y los jueces de línea eran eslovenos, la misma nacionalidad que Aleksander eferin, el presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), siempre refractaria al éxito sudamericano.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, había sido cuestionado públicamente por la UEFA luego de que le retiraran la roja al delantero norteamericano Falorin Balogun por pedido del propio Donald Trump.
El ex presidente de Independiente, Andrés Ducatenzeiler, fue uno de los personajes mediáticos que se adhirieron a las teoría conspirativas. «¿Qué pasó hoy que no nos vamos a enterar nunca los de a pie? Cuéntenme un partido en donde salgan el 4, el 2 y el 6 por lesión en una final. ¿Apuestas deportivas? ¿La bandera Las Malvinas son Argentinas?», dijo «Duka».
«Ningún jugador habló con la prensa. Sacan un comunicado de Afa diciendo que algunos jugadores no van a venir a Argentina… Van a haber mil versiones y nunca sabremos la verdad», dijo el ex presidente del Rojo. «No se olviden que estamos en un Mundial en donde echaron al 9 de un equipo y lo hicieron jugar por orden de un presidente. Hoy puede haber llamado un presidente y decir que los tres defensores se tenían que ir porque dos de ellos juegan en la Premier», sugirió Duka.
«¿Quién puede creer que los jugadores fueron para atrás? Llegamos rotos, cansados sin resto y así y todo el cuco nos ganó porque pudieron meter una», dijeron a LPO fuentes de la AFA.
«Perdimos en la nuestra peleando contra todo. Y fuimos los verdaderos animadores de este mundial. Cada vez que el mundo lo recuerde va a ser el mundial que Argentina volvió de la muerte 2 veces. Creamos una marca registrada que reforzó una identidad. Los claros ganadores de este mundial por legado, construcción de marca y futuro somos nosotros», dijeron en la asociación que preside el Chiqui Tapia.
«En el 2022 dejamos la mejor final de la historia de los mundiales y en el 2026 dimos la mayor lección de carácter de la historia del deporte. El futbol de la década del 20 sin Argentina no existe», agregaron las fuentes.
Respecto de Ducatenzeiller, en la AFA dijeron que «busca cámara». «Es muy triste porque era un dirigente y se transformó en un Azzaro», remataron.
Durante gran parte del siglo XX, los ferrocarriles argentinos fueron mucho más que un medio de transporte: fueron una herramienta de integración territorial, desarrollo industrial y movilidad social. En sus grandes talleres se formaron miles de trabajadores especializados y se construyó una capacidad tecnológica propia que permitió reparar, modernizar y hasta fabricar material ferroviario. La historia de esos espacios industriales también refleja el debate sobre el rol del Estado, la producción nacional y el destino de las empresas estratégicas del país.
Por Redacción de NLI
Hubo una época en la que los talleres ferroviarios argentinos eran verdaderas ciudades dentro de las ciudades. Lugares donde miles de trabajadores ingresaban cada día para reparar locomotoras, fabricar piezas, mantener vagones y transmitir conocimientos técnicos de generación en generación. No eran solamente instalaciones industriales: eran escuelas de oficios, centros de innovación y motores económicos de comunidades enteras.
Desde fines del siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, el ferrocarril fue una de las principales herramientas de construcción del territorio argentino. Permitió conectar regiones alejadas, trasladar producción, acercar pueblos y consolidar un mercado interno. Pero detrás de cada tren circulando existía una enorme estructura humana y tecnológica que muchas veces quedó invisibilizada.
La historia ferroviaria argentina es también la historia de una disputa sobre el desarrollo nacional: si un país debe limitarse a importar tecnología o si puede construir capacidades propias para producir y mantener sus herramientas estratégicas.
Los talleres donde se construyó conocimiento argentino
Los grandes talleres ferroviarios, como los de Tafí Viejo en Tucumán, Remedios de Escalada en Buenos Aires o Pérez en Santa Fe, fueron durante décadas centros industriales de enorme importancia. Allí trabajaban torneros, soldadores, mecánicos, ingenieros y técnicos especializados que dominaban conocimientos complejos vinculados con la industria pesada.
Muchos de esos trabajadores aprendían el oficio dentro del propio sistema ferroviario. El conocimiento no estaba únicamente en los manuales técnicos, sino también en la experiencia acumulada de generaciones de ferroviarios que transmitían saberes sobre máquinas, materiales y procesos industriales.
Ese entramado permitió que Argentina desarrollara una cultura ferroviaria propia. El país no solamente operaba trenes construidos en el extranjero, sino que fue creando capacidades para adaptarlos a sus necesidades, repararlos y producir componentes nacionales.
En una economía donde la industria ocupaba un lugar central, los talleres ferroviarios representaban una pieza clave del modelo de desarrollo.
El ferrocarril como herramienta de integración nacional
Durante décadas, el tren fue mucho más que una alternativa de transporte. Para millones de argentinos significó la posibilidad de estudiar, trabajar, comerciar y comunicarse con otras regiones.
Las líneas ferroviarias conectaron ciudades grandes con pequeños pueblos del interior y permitieron que zonas productivas tuvieran acceso a mercados nacionales e internacionales. La expansión ferroviaria modificó la geografía económica del país y acompañó el crecimiento de numerosas comunidades.
Con la nacionalización de los ferrocarriles en 1948, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, el Estado argentino pasó a administrar una red considerada estratégica para el desarrollo nacional. La medida formó parte de una política más amplia que buscaba que áreas consideradas fundamentales para la economía quedaran bajo control estatal.
Más allá de las discusiones históricas sobre la gestión ferroviaria, aquel período consolidó la idea de que el transporte no era solamente un negocio, sino también una herramienta de planificación territorial.
El retroceso industrial y el cierre de capacidades
A partir de las últimas décadas del siglo XX, los ferrocarriles argentinos atravesaron un proceso de deterioro marcado por cambios económicos, falta de inversiones y transformaciones en el modelo productivo.
La privatización de los servicios ferroviarios durante la década de 1990 produjo una reducción significativa de la red y tuvo un fuerte impacto sobre los talleres y las comunidades vinculadas al ferrocarril. Muchos espacios industriales cerraron o redujeron drásticamente su actividad, mientras miles de trabajadores especializados perdieron sus puestos.
El cierre de talleres no significó solamente la pérdida de empleos. También implicó la desaparición de conocimientos técnicos acumulados durante décadas.
Cuando una sociedad pierde una fábrica, un astillero o un taller ferroviario, no pierde solamente edificios y máquinas: pierde capacidades que luego son muy difíciles de reconstruir.
La recuperación del debate sobre la industria nacional
En los últimos años, el sistema ferroviario volvió a ocupar un lugar importante en la discusión pública. La necesidad de mejorar el transporte de cargas, reducir costos logísticos y recuperar conexiones regionales reabrió el debate sobre la importancia de contar con una industria ferroviaria propia.
Países que hoy son potencias industriales no abandonaron sus sistemas ferroviarios; por el contrario, los transformaron en sectores estratégicos vinculados con tecnología, producción e innovación.
Argentina posee una tradición técnica que demuestra que puede desarrollar capacidades complejas cuando existe una decisión política orientada a sostenerlas.
La experiencia de los talleres ferroviarios muestra que la industria nacional no es solamente una cuestión económica: también es una forma de construir autonomía.
Una historia que todavía espera su próximo capítulo
Los viejos talleres ferroviarios representan una parte importante de la memoria industrial argentina. Allí quedaron grabadas historias de trabajadores, familias enteras vinculadas al ferrocarril y comunidades que crecieron alrededor de la producción.
Pero también representan una pregunta hacia el futuro: qué lugar quiere ocupar Argentina en un mundo donde la tecnología y la capacidad industrial vuelven a ser factores decisivos.
La historia del ferrocarril argentino demuestra que un país puede construir conocimiento, formar trabajadores especializados y desarrollar industrias complejas cuando existe una estrategia de largo plazo. Los trenes no son solamente vías y locomotoras: son una expresión concreta de un modelo de desarrollo y de la capacidad de una sociedad para producir su propio futuro.
El próximo lunes a las 18 horas en el Galpón de las Artes quedará inaugurada la muestra ‘Artistas visuales rionegrinos representan los derechos humanos’. Las imágenes pictóricas representan cada artículo de los Derechos Humanos con una mirada contemporánea, visual y crítica de nuestros artistas rionegrinos, siendo las obras patrimonio educativo y cultural de la provincia…
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