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Charlas sobre el cuidado del ambiente

El Intendente Marcelo Orazi junto al Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina Hugo Curzel participaron esta mañana de charlas sobre el cuidado del ambiente en el Instituto María Auxiliadora y en la Escuela 235.

En ambos casos, el Intendente hizo referencia a las acciones comunitarias que contribuyen a cuidar la ‘casa común’ para que la continúen disfrutando las futuras generaciones y, además, hizo hincapié en el rol de agentes multiplicadores que tienen niños y niñas para transmitir estas conductas.

En ambas instituciones se hizo entrega de material para profundizar esta tarea en las aulas, además de elementos que fueron realizados con material reciclable en una muestra de la importancia que tiene la clasificación de los residuos.

También se entregaron árboles para ser plantados en los patios de las escuelas.

Tanto Orazi como Curzel agradecieron el recibimiento de ambas comunidades educativas.

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  • La interna con Schiaretti detrás del desplante de Llaryora a la CGT

     

    El sindicalismo nacional insiste en que había una reunión pactada con el gobernador cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro junto a la CGT para condicionar la discusión de la reforma laboral. En el llaryorismo reiteran que no había nada en agenda y tratan de desentenderse de la furia que esto provocó, entre otros, en el propio Pablo Moyano como lo contó LPO.

    Lo cierto es que algunos moderadores dentro de la interna que vive el cordobesismo entre el llaryorismo y el schiarettismo reconocen que la cancelación de la cumbre con los sindicalistas sirvió para evitar que se profundice la tensión entre el gobernador Llaryora y su antecesor, el actual diputado Juan Schiaretti. En lo que hubiera sido, en cuestión de días, el segundo motivo de distanciamiento entre ambos después del faltazo que tanto Schiaretti como su esposa, la senadora Alejandra Vigo, metieron en la apertura de sesiones de la Legislatura el domingo para escuchar el discurso de Llaryora.

    «Las cosas no están bien. De lo contrario, el schiarettismo no estaría agitando discusiones en distintos escenarios que van desde el control del territorio en la capital cordobesa hasta la base que ‘el Gringo’ y Vigo quieren tener en el Congreso para negociar desde ahí con Casa Rosada», se sinceró un viejo conocedor del peronismo de Córdoba en la caliente tarde de este martes.

    Llaryora suspendió la reunión con la CGT y se desarma la cumbre de gobernadores del CFI

    Esto, sumado a otro movimiento del llaryorismo puro que se produjo la semana pasada en Mar del Plata. Hasta allá viajó uno de los ministros más políticos que tiene la nueva generación del cordobesismo como Miguel Siciliano para compartir mesa con el líder de los Gastronómicos, Luis Barrionuevo, y en medio de un encendido discurso del viejo sindicalista en contra de la reforma laboral de Milei.

    El dato que no cayó bien en el ala fundadora del cordobesismo no fue sólo la presencia en ese acto, sino que Siciliano compartiera mesa con el ultra axelista Carlos Bianco.

    De ahí que en la CGT se entusiasmaran con algún tipo de contacto en Córdoba para rechazar la iniciativa que se discutirá en el Senado la semana próxima.

    No obstante, el microclima de la convivencia entre Llaryora y los gremios depara para este miércoles una marcha de los estatales en contra de la reforma previsional que el peronismo provincial sancionó en la Legislatura antes de fin de año y que mantiene la guardia alta a ambos lados de la discusión: en el gobierno provincial, con un fraccionamiento en las bases y la vía judicial que adelantó LPO; y en los gremios, con un plan de lucha con dos consignas, la nacional por la reforma laboral, pero sobre todo la provincial por el cambio previsional.

    Con el caldeado clima que se prevé para este miércoles en las calles cordobesas algunos creyeron que un cónclave entre el llaryorismo y la cúpula nacional de la CGT hubiese colaborado para aliviar las cargas.

    En el schiarettismo no cayó bien la presencia del ministro Miguel Siciliano en la tradicional comida de verano que organiza Luis Barrionuevo en Mar del Plata. El funcionario de Llaryora compartió mesa con el ultra axelista Carlos Bianco

    Entre ellos, los que participaron de una reunión entre el presidente del PJ provincial y jefe del llaryorismo en la Unicameral, Facundo Torres, con las 62 Organizaciones en la Legislatura. Encuentro en el que algunos afirman que se amagó con el lanzamiento de un documento acerca del posicionamiento del peronismo provincial frente a la reforma laboral, pero otros sostienen que no se discutió eso porque «todavía está verde». «Fue un encuentro para que se ratifique el respaldo de esta pata sindical a Llaryora. Solo eso», dijeron.

    La tensión sobrevuela y la mirada ahora se posa en el anuncio que hizo Schiaretti a mediados de enero cuando en redes indicó que había recibido el alta médica y se preparaba para asumir su banca en febrero, mes que ya inició y tendrá las fricciones en extraordinarias por la reforma laboral. Y donde el PJ cordobés observará el entendimiento entre el exgobernador y su sucesor.

     

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    Milei en Davos: la “deuda civilizatoria” y el mito de un Occidente a restaurar

     

    Milei y su costumbre de subordinarnos.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    En su discurso de hoy en el Foro Económico Mundial de Davos, Milei volvió a desplegar una narrativa que excede largamente la economía y se adentra en una concepción ideológica de la historia, la cultura y la civilización. Más allá de las reiteradas defensas del capitalismo de libre mercado, hubo un eje particularmente revelador: la idea de que América arrastra una supuesta “deuda civilizatoria” con Occidente y que su misión histórica sería saldarla regresando a la filosofía griega, el derecho grecorromano y los valores judeocristianos.

    Lejos de ser una simple reflexión cultural, este planteo condensa una visión profundamente política, excluyente y funcional a un proyecto de poder.

    La “deuda civilizatoria”: una noción problemática desde el origen

    Cuando Milei afirma que América debe “pagar una deuda civilizatoria” a Occidente, introduce una categoría que no es neutra ni inocente. Hablar de deuda implica subordinación, implica aceptar que existe un centro civilizatorio legítimo —Europa y su tradición occidental— y una periferia que debe agradecer, imitar y reparar.

    Esta idea desconoce deliberadamente que América no es una hoja en blanco escrita por Grecia, Roma o el cristianismo europeo. Es un continente atravesado por civilizaciones milenarias, por procesos históricos propios, por luchas sociales, políticas y culturales que no pueden reducirse a una herencia importada. La noción de deuda borra de un plumazo a los pueblos originarios, las tradiciones populares, las experiencias emancipatorias y los proyectos políticos que disputaron —y disputan— el sentido mismo de la modernidad. Nos deja sin identidad.

    Además, el concepto remite peligrosamente a las viejas justificaciones coloniales: Europa como portadora de civilización, América como territorio incompleto que debe “agradecer” lo recibido. No es una novedad discursiva: es un reciclaje ideológico con lenguaje contemporáneo.

    Filosofía griega y derecho grecorromano: apropiación selectiva del pasado

    El llamado de Milei a “inspirarse en la filosofía griega” y “abrazar el derecho grecorromano” opera como una selección interesada de la historia. No se trata de un análisis académico ni de una reivindicación crítica del pensamiento clásico, sino de una utilización simbólica para legitimar un orden político y económico actual.

    La Grecia clásica y Roma no fueron paraísos de libertad universal: fueron sociedades atravesadas por la esclavitud, la exclusión política, la desigualdad estructural y la negación de derechos a amplios sectores de la población. Presentarlas como modelos morales sin esas contradicciones es falsear la historia.

    Más aún, Milei invoca estas tradiciones como si condujeran de manera natural a un capitalismo desregulado y a un Estado mínimo, cuando buena parte de la filosofía clásica discutió justamente los límites del poder económico, la función de la comunidad y la centralidad de lo público. No hay herencia universal: hay recortes ideológicos.

    Valores judeocristianos: moral selectiva y contradicción política

    El tercer pilar del discurso fue el llamado a “retornar a los valores judeocristianos para salvar a Occidente”. Aquí la operación es doble. Por un lado, se construye un supuesto consenso moral único, invisibilizando otras tradiciones éticas, espirituales y culturales que forman parte tanto de América como del mundo occidental contemporáneo.

    Por otro lado, se produce una contradicción evidente entre el discurso y la práctica política. Valores como la solidaridad, el cuidado del prójimo, la justicia social y la dignidad humana, históricamente asociados a la tradición judeocristiana, chocan de frente con políticas de ajuste, desprotección social y mercantilización extrema de la vida.

    La apelación religiosa funciona así como un recurso retórico de legitimación, no como una guía ética real. Se invocan valores abstractos mientras se impulsan medidas concretas que profundizan la desigualdad y la exclusión.

    Una idea de civilización que excluye

    El discurso de Milei en Davos no propone una civilización plural ni un diálogo entre culturas. Propone una restauración: un Occidente idealizado, homogéneo, jerárquico y alineado con un modelo económico específico. Todo lo que queda fuera de ese canon —otras identidades, otros proyectos políticos, otras formas de organización social— aparece como desviación, amenaza o atraso.

    La “deuda civilizatoria” no es, entonces, una reflexión histórica. Es una herramienta política que busca ordenar el mundo entre quienes encajan en ese relato y quienes deben ser corregidos, disciplinados o descartados.

    En definitiva, el discurso de Milei en Davos revela con claridad que su proyecto no se limita a la economía: aspira a redefinir qué se entiende por civilización, quién tiene derecho a representarla y quién debe someterse a ella. Bajo una retórica grandilocuente sobre Grecia, Roma y los valores judeocristianos, se esconde una visión regresiva que empobrece el pasado, simplifica el presente y clausura la diversidad del futuro.

     

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    AUDIOS FILTRADOS, PARTICIPACIÓN Y REDES SOCIALES

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