El Intendente Marcelo Orazi junto al Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina Hugo Curzel participaron esta mañana de charlas sobre el cuidado del ambiente en el Instituto María Auxiliadora y en la Escuela 235.
En ambos casos, el Intendente hizo referencia a las acciones comunitarias que contribuyen a cuidar la ‘casa común’ para que la continúen disfrutando las futuras generaciones y, además, hizo hincapié en el rol de agentes multiplicadores que tienen niños y niñas para transmitir estas conductas.
En ambas instituciones se hizo entrega de material para profundizar esta tarea en las aulas, además de elementos que fueron realizados con material reciclable en una muestra de la importancia que tiene la clasificación de los residuos.
También se entregaron árboles para ser plantados en los patios de las escuelas.
Tanto Orazi como Curzel agradecieron el recibimiento de ambas comunidades educativas.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina recuerda a artistas y a grupo de artistas de la ciudad que se pueden inscribir en el Registro Municipal de Artistas Reginenses que concentra la información de todas las expresiones artísticas existentes. Deben hacerlo en la página web de la Municipalidad a través del siguiente…
Después de varias decisiones y apelaciones, con las campañas ya iniciadas y a dos semanas de la fecha de los comicios (7 de abril); se dio por finalizada la telenovela de Alberto y su re-re elección. Con tres votos contra dos, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CJSN) dio por finalizada la historieta….
Mientras el Gobierno vende la derogación de normas “ridículas” como parte de una limpieza burocrática, en el paquete aprobado en Diputados aparecen leyes vinculadas a soberanía tecnológica, producción pública de medicamentos y control estatal sobre contratos con multinacionales. Detrás de la motosierra administrativa emerge otro objetivo: desmontar herramientas históricas de regulación sobre sectores estratégicos.
Por Celina Fraticiangi para NLI
Federico Sturzenegger eligió una puesta en escena eficaz. Habló de leyes sobre palomas mensajeras, registros absurdos, microfilmaciones olvidadas y regulaciones de otra época para justificar la llamada “Ley Hojarasca”. El relato oficial funciona porque mezcla normas efectivamente obsoletas con otras que, lejos de ser decorativas, todavía expresan una determinada idea de soberanía económica y tecnológica.
Entre esas normas aparece una de las menos discutidas públicamente pero más sensibles del paquete: la Ley 22.426 de Transferencia de Tecnología, sancionada en 1981 y orientada a regular contratos entre empresas locales y compañías extranjeras vinculados a patentes, marcas, licencias industriales, asistencia técnica y know how. La norma obligaba a registrar esos acuerdos y permitía al Estado intervenir frente a cláusulas consideradas abusivas o perjudiciales para el interés nacional. En otras palabras, el Estado conservaba capacidad de supervisión sobre relaciones comerciales donde históricamente existieron enormes asimetrías entre corporaciones multinacionales y empresas argentinas.
La derogación podría pasar inadvertida si no fuera porque uno de los sectores más atravesados por contratos de transferencia tecnológica es justamente el farmacéutico. Patentes, fórmulas, licencias, propiedad intelectual y derechos de fabricación forman parte del corazón económico de los grandes laboratorios internacionales. Y ahí es donde el proyecto libertario empieza a mostrar una coherencia política mucho más profunda que la simple eliminación de “normas viejas”.
El Gobierno no sólo impulsa la caída de la Ley 22.426. También busca derogar la Ley 26.688, que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos y respalda jurídicamente a laboratorios estatales nacionales y provinciales. La combinación resulta difícil de leer como una casualidad: menos capacidad estatal para controlar contratos tecnológicos, menor respaldo político a la producción pública y una apertura cada vez más amplia a corporaciones extranjeras en sectores estratégicos.
La cuestión farmacéutica ocupa desde hace décadas un lugar central en la política exterior de Estados Unidos. Washington históricamente impulsó esquemas de protección de propiedad intelectual favorables a grandes laboratorios multinacionales, especialmente en debates sobre patentes, genéricos y regulación sanitaria. En Argentina, esas tensiones reaparecieron una y otra vez alrededor del acceso a medicamentos, la fabricación estatal y la capacidad del país para desarrollar tecnología propia sin depender completamente de compañías extranjeras.
En ese contexto, las derogaciones promovidas por Milei adquieren otra dimensión. Ya no se trata solamente de “desregular”. Lo que emerge es un cambio de paradigma: pasar de un modelo donde el Estado retenía herramientas de control sobre sectores estratégicos a otro donde esas relaciones quedan prácticamente libradas al mercado y a la capacidad de negociación de grandes actores privados.
La narrativa de la “hojarasca” cumple entonces una función política precisa. Mientras la discusión pública gira alrededor de leyes extravagantes y normas olvidadas, avanzan modificaciones sobre estructuras sensibles vinculadas a medios de comunicación, soberanía tecnológica, patrimonio cultural y producción sanitaria. El paquete aparece diseñado para licuar el debate político detrás de una estética antipolítica basada en la idea de “limpiar privilegios” y eliminar regulaciones absurdas.
La Ley 22.426 nació en un período marcado por discusiones sobre dependencia tecnológica y fuga de divisas. En aquellos años, buena parte de América Latina debatía cómo impedir contratos abusivos donde empresas extranjeras imponían regalías excesivas, restricciones productivas o mecanismos de subordinación económica a compañías locales. Con el tiempo, varias de esas herramientas fueron perdiendo peso práctico por reformas posteriores, pero su existencia seguía representando una concepción política concreta: entender la tecnología y el conocimiento como áreas estratégicas y no simplemente como mercancías sujetas al poder del mercado.
Ahí aparece el verdadero núcleo ideológico del proyecto libertario. Muchas de las normas incluidas en la “Ley Hojarasca” no son derogadas porque hayan quedado inútiles, sino porque expresan principios incompatibles con la lógica política de Milei: intervención estatal, regulación económica, protección de sectores estratégicos y defensa de herramientas de soberanía nacional.
Por eso, detrás de la supuesta limpieza administrativa, empieza a asomar algo bastante más profundo que una depuración burocrática. Empieza a discutirse qué margen de autonomía conserva un país cuando renuncia voluntariamente a regular áreas donde se juegan salud, tecnología, comunicación y poder económico.
El Secretario de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina Francisco Lucero recorrió los barrios Melipal y Nuevo junto a los presidentes de las juntas vecinales, oportunidad en la que escuchó las demandas de estos sectores a los que brindó respuestas desde el área que conduce. Durante la recorrida, Lucero estuvo acompañado por…
El Secretario de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina Francisco Lucero ofreció detalles de la obra complementaria que debe realizarse para reparar el caño de impulsión de la red cloacal de barrio Belgrano que pasa por debajo de la ruta nacional 22 a la altura de barrio Don Bosco. Al respecto, explicó…
Esteban Paulón, Maximiliano Ferraro, Pablo Juliano, Nicolás Massot y los diputados del FIT, entre otros, abortaron este miércoles la convocatoria a la sesión prevista para este jueves con el objetivo de emplazar a las comisiones con el propósito de impulsar la interpelación a Manuel Adorni.
Pasadas las 20, los legisladores solicitaron por nota a Martín Menem que «tenga a bien dejar sin efecto el pedido de convocatoria a sesión especial oportunamente requerido, en virtud de lo establecido en los artículos 35 y 36 del Reglamento de esta Honorable Cámara, con fecha jueves 14 de mayo de 2026 a las 11».
La explicación que ofrecieron los diputados que promovían la sesión fue que se trató de «una suspensión» para «agregar algunos temas de la agenda social y poder reforzar el quórum». En rigor, la oposición estaba lejos de arrimarse a los 129 integrantes de la Cámara Baja para abrir el debate.
Tal como informó LPO, los bloques vinculados a los gobernadores aliados a la Casa Rosada estaban en contra de la interpelación a Adorni. «La interpelación es un error, si lo hacemos se va a victimizar», fue la respuesta de una diputada gravitante de Provincias Unidas.
Por otra parte, Cristian Ritondo y buena parte de la bancada del PRO desoyó el mandato de Mauricio Macri para votar contra el jefe de Gabinete. En una reunión por Zoom, el jefe del bloque ratificó el criterio de que no se sientan a sus bancas cuando la convocatoria corre por cuenta de la oposición a Javier Milei. «Que junte el quórum el que convoca», resumieron.
Maximiliano Ferraro.
Las miradas también apuntaron al peronismo, que no contó con ninguno de sus diputados entre los firmantes de la convocatoria a la sesión. Si bien se daba por hecho que la tropa parlamentaria liderada por Germán Martínez estaría en el recinto para buscar el quórum, un grupo numeroso de legisladores de esa fuerza política considera que la permanencia de Adorni en el gabinete de Milei es beneficiosa para la oposición, bajo la premisa de no interrumpir al adversario cuando se está equivocando.
Como sea, uno de los legisladores que sí agitó la convocatoria le dijo a LPO que intentarían colar la interpelación en el temario que se está preparando para la sesión que pretende el oficialismo para el miércoles 20 de mayo, acaso una empresa difícil. Menem está dispuesto a sesionar para sancionar el PCT y el proyecto de recorte a las Zonas Frías, entre otros, y los libertarios no tendrían razones para aflojar el blindaje contra Adorni.
Al cierre de esta nota, ingresaba el pedido formal a la secretaría parlamentaria para sesionar efectivamente el miércoles con la interpelación a Adorni con temario pero también pedidos de informes a Sandra Pettovello y Luis Caputo por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, proyectos de modificaciones a las licencias parentales, la creación del programa «Remediar» y restablecimiento de prestaciones para los afiliados al PAMI. Esa solicitud sí contaba con las firmas de peronistas como Martínez, Cecilia Moreau, Paula Penacca y Vanesa Siley.
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