La industria metalúrgica sigue siendo uno de los sectores más castigados por el desplome de la actividad económica. El sector tuvo otra fuerte caída en diciembre para cerrar 2025 con los peores indicadores desde la pandemia.
La actividad metalúrgica tuvo en diciembre una caída del 7,1 por ciento respecto al mismo mes del año 2024, de acuerdo al informe que elabora la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). En comparación con noviembre, la baja fue de 1,3 por ciento.
El 2025 cerró con una caída del 0,9 por ciento, un número que es muy malo si se tiene en cuenta que la metalúrgica venía con un desplome de 12,1 por ciento en 2024. Es decir que ni amague de un efecto rebote.
Según el relevamiento de Adimra, el 2025 fue el peor año desde la pandemia cuando se la actividad llegó a frenarse frenada por completo. En diciembre el uso de la capacidad instalada se ubicó en 44 por ciento, mismo nivel que entre marzo y junio de 2020. En ese sentido, el informe destaca que la actividad está veinte puntos abajo de sus máximos recientes.
«El cierre de 2025 muestra un retroceso incluso frente a un año ya muy regresivo como fue 2024, lo que pone de manifiesto las dificultades que atraviesa la industria metalúrgica. Este escenario vuelve indispensable la implementación de una política industrial integral», advirtió el presidente de Adimra, Elio Del Re.
Uno de las principales preocupaciones del sector es la apertura de importaciones que promueve el gobierno de Milei. «El nivel de importaciones crece a un ritmo superior al 70% interanual y golpea de lleno a la producción nacional. A ello se suma un consumo en marcado retroceso, configurando un panorama preocupante para el sector y para el empleo industrial que genera», señaló el dirigente.
Respecto del empleo, el informe destaca se mantuvo estable en diciembre, pero tuvo una caída del 2,5 por ciento en el año. «Hay empresas que comenzaron a despedir fuertemente, otras que comenzaron a suspender», advirtió Del Re en diálogo con Cadena 3.
Milei firmó esta semana un decreto que endurece las condiciones de empresas chinas para participar en licitaciones del Estados argentino, se supone un gesto a Donald Trump a quien el presidente argentino espera cruzarse en la cumbre de Davos. Pero el gobierno libertario podría terminar mordiéndose la cola por esta decisión.
A mitad de año se vence el swap por USD 18.000 millones que la Argentina tiene con China y que explican buena parte de las reservas del país. El swap por USD 20.00O con Estados Unidos que se anunció en la campaña, nunca se concretó.
Con un agravante: si China decide no renovar ese acuerdo, la Argentina debería pagar a mitad de año entre USD 2.750 millones y USD 5.000 millones, de un tramo que se activó. La diferencia responde a la opacidad de la actual gestión del Banco Central para mostrar sus números.
En el mercado saben que el BCRA tiene activado un tramo del swap por 35.000 millones de yuanes, equivalentes a USD 4.844 millones. Los vencimientos están concentrados entre junio y julio: 21.000 millones de yuanes en junio y 14.000 millones en julio. No hay dólares para enfrentar ese pago. Sin acuerdo, el escenario es default técnico con China.
El riesgo va más allá del vínculo bilateral. El swap con China tiene cláusula de cross default. Si la Argentina no paga, también cae el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El país volvería a quedar marcado como defaulteador serial, justo cuando el Gobierno intenta vender normalidad financiera.
Este es el mismo swap que Xi Jinping decidió renovarle a Milei el 14 de junio de 2024, en un gesto de «paciencia oriental», porque hasta ese momento el libertario insultaba en cuanto foro internacional se cruzaba a la potencia asiática. China sabía que la Argentina no podía pagar y decidió prorrogar el vencimiento por dos años, hasta junio de 2026.
A mitad de año se vence el swap por USD 18.000 millones que la Argentina tiene con China y que explican buena parte de las reservas del país. El swap por USD 20.00O con Estados Unidos que se anunció en la campaña, nunca se concretó.
Milei acordó dejar de insultar a China y cumplió, pero no cumplió con otras cláusulas no escritas que se negociaron en ese momento. La más importante: encabezar una visita de Estado a China. El gobierno libertario fue pateando esa visita y luego la «canjeó» por una vista encabezada por Karina y buena parte del gabinete, que tampoco concretó.
En junio de este año Milei se vuelve a encontrar así el mismo desafío financiero y geopolítico. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, le reclamó públicamente al gobierno libertario que cancele el swap con China. Pero romper con la potencia asiáitica como acreedor estratégico cuesta los USD 20.000 millones que prometió Estados Unidos.
Cuando en 2024, Xi Jinping le concedió la primer prorroga a Milei pidió dos cosas concretas. La primera es política: una visita presidencial. Milei aceptó viajar y hasta lo contó públicamente. Después dijo que iría Karina Milei. Tampoco ocurrió. El viaje a China se suspendió y fue reemplazado por una gira a Miami, con el Presidente como figura central del America Business Forum y la C-PAC, bajo la mirada atenta de Donald Trump.
La segunda condición fue reactivar las represas de Santa Cruz, la obra de infraestructura más importante que China financia fuera de su territorio. Por una serie de incumplimientos hay que firmar la Addenda 12, un paso que se demora desde la gestión de Sergio Massa.
El Gobierno ofrece una salida mínima: reactivar sólo la represa Jorge Cepernic, la más chica. Pero hasta ese paso es jabonoso. El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal anunció el ingreso de USD 136 millones desde China para reactivar la obra. Las empresas consideran que se trata de una cifra insuficiente incluso para reiniciar los trabajos. Pero lo más curioso es que ninguna autoridad del gobierno nacional ratificó el anuncio del gobernador.
Milei ofrece -supuestamente- como gesto a China, reactivar sólo la represa Jorge Cepernic, la más chica. El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, anunció el ingreso de USD 136 millones desde China para reactivar la obra, pero ninguna autoridad del gobierno nacional ratificó el anuncio del gobernador.
Durante este año la Argentina enfrenta un calendario de vencimientos desafiante. La economía argentina necesita unos 50.000 millones de dólares para atravesar 2026 de manera ordenada. Esta estimación surge de combinar las necesidades de financiamiento externo derivadas de la cuenta corriente, la cuenta capital y los vencimientos de deuda, junto con el objetivo de recomponer reservas, resume un informe de la consultora MAP Latam.
El principal acreedor en términos de pagos programados es el Fondo Monetario Internacional. Según el cronograma oficial del organismo, a lo largo de 2026 la Argentina debe afrontar compromisos por más de 4.400 millones de DEG, que incluyen cargos, recargos e intereses trimestrales, junto con amortizaciones de capital del programa EFF en septiembre y diciembre. Medidos en dólares, esos pagos representan una carga relevante y persistente, que se extiende durante todo el año y no se agota en una sola fecha.
El presidente de China, Xi Jinping.
A ese frente se suma la deuda con acreedores privados, producto de los bonos surgidos de la reestructuración de 2020 de Martín Guzmán. En enero el Tesoro transpiró fuerte para cumplir con un primer vencimiento de USD 4.300 millones, correspondiente a capital e intereses de Globales y Bonares. Luego, el calendario continúa con pagos semestrales de intereses y amortizaciones parciales en julio, que si bien están fragmentados por instrumento, que en conjunto rondan los USD 6.000.
Además de FMI y bonos, el Estado mantiene compromisos en dólares con organismos multilaterales como el BID, el Banco Mundial y la CAF. Aunque estos vencimientos no siempre aparecen desagregados en un solo cuadro público, forman parte del flujo total de pagos externos del año y se concentran también en moneda dura. Esos vencimientos suman USD 3.000 millones a lo largo del año.
Es sobre ese esquema exigente que se monta el capítulo adicional de China. El vencimiento del tramo activado del swap, equivalente a unos USD 5.000 millones, agrega casi un 25% extra sobre un calendario que ya es pesado por sí mismo.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, recibió al ministro del Interior, Diego Santilli, y le reclamó que el gobierno de Javier Milei le mande los fondos para las obras de un convenio que firmaron el año pasado.
Sáenz planteó que Salta asumió la ejecución de obras que originalmente correspondían al Estado nacional y remarcó la necesidad de que los desembolsos se cumplan en tiempo y forma.
«La Provincia se hizo cargo de obras nacionales que se están haciendo. Si nosotros estamos cumpliendo, queremos que también Nación cumpla», expresó el gobernador al referirse a proyectos en marcha que incluyen rutas, escuelas, viviendas y obras de saneamiento.
Según informó el gobierno salteño, Sáenz le recordó que su provincia lidera a nivel país en cantidad de obra pública comprometida y firmada, aunque advirtió que necesita el acompañamiento efectivo de Nación para sostener los plazos de ejecución.
Por otro lado, Sáenz se mostró dispuesto a acompañar la reforma laboral que promueve Milei, aunque aclaró que el respaldo no implica un cheque en blanco. «Acompañamos cuando entendemos que es beneficioso, pero también nos hemos opuesto cuando consideramos que perjudica a la provincia», señaló.
Ya comenzaron las obras en el autódromo porteño Oscar y Juan Gálvez para adaptar el circuito a las exigencias de la Fórmula 1. El primer paso fue la demolición de los boxes que se habían construído para los grandes premios que se disputaron entre 1995 y 1998.
Como contó LPO, en medio de la fiebre por Franco Colapinto, el gobierno porteño invertirá 132 mil millones de pesos en refacciones del histórico circuito porteño. El primer paso será traer el Moto GP, la principal competencia de motociclismo que hace poco tiempo atrás fue adquirida por Liberty Media.
Ese mismo grupo tiene los derechos de la Fórmula 1, una especie de pequeño mundial que no pasa desapercibido en ningún país. Esponsoreo de marcas de lujo y espectadores de alto poder adquisitivo agotan reservas en hoteles y restaurantes durante la semana del gran premio son la principal característica del Gran Circo.
Para lograr una fecha en el calendario, el gobierno porteño necesita dos cosas: la primera es que las negociaciones entre el empresario Orly Terranova y Liberty Media lleguen a buen puerto. Para eso la Ciudad podría llegar a pagar hasta 57 millones de euros al Grupo OSD.
La otra cuestión que necesita una resolución urgente es adaptar el viejo circuito del autódromo a las exigencias de la F1. En una primera etapa se demolerán todos las estructuras que albergaban los boxes.
La nueva traza tendrá una extensión de 4,3 Km, 14 metros de ancho promedio y 14 curvas a lo largo del circuito. En la recta los coches podrían alcanzar una velocidad de 320 Km/h y habrá una velocidad promedio sería de 177 Km/h.
Las obras previstas incluirán la remodelación de los boxes y la construcción de un nuevo paddock con vista de casi 360 grados del circuito.
El ingeniero civil Hermann Tilke es quien tiene a cargo el proyecto del nuevo circuito. Se trata del diseñador más reconocido de la era moderna, que modeló las pistas de Shanghai, Singapur y Abu Dhabi.
El despido abrupto del director del Hospital del Bicentenario en Ituzaingó desató fuertes tensiones internas en La Libertad Avanza y acusaciones a la cúpula del Pami de mantener acuerdos con el municipio peronista a cargo de los Descalzo.
En los últimos días, mientras transcurría sus vacaciones, Santiago Cerneaz fue notificado de su desplazamiento como director de ese hospital bajo la órbita de la obra social de los jubilados.
El despido desató la furia del coordinador libertario local, el concejal Hugo Equiza, quien había sugerido a Cerneaz para ese cargo, en septiembre pasado, con el auspicio de generar un cambio en el funcionamiento del nosocomio.
«No se nota que haya una voluntad real de cambiar de manera estructural organismos atravesados por corrupción, falta de transparencia y clientelismo», dijo Equiza a elDiarioAR tras conocerse el desplazamiento de Cerneaz.
La situación que se vive en el hospital es preocupante. Hay prácticamente más guardias de seguridad que médicos y siguen agregando guardias «invisibles», las cuales el director echado no aceptó validar
Para el concejal y referente libertario de Ituzaingó la caída en desgracia de Cerneaz está ligada con el despido de «ñoquis» dentro del hospital, uno de los cuales fue reestablecido en el cargo por una resolución del propio titular del Pami, Esteban Leguizamo, a pocos días de registrarse el despido.
«La situación que se vive en el hospital es preocupante. Hay prácticamente más guardias de seguridad que médicos y siguen agregando guardias «invisibles», las cuales el director echado no aceptó validar», dijo Equiza a LPO.
En esa línea, denunció la persistencia «ñoquis» bancados «por el director Leguizamo y su gerente Roberto Armagno». Frente a eso, sostuvo que existe una estructura interna de mando en el hospital que incluye al municipio de Alberto y Pablo Descalzo.
«Evidentemente hay acuerdo entre las autoridades del Pami y el peronismo provincial y camporismo para seguir «trabajando» juntos en el Instituto, podemos nombrarlos como «los mismos de siempre» que siguen como siempre y mas empoderados aún por las autoridades libertarias», acusó Equiza.
Al defender al director desplazado, el concejal libertario dijo que en los últimos meses el hospital había sumado servicios y que se había inaugurado un ala que estaba cerrada. «Lo echan por querer hacer las cosas bien», sostuvo.
En lugar de Cerneaz, Leguizamo nombró a Christian Varela, un médico que los libertarios de Ituzaingó asocian al peronismo de los Descalzo y al que le endilgan una cercanía con el ex ministro de Salud bonaerense, Alejandro Collia.
Cerca de Equiza también asocian esta movida al viceministro de Salud Guido Giana, que llegó a ese cargo a través del ministro Mario Lugones, uno de los dueños del Sanatorio Guemes, donde Giana oficiaba de director administrativo.
De linaje PRO, Giana es cercano al referente amarillo en Ituzaingó, Gastón Di Castelnuovo, al que cerca de Equiza ven como un adversario directo en la pelea por la candidatura a la intendencia en 2027.
José Jerí quedó cerca de enfrentar un proceso de destitución en su país tras conocerse que realizó reuniones semiclandestinas con un cuestionado empresario chino llamado Zhihua Yang.
De acuerdo a lo que sostiene el diario La República, el Congreso de Perú está juntando firmas para interponer una Moción de Vacancia, figura legal con la que fueron destituidos recientemente otros presidentes del país. Otros parlamentarios, en tanto, buscarían llegar a una Moción de Censura contra la Mesa Directiva.
De acuerdo a lo revelado por medios locales, Jerí llegó encapuchado para no ser reconocido a un restaurant propiedad del empresario antes mencionado. La actitud del mandatario peruano de no querer ser descubierto llamó la atención, pese a arribar en un auto oficial e ir acompañado con escoltas.
En un primer momento, Jerí, que sustituyó en octubre pasado a la destituida presidenta Dina Boluarte por ser en ese momento el presidente del Congreso, aseguró que fue invitado para tratar preparativos del Día de la Amistad entre China y Perú; luego reconoció que en el encuentro también estuvo acompañado por su ministro del Interior, Vicente Tiburcio.
No obstante, reconoció que llegó al atardecer con lentes de sol a una tienda de productos chinos que el hombre de negocios posee en el centro de Lima, un local que horas antes había sido clausurado por las autoridades municipales.
#CuartoPoderSin agenda, sin registro y fuera de Palacio. Imágenes muestran al presidente José Jerí reuniéndose con un empresario chino en un local privado del centro de LimaEncuentra los reportajes y entrevistas del programa AQUÍ %u25BA https://t.co/T3blzG3s0Rpic.twitter.com/HdWBS721ag
De acuerdo a las imágenes de las cámaras de seguridad que han sido difundidas, al mandatario, vestido en este caso con la casaca de aviador de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) que acostumbra a llevar en algunos actos con su apellido en el pecho, se le ve interactuar por teléfono ofuscado bajo la atenta mirada y sonrisa cómplice de Yang.
Jerí llegó encapuchado para no ser reconocido a un restaurant propiedad del empresario antes mencionado. La actitud del mandatario peruano de no querer ser descubierto llamó la atención, pese a arribar en un auto oficial e ir acompañado con escoltas
Al enterarse que el domingo saldrían a la luz sus imágenes en la tienda, Jerí lanzó en redes sociales, cerca a las 2.00 de la madrugada del domingo, un mensaje en vídeo para reconocer que en el local también estuvo con el ministro, admitir que no actuó correctamente y rechazar nuevamente que haya estado inmerso en algún negocio o acto ilícito.
De acuerdo a los medios peruanos, la reunión en el restaurante pudo haber sido para tratar un posible contrato para instalar cámaras de vigilancia en colectivos de transporte urbano, que supuestamente se adjudicaría sin concurso público por darse en una situación de emergencia contra la inseguridad causada por el crimen organizado.
El empresario chino, a quien los medios locales vinculan también con el procesado hermano de la expresidenta Boluarte, es gerente de una hidroeléctrica, una empresa de construcción y una importadora de productos chinos que tienen como domicilio fiscal el mismo lugar en el que funciona el chifa donde se produjo la reunión.
Este episodio protagonizado por Jerí ha sido comparado con las reuniones con empresarios que mantenía fuera de los focos y del registro oficial del detenido presidente Pedro Castillo en una vivienda cercana al Palacio de Gobierno y que llevaron a los partidos conservadores que ahora apoyan a Jerí a plantear una moción para destituir al entonces mandatario.