Alternativa para Alemania obtuvo una victoria histórica este domingo en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt y se consolida como la fuerza con más proyección en el país. Si bien no llegó la mayoría absoluta y necesita aliarse con otras fuerzas para gobernar, AFD se convierte en una amenaza para todo el sistema político. Sin embargo, el partido no alcanzó la mayoría absoluta que le habría permitido gobernar en solitario por primera vez en un estado federado alemán.
Con el 100 % de los votos escrutados y según el resultado final oficial provisional, AfD consiguió el 43,8 % de los votos y quedó a solo tres bancas de la mayoría absoluta en el Parlamento regional.
El candidato a la presidencia regional del partido ultra, Ulrich Siegmund, calificó la jornada de «histórica» y aseguró que su partido consiguió «exactamente lo que nos propusimos: hemos hecho historia en este país». Según él, es necesario un cambio político fundamental y este esultado es también «una señal para Berlín».
La conducción nacional del partido también celebró el resultado porque lo ve como una muestra de lo queremos pasar en las elecciones generales que deberían celebrarse en 2029.
La copresidenta Alice Weidel afirmó que Siegmund será el primer presidente regional de AfD, mientras que el también líder del partido Tino Chrupalla sostuvo que la formación está preparada para asumir responsabilidades de gobierno tanto en Sajonia-Anhalt como, en el futuro, a nivel federal. En 2024, AfD ya había ganado en Turingia, aunque entonces quedó fuera del gobierno debido al rechazo del resto de partidos a colaborar con la formación.
El gran derrotado de la jornada fue el partido gobernadora, la Unión Cristiano Demócrata. El actual presidente regional, Sven Schulze, obtuvo alrededor del 17,2 % de los votos, prácticamente la mitad que en 2021. El dirigente conservador reconoció que su partido había sufrido «un duro golpe» y admitió que AfD pasa a ser la fuerza dominante en el Parlamento regional.
La copresidenta Alice Weidel afirmó que Siegmund será el primer presidente regional de AfD, mientras que el también líder del partido Tino Chrupalla sostuvo que la formación está preparada para asumir responsabilidades de gobierno tanto en Sajonia-Anhalt como, en el futuro, a nivel federal.
El canciller alemán Friedrich Merz , del mismo partido, se reunirá el lunes dirigentes de la CDU para discutir las consecuencias de la derrota.
Frederic Meriz, canciller alemán.
En Berlín cobra ahora fuerza el debate sobre el futuro de la coalición federal entre la CDU y el SPD. El diputado de la CDU Alexander Räuscher criticó en ‘WELT’ la estrategia de su partido y su relación con los socialdemócratas: «Cometemos el error de aceptar a un socio de coalición como el SPD, que ha celebrado la transición energética hasta el último día antes de las elecciones y se convence de que con ello las cosas irían mejor para los ciudadanos».
El gran derrotado de la jornada fue el partido gobernadora, la Unión Cristiano Demócrata. El actual presidente regional, Sven Schulze, obtuvo alrededor del 17,2 % de los votos, prácticamente la mitad que en 2021. El dirigente conservador reconoció que su partido había sufrido «un duro golpe» y admitió que AfD pasa a ser la fuerza dominante en el Parlamento regional.
«Eso sencillamente no es cierto. Ahí tendríamos que haber marcado más el perfil de la CDU. Hace tiempo que deberíamos haber puesto un freno y haber dicho: eso no lo aceptamos. En la ampliación de superficies para las energías renovables tendríamos que habernos resistido más como región», agregó.
La catastrofe electoral sufrida por el oficialismo en esta elección regional pone en debate no solo el futuro de la alianza nacional entre CDU y SPB sino que podría forzar a un Merz a dar un giro a la derecha, algo que intentó en la campaña electoral pero fue vetado por líderes importantes del partido como Angela Merkel.
AFD es considerado por el sistema político como una amenaza a la democracia por sus constantes coqueteos con la reivindicación al nazismo. Por eso, la prohibición es un tema de debate nacional que se vuelve mas complejo con este crecimiento. El partido suele tener cercanía con la Rusia de Putin y figuras como Elon Musk y se hizo fuerte en la vieja Alemania comunista del este en donde la situación económica, salarial y laboral contrasta con los grandes centros urbanos alemanes.
Contando la de este domingo en Marcos Juárez, ya son tres las elecciones en las que el peronismo de Martín Llaryora parece estar derrotado y sorprende con un triunfo contudente. Pasó en el 2023, con la victoria de Daniel Passerini ante Rodrigo de Loredo en la capital cordobesa, ocurrió un año más tarde en Río Cuarto con el PJ dividido y el triunfo de Guillermo de Rivas; y sucedió ahora, con el batacazo en Marcos Juárez, el famoso «kilómetro cero» de Cambiemos, como lo bautizó Macri.
Después de más de 50 años, el peronismo logró quedarse con el bastión productivo del sudeste provincial por una diferencia aplastante de 20 puntos sobre aquel intendente mítico del antiperonismo macrista, Pedro Dellarosa. El símbolo del triunfo no se le escapó a los ministros y operadores que Llaryora mandó a Marcos Juárez: «Es el kilómetro cero de la unidad peronista», afirmó a LPO uno de ellos, un poco en broma y un poco un serio.
Font corrió como un candidato «vecinalista», pero tenía por debajo el respaldo de Llaryora y logró unir detrás suyo a todas las tribus peronistas, del cordobesismo del gobernador, hasta el Frente Renovador de Sergio Massa que metió un concejal, hasta el kirchnerismo.
Dellarosa que provenía del PRO fue parte del gabinete provincial de Llaryora, pero pagó un alto costo por esa decisión: dejar como heredera a Sara Majorel, la intendenta saliente que concluye un pésimo mandato.
Llaryora manejó la elección que imaginaba brava con muñeca: acordó con Milei «municipalizarla», a cambio que no compita La Libertad Avanza. Fue así que transitó sin la injerencia de figuras de peso provincial, ni nacional, como en otros momentos lo hicieron, entre otros, Mauricio Macri, José Manuel de la Sota o Juan Schiaretti.
Por ese motivo decidió no sumarse a los festejos de Font, pero no se privó de mandar a varios de sus ministros y publicar un tuit «institucional», en el que se le notaba la alegría. Este lunes lo recibirá en la Casa de Gobierno de Córdoba.
Llaryora manejó la elección que imaginaba brava con muñeca: acordó con Milei «municipalizarla», a cambio que no compita La Libertad Avanza. Fue así que transitó sin la injerencia de figuras de peso provincial, ni nacional, como en otros momentos lo hicieron, entre otros, Mauricio Macri, José Manuel de la Sota o Juan Schiaretti.
En todo momento, el emisario de Llaryora fue el legislador provincial Abraham Galo, el hombre de Bell Ville que apostó por Font y se instaló en Marcos Juárez para tributar el triunfo al Panal.
Por su parte, los libertarios cumplieron con lo suyo del pacto: no darle el sello a Germán Pasquali, el dirigente que imploró por el respaldo de La Libertad Avanza y terminó furioso con el diputado nacional Gabriel Bornoroni. Detrás de la candidatura de Pasquali, por debajo jugó el radical Rodrigo de Loredo, que mandó al flamante presidente de la UCR cordobesa, Matías Gvozdenovich al acto de cierre de campaña de Pasquali el jueves por la noche.
Después del aplastante resultado, un muy golpeado De Loredo, le mando un mensaje contundente a los libertarios y Luis Juez, si no se unen para las elecciones de gobernador pueden perder la provincia.
De hecho, quien pagó el costo más alto fue Juez. El socio de Milei en Córdoba fue en distintos momentos de la campaña a respaldar a Dellarossa, incluso cuando el ex PRO dijo que iba a pelear por el retorno de las cápitas del Pami a la localidad. En un acto de rebeldía contra el líder del frente opositor a Llaryora, el libertario Bornoroni.
En tanto, desde el punto de vista nacional, los derrotados fueron también algunos dirigentes del PRO como Mauricio Macri o Fernando de Andreis. El ex secretario General de la presidencia presionó hasta el final, y sin resultado, para que a Dellarossa le dieran el sello del PRO para participar. Algo que, con el espacio amarillo cordobés bajo la batuta de Agost Carreño y Rodríguez Machado, no sucedió.
En tanto, hay fuentes que afirman que, incluso ‘Lule’ Menem amagó con un contacto en Marcos Juárez con Dellarossa, desoyendo el acuerdo político entre Milei y Llaryora.
Milei endurece su discurso sobre Malvinas, pero su giro soberanista contrasta con su relación con el Reino Unido y llega en un momento de dificultades políticas.
Por Roque Pérez para NLI
Milei volvió a hablar de Malvinas. Y lo hizo con la solemnidad de quien pretende presentarse como el gran defensor de la soberanía argentina. En cadena nacional, anunció proyectos para endurecer sanciones contra empresas que exploten recursos en las islas, crear organismos vinculados con la seguridad nacional y fortalecer la presencia militar en Tierra del Fuego. El problema para el Presidente es que la historia reciente de su propio Gobierno vuelve difícil aceptar el repentino fervor soberanista como si siempre hubiera sido su principal bandera.
Porque las Malvinas son argentinas. Eso no empezó con Milei y tampoco terminará con él. Es una causa nacional consagrada incluso constitucionalmente y sostenida durante décadas por gobiernos de signos políticos diferentes. Precisamente por eso, resulta legítimo preguntarse por qué el Presidente decide colocarla ahora en el centro de la escena, después de meses en los que su política exterior estuvo marcada por una alineación prácticamente automática con Estados Unidos, Israel y otros aliados internacionales, mientras mantenía una relación particularmente cuidadosa con Londres.
La pregunta no es si Milei puede hablar de Malvinas. La pregunta es por qué ahora.
De Margaret Thatcher a la bandera argentina
Hay una contradicción que no puede borrarse con una cadena nacional.
Milei construyó durante años una admiración pública por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la Guerra de Malvinas. Esa posición generó fuertes críticas, especialmente entre excombatientes y sectores vinculados con la memoria de la guerra. Incluso durante su campaña presidencial planteaba que la recuperación de las islas debía ser resultado de una negociación prolongada con el Reino Unido y que había que considerar a quienes viven allí.
Ya en el Gobierno, la relación con Londres tampoco fue presentada como una confrontación frontal. Por el contrario, la administración libertaria sostuvo una estrategia de acercamiento y diálogo que generó cuestionamientos desde sectores de la propia coalición oficialista.
La entonces canciller Diana Mondino llegó a sostener que la Argentina buscaba cambiar la estrategia respecto de Malvinas y avanzar mediante el diálogo. Y en 2024 el Gobierno evitó confrontar públicamente con la visita del entonces canciller británico David Cameron a las islas.
Ahora, en cambio, Milei aparece convertido en un cruzado de la soberanía.
El cambio no es menor. Tampoco parece casual.
Reuters describió este giro como un endurecimiento respecto de la postura anterior del Presidente y señaló que la nueva estrategia aparece en un momento políticamente sensible, con una aprobación presidencial estimada en 36,8% y con el horizonte electoral de 2027 cada vez más cerca.
Dicho en criollo: cuando la motosierra ya no alcanza para entusiasmar, aparece la bandera.
Una causa nacional convertida en salvavidas político
Malvinas tiene una característica que cualquier dirigente conoce: une donde otras discusiones dividen.
No importa si se trata de peronistas, radicales, desarrollistas, socialistas, nacionalistas o ciudadanos que no tienen ninguna identificación partidaria. El reclamo argentino sobre las islas forma parte de una conciencia nacional profundamente arraigada.
Y ahí aparece la oportunidad política para Milei.
El Gobierno enfrenta una agenda cargada de conflictos. El Congreso vuelve a ser un terreno incómodo para el oficialismo, mientras la oposición busca discutir cuestiones como el endeudamiento de las familias y la situación de las personas con discapacidad. Al mismo tiempo, el Ejecutivo espera que los próximos datos económicos le permitan mostrar algún resultado favorable. La discusión sobre Malvinas ofrece, en cambio, una escena mucho más sencilla: Presidente, bandera, soberanía y enemigo externo.
Es una narrativa perfecta para un Gobierno que necesita recuperar iniciativa.
Y mucho más cómoda que hablar de jubilaciones, salarios, empleo, universidades, industria o del deterioro del poder adquisitivo.
El recurso político es viejo. Cuando una administración tiene dificultades para imponer una agenda doméstica, puede intentar trasladar la discusión hacia una cuestión nacional de enorme carga simbólica.
El problema es que Malvinas no es propiedad de Javier Milei.
El riesgo de confundir soberanía con marketing
Hay una diferencia enorme entre defender la soberanía y utilizar la soberanía como herramienta de comunicación política.
La primera exige una estrategia de Estado sostenida durante décadas. La segunda necesita una cadena nacional, un discurso encendido y una agenda mediática favorable.
Si el Gobierno realmente pretende fortalecer la posición argentina, deberá explicar cómo piensa hacerlo en términos diplomáticos, económicos, científicos, pesqueros, energéticos y militares. También tendrá que explicar qué política concreta desarrollará en el Atlántico Sur y cómo piensa enfrentar la explotación de recursos naturales alrededor de las islas.
Porque mientras Milei anuncia sanciones, las empresas involucradas en la explotación petrolera sostienen que sus licencias son legítimas y el Reino Unido reafirma su posición sobre las islas.
La cuestión petrolera, además, no es menor. El proyecto de explotación en torno al yacimiento Sea Lion convierte al Atlántico Sur en un espacio todavía más estratégico. Reuters señala que las estimaciones hablan de hasta 1.700 millones de barriles de petróleo, una dimensión económica capaz de transformar por completo el valor geopolítico de la disputa.
Por eso la soberanía no se defiende solamente con discursos.
Se defiende con industria nacional, ciencia, tecnología, capacidad energética, infraestructura, presencia diplomática, control de los recursos naturales y una política exterior coherente.
Y allí aparece otra contradicción incómoda para el Gobierno libertario: el mismo proyecto político que durante años presentó al Estado como un obstáculo, que cuestionó el gasto público y que hizo del ajuste su principal identidad, ahora necesita un Estado con capacidad suficiente para sostener una política estratégica de largo plazo en el Atlántico Sur.
Milei necesita una bandera, pero Malvinas no necesita a Milei
El Presidente tiene derecho a defender la soberanía argentina. Nadie debería discutirlo.
Lo que sí puede y debe discutirse es la utilización política de una causa que pertenece a todos los argentinos.
Porque si Milei pretende que Malvinas sea una política de Estado, deberá demostrarlo con hechos y no solamente con discursos. Deberá construir consensos, sostener una estrategia diplomática, defender los recursos argentinos y mantener una política exterior que no entre en contradicción con esos objetivos.
Y, sobre todo, deberá comprender algo elemental: la soberanía no funciona como una herramienta electoral.
Las Malvinas eran argentinas cuando Milei todavía no existía en la política. Eran argentinas cuando el Presidente admiraba a Thatcher. Eran argentinas cuando su Gobierno buscaba una relación cordial con Londres. Y seguirán siendo argentinas cuando termine este Gobierno.
Por eso resulta difícil no mirar con sospecha este súbito despertar soberanista.
Porque mientras millones de argentinos esperan que el Estado resuelva problemas concretos —llegar a fin de mes, pagar una factura, sostener una jubilación, mantener un empleo, acceder a medicamentos o garantizar la educación— Milei encontró una bandera capaz de sacarlo, aunque sea por unos días, del centro de esas discusiones.
Malvinas merece algo mucho más serio que eso.
Merece una política de Estado.
Y si el Presidente realmente quiere defenderla, deberá demostrar que detrás de la bandera hay una estrategia y no simplemente otra puesta en escena para recuperar oxígeno político.
Una de las pocas causas por corrupción durante el gobierno de Javier Milei que avanza en la justicia tiene como escenario Tandanor, el estátegico astillero estatal.
La Policía Federal realizó cinco allanamientos por orden del juez federal Sebastián Casanello, cuatro en la Ciudad de Buenos Aires y uno en Mar del Plata. En los procedimientos fueron secuestrados exactamente 367.110 dólares, encontrados entre un domicilio particular y una caja de seguridad ubicada en el microcentro porteño. El principal investigado es Julio Eduardo Gallé, que se desempeñaba como gerente comercial de Tandanor.
La Justicia intenta determinar si Gallé le exigió dinero al empresario Antonio Alejandro Napoleone, titular de Lucrimar SA, a cambio de condonarle una deuda que su compañía mantenía con el astillero estatal. La deuda rondaba los 200 mil dólares.
Según la hipótesis que reconstruyen los investigadores, Gallé habría ofrecido hacerla desaparecer a cambio de un pago. La maniobra investigada alcanza al menos los 220 mil dólares. Pero los allanamientos dejaron una pista todavía más comprometedora. Los investigadores encontraron un recibo manuscrito entre los involucrados por 100 mil dólares y 12,7 millones de pesos. También secuestraron cartas documento, extractos bancarios, comprobantes de transferencias, contratos, una notebook, una computadora, una tablet y tres teléfonos celulares.
La causa nació de una auditoría interna realizada en Tandanor luego del recambio de autoridades. Las irregularidades detectadas terminaron en una denuncia de la propia empresa y Casanello delegó en mayo la investigación en la unidad especializada contra la corrupción de la Policía Federal.
El episodio atraviesa una empresa que LPO viene siguiendo desde el comienzo del gobierno libertario. Ana Laura Hernández había desembarcado en la presidencia de Tandanor durante la gestión de Nicolás Posse.
Ana Laura Hernández había desembarcado en la presidencia de Tandanor durante la gestión de Nicolás Posse. Su llegada estuvo acompañada por una fuerte reestructuración. Despidió trabajadores, incorporó directores y asesores con salarios elevados. En ese proceso también fue desarticulada la Gerencia de Control de Gestión.
Su llegada estuvo acompañada por una fuerte reestructuración. Hernández despidió trabajadores, incorporó directores y asesores con salarios elevados y contrató a BDO para realizar una auditoría. En ese proceso también fue desarticulada la Gerencia de Control de Gestión, precisamente el área que concentraba información sensible sobre el funcionamiento de la compañía.
La decisión generó una crisis interna. Silvia Martínez, presidenta de la Cámara de la Industria Naval Argentina y una de las integrantes del directorio, terminó alejándose de la empresa en medio de diferencias con el rumbo que había tomado la conducción.
La gestión de Hernández ocurrió además mientras dentro de Tandanor crecían las sospechas de que el gobierno preparaba el terreno para rematar activos de la empresa. El astillero no solamente tiene capacidad industrial estratégica: ocupa más de 30 hectáreas en uno de los terrenos más codiciados de Buenos Aires.
El interés inmobiliario siempre sobrevoló la discusión. Frente a Tandanor se encuentra el gigantesco desarrollo Solares de Santa María en la ex Ciudad Deportiva de La Boca. La posibilidad de liberar las tierras del astillero multiplicó las sospechas sobre qué había realmente detrás del interés libertario por desprenderse de la compañía.
Hernández finalmente dejó el cargo y en su lugar desembarcó Mauricio González Botto, otro hombre directamente vinculado a Posse. Antes de llegar a Tandanor, González Botto había tenido bajo su órbita el universo de las empresas públicas y participado del diseño inicial de las privatizaciones del gobierno.
Ahora, mientras el gobierno vuelve a mover las fichas alrededor del futuro del astillero, la Justicia reconstruye qué ocurrió puertas adentro durante aquella etapa. Los 367 mil dólares, el recibo escrito a mano y los movimientos bancarios secuestrados dejaron de ser una auditoría administrativa para convertirse en una causa federal por cohecho.
La inflación se desacelera al 1,8%, pero el consumo minorista se derrumbó 22% interanual en Córdoba y la rentabilidad de los comercios cayó 26%. Apenas el 10% de los comerciantes cumplió sus expectativas y ya hay 458 mil cordobeses en mora. El 88,7% de los hogares tuvo que financiar alimentos.
Los comercios venden menos, ganan menos, los consumidores compran menos y una porción cada vez mayor de los hogares necesita recurrir al crédito, al fiado o al préstamo para sostener los gastos cotidianos.
Esos son los datos de la economía doméstica de Córdoba, una foto que incomoda a los libertarios en su bastión. Los números de agosto de la Cámara de Comercio de Córdoba (CCC) son contundentes. Las ventas minoristas medidas en unidades cayeron 22% interanual, mientras que la rentabilidad se desplomó 26% respecto de agosto de 2025.
No hay recuperación a la vista: el deterioro se aceleró incluso dentro del propio año. En comparación con julio, las ventas bajaron otro 11% y la rentabilidad se hundió 19%.La secuencia es significativa. En julio, la caída interanual había sido del 14% en unidades y del 12% en rentabilidad. En agosto, ambas variables prácticamente duplicaron su retroceso.
El dato más elocuente sobre el ánimo empresario es que sólo el 10% de los comerciantes consultados logró cumplir las expectativas que tenía para el mes.El ticket promedio, mientras tanto, subió de $135.120 en julio a $173.200 en agosto.
Pero el aumento del monto gastado por operación no representa una recuperación del consumo. Por el contrario, convive con una fuerte caída en la cantidad de unidades vendidas y refleja, en buena medida, el efecto de los precios sobre una canasta de compras cada vez más restringida.
El escenario resulta particularmente llamativo porque la inflación no está acelerándose. El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), del Centro de Almaceneros de Córdoba, registró una inflación del 1,8% en agosto, por debajo del 2,1% de julio. En los primeros ocho meses del año acumuló 21,4% y la inflación interanual llegó al 33,3%. Para todo 2026, el instituto mantiene una proyección del 31,5%.
No hay recuperación a la vista: el deterioro se aceleró incluso dentro del propio año. En comparación con julio, las ventas bajaron otro 11% y la rentabilidad se hundió 19%.La secuencia es significativa. En julio, la caída interanual había sido del 14% en unidades y del 12% en rentabilidad. En agosto, ambas variables prácticamente duplicaron su retroceso.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas, uno de los rubros de mayor peso en el consumo familiar, aumentaron 1,6% durante agosto. Pero la desaceleración de los precios todavía no alcanza para recomponer el bolsillo.
La Canasta Básica Alimentaria acumuló una suba del 22,6% en ocho meses y del 36,4% interanual.Una familia tipo necesitó en agosto $2.034.194 para no caer por debajo de la línea de pobreza y $1.108.074 para cubrir los alimentos básicos y superar la línea de indigencia.
Es allí donde aparece el segundo problema: cuando el ingreso no alcanza, el consumo no desaparece. Se financia. De hecho, los últimos datos de la Central de Deudores del Banco Central procesados por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) muestran que 458.148 cordobeses se encuentran actualmente en mora con bancos y otras entidades. La cifra equivale al 16% de la población adulta de la provincia y viene creciendo de manera sostenida desde abril. En ese mes había 435.427 personas en mora.
Los últimos datos de la Central de Deudores del Banco Central procesados por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) muestran que 458.148 cordobeses se encuentran actualmente en mora con bancos y otras entidades. La cifra equivale al 16% de la población adulta de la provincia y viene creciendo de manera sostenida desde abril. En ese mes había 435.427 personas en mora
En mayo fueron 441.145, en junio 450.431 y en julio llegaron a 458.148. Más de 22.700 deudores adicionales en apenas cuatro meses.La deuda promedio en mora alcanza los $590.000 por persona, mientras que el pasivo total supera los $42.839 millones.Dentro de ese universo hay 71.871 personas cuyas deudas fueron derivadas al denominado mercado secundario: créditos con atrasos superiores al año que las entidades originales consideran incobrables y venden a estudios jurídicos, empresas de cobranzas o fideicomisos para intentar recuperar parte del dinero.
El fenómeno no es exclusivamente cordobés. A nivel nacional, la mora de los créditos destinados a los hogares pasó del 12,77% al 12,94% entre junio y julio.La explicación tiene además una segunda pata: el crédito dejó de expandirse este año. Es decir, mientras crece la cantidad de personas con dificultades para pagar sus obligaciones, también se achica el financiamiento disponible.Los datos sociales del Centro de Almaceneros terminan de cerrar el círculo.
Durante agosto, el 88,7% de los hogares declaró haber tenido que financiar alimentos. El 38,7% recurrió al fiado en comercios cercanos y el 37,3% utilizó tarjeta de crédito. Otro 12,7% tuvo que comprar alimentos con dinero prestado. Sólo el 9,3% de los hogares dijo no haber necesitado financiar su alimentación.
La consecuencia es que el endeudamiento dejó de ser una herramienta asociada exclusivamente a la compra de bienes durables. La deuda empieza a funcionar como sustituto del ingreso. El 28% de los hogares pidió dinero prestado durante agosto para afrontar gastos básicos.
El principal destino fue la compra de alimentos.Y la fragilidad financiera es todavía más evidente frente a un imprevisto: el 51% de los hogares no podría afrontar un gasto extraordinario de $150.000. Otro 40% tendría que pedir dinero prestado. El 61% asegura, además, que si perdiera repentinamente sus ingresos podría sostener sus gastos durante menos de una semana.
La foto de la economía cordobesa empieza así a componerse de varios indicadores que apuntan en la misma dirección: 22% menos de unidades vendidas, 26% menos de rentabilidad, 19% menos de rentabilidad en apenas un mes, apenas 10% de comerciantes cumpliendo sus expectativas, 458 mil personas en mora y casi nueve de cada diez hogares financiando la comida. La inflación baja, pero el consumo no despega. El crédito no se expande, pero la deuda crece. Los tickets aumentan, pero se venden menos unidades.
El canciller Pablo Quirno difundió con entusiasmo la decisión de la norteamericana Halliburton de no participar en la explotación petrolera de Malvinas, de la que no formaba parte. Pero guarda un espeso silencio sobre una multinacional británica que opera en el país y tendría a cargo la parte crítica del proyecto Sea Lion: Noble Corporation.
El riesgo que la ofensiva de Javier Milei contra las empresas que participen de la explotación petrolera de Malvinas choque contra el propio desarrollo offshore argentino, fue anticipado en exclusiva por LPO, que este sábado reveló que Noble estaba en una situación muy delicada.
Noble Corporation, uno de los gigantes mundiales de la perforación marina, fue contratada por Total Austral para perforar los tres pozos de Fénix que hoy producen gas frente a Tierra del Fuego, un desarrollo clave para la isla y para abastecer de gas a la Argentina. Al mismo tiempo, otra plataforma de Noble tiene adjudicado un misterioso contrato por 11 pozos en Sudamérica que coincide punto por punto con la primera etapa de Sea Lion.
La conexión argentina está documentada. Total Austral contrató a Noble para llevar la plataforma Noble Regina Allen hasta Tierra del Fuego y ejecutar la campaña de perforación de Fénix.
No fue un proveedor lateral. Noble puso la tecnología que hizo los pozos. La Regina Allen llegó desde el Mar del Norte después de un viaje de más de 14 mil kilómetros y fue instalada junto a la estructura de producción de Fénix. Desde allí perforó los tres pozos horizontales que hoy permiten extraer el gas.
Noble Corporation, uno de los gigantes mundiales de la perforación marina, fue contratada por Total Austral para perforar los tres pozos de Fénix que hoy producen gas frente a Tierra del Fuego, un desarrollo clave para la isla y para abastecer de gas a la Argentina. Al mismo tiempo, otra plataforma de Noble tiene adjudicado un misterioso contrato por 11 pozos en Sudamérica que coincide punto por punto con la primera etapa de Sea Lion.
Fénix está ubicado aproximadamente 60 kilómetros mar adentro frente a Tierra del Fuego, dentro de Cuenca Marina Austral. Total Austral, subsidiaria de TotalEnergies, tiene el 37,5% y es el operador.
El proyecto demandó una inversión superior a los USD 700 millones y puede aportar hasta 10 millones de metros cúbicos diarios de gas, alrededor del 8% de la producción argentina. El gas de esos pozos viaja por una línea submarina hasta Vega Pléyade y desde allí utiliza la infraestructura existente para llegar a tierra.
El informe de Noble Corporation a sus accionistas donde blanquea el misterioso contrato en «Sudamérica».
Por eso conviene entender qué es Noble. No es una petrolera como Total o YPF. Es una contratista de perforación offshore. Las petroleras tienen las concesiones, desarrollan los yacimientos y venden el petróleo o el gas. Noble pone las máquinas más complejas y caras para llegar hasta los hidrocarburos debajo del mar. De hecho, en el contrato se puede observar que cobra 300 mil dólares por día, más gastos.
Noble Corporation plc está constituida en Inglaterra y Gales y tiene sus principales oficinas ejecutivas en Houston. La compañía nació hace más de un siglo y durante los últimos años se convirtió en uno de los gigantes mundiales del sector después de absorber Pacific Drilling, fusionarse con Maersk Drilling y comprar Diamond Offshore.
Su negocio es alquilar monstruos de acero: plataformas que se desplazan de una cuenca petrolera a otra siguiendo contratos que pueden valer cientos de millones de dólares.
Noble es la compañía. Noble Regina Allen, Noble Endeavor, Noble Resilient y las demás son unidades de su flota. Cada plataforma tiene características diferentes y va saltando entre clientes y continentes según las campañas contratadas.
En febrero de 2026 Noble informó a sus inversores y a la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos que había conseguido para su plataforma Noble Endeavor un nuevo contrato. El cliente permanece confidencial. La descripción pública tiene apenas cuatro datos centrales: 11 pozos, Sudamérica, comienzo hacia fines de 2026 y una tarifa de USD 300 mil diarios. Los cuatro datos llevan directamente hasta Sea Lion.
La Noble Regina Allen es una jack-up. A diferencia de los buques de perforación, este tipo de plataforma llega flotando hasta el lugar de trabajo y baja enormes patas hasta apoyarlas sobre el fondo marino. Después eleva su estructura por encima del nivel del agua y queda estabilizada para perforar. Esa fue la máquina elegida por Total para Fénix. La Regina Allen permaneció contratada por TotalEnergies en Argentina desde mayo de 2024 hasta comienzos de 2025. Todavía en abril de ese año la documentación aeronáutica argentina registraba el helipuerto «Noble Regina Allen» en Tierra del Fuego.
La Noble Endeavor es otra clase de animal. Se trata de una plataforma semisumergible, diseñada para trabajar flotando en aguas mucho más profundas. Puede operar en profundidades de agua de hasta unos 8.000 pies y perforar aproximadamente hasta 35.000 pies. Tiene capacidad para alojar alrededor de 140 personas. Y la Endeavor es justamente la que abre el capítulo Malvinas.
En febrero de 2026 Noble informó a sus inversores y a la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos que había conseguido para esa plataforma un nuevo contrato. El cliente permanece confidencial. La descripción pública tiene apenas cuatro datos centrales: 11 pozos, Sudamérica, comienzo hacia fines de 2026 y una tarifa de USD 300 mil diarios. Los cuatro datos llevan directamente hasta Sea Lion.
El CEO de Noble Corporation, Robert Eifler junto al vicepresidente de TotalEnergies, Thomas Gautherot.
El proyecto de Navitas Petroleum y Rockhopper al norte de Malvinas contempla exactamente 11 pozos en su primera fase. La perforación debe realizarse durante la ventana temporal que comienza hacia fines de 2026 para permitir que el yacimiento alcance su primera producción, prevista para marzo de 2028.
La coincidencia temporal también aparece en la información de Noble. La compañía ubica actualmente a la Endeavor en Sudamérica y la muestra comprometida hasta el segundo trimestre de 2028.
La relación con Sea Lion surge de una coincidencia extraordinariamente precisa de cantidad de pozos, región y calendario, pero todavía no fue reconocida oficialmente por las compañías.
La Noble Resilient muestra otra pata de la telaraña. Esa plataforma trabajó para Harbour Energy en aguas británicas, después de un contrato con Wintershall Dea. Son justamente las dos compañías que aparecen sucesivamente en el mismo 37,5% de Fénix: Harbour compró los activos de Wintershall Dea y pasó a ser socia de Total en el proyecto argentino.
La plataforma Noble Resilient muestra otra pata de la telaraña. Esa plataforma trabajó para Harbour Energy en aguas británicas, después de un contrato con Wintershall Dea. Son justamente las dos compañías que aparecen sucesivamente en el mismo 37,5% de Fénix: Harbour compró los activos de Wintershall Dea y pasó a ser socia de Total en el proyecto argentino.
La flota completa permite dimensionar a Noble. Después de una enorme concentración del negocio durante los últimos años, la compañía opera decenas de unidades entre drillships, plataformas semisumergibles y jack-ups.
Entre sus nombres aparecen Noble Voyager, Noble Viking, Noble Valiant, Noble Venturer, Noble Invincible, Noble Innovator, Noble Integrator, Noble Intrepid, Noble Interceptor y Noble Resolute, además de Endeavor y Resilient.
Ese mapa también permite entender por qué la amenaza de Milei puede ser bastante más complicada de ejecutar de lo que sugiere la retórica oficial.
Las petroleras no tienen una plataforma de perforación esperando en cada puerto. Existe un mercado mundial relativamente concentrado de contratistas capaces de ejecutar estas campañas y sus equipos se reservan con mucha anticipación.
Linda Z. Cook, la CEO de Harbour Energy.
TotalEnergies conoce perfectamente esa dependencia. Cuando Noble consiguió Fénix, uno de sus máximos responsables comerciales afirmó que la compañía esperaba profundizar su relación con TotalEnergies a partir del contrato argentino. No era una frase ceremonial. Total es uno de los clientes más importantes de Noble en el mundo.
En 2023 representó alrededor del 10,5% de los ingresos de la contratista y al cierre de 2025 concentraba aproximadamente 12,6% de su cartera global de contratos pendientes.
Ese vínculo internacional agrega otro problema. Una sanción argentina contra Noble no tendría enfrente solamente a una contratista que eventualmente participe de Sea Lion. Tocaría la cadena de proveedores de TotalEnergies, una de las principales petroleras que Milei necesita para sostener inversiones en la Argentina.
El Gobierno acaba de anunciar precisamente que quiere recorrer esa cadena. La Casa Rosada informó que Cancillería inició procedimientos contra 45 personas humanas y jurídicas vinculadas a la actividad hidrocarburífera en Malvinas y dejó expresamente planteado que las sanciones pueden alcanzar a quienes presten servicios a esos desarrollos.
Si el contrato secreto de la Endeavor finalmente corresponde a Sea Lion, Noble encaja de lleno en esa definición. Y ahí aparece el búmeran.
La ofensiva de Milei parte de una idea sencilla: aislar económicamente la explotación petrolera de Malvinas hasta volverla incompatible con hacer negocios en Argentina.
El problema aparece cuando se abre el capó de la industria offshore. Total, Harbour, PAE, Noble y decenas de contratistas trabajan mediante una red global de plataformas, barcos, seguros, financiamiento y servicios que atraviesa jurisdicciones y fronteras.