| |

CAMBIO DE MATRIZ

Los productores valletanos reclaman al gobierno el pago de 1,50 pesos por kilo cosechado como parte de un esquema de ayuda para sortear sus dificultades económicas de otra temporada igual a la anterior, y a la anterior. Asimismo, demandan la postergación del cobro de créditos y nuevas políticas que permitan dar sustentabilidad a la actividad, por demás vapuleada.

Año tras año se buscan paliativos para sostener la productividad, ningún cambio estructural profundo. Los productores inmersos en ese círculo vicioso es moneda corriente en la zona. La visión a futuro es apocalíptica, más aún si miramos hacia el norte de la región y sentimos las arrolladoras multinacionales. Subsistirán solo los grandes productores que cuentan con parte mayor de la cadena de producción (cosecha, empaque, comercialización).

Las grandes ideas o propuestas que provienen de avances ya implantados en otras sociedades no permiten ser instaurados tan solo por la falta de educación por parte de quienes son dueños de las tierras. Se percibe que nuevamente solo un avance tecnológico puede materializar un avance en la matriz productiva de la región, pero esa percepción al parecer no es la del sector.

La tendencia a nivel mundial es clarificadora, los países que siguen vendiendo la materia prima (como puede ser la fruta) sin un valor agregado que precisa de avances tecnológicos e innovaciones, ralentizaron su crecimiento notablemente. Palpable en la cotidianeidad económica de la región. Mientras que los países que  agregaron valor a su materia prima se beneficiaron enormemente.

Estamos en la era del conocimiento, en la que los países que desarrollan productos con alto valor agregado son cada vez más ricos y los que siguen produciendo materias primas se quedan cada vez más atrás. Estamos yendo a una economía global basada en el trabajo manual a una sustentada en el trabajo mental. No es casual que países pequeños que no tienen materias primas tengan economías prósperas. Esta tendencia se acelerara más durante los próximos años, debido a que la tecnología progresa de forma cada vez más exponencial.

Argentina invierte poco en investigación científica y cuenta con escaza participación del sector privado. Si le sumamos, aunque en realidad restamos,  que las grandes universidades públicas del país tienen tres veces más estudiantes de psicología o abogacía que de ingenierías. Vemos difícil congeniar la producción con la innovación, porque no hay inventiva. La evidencia más clara del rezago tecnológico  es el insignificante número de patentes de nuevas invenciones que registra el país, unas 30 por año. El número de patentes es uno de los principales medidores de innovación y avance tecnológico.

Sin embargo, desde el 2004 la provincia de Rio Negro tiene gran capacidad económica en materia de ciencia y tecnología. Nuestra provincia, por ejemplo, es la 3ra en el ranking de personal dedicado a actividades científicas y tecnológicas. INVAP CE, ALTEC CE, CEATSA, CNEA, CONAE, INTI, INTA, UnCO y UNRN; son los principales agentes vinculados a la ciencia y la tecnología en Rio Negro.

Para que pueda existir un ecosistema tangible y beneficioso para el sector no solo tiene que haber educación de calidad, empresas y universidades que inviertan en investigación y desarrollo de nuevos productos, centros de estudios globalizados que atraigan talentos, una interacción constante entre empresas y universidades, un ambiente económico que propicie las inversiones de riesgo, una legislación que aliente la creación de nuevas empresas y patentes, y una concentración de mentes creativas que no se fuguen al exterior. Sino también capacidad asociativa para un bien común, con la terquedad y la falta de educación de quienes hoy son dueños de las tierras, será difícil ponderar una innovación productiva que cambie la ecuación.

¿Será que los grandes productores agrícolas no quieren un cambio de matriz y recurren a métodos gastados de protestas donde terminan sometidos por sus propias fórmulas productivas?

Foto portada: Museo Felipe Bonolli (Villa Regina - Rio Negro)
Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • |

    Precios tabú II

     

    La tragedia alimentaria argentina no es una desgracia aislada ni transitoria: la voluntad política de profundizarla es evidente y sus efectos empobrecedores se siguen multiplicando.

    Por Nerio Corello para NLI

    En el artículo anterior nos referimos a los aspectos básicos de un tema subvalorado, cuando no excluido, de la discusión pública. En su inserción sistémica, el problema del precio de los alimentos implica relaciones entre actores de peso en nuestro escenario económico y la pertenencia a un contexto definido.

    No se trata, lamentablemente, de un accidente o desvió que con voluntad política se intentará corregir. La evolución del problema muestra una escalada de efectos multiplicadores de empobrecimiento que satisface las expectativas de los poderes reales.

    Hemos llegado al punto en el que individuos y familias se endeudan para proveerse de alimentos. Con tasas de interés usurarias, la morosidad aumenta al ritmo que disminuye la cantidad de integrantes de las clases medias y las esperanzas de ascenso social desaparecen tanto en la  realidad como en el imaginario colectivo.

    Uno de los datos que considerábamos en la primera nota era el del salario promedio pretendido, es decir: la cifra media que se supone declaran querer ganar aquellos que acceden a una entrevista o aspiran a un puesto.  Las compulsas de enero de 2026 lo ubicaron en $ 1.699.284 mensuales, un 1,87% por debajo del número del mes anterior.

    El endeudamiento implica cercanía o caída en la marginalidad financiera, resignación de pretensiones salariales y tácita naturalización de la precariedad laboral en múltiples aspectos. Las tropelías legislativas refuerzan el panorama de orfandad normativa que presiona a los que aún trabajan y a los que buscan empleo: sufrir más, ganar menos y comer mal.

    El ejército de desocupados que contribuye a la baja de aspiraciones se oculta estadísticamente al considerar ocupados a monotributistas con agua al cuello, plataformistas eventuales y mujeres y hombres que mal viven de la changa esquiva. Esta y otras hipocresías es de esperar que se pretendan mantener hasta que la configuración en extremo inequitativa del país sea irreversible.

    En tanto, clases medias y bajas participan cada vez menos en el reparto de esa torta que llamamos riqueza: solo migajas rancias, cada día más difíciles de canjear por verdadera comida. La brecha de ingresos entre élites y menesterosos se agranda, lo que ha llevado a que desaparezcan de la faz pública los datos oficiales al respecto.

    En semejante contexto, la centralidad del precio de los alimentos es insoslayable porque, además de su evidente incidencia cotidiana, es clave para sostener una transferencia de ingresos tan regresiva como constante, en ligazón al costo de servicios esenciales.

    Sin embargo, el debate económico nacional ha dejado de lado la microeconomía: quienes pueden hacer escuchar su voz siguen encandilados con los artificios de nuestro castillo de naipes macroeconómico basado en el endeudamiento y los premios a la especulación en el mercado de capitales, al tiempo que festejan o lamentan los vaivenes del Riesgo País.

    Al padecer los argentinos inflación en pesos e inflación en dólares, ni siquuiera la importación de alimentos modifica la situación penosa del costo de nutrirse lo mejor posible. La apertura indiscriminada puede destruir PyMES, pero el espejismo de la variedad no favorece el bolsillo de consumidores que ya no aspiran ni a la más ínfima sofisticación en la mesa.

    Nos enfrentamos no solo a las restricciones informativas propias de un tema tabú, sino también a una bruma que envuelve los precios e impide evaluar el panorama con claridad. A mantener esta bruma contribuyen, en penosa sinergia, la impostura del INDEC, la indolencia de los economistas y las oscuridades del supermercadismo.

    No es necesario abundar en las malas artes estadísticas que justifican los muchos cuestionamientos al INDEC ni en la pusilánime actitud del grueso  de nuestros economistas mediáticos, temerosos del apodo o la ridiculización oficial.

    Pero lo del supermercadismo es camaleónico e inquietante porque con una infinita combinación de estrategias de venta y promociones, en diversos canales o modalidades de compra, logra hacer imposible la determinación del precio regular de los productos, un laberinto al que los consumidores ingresan con racionalidad pero pronto se resignan a atravesarlo solo confiados en la suerte del azar.

    En el brumoso  supermercadismo confluyen intereses empresariales, políticos y del mundillo financiero. Un combo siniestro para cualquier sistema digestivo. Recordemos la farsa del rechazo de listas de precios a monopolios de la industria alimentaria, las promociones bancarias repletas de exclusiones, los diálogos constructivos con Toto, las promociones gancheras que casi siempre son un faltante a la hora de entrega de las compras virtuales…

    Algunos influencers intentaron mantener “carritos modelo” en los sitios virtuales de supermercados y registrar los incrementos del costo final. Casi nada lograron esclarecer. La ruleta de ofertas, segundo al X% y afines, días de descuentos extraordinarios, medios de pago privilegiados o castigados, etc., arrojaban cifras que, por tan cambiantes en composición y resultado, poco decían como referencia.

    Más allá de la bruma pero con cautela, no pocas consultoras consideran que en febrero se registró otra suba significativa para los productos que aspiramos a llevar a la mesa. LCG, por ejemplo, calculó un incremento  en  alimentos superior al 3%. El 12 de este mes el INDEC dará cifras oficiales.

    Cabe esperar más dietas desequilibradas, más enfermedad, más morosos y mucho silencio cómplice en torno a la tragedia alimentaria argentina.


     

    Difunde esta nota
  • La temporada en Mar del Plata fue peor que la del 2025

     

    El cambio rotundo en la fisonomía de las vacaciones que se registró en esta temporada, con estadías cortas y consumo austero, impactó de lleno en la dinámica de ventas de los comercios minoristas en los grandes centros turísticos.

    En Mar del Plata, la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (Ucip) reveló que en febrero la caída en las ventas minoristas fue del 6,1% en relación a enero y del 4% comparado al mismo mes del año pasado.

    Ya en enero, el Departamento de Estudios Sociales y Económicos de la Ucip había registrado un derrumbe interanual del 6,4% en las ventas. «Cierra una temporada de verano peor a la anterior», señalaron en la entidad.

    Previo al arranque de la temporada, algunos indicadores daban señales de lo que podía llegar a ocurrir.

     Los comerciantes nos indican de diversas maneras la perdida de poder adquisitivo como causa a la caía de consumo 

    Al cierre de 2025, LPO contó que el desplome de ventas de noviembre fue del 9,6%, panorama cercano a los dos dígitos que generaba pocas expectativas de repunte en los comerciantes marplatenses.

    «Los comerciantes nos indican de diversas maneras la perdida de poder adquisitivo como causa a la caía de consumo, aunque las frases que mas se escuchan se reducen simplemente a ‘no hay plata’ y ‘la gente compra lo básico'» dijo el presidente de la cámara empresaria marplatense, Blas Taladrid.

    El informe de la Ucip expuso que el panorama crítico paraliza las inversiones, ya que el 82,5 % de los comerciantes encuestados por la entidad confirmó que no hará inversión alguna en el futuro próximo.

     El 25,4 % de los comerciantes calificó como «malas» a las utilidades de su operación comercial de febrero, el 50,8 % dijo que fueron «regulares», el 22,2 las calificó como buenas y el 1,6 % como pésimas. 

    Así, el 46 % de los comerciantes señaló que la situación económica de su empresa se mantiene igual al año pasado mientras que otro 46 % dijo que empeoró. Sólo expuso una mejoría un 8% de los relevados en esta ciudad donde gobierna Agustín Neme, interino dee Guillermo Montenegro, uno de los aliados centrales de Javier Milei en la provincia.

    A la par, el 25,4 % de los comerciantes calificó como «malas» a las utilidades de su operación comercial de febrero, el 50,8 % dijo que fueron «regulares», el 22,2 las calificó como buenas y el 1,6 % como pésimas.

    La foto expuesta por la Ucip se da en un contexto donde la Provincia reveló una caída del consumo del 40% en la Costa Atlántica

    «No solo van menos turistas, sino que los que fueron lo hicieron de una manera más gasolera. Quizás lograron llegar al destino, pero no salieron a comer afuera, no fueron al teatro, no alquilaron una carpa ni fueron a espectáculos», dijo el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa. 

     

    Difunde esta nota
  • | | |

    DE LA BICICLETA FINANCIERA A LA DE TRANSPORTE

    En tiempos de crisis económica el argentino sabe buscar opciones que colaboren con el cuidado de la economía intrafamiliar. Los vaivenes económicos a lo largo de la historia del país conformaron al sujeto argentino como un eximio buscador de variables que colaboren con el ineludible ajuste doméstico que lo lleve a llegar a fin de…

    Difunde esta nota
  • |

    ¿HAY QUE PERMITIRSE EL ABURRIMIENTO?

    «El aburrimiento es ese ave que incuba el huevo de nuestra experiencia»           Walter Benjamin La depresión, la ansiedad, la fatiga o el cansancio crónico se han convertido en los nuevos padecimientos de la sociedad. ¿Cómo surgen estas problemáticas? No podemos depositarlo en una sola causa, porque en el horizonte de los conflictos humanos se insinúan: la necesidad artificial del…

    Difunde esta nota
  • PREMIOS E-TAPAS 2019/PRIMERA EDICIÓN

    FELICITACIONES Pablo Galletta! Ganador de la primera edición de los premios deportivos E-TAPAS 2019 #PABLOGALLETTA se convirtió en el primer ganador de un e-TAPA y queremos felicitarlo por convertirse en el deportista destacado del año siendo elegido por la gente, el motociclista reginense recibió 1244 votos en la final y el multicampeón de Trickline Emma…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta