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Asesoramiento e inscripciones para ‘Patagonia emprende’

La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina invita a emprendedores que quieran impulsar su proyecto a participar del programa ‘Patagonia emprende’ de la Fundación de Estudios Patagónicos.

El mismo ofrece capacitación virtual, asistencia técnica con tutorías personalizadas, herramientas, planificación y gestión para el desarrollo del emprendimiento.

Para asesoramiento e inscripciones, los interesados deberán dirigirse hoy y el miércoles 21 de abril a la Oficina de Turismo en el horario de 8 a 15.

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    A 80 años del aguinaldo: cuando el salario dejó de ser caridad y pasó a ser derecho

     

    En diciembre de 1945, una decisión política cambió para siempre la relación entre el trabajo y el Estado en la Argentina. El aguinaldo no nació como beneficio ni regalo: fue una conquista obrera institucionalizada por el peronismo, resistida por el poder económico y defendida en la calle.

    Por Alcides Blanco para NLI

    El 20 de diciembre de 1945, fecha de la que hoy se cumplen ocho décadas, el gobierno surgido de la Revolución del ’43 firmó el Decreto N.º 33.302/45, que creó el Sueldo Anual Complementario (SAC). La medida fue impulsada desde la Secretaría de Trabajo y Previsión por Juan Domingo Perón, cuando todavía no había sido electo presidente.

    Aquella decisión no fue técnica ni neutra. Fue profundamente política: reconocía que el salario no alcanzaba solo para reproducir la fuerza de trabajo, y que el Estado debía intervenir para equilibrar una relación históricamente desigual entre capital y trabajo. Por primera vez, el ingreso anual del trabajador pasaba a ser un asunto de política pública.

    El decreto que desató la furia patronal

    El Decreto 33.302/45 establecía el pago de un salario adicional anual, equivalente a la doceava parte de lo percibido durante el año. La reacción del empresariado fue inmediata y feroz. Las cámaras patronales denunciaron que el aguinaldo era “confiscatorio”, “inviable” y “demagógico”. Los grandes diarios de la época editorializaron contra la medida y auguraron caos económico.

    La respuesta vino desde abajo. Miles de trabajadores salieron a la calle para defender el decreto, en un clima político todavía marcado por la reciente liberación de Perón tras el 17 de Octubre. El aguinaldo se transformó así en algo más que un ingreso extra: se convirtió en un símbolo del nuevo pacto social que estaba naciendo.

    No es un dato menor que el aguinaldo haya sido creado antes de la presidencia formal de Perón. Eso explica por qué su origen está ligado a la Secretaría de Trabajo y Previsión y no a una ley del Congreso: el poder real de esa política no estaba en los despachos, sino en la organización obrera.

    De conquista a derecho permanente

    Ya con Perón en la Presidencia, en 1946, el aguinaldo fue ratificado por ley e incorporado de manera definitiva al sistema laboral argentino. A partir de allí, ningún gobierno pudo eliminarlo sin enfrentar un enorme costo político y social.

    Con el tiempo, el Sueldo Anual Complementario pasó a abonarse en dos cuotas, en junio y diciembre, como rige actualmente. Esa modificación administrativa no alteró su esencia: el reconocimiento de que el salario mensual no agota el valor del trabajo realizado durante el año.

    Durante las dictaduras y los períodos neoliberales, el aguinaldo fue atacado indirectamente: licuado por la inflación, precarizado mediante empleo informal o directamente negado a millones de trabajadores excluidos del sistema. Pero incluso en esos contextos, el derecho nunca fue derogado, lo que habla de su profunda legitimidad social.

    Ocho décadas después, el sentido sigue en disputa

    A 80 años de su creación, el aguinaldo vuelve a ser cuestionado, esta vez desde discursos que lo presentan como “un costo”, “una carga” o “un privilegio”. Es el mismo lenguaje patronal de 1945, reciclado con estética libertaria y retórica antisindical.

    Recordar el origen del aguinaldo no es un ejercicio nostálgico. Es una advertencia histórica: los derechos laborales no nacen del mercado ni de la buena voluntad empresaria. Nacen de decisiones políticas respaldadas por organización popular.

    El aguinaldo fue, y sigue siendo, una frontera. De un lado, quienes creen que el trabajo es una mercancía más. Del otro, quienes sostienen que sin justicia social no hay democracia posible.

    Ochenta años después, la pregunta no es si el aguinaldo “se puede pagar”. La verdadera pregunta es qué tipo de país se quiere construir.

     

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    Patricia Bullrich y el método del poder impune: seis casos, un mismo patrón

     

    Un tuit del abogado Gregorio Dalbón volvió a poner en foco un recorrido político atravesado por muertes, violencias, encubrimientos y relatos oficiales construidos antes de cualquier verdad judicial. Desde Nisman hasta el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, el nombre de Patricia Bullrich aparece siempre en el mismo lugar: el del poder que explica, señala y se desentiende.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    El planteo de Gregorio Dalbón no es una consigna suelta ni una reacción emocional. Es una enumeración precisa de seis hechos gravísimos de la historia reciente argentina en los que Patricia Bullrich tuvo un rol político directo o determinante, siempre desde lugares de poder estatal y siempre antes de que la Justicia pudiera hablar con pruebas y no con conferencias.

    No se trata de igualar causas ni de forzar comparaciones. Se trata de observar un patrón político reiterado: muertes o hechos violentos incómodos para el poder, una ministra que aparece rápido, un relato cerrado que exonera al Estado y una ausencia total de autocrítica cuando el tiempo demuestra que las explicaciones iniciales eran, como mínimo, falsas o incompletas.

    Seis casos, un mismo libreto

    En el caso Nisman, Bullrich fue una de las primeras dirigentes en instalar públicamente la hipótesis del asesinato, sin pruebas, empujando una operación política que convirtió una muerte aún no esclarecida en un arma contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Once años después, la causa sigue sin una sola evidencia firme que desmienta la hipótesis del suicidio, pero el daño político ya estaba hecho.

    En el caso Santiago Maldonado, como ministra de Seguridad, defendió a la Gendarmería desde el primer minuto, negó la desaparición forzada y acusó a la propia familia y a organismos de derechos humanos de “politizar” el hecho. La Justicia terminó estableciendo que Maldonado murió ahogado, pero Bullrich nunca explicó por qué encubrió el accionar represivo previo ni asumió responsabilidad política alguna.

    Con Facundo Molares, la escena se repitió: muerte en contexto de represión policial, relato inmediato de “descompensación”, respaldo automático a las fuerzas y ningún cuestionamiento interno. La violencia estatal se explicó sola y el poder se lavó las manos.

    El nombre de Fabrizia Pegoraro se suma a una lista menos mediática pero igual de inquietante: violencias institucionales minimizadas, responsabilidades diluidas y silencio político posterior. Cuando el caso deja de servir al discurso, desaparece del micrófono.

    En el caso de Pablo Grillo, nuevamente el esquema: intervención estatal, daños graves, justificaciones preventivas y una narrativa que corre el foco del rol del Estado hacia supuestos enemigos funcionales al orden que Bullrich dice garantizar.

    Y finalmente, el hecho más grave de todos: el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. Allí Bullrich volvió a actuar como operadora política antes que como dirigente responsable: instaló la teoría del “loco suelto”, negó cualquier entramado político y mediático previo, y buscó clausurar de inmediato la pregunta central: cómo se construyó el clima de odio que habilitó el intento de magnicidio.

    Siempre antes, nunca después

    El hilo conductor es claro y demoledor: Bullrich siempre aparece antes del fallo, nunca después. Siempre con certezas anticipadas, nunca con dudas. Siempre señalando culpables ajenos, nunca haciéndose cargo del área que condujo.

    Cuando la verdad aprieta, el poder responde con fórmulas conocidas: alguien “se suicida”, alguien “se ahoga”, alguien “actuó solo”, alguien “se descompensó”. El Estado jamás falla, las fuerzas nunca se equivocan y la responsabilidad política queda sepultada bajo slogans de orden y seguridad.

    Esto no es una casualidad ni una suma de errores. Es un método político: construir autoridad desde el miedo, legitimar la violencia con discursos duros y garantizar impunidad desde el poder institucional.

    La responsabilidad que no prescribe

    La historia argentina demuestra algo que ningún marketing puede tapar: los funcionarios pasan, las víctimas quedan. Las conferencias se olvidan, los relatos se caen y las verdades, tarde o temprano, aparecen.

    Cuando ese momento llega, la pregunta no es quién dio la orden. La pregunta es quién estaba a cargo. Y en demasiados momentos oscuros de la Argentina reciente, la respuesta conduce al mismo nombre.

     

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    Libro: «Ovejas», de Sebastián Ávila

    ESCRIBE: FACUNDO FAJARDO “Cada uno llevaba una pata de oveja. El camino serpenteaba entre playas y acantilados. Subidas y bajadas, pasando por antiguos cauces de ríos. Costaba mantener el equilibrio con el viento del estrecho y canto rodado en los pies. Eran las tres o las cuatro de la tarde. En media hora el sol…

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  • Los abogados de la provincia van a la Justicia para recuperar una millonaria caja para viáticos

     

    Los abogados de la provincia de Buenos Aires presentaron una serie de amparos para dejar sin efecto una ley aprobada en la Legislatura que limita los viáticos de la caja previsional y redujo la sobretasa de Justicia, un porcentaje de la tasa de Justicia que pagan los contribuyentes y que va a parar a la Caja de Abogados.

    El gobierno de Axel Kicillof promulgó esa ley en diciembre y de inmediato los abogados avanzaron con amparos.

    El presidente de la Caja de Previsión Social para Abogados de la provincia, Fabián Gerardo Portillo, presentó un amparo para seguir cobrando los viáticos y reponer la sobretasa. Ese amparo fue desestimado. Sin embargo, horas después fue la Asociación de Abogados Jubilados quien presentó otro amparo, que recayó en el Juzgado en lo Civil y Comercial 8 de La Plata, a cargo de Leonardo Villegas.

    El proyecto de ley fue impulsado en la Legislatura por Facundo Tignanelli, un diputado cercano a Máximo Kirchner. La iniciativa redujo la sobretasa de Justicia del 10% al 5%, y se le dio un fin específico a ese 5%.

    La Cámpora avanzó en la Legislatura con una ley que le quita millones a la Caja de Abogados de la provincia

    La tasa de Justicia supone el 2,2% que pagan los bonaerenses cuando requieren un servicio de Justicia. El 10% de esa tasa se giraba directo a la Caja de Abogados. Ahora pasó a ser el 5%. Esa tasa no la pagan los abogados, la pagan los bonaerenses que necesitan acceder al servicio de Justicia, incluso los sectores más humildes.

    Pero además, la ley derogó el sistema de viáticos que gastaban más de 2.000 millones al año en viáticos y refrigerios para los 40 directores de la caja. En 2025 esos directores tuvieron a disposición 756 millones para viáticos que les permiten hacer distintos gastos al momento de viajar a La Plata a sesionar.

    Pero además, cuentan con 78 millones de pesos para traslados, 72 millones para alojamiento y 42 millones para gastos de relaciones públicas.

    Facundo Tignanelli.

    Cuando el proyecto se trató en Diputados, Tignanelli citó un informe de la subgerencia financiera de la caja donde da cuenta de las inversiones de la entidad. Según el detalle, los abogados de la provincia tienen el 51% de las inversiones en títulos de Estados Unidos; el 40% en títulos nacionales en dólares y el 8% en títulos provinciales en dólares. El resto son distintas inversiones en pesos. Sólo por los servicios para administrar la inversión en el exterior la caja gasta en comisiones 1.400 millones de pesos.

    «Se acabó el champagne y las cenas para los directores que pagan todos los bonaerenses», dijo Tignanelli en noviembre de 2024 cuando se aprobó el proyecto en la Cámara Baja.

    El proyecto se aprobó en el Senado en los primeros días de diciembre en una sesión maratónica en la que se aprobaron los proyectos de endeudamiento y reforma de la Carta Orgánica del Banco Provincia. El proyecto del oficialismo consiguió más de dos tercios de los votos, es decir que contó con el aval de la oposición.

     

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