APUÑALANDO AL CUERPO SOCIAL

Hay gobiernos inescrupolosos y despiadados que, mientras te acuchillan…, te preguntan y responden por vos:


¿Estás bien? No te preocupes, esa sangre no es real, ¡vas a estar mejor!

Lo sucedido con las maestras de Chubut nos demuestra que el poder asesino es lo que prima en estos tiempos, y ni hablar con los feminicidios recientes.

Los silencios desde quienes tienen que regular lo social aparecen como una negligencia muda.

Cuando el otro es una cosa: la violencia se encarna en actos despiadados.

¿Cómo puede un ser humano dañar e infringir los peores males? Esta es una pregunta compleja que no puede determinarse de forma unívoca. Requiere una puesta en escena de diferentes escenarios, actores, directores y producciones emocionales que van a delinear un guión de vida, de vidas.

Hay singularidades que tienen que ver con la propia historia vital, y que nos condicionan a repetir patrones de comportamiento, patrones que pueden ser fraternales o disruptivos. Estos últimos no quitan la posibilidad de revisarlos y modificarlos.

Es evidente que cada una o uno desde el lugar en donde esté tendrá sus prioridades, pero estamos insertos en un entramado social que a veces nos tironea, a veces nos acaricia y reconoce, a veces nos lastima y nos acerca al abismo de la existencia.

Hoy se ha decretado paro docente en todo el país por el fallecimiento de Jorgelina y María Cristina. Y lo ha concretado el sindicato de docentes y no así el gobierno nacional o provincial de Chubut, lo cual refleja la escalofriante insensibilidad de ambas partes



La educación nos corresponde a todos, y no es sólo una cuestión del área educativa, pasa por nosotros reunirnos para dialogar sobre todo aquello que nos afecta. Y es justamente el diálogo y la mediación de la palabra y la reflexión lo que nos permite resolver los conflictos por fuera de la violencia habitual que nos destituye como sujetos.

Pintura de portada: Mike Davis, self portrait


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