Llegamos al refugio canino APAN (asociación protectora de animales), cuando las colaboradoras ya habían terminada con la jornada de trabajo. Estaban en el refugio desde las 6:30 am, principalmente en verano se intenta ir bien temprano ya que durante la tarde el calor es sofocante, la atención para los refugiados es de lunes a lunes, todos los días del año.
Habitualmente participan dos o tres voluntarias por día un promedio de dos o tres días por semana. En el refugio habitan alrededor de 90 perros, el espacio de cada uno de ellos se divide en caniles individuales o como máximo de a cuatro animales, hay más de 30 caniles. Ésta división no es al azar, en el refugio hay perros con distintos niveles de agresividad, es por eso que se agrupan o se separan dependiendo de su interacción con los demás. Inclusive muchos de los animales tiene una medicación fija diaria o bien están internados en veterinarias de colaboradoras profesionales.
Todos los días se limpian todos los caniles, se saca la materia fecal, se da la comida y se cambia el agua.“Esto se hace con mucho cariño pero principalmente con mucha responsabilidad, sin uno de estos dos factores es imposible hacer un voluntariado como este” enfatizan las chicas de APAN.
LTA: Lo primero que nos gustaría que aclaren es qué diferencia hay entre perrera y refugio? Siendo que APAN es un refugio.
Las perreras eran organismos municipiales que antes eran legales, se enjaulaba los perros tres días y si nadie los reclamaba los mataban, hoy ya no se practica ese método como control de la población. En este mismo lugar donde tenemos el refugio se practicaba la eutanasia, hoy peleamos para que los perros tengan una vida digna. En la sociedad la perrera esta asociada a un organismo estatal y se cree que el refugio depende de la municipalidad entonces para ellos nosotros somos una perrera y ahí se confunden. Hay que insistir que cada uno debe hacerse responsable de sus animales.
Refugio Canino Municipalidad de Villa Regina 2008
Refugio Canino Municipalidad de Villa Regina 2008
Refugio Canino Municipalidad de Villa Regina 2008
LTA: Creció la población del refugio en el último tiempo?
Nosotros mantenemos la población, tenemos una determinada capacidad, bajo un estatuto y un convenio de mantener la capacidad del refugio. Porque implica un costo altísimo, cada canil tiene un valor de alrededor de 30 mil pesos, en verano se sirven 40 kilos de alimento por día y en invierno 60 (3 bolsas), un trabajo enorme y diario que no podemos dejar de hacerlo porque hay que ser constante, por estos motivos no superpoblamos el refugio. En casos muy excepcionales y necesarios podemos permitir el ingreso de algún animal. Eso sí, la población nunca baja.
Nuestro objetivo es que los animales que están acá estén bien, vivan de una manera digna. Hay animales que están hace mas de diez años, hay perros que fundaron APAN en el corralón municipal. Básicamente una cuestión de costo no permite un refugio más grande. El convenio que tenemos con el municipio cubre aproximadamente un 10% del gasto fijo.
APAN: Cuál es el ritmo de circulación de los perros en APAN? Cuánto tiempo pasan en el refugio?
La gente quiere que le saques el problema de encima, la mayoría de los perros del refugio no son adoptables, la gente no los elige, suelen pedir perros chiquitos y los del refugio suelen ser perros grandes, mestizos, comunes. Nosotros exigimos que quien se los lleve los tenga mejor que acá. Este año habremos dado 3 perros en adopción. Un porcentaje muy bajo. Si hubiese un recambio sería distinto. El trabajo de conciencia se empezó a generar hace algunos años pero todavía no abarca a la sociedad toda.
LTA: Se han implementado a lo largo de este tiempo sistemas de concientización en las escuelas?
Este año en educación incluyeron una materia en la que hacen proyectos para concretar en conjunto. Seis colegios han trabajado con nosotros. Fue uno de los años más productivos debido al interés de los chicos y los profesores. Ahí está la clave. Los mismos chicos eligieron el refugio y han hecho proyectos muy buenos, han plantado árboles, armado cuchas, vendido manzanas para recaudar dinero, donado alimento, el día de limpieza dejamos el refugio hermoso. Eso nos enorgullece.
APAN 2009
APAN 2009
APAN 2009
APAN 2009
APAN 2009
LTA: Cómo solventan los elevados gastos del refugio?
Recibimos un subsidio municipal de 8 mil pesos mensuales, eso nos cubre una semana de alimento para los más de 80 animales del refugio en verano, cuando se come 1/3 menos que en invierno. Después contamos con la colaboración de los socios (con cuotas de 100 pesos) que son muy importantes y lo que resta lo juntamos con las actividades (rifas, eventos, venta de productos, etc) que generamos todos los meses para recaudar.
Agradecemos especialmente al señor Carmona (quien presta el servicio de camión para transportar agua) y a Zavecom (brinda el servicio de containers para tirar la basura) que nunca nos cobraron y siempre están bien predispuestos.
LTA: Cómo se resuelven las peleas entre los animales?
Hemos aprendido con el paso del tiempo, lo primero es no meter las manos ni acercar la cara, hay que tratar de separarlo con algún objeto y si los perros no se sueltan hay que agarrarlos de las patas traseras y mantener hasta que se separen por cansancio. Para esto es necesario que haya al menos dos personas. Cuando se agotan se sueltan solos. Nos hemos encontrado con peleas en manadas de cinco perros contra uno, y meterte ahí es muy peligroso.
Las instalaciones que fuimos mejorando son fundamentales, nos brindan la posibilidad de tener más resguardo ante estos hechos. Cuando se ingresa un animal nuevo de alguna manera corrompe el status quo dentro del refugio, es muy difícil que los acepten sin problemas. Durante el 2018 no se murieron perros por peleas. Antes era muy común. Nos ha pasado de encontrar cachorritos muertos, porque la gente viene y los tira dentro de los caniles, eso es prácticamente dictarles sentencia.
El comportamiento de un animal está mediado por una parte genética que es el 30% y el resto, el 70% tiene que ver con la crianza, lo que aprende de sus dueños.
LTA: Para trabajar en el refugio, es más complejo el verano o el invierno?
El verano es algo más complicado, primeramente tenemos continuos problemas con el abastecimiento del agua, después aparecen en mayor cantidad los parásitos (internos y externos), mucha garrapata, sarna, el calor también influye, aumenta las posibilidades de infecciones en lastimaduras. En el verano se requiere más trabajo.
Cuando terminamos la entrevista y ayudamos a cerrar los portones, uno de los perros empezó a aullar, y poco a poco se fueron sumando todos, se activan las alarmas. Las chicas se van, ellos saludan, como cuando llegan. El aullido para los lobos es la unión con la manada, sin dudas los perros del refugio consideran a los voluntarios parte de su manada, es por eso que al irse, todos los días del año las/os apaneras/os reciben esa cálida despedida con un sentimiento inequívoco de ser parte de una gran familia.
«Si te interesa participar como voluntario/a; realizar algún aporte económico; participar del mantenimiento y mejoras; entre otras cosas… no dudes en contactarte con APAN a través de su Fan Page en Facebook»
@APAN Villa Regina
Compaginación de videos y entrevista: Hernan Ermantraut Texto: Emiliano Piccinini Portada: Hernan Ermantraut
Con representación de asambleas de distintas localidades rionegrinas se llevó a cabo el 5° Plenario de las Asambleas del Curru Leufu en Las Grutas, allí definieron “exigir al gobierno provincial y nacional la restitución de la ley 3308 y el inmediato freno de los proyectos petroleros en el Golfo San Matías las explotaciones mineras de…
Esta nota es una coproducción de Revista Anfibia y elDiarioAR
Quirófano. Escena 1
Lo último que veo antes de que todo se apague es un par de ojos azules entre una cofia celeste y un barbijo del mismo color. Un conjunto de objetos de formas semicirculares perfectamente engamados.
Apenas me trasladaron al quirófano pregunté por el anestesiólogo (o dije anestesista, entonces no sabía la diferencia entre el médico y el auxiliar, una diferencia de formación y de clase), yo también con cofia, pero blanca, casi transparente, y ese horrible camisolín que expone humillantes extensiones de piel. Pregunté por él porque quería decirle que amo la anestesia general, aunque soporto muy mal los temblores del despertar. El anestesiólogo mira mi historia clínica resumida a su mínima expresión en la planilla enganchada en un cartón. Ahí están todas las cirugías por las que pasé. Supongo que por eso no pregunta cómo sé o cuántas veces me desperté temblando. Dice: no hay problema. Ya me puede desenchufar.
Tengo el catéter intravenoso clavado en una vena, en la fosa cubital. Mi vida cuelga de esos ojos azules que me miran, seguramente controlen el efecto de la anestesia. El resultado es inmediato. Para una insomne como yo, el placer de no sentir el habitualmente dificultoso pasaje al sueño es oro. Anoto mentalmente: el placer de no sentir. Nada mejor para un cerebro que da vueltas en la rueda del hamster enjaulado y cuesta tanto apagar.
Fundido a negro.
Empiezo por mí porque soy parte de la sociedad de la evasión, el mandato de “desertar” de Bifo Berardi me pegó fuerte y el deseo involuntario de apagarme es una fuerza contra la que lucho desde siempre (mi síntoma es el sueño).
Por eso, tal vez, jamás se me ocurrió preguntar cuáles eran las drogas que me suministraban en las cirugías, endoscopías, tratamientos de conducto o cualquier otro procedimiento invasivo que necesite anular la conciencia del dolor. Y también por eso, quizás, tampoco me había preguntado antes si los médicos experimentaban con esas mismas drogas en sus propios cuerpos.
Nunca tuve miedo de morir en una cirugía, ni de tener una alergia ni ninguna otra complicación causada por la anestesia. Solo me preocupaban los temblores.
Nunca, hasta que todo cambió. Fue a fines de marzo, cuando nos enteramos de que el anestesiólogo Alejandro Zalazar (31), residente del Hospital Rivadavia que hacía rotaciones en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, había muerto por sobredosis de anestésicos, en su departamento en Palermo. El hecho había ocurrido el 20 de febrero. ¿Por qué se supo cuarenta días después? La noticia se conoció por un audio viral que vinculaba el caso con el robo de insumos en el Hospital Italiano y develaba una trama oscura, que incluía “viajes controlados” grupales de médicos con esas sustancias. Lo que conocimos como el lore de las Propofest.
Aquí un spoiler: si bien no hay una estadística de muertes de anestesiólogos en Argentina, esas muertes ocurren soto voce. Reflotar el caso de una técnica anestesista muerta en 2023 tal vez sea otra punta del mismo ovillo y habilita la pregunta: ¿qué ollas no se quieren destapar? En voz alta, en cambio, circula lo que algunos médicos llaman “el mito”: los anestesiólogos son “drogones”. Aquí se trata de desandar el prejuicio moralizante para intentar entender las causas de un fenómeno que sí está estudiado a nivel internacional.
Esta crónica-ensayo se escribe a partir de entrevistas a pacientes de cirugías y médicos de distintas especialidades, incluidos anestesiólogos, de quienes se reserva la identidad por lo delicado del tema, pero que además de experiencia aportaron bibliografía esclarecedora para entender una pregunta básica: ¿Por qué se droga un anestesista? ¿Qué busca con estas experiencias extremas? ¿Qué peligros encarna para los pacientes?
Antes, un repaso a vuelo de pájaro: la causa del hurto de insumos del Hospital Italiano involucra a un médico anestesiólogo con trayectoria, Hernán Boveri (45), experto en TIVA (Anestesia Total Intravenosa) y a la residente de tercer año (R3) Delfina Lanusse (31), Tini, ambos desafectados de la institución, además de a Chantal Leclercq, Tati, también R3 del Hospital Rivadavia y compañera de Zalazar. Su confesión en los últimos días la compromete: se tradujo en dos allanamientos en su vivienda en CABA y en la de sus padres en un barrio cerrado de zona norte y hace que el vínculo entre las dos causas paralelas deje de ser una mera hipótesis periodística.
El audio refiere un vínculo sexoafectivo entre Boveri y Lanusse -el jefe y la subalterna-, quien declaró que él la involuntarizaba para violarla. Rápidamente, esto se leyó como estrategia de la defensa de la joven. La Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), advirtió: «Boveri manifestó que la participación de la residente se habría dado en un marco de consentimiento pleno, pero ello debe ser juzgado teniendo en cuenta la asimetría jerárquica existente entre un médico anestesiólogo con mayor trayectoria profesional y una médica en formación, lo que implica un grado de subordinación».
El caso revela un desplazamiento: la recirculación de drogas legales de acceso altamente restringido en un circuito ilegal para un uso recreativo (o para su comercialización), concretamente, de dos anestésicos muy poderosos y utilizados en los procedimientos quirúrgicos y endoscópicos como son el fentanilo, un analgésico opioide 100 veces más poderoso que la morfina, y el propofol, un sedante que induce el sueño (Michael Jackson murió en 2009 por sobredosis de propofol que le medicaban para dormir; el médico que lo asistía fue condenado y cumplió dos años de prisión). De allí se desprende el nombre de Propofest o Fiestas del Propofol, que parecen distar bastante de bolas de espejos y bailes desenfrenados y se acercan mucho más a una modalidad epocal: la necesidad de evadirse completamente de lo real. El descanso, la quietud. Y bajar de las alturas (también, del efecto de otras drogas, un clona potenciado).
Los anestesiólogos son los médicos mejor pagos del sistema. Un residente cobra entre 1.5 y 1.8 millones de pesos. El bruto de un médico de planta promedia los 15 millones sin las retenciones.
Se trata de un consumo de élite: los anestesiólogos son los médicos mejor pagos del sistema. Mientras el sueldo de un residente oscila entre 1.5 y 1.8 millones de pesos, el bruto de un médico de planta promedia los 15 millones sin las retenciones, lo que los posiciona séptimos en el ranking de las 10 profesiones mejor pagas del país. Constituyen un bien escaso: de casi 200 mil médicos matriculados en Argentina, casi 6.000 se dedican a la anestesiología: la escasez de oferta implica una sobrecarga laboral que lleva a situaciones de estrés extremo. La selección que realiza la entidad que los agrupa, la Federación Argentina Asociaciones, Anestesia, Analgesia y Reanimación (FAAAAR), es muy estricta: se abren 168 puestos anuales para todo el país, y en los primeros años están obligados a prestar servicio adicional en instituciones públicas, algo que aumenta la carga horaria. De todas las ramas de la medicina, es una de las que recibe más demandas judiciales por malas praxis. Alguien que gana mucho y puede perderlo todo en un tris. Cómo no buscar, al menos, la evasión. Cómo no anestesiarme, si además tengo el acceso fácil. Es sólo cuestión de estirar la mano. La tentación de la élite es absoluta.
En esta trama, el apellido Lanusse lleva estampada la marca de clase (Alejandro Agustín Lanusse, de paso, fue presidente de facto entre 1970 y 1972). La foto de las milipilis (las chetas del audio del lore), la rubia y la castaña egresadas de la Universidad Austral, sedadas, con las vías colgadas de una rama de árbol, sumaron morbo al morbo. Surrealismo a la realidad. Incomprensión a un hecho delictivo enmarañado.
Mientras esta versión moderna hipertecnologizada y aristocrática de los antiguos fumaderos de opio ocurre en un piso de Palermo o en un country, en la calle (donde el adicto roba, no es novedad), y en un contexto donde alucinógenos y estimulantes son reemplazados por drogas de diseño, el fentanilo aparece como una amenaza seria: una droga hospitalaria que baja al asfalto por la puerta del narcotráfico. En otros países ya es un problema grave de salud pública, en Argentina resuena por la causa reciente de la droga adulterada que provocó muertes hospitalarias en distintas provincias y escaló políticamente. La reciente muerte de un enfermero en Palermo suma nuevas aristas a la tragedia. Y lleva a la pregunta sobre las responsabilidades institucionales y del Estado, sobre todo en lo que aparece como ¿falla? en los controles.
Quirófano. Escena 2
Esto pasó antes. También hay dos ojos, los del anestesiólogo. El obstetra masajea mi útero después de la cesárea para que vuelva a su tamaño normal. Duele mucho. Me aferro a esos ojos como garrapata, implorando: más anestesia. La epidural no alcanza. Me dice: hasta ahí no llego.
La omnipotencia médica se hace trizas. Y el dolor se olvida. ¿Hay una droga para cruzar el Leteo, el río del olvido? Seguramente, pienso, es el anestesiólogo quien necesita olvidar, dormir en paz (y para eso, nada como el propofol).
El miércoles 1 de abril, millones de ojos miramos el despegue de la nave Artemis II a la Luna. Había leído con orgullo que científicos de tres universidades públicas locales, Buenos Aires, La Plata y San Martín, fabricaron un satélite made in Argentina, Atenea, con la función de estudiar y mejorar los registros en los vuelos espaciales. Además, es la primera vez que una mujer (Cristina Koch) participa de una tripulación al espacio. Mientras los astronautas emprendían su viaje 50 años después del primer alunizaje y en las pantallas veíamos alejarse el cohete a la Luna desde el Centro Espacial Kennedy, nos enterábamos de que un grupo selecto de médicos de élite se inyectaban con sustancias que garantizaban una huida a Plutón, el planeta enano, el noveno en la galaxia, donde no llegan naves tripuladas. No calculaban la posibilidad de que solo fuera un viaje de ida. O sí, y jugaban con ese fuego. ¿Cómo se reparten las fichas de la ciencia de excelencia? No está tan lejos el ritual de los aplausos en la pandemia, cuando otorgamos categoría de superhéroes y superheroínas a médicos y auxiliares de la salud que arriesgaban sus vidas y eran explotados al mango. Lejos del tiempo del orgullo por las primeras generaciones de médicos en un país que fue conformando su perfil a partir de capas de inmigrantes pobres que escapaban de las guerras, hoy los médicos son personal precarizado, sobreexplotado y con limitada contención desde la salud mental. ¿Y los anestesiólogos, los presuntos millonarios de la historia? ¿qué sabemos de ellos?
Un lugar común: los médicos son humanos que también se drogan y eso es así desde que existe la medicina. En 1884 Freud publicó un artículo, Sobre la coca, en el que defendía el uso de esta droga con la que él mismo experimentó y que, hacia fines de siglo XIX, se empezaba a utilizar como anestésico (en primer lugar, en oftalmología). Freud alentó su uso para curar la adicción a la morfina en un médico amigo, Ernst Fleischl-Marxow, quien sufría de dolores agudos. El final es trágico: Fleischl-Marxow murió de sobredosis por consumo de cocaína. No hay una relación de causalidad, pero ya en el siglo XX, Freud reemplaza los tratamientos con sustancias por la cura por la palabra. Un cuento corto para aventurar el nacimiento del psicoanálisis.
La imposibilidad de hablar de las propias adicciones por miedo a perder el trabajo es algo que sin duda les juega en contra a los médicos. Hay equipos de salud mental y en algunas instituciones reciben charlas, pero, en voz de un médico intensivista, el verdadero lugar de contención son los compañeros de trabajo y, a veces, las parejas. No siempre alcanza.
Intermedio. Jugar a ser Cristo
En los últimos días, una nueva palabra se instaló en nuestro lexicón: ambucear, una maniobra de rescate que consiste en la ventilación para las apneas que pueden provocarse en la sedación y llevar a una depresión respiratoria si no se controla. También escuchamos hablar de bomba de infusión para suministrar la droga inyectable por suero. Y supimos que R3 era residente de tercer año. Una mínima jerga médica se coló en nuestro vocabulario. Antes no sabíamos. Ahora, ¿qué sabemos?
En la película Línea mortal (hay dos versiones, de 1990 y de 2017), cinco estudiantes de medicina de universidades caras juegan a anestesiarse en un sótano del hospital en el que trabajan como residentes en el área de terapia intensiva. Buscan transgredir la frontera que separa la vida y la muerte para experimentar qué hay más allá, controlados por sus compañeros, que los hacen regresar a través de drogas como la epinefrina y maniobras de resucitación. Qué tentación, jugar a ser Cristo. Qué borde tan finito cuando el costo real puede ser la muerte.
Hoy, cuando la realidad se ha vuelto un territorio insoportable, anular todos los sentidos parece ser una vía de escape extrema pero posible para quienes tienen los recursos y el acceso. Da miedo pensarlo, impresiona saber que los profesionales encargados del cuidado de los cuerpos de los otros buscan autodestruir el propio. ¿O el conocimiento científico es lo que les da la seguridad de que van a controlarlo todo siempre, la hybris del amigo de Freud?
En un estudio de casos, el experto Gustavo Calabrese define la farmacodependencia como una enfermedad devastadora, crónica y recidivante que el adicto suele no aceptar. Estima que entre el 10% y 15% de los anestesiólogos se encuentra en riesgo. Identifica factores como el acceso fácil, el estrés ambiental y la «exposición pasiva» (inhalación). Calabrese es coordinador de la Comisión de Riesgos Profesionales de la Confederación Latinoamericana de Sociedades de Anestesiología. Según esta entidad, la adicción principalmente a opiáceos como el fentanilo incluye altas tasas de mortalidad por sobredosis (24 muertes reportadas en un informe CLASA 2003-2005), suicidio, problemas familiares y errores médicos.
Los médicos consultados de distintas áreas críticas mencionan un acceso facilitado por los “robos hormiga” (a veces para asegurar un suministro en el ámbito público desde el privado, otras para consumo), enfatizan el burnout laboral provocado por el exceso de horas y las condiciones laborales precarias, la relación diaria con la muerte, y la extrema responsabilidad que eso conlleva. Los anestesiólogos suelen ser profesionales que no participan en equipos en la tarea diaria: llegan, aplican la anestesia, se van. Como lobos y lobas solitarias. Dicen que a veces hay resentimiento por las grandes diferencias salariales y la escasez de oferta que impone la FAAAAR. La entidad emitió un comunicado institucional donde aclara “que los hechos que han tomado estado público pertenecen al ámbito privado y bajo ningún concepto al ejercicio profesional ni a la práctica asistencial”. Ámbito privado puede ser el Hospital Italiano (que también hizo su descargo institucional) o puede ser referido a la vida privada de las personas involucradas en los casos. De todos modos, los hechos cuestionan esta afirmación.
Pero hay más. Y eso otro más hay que buscarlo por el lado del placer (y del goce, eso que ningún médico controla).
Quirófano. Escenas 3, 4, y 5
“¡Quiero más!”, grita, todavía semiconsciente, un paciente que recién se despierta de una colonoscopía.
Otra paciente, después de una cirugía estética, invadida por una sensación de placidez que provoca el propofol, todavía bajo efectos de la droga, le pregunta al anestesista: “Decime la verdad, ¿vos también lo probás en casa?”
Ver la paz reflejada en las caras de los pacientes el despertar provoca curiosidad y ganas de probar, reconocen algunos anestesiólogos.
Una paciente con leucemia, luego de una nueva punción de médula que la lleva a internarse a intervalos regulares durante un mes, confiesa que a veces exagera el dolor para recibir una dosis mayor de fentanilo. Una anestesista “cómplice”, le ofrece: “Acá tenemos de la buena, te la paso despacito así disfrutás”.
Ese disfrute consiste en no sentir, flotar en silencio, levitar, suspender todo en el aire del quirófano. Un aire, por otra parte, no tan inocente. Distintas publicaciones internacionales como las de la Asociación de Anestesistas de Gran Bretaña e Irlanda y otras, que consideran la dependencia una enfermedad y no un crimen, señalan que la inhalación continua de fentanilo y propofol en los quirófanos la mencionada “exposición pasiva” estimula la adicción.
Un dato que traslada el eje de las “decisiones” personales o cuestiones privadas a un factor más del riesgo laboral y por lo tanto, un llamado de atención al ámbito institucional público y privado, y al estado. Algo a tener en cuenta para evitar estigmatizaciones: según el New England Journal of Medicine, la adicción no es falta de voluntad, es un cambio profundo en el cerebro, donde el sistema de recompensa queda alterado y el consumo se vuelve compulsivo.
A mediados del siglo XIX, cincuenta años antes de que Freud experimentara con la cocaína, grupos de estudiantes de medicina y químicos se reunían en las «Fiestas del éter», en las que experimentaban inhalando éter dietílico. En una fiesta en Jefferson, Georgia, Estados Unidos, un médico, Crawford Williamson Long, se golpeó y advirtió la falta de dolor, y así, con un accidente que emula la manzana en la cabeza de Newton, descubrió el poder anestésico del éter.
De casi 200 mil médicos matriculados en Argentina, casi 6.000 se dedican a la anestesiología. La escasez de oferta implica una sobrecarga laboral que lleva a situaciones de estrés extremo. De todas las ramas de la medicina, es la que recibe más demandas por malas praxis.
En los “viajes controlados” de la Propofest, el destino buscado es el del goce perfecto (una perversión), que no existe en la realidad porque nunca se llega. Plutón, tan pequeño, tan lejano. Como en el crimen que nunca es perfecto, lo que impacta es la muerte, las agujas, los cuchillos, eso que corta los cuerpos, los abre, los desgarra, los invade, el daño donde se espera la cura. El médico es el que tiene que lidiar con eso: hacerlo, o mirarlo. El anestesiólogo se convierte en una especie de voyeur panóptico de los efectos de las invasiones médicas en los cuerpos de los pacientes. Él, finalmente, sólo clava un catéter en una vena, proporciona una máscara con oxígeno, monitorea, vigila los signos vitales. A partir de hoy, ha dejado de ser un fantasma, unos puros ojos cavados en una sábana, para convertirse en alguien que sufre, que goza, que se adicciona, vive y muere, puede o no puede, delinque, se equivoca, puede llegar a matar o al suicidio, quiere escapar. Alguien muy real, más allá del lente de mi mirada suplicante.
La Dirección de Tránsito y Protección Civil junto al Juzgado de Faltas de la Municipalidad de Villa Regina realizaron una jornada de capacitación, actualización legislativa, lineamientos de trabajo, desempeño en la vía pública, labrado de actas de infracción, retención de vehículos, juzgamiento de las faltas de tránsito entre otros temas inherentes a la función del…
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina trabaja desde este martes en la limpieza y desobstrucción de las cañerías del sistema cloacal en un sector del loteo Ledda donde se produjo un desborde de líquidos cloacales. Al respecto, el Secretario del área Francisco Lucero manifestó que en el lugar estuvieron…
Una investigación de El Cohete a la Luna desnuda con precisión incómoda un mecanismo que atraviesa la economía argentina: mientras se exige sacrificio a las mayorías, el Estado despliega políticas concretas que terminan beneficiando a empresas, desarrolladores e inversores específicos, consolidando un esquema regresivo donde las ganancias se concentran y los costos se socializan.
Por Celina Fraticiangi para NLI
La trama oculta del “subsidio a los ricos”
El trabajo publicado en El Cohete a la Luna, firmado por María Eva Koutsovitis y Jonatan Baldiviezo, no se queda en generalidades. Por el contrario, pone nombres, operaciones y circuitos concretos que permiten entender cómo funciona este modelo.
Lejos de la idea de un Estado ausente, lo que emerge es otra cosa: una presencia activa que orienta recursos, regula mercados y toma decisiones que impactan directamente en la distribución del ingreso, pero no en favor de quienes más lo necesitan. La clave está en mirar dónde se canalizan esas decisiones.
Tierra pública, negocios privados: el caso de IRSA y la valorización estatal
Uno de los ejemplos más elocuentes que desarrolla la investigación es el de las grandes operaciones inmobiliarias sobre tierras públicas o semi públicas, donde aparece con claridad el rol del Estado como generador de renta para actores privados.
En ese esquema, empresas como IRSA —uno de los principales desarrolladores inmobiliarios del país— resultan beneficiadas por procesos donde el Estado habilita cambios de uso del suelo, inversiones en infraestructura o rezonificaciones que multiplican el valor de terrenos en manos privadas.
El mecanismo es tan sencillo como contundente: el Estado invierte en urbanización, accesos, servicios y marcos normativos; el privado, que ya posee o adquiere esas tierras en condiciones ventajosas, captura la valorización extraordinaria sin asumir los costos equivalentes.
La investigación remarca que estas operaciones no son excepcionales, sino parte de un patrón. En distintos puntos del país, desde desarrollos urbanos de alta gama hasta reconversiones de áreas estratégicas, la lógica se repite: lo público asume el riesgo y la inversión, lo privado se apropia de la renta.
Energía y exportación: Techint, PAE y el dólar a medida
Otro eje central del informe apunta a los sectores exportadores, particularmente energía y recursos naturales, donde aparecen actores de peso como Techint o Pan American Energy.
En estos casos, el beneficio no siempre adopta la forma de un subsidio explícito. Muchas veces se expresa a través de regímenes cambiarios, incentivos fiscales o marcos regulatorios diseñados para garantizar rentabilidad en dólares, incluso en contextos de crisis interna.
La investigación explica cómo, en escenarios de devaluación, estos sectores logran incrementar sus ingresos en moneda dura, mientras el resto de la economía sufre la pérdida de poder adquisitivo. A esto se suman esquemas de promoción y facilidades para la exportación que consolidan su posición.
El resultado es una transferencia indirecta pero concreta: mientras el salario se ajusta, las ganancias de estos grupos se expanden.
El negocio financiero y la arquitectura del privilegio
El informe también pone el foco en el sistema financiero, donde entidades vinculadas a grandes grupos económicos operan en un contexto de desregulación relativa que les permite obtener rentabilidades elevadas con bajo riesgo productivo.
En este terreno, los beneficios no pasan por subsidios tradicionales, sino por la propia arquitectura del sistema económico, que habilita mecanismos de valorización financiera desconectados de la economía real.
Así, mientras el crédito productivo escasea y las tasas afectan a pymes y consumidores, los grandes jugadores financieros encuentran condiciones favorables para maximizar ganancias, muchas veces apalancados en decisiones de política económica.
El Estado como garante de la desigualdad
Lo que la investigación logra demostrar, con estos ejemplos concretos, es que el problema no es la existencia de intervención estatal, sino su orientación. Porque mientras se recortan programas sociales, se ajustan jubilaciones o se deteriora el salario real, persisten políticas activas que favorecen a sectores concentrados, desde la valorización inmobiliaria hasta los beneficios cambiarios o regulatorios.
En ese sentido, el ajuste aparece como una decisión política selectiva: no todos pierden, algunos ganan —y mucho— en el mismo proceso.
La ilusión del sacrificio compartido
El discurso oficial suele presentar el ajuste como un esfuerzo colectivo, una especie de sacrificio necesario para ordenar la economía. Sin embargo, la evidencia que aporta el trabajo de El Cohete a la Luna muestra otra cosa: el sacrificio no es compartido, está claramente distribuido de manera desigual.
Mientras amplios sectores de la sociedad ven deterioradas sus condiciones de vida, determinados actores económicos consolidan posiciones de privilegio gracias a políticas públicas concretas.
Un modelo con beneficiarios definidos
Lejos de la abstracción, el mapa que traza la investigación permite identificar con claridad a los ganadores del esquema: grandes desarrolladores inmobiliarios, corporaciones energéticas, grupos exportadores y actores financieros.
Todos ellos, de una u otra manera, articulan su crecimiento con decisiones estatales que los favorecen, configurando un modelo donde la concentración de riqueza no es un efecto colateral, sino una consecuencia directa.
La discusión de fondo
La pregunta que queda planteada no es menor: ¿para quién gobierna el Estado?. Porque si la intervención pública termina sistemáticamente beneficiando a los sectores más concentrados, mientras se exige ajuste a las mayorías, entonces lo que está en juego no es solo un modelo económico, sino el propio sentido de la política.
La investigación citada no hace más que poner en palabras y datos lo que muchos perciben en la vida cotidiana: el esfuerzo no se reparte, se impone siempre a los mismos.
Luis «Toto» Caputo está furioso con Sandra Pettovello porque lo dejó expuesto tras echar a su jefe de gabinete por tomar un crédito con el Banco Nación de más de 400 millones de pesos.
La ministra de Capital Humano se deshizo de Leandro Massaccesi apenas su nombre comenzó a circular junto al de otros funcionarios del gobierno que recibieron créditos del banco que depende de Caputo.
Al echar a Massaccesi, Pettovelló sentó un precedente moral que acorraló a Caputo porque dos de sus funcionarios de primera línea, Federico Furiase y Felipe Núñez, sacaron créditos con el Nación que también superan los 400 millones de pesos.
Como el escándalo de los créditos a funcionarios ya está siendo investigado en la Justicia, el banco presentó una auditoría interna que había encargado antes de autorizar los créditos a los funcionarios.
En la auditoría se aclara que no hay ninguna normativa que prohíba prestar dinero a funcionarios pese a que sus cargos son de una duración mucho menor a la de la extensión de un crédito hipotecario.
Además de la bronca de Caputo, Karina quedó en llamas porque no soporta las jugadas inconsultas de los ministros
De hecho, se analizó el propio caso de Furiase, que cuando pidió el préstamo era director del Banco Central, que en teoría debe controlar a los otros bancos. Como ya había antecedentes de otros directores del Central que pidieron créditos en el Banco Nación, autorizaron el préstamo para Furiase.
Pero más allá del avance que pueda tener este caso en la Justicia, en el gobierno creen que Pettovello arruinó sus chances de ser la jefa de gabinete, una alternativa que se barajaba para terminar con el escándalo de Manuel Adorni.
Los deudores de lujo Felipe Núñez y Federico Furiase
«¿Qué quiere? ¿Que eche a todos mis funcionarios?», se lo escuchó refunfuñar a Caputo en Semana Santa.
Pettovello se jactó en todos lados que ante la duda de un caso de corrupción, echa al funcionario implicado. Pero no midió que esa vara alta complicaba tanto a los hermanos Milei, que decidieron sostener a Adorni pese a la acumulación de sospechas de corrupción, como al ministro de Economía.
Además de la bronca de Caputo, Karina quedó en llamas porque no soporta las jugadas inconsultas. Milei otra vez culpó al periodismo por vincular la salida de Massaccesi con los créditos del Nación.
Incluso dijo que Pettovello se comunicó con periodistas para negar que hubiera echado a su jefe de gabinete, un contacto que no se vio reflejado en ningún medio. Ya era tarde: minutos después de que Pettovello lo despidiera, el propio Massaccesi había salido a dar explicaciones sobre el crédito.
A partir de las versiones públicas sobre mi salida del Gobierno, aclaro que no cometí ningún acto ajeno a la ley. No vine a la política a servirme de ella. Por el contrario, accedí a un crédito para la primera vivienda junto a mi pareja, cumpliendo con todos los requisitos.
Antes q nada felicito a todos los q componen esta asociacion para proteger a los animales y me intrtesaria saber el te y direccion de Apan en neuquen plottier para dos cachorros encontrados muchas gracias
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