Hoy por la mañana, el juez Álvaro Meynet dictó sentencia, informó que el ginecólogo Leandro Javier RodriguezLastra fue declarado culpable penalmente del delito de incumplimiento de sus deberes de funcionario público y posteriormente expresó en función del artículo 86 del código penal cuando un aborto se considera no punible. También resaltó que Rodríguez Lastra no estaba inscrito en el registro de objetores de consciencia, agregando que “el acusado nunca tuvo la intención, siquiera, de contemplar efectuar la práctica que le reclamaba la mujer”.
En función del fallo F.A.L vinculado con un aborto no punible que tuvo origen en la provincia de Chubut la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) invita a todos los poderes ejecutivos provinciales a eliminar las barreras administrativas y garantizar el acceso al aborto por parte de los profesionales y ordena crear un protocolo para poder llevarlo a cabo.
Además a nivel provincial nos rige la ley 4.796 en la que establece que la mujer debe prestar su consentimiento informado para realizar el aborto y éste debe ser practicado con su sola declaración jurada en la que exprese haber sufrido una violación.
Un fallo ejemplar desde la decisión, la cuestión penal merece un análisis aparte. La provincia de Río Negro, esperaba y merecía una decisión acertada como la que dictó el Juez de la causa, para seguir sustentando los avances provinciales en cuestión de género. En Río Negro NO gobierna la religión por sobre las normas ni las personas. Los fallos judiciales no están atados a cuestiones de creencias o fanatismo.
Ser objetor de conciencia no te convierte en un obstaculizador de derechos.
Es importante aclarar que el médico ginecólogo Leandro Javier Rodriguez Lastra no irá preso ya que la pena, que se fijará en posteriores audiencias, es excarcelable. También podrá seguir ejerciendo hasta que la sentencia quede firme.
La víctima, fue internada cuando tenía 18 años, hoy con 21 años tenía intenciones de presentarse a la audiencia aunque sus familiares decidieron que no asista debido a la fuerte exposición social, además del temor que sufra agresiones físicas luego de conocido el veredicto, ya que en las afueras del edificio judicial en Cipolletti fanáticos proclamados pro-vida montaron guardia durante la sentencia y la jornada previa al dictamen; donde instalaron una especie de altar con figuras religiosas, velas, banderas celestes, pancartas, imágenes de bebés y similares.
En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).
Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.
No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…
Errores de cálculo
Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).
Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.
Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).
Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).
Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.
Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.
El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.
Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).
¿Acercamiento al hermano menor?
Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.
Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.
En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.
¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.
1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025. 2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025. 3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024. 4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025. 5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023. 6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023. 7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023. 8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022. 9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.
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***
—Lo bueno de esto es que la gente está empezando a salir, que se juntan. Que salen y eso. Después de una época muy dura, la del coronavirus, donde los chicos no salían… que salgan ahora está buenísimo.
La idea apareció como las mejores ideas: en joda. En estos tiempos de hibridación entre lo digital y lo tangible, las jodas cobran vida propia.
La frase podría ser el análisis de un sociólogo en un stream, pero no. La dice una de las tres organizadoras de la batalla de farmear aura en Lomas. Tienen quince y dieciséis años. Sus usuarios de Instagram te hacen dudar si son de este planeta: Lissufuerabasadda, _Sleepyblunt y Vhh4a. No tienen solo nombres de personaje de Mad Max, las ropas también van por ahí. No entenderlas solo significa una cosa: andá a hacerte un chequeo médico.
La idea apareció como las mejores ideas: en joda. Vieron por las redes que las batallas se estaban viralizando por las plazas de Argentina y pensaron lo obvio: “¿Por qué no hacemos una acá?”. En estos tiempos de hibridación entre lo digital y lo tangible, las jodas cobran vida propia. Terminator llora y lo que pasa en las redes sale a la calle. El flyer salió de su círculo, se llenó de likes, comentarios y reposteos. La invitación también parece venida de otro planeta: del planeta IA de donde viene el poster con la promo de la fiambrería, los horarios de la profe de yoga y una batalla para farmear aura. El desafío era simple. ¿Tenés aura? Demostralo y hace historia. Los premios, tentadores: un pancho para el primer puesto, un chupetín para el segundo y un caramelo para el tercero.
Cuando las batallas terminan, una de las organizadoras se acerca al centro del ring, se para entre los competidores, los toma de las manos y levanta la del ganador. Como en el boxeo, pero sin tocarse ni hablarse. Solo haciendo movimientos que solo ellos parecen comprender.
—Determinamos quién ganó por la presencia y por los aplausos de la gente. Vimos que muchos se copiaban entre ellos y eso es como… estás copiando el aura. Y el aura tiene que nacer.
Para las tres organizadoras, cuando la repetición aparece, el aura se aleja. Pero, un momento: esto ya lo leímos. Hace noventa años, en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, el crítico alemán Walter Benjamin llegó a una conclusión similar sobre las copias artísticas. “Podría afirmarse que en la era de la reproducción técnica de la obra de arte, lo que se atrofia es aura”, escribió. Para él, aura es “la manifestación última de una lejanía, por cercana que pueda estar”. En la distancia emana el aura, así como para la escritora Rebecca Solnitt en la lejanía habita el anhelo que nos da vida. Bejamin no conoció TikTok ni la inteligencia artificial ni Lomas de Zamora y difícilmente las organizadoras de la batalla hayan estudiado El libro de los pasajes. Pero todos ellos coinciden en algo que contradice a la época: en la repetición el aura estalla y se rompe.
***
Brazos flexionados, codos pegados a las costillas y palmas levantadas. Cuando una mano sube, la otra baja, como una balanza. Con la cabeza levantada, mira hacia donde está su oponente. Repite el movimiento y sonríe. Ahora es el turno del otro. Levanta la mano y se lleva el índice de la mano derecha a la punta del maxilar. Inclina levemente la cabeza hacia su hombro izquierdo mientras el dedo baja lentamente hasta la mandíbula. Cuando llega a la boca, retira unos centímetros el índice, lo centra entre sus labios y hace un movimiento hacia atrás y hacia adelante. El significado es universal: silencio, callate la boca. Cada gesto es acompañado por el grito del público. Un círculo que reúne a cientos de personas. Gritan ooooooh. Gritan uuuuuh. Aplauden.
A ese primer movimiento le llaman six seven. Seis siete en criollo. Hay quienes dicen que viene de una canción del rapero Skrilla, otros explican que su origen está en el video de un basquetbolista de la NBA. En la plaza de Lomas, esta pregunta, como muchas otras, tiene una respuesta simple —que viene acompañada de esa cara que te hace sentir que hiciste la pregunta más boluda de todas, esa que solo los adolescentes pueden poner—: de TikTok. TikTok farmea aura. O, al menos, de ahí vienen la mayoría de los movimientos que hacen en las batallas.
No sé si Dios será digital, pero es interesante ver como se cruza lo que ocurre en las pantallas con lo que pasa en las calles. Como si “Tlon Uqbar Orbis Tertius” hubiera cobrado una deriva inesperada. Farmear viene del inglés to farm, algo así como cosechar, un término propio de los videojuegos como el Age of empires. Sí, el que jugaba Manuel Adorni antes de mandarse a construir casas con cascadas de un discutible criterio estético. El origen de la palabra aura es más complejo. Para la Real Academia Española tiene cuatro significados:
1. Viento suave y apetecible.
2. Hálito, aliento, soplo.
3. Favor, aplauso, aceptación general.
4. Halo que algunos dicen percibir alrededor de determinados cuerpos y del que dan diversas interpretaciones.
Para las organizadoras de la batalla la respuesta es otra:
—Farmear aura es presencia, actitud. Es alguien que impone, que impone mucho poder.
***
Iván Alejo Paz es de Villa Albertina y se considera el campeón de farmear aura de la jornada. Tiene un punto: de todos los que pasaron a lo largo de la tarde, es el que más levantó a la gente. El pico de su pedo fue cuando, después de hacer flexiones de brazo aplaudiendo luego de cada estiramiento, se acercó a su mochila, metió la mano como quien va a extraer un arma, una bomba o una rosa, esperó, siguió esperando y sacó un Minion. Después de la batalla le pregunto si fue su primera vez farmeando aura.
—Se hace ya desde nacimiento. Yo vengo intentando destacar en la sociedad desde siempre. Esto de llamar la atención para mí no es desde hace poco, yo desde chiquito quiero llamar la atención y esto es una muy buena oportunidad —me dice.
Iván Alejo también tiene un nombre a lo Mad Max en sus redes: Nae Plug. Habla, como buen adolescente, como si tuviera la eternidad por delante. Del cuello le cuelgan dos rosarios: uno corto, por debajo de la garganta; el otro largo, hasta la boca del estómago.
—Bueno, no sé. Es que ahora por Agus Fortnite está de moda. Además me queda fachero —me contesta cuando le consulto si es religioso.
Conocido en sus redes como @agusfortnite2008, es un músico de dieciocho años que hace una mezcla de trap, hip hop y electrónica. Su estética cruza la psicodelia con la religión. Hace un mes sacó Perdiendo rasgos adolescentes, uno de los comentarios en Youtube dice: “así se sintieron mis abuelos cuando Spinetta sacó Artaud”. En 2022, en una entrevista en Página/12, le preguntaron por qué se llamaba así y respondió: “Porque me llamo Agustín, y me gusta mucho el Fortnite. Vi que nadie se llamaba así, y decidí hacerlo. Y el 2008 fue porque me parecía un buen año, una gran época para los floggers y emos”.
Iván Alejo Paz o Nae Plug también quiere ser trapero. Como Benjamin y las organizadoras de la batalla, entiende el aura relacionada con la autenticidad.
—Vengo practicando esto desde hace una semana, sabiendo lo que voy a hacer. Quise meterle un poco de originalidad y no ver lo que hacían los otros participantes. Farmear aura es ser uno mismo, demostrar cómo sos. Yo creo que es eso.
***
Hace unos minutos, alguien disfrazado de caja cruzó por el espacio en el que un niño y una niña descubrían qué se siente ser observados por muchas personas a la vez. No fue la única batalla entre menores de diez años, ahí el aura se traduce en ternura y risa fácil, aun cuando caen en la cuenta de lo que están haciendo y se los come la vergüenza. Te invito a farmear timidez, no faltes. Cuando pasan niños, el chupetín es para ambos.
La persona disfrazada de caja aparece en la siguiente batalla. Se le ven las piernas y los brazos, de la cintura para arriba es un rectángulo de cartón amarillo. “Bob Esponja, Bob Esponja”, le gritan los pibes que están subidos a la glorieta. La persona disfrazada de caja intenta negar con las manos, pero nadie le da bola. Parece Bob Esponja pero no es Bob Esponja. Es lo que vemos: una caja de color amarillo rabioso con una cara, demasiado chica, pegada en el medio. Es una cara de esos primeros memes que se viralizaron hace no sé cuántos años. Esos dibujos de pocos trazos que intentaban representar expresiones exageradamente deformes, muy usadas en la primera hora de las redes sociales. En la batalla, la caja está perdiendo. En un intento de gesto heroico, la persona que hay debajo intenta sacarse el disfraz para buscar su aura con mayor comodidad. Aparece una adolescente vestida con un saco negro. Al mismo tiempo que tira la caja, se da vuelta para pedir algo entre el público. Alguien le acerca una boina estilo mafioso gitano de Birmingham. Pero es tarde, pasó el tiempo y no hizo ningún movimiento. Se quedó sin tiempo y sin aura.
Desde la gente salta un enmascarado. Tiene sobre la cara una de esas máscaras hiperrealistas que, bien puestas y con una capucha, pueden lograr que tu tía te confunda con Brad Pitt o con Leandro Paredes. En este caso el efecto no es tan realista, a menos que estemos ante un resucitado: la máscara es de Diego Armando Maradona. De la glorieta baja el “Diegoo, Diegoo”. Sí, viejo maradoniano, se puede quedar tranquilo, las nuevas generaciones conocen a D10S. El Diego no va a batallar solo. Por primera vez en la tarde, la disputa se hace en parejas. Dos contra dos. Poder de los gemelos fantásticos, actívese: en forma de cubeta de agua, en forma de trapo de piso. El aura solo es real cuando es compartido, podría decir el protagonista de Into the wild. El aura es colectivo, coincide El Eternauta. Los competidores hacen los mismos movimientos pero ahora subidos uno arriba del otro o tratando de coordinar las manos entre sí. No parece fácil. No hay una pareja ganadora por unanimidad. Las organizadoras eligen a los ganadores. ¿Qué pasa si eligen a uno distinto al favorito del público?
—Elegimos a un ganador y como que a la gente no le gustó. Pero los otros, tipo, habían dicho muchas cosas. Tipo cosas que no daban. Le dijeron que tenía papada y eso son cosas que no. Farmear aura es algo para divertirse y para atacar a la gente la verdad que no.
El aura no opina de cuerpos ajenos.
***
A la siguiente batalla nadie le presta atención. Porque de la glorieta empieza a bajar una invocación. Alguien la vio, entre el público, en primera fila. Los dos pibes siguen tratando de farmear algo pero no consiguen que nadie les dé bola. Uno tiene el pelo como un flogger y la camiseta de Paraguay. Puede resultar extraño, pero hoy el peinado flogger es un estilo retro. Los de la glorieta gritan, piden, imploran. Corean: abueeeeela, abueeeeela. En primera fila una señora rubia, de pelo corto, con un pequeño rosario en el pecho y buzo de la selección, observa con atención. Primero no responde al llamado. Después dice que no, que de ninguna manera. Entonces el público comprende que tiene una tarea: que esa tarde, en esa plaza, la señora farmee aura. Sale la melodía de Pet Shop Boys a la cancha y con ella cantan, como durante el Mundial en Qatar: abuela lalala lala.
La batalla a la que nadie presta atención termina sin que nadie se entere. Ahora la señora responde a los gritos de la tribuna. Levanta la palma de la mano izquierda, cierra el puño de la derecha y golpea una contra la otra. Paguen. Lo que ofrece la otra parte son más gritos: abueeela, abueeela. Y otra vez la melodía de Pet Shop Boys. La señora sigue firme y hace el mismo gesto. Así no hay negociación posible. Entonces alguien sale de entre la gente y se acerca corriendo. Enlas manos lleva algo que podría ser un pájaro herido o una flor exótica. Lo que tiene es un rejunte de billetes mal acomodados. Los pibes de la glorieta hicieron una vaquita para convencer a la señora. Pero ella dice que no. Ahora está en un problema. Se acerca otra persona con más billetes, se los ve naranjas como los de mil. El mundo sigue dándole la razón a Darín en 9 reinas: lo que faltan son financistas. La señora parece no tener escapatoria.
Al centro de la escena salta otro enmascarado. Le cuesta hacerse ver, porque toda la energía, todo el aura, está puesto en convencer a la señora. Hasta que todos juntos ven la máscara del retador: es Cristina. Dos días antes de que se cumplan cuatro años de la noche en la que le gatillaron y la bala no salió, su cara aparece entre adolescentes que farmean aura. A la tribuna le encanta esa aparición. Y más todavía si el enfrentamiento es entre Cristina y la señora que todavía se niega a participar. Ya no tiene mucho margen, ella lo sabe y ellos también. Los gritos se vuelven más fuertes. Y dice que sí. Y el estruendo hace pensar que acaba de llegar Messi con Dibu Martínez.
A la señora le explican de qué va la cosa y ella dice que sí, que claro. Tres, dos, uno, a farmear aura. Arranca la señora que abre las piernas, bien estiradas, como haciendo un puente, deja caer el torso, con las manos toca el piso y espera. Gritos y aplausos. Es el turno de Cristina. Se acerca el índice a la boca —a la boca de la máscara— y lo aleja. Repite la acción. Ooooh, grita la gente. La señora cruza el brazo derecho por sobre su pecho como si quisiera señalar algo que está por encima de su hombro. Con la mano horizontal, cruza de punta a punta su cuello. Y el público enloquece. Cristina se acerca y recorre toda su mandíbula con el índice. No es suficiente. La señora se le acerca. Quedan cara a cara. Se lleva el dedo a los labios como diciendo que se calle, que vuelva otro día. Pero Cristina, con la máscara desacomodada, no se rinde. Alguien se acerca a separar, porque según las reglas no se pueden tocar. La señora vuelve a su posición original, con las piernas abiertas, bien estiradas. El público enloquece. La batalla termina. Una de las chicas organizadoras pasa al frente y les da las manos a ambos. Otras dos chicas corren y dan saltos alrededor de la señora, como si estuvieran en el ballet de Alicia en el país de las maravillas. La chica jurado espera unos segundos, pero sabe lo que quieren todos. Agarra la muñeca de la señora y la levanta. Ahora se abrazan con Cristina y el delirio es total.
La señora se llama Nora Quiroga, tiene sesenta y seis años. Dice que terminó en la plaza por una casualidad. Fue a hacer una denuncia a la comisaria porque le robaron los documentos pero no se la quisieron tomar. En cambio, la mandaron a tomar sol a la plaza. Ahí se encontró con los pibes que se habían juntado a farmear aura. Un vecino ya le había contado que había chicos que se estaban juntando para eso y, un poco en joda, le dijo que por qué no iba. Dice que le gusta hacerse rogar, que por eso hacía el gesto de pedir plata cuando le gritaban. “Igual yo no agarré la plata. Me gusta hacerme rogar”, aclara por las dudas. Es jubilada, pero —oh, sorpresa— sigue trabajando. Vende bijouterie, hace natación, boxeo y estudia idiomas.
—Hago de todo. Cuando tenía treinta me sentía una vieja chota; ahora que tengo sesenta y seis me siento re joven.
Nora tiene los ojos claros y habla sin quejarse. Se ríe de los policías que estaban tomando mate y le dijeron que el sistema estaba caído. Se ríe de la ovación que le dieron en las dos batallas en las que participó, la segunda junto a Iván Alejo Paz, Nae Plug. Todo terminó cuando un grupo empezó a saltar con ella al grito de abuela lalala lala. Terminaron un montón saltando con Nora por toda la cancha de básquet. Después los pibes y las pibas se acercaron a pedirle fotos o autógrafos. Ella, chocha.
—Mirá, no es soberbia pero estoy acostumbrada a ser el centro de atención. Según unas canciones que me dedican tengo actitud. Pero no, es lindo, es lindo. Me parece que es algo que viene de arriba ¿Entendés? Es algo que me manda Dios del cielo, porque he sufrido mucho en mi vida. Estuve veinticinco años tirada en una cama. No, no te pongas triste. Por un problema afectivo. Pero estoy bien ahora y disfruto de la vida. Tengo que recuperar todo lo que perdí y mi meta es vivir hasta los ciento cinco años por lo menos.
Walter Benjamin no conoció a Nora, si lo hubiera hecho afirmaría, como yo, que tiene aura.
La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina informa que las charlas correspondientes al ‘Curso de educación vial’ se realizarán este jueves 18 y viernes 19 en barrio Villa Alberdi. Las mismas están destinadas a quienes necesiten tramitar la primer licencia o bien renovar la licencia de conducir. Los cupos…
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