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Ambiente solicita hacer un uso correcto de los Puntos Limpios

La Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina solicita a los vecinos hacer un uso correcto de los Puntos Limpios distribuidos en distintos sectores de la ciudad.

Al respecto, se recuerda que en estos contenedores se depositan, por separado: papel y cartón; plásticos; metal y vidrio.

En los Puntos Limpios NO se depositan: residuos domiciliarios, animales muertos, ramas y yuyos, pañales y suciedades de animales.

Las fotos que acompañan la nota corresponden a los residuos extraídos del contenedor ubicado en cercanías al Museo Felipe Bonoli.

 

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  • Roban, pero ajustan

     

    Iba medio año del gobierno de los hermanos Milei. Manuel Adorni todavía era vocero presidencial -hasta ese momento repetía lo de siempre, no hay plata, hay que ordenar, el Estado fue saqueado-, pero el 18 de julio de 2024 levantó una hoja impresa con la imagen de una radiografía. La sostuvo unos segundos en el aire, la giró apenas, la mostró a cámara. Dijo que aquel estudio había sido presentado para cobrar una pensión por discapacidad. Señaló un punto con el dedo e insistió a la audiencia para que mirara bien. 

    —Es la cola del perrito—, dijo. Se rió. 

    La escena duró unos segundos, pero alcanzaba. La radiografía funcionaba como prueba y como argumento para la narrativa que estaba construyendo. 

    —Cada pensión que fue otorgada de manera fraudulenta va a ser denunciada penalmente— dijo Adorni. 

    También dio un ejemplo en el Chaco donde afirmaba que una misma radiografía de hombro había sido presentada como prueba en ciento cincuenta pensiones por invalidez. Si el sistema estaba corrupto, entonces el ajuste era necesario. De esta manera, Adorni anunciaba la baja de decenas de miles de pensiones por discapacidad. Durante los primeros meses de gestión, el vocero construyó esa narrativa, escena por escena, conferencia tras conferencia, hasta convertir su voz en la voz del ajuste. 

    El mismo día de la radiografía, frente a las cámaras, dijo: 

    —La Argentina de la avivada, que no es más que corrupción con el dinero de los contribuyentes, se terminó bajo la administración del presidente Milei. 

    Adorni no sólo mostraba estos casos, sino también una auditoría que había realizado el ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, cuyos resultados habían arrojado que durante “los tres gobiernos kirchneristas” la cantidad de pensiones no contributivas por invalidez laboral había pasado de ochenta mil a un millón. Y que luego esta cifra había bajado marginalmente durante el gobierno de Mauricio Macri para volver a crecer hasta superar el millón doscientas mil prestaciones al momento de asumir la Libertad Avanza el gobierno. 

    —Este número estratosférico no corresponde ni siquiera a un país que haya sufrido guerras militares ni catástrofes naturales— dijo Adorni en conferencia.

    En medio de aquellas explicaciones, y mucho antes de que las fotos de los viajes y la información de las propiedades del vocero del ajuste empezaran a circular, ya había algunos datos que no cerraban. En su declaración jurada de 2024, Adorni informó poco más de 48 mil dólares en ahorros, dos propiedades y dos vehículos. Al mismo tiempo, registró deudas importantes con particulares y créditos hipotecarios. Ese punto de partida sirve para leer lo que vino después. Operaciones inmobiliarias financiadas con mecanismos poco habituales para la función pública, préstamos de personas sin trayectoria conocida y un patrimonio que dejaba más dudas que certezas a medida que se iban conociendo nuevos datos. 

    Desde entonces, hay una serie de preguntas sin respuesta. ¿Cómo ocurrió el ascenso meteórico del funcionario más corriente del gobierno de Milei? ¿Cuál es la cadena de episodios que ocurrían mientras se convertía de vocero a principal candidato y ganador de las elecciones en CABA y de ahí a Jefe de Gabinete? Hay un lazo fino entre el recorrido político del vocero del ajuste con otras causas de corrupción mucho más densas, caras y profundas, que son la otra cara del ajuste. Recapitulemos.

    El primer episodio fue en Nueva York. La imagen publicada por Radio Jai lo mostraba junto a su esposa, Bettina Angeletti, integrando la comitiva oficial pese a no ocupar ningún cargo. La justificación —que iba a “deslomarse” y quería tener a su “compañera de vida” cerca— oscureció más de lo que aclaró. El regreso en primera clase, con pasajes superiores a los diez mil dólares emitidos a través de la agencia estatal Optar, se convirtió en el primer punto de una investigación judicial. Después se conocieron las propiedades: un departamento en Caballito financiado en un 87% por las propias vendedoras y una casa en un country adquirida mediante créditos gestionados por Adriana Mónica Nechevenko, su escribana con acceso frecuente a la Casa Rosada. Y después los vuelos. El viaje a Punta del Este en jet privado, con costos cubiertos por una productora vinculada a contenidos oficiales y facturas emitidas semanas después. La secuencia dejó una pregunta abierta que todavía atraviesa las causas: ¿Quién financió efectivamente todos esos movimientos?

    En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Los episodios empezaron a leerse como un patrón. Pero ese patrón tiene una particularidad. Que no termina de cerrarse. Cada semana suma un dato nuevo, una factura, una declaración, un detalle que vuelve a correr el límite. En el propio gobierno ya no hay una respuesta clara sobre dónde se corta la secuencia y eso genera algo más difícil de controlar. La sensación de que todavía falta lo peor.

    El 25 de marzo, en su última conferencia de prensa, el clima ya era otro. Las preguntas no giraban sobre el desorden del Estado sino sobre sus propios movimientos: los viajes, los gastos, los pasajes. Un periodista le pidió algo concreto. Un comprobante. Una factura. Adorni no respondió con datos. Interrumpió. Negó. Volvió sobre una discusión anterior y exigió una disculpa. 

    —Has mentido descaradamente sobre mí—dijo. Insistió. La escena se corrió. La pregunta quedó sin respuesta.

    Cuando el periodista volvió a preguntar cómo había pagado el viaje, la respuesta fue otra pregunta y una sentencia extraña: 

     —¿Por qué tengo que explicarte a vos una relación privada? Vos no sos juez.

    Durante meses Adorni había construido una posición desde la cual señalar a otros. En esa conferencia, por primera vez, quedó del lado del revés. La diferencia con la escena inicial es visible: entonces levantaba una radiografía y mostraba el descontrol. Ahora, frente a un pedido puntual, no mostró nada.

    El próximo 29 de abril, Adorni, tiene que presentarse en el Congreso para dar su informe de gestión como jefe de Gabinete. Va a tener que responder 4.800 preguntas que ya enviaron los diputados de diferentes bloques, no sólo sobre números o políticas, sino también sobre su supuesto enriquecimiento ilícito. En los últimos días se especuló si iría o no al recinto, hasta que Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados, confirmó su asistencia y en un encuentro en el Colegio de Abogados de la ciudad advirtió que «va a ser picante, compren pochoclos». La parada es difícil después de que el Presidente pidió paciencia a los argentinos por la caída de la actividad económica y de los ingresos. Milei intenta omitir el apellido del jefe de Gabinete al que ahora llama “Manuel”. La estrategia que planea el oficialismo es que el jefe de Gabinete haga una especie de réplica, pero no una defensa. Señalará que el kirchnerismo no tiene legitimidad para acusarlo. Que tiene a su líder política presa. 

    Una red mayor

    Pero hay otro expediente donde ese desorden no aparece como una suma de episodios sino como un esquema de funcionamiento planificado, coordinado y direccionado. 

    La causa que investiga el funcionamiento de la ANDIS reconstruye algo distinto. Desde la llegada de Milei al gobierno hasta octubre de 2025, dentro del organismo operó una asociación ilícita a través de maniobras ilegales que involucraron a funcionarios y empresarios vinculados a droguerías y proveedores de insumos de alto costo. Había roles definidos, tareas repartidas y un circuito que funcionaba de punta a punta. Según el fiscal de la causa, Franco Picardi, la corrupción afectaba en particular a “una población especialmente vulnerable, beneficiarios de pensiones no contributivas, personas sin cobertura médica y pacientes con enfermedades crónicas”, lo cual le otorga una gravedad distinta a la de otros casos. 

    El esquema tenía como objetivo direccionar compras y quedarse con una parte. En la primera etapa de la investigación -que se conoció en noviembre del año pasado- se descubrieron licitaciones armadas, sobreprecios, empresas que competían en apariencia pero que en realidad acordaban entre sí quién ganaba cada operación. El monto detectado en ese momento marcaba un desvío de fondos de medicamentos de 47 mil millones de pesos.

    Con el avance de la causa, el alcance de la investigación se amplió. Ya no se trataba sólo de medicamentos, sino también de insumos médicos. Prótesis para amputaciones, implantes cocleares, audífonos, sillas de ruedas motorizadas. Tecnología de alto costo destinada a personas sin otra cobertura. Ahí se concentraba el negocio. En el corazón mismo del ajuste. En su punto más débil. Nos encontramos a principios de agosto de 2025 cuando las empresas todavía pagaban retornos a los funcionarios de la ANDIS para ganar licitaciones cartelizadas. Aún después de que se conocieran los audios que destaparon el escándalo, largas filas de hasta 300 personas por día con renguera, ceguera o sordera se reunían en la puerta de la  agencia para acreditar que no habían usado la radiografía de un perrito para cobrar su pensión.

    Volvamos a la investigación. Este jueves 9 de abril, la fiscalía solicitó nuevas declaraciones indagatorias para profundizar sobre el esquema que, en esta segunda etapa de investigación muestra que también direccionaron fondos en insumos que suman a la cifra de los medicamentos otros 75 mil millones de pesos.

    Los mismos implementos que en aquella conferencia de prensa Adorni había reducido a una radiografía de un perro, para decir que en las gestiones anteriores, las pensiones se otorgaban fraudulentamente a discapacitados de mentira por una red de corrupción que nunca fue probada. En cambio, con Spagnuolo al frente de la ANDIS, la fiscalía no sólo no encontró a los discapacitados truchos sino que encontró direccionamiento de contrataciones públicas, empresas que competían en apariencia, pero en realidad acordaban precios y se repartían las adjudicaciones, retornos con funcionarios que recibían porcentajes; uso de información privilegiada, sobreprecios, desvío de fondos públicos y hasta posibles maniobras de lavado de dinero.

    El ajuste en discapacidad se explicó durante meses señalando el fraude desde abajo. Es decir, hacia los beneficiarios. Pero los tribunales comenzaron a mostrar otra cosa. En los audios de la causa aparecen retornos, porcentajes, nombres. En uno se menciona el ya famoso 3% asociado a Karina Milei. En otro de los mensajes un empresario advierte “hay que llegar a Karina Milei, ella es la que define todo”.

    Es en ese punto donde la figura de Adorni vuelve a aparecer, pero ya en otro lugar. No como un funcionario más bajo investigación sino como el punto donde todo se condensa. Porque en términos de volumen la causa de la ANDIS es mucho más grande. En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    No es sólo por lo que hizo o por lo que la justicia intenta determinar si hizo. Es por lo que decía mientras tanto. Adorni fue el que señaló, el que explicó, el que se burló. El que levantó una radiografía de un perro para mostrar hasta qué punto el sistema estaba corrompido. El que convirtió el ajuste en una respuesta moral frente al abuso. Y en ese cruce algo se rompió.

    Con el paso de los meses el mapa de los casos se fue ampliando. La causa por los desvíos en la ANDIS, la investigación por el patrimonio de Adorni, los vuelos. Y alrededor, otros expedientes que empiezan a asomar. La causa por la estafa Libra que puso bajo la lupa la promoción de una criptomoneda publicada por el Presidente que terminó en pérdidas millonarias para inversores. Y la investigación sobre el Banco Nación, que tuvo que dar marcha atrás con una normativa que facilitaba créditos hipotecarios para funcionarios en condiciones que el resto no consigue, después de que se conocieran los casos. 

    Pero el foco vuelve a él. ¿Por qué?

    Tal vez por la torpeza. Por las propiedades que no terminan de cerrar, por la escribana entrando y saliendo de la Casa Rosada, por las explicaciones que se desarman solas. Tal vez porque no es un operador ni un cuadro político. O porque el cargo le queda grande. Tal vez por otra cosa. Porque es propio, porque está adentro, porque no es alguien que pasó por el gobierno, sino alguien del gobierno. No es Espert. Adorni es de los que no se discuten. De los que no se sueltan fácil. Porque es más fácil indignarse con alguien de carne y hueso que con una estructura invisible, difícil de explicar y más difícil de entender. 

    La grasa de la corrupción

    En el streaming Gelatina, Elisa “Lilita” Carrió, describió el caso Adorni como una “película de Almodóvar de la corrupción argentina”. Antes había dicho algo que funciona como punto de partida. “¿De dónde salió ese Adorni? Yo no sé quién es Adorni”. Es que Adorni no es hombre del sistema político, ni del mundo empresario. Al igual que los hermanos Milei es un outsider. Y en ese contexto, la pregunta cambia de sentido. ¿Cómo se explica el salto en su nivel de vida? “¿De Parque Patricios a viajar en un jet a Punta del Este?” se indignaba Carrió. 

    La escribana entra en ese cuadro. Está en otro estudio de streaming, el de Infobae. Es la primera entrevista después de su declaración en la justicia. Está relajada, se ríe y contesta sin apuro. La escena retiene la atención de miles de espectadores, algunos interesados por la causa, pero en su mayoría por este personaje que no se puede dejar de mirar y que en la película -según el lenguaje de Lilita- ocuparía un rol protagónico. 

    Le preguntan a Nechevenko cuántas operaciones había hecho con Adorni en los quince años anteriores. “Justo ninguna”, dice. Se ríe otra vez. Y remata “¿Nunca les pasó que tienen necesidades diferentes y se les da?”. El teléfono suena en medio de la entrevista. Lo mira, sonríe. “No es Adorni”, aclara. 

    Hay algo en esa forma de responder. No esquiva. Tampoco termina de explicar. Se mueve en el borde, como si supiera hasta dónde puede llegar sin decir del todo. En esa lógica, todo empieza a encajar. Los viajes, las casas, los préstamos y los cambios de escenario. Como si todo hubiera llegado demasiado rápido para Adorni. Como si el lugar nuevo se ocupara antes de entender cómo hacerlo. 

    En algún punto, Adorni debería haber sabido que iba a ser observado. Sin embargo, lo que aparece no es una estrategia cuidada. Son movimientos evidentes, nombres que no dicen nada, préstamos de personas sin trayectoria pública. Formas de moverse que dejan todo demasiado a la vista.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    Durante meses Adorni señaló, ordenó, marcó a quienes habían abusado del sistema y explicó por qué era necesario recortar. Lo hizo en cada conferencia, en cada ejemplo, en cada oportunidad. Esa fue su posición. Y es en ese mismo registro donde ahora el vocero del ajuste vuelve a aparecer, pero ya no como quien explica, sino como parte de lo que se empieza a mirar. Y así se resquebraja la moral del ajuste. 

    En su última entrevista a los medios públicos, Milei pidió paciencia. El lunes, desde Rosario, el ministro Caputo aseguró que los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en las últimas décadas y que se viene la “desinflación”, aunque este mes la inflación haya superado los tres puntos. La invitación, igual que al principio, es que el sacrificio de ahora valdrá la pena después. Pero las promesas pierden fuerza. Algo en el clima parece cambiar. Hay imágenes que, recuperadas a la luz de las cosas que ahora se saben, resignifican lo grotesco. La radiografía del perrito. La risa. La impostación de la moral. La Argentina de la avivada. 

    La entrada Roban, pero ajustan se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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    “Cerré un deal tremendo”, le escribió Mauricio Novelli a “Fran” Brizzio, un conocido al que contrataba para algunos trabajos. En el mismo chat agregó que el negocio era de “financiamiento para tech” y que sería “sin sponsors”. Mauricio quería festejar en Afrika, un boliche de la calle Junín en el barrio porteño de Recoleta. Esa noche no abría, pero Mauricio no se preocupó. Imaginó que habría otros momentos para festejar. Su vida, pensaba, estaba por cambiar. Pronto sería el multimillonario que siempre soñó.

    Novelli se movía desde hacía años en el cruce entre el mundo cripto y el ecosistema libertario. Había construido su perfil vendiendo cursos de trading y eventos vinculados a las criptomonedas. El más conocido fue el TechForum, una conferencia que reunía desarrolladores, inversores e influencers del sector. Ese espacio terminaría funcionando como punto de contacto entre empresarios del universo cripto y el entorno político de Javier Milei. Los  archivos recuperados de los dispositivos de Novelli —contratos, notas internas, facturas, registros de llamadas, borradores de mensajes— dan cuenta de una amistad con Milei de por lo menos cuatro años atrás, y permiten reconstruir con precisión la secuencia que rodeó el lanzamiento del token. No solo el diseño previo del negocio, sino también las horas frenéticas del 14 de febrero de 2025. Entre Buenos Aires, Dallas y una ciudad en Singapur, el tuit presidencial disparó el precio del activo y activó la cadena de decisiones que terminaría en el colapso del mercado. Los hallazgos indican que Milei —que afirmó no estar interiorizado— se encontraba, en realidad, en el interior más profundo de la estafa. Por eso la revelación es enorme. Prueba que el mandatario no desconocía el mecanismo. Había sido asesorado por quienes le acercaron el negocio. Él mismo consultó con sus personas de máxima confianza sobre la metodología, comprendía su rol —el de su hermana— y tenía un interés económico personal, y no público, en que circulara el tuit sin el cual la criptomoneda no habría existido siquiera como proyecto. Anfibia accedió al paquete de pruebas que indican que el presidente y su entorno más cercano no fueron ni completamente torpes ni enteramente sucios sino ambas cosas.

    Los anexos del informe pericial aportan información detallada sobre Novelli, que habría convocado al presidente a publicar el tuit del 14 de febrero, cuando Milei invitó a los argentinos a conocer la criptomoneda $LIBRA. Quince días antes, cuando le escribió a su amigo que tenía el “deal tremendo”, Novelli visitó por última vez la Casa Rosada con su socio, Manuel Terrones Godoy y Hayden Davis, el desarrollador de $LIBRA. Minutos antes de la reunión, una billetera vinculada a Davis realizó una transferencia de quinientos mil dólares a una cuenta de la plataforma Kraken. Cuando terminó la reunión con el presidente, Davis volvió a mover dinero. Otros quinientos mil dólares a una billetera virtual por la plataforma BitGet. A lo largo de ese día, las operaciones continuaron. Según registros analizados por especialistas en blockchain, el volumen total de transferencias vinculadas al proyecto alcanzó casi cuatro millones de dólares distribuidos en distintas billeteras virtuales. Para la querella este punto es crucial porque estas operaciones deberían investigarse como una estafa a gran escala, con información privilegiada y negociaciones incompatibles con la función pública.

    La reconstrucción de los registros telefónicos muestra que, en los minutos previos a las 19.01 —la hora del tuit—, el teléfono de Novelli se comunicó varias veces con el del presidente. Las llamadas se suceden una detrás de la otra. El dato es relevante porque Milei sostuvo después que había publicado el mensaje sin conocer en profundidad el proyecto. Sin embargo, la secuencia sugiere que el lanzamiento se discutía en tiempo real.

    Novelli y su socio Manuel Terrones Godoy estaban en Dallas, supervisando las operaciones junto a Hayden Davis, mientras Javier Milei estaba en la quinta de Olivos con su hermana.

    “I’m with Hayden!”, le whatsapeó Novelli a Dimitri, un amigo de Davis que vivía en Dallas y quería llevarlos de paseo.

    La comunicación no termina con el tuit. Tras un breve silencio, los contactos se reanudan y aparecen llamadas desde el teléfono presidencial hacia el de Novelli. Las comunicaciones continúan durante varias horas, mientras el precio del token primero se dispara y luego se derrumba. Los registros muestran además otros contactos. En distintos momentos de la noche aparece una comunicación entre Novelli y Julian Peh, CEO de Kip Protocol, una de las empresas vinculadas al proyecto. También figuran intercambios con Karina Milei, con Santiago Caputo y con el entonces asesor Demian Reidel.

    Los peritos detectaron además archivos y mensajes eliminados en el teléfono de Novelli. Entre el material recuperado aparece un borrador de contrato que habría servido como base para un eventual acuerdo entre Davis y Milei si el proyecto prosperaba. El texto detalla un supuesto entendimiento económico de cinco millones de dólares a cambio del apoyo público del presidente. El esquema de pagos contemplaba tres etapas: un desembolso inicial de 1,5 millones de dólares, el mismo monto después de una promoción del token en redes sociales por parte del mandatario y un último pago de 2 millones de dólares una vez formalizado un contrato de asesoría tecnológica con el Estado argentino. El documento fue recuperado por los peritos de la Dirección de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) después de haber sido eliminado del dispositivo de Novelli y no hay evidencia de que ese acuerdo se haya firmado. A su vez, se recuperó una carta de intención que incluía una propuesta para “implementar soluciones tecnológicas innovadoras” para aprovechar “las nuevas tecnologías en la República Argentina”

    Pese a que ese borrador de contrato nunca llegó a firmarse, el documento resulta revelador porque anticipa con bastante precisión los roles que luego aparecerían en el desarrollo de $LIBRA. Allí se delinean las funciones de cada actor involucrado. Hayden Davis, a través de Kelsier Group, figura como desarrollador del proyecto cripto y operador financiero del token. Julian Peh aparece vinculado al desarrollo tecnológico y a la infraestructura blockchain sobre la que se apoyaría el sistema. Mauricio Novelli ocupa el rol de intermediario o “referenciador”: el puente entre el mundo cripto, los inversores y la política. Sergio Morales, por su parte, aparece mencionado como asesor técnico argentino y enlace con el entorno gubernamental. En conjunto, los nombres dibujan un esquema de funcionamiento: quienes aportaban la tecnología, quienes manejaban el dinero y quienes garantizaban la legitimidad política y el acceso al poder.

    El análisis del teléfono de Mauricio Novelli también aporta un dato especialmente delicado. Entre los documentos recuperados aparecen dos comunicaciones de 2024 —un audio de WhatsApp y un mensaje de texto— que mencionan pagos para los hermanos Milei. El más explícito es una nota que el propio Novelli se envió a sí mismo y que explícita “Pago Javier kari”. El texto fue escrito unos minutos antes de las nueve y media de la noche del 1 de noviembre de 2024. Novelli pareció advertir su carácter comprometedor y decidió eliminarlo, pero las pericias lograron recuperarlo. El registro, además, coincide con una visita del trader a la Casa Rosada asentada en los ingresos oficiales.

    El segundo documento es un audio de abril de ese mismo año en el que una administrativa de N&W, la empresa de Novelli, recibe instrucciones de pago. En el mensaje —hallado por la DATIP— el empresario le pide a una secretaria que realice varias transferencias. Entre ellas aparece una mención directa a Karina Milei. “También ya podemos pedir los 4000 de lo que hay que darle, viste, a Karina”, indica Novelli. El audio fue enviado el 2 de abril de 2024 y también coincide con un ingreso de Novelli a la Casa Rosada. Todos los caminos conducen a Karina quien horas antes le había autorizado su ingreso a la reunión presidencial.

    Amigos son los amigos

    En 2020, Novelli le contaba a Gus, su padre, que haría una transmisión en vivo en Instagram con el entonces panelista y economista Javier Milei. “Cuando lo veas, decile que soy admirador de él. Si lee los comentarios, soy el que lo admira sobre todo por su paciencia para no perder la cordura con la gente que le ponen enfrente”, escribió el padre. “¿Sabés de quién te hablo? Se la pasa puteando a los políticos”, respondió Novelli. Cuatro años después, Novelli se presentaría públicamente como “amigo de Kari y Javi Milei”.

    Los archivos recuperados dan cuenta de un vínculo de años. De una amistad consolidada. Muestran también que, al momento del escándalo del 14 de febrero de 2025, Novelli intentó rápidamente despegarse del caso. “Qué asco la gente cómo me quería vincular a mí”, le escribió a la madre de su hija. “Estás en todas las noticias”, le respondió ella. Un amigo suyo, agendado como Toto, le envió otro mensaje “y viste cómo es esto, pasa un día, sale otro quilombo y ya nadie habla de esto”. Novelli respondió con risas, “experimenté a los kukas jajaja”.

    Aunque escribiera risas en Whatsapp, los días posteriores a la criptoestafa, Novelli estaba aterrado. Creía que su vida podía correr riesgo. Cuando regresó a la Argentina desde Dallas, le pidió a su amigo “Fran” el contacto de “Bruno Seguridad”. Novelli buscaba desesperadamente un custodio. Era tanta la urgencia que sentía que cuando contactó a Bruno —ya sentado en el avión de regreso— le contó que anímicamente estaba “más o menos” y que quería saber si “podía disponer” de sus “servicios de custodia” para que lo fuera a buscar a Ezeiza. Cuando aterrizó, Novelli fue retenido en el sector de migraciones del aeropuerto. “Me retuvieron en la sala”, le escribió al custodio con el que recién había comenzado a entablar el vínculo. Finalmente, fue liberado y desde esos días quedó bajo el cuidado de “Chris”, un custodio que trabajaba con Bruno porque este último no tenía disponibilidad. 

    A quienes le preguntaban por su relación con el caso $LIBRA, les enviaba una nota de Infobae titulada “La empresa de Mauricio Novelli se despegó de la polémica $LIBRA: nuestra participación fue nula”. En medio del escándalo, la empresa de Novelli preparó un comunicado dirigido a su “comunidad de alumnos, clientes y seguidores” en el que negó cualquier relación con la criptomoneda $LIBRA. El texto sostenía que la compañía “no tiene ninguna vinculación con la criptomoneda $LIBRA ni con las reuniones o decisiones relacionadas con dicho proyecto” y afirmaba que su actividad se limita a la “formación en trading e inversiones”. También intentó desvincularse del Tech Forum Argentina 2024, señalando que las acusaciones difundidas en los medios estaban relacionadas con reuniones en ese evento, que describieron como “ajeno a NW Professional Traders”.

    El padre de Novelli se mostraba preocupado por la relación entre el tuit presidencial y NW Traders, la empresa de su hijo. “Deciles que a las 9 pm vean la entrevista de Javier”, le escribió Mauricio ante la pregunta de su padre sobre qué contestarles a sus conocidos que le consultaban por LIBRA. “Están todos atentos y prendidos a la televisión”, respondió el padre, en referencia a la entrevista que Jonatan Viale le hizo a Milei sobre el escándalo. Cuando terminó, Novelli le escribió “se aclaró bastante con la entrevista”.

    Durante la entrevista con Viale, Milei intentó justificar el tuit diciendo que había actuado “como ciudadano y no como presidente” al difundir la criptomoneda. En ese momento, el asesor Santiago Caputo intervino fuera de cámara, se acercó al mandatario e interrumpió la grabación. La pregunta se repite y la respuesta cambia. El fragmento no aparece en la emisión original, pero horas después se filtró el video completo de la entrevista.

    La otra hermana y el sueño de una marca

    Mientras los grandes medios golpeaban al presidente por la criptoestafa, en el teléfono de Novelli quedaba registrada otra escena. La de la intimidad impúdica de cómo se habla, se duda y se celebra en el backstage de la corrupción.

    María Pía Novelli, su hermana y socia, funcionaba dentro de este esquema como su persona de mayor confianza. Lo que Karina es para Javier, ella lo era para su hermano. En distintos mensajes insistía en su ambición económica. “Quiero hacer guita”, le repetía, “hay que hacer guita a lo loco”. En esos mismos intercambios también fantaseaban con producir un documental sobre Javier Milei que esperaban vender a Paramount. El proyecto tenía como título: “Milei: más allá de las palabras”. La tesis del film buscaba responder una pregunta, ¿cómo un economista y activista logró conquistar la confianza y el voto de toda una nación?

    “¿Es posible una marca de estilo de vida de Milei a largo plazo?”, se preguntaba Novelli.

    Novelli le ofreció a Milei utilizar su marca, nombre e imagen para acuñar una moneda en su honor o abrir una línea de merchandising personal. En estos delirantes proyectos hay un común denominador con lo que después sería $LIBRA. Además del uso de la imagen de Milei, los proyectos podían servir para financiar a La Libertad Avanza o financiar proyectos públicos “ej. educación argentina, etc”, según indicaba el propio Novelli. Algo muy similar a las pymes argentinas que serían beneficiadas con LIBRA.

    Por más que las imágenes parezcan inverosímiles o creadas por inteligencia artificial, Novelli hizo acuñar un ejemplar de la moneda “Sr. Presidente Javier Milei” en septiembre de 2024. Atravesó los primeros años de la gestión Milei tratando de sacarle el jugo a la confianza conseguida con el Presidente al calor del TechForum. El proyecto $LIBRA, entonces presentado como Viva la Libertad Project, fue la culminación completamente digitalizada de una idea anterior, pero no menos extravagante: convertir a Milei en una marca. Primero acuñable, luego mercantilizable, después tokenizable. La culminación del plan era un Milei transformado en criptoactivo, respaldado por los contratos en blockchain. 

    Un juego peligroso

    Todo era un juego hasta que Novelli le acercó al proyecto a Hayden Davis y a Julian Peh. La fantasía empezó a adquirir otra escala. Lo que había sido una idea excéntrica —un criptoactivo inspirado en la figura presidencial— se convirtió en un negocio real que movería millones de dólares. Ya sea en el impracticable proyecto de la moneda material o en la versión digital de la criptomoneda, la figura de Milei, su participación personal y su promoción eran imprescindibles y garantía de la rentabilidad de los proyectos. 

    Con la ayuda de Davis, la idea de la marca Milei y la participación personal indispensable como garantía de valor —que hasta entonces se movían en el terreno del merchandising político, entre monedas conmemorativas y remeras— escaló a otra dimensión. Lo que había empezado como productos asociados a la figura del Presidente terminó convertido en un negocio de 286 millones de dólares.

    Es posible que Milei nunca haya prestado demasiada atención a los proyectos más rudimentarios de Novelli. Pero cuando el volumen del negocio cambió, también cambió la escala de lo que estaba en juego. En cualquier caso, su nivel de participación era igual de relevante y decisivo.

    Las revelaciones documentales dan cuenta de la raíz del escándalo del 14 de febrero de 2025. El fiscal federal, Eduardo Taiano, mantuvo bajo secreto desde el 17 de noviembre pasado el informe de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) que contenía los detalles de criptoestafa $LIBRA. Presionado por la publicación por parte de la abogada Natalia Volosin, que difundió el presunto borrador del acuerdo que habría firmado Milei y el creador del token, Hayden Davis, dos semanas antes del lanzamiento de la criptomoneda, y por las comunicaciones que trascendieron en las vísperas del día de lanzamiento de $LIBRA reveladas por el periodista Ariel Zak en la señal de noticias C5N, el viernes pasado la justicia finalmente permitió a las querellas acceder al material peritado del celular secuestrado del empresario y organizador del TechForum, Mauricio Novelli.

    Los nuevos hallazgos del caso $LIBRA, que en un principio solo pusieron en cuestión la eficacia del dispositivo presidencial incluso para planificar una estafa, podrían convertirse en un quiebre definitivo en el derrotero judicial de Milei. El propio Presidente aparece ahora situado en el centro mismo de la escena de la estafa en un rol imprescindible. No se trataba de levantar muros más altos para alejar malas influencias, como adujo públicamente, sino que no podía salir bien, cegado por el beneficio personal que podía significarle incluso si el proyecto terminaba mal. 

    Novelli no arrastró a Milei hacia una estafa. En un comunicado, el Gobierno planteó que el presidente actuó “al igual que lo hace cotidianamente con muchos emprendedores que quieren lanzar un proyecto en Argentina para crear empleo y conseguir inversiones”. En ese mismo mensaje aseguraron que Milei al “no haber sido parte en ninguna instancia del desarrollo de la criptomoneda, luego de las repercusiones que el lanzamiento del proyecto tuvo y para evitar cualquier especulación y no darle mayor difusión, decidió eliminar la publicación”. 

    Los documentos y las comunicaciones reconstruidas muestran otra cosa. Milei no desarrolló el proyecto, pero tampoco hubiera existido sin Milei. Milei fue $LIBRA y $LIBRA fue Milei.

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