La agenda del 06 al 09 de enero prevé diversas actividades en la localidad balnearia y en distintos puntos de la provincia
La inauguración del nuevo local del Mercado Artesanal se realizó ayer a las 20 hs en la Galería Antares. Allí, se exhibieron y se pusieron a la venta productos de artesanas y artesanos rionegrinos.
Asimismo, la agenda del 06 al 09 de enero prevé diversas actividades en la localidad balnearia y en distintos puntos de la provincia, que incluyen recitados de poesía, narraciones de cuentos, espectáculos de música y danza, obras de títeres y teatro, y actividades circenses, entre otras.
Cabe destacar que todas las actividades programadas se realizan bajo los protocolos sanitarios vigentes.
Agenda del 06 de al 09 de enero
LAS GRUTAS
Jueves 6
16Hs / 18Hs / 21Hs –Versos en Alta Voz – Intervenciones en la playa 19HS – Cuentos de amor en Kamishibai – 1ra Bajad 19.30Hs – “Di-versos” Taller de poesía disidente – Biblioteca Piedrabuena 20 Hs – Inauguración local Mercado Artesanal – Galería Antares
Viernes 7
16Hs / 19Hs / 21Hs – Versos en Alta Voz – Intervenciones en la playa 19Hs – Rimas por las ramas – Biblioteca Piedrabuena (Villa Regina 589) 20.30Hs – Cuentos en Concierto – Plaza Piedrabuena 21 Hs – Espectáculo de Danza – 1ra bajada
Sábado 8
16Hs – Versos en Alta Voz – Playa 18Hs – Versos en Alta Voz – Playa 19.30Hs – “Mi librito de arena y sal” Taller de libro álbum. Plaza Piedrabuena 20Hs – “Rompevientos” Slam de poesía joven – Plaza Piedrabuena 20.30Hs – Espectáculo Musical – 1ra Bajada
Domingo 9
22Hs – Teatro colectivo Les Mirones – 1ra Bajada
BARILOCHE
Sábado 8
18 a 21Hs – Usinas Culturales – Rionegrinos en Concierto – Emanuel leuquen santos ( Malabares y Música), Claudio Yancamil (Folcklore), La Banda Rodante ( Ensamble Percusión) – Anfiteatro Calle Villegas
20:30 Hs – Carpa a Cielo abierto «Familiares» espectáculo de clown y Circo.
JACOBACCI
Sábado 08
11 Hs – La Trochita: Ingeniero Jacobacci – Ojos de Agua Mercado Artesanal, muestra fotográfica de Macarena Batalla / Actividades en Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia y el Museo Jorge Herold
EL CÓNDOR
Viernes 07
21.00 Hs Danza – Tango Aurea Valenzuela / Luis Leon – Parador El Faro
Sábado 08
21:30 Hs – Espectáculo de Música – Parador El Faro
La localidad de Villa Regina no es la excepción en las estadísticas municipales sobre la cantidad de infectados por covid-19, en cantidad de camas ocupadas de un hospital o en la cantidad de dosis de vacunas que se aplican; y que a la par, en este contexto de pandemia los sectores más vulnerables han agravado…
La desocupación sigue en ascenso en el conurbano y varios centros urbanos del interior de la provincia, superando la media nacional del 7,8% que marcó el Indec para el primer trimestre de 2026.
Según el reciente informe del mercado de trabajo, en los municipios del Gran Buenos Aires (GBA) la tasa de desempleo escaló al 9,7%, mientras que en regiones de la provincia ya supera la barrera de los 10 puntos.
El impacto de la recesión y la apertura de importaciones representan un golpe directo en los grandes centros industriales. Por caso, solo en el Parque Industrial de Pilar se registraron 7 mil despidos en los últimos meses.
Cada vez más cerca de los dos dígitos, la tasa de desempleo en el GBA fue más del doble que la registrada en la Ciudad. A la vez, la subocupación alcanzó el 11,3%.
Hay conglomerados que ya exponen tasas de desocupación de dos dígitos. Eso sucede en el cordón de Bahía Blanca-Cerri (10,1%) y en el de San Nicolás-Villa Constitución (10,4%), éste último donde la crisis metalúrgica juega fuerte.
En Mar del Plata, en tanto, la desocupación tuvo una suba exponencial con respecto al primer trimestre de 2025, pasando del 6 al 9,3%.
No es un dato menor, considerando que se trata del periodo que toma la temporada alta, confirmando así los números que expusieron el peor verano para la ciudad balnearia desde la pandemia, con 130 mil visitantes menos que en 2025 y con una fuerte merma en el consumo per cápita.
Eso, sumado a la crisis del sector pesquero que impacta en el entramado portuario local y al desplome de la industria textil que gravita en firmas marplatenses como Mauro Sergio, que vienen ejecutando despidos.
Por otro lado, hay conglomerados que ya exponen tasas de desocupación de dos dígitos. Eso sucede en el cordón de Bahía Blanca-Cerri (10,1%) y en el de San Nicolás-Villa Constitución (10,4%), éste último donde la crisis metalúrgica juega fuerte.
En el Gran La Plata, el desempleo fue el mismo que el promedio nacional, 7,8%, pero con una subocupación del 18,2%, muy superior a la media nacional (11,1%).
El reginense Miguel Corsi, competirá en el panamericano de judo para veteranos durante el 18 y 19 de agosto en el mismísimo Centro Nacional de Alto Rendimiento (Cenard) y no sólo nos representará a nosotros, los oriundos de Villa Regina, sino también a Río Negro, la Patagonia y toda la Argentina. El judoca de Villa…
Levantarse de madrugada para hornear el pan y las facturas se estaba convirtiendo en un verdadero placer. ¿Verdadero placer? Quizás el apretujar y acariciar las masas era eso que la mano iba sintiendo, y que la acercaba a los bordes de una difusa verdad escondida debajo de sus uñas.Llueve. Llueve lento. Llueve a veces. Llueve…
Mientras miles de argentinos celebraban el triunfo de la Selección sobre Suiza y el pase a las semifinales del Mundial 2026, la noche terminó con un fuerte operativo policial en el Obelisco. Hubo heridos, detenidos y una nueva polémica por la respuesta del Gobierno porteño frente a una concentración popular.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La clasificación de la Selección Argentina a las semifinales del Mundial 2026, luego del 3 a 1 frente a Suiza, volvió a convertir al Obelisco en el escenario natural de los festejos populares. Como ocurre desde hace décadas, miles de personas se acercaron espontáneamente para celebrar un nuevo triunfo del equipo de Lionel Scaloni.
Sin embargo, lo que comenzó como una fiesta terminó envuelto en gases, corridas, balas de goma y detenciones. La Policía de la Ciudad, bajo la órbita del jefe de Gobierno Jorge Macri, desplegó un importante operativo para desalojar la zona, generando escenas de tensión que rápidamente se viralizaron en redes sociales.
Balas de goma y camión hidrante ayer en el Obelisco en los festejos de Argentina. Gobierno de mierda. Imaginate si le ganamos al país que idolatra el presidente cómo se van a poner pic.twitter.com/LJasut8diP
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) July 12, 2026
Una celebración que terminó con represión
Las imágenes difundidas por distintos medios y por los propios asistentes muestran a efectivos avanzando sobre grupos de hinchas en las inmediaciones del Obelisco. El operativo incluyó motos, camiones hidrantes y un importante despliegue de personal para dispersar la concentración cuando todavía continuaban los festejos por el pase argentino a la próxima instancia del Mundial.
De acuerdo con la información difundida tras los incidentes, el saldo fue de 21 personas heridas y 19 detenidas, mientras la circulación quedó completamente interrumpida durante varios minutos.
Esta madrugada en los festejos del triunfo de Argentina contra Suiza. Obelisco porteño #caba Imágenes de Russo Martinez en Instagram#incidentespic.twitter.com/vpuexgvtRK
Desde el Ministerio de Seguridad porteño justificaron el procedimiento señalando que se habían registrado robos, consumo de alcohol y agresiones contra el personal policial. Según la versión oficial, algunos manifestantes arrojaron piedras y botellas, lo que motivó la intervención de las fuerzas de seguridad.
La contradicción que encendió las críticas
La represión generó cuestionamientos porque se produjo pocas horas después de que el propio Jorge Macri saludara públicamente la concentración de hinchas y celebrara el entusiasmo generado por la clasificación de la Selección.
Para numerosos usuarios en redes sociales, organismos y dirigentes políticos, la imagen resultó contradictoria: mientras desde el discurso oficial se exaltaba la alegría por el triunfo argentino, en la práctica la respuesta estatal fue un fuerte operativo para desalojar a quienes habían salido a festejar.
Los videos registrados desde distintos ángulos muestran corridas, disparos de postas de goma y el avance de efectivos sobre grupos de personas que intentaban retirarse del lugar. Las imágenes circularon masivamente durante la madrugada y reabrieron el debate sobre la utilización de la fuerza en manifestaciones y concentraciones populares.
Un nuevo episodio en una política de seguridad cada vez más cuestionada
El operativo se suma a una serie de intervenciones policiales impulsadas por la administración porteña en distintas movilizaciones durante los últimos meses, en un contexto en el que la estrategia de seguridad del Gobierno de la Ciudad aparece cada vez más alineada con el endurecimiento promovido desde la administración nacional.
Mientras Argentina celebraba una clasificación histórica rumbo a las semifinales del Mundial, la postal que terminó recorriendo el país no fue únicamente la de las banderas celestes y blancas flameando frente al Obelisco. También quedaron registradas las imágenes de una noche en la que los festejos populares concluyeron con sirenas, corridas y detenciones, alimentando una nueva controversia sobre los límites de la actuación policial frente a concentraciones masivas.
Mientras los peones rurales y los hacheros de principios del siglo XX eran obligados a comprar en las proveedurías de las empresas que los empleaban mediante vales y fichas, miles de repartidores argentinos del siglo XXI terminan endeudados con las propias plataformas para las que trabajan. Separados por un siglo de historia, ambos modelos revelan una misma lógica: trabajadores cada vez más dependientes de empresas extranjeras que convierten el salario en un mecanismo de control.
Por Alcides Blanco para NLI
Cuando el salario dejó de ser libertad
Hay escenas de la historia argentina que parecen haber quedado definitivamente enterradas en los libros escolares. La Patagonia Rebelde, entre 1920 y 1922, y las huelgas de La Forestal, entre 1919 y 1922, suelen recordarse por la brutal represión que sufrieron los trabajadores. Sin embargo, detrás de aquella violencia existía un sistema económico cuya esencia resulta sorprendentemente familiar para la Argentina de 2026.
Los peones rurales patagónicos trabajaban jornadas que podían extenderse entre 10 y 16 horas, mientras que los hacheros que desmontaban los quebrachales para la compañía británica The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, conocida simplemente como La Forestal, sobrevivían con salarios miserables y condiciones de vida extremadamente precarias. En ambos casos, la dependencia respecto del empleador iba mucho más allá del trabajo cotidiano.
En numerosos establecimientos, especialmente en La Forestal, una parte importante del salario no se entregaba en dinero sino mediante vales, bonos o fichas emitidos por la propia empresa. Aquellos papeles solamente podían utilizarse en las proveedurías de la compañía, donde los productos solían venderse a precios superiores a los del mercado o donde los vales eran reconocidos por un valor inferior al nominal. El trabajador cobraba de su patrón y, casi inmediatamente, ese mismo dinero regresaba al patrón.
Aquella práctica no solo reducía el poder adquisitivo de los obreros. También impedía que pudieran ahorrar, elegir dónde comprar o abandonar fácilmente el empleo. El salario dejaba de representar independencia para convertirse en un instrumento de subordinación.
La tecnología cambió, pero la lógica permanece
Un siglo después, la Argentina vuelve a exhibir un fenómeno que, aunque adopta formas digitales, reproduce mecanismos sorprendentemente similares.
Miles de repartidores que trabajan para plataformas de delivery comenzaron a recurrir masivamente a préstamos ofrecidos por las propias aplicaciones o por empresas financieras asociadas, en un contexto de caída del poder adquisitivo, precarización laboral y escasez de crédito tradicional.
Según un informe difundido en los últimos días, la deuda promedio ya ronda el millón de pesos, mientras que algunos créditos alcanzan costos financieros equivalentes a tasas cercanas al 700% anual, cifras que transforman el préstamo en una pesada carga para trabajadores cuyos ingresos dependen de jornadas cada vez más extensas.
El mecanismo presenta diferencias formales respecto del sistema de fichas de hace cien años, pero comparte un rasgo fundamental: el trabajador vuelve a quedar económicamente atado a la empresa para la que presta servicios.
Ya no recibe un vale de papel para comprar alimentos en la proveeduría. Ahora obtiene un préstamo digital cuyo cobro suele descontarse directamente de los ingresos que genera trabajando para esa misma plataforma. La dependencia deja de materializarse en una ficha de cartón y pasa a expresarse mediante algoritmos, aplicaciones móviles y débito automático.
En ambos casos, el empleador no solamente organiza el trabajo. También condiciona el modo en que el trabajador administra su economía personal.
Truck System
En la historia del trabajo existe incluso un nombre específico para este tipo de mecanismos: eltruck system. Así se conocía al sistema mediante el cual los empleadores pagaban total o parcialmente los salarios no con dinero, sino con vales, fichas, mercancías o créditos que únicamente podían utilizarse en comercios pertenecientes a la propia empresa o vinculados a ella. Muy extendido durante la Revolución Industrial en Gran Bretaña y luego replicado en distintos países, este esquema permitía a los patrones recuperar buena parte de los salarios abonados mediante la venta de productos con sobreprecios, generando un círculo de dependencia económica que impedía a los trabajadores disponer libremente del fruto de su trabajo.
La gravedad de este mecanismo fue tal que numerosos países comenzaron a prohibirlo desde fines del siglo XIX mediante las denominadas Truck Acts británicas y otras legislaciones similares, que establecieron como principio básico que el salario debía abonarse en dinero y quedar bajo el control exclusivo del trabajador. Más de un siglo después, las plataformas digitales no pagan en fichas ni obligan a comprar en una proveeduría, pero cuando el trabajador termina financiándose con créditos otorgados por la propia empresa o por entidades asociadas, cuyos descuentos se realizan directamente sobre sus futuros ingresos, vuelve a aparecer una lógica muy parecida: el empleador deja de limitarse a organizar el trabajo y pasa también a controlar, en buena medida, la economía personal de quien trabaja para él. La tecnología cambió, pero el principio que el truck system buscaba imponer —mantener cautivo al trabajador mediante la dependencia económica— encuentra hoy nuevas formas de manifestarse.
De los capitales británicos a las plataformas globales
Existe otro elemento que vuelve especialmente sugestivo el paralelismo histórico.
La Forestal era una empresa de capitales británicos que llegó a controlar millones de hectáreas, ferrocarriles, pueblos enteros, puertos y hasta fuerzas parapoliciales propias para defender sus intereses económicos. Su poder excedía ampliamente la producción de tanino: construía un verdadero Estado dentro del Estado argentino.
Las principales plataformas de reparto que hoy dominan el mercado argentino también responden a grandes corporaciones internacionales, cuyos centros de decisión se encuentran fuera del país y cuyos modelos de negocios son diseñados para maximizar rentabilidad a escala global.
Naturalmente, las diferencias históricas son enormes y nadie podría equiparar mecánicamente las condiciones de violencia física que caracterizaron a La Forestal o a la Patagonia Rebelde con la realidad contemporánea. Sin embargo, la comparación permite observar una continuidad inquietante: la subordinación económica de trabajadores argentinos frente a grandes empresas extranjeras que concentran el poder de fijar condiciones laborales, ingresos y mecanismos de dependencia financiera.
El escenario tecnológico cambió radicalmente. Donde antes había obrajes, hoy existen aplicaciones. Donde antes había fichas impresas, hoy aparecen créditos digitales. Donde antes un capataz vigilaba el rendimiento, hoy lo hace un algoritmo que asigna pedidos, califica desempeños y determina ingresos.
Pero la concentración del poder económico conserva una estructura reconocible.
Las luchas obreras de comienzos del siglo XX surgieron precisamente para cuestionar un modelo que transformaba al trabajador en un engranaje completamente dependiente de la empresa. Cien años después, el desafío parece regresar bajo nuevas formas, impulsado por la economía de plataformas, la financiarización del trabajo y la pérdida progresiva de derechos laborales conquistados durante décadas.
Quizá la mayor diferencia entre ambas épocas sea que la explotación ya no necesita alambrados ni fichas de cartón. Ahora cabe en el bolsillo, dentro de un teléfono celular, y puede administrarse mediante una aplicación que promete flexibilidad mientras convierte el salario futuro en garantía de una deuda cada vez más difícil de cancelar.
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